Perdón, en verdad lo siento mucho no fue mi intención tardarme tanto, pero pues conseguí un trabajo y la verdad no tenía ni ganas de prender mi computadora, hace como un mes lo deje (o mejor dicho me dejaron jaja) pero después entre clases casi después de tres meses sin estudiar, y bueno lo demás es blablá. Bueno pasemos a lo que nos interesa.

Declaimer: Inuyasha le pertenece a Rumiko Takahashi, solo uso los personajes con fin de crear una historia alterna y entretenida.

Parte 23 Los sellos de la cueva

– "¿Qué es lo que Naraku hará para poder romper el sello de la cueva…?"– se pregunta una mujer mientras vuela por el cielo.

Sesshoumaru ha emprendido camino hacia el gran lago, sabe que cerca de allí se encuentra la cueva del mediador, las aldeas fundadas por los sirvientes de las cuatro bestias la rodean y solo se puede entrar por un viejo árbol.

Aquel antiguo sendero, le recordó al ser que le enseño a ser un youkai. A pesar de ser un demonio no deja de sentir ese afecto y admiración hacia su padre. Claro jamás lo ha demostrado y nunca lo hará.

Toda la vista de ese antiguo paisaje era desalentadora, había cadáveres de demonios y humanos por todas partes, el lugar donde se encontraba estaba cubierto de cenizas, los árboles arrancados de raíz, chozas destrozadas y a lo lejos gritos aterradores. Era lo más parecido al infierno.

En el mismo lugar donde aquellos gritos se escuchaban, se podía observar las siluetas de diversas figuras conocidas en la región, aquellas eran las cuatro bestias sagradas, estaban peleando contra una gran amenaza, a la cual habían llamado mediador. Nombre puesto desde hace miles de años por los dioses, estos vieron que los humanos y demonios tendrían que tener un equilibrio. Así que para mantener ese equilibrio, se elegía a una mujer pura para que diera a luz a un ser que no es de este mundo ni del otro, este llegaba para mantener el balance, destruyendo todo lo que estuviera a su paso, mandando a todo ser que muriera en sus manos al infierno. En realidad muy pocos mediadores habían nacido en el mundo, pero al parecer este era demasiado fuerte.

Todos los mediadores que habían nacido en la tierra, habían sido derrotados por demonios muy fuertes, pero al parecer este era la acepción, tanto fue el problema que las cuatro bestias sagradas tardaron siete días y seis noches y lo único que lograron fue encerrarlo en una cueva sumamente profunda resguardada por diversos conjuros que fueron hechos por humanos y demonios, durante esa tarea tres de las cuatro bestias murieron por las grandes heridas hechas en combate, la última no tardaría en morir y antes de eso logro hacer a la cueva un solo conjuro, el cual solo se podría destruir con el poder de una espada.

Naraku había conseguido a diversos humanos para eliminar el conjuro. Estos eran seres malvados, pero eso no importaba ya que los conjuros se romperían con las palabras adecuadas, Kanna y Kohaku buscaban a los demonios que romperían los sellos restantes. Su búsqueda no era fácil, todo demonio que conocía los conjuros no quería participar en tan descabellada situación si hace más de doscientos años hubo problemas para sellarlo, ¿por qué liberarlo?

Naraku es un ser inteligente y capaz de mentir en cualquier situación con tal de conseguir su objetivo y los youkai son tontos y fáciles de engañar, así que puso como recompensa la perla de Shikon, solo se reunieron unos cuantos demonios y bajaron hasta la cueva, al llegar vieron que había varios humanos haciendo diferentes tipos de rituales para lograr quitar los sellos. Aquella tarea iba a tardar.

Los youkai no atacaron a aquellos seres, ya que sabían que eran necesarios para liberar al mediador. Pero en cuanto fueran inservibles Naraku les había ordenado matarlos.

El grupo de Inuyasha había emprendido nuevamente la búsqueda de este, después de hablar con Kouga el cual realmente había quedado confundo y sumamente triste.

Myroku interroga a Sango, el Houshi no sabe si la exterminadora hizo bien en contarle todo lo sucedido con Kagome y ese choco misterioso. Pero la joven sabe que hizo lo correcto, ya que iba a ser más doloroso que Kouga se enterara por su cuenta. Así que según la joven le ahorro un gran dolor.

– En realidad no creo que alguien esté preparado para recibir una noticia así, tan solo basta con ver como quedo Inuyasha – dijo el zorrito, incluyéndose en la conversación.

– Si pero Inuyasha presencio la escena –

– Al igual que Kagome la presencio miles de veces –

– Si pero Kagome jamás había cacheteado a Inuyasha y les diré que fue peor de las que Sango te da a ti Myroku y eso ya es decir mucho – Shippo tiene sus momentos de sabio y este es uno de ellos.

La conversación de los jóvenes fue interrumpido por una miko que había estado al pendiente de la conversación.

– Al parecer Inuyasha se dirige a la aldea donde se encuentra Kaede – dice mientras observa a los muchachos

Sango pide a Kirara que se transforme, les dice que es mejor que lleguen antes y todos acceden.

El camino es un poco largo y les dará el tiempo suficiente para ver que hacen cuando estén frente a Inuyasha. Por el momento el grupo no pierde tiempo y se apresuran, necesitan encontrar al hanyou lo antes posible.

En una aldea pacifica se encuentra una vieja sacerdotisa saliendo de su cabaña, quiere observar la puesta de sol…

– ¿Qué haces aquí Inuyasha? ¿Y Kagome y los demás? –

– ¡He! – Contesta un hanyou distraído – Vine solo Kaede – la expresión de Inuyasha no cambio nada, sigue siendo la misma desde que vio a Kagome al lado de aquel sujeto detestable, se nota la terrible y profunda tristeza de su alma.

– Inuyasha no me digas que mi one-sama… – dijo con suma tristeza en su voz.

El hanyou sube la mirada y la observa – No te preocupes, Kikyou se encuentra bien –

– ¿Y entonces que sucedió? –

– Nada Kaede, nada – se aleja de allí en dirección al bosque, deja a la vieja Kaede muy confundida y con un poco de tristeza en su interior, al parecer Inuyasha logro transmitir un poco de dolor hacia Kaede.

Inuyasha llega hasta al pozo se para enfrente y sin pensarlo salta a su interior, en la época actual, el ojidorado sale del pozo y se dirige hacia el Gosemboku lo observa unos minutos mientras una cálida brisa le da la bienvenida, se encamina hacia la casa de Kagome, ya ahí da un salto y llega hasta la ventana de una recamara, al entrar lo envuelve el aroma sutil de la joven que la habita de vez en cuando, el joven observa cada rincón sin perder ningún detalle, lleva la mirada hacia la cama de la joven, la observa esta arreglada con las acostumbradas sabanas rosas, el ojidorado no lo piensa y se recuesta en ella, toma la almohada y la abraza fuertemente. Los recuerdos vienen a su mente poco a poco, recuerdos que son sumamente gratos, pero… hay uno en particular.

– ¿Por qué haces eso? – pregunta aquel joven de mirada ambarina.

– ¿Hacer qué Inuyasha? –

– Eso – señalando a la almohada de la joven que se encontraba recostada en la cama – Abrazar de esa forma tu almohada, ¿por qué lo haces Kagome? – la pelinegra mira el objeto que abraza

– Ah, bueno solo… estaba pensando en mi padre– dice un poco triste, con la mirada baja.

– ¿Y eso que tiene que ver con la forma en que abrazas la almohada? – pregunta insistente el joven que esta sentado al lado de el escritorio.

– Bueno… es que cuando uno extraña alguien a veces toma su almohada y la abraza como si fuera esa persona, demostrando aquel cariño que no le puedes o pudiste entregar, es una forma de sentir que no estamos solos – termina con una sonrisa en el rostro y posando su vista en el joven curioso.

– ¡Ah! – es lo único que esboza el de mirada ambarina.

– Así que…– mira al joven –Cuando me extrañes ven a mi habitación, recuéstate en mi cama y abraza mucho a mi almohada– termina diciendo con una pequeña risa juguetona y acomodándose para poder descansar.

– ¡JA!, tonta – voltea su rostro sumamente sonrojado por el comentario de aquella joven, unos minutos después al observar que Kagome ya dormía sonríe levemente entre sí, su comentario le agrado más de lo que pudo imaginar.

El joven de mirada ambarina y cabellos plateados vuelve a la realidad, después de recordar tan lindo momento – aquí estoy Kagome – dijo para sí mismo mientras se aferra fuertemente a aquella almohada.

La anciana Kaede se dirige a su cabaña, cuando escucha que la llaman, al voltear la vista se da cuenta que Sango se dirige a ella montada en Kirara lo que más llama la atención de la vieja sacerdotisa es la presencia de su hermana ¿Qué es lo que hace su hermana Kikyou al lado de la exterminadora y el monje?

El grupo por el momento no quiere dar explicación alguna lo único que les importa es Inuyasha, como se fue tan repentinamente les preocupa que locura pueda hacer, necesitan encontrarlo.

Kaede les explica que aquel hanyou llego al atardecer y se fue directamente hacia el pozo, Kaede pidió una explicación ya que vio a Inuyasha sumamente triste, tanto que llego a pensar que algo malo le pudo haber pasado a su hermana, pero a ver que su hermana se encuentra bien se siente más tranquila y pasa a los chicos para que le platiquen lo sucedido con el ojidorado.

Kikyou fue no quiso entrar y siguió la presencia de Inuyasha, la cual la hizo llegar al pozo.

– Hasta aquí llega la presencia de Inuyasha "¿Habrá saltado al otro lado?, al parecer la noticia le afecto más de lo que esperaba, y ¿qué harás ahora Kagome?" – se pregunta mientras dirige su vista al cielo.

Al terminar de contar todo lo sucedido con el encuentro de Kagome con Kuno y lo que pasó con Inuyasha los cuatro continuaron hablando.

– Con que eso paso – Kaede queda pensativa – ¿y quién es ese joven del que está enamorada? –

– No lo sabemos – dice el pequeño Kitsune cruzando los brazos – lo que no nos queda claro es que Kagome nos dijo que él había muerto hace tiempo –

– ¿Muerto? ¿Cómo es posible? –

– Ese sujeto no me da confianza, bueno tengo que aceptar que es muy bien parecido y decir que mi amiga tiene muy buen gusto pero…–

– Yo no creo que sea tan bien parecido, además es demasiado bajo – le dice el monje con un toque de celos en su voz

– Será porque se encontraba en el suelo – dice sarcásticamente la exterminadora – pero ese no es el punto Houshi-sama, yo creo que es un demonio –

– ¿Un demonio dices? ¿Sentiste su presencia o algo que pudiera delatarlo? – pregunta la Kaede con tono de preocupación y abriendo más los ojos.

– La verdad, no, pero eso no descarta la idea, hay algo que en él que no me agrada pero aun no sé que es – termina de decir dejando a todos pensativos y sumamente preocupados.

Después de un rato en silencio el Houshi se dispone a hablar.

– Mi querida Sango ¿sabes que esa acusación es muy seria? –

Sango afirma, pero aun así no se le puede quitar esa loca idea y antes de llegar a intentar algo o comentárselo a Inuyasha debe confirmar sus sospechas. Shippo está un poco de acuerdo con las dudas de la exterminadora pero no concuerda en que sea un demonio.

– Explícate mejor Shippo – dice el monje.

– Es algo difícil de explicar – se cruza de brazos y observa el fuego – Se siente un gran poder al estar cerca de él, pero definitivamente es humano o… eso creo – dudo por unos momentos – pero estoy de acuerdo con Sango, ese sujeto no me da confianza alguna – termina mientras levanta la mirada para encontrarse con las de sus compañeros que lo observaban atentos –

Continuará…

Bueno este fue el capítulo 23 espero les haya gustado, aun sigo modificando los capítulos anteriores, imagínense si no continúe este fic pues mucho menos les hice caso a los demás capítulos ya que los fui modificando por partes y la mayoría los deje a la mitad, pero prometo ponerme las pilas y continuar lo más rápido que pueda.

También quiero hacerle promoción a mi otro fic que está en proceso y que está muy interesante, podrán ver que ese fic en lo que a mí respecta está hasta ahora bien escrito. Se llama Aratana Hallimari o Un Nuevo Comienzo, ya saben que yo siempre hago sufrir a Kagome y a Inuyasha jiji, no es que no me guste la pareja… pero como todos escriben de ellos pus yo quiero darle un giro a esa situación.

Pueden ver está historia pasando a mi perfil, solo denle clic donde dice Susuki_.

Summary: Después de casi cincuenta años de estar al lado de su querida Kagome, esta muere dejando a un Inuyasha totalmente diferente. No creo que ese Hanyou vuelva a aceptar a otra mujer en su vida o ¿sí?

Cap. Recuerdos Eternos

Una mañana como cualquier otra, el sol sale, las aves cantan, el viento sopla, Myroku recibe el primer grito del día por equis cosa que haya hecho, ¡y así es!, todas las mañanas le parecen iguales, ya no se asombra de nada, la tristeza aun no desaparece, pero la disimula bastante bien, ya ha pasado un año y aun no la saca de su cabeza, pero… ¿Cómo hacerlo? Después de todo vivió a su lado por casi cincuenta años, despertaban y dormían juntos.

Y ahora está despertando completamente solo.

La vida hay que aceptarla como es, pero a pesar de saber esto, es sumamente difícil aceptar que el ser amado ha muerto.

Aquel chico de mirada ambarina, desde hace un año aproximadamente va todas las mañanas al río, se sienta en orilla y lo observa por un rato, después pasea media mañana por el bosque, va a la cabaña, luego al templo y deja unas cuantas flores en una tumba, los restos que se encuentran allí, son de una vieja miko que murió hace poco más de treinta años, después de dejar las flores, el chico se dirige al pozo que se encuentra en medio del bosque, al llegar a él, lo único que hace es observarlo y sentarse al lado de este, se queda allí hasta que anochece y después regresa a la cabaña y duerme.

Así son todos los días en la vida de Inuyasha desde que su querida Kagome murió, ella todas las mañanas iba al río a bañarse, después recogía hierbas medicinales y flores, pasaba a su cabaña a dejar las hierbas e iba al templo a dejar las flores en la tumba de Kaede-obasan y había días en que se escapaba de Inuyasha e iba a su época a visitar a su madre y su hermano.

Bueno quise dejar un pedacito por si les interesa pasen a leerlo.

Esto es todo mil gracias por sus reviews y nuevamente perdón por la espera.

Cap. 24 "aun no se qué nombre ponerle"

Hace un poco más de doscientos años los sirvientes de las cuatro bestias crearon las aldeas escondidas, la primera aldea la es la del Fénix que se encuentra al norte, la segunda Yuki-Kitsune al sur, la tercera el Dragón del este y por último la del Perro sagrado del oeste.

– ¿Por qué no regresaste por mi? –

– Lo intente, pero nada funciono, y ¿Tu padre? – Pregunta con temor.

– Murió en el incendio y… pensé que tu también – sube la mirada para logra encontrarse con la de aquel joven, ambos se detienen y quedan uno frente al otro.

Nos vemos a la próxima que estén muy bien.