6. Jugamos
-¿Qué me dices? Admítelo soy genial- se enorgulleció la pequeña. Pero el general se había acercado ya a Chrome, ignorando a la pequeña.
-No esta mal después de todo, en una guardiana simple- Chrome se asusto, después de lo que el había hecho, no la había tratado así, mas la chica pensó "debe ser esta su real actitud", y bajo la cabeza decepcionada.
-Kikyo-san- lo golpeo la pequeña.
-Es una broma, te vez divina- y beso la mano de la chica. Lo que la tenso aun mas – ¿dime como hiciste para que no te destruyera?
La peli azul seguía muy enojada ante los comentarios de su compañero, pero a la vez notaba algo diferente en su actitud hacia Chrome.
-Y dime Chrome ¿a que te gusta jugar?- alejándola un poco de Kikyo.
-Yo…- Chrome nunca lo había pensado, y en realidad no jugaba mucho –no lo se, lo que tu quieras esta bien.
-Pero… bien, ¿que te parece una batalla?- Kikyo y Chrome se sorprendieron ante la invitación de la general.
-Pero Bluebell, no crees que eso es muy complicado- protesto Kikyo.
-¿Por qué? Si estando ella aquí no tendrá más que luchar, así que será divertido si lo hacemos ahora.
El general miro a Chrome que estaba muy callada, con su mano en el pecho.
-Esta bien, pero me han quitado mi tridente.
-No hay problema- y fue a una pared que se abrió mostrando una gran galería de armas –escoge la que mas te guste.
La guardiana de la niebla busco inmediatamente un tridente, lo encontró aunque este era aun más pesado que el suyo.
Kikyo solo la miraba, no podía detenerles por lo que decidió vigilarles.
Todos llegaron a una arena de pelea que había dentro de la base Millefiore, fue creada para que los generales se divirtieran en lo que esperaban algún trabajo importante en el que Byakuran les necesitara. Era un gran plato, en el cual solo había dos puertas.
-Kikyo, llévala a donde ella tiene que entrar.
-¡NO!- el chico que había sido el objetivo de los Vongola estaba ahí impidiéndoles el paso.
-Quítate Daisy- trato de pasar la pequeña.
-¡No! No entren.
-¿Que sucede Daisy?- pregunto Kikyo, aliviado por haber encontrado al chico antes de que algo malo pasara.
-Byakuran quiere que no peleen.
-Pero ¿y el como sabe?- pregunto la peli azul.
-Tiene poderes, el es poderoso… y te conoce muy bien.
-¿Y eso que tiene que ver?
-¡Quiero jugar también yo!, o me estas cambiando por ella.
El era quien jugaba a los combates con la pequeña, pues no podía morir muy fácil.
-Ya se hagamos equipos, Kikyo y yo contra Daisy y Chrome- aforrándose al brazo del general.
-No creo que sea justo, ya los conoces, no son tan poderosos como nosotros, yo debería estar con Chrome y tú con Daisy.
-Pero...- cruzando los brazos.
-Para la próxima será una batalla entre ustedes dos solas.
-Bueno pues vamos- y jalo al chico.
-Vamos por aquí- guío a Chrome -lo mas seguro es que Bluebell te ataque a ti, debes utilizar tu anillo, pues es lo único que posees.
-¿Y la caja?- pregunto angustiada.
-Digamos que se la di a los Vongola.
Ella giro para verlo y le sonrío.
-Gracias.
Entraron a lugar, y una voz mecánica anuncio la pelea, y el inicio de esta. Aunque Chrome lo supo hasta que ya estaba en el suelo.
-Vamos niña despierta- le grito al mismo tiempo que lanzaba otro ataque. Chrome seguía en el suelo y todos estaban callados pues no se movía, volvió a atacar- tonta... -grito la pequeña.
Entonces algo le golpeo la cabeza.
-Yo no soy ninguna tonta- dijo con firmeza la guardiana, que había encendido la llama en su anillo.
Daisy y Kikyo estaban divirtiéndose al ver como había sido engañada su compañera, y como esta reaccionaria.
-Pero ¿que demonios haces Daisy?- esta vez el ataque fue para este.
-Déjame jugar.
-Pelea con Kikyo y dejen de prestarnos atención.
Al instante fue golpeada de nuevo, con un golpe leve aun más que el primero.
-Por que no peleas conmigo.
-Eso es lo que voy a hacer- tratando de dañar esa imagen que tenia enfrente, pero desapareció.
En un momento de descuido Chrome fue golpeada y lanzada al suelo. Se levanto de nuevo, sosteniéndose con el tridente, pero volvió a caer antes de otro ataque.
-Chrome-chan- llamo Bluebell, y los chicos fueron a ellas. Kikyo la tomo en sus brazos.
-Chrome- la pequeña abrió los ojos -gracias al cielo, creo que debemos detenernos- dijo el general tomándola en sus brazos.
-¿Que tal si vamos a comer?- animo la pequeña -tu la cargas, para no encerrarla de nuevo.
-Esta bien.
