8. Acciones

-Querida Chrome, donde habías estado- la luz se encendió dejando ve a Mukuro en la cama de la chica – ¿te sucedió algo malo?

-Mukuro-sama- apenas dijo la chica.

-Ven aquí- el guardián de la niebla estaba ya en frente de ella dándole la mano, la abrazo y la llevo a la cama donde se sentaron de frente.

-Mukuro-sama yo…- puso un dedo en su boca para callarle.

-Se que lo que te pedí es algo difícil, tu aun no entiendes muchas cosas- acariciándole el rostro.

-Yo… lo haré- dijo Chrome sin mirarle.

-Ku-fufu, ¿lo harás?- se río el.

-Si- sentía que el no le creía.

-Eres aun tan inocente- se levanto.

-No es así- lloro la chica.

–Cuídate por favor.

Y este desapareció, dejando a la chica llorando. Pero ese llanto no era de total tristeza, si no de coraje. Como es que era menos preciada, se sentía usada de nuevo, ya lo había superado una vez… pero ahora no tenía tiempo suficiente para pensar en esas cosas.

Kikyo llego a la puerta de la chica y toco, sin recibir respuesta.

-Oh, Chrome, soy yo, Kikyo... sabes lo de esta tarde fue...- la puerta se abrió de golpe y el general fue jalado hacia dentro de la habitación.

Chrome lo tomo del cuello de la chaqueta atrayéndolo a sus labios, abrazándolo. Kikyo al instante poso sus manos en el cuerpo de la chica, cargándola y sin separarse la chaqueta del general salio volando, y ellos llegaron a la cama.

Kikyo comenzó a explorar ese cuerpo que ya había poseído tantas veces. Tenia de nuevo en sus manos a su Chrome, podía oírla gemir cada que sus manos jugueteaban con su cuerpo, como es que su respiración se agitaba en las ansias de más, sintiendo sus manos igualmente explorando su cuerpo. El general se alejo un poco para desabrochar el vestido que Bluebell había elegido para la chica.

Fue entonces que Kikyo vio el rostro de la chica, y como este estaba cubierto en lágrimas. El se detuvo, y acaricio su rostro.

-Lo siento- y la chica lloro con mas desesperación, el la tomo en sus brazos en un fuerte abrazo -Chrome, tu no eres la misma. Ahora conoces cosas que tu "yo" futuro no sabia, y se que un cambio así será difícil.

-Pero... ¿por que me toma como una simple niña?- hablo enojada.

-¿Quien lo hace?- pregunto preocupado.

-Mukuro-sama- la chica estaba tensa, y Kikyo trataba de tranquilizarla –piensa que soy una simple muñeca.

-Pero una muy linda- sonrío el chico, y la chica lo miro enojado –es mejor que te calmes, pronto será la hora de la cena con Byakuran, no debe enterarse que haz llorado, debes mostrarte aun mas fuerte de lo que eres.

Esas palabras reconfortaron a la chica, el creía en ella, el la estaba ayudando.

-No se quien vendrá por ti- el general se levanto y tomo su chaqueta –me encantaría ser yo, nos vemos.

Dejándola sola. Chrome se levanto y se dirigió a un espejo estaba despeinada y con su ojo rojo, por el llanto. Se lavo la cara, se peino y respiro hondo.

-Yo puedo hacerlo- se dijo arreglándose el vestido.

De repente detrás de ella estaba alguien. La chica giro y grito. Daisy solo la miraba.

-Es hora de la cena, Byakuran la espera- dijo el chico y comenzó a caminar, por lo que la chica lo siguió hasta el comedor, esta vez no fueron a la sala de reunión de los generales. Esta vez era un comedor real.