15. Confianza

A la mañana siguiente Chrome paso un día normal, las chicas estuvieron toda la mañana con ella. Había olvidado los gritos del pequeño Lambo. En la tarde ella se fue sola a su habitación. Mukuro apareció de nuevo.

-Mi querida Chrome necesito hablar contigo.

La chica no quería escucharlo, temía que si el hablaba de nuevo con ella podría decepcionarla.

-Se que lo que ha sucedido no ha sido justamente lo que tu hubieses deseado- continuo Mukuro, sin acercarse a ella –pero este es tu futuro.

-Ahora todo cambiara, cuando regrese al pasado yo…

-Tú no me podrás hacer cambiar de opinión- interrumpió, y la tomo en sus brazos.

-No es lo que haré, se que usted tiene sus razones por las cuales estar en contra de la mafia, pero eso no significa que yo también lo deba estar, bueno, no voy a tener las mismas razones para enfrentarle- abrazándose a sus brazos, no quería perder a aquella persona que había confiado en ella desde un principio, quien la ayudo a vivir y seguir adelante.

-¿Acaso no confías en mí?- la miro de frente.

-Ahora… no lo se…- se alejo de el -solo quiero saber en quien confiar, y por el momento me gustaría pensar que Tsuna nos ayudara a volver al pasado.

-¿Quieres volver?

-Así es, yo… quiero que todo vuelva a la normalidad…

-Pero y ¿cual es la normalidad?- sonrió Mukuro.

-Solo quiero que usted… quiero comprender todo lo que va a suceder, quiero vivir.

-Vivir- dijo con un dejo de burla.

-Quiero saber que va a suceder, no quiero seguir con algo que ya sucedió- hablo más fuerte.

-¿Y que fue lo que sucedió?

-Lo quiero descubrir- dijo con lagrimas en los ojos pensando en Kikyo, que pudo haber sucedido en diferentes circunstancias.

-Mi querida Chrome- la miro el guardián –yo… te quiero.

Beso su frente, y Tsuna entro a la habitación.

-Mu-mu-mukuro- se paralizo.

-Nos vemos, Vongola- y desapareció.

-Chrome, ¿estas bien?- mirando a la chica que aun estaba parada.

-Ah, si, gracias.

-¿Pasa algo?- pregunto al ver los ojos de la chica.

Ella bajo el rostro y negó.

-Bien...- el se salio de la habitación, pero afuera las chicas le esperaban.

-Tsuna-san, debes regresar- dijo Kyoko.

-Pero ¿por que?

-Ella te necesita, sabemos lo mucho que confía en ti- Haru le presiono.

-Ella, ¿confía en mí?

-Vamos Tsuna entra- la pequeña I-pin lo obligo a entrar.

Chrome estaba sentada en la cama.

-Chrome yo... bueno no se como empezar...

-Bossu, puede prometerme algo.

-¿Prometer?- dijo con un poco de miedo.

-Volveremos al pasado.

-Así es...- esta vez Tsuna lo dijo con más fuerza.

-Volveremos a que Mukuro-sama quiera acabar con la mafia.

-¡¿Que?- esta vez se asusto.

-Lo siento- hablo ante la reacción del chico.

-Supongo que el Mukuro del futuro ha cambiado- comenzó Tsuna la platica.

-Un poco- ella seguía sentada y Tsuna se sentó a un lado de ella.

-¿Y no te hablo de como eras tu en este tiempo?

-El... solo un poco, lo demás Byakuran.

-Bueno, si, como lo contaste- recordando que eso ya lo había platicado -supongo ¿qué quieres cambiar eso?

-Algunas cosas- sonrió, le era difícil dejar de pensar en Kikyo.

Hubo un pequeño silencio, la compañía de alguien era muy bueno para Chrome, y Tsuna también necesitaba estar con alguien que entendiera más, a diferencia de Kyoko y Haru quienes estaban involucradas de diferente manera en el asunto de la mafia.

-Lo siento- dijo un poco apenada.

-Pero, ¿por que?

-Mi "yo" del futuro hizo... muchas cosas en contra de los Vongola.

-No te preocupes, ahora estas aquí.

-También lamento mucho que Mukuro-sama sea así.

-Ese no es tu problema- le sonrió, no comprendía por que seguía defendiendo a Mukuro, sobre todo después de lo que había sucedido.

-Yo, debí interceder.

-El es uno y tu eres aparte, y eso es lo que importa.

-Yo soy aparte- dijo la chica y se lanzo a los brazos de su jefe.

Tsuna estaba helado ante la reacción de la chica y no hizo nada.

La puerta se abrió dejando ver a Reborn e I-pin, quienes estaban sorprendidos ante la escena. Chrome se alejo de Tsuna un poco sonrojada, ambos lo estaban.

-Ey Tsuna debemos ir a prepararte, y tu Chrome espero estés mejor, la lucha esta por comenzar- Tsuna salio tras Reborn y una pequeña estaba con ellos, le sonrió a Chrome y siguió a los chicos.

I-pin entro y subió a la cama donde la chica estaba.

-Chrome-chan, te gusta Tsuna?

-¿Que?- se sorprendió ante la pregunta de la pequeña -yo... no...

-Porque a Haru si.

-Lo se- recordando como es que Haru hablaba de Tsuna.

-Dime, ¿tienes novio y por el quieres volver al pasado?

-Yo...- ante la primera pregunta pensó en Kikyo pero con la segunda recordó a Mukuro -no, no tengo ni ahora ni en el pasado.

-¿Y te gusta alguien?

-¿Gustarme?

-Si, hay alguien. Que al verlo te hace sentir especial.

-Alguien especial- Kikyo volvía a su mente, era como un bicho que no la dejaba en paz.

-Bueno si no me quieres decir no importa- ambas salieron, cenaron e I-pin volvió a dormir con Chrome.

Mientras se alistaban Chrome dijo:

-Si hay alguien especial.

-En verdad, cuéntame- la pequeña se sentó para ponerle mucha atención.

-Bien, pues... no lo conozco realmente... el es un misterio para mí en muchos aspectos, pero ha estado para mí en momentos muy importantes, me ha ayudado a salir adelante con todo lo que ha pasado.

-¿Y como se llama?

Esta pregunta fue difícil para Chrome ya que había descrito a Kikyo y a Mukuro, pero no sabia quien era en verdad quien le gustaba. Kikyo le dio una pequeña experiencia y Mukuro la había sacado de su soledad.

-Chrome-chan- la despertó I-pin.

-Lo siento, creo que esa persona... no existirá- sonrió.

-Claro que lo hará, los sueños son realidades, son la base de las realidades.

Ambas sonrieron y se acostaron a dormir.

"Los sueños son realidades", pensaba la guardiana. Cerró los ojos y recordó a Ken y Chikusa, los extrañaba, al igual a Mukuro. Ella comprendía que quería volver al pasado a seguir con esa extraña vida en la que estaba involucrada gracias a Mukuro.

-O-ho- escucho la chica, pero no había nadie en el lugar. I-pin aun estaba dormida.

Chrome se levanto y salio al pasillo donde descubrió un largo camino de rosas, lo siguió hasta llegar a una de las salidas, la cual estaba un poco abierta. Ella continuaba y abrió la puerta.

Kikyo la atrapo en sus brazos,