Wa, lo siento, la semana pasada fue… digamos que fue, jaja, pero esto es para compensar, molto molto… jiji, espero les guste, gracias.
16. La Cita
-Kikyo, ¿Qué haces aquí?
-Te extraño.
-Pero, ¿y Byakuran?
-El no es mi mama.
-Pero parece tu dueño.
-Yo solo te pertenezco a ti- sonrió el general.
-Únete a los Vongola- dijo rápidamente.
-O-ho, ¿estas bromeando?
Era una idea descabellada, lo razono la chica, pero tenía que intentarlo.
-¿A qué has venido?- el general, debía tener una razón.
-La batalla está por comenzar- ella lo había escuchado de Reborn –y antes de que suceda lo que deba suceder, me gustaría mostrarte lo mucho que te quiero.
La tomo en sus brazos y salieron volando de la base hacia una pequeña casa a las afueras de Namimori.
-Qué… ¿qué quieres?- la guardiana tenía miedo de lo que pudiese suceder, puede ser que la estuviera secuestrando de nuevo para que no participara en la batalla. Más de repente él, la beso.
-¿Te gustaría salir conmigo?
-¿Salir?
-SI, tener una cita- había ahora tomado sus manos.
-Pero… ¿y si nos ven?
-¿Quién nos vera?
-No se…
-Por favor- Chrome no podía negarse, tener una cita, la primera que tendría. Pero sería con un hombre mayor, que estaba enamorado de su "yo" futuro, pero que había logrado querer.
-Por qué no- el general se alejo y fue al armario sacando un vestido sencillo y un saco.
-Espero te guste, si no hay mas dentro- mostrando la puerta -¿quieres desayunar? Lo sé, ¿quieres algo en especial?, déjame sorprenderte.
Y Kikyo salió de la habitación, dejándola sola. Chrome se cambio y se levanto a observar la habitación. Había una cama muy linda, en seguida unos pequeños estantes donde de un lado había libros y del otro un teléfono celular y una libreta. Se acerco al peinador donde se encontró con bellos broches y pañoletas, al parecer eran de ella eran como a ella le gustaban. Perfumes, joyas, maquillajes, había todo lo que una chica desearía tener, aunque al parecer este solo era un escondite. En la esquina de este espacio había una foto, era ella y Kikyo dándose un beso. Era como una imagen de cuento, como cualquier pareja.
-Esa foto fue el día en que te mostré esta casa. Tú sonreíste como nunca, jamás lo olvidare.
-¿La extrañas?
-¿A quién?
-A mi "yo" futuro.
-Tal vez, pero tu estas aquí. Vamos.
La llevo al comedor donde ya estaba listo el desayuno, comieron y platicaron de cosas simples. Olvidando todo lo que estaba pasando.
-¿Dónde quieres ir?- pregunto el caballero.
-No se- se encogía de hombros la chica.
-Es cierto, yo te invite… y no conoces mucho de lo que hay ahora en Namimori. Hace tiempo que no estaba aquí, así que espero y el cine este donde mismo, a menso que lo hayan destruido en alguna batalla.
La chica rio ante el comentario, era cierto, muchas cosas podían ser destruidas si la pelea continuaba.
Fueron al cine, y vieron una película cómica. Chrome reía mucho, y de vez en cuando miraba al general quien no le quitaba la vista de ella. La película termino y entraron a ver otra. Antes de que esta comenzara Chrome le hablo.
-¿Por qué me miras tanto?
-Eres muy bonita.
La chica se ruborizo, y las luces se apagaron para dar inicio a la película.
Kikyo, se acerco a la chica y la beso, abrazándola. Ella se acurruco a el, ignorando la película.
-Tu "yo" de ahora me gusta mas que tu "yo" futuro.
-Pero, no me conoces bien.
-No necesito hacerlo, solo sentirlo.
Ella sonrió, eso era algo muy lindo de su parte, pero no sabia si creerlo era un general, aunque había sido de las únicas personas que confiaban ciegamente en ella. Se convirtió en un confidente para ella, por lo que había creado un sentimiento… pero no sabía identificarlo.
No terminaron de ver la película cuando decidieron salir de la sala. Fueron por un helado.
-Nunca había ido por un helado con un chico- sonrió mirando a su helado.
-Soy tu primera vez- la miro Kikyo de manera coqueta.
Cerca de ahí se escucho una voz algo molesta, haciendo que Chrome se detuviera al identificarla.
-Ken, por favor ya cállate- dijo Chikusa –molestas a la gente.
-Así es idiota- dijo una chica pelirroja, M.M.
-Yo no soy idiota, la idiota desapareció y no sabemos de ella.
-De hecho si lo sabemos.
-Pero, ¿Por qué debemos encontrarla de nuevo? No puede quedarse con ellos.
-No Ken, recuerda que somos un equipo.
-Nunca fuimos un equipo para ella- levanto la mirada y miro a Chrome quien se poso detrás del general.
-¿Qué sucede Ken?- dijo la chica.
-Ahí… ahí esta- corriendo hacia ellos.
-Sal de ahí estupida.
-¿Disculpa?- hablo molesto Kikyo, sabia a que se refería pero no dejaría que ellos se la llevaran o la insultaran.
-No quiero nada contigo, si no con la mocosa detrás de ti.
-Disculpa- una mujer apareció de la espalda de Kikyo, era muy bella, pero no era Chrome.
-¿Tu?- se sorprendieron los otros chicos que la miraron.
-Si, ¿yo?
-Lo sentimos, nuestro amigo extraña mucho a una persona que la ve en todos lados- excuso Chikusa.
-Yo no la extraño.
-Lo siento mucho por ello, pero si nos disculpan debemos continuar.
-Sabes me eres algo conocida, ¿eres de aquí?
-No… yo soy… de Italia.
-Estuviste en la escuela…
-Disculpa, pero estudie en casa.
-Eres una ilusión- hablo Ken, estando demasiado cerca de ella.
-Una… ilusión- se asusto ella –veo que la gente aquí es muy divertida- la chica se rió, y trato de cubrirse con Kikyo.
-¡¿Qué? Como es que te atreves a burlarte de nosotros.
-Creo que solo de ti, los otros están muy callados- comenzó a caminar.
-Espera, no puedes irte…
Fran, el pequeño discípulo de Mukuro había llegado, con un helado para el.
-Esa chica, se parece mucho a Mukuro-sempai.
-¿Qué estas diciendo estupido mocoso?- M.M le grito.
-Estaba envuelta en una ilusión, muy buena por cierto.
-Era esa estupida, yo lo sabia… ¿pero que hacia con el?… ¿donde lo he visto?- se quejo Ken.
-Es una de las coronas fúnebres… esto es muy extraño, ¿debemos decirle a Mukuro-sama?- pregunto Chikusa algo preocupado.
-Si, así se quitara esa absurda obsesión de estar con ella- propuso M.M.
-No lo se…
Y el escuadrón de Kokuyo se dirigió a Vindice para completar una misión.
17.
Chrome y Kikyo llegaron corriendo y riendo a la casa. Chrome se tiro en la cama, no podía creerlo.
-Yo decirle casi tonto a Ken, y burlarme en su cara.
-Lo hiciste muy bien pequeña- Kikyo fue a ella.
-Nunca olvidare esto.
-No lo hagas.
Chrome se quedo callada un momento.
-Esto, espero no llegue a Mukuro-sama.
-Y si llega ¿que?
-El…
-No tiene por que saberlo de ti- comenzó a hacerle cosquillas.
-Basta- reía, se retorcía –esto… jaja…
El general se poso sobre la chica, y se quedaron en silencio, mirándose el uno al otro.
-Yo…- dijo Kikyo alejándose de ella, quien le pidió que se quedara cruzando sus brazos en el cuello de este, atrayéndolo a sus labios.
El comenzó a acariciarla.
-Yo… soy…- hablo apenada la chica.
-Virgen, lo se. No te preocupes yo te cuidare siempre.
