Título: Candy, Candy Secretary

Género: Romance/Humor

Parejas: Sasusaku. Naruhina. Shikatema. & Otras.

Advertencia: AU, OC & OCC.

Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, nada más me límito a escribir las incoherencias que salen de mi cabeza. Ellos son de exclusiva propiedad de Masashi Kishimoto.


Candy, Candy Secretary

Capítulo II

"Venganza"


Pateé la puerta de mi Mercedes Ben negro sin molestarme en pensar en las abolladuras. No estaba de muchos ánimos para eso ahora mismo.

Recorrí el largo tramo que existe entre el salón principal, y una de las dos escaleras curvilíneas que existían a ambos lados del salón principal para así llegar al pasillo principal que daba a los cuartos de la mansión Uchiha.

La tercera puerta del pasillo a la izquierda, ese era mi cuarto.

Abrí la puerta e ignoré los débiles intentos de los criados por saber qué diablos había sucedido ahora. Ellos ni vestigios sabían de los problemas de nuestra compañía y no era necesario que supieran tampoco. Fugaku Uchiha, mi padre, se estaba encargando de resolverlo.

No tomé en cuenta el ruido de mi IPHONE y lo arrojé debajo de la cama para perderme de él por un buen rato.

Había sido un día enfermizo. Había sido uno de los peores días en mi corta vida.

¿Qué se creía ella? ¿Qué era ella? ¿Quién era para humillarme de esa manera?

Golpeé fuertemente la almohada para intentar descargarme y, como siempre no funcionó.

Suspiré, no podía dejarme llevar por el odio, no podía hacer algo tan insignificante como lo era Haruno Sakura, un problema mayúsculo.

Ella no iba a ganarme.

Me levanté de mi cama de dos plazas y me dirigí directo a mi baño privado para mojarme un tanto el rostro.

Me observé en el reflejo del espejo, mi rostro se veía demacrado y cansado ¡Y cómo no si estuve todo el santo día corriendo como imbécil de un lado a otro!

Mis ojos azules se veían opacos y mi cabellera oscura se veía como si acabara de levantarme después de dos semanas en cama. ¿Cómo pudo conseguir que terminara en un estado tan deplorable? ¡Maldita cría! ¿Quién se creía que era?

Enjuagué mi rostro una y otra vez hasta que sentí que mi piel de mis manos se arrugaba con el agua.

—¿Qué tiene Haruno Sakura que me hace enfadar tanto?

Todo, tenía esa sonrisa enfermamente burlesca, esos ojos verdes y brillantes con aquella chispa de sarcasmo en ellos, y esa boca que sólo sabía decir cosas innecesariamente odiosas.

¿Acaso esto era una venganza? ¿Una venganza por lo que le hice? ¡Dios mío! ¡Era un adolescente! ¿Qué más quería que hiciera? ¿¡Qué le prometiera el mundo bajo sus pies!? Las mujeres son tan rencorosas, débiles y caprichosas, todas por igual. No había conseguido conocer ninguna mujer diferente. Y si muy bien eran guapas todas con las cuales he salido, ninguna ha conseguido cautivarme, todas hacen lo que les digo, todas besan el piso por donde camino, o simplemente, como Sakura, trataban de hacerse las difíciles a ver si conseguían algo.

Ilusas. Todas son unas ilusas.

De repente, sentí unos pasos llegar hasta el quicio de mi puerta, e inmediatamente reconocí la voz que se dejó escuchar del otro lado.

—¿Sasuke?

—No estoy—Siseé alzando la voz para que me escuchara.

—Oh vamos ¿Un mal día?

Obvié esa pregunta y preferí quedarme callado.

—Vamos, reverendo idiota—Chistó desde el otro lado—. Vine a alegrarte el día.

—Me alegraría bastante si te largaras—Escupí lanzándome a mi cama nuevamente.

Escuché una risita sórdida y el chirrear de la madera cuando el usuratonkachi pisó mi metro cuadrado.

Intenté esconder mi rostro entre las almohadas pero eso no evitó que descubriera su molesta presencia justo a mi lado, sentado en mi cama.

Naruto siempre venía en los peores momentos, siempre llegaba a fastidiarme cada vez que estaba del peor humor…Aunque claro, eso se volvería una costumbre por estos días.

—Llenaras de pulgas mi cama—Me quejé moviendo mi trasero a un lado para hacerle espacio.

—Me enteré de lo sucedido—Se carcajeó sosteniendo su estomago—¿Estás feliz? El karma llega tarde o temprano, eso te sucedió por decirme muerto de hambre.

—Fuera de aquí.

—¿Qué sucede Sasuke? Necesitas el hombro de un amigo en el cual llorar.

Suficiente…

—Estoy de un humor de perros, lárgate de una vez.

—¿Podrías decirme cuando no tienes un humor de perros?

—Naruto, tu presencia no ayuda nada más que para fomentar la idea de plantarte un buen golpe y así volarte todos los dientes que llevas colgando—Le lancé golpeándole con la almohada en la cara en gesto de advertencia.

Él sólo rió ruidosamente ante mi gesto. Siempre era así, sin importar cuán mal le tratase Naruto siempre seguía a mi lado riéndose y fastidiándome por las cosas que sucedían. Algo bastante cargante, pero aun así había aprendido a soportarlo de igual manera.

—Cuéntame, aun estoy a la espera de saberlo todo.

—Pareces una chica cotillera.

—No importa, me mata la curiosidad.

Suspiré.

—Invítame a un trago y pensaré si te cuento o no—Accedí rodando los ojos.

El rostro del rubio se iluminó al instante. Y en un dos por tres, me tumbó de la cama provocando un sonido sordo cuando mi mentón impacto de lleno en el suelo de madera.

Las ganas de estrellarle la mollera contra el piso no me faltaron. Lo que me faltó fue el tiempo necesario para poder levantarme y poder aplastarlo contra la madera. Ya que antes de poder darme cuenta, Naruto terminó arrastrándome hasta su auto.

Me crucé de brazos luego de rodar los ojos al ver la cara de idiota que tenía al sonreír de esa forma…

—Deberías de estar acostumbrado—Me recordó.

—Los años no hacen menos la molestia.

Rió nuevamente y echó a andar el auto con un sonido decrepito.

El auto de Naruto no era precisamente un todoterreno multiusos, ya que con suerte y podía ser considerado un poco más arriba—sólo un poco—de las chatarras que destierran al basurero.

—Es para lo único que me alcanza ¿Ok? —Protestó leyéndome el pensamiento.

Eran las nueve de la noche y ya me sentía cansado, había estado todo el maldito día detrás de una montonera sin fin de papeles que rellenar por la culpa de cierta presumida…De primera instancia me había encantado la idea de pelear todo el día con ella, ya que de partida era gracioso intercambiar insultos con ella, pero no cuando la cosa comenzaba a pasarse de la raya.

No cuando el carácter de Sakura comenzaba a sublevarse.

—Sasuke. Estoy a la espera de mi café.

Intenté ignorar el comentario como me había planteado hacer cuando comenzara nuevamente a fastidiarme, pero nuevamente mi mal carácter venció mi racionalidad y no me quedo otra que responderle de la única manera en que se hacerlo.

—Si crees que llegaré con un delantal a servirte estás equivocada, Sakura—Ladré frunciendo el ceño, dejando de lado unos papeles que tenía que revisar—. No soy tu sirviente.

—Pero si eres mi secretario—Se burló entre risas—, y dentro de tus deberes, está traerme mi glorioso café.

Sasuke, me dije a mi mismo, apuñálala con la mirada, de la mejor forma en que sabes hacerlo.

—Sigo esperando mi café.

No funciono…genial.

—Dile a otro que te traiga tu puñetero café—Sentencié aburrido, no necesitaba hacer de esto más incomodo aun.

—Espero ver cómo reacciona tu padre al enterarse que mi secretaria nueva no cumple sus deberes—Insinuó con desdén—. Sería una pena que tu crédito universitario hiciera puff—Masculló haciendo un ademán con las manos, simulando una mini explosión.

—Eres sucia, Sakura—Bramé arrojando los malditos papeles en el escritorio—. ¿Dónde quedo la niña dulce que alguna vez fuiste?

Sabía que eso la iba a hacer enfadar, sabía que ahora mismo me miraría con una cara de horror y respondería hoscamente ante mi contestación.

Que no se queje, ella había comenzado.

—Fuiste tú mismo quien la mato—Cacareó apresando los puños y mirándome con rabia—. No sé de qué te quejas, este es el trato que debieras de esperar. Soy tu jefa y tú mi secretaria.

Aquí de nuevo con el sermón de la secretaria… ¡Podía dejar de llamarme así! Suspiré, era mi momento de entrar en acción.

Ojo por ojo diente por diente, tú te lo has buscado, Sakura.

—¿Qué? ¿Sigues sentida por algo como eso? —Sonreí picándole en la yaga—Por favor, éramos niños, nunca te quise—Las palabras salieron gélidas y cortantes de mi boca, y quise sonar lo más hiriente posible— ¿Piensas torturarme sólo por lo que hice hace no sé cuantos años? Dios, Sakura…Pensé habrías madurado un poco.

En sus ojos flameó la impetuosa idea de lanzarme lo que fuera que lograra encontrar a su paso, lo pude notar mucho antes de que ella misma procesara esa idea…si es que la procesaba claro está.

Dio un par de pasos para acercarse lo suficiente a mí y alzó su mano levantándose de puntas para llegar a mi cara.

Lástima que mis reflejos hayan sido más rápidos.

Tomé su mano con una de las mías y la bajé al instante, obviamente no iba a dejar que me pegara, ninguna mujer tenía el poder para siquiera levantarme la voz. Sakura no se volvería la excepción, era momento de ponerla en su lugar, ya se estaba pasando demasiado de la raya.

La había dejado ser por un rato, ya que me había entretenido discutir con ella con anterioridad pero ya era suficiente. Aquí las cosas no se hacían a su gusto.

Pero justo antes de que alguien alzara la voz para decir algo, una mujer mayor interrumpió nuestra pelea ignorando por completo la escena, obligándome a soltar su mano rápidamente.

—Sakura-san—Interrumpió ella abriendo con cuidado la puerta—. Tiene visitas.

—Chiyo-san…—Suspiró—¿Acaso no tengo una secretaria que debería de informármelo?

Chiyo-san captó la burla y se encogió entre sus huesudos hombros. Yo por mi parte la dejé ser y me giré de regreso a mi escritorio

—Gracias por avisarme—La oí decir.

Chiyo-san se retiró sin tomar en cuenta nuestra riña privada y desapareció fuera de la habitación.

—Ve a hacer tu trabajo, Sasuke—Balbuceó sin más ánimos de pelear—. Y dile a mi visita que pase.

Me levanté y abrí la puerta. Dejando pasar a una chica rubia que se había abalanzado a los brazos de mi molesta y rabiosa jefa.

Gruñí internamente y pasé del recuerdo momentáneo.

Las cosas iban a cambiar, no iba a permitir que la señorita hiciera lo que quisiera. Me importaba un bledo ser…ser…secretario, eso no le daba derecho alguno sobre mí y ahora planeaba fastidiarla en donde más le iba a doler.

Ella odiaría el día en que se planeó meter con Sasuke Uchiha…

—¿Qué te hizo el cinturón de mi auto, Sasuke? —Me despertó la sonora voz de mi acompañante.

Solté el cinturón de seguridad y dejé de estrangularlo, sin querer, me había dejado llevar.

—¿Qué te hicieron? Desahógate.

—La vida imposible, eso me hicieron.

—Guau… ¿Tan terrible es esa chica?

Naruto aun no sabía la clase de pesadilla que era Sakura ahora.

—Sí, terrible le queda corto.

—¿Cómo es que tus famosos encantos Uchiha no lograron deslumbrarla? —Se burló carcajeándose contra el volante, acelerando y pasando un semáforo que acababa de cambiar— ¿Estás fastidiado porque no babea bajo tus pies?

—¿De qué diablos hablas usuratonkachi? —Le lancé.

—Oh vamos, me vas a negar que eso te encanta.

—¿Tiene algo que ver mi problema con el hecho de ser lo suficientemente popular con las mujeres como para llegar a ese extremo?

—No te entendí—Rodó los ojos—. Pero desde que te conozco que siempre te encantó ver a las mujeres seguirte el olor a perfume caro.

—¿Insinúas que es mi culpa?

—No, pero te gusta y como esa chica no lo hace te fastidia, sobre todo si se burla de ti y te trata mal.

—¿Qué quieres decir, dobe? —Alcé una ceja—¿Crees que quiero que ella babee por mi?

—No lo podría haber dicho mejor.

Fruncí la boca y comencé a sopesar el pensamiento del dobe…Quizás, no fuera tan mala idea. ¿Por qué no tener a Sakura inclinada bajo mis pies, así como fue cuando éramos niños? Sabía que me odiaba, pero sólo por lo que había pasado antes, y estaba seguro que si lograba borrar esa herida, conseguiría tener a Sakura a mis pies.

No era tan mala lógica después de todo.

—Esa cara no me gusta—Masculló Naruto alzando una ceja—¿Qué planeas hacer, teme?

—Nada, nada—Sonreí—. Sólo maneja e invítame a un trago, yo haré el resto.

—Genial—Suspiró—…No me huele nada bien.


Jamás pensé que llegar al trabajo sería algo que me entusiasmara. Y eso que era el segundo día de mi exagerado empleo.

Entré por la puerta principal de la compañía a paso lento y decidido.

Ya tenía todo fríamente calculado.

—Buen día, Sasuke-kun—Saludó alguien desde recepción.

Era una pelirroja de gafas con una gran sonrisa patentada en sus labios.

Jamás la había visto antes y tampoco me importaba no haberla notado.

—Hm…—Saludé alzando una mano en su dirección y esa fue toda la canse de conversación que le di a esa chica. No necesitaba que se me pegara como lapa como todas las demás.

Me metí en el elevador y miré mi reloj de pulsera, el cual marcaba las ocho justas de la mañana.

El ascensor paró en el piso indicado y salí de él quitándome las gafas oscuras y la casaca azul que llevaba.

Mi sorpresa fue encontrar a mi jefa plantada frente a mí zapateando el suelo y cruzada de brazos.

—¿Es necesario que vengas como estrella de cine?

¿Por qué tenía que reclamarme por cada cosa que hacía?

—El primer piso se inundó por tu culpa—Replicó tras un suspiro.

No dije nada. Prefería mantenerme al margen por el momento.

—Despacha todos los papeles que hay en mi oficina, pregunta para que son y encárgate del papeleo. Yo regresaré en unas horas más.

No dije nada y me dispuse a trabajar.

Las horas pasaban y yo soportaba mi tortura con inexpresividad. Tratando en lo posible de no quejarme. Sabía perfectamente que eso terminaría por atraer la atención de la pelirrosa, estuviera en la oficina o no.

—Vaya, vaya—Murmuró una mujer mayor cuando llegó a mi lado— ¿Sasuke-chan no? —Sonrió luego de verme asentir— Lo estás haciendo bastante bien. Pensé escuchar más quejas. ¿Será porque Sakura-chan no está aquí?

Evidentemente así era, pero necesité comportarme de una manera educada.

—No, simplemente me di cuenta que para seguir con mis estudios esto es lo que debo hacer.

—Qué buen niño eres—Me halagó—. Espero perdones a Sakura-chan, si te fastidia es porque ella tampoco está muy contenta con su puesto ahora…

Asentí y continué revisando los papeles, sabía perfectamente que significaban, no por nada llevaba mis años de universidad.

—Si necesitas algo no dudes en pedirme ayuda, Sasuke-chan—Se despidió la mujer de ojos verdes saliendo de la oficina.

La hora de almuerzo llego y yo la utilicé tal y como es debido. Bajé a la cafetería y me compré mi almuerzo; un plato de okonomiyakis y una ensalada, más un vaso de soda. No necesitaba comer tanto hoy, me estaba guardando para la cena que terminarían por invitarme.

—¿Te molesta si me siento contigo, Sasuke-kun? —Dijo apareciendo la pelirroja de esta mañana, sentándose sin necesidad de mi respuesta, por lo que con un ademán le indiqué que no me importaba—¿Cómo te ha ido en tu segunda mañana de trabajo? Si necesitas algo no dudes en…

Genial, sabía perfectamente que se me ofrecería en bandeja.

—No te preocupes, no necesito demasiado.

—La jefa es un ogro—Resopló cruzándose de brazos y dando un sorbo de su juga light de manzana—. Llega con un asqueroso semblante cada mañana y nos trata pésimo.

¿Así que era así con todos? No me lo esperaba.

—Era mejor cuando Haruno-san estaba al mando.

—Nada es como se quiere.

—Dime una cosa, Sasuke-kun—Inquirió respaldando sus brazos en la mesa, bajando el mentón y mirándome más de cerca— ¿Qué piensas hacer esta noche?

Lo sabía.

—Nada—Me sinceré.

—¿Te gustaría salir conmigo?

Eh aquí la pregunta del millón ¿Aceptaría salir con esta recepcionista que únicamente quería encamarse conmigo para luego presumirlo? Definitivamente no, pero algo me dijo luego, que la necesitaría.

Sonreí, dejándola pensar lo que quisiera, después de todo, quien pone las reglas aquí soy yo.

—¿No deberías esperar a que yo hiciera la proposición?

Ella se contestó con mi pregunta y su rostro se iluminó al instante.

Ciertamente, no era nada fea.

—Lo hubiera esperado, pero jamás pensé lo propondrías tu primero.

—Cierto, no lo hubiera hecho.

Estudié su rostro, no hallé rastro de desilusión en el.

—¿A qué hora quedamos? —Insistió.

—Aun no he aceptado del todo.

—Del todo—Repitió con una sonrisa.

—Tengo cosas que hacer, pero dejaré tu propuesta para después ¿Quedas conforme?

Ni un sí, ni un no. No había mejor jugada que esa. La dejaría esperando para cuando la necesitara, después de todo, ella no me diría que no.

—Hum…qué mal—Suspiró—. Planeaba sorprenderte con algo.

Di el último bocado de okonomiyaki y me levanté de la mesa esperando a que me siguiera. Y así lo hizo.

—Pero bueno—Prosiguió cuando ya no encontró más respuestas de mi parte—. La invitación seguirá en pie para cuando lo desees, Sasuke-kun.

La vi alejarse luego de lanzarme un beso.

Devolví la bandeja e hice tiempo paseándome por el campus de la gran empresa Haruno.

Haruno & Family Corporation Ltda. No era una prestigiosa empresa de renombre universal pero tampoco era pequeña. Tenían lo suficiente como para subsistir y emprender. Sakura había sido muy tonta al rechazar la oferta que le había propuesto su padre hace tantos años atrás…Sólo por seguir ese tonto sueño que tenía de ser doctora…ja.

Me senté en una banca y saqué mi IPOD y escuché algo de música mientras hacía hora para regresar a mi trabajo…Sakura debía de estar por llegar si es que no había llegado ya. Tenía que concentrarme y hacerlo todo bien.

De aquí parte mi venganza.

Sakura Haruno, te arrepentirás y jamás querrás volverme a jugar una mala pasada.

Me devolví de mis pasos y llegué nuevamente a mi lugar de trabajo.

Entré en la oficina y allí ella estaba, con su semblante relajado mientras hablaba con alguien por teléfono. Parecía reírse y sonreía a cada tanto.

—¡Claro qué si! ¿Qué podría ser mejor? ¡Estoy tan emocionada! ¡Desde niña que espero este momento! —Rió entusiasmada—¡Ah! ¡Qué emoción!

Alcé una ceja y pasé de ella. ¿Qué diablos sería lo que le pondría tan feliz? ¿Y qué diablos a mí me importaba?

Me senté en mi escritorio y sonreí.

Aquí vamos. Sakura…

Te voy a arruinar la salida.

Fin Capítulo II


Comentarios no tan inútiles de la Autora XD:

¡Hola! Gracias por todos los review, me alegré mucho ver que tenía 15, son muchos más de lo que esperaba llegar a tener xD. Muchas gracias a todos los que se molestaron en leerme y dejar un comentario, ya que así soy capaz de ver cuan popular puede ser esta historia o cuanto puede durar o más o menos cuantos capítulos puede llegar a tener.

Espero les guste este capítulo.

Ah! me falto por aclarar. Este fic es uno LENTO, es decir, no en el tercer capítulo Sasuke se dará cuenta que Sakura es el amor de toda su vida POR FAVOR NO ME HAGAN HACER ALGO ASÍ!! detesto esos fics, son peores que los míos, y a decir verdad lo haré a mi manera. Planeo hacer las cosas lo más creible posible, como sucedería de verdad en la vida real, ustedes me entienden. Así que tendrán que esperar a que hayan enamoramientos pero no significa que no habrá nada comprometedor entre ellos dos, planeo hacer un montón de cosas y les aviso que desde el próximo capítulo entraré más en la trama.

Otra cosa que tenía para decirles es sobre el hecho de los POVS o las narraciones. Decidí que capítulo por medio intercalaría las narraciones entre Sakura y Sasuke para que se conocieran las dos verciones de los hechos y que también después de dos narraciones de los dos, es decir, cada cuatro capítulos, alguien extra narrara desde afuera. Ya veré quien XD.

Sugerencias, comentarios y bla, bla, bla dejenlas en un mensaje personal o un review.

Gracias por leerme.

Au Revoir