Título: Candy, Candy Secretary

Género: Romance/Humor

Parejas: Sasusaku. Naruhina. Shikatema. & Otras.

Advertencia: AU, OC & OCC.

Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, nada más me limito a escribir las incoherencias que salen de mi cabeza. Ellos son de exclusiva propiedad de Masashi Kishimoto.


Candy, Candy Secretary

Capítulo III

"Beso"


Haber peleado los primeros días de empleo con el arrogante Uchiha Sasuke no era precisamente lo menos agotador que había hecho en la semana, además, aun necesitaba estudiar para mis exámenes de "bienvenida" a la universidad después de dos semanas—dos agotadoras semanas— de trabajo en la empresa, las cuales no eran remuneradas y tampoco recompensadas, pero aun así lo hacía, papá era lo suficientemente importante para mí como para sacrificarme de esa manera…pero tenía mi límite, estaba agotada. Y eso que no llevaba siquiera una semana trabajando—aun—y ya sentía como si hubiera estado allí una buena cantidad de años. Pero no debía de quejarme tanto. No era tan terrible…o eso quería pensar.

Me levanté de la cama demasiado temprano. Mi despertador de ranita no había alcanzado a sonar ya que un cuarto para las seis ya me encontraba bajo la ducha ¿Razón? No podía dormir más, estaba ansiosa, quería terminar pronto con este día, quería por fin irme y luego así poder llegar a casa y decir que me faltaba sólo un día más de tortura. Mañana es viernes, y después de eso será sábado, mi glorioso sábado…

Me encaminé al baño y me miré al espejo que colgaba frente al lavamanos.

Suspiré.

Mi cabello largo estaba desparramado por mis hombros descubiertos como si jamás en la vida me lo hubiera peinado. Y mi rostro, oh dios, mi rostro…Tenía un rostro desvelado que ni el maquillaje más caro podría arreglar este desperfecto.

Aun así, me lavé el rostro innumerables veces antes de meterme a la ducha, después de todo, tenía el tiempo de sobra.

Enjuagué una y otra vez la misma cara que había visto por el espejo en la misma cantidad de años de mi vida.

A eso de las seis y media, me metí a mi clásico baño de agua caliente y salí lista y arreglada a las siete un cuarto.

Peiné mi cabello en un moño alto y me anudé los zapatos de tacón a mis tobillos. Luego, bajé las escaleras hasta la cocina en donde Meirin tenía ya todo listo para comer. Aunque, la verdad, es que el apetito no era abundante así que no pude comer demasiado, y entre tanto y tanto papá bajó en bata con una sonrisa de oreja a oreja, al parecer, estaba orgulloso de mí. Así que, al verle, sin querer me vi en la necesidad de devolverle la misma sonrisa que él me había ensanchado.

—Lo harás bien—Aseguró sentándose frente a mí en la mesa.

No supe bien como responderle a eso, aparentemente él sabía que me preocupaba la empresa.

—Sakura—Insistió—. Confío mucho en ti. Sé que lo has hecho muy bien, hija—Me dijo al verme parar de la mesa con un gesto de duda.

—Gracias papá—Tuve que decir forzando una sonrisa—. Y como ya te he dicho antes, tú sólo descansa y mejórate para volver pronto.

Él se carcajeó un tanto y con un ademán me indicó que ya era momento para que me fuera, y así lo hice. Salí de casa y caminé hasta el estacionamiento a eso de las siete treinta de la mañana. Subí a mi auto y me marché derechito a la compañía. Tenía que preguntarle sobre unos informes de contabilidad de personal a Mika-san y mandonear a Sasuke, el cual aun no me había llevado un puñetero café en todo lo que iba en su historial laboral…No importa, me dije a mi misma doblando en una esquina, ya conseguiría doblegar ese ego de hierro. Conseguiría esa tasa de café a como dé lugar. Ya verás Sasuke Uchiha.

—Ya verás—Sonreí.

Me bajé a las ocho menos quince de mi auto en el estacionamiento de la compañía de papá y corrí por las escaleras del subterráneo hasta llegar a la planta principal. Ignoré a Karin cuando me saludó de una manera hosca únicamente por compromiso y me armé de valor para encerrarme en el elevador, y para cuando llegué al piso correspondiente, salí a trompiscones y me arrastré hasta la oficina.

Me senté nerviosamente en mi escritorio y revisé sin interés algunos de los papeles que se encontraban apilados en mi oficina.

No los leí, no servía ahora mismo para andar leyendo cosas que al final igual no entendería, para eso estaba Sasuke, el estaba estudiando Empresaria, no yo…Y…Hablando de Sasuke ¿Dónde diablos estaba? ¿No qué el mínimo debería llegar cinco minutos antes que su jefa? ¡Seguro se habría quedado dormido el muy flojonazo! Esperé alrededor de diez minutos a que el muy retrasado llegara. Ya me estaba impacientando y el tacón de mis zapatos pateaba el piso constantemente.

Me salí de mi oficina decidida a esperarlo enfrente del elevador y así enfrentarlo directamente apenas pisara mi oficina…Observé con reticencia el reloj de pared el cual parecía andar cada vez más lento para molestarme…7:54…7:55…7:57…7:59…

8:00.

El ascensor emitió su clásico sonido dejándome saber que mi presa había llegado. Pero cuando le vi, mi molestia se aumentó aun más y sentí ganas de patearlo.

—¿Es necesario que vengas como estrella de cine? —Resoplé mirándole de arriba a abajo.

Chaqueta y gafas oscuras, pantalones de tela ajustados y una camisa blanca desabrochada en los primeros botones. El cabello húmedo y su rostro impávido. Genial…Me imaginé el rostro de las recepcionistas y sólo conseguí sacarme una débil carcajada, ya podía verlas babeando por él.

—El primer piso se inundó por tu culpa—Suspiré.

No me dijo nada, simplemente me ignoró y dirigió sus ojos descubiertos hasta su puesto de trabajo con una mirada cansada, seguramente ya se estaría torturando por ello. Pero por suerte para él, tenía cosas que hacer esta mañana. Debía ir al banco y firmar unos papeles a nombre de papá y acceder a un traspaso de poderes momentáneos. Así que mi queridísima secretaria se haría cargo de todo hasta mi regreso.

—Despacha todos los papeles que hay en mi oficina, pregunta para que son y encárgate del papeleo. Yo regresaré en unas horas más—Le informé tomando mis cosas y largándome de allí.

Hum…Sasuke estaba raramente callado. No me había dicho nada, no me había rebatido nada tampoco y se había comportado perfectamente como un peón sumiso a su reina. Algo que no me desagradaba pero si me intrigaba ¿Qué había sucedido con él que ayer me había devuelto cada uno de los insultos y comentarios? En fin…Me encogí de hombros y no pensé en ello.

Bajé las escaleras un piso para encontrarme con el personal encargado de las relaciones públicas, en donde se encontraba Mika-san todas las mañanas.

Le pregunté a una de las encargadas donde podría estar, y ella me dijo que aun no llegaba.

Qué raro, pensé, Mika-san siempre era puntual, y que el Uchiha haya llegado más temprano—aun cuando haya llegado atrasado—que ella me parecía que no calzaba. De todos modos le agradecí a la chica y le dije que me contactara apenas llegara a trabajar, dudaba que Mika-san faltara. Nunca lo hacía.

Bajé el resto de las escaleras a mi ritmo y le dije a Karin que salía. Ella se mostró contenta y me deseó un buen viaje. Le sonreí de igual manera y me marché de allí…Había quedado con Ino para desayunar luego de mi viaje al banco.

El trayecto hasta el banco a diferencia de lo que había sido de ida a la compañía.

Realicé el trámite sin inconvenientes y me marché contenta y gustosa a la cafetería de siempre a mi encuentro con Ino…

Me contentó mucho saber de su regreso, ya que la muy cotilla había regresado únicamente para comprobar que Uchiha Sasuke era mi secretaria personal.

Las noticias vuelan bastante rápido, yo no le había contado nada de nada a Ino, ni siquiera había hablado con ella, y cuando le pregunté de donde había sacado la información se había negado en redondo a contarme.

—¡Sakura! —Me había dicho—¡Eres la mujer más afortunada sobre la faz de la tierra! Cuéntame, cuéntame, te lo has tirado ¿cierto? ¡Necesito saberlo!

—¡No Ino! —Le negué rotundamente—¡Ni muerta! ¡Ni en un millón de años tampoco! No caeré en lo mismo dos veces.

—Donde hubo fuego cenizas quedan—Me sonrió picaronamente codeándome el hombro—. Sasuke Uchiha es guapo, actualmente está pobre y desamparado…necesita a una mujer que lo cuide y… ¡Quién mejor que su ex prometida!

—Cállate Ino—Le pedí.

—¡Pero Sakura! —Se quejó—¡Cómo quisiera yo estar en tus zapatos!

—Aprietan bastante, dudo que quieras…

—Sakura…

—¿Qué?

—Ya sé. Ya sé que haré…

—Ah no…esto me suena mal…

—Nada de eso. Amiga—Me tomó de las manos teatralmente—…De aquí a que termine el año conseguiré emparejarte con Sasuke-kun.

—Me lo temía—Suspiré.

—Es una promesa y créeme, yo sé de estas cosas.

—Ay no…

Ay no…Cuando Ino se proponía algo era difícil sacarla de su parecer, y ahora ella andaría revoloteando cerca de la compañía todos los días intentando juntarme con él. Algo que yo definitivamente no quería ¿Para qué ser tan masoquista? Sí él jamás me había querido, nadie me garantizaba que ahora después de tanto podría sentir algo por mí.

El corazón de una mujer es frágil y el mío no resistiría un doble impacto por la misma persona. No necesitaba otra herida incurable en mi pecho…no gracias.

Me enternecían los intentos de Ino por verme feliz al lado de alguien pero desearía que fueran con otra persona. Uchiha Sasuke no es para mí en ningún sentido.

Suspiré y aparqué frente a la cafetería y vislumbré a Ino sentada glamorosamente en una de las mesas del patio, coqueteando con el mesero…no me sorprendía, para alguien como ella no era algo demasiado difícil tampoco.

Me bajé del auto y me encaminé hasta ella intentando parecer normal y con aires tranquilos, y apenas me vio alzó una mano sacudiéndola en mi dirección…como si no fuese capaz de ver su larga cabellera rubia.

—¡Sakura! —Me saludó animosa.

Le sonreí y luego de un corto abrazo, me senté frente a ella en la mesa.

—El mesero es soltero, es un buen partido, al pobre lo dejó su novia hace poco, le engañó con un ricachón de las altas clases. Pobrecito, me dio su número telefónico.

Guau…

—Ino…

—¡Lo sé! —Suspiró—No es lo más guapo que pueda existir, pero…hubo algo en él que me llamó la atención…quizás sea el hecho de no tomarme la atención que la mayor parte de los hombres me toma. No lo sé, me costó sacarle información pero al final, se sinceró y me contó.

No dije nada, simplemente me la quede mirando sorprendida. Ya seguramente la vería yo de la mano de ese chico en un par de días más…

—Ya, ya…Me calló—Se rió—. Lo importante ahora es saber qué ha pasado. ¿Ha pasado algo comprometedor entre ustedes dos?

—Ino…

—¡Sakura! ¡Necesito saber! Sino mi trabajo de Cupido terminará en nada. Y tengo poco tiempo.

—Ino, verás, no me agrada Sasuke ¿Sí? Te acepto el trabajo de Cupido pero no con él.

—No, Cupido es quien decide—Chistó cruzándose de brazos y lanzando un puchero—. ¿Desde cuándo uno mismo escoge de quien enamorarse?

—Muy bien, muy bien, pero el caso es que entre él y yo hay cero compatibilidad ¿Entiendes? Es desagradable, hosco, presumido, arrogante, idiota, sublevado, jamás me ha llevado mi café, es insufrible, frío…

—Bien, bien, ya entendí—Me cortó zarandeando las manos de un lado a otro frente a mí para decirme que me callara—. Nadie es perfecto, pero Sasuke tiene una gran ventaja en comparación a su mal carácter…

—El que sea guapo no me favorece en nada. Si me enamoro de alguien será por como sea conmigo no por cómo se vea.

Ino me quedo mirando impresionada, aparentemente no esperaba una respuesta así de mi parte, lo cual, en cierto modo, me ofendió.

—¿Qué? —Le pregunté después de un rato.

Pero el mesero llego con un par de Milkshake, uno de frutilla y uno de chocolate.

—Muchísimas gracias—Le sonrió abiertamente Ino al camarero.

Lo miré de reojo y me di cuenta que verdaderamente no era del tipo de persona en la cual Ino siempre se fijaba. No era una estrella de cine ni tampoco un modelo. Y al parecer tampoco era de esos ricachones que se gastaban el dinero en autos deportivos y fiestas. Su mirada era perdida y distraída, como si sus pensamientos fluctuaran entre la despreocupación y el aburrimiento.

Verdaderamente era totalmente opuesto a lo que esperaba ver de los gustos de Ino.

—Ella es mi mejor amiga, Sakura Haruno—Me presentó.

—Ah, un gusto—Le saludé con una sonrisa.

—Lo mismo—Contestó vanamente—. Bien. Me voy antes que me corran del empleo…es en el único que he durado más de tres días.

Ino rió y le vimos entrar a la cafetería.

—¿Qué le pasó a tu "exclusivo" gusto?

—No lo sé—Suspiró—. Él tiene algo que me llama la atención.

—Tan, ta, ta, ta, tan, ta, ta, ta, tan, ta, ta, ta, tan—Tarareé la marcha nupcial para ella y conseguí despertarla de su ensoñación.

—Mejor hablemos de ti ¿Quieres? Qué para eso te llame.

—Ya hablamos—Le corregí—. No hay nada más que decir. Yo, Sakura Haruno, soy completa e irrevocablemente incompatible con Sasuke Uchiha.

—Oh cariño—Suspiró—, eso lo veremos cuando yo te esté tarareando la marcha nupcial en tu boda con Sasuke Uchiha.

De pronto, el teléfono de Ino comenzó a sonar con una cancioncita que habré escuchado varias veces en la radio. Era un nuevo hit que todo el mundo oía.

—Yamanaka Ino ¿Quién habla? —Saludó profesionalmente—Oh…claro, claro—Respondió impresionada luego de una pausa—. Sí, sí, como no—Sonrió levantándose de la mesa mientras hablaba.

—¿Ino?

—Claro, por supuesto. Estaré allá en media hora más…Claro, adiós—Cortó.

—¿Quién era?

—¡Ni te lo imaginas! —Chilló dando saltitos—Habrá una sesión de fotos con un cantante famoso y adivina a quien le han pedido que aparezca con él.

—Oh dios… ¡Ino! ¡Qué emoción!

Ambas comenzamos a hacer el ridículo en medio del lugar, pero poco me importo.

—¡Conoceré a un cantante famoso! ¿Sabes lo que es eso?

Claro, Ino es modelo. Trabaja con dos diseñadoras de vestuario, una boutique prestigiosa y además para una academia de modelos. ¿Me falto algo más? En realidad no lo sé, Ino es modelo desde que ambas asistíamos a preparatoria, desde pequeña su madre la llevó por ese camino y gracias a eso ahora es lo que es. Una conocida modelo rostro de portadas de revistas y ahora, la mujer que acompañará a ese famoso cantante en una sesión de fotos…De verdad estaba orgullosa de mi mejor amiga. Se lo merecía, y aun cuando fueran sus vacaciones, esto era una oportunidad que jamás se volvería a repetir.

—¡Qué tanto esperas, cerda! —Le reproché—¡Tienes una sesión de fotos con ese cantante! ¡Vete idiota!

—¡Cierto! ¡Lo siento amiga! —Se disculpó despidiéndose de mí con un beso en la mejilla—Paga tú y yo te vuelvo a invitar a algo caro, tendré dinero suficiente para gastar en un restaurante de veinte estrellas para cuando termine este trabajo.

Le sonreí y le vi partir hasta su Porche amarillo canario.

Al final, terminé tomándome los dos Milkshake y me reventé, allí estaba el desayuno y el almuerzo juntos.

—¿Qué le sucedió a tu amiga? —Preguntó el chico mesero cuando recogió los vasos.

—Ah, tuvo algo importante que hacer y me dejo—Le respondí sin dar demasiado detalle.

—Ah…

—Pero no te preocupes—Le respondí mientras me levantaba luego de dejar dos billetes junto a la boleta—. Te llamará.

Me miró extrañado, pero no dijo nada más.

—Quédate con el cambio. También estoy algo apurada.

—Gracias.

Con un gesto de manos me despedí de él y llegué nuevamente a mi auto.

Guau, Ino si que tenía un buen trabajo, lástima que yo no estuviera haciendo lo que me gusta como ella.

Suspiré. Observé el reloj del auto y me fijé que ya eran las doce del día. Pero aun así no me apetecía demasiado volver aun a la empresa, pero tampoco es como si tuviera algo más por hacer. Así que eché en marcha el motor y me devolví hasta la compañía.

Llegué justo para la hora de colación de la empresa así que la mayoría del personal se encontraba abarrotado en el casino.

Karin no estaba y la otra recepcionista me recibió gentilmente, algo que deseé esperar de la pelirroja.

Subí por las escaleras hasta llegar a mi oficina. Dejé mis cosas y me eché en mi silla, pretendiendo descansar.

—Oh vaya—Suspiré.

Encontrar un alto de papeles corregidos y revisados aumentó mi buen ánimo. Sasuke había hecho bien su trabajo, había despachado todos los informes y él mismo me había arreglado las juntas y las conferencias que debía excusar por mi padre la próxima semana.

Sonreí. Quizás se le había quitado ese carácter idiota y había aceptado su destino. Quizás Sasuke estuviera cambiando con todos los problemas que ahora estaba pasando, quizás, sólo quizás, ya no sea el mismo niño arrogante y engreído del cual, neciamente, me enamoré tontamente.

De verdad, de verdad deseaba que estuviera en lo correcto. Pero si no, él único que terminaría sufriendo por ello sería él y sólo él…

Suspiré y bajé al patio de comidas. Después de todo, no tenía nada más por hacer.

Busqué a Mika-san por el patio de comidas pero tampoco le encontré. Por lo que sin resignarme del todo aun, decidí sentarme por las cercanías de las mesas de almuerzo para probar suerte y ver si es que llegaba a aparecer por allí. Pero lo único que encontré en la entrada del casino, fue a cierto secretario cargando una bandeja de almuerzo, si es que eso se podía llamar almuerzo claro está. Ya que comer una ensalada y okonomiyaki jamás fue demasiada comida para nadie…Reí al recordar que lo único que aprendí a cocinar a esa edad fueron Okonomiyakis para él, los cuales, nunca comió por cierto, recuerdo que la vez que fui hasta él para regalárselos me los rechazó de una manera cruel. Y al final quien terminó comiéndoselos fue su hermano mayor quien aprobó mi mala cocina con una sonrisa amable y tragándose los comentarios desagradables…La verdad es que de Sasuke sólo podía tener malos recuerdos, no había nada lindo que él hubiera hecho por mí. Siempre me quitaba del camino, siempre me rechazaba y siempre me ignoraba. Y al comprometernos ese trato no varió en lo más mínimo de la palabra. Sasuke siempre fue así conmigo, y nunca hubo nada que yo pudiera hacer al respecto, usé toda mi niñez intentando conquistarlo, no desperdiciaría la edad que me quedaba en algo perdido.

Sasuke era un caso perdido.

No seguiría martirizándome inútilmente por él nunca más.

Decidí dejar de mirarlo y avanzar lejos de su presencia pero justo cuando comencé a moverme, algo me empujó.

—Lo siento—Escuché decir—. Este hombre será mío.

Karin, pasó por mi lado golpeándome intencionalmente en el hombro, dirigiéndose directamente a la mesa en donde Sasuke se encontraba. Meneando su largo y liso cabello rojo por sobre sus hombros descubiertos, a paso de diva de pasarela y con un aura de victoria ya casi pegando gritos.

Alcé una ceja, contrariada. Mientras que ella se sentó cruzándose de piernas, insinuándose a su lado. Coqueteándole.

—La jefa es un ogro—Le escuché decir como si lo hubiera gritado—. Llega con un asqueroso semblante cada mañana y nos trata pésimo.

Me quede perpleja.

¿Qué pretendía Karin con todo esto? ¿Qué le había hecho yo? ¡Con suerte y la saludo en las mañanas! ¡Es una tonta recepcionista! ¡¿Qué papel pintaba aquí?!

—Dime una cosa, Sasuke-kun ¿Qué piensas hacer esta noche?

Oh ya veo…

Karin temía por la soltería de Sasuke, ella creía que yo se lo iba a quitar…¿Acaso piensa que tengo la intención de entrometerme con él? Apresé mis puños con fuerza ¡Qué se creía esta tipa! ¡Si tanto quiere a Sasuke, que se lo quede! ¡No me interesa! ¡Que vaya y haga lo que quiera con él! A fin de cuentas no es problema mío, además, no es como si me interesara en él tampoco, lo nuestro había quedado, como él siempre había dicho, hundido en el pasado. Borrado. Muerto. Sasuke no es nada mío y yo no soy nada de él tampoco, así que no había problema en que la estúpida recepcionista se haga de él. Espero si Sasuke llegue a tomarla en cuenta, ya que es famoso por mostrar el mejor de los desintereses posibles cuando sobre mujeres se trata. Nunca ha sido atento, jamás cariñoso ni mucho menos preocupado. Lo conozco bien, en el tiempo en que estuvimos comprometidos, jamás, ni por respeto me trató bien. Jamás contestó a mis llamadas, jamás me agradeció por los regalos, por la preocupación, por el cariño y la admiración que le brindé por esos momentos…Sasuke jamás podrá ser feliz al lado de una mujer. Ni al lado de nadie. No existe persona sobre la faz de la tierra que pueda ser feliz a su lado, él siempre terminará matándola, desmoronándola y marchitándola.

Lo siento por ti, Karin. No te espera una vida de lujos.

Me regresé a mi oficina, con el rabo entre las piernas y llena de humillación.

Si pudiera, ahora mismo mandaría a despedir a esa zorrita de Karin. Pero no podía, y ella muy bien lo sabía. Mi padre aun tenía esa facultad desde las alturas, y jamás me dejaría despedirla por una idiotez como esa. Sólo me quedaba soportarla este tiempo y luego vengarme, o simplemente darle horas extra de trabajo…con eso me desquitaría, la mandaría a hacer trabajo forzoso para que su hermosa melena roja se hiciera cenizas…Veamos si después le queda tiempo de andar molestándome y provocándome, pero después me preocuparía por una minucia como ella.

Entré en mi oficina y me quede allí un buen rato.

Por alguna extraña razón me sentía deprimida.

Suspiré y me eche en el borde de la mesa. Y sin querer, me quede dormida…hasta que el impertinente ruido de mi teléfono me despertó.

—¿Sí? —Pregunté somnolienta.

—¡¡Sakura!! ¡No tienes idea! —Chilló Ino desde el otro lado de la línea.

Tuve que alejar un poco el auricular del teléfono para no romperme los tímpanos.

—¿Qué sucede, Ino?

—Esto será rápido. Así que levántate y corre a tu auto ahora mismo.

—¿Qué pasa Ino? Estoy trabajando.

—No, es que el trabajo no importa ahora—Protestó emocionada.

—Ya dime que es…

Me levante y salí al pasillo, aun sin confiar del todo en mi mejor amiga…mientras no tenga que ver con Sasuke no me importaba. No quería saber nada de él.

—¿Recuerdas mi sesión de fotos con el cantante famoso?

—Sí…

—Pues, adivina quién es él.

—No sé Ino, no soy adivina.

—Es el vocalista de tu grupo favorito. Y me ha invitado al concierto privado que darán esta tarde.

¿¡Qué!?

—Mientes—Le lancé. Sin poder creerle.

—¡¡¡NOO!!! —Gritó—¡Apúrate! ¡Lo vas a conocer!

No podía creerlo…

—Ven ahora mismo, tendremos una junta de emergencia. Te compraré un lindo vestido para esta tarde y harás que él te pida tu número de teléfono.

No podía ser cierto…

¿Conocería a…? ¡No! ¡Es imposible!

—¡Apresúrate frentona! ¡No hay tiempo que perder!

—¡Claro qué si! ¿Qué podría ser mejor? —Reí.

—¡Sólo muévete!

— ¡Estoy tan emocionada! ¡Desde niña que espero este momento!

—¡SAKURA!

—¡Ah! ¡Qué emoción!

—Sal ahora mismo de tu trabajo, nos juntamos en mi boutique.

—¡Claro!

Corté y salí disparada a mi oficina en busca de mis cosas…oh dios…oh dios… ¡Siempre he amado ese grupo! ¡Siempre, siempre! Mi amor platónico siempre fue su vocalista. El cual, a pesar de ser tan joven ya era tan famoso entre el público japonés femenino…Su música siempre fue la mejor y sus letras, oh dios, sus letras, siempre me llegaron al alma, siempre lloraba o sonreía con sus canciones.

Agarré mis cosas y corrí por el pasillo, sin darme cuenta que alguien más observaba como representaba el mismísimo ridículo.

—Sakura…

Justo cuando lo mejor que podía pasarme estaba por pasar, a Sasuke se le ocurría molestarme.

Enlazó fuertemente sus dedos a mi antebrazo, evitando así que me marchara corriendo. Sentí sus dedos largos y delgados presionarse delicadamente contra mi muñeca.

Hace bastante tiempo que no sentía la textura de su piel, pero ahora no era el mejor momento para ponerse melancólica. Así que, enfadada, me giré dispuesta a gritarle una y otra vez que no me gusta que me toquen—menos él—, pero algo me detuvo.

Abrí mis ojos sorprendida, y sentí como el nerviosismo se caló fuertemente en mis huesos.

Sasuke me miraba con un rostro que jamás había visto antes.

Sus ojos se habrían impregnado en mi rostro y no podía quitarlos de encima. Su rostro se veía pensativo, y tenía la boca entreabierta como si aun estuviese pensando en decir o no decir algo.

Mi corazón—traidor—comenzó a latir fuertemente, tanto así, que escuché mi pulso retumbar con dolor en mis oídos.

Me armé de valor y traté de ignorar ese rostro que siempre deseé antes. Siempre había querido ver esa expresión por mi antes,…hubiera matado porque me mirara con cariño, con expectativas. Pero jamás lo hizo, y ahora era demasiado tarde. Ya no me derretiría así nunca más por él, había renunciado a él el mismo día en que me dejo, en que me traicionó en que me engañó.

La muralla que había estado contrayendo todos estos años se reforzó con ese pensamiento nostálgico y fui capaz de despegar mis ojos de su rostro.

—Ahora no Sasuke—Le insistí molesta.

Traté de zafarme pero él aun me lo impedía. Fruncí el ceño, no necesitaba más retraso.

—¿A dónde vas sin despedirte?

¿¡Y eso era!?

¡¡¡ARG!!!

—Adiós—Le ladré enfurecida jalándome de su agarre al fin, dejando su mano aun alzada en donde yo me encontraba. ¿Desde cuándo le había importado despedirse o no de mí?

Di un paso hacia delante y él se adelantó tres. Colocó una de sus manos en mi hombro y la otra en mi mejilla. Sentí como su fría mano se aferraba tiernamente a mi moflete mientras sus labios, suaves y delgados se depositaban en mi rostro lentamente…Me sentí extraña, de pronto su tacto se hizo cada vez más frío, y eso era evidente, ya que era yo quien me estaba sonrojando demasiado ante su cariño.

—Que le vaya bien, jefa.

Me quede allí pasmada mientras procesaba lo que acababa de pasar…Mientras que Sasuke se devolvía a su puesto de trabajo a un paso lento y normal.

Mientras que yo…Aun sopesaba la idea sin saber bien que había pasado. Mis ojos se dilataron y mi corazón se podía escuchar fuertemente dentro de toda la habitación, dando alarma de lo sucedido, contándole a él lo mucho que me había sorprendido ese gesto.

¿Qué había pasado?

De pronto una vocecilla en mi cabeza me lo aclaro.

Después de tantos años, después de tantas cosas…

Despierta, susurró algo en mi cabeza, Sasuke te ha besado.

Palmeé mi mejilla con ambas manos y caminé normalmente, olvidando todas mis cosas en el proceso. Me subí al ascensor olvidando completamente mi temor, ahora ya poco importaba. Inclusive llegué a ignorar olímpicamente a Karin al momento de pasar por su al lado de su inquisitiva mirada al salir de la compañía y subirme a mi auto…Y recién allí, fui capaz de entender lo que él había hecho.

Algo poco, algo nulo, pero que para mí, antes hubiera significado el mundo.

Oh dios…

Sasuke me había besado.

Fin capítulo III


Hola! Bueno, no se quejen. Es lo más romántico que pude hacer en el tercer capítulo. Y tampoco es que sea nada comprometedor. A mi parecer, Sakura reaccionó demasiado bien para ese beso XD yo me habría desmayado. Pero bueno, ahora queda saber la reacción de Sasuke.

Gracias por los review n///n me alegra saber que les guste la historia.

¡Gracias!

Comentarios, quejas, sugerencias, preguntas, y bla, bla, bla, con un review.

DM.