Hola nakamas, ¿Cómo estáis? Nosotras aquí, con lo nuestro, haciendo sufrir a los personajes un poco hehehehe. En fin, ¿Qué os pareció el capi anterior? ¿Estuvo bien? Bueno, no se hizo muy agradable escribir como Saga viola a Sanji, pero bueno, en este capi, Zoro, Mihawk y Franky se encuentran al pobre rubio, ¿Qué pasará? A leer n.n
Hay muchas formas de pagar:
-Nosotras no sabemos nada-Nami hace un mohín, cruzando los brazos, respondiendo con ligera altanería a cierto peli verde que le ha preguntado acerca de cierta persona.
En el momento que esto se desarrolla en un restaurante, en un edificio un poco alejado, un muchacho rubio está a punto de pasar otra vez por la peor experiencia de su vida.
-Vamos, por favor, dímelo, ¿os ha envidado alguna carta?-suplica el espadachín de las tres katanas, mirando con algo de esperanza a las dos mujeres sentadas alrededor de una mesa, delante de él. La morena que está al lado de la regente, apoya su barbilla en su mano, mirando al chico.
-¿Qué te hace pensar que se comunica con nosotras, Zoro-chan?-pregunta, con algo de guasa, haciendo brotar uno de sus brazos en el hombro del espadachín, y tocándole los pendientes, lo que provoca un tintineo.
Mihawk y Franky han de hacer un esfuerzo horrible por no reírse ahí mismo, delante de las narices de Zoro, que se ha puesto rojo por la mención del –chan. Les mira con cara de perro, y se cuadran inmediatamente, pero no pueden evitar reírse por lo bajini.
-Robin, por favor, vosotras sois las únicas con las que se cartearía, todos lo sabemos-aparta la mano de su oreja, y esta se deshace en pétalos rosas-, estoy preocupado, ha ocurrido algo en el edificio base, y quiero saber si ha pedido ayuda a alguien… Vosotras sois las primeras a las que informaría, por favor, decídmelo.
-Si le ha ocurrido algo malo a Sanji, lo vas a lamentar, estúpido-Nami se acerca a él y le toma de las solapas-, ¿Por qué te llevaste a Sanji? ¿Acaso la nostalgia te carcomía? Sabes que podrías venir a verlo cuando quisieras, pero noooo, el señorito estaba nostálgico y decidió llevárselo a su base, a ver si recuperaba la memoria, ¿cierto?-le reprocha, casi juntando su frente con la suya.
-Yo… Lo siento, Nami, pero me dolía que no recordara nada de nuestra infancia, debido a ese accidente-parece realmente arrepentido-, pensaba, que si lo llevaba conmigo a la base, recuperaría algo de esos tiempos, pero solo ha servido para hacerle mal.
-Pero, ¿qué le han hecho exactamente, Zoro-chan?-pregunta la morena, algo preocupada, ante la insistencia del muchacho.
-L-lo han… Lo han…-no se atreve a decirlo, ya que irían a la base, y si el maltratador se entera, podría pagarlo con el rubio… Pero, ¿qué opción queda? Si no se lo dice, estarán muchísimo más preocupadas, e incluso podrían ir a investigar por su cuenta, poniéndolo y poniéndose en peligro-, lo han violado-dice finalmente, bajando la cabeza, con rabia.
Nami se tapa la boca, horrorizada ante la noticia, ahogando un grito, y Robin solo puede atinar a abrir la boca de la sorpresa, sin terminar de creérselo.
-N-no lo dirás en serio, Zoro-la voz de Nami vacila un poco-, no puede ser cierto, ¿quién podría hacer eso?-sus ojos se aguan un poco.
-No lo sé, por eso os he preguntado si se ha comunicado con vosotras.
-Pues sí, nos ha llegado esta mañana una carta de Sanji, no tiene la dirección en el remitente, y nos la ha traído un chico bastante curioso, con un precioso sombrero de paja-mientras dice esto, una pequeña cadena de brazos brota, trayendo el sobre que contiene la carta.
La morena se la tiende a Zoro, que se queda tal y como está, al no comprender el mensaje oculto del papel. Con una risilla, Robin se la descifra, revelándole la llamada de socorro.
-La verdad es que me preocupé, y le quería dar la contestación, pero el muchacho se fue demasiado rápido… No sin antes desvalijarnos la despensa, ¿verdad, Nami-san?-dice con cierta guasa disimulada, mirando de reojo a la pelirroja.
-Ah, sí otra cosa-le vuelve a tomar de las solapas-, nos vas a pagar toda la carne que se llevó aquél estúpido. ¡Se ha pimplado las reservas de carne de todo el mes!-dice exasperada, como si el pobre muchacho tuviera la culpa.
-S-si, os las pagaré-tartamudea.
Nami le suelta, poniéndose seria de nuevo, ante la situación en la que se encuentra Sanji.
-Bueno, le contestaré ahora mismo la carta-dice Robin, a la vez que otros de sus brazos la traen una cuartilla y un bolígrafo-, entrégasela en secreto, que nadie más que vosotros tres os enteréis, ya que si el maltratador de Sanji se da cuenta de que pide auxilio, será peor para nuestro rubio-toma el bolígrafo y comienza a escribir.
"Sanji-kun:
Nos alegra que puedas comunicarte con nosotras. Ah,
¿Tienes las recetas de la
Preparación de los platos de ayer?
O te las llevaste, o las has escondido muy bien.
Cuando las encontremos, te lo haremos saber, si las encontramos, jeje.
¿Para cuando vuelves? To-
Das estamos preocupadas por ti, y estamos deseando que regreses.
¿Quién era ese muchacho tan curioso? Cuando se
Ha estirado esta mañana, a Viví casi la da algo, y ca-
Si lo fríe y lo pone de desayuno, ji ji.
¿Dónde lo escondes? Me
Refiero a tu tabaco, seguro que no te dejan fumar. Ah, el
Sistema de incendios de ese edificio no es fiable,
Ten cuidado, amigo.
Nos alegra poder comunicarnos contigo y verte pronto, saludos."
Revisa un par de veces la carta antes de entregársela al don, el cual la coge y se la guarda dentro de la camisa. Se despiden, Zoro prometiendo llevarlas a ver a Sanji otro día y ellas ansiosas por ir a ver a su amigo. Cuando se han ido, Robin se dirige a su socia.
-¿Recuerdas cuando nos conocimos todos, Nami-san?-pregunta con una sonrisa nostálgica.
-Por supuesto, Robin-un suspiro mezclado con una risilla se escapa de sus labios-, ¿y tú recuerdas cual fue el primer beso de esos dos?
-Claro, mufufufu-ríe la morena-, fue muy romántico, con nosotras tres como espectadoras junto con un dial de imágenes, ¿no Vivi-chan?
-Sí, lo recuerdo muy bien, jijiji-sonríe saliendo de la cocina con la merienda.
Zoro, Mihawk y Franky suben al coche del primero, con el peli azul conduciendo, y los otros dos detrás, Mihawk con su pose de brazos y piernas cruzados y Zoro mirando por la ventana. De repente, un escalofrío lo recorre, siendo inmediatamente notado por el del sombrero.
-¿Qué te pasa, Zoro?-pregunta, viéndolo.
-No lo sé… Tengo un mal presentimiento acerca de Sanji-aparta la mirada de la ventana, mirando hacia sus hombres-, ¿quién se ha quedado a vigilarlo?
-Se ha quedado Saga-responde Mihawk-, quise llamarte para confirmar si se quedaba él, pero tenía tu den den mushi, y Franky se había olvidado el suyo en su despacho-le informa.
Zoro asiente, pero todavía se siente intranquilo, por lo que le pide a Mihawk su caracol para llamar al suyo propio. Marca y espera, pero no obtiene respuesta, por lo que se pone más nervioso aún.
-No te preocupes, jefe, ya estamos cerca de la base-preocupado también, Franky acelera, saltándose un par de stop y otros tantos semáforos en rojo, infartando a los otros dos.
Finalmente, con un sonoro derrape, aparca a la americana delante de la puerta. Sale de un salto, gritando "súper" con su curiosa postura, como siempre que aparca así, pero los otros dos le apuntan al cuello con sus respectivas espadas y la mirada ensombrecida.
-E-está bien, lo siento-se disculpa, tragando duro.
-Vamos, no hay tiempo para estupideces-Zoro envaina su katana, al igual que Mihawk su gran espada, y se meten todos al edificio corriendo en dirección al ascensor, con el destino de la planta quinta, para comprobar si Sanji está bien.
En el momento en el que ellos están por la tercera planta y subiendo, Saga sale del cuarto de la enfermería, riéndose y dejando atrás a su víctima, que está a punto de morir asfixiada por la cuerda que rodea su cuello.
-Hoy lo he disfrutado bien-sonríe desquiciadamente, mientras va pasillo abajo.
Está al lado de unas escaleras laterales que llevan a la planta de abajo, cuando el timbre del ascensor suena, abriendo sus puertas y mostrando al don con los otros dos. Rápidamente, Saga se da la vuelta, haciendo parecer que acaba de salir de las escaleras, rumbo a la enfermería.
-Saga, Saga-Zoro va corriendo hacia él.
Fingiendo curiosidad, el nombrado se da la vuelta y los sonríe.
-Hola, ¿vais a ver a Sanji? Ahora mismo iba yo a verle, vengo de la planta cuarta, de solucionar un problemilla-les informa.
-¿Está Chopper en la enfermería con Sanji?-pregunta Zoro, dirigiéndose rápidamente hasta la enfermería.
-Creo que no, lo vi bajar hace poco a la cocina con Luffy-miente el peli plata, disimulando una sonrisa.
Van derechos hacia la puerta, Zoro en cabeza y cuando abra la puerta, ninguno puede evitar que un estremecimiento de horror les recorra la espalda.
-¡Sanji!-Zorro corre hacia él.
Se ha resbalado completamente, cortando toda vía respiratoria, no tiene respiración y su cara se ve ligeramente amoratada. Rápidamente, Mihawk desenvaina su espada y corta todas las cuerdas, haciendo que el cuerpo del rubio caiga boca abajo, en los brazos de Zoro, el cual le quita los pedazos de cuerda de sus manos, rodillas y cuello, este último con cuidado, ya que tiene una herida en carne viva.
Lo pone boca arriba, llamándolo, pero está inerte completamente y tiene el pulso muy débil. Debido a la cuerda, las vías se han cerrado completamente. Sin dudarlo un momento, Zoro lo tumba boca arriba y le hace el boca a boca, insuflando aire a sus heridos pulmones. Va a presionarle el pecho, cuando se da cuenta de la herida de su costado. Abre la mirada horrorizado.
-¿Q-quién te ha hecho esto, Sanji?-la voz se le quiebra y un par de lágrimas resbalan por su rostro-, ¡rápido, traed a Chopper!-presiona con cuidado, para no dañarlo más, mientras Mihawk va a llamar al renito, intentando localizarlo primero por el caracol.
Zoro le hace el boca a boca varias veces, hasta que, con una tos violenta acompañada de sangre, Sanji puede respirar por fin, pero no recuperar la consciencia, debido a los dolores. Tomando pañuelos de la consulta, limpia el cuerpo de Sanji, de sangre, acariciándole el rostro, y soltando lágrimas, disculpándose en voz baja, por no haber sabido protegerlo.
Al poco rato, Mihawk y Chopper irrumpen en la sala, Chopper quedándose estático ante la imagen de Sanji en tal estado, pero reacciona deprisa, pidiendo que le ayuden a colocar a Sanji, y a buscar los productos necesarios para una cura rápida.
Está Chopper examinándolo, cuando palpa la herida del costado, y el rubio suelta un gemido de dolor. Tocándolo de nuevo, el doctor comprueba que tiene un par de costillas rotas, y una de ellas le ha perforado el pulmón.
-Necesito que alguien se quede aquí conmigo, he de operar a Sanji y necesito ayuda-pide rápidamente, mientras va a por los instrumentos para operarlo de urgencia-, rápido, tiene el pulmón herido, y cuanto más tarde peor.
Franky quiere quedarse, pero Zoro quiere también.
-Zoro, tú estás demasiado nervioso, deja que me quede yo-dice el cyborg.
-No, necesito quedarme, no quiero irme-mira a Sanji, cómo Chopper lo anestesia, dejando su cuerpo inmóvil. Se acerca a él y le acaricia la mejilla, no pudiendo evitar que sus ojos lloren de nuevo-, lo siento tanto… Si hubiese estado aquí, esto no te habría pasado-.
Casi sin darse cuenta de que está siendo sacado de la sala por el otro espadachín, Zoro se sienta al lado de la puerta, negando a moverse más de ahí, atento a cualquier ruido que se produjera en el interior de la sala.
Entretanto, Chopper ayudado por Franky, comienza a operar al muchacho, abriéndolo por el costado y viendo los daños provocados.
-Esta rotura no ha sido hecha con un calzado normal-comenta el renito, operándolo-, Franky, quiero que averigües quién calza botas o zapatos con la punta reforzados en acero o hierro-le pide.
Pasan alrededor de tres horas, ya está anocheciendo y Zoro está de los nervios. Nadie ha salido de la enfermería en ese tiempo a informarle de nada, ni cómo va la operación ni nada.
-Cálmate, Zoro, solo conseguirás ponerte más nervioso si le sigues dando vueltas-le habla el del sombrero, sentado con éste cubriéndole las facciones.
-Ya lo sé, Mihawk… Pero no puedo evitar pensar que es mi culpa… Si hubiese estado aquí en vez de ir al restaurante, ahora no estarían operando a Sanji, porque nada de esto hubiese ocurrido-a cada palabra, alza más el tono de voz, hasta que el final de la frase, da un puñetazo al muro, resquebrándolo y haciendo que la pared tiemble.
En ese momento, sale Franky, precedido del renito, el cual cierra la puerta. Zoro al verlos, va derecho hacia ellos, preguntando ansioso, cómo ha salido la operación de Sanji.
-De momento está estable-dice el doctor-, pero… ¡Zoro, tu mano!-va corriendo hacia él, pero aparta la mano.
-No te interrumpas por esta gilipollez, dinos el pronóstico, ya-exige.
-E-está bien-titubea un poco-, bueno. Le he operado de las costillas y del pulmón. De momento está estable, pero está muy débil. Las costillas fueron rotas con botas reforzadas en acero, y están muy mal… Dudo si pueda volver a ponerse derecho, ya que estaban astilladas completamente y he tenido que recomponérselas. El pulmón no está tan grave como creía, solo ligeramente arañado por uno de los huesos. La herida de su cuello va por buen camino, la he vendado, pero está despellejada completamente, al ser una cuerda áspera con lo que lo ataron, y encima fuerte y estratégicamente, no podía
moverse o se ahogaba. Tiene una pequeña fisura en una de las vertebras lumbares…
-¿Y…? ¿Y la parte de atrás?-pregunta Zoro, con un nudo en la garganta, sin creerse casi lo que el doctor contaba.
-Está muy mal… La piel y los músculos estaban desgarrados completamente, he tenido que recomponerlos, e incluso una pequeña parte del interior. La hemorragia del otro día no es nada comparable con la que le he localizado esta vez… L-lo han… Lo han hecho entre dos, creo o con un aparato… Su herida es demasiado grande, y va a tardar en curar… No os voy a dejar pasar, necesita reposo, está bastante grave. Puede que mañana os deje pasar, buenas noches.
Chopper se mete a la enfermería, y Zoro puede ver cuando abre la puerta, cómo ha quedado Sanji. Está tumbado en una cama, cubierto hasta el pecho por una manta, con un respirador y una vía, con varias botellas de suero, sangre y algún medicamento.
La puerta se cierra, cortando la visión del peli verde, que se derrumba, se apoya en la puerta, dando de nuevo un puñetazo a la pared, con el mismo puño y provocando esta vez algo de sangre. Se da la vuelta, furiosamente, pasando entre sus hombres, que lo miran preocupados, menos Saga, que lo mira algo indiferente.
-Haced las guardias-ordena secamente a Mihawk y a Franky, los cuales se sorprenden de oírlo hablar en ese tono-, y tú, ven conmigo, ya-.
Se va pasillo abajo, sin ver siquiera si el peli plata le está siguiendo o no. Con un gesto, el cano se va con su jefe, mientras los otros dos se quedan delante de la puerta, comentándolo.
-Me parece muy extraño que Saga estuviera en el cuarto piso y no oyera ni viera nada sospechoso-dice el cyborg, alzando sus minúsculas gafas y mirando de reojo a su compañero.
-Estoy de acuerdo contigo, Franky-asiente el de los ojos misteriosos-, es demasiado extraño… Por lo que dijo Chopper, el golpe de sus costillas le debe haber oído todo el edificio… Es curioso que él no lo oyera, y encima estando en la cuarta planta-mira hacia el frente, viendo como su jefe y su otro compañero desaparecen en el ascensor-, Franky, voy a investigar, por favor, haz mi guardia.
-Ok, nakama, ve tranquilo, aquí me quedo-se baja de nuevo las gafas, cruzándose de brazos y a un lado de la puerta.
Elegantemente, Mihawk se va por las escaleras hasta el primer sótano, donde también está su habitación. Pero no va a la suya, si no a la de Saga…
Entretanto, Zoro y Saga han ido al despacho del primero. Zoro no parece el mismo de siempre, tiene la mirada ensombrecida, las manos cruzadas delante de la boca y mira fijamente al sujeto que se encuentra delante de él.
-¿Se puede saber qué demonios estabas haciendo?-pregunta con voz calmosa, mal signo.
-Ya lo he dicho antes, arreglando una pequeña disputa en la cuarta planta, Zoro-sonríe.
-No me lo creo-suelta este de repente-, si hubieras estado en la cuarta planta, hubieras oído perfectamente los gritos de Sanji al ser herido y ultrajado-da un puñetazo a la mesa-, ¿y por qué no cogías mi den den mushi? ¿Acaso no te lo confié para que lo llevaras por si tenía que llamarte?-grita, fuera de sus casillas.
-Simplemente se me olvidó, creo que lo dejé en la planta cuarta, lo dejé encima de una mesa-.
Mientras esto se desarrolla en la planta segunda, en la quinta, Franky llama suavemente a la puerta de la enfermería. Chopper le abre, pero solo lo justo para enseñar parte de su cara.
-¿Cómo está?-pregunta, preocupado el hombre de las estrellas en los antebrazos.
-No muy bien, la verdad-Chopper le deja pasar, y cierra la puerta.
Franky se acerca al rubio, sentándose al lado de la cama, en una silla, y le mira las facciones, tranquilas ahora, cubiertas con la mascarilla de oxigeno y por las heridas en los pómulos y ojos del día anterior, que están empezando a amarillearse. No puede evitar fijarse en la venda que rodea delicadamente su cuello, algo manchada de sangre. Un nudo se le forma en la garganta, de ver al vivaz muchacho en tal estado.
-Tenemos que averiguar pronto quién está haciendo tal daño dentro de nuestro propio edificio-comenta el renito, mirando las constantes vitales de Sanji-, esto no puede segur así. Es un chico muy fuerte y tiene el cuerpo muy entrenado… Pero lo que le están haciendo supera incluso a sus fuerzas, si no fuese como es, estaría en estado crítico, o algo peor.
-Mihawk y yo tenemos algunas sospechas-mira las muñecas del chico, que están por encima de la manta, fijándose que también las tiene vendadas-, Saga no ha estado donde dice haber estado, o al menos es lo que pienso yo.
-Yo dejé a Sanji solo en casi el final de la guardia de Mihawk, cuando iba perdiendo al mahjong, me fui a buscar medicamentos a mi proveedor, tardé alrededor de media hora. Pero luego no subí aquí, ya que me encontré con Luffy, y nos fuimos a merendar a la cocina-informa el renito.
El otro asiente, paseando la mirada por la habitación. No hay cosas descolocadas, pero ve algo que antes no estaba ahí.
-¿Es tuyo ese den den mushi?-pregunta, levantándose y dirigiéndose al caracol. Ahoga una exclamación de sorpresa cuando ve en la concha grabadas las tres katanas de Zoro, significado de que es suyo-, Este mentiroso manipulador-exclama con rabia, cogiendo el caracol y saliendo de la consulta-, llámame si alguien intenta algo, o para cualquier cosa, Chopper-le grita, mientras va por el pasillo, corriendo.
-Descuida-el reno cierra la puerta.
Franky pega al llamador del ascensor, pero este tarda demasiado, por lo que baja como una flecha por las escaleras, en dirección a la segunda planta. Derrapa un poco sobre sus pies desnudos cuando sale al pasillo, y pegándose otra carrera, va en dirección al despacho de su jefe. Ni se molesta en llamar, por lo que entra atropelladamente, asustando a los dos hombres que estaban dentro.
Con furia, toma del cuello a Saga con una de sus manos y le estampa contra la pared de enfrente.
-¿Cómo me explicas esto?-gruñe, mostrando el comunicador-, es el de Zoro, maldito embustero y estaba en la enfermería. Estuviste allí, por lo tanto en la quinta planta.
Le suelta, por lo que cae al suelo, y tose un poco, con algunos mechones de su plateado pelo cubriéndole una sonrisa sarcástica.
-¿Y qué? Pudo habérseme olvidado. Es cierto que estuve en la enfermería, viendo a Sanji antes de ir a la cuarta planta-dice, poniéndose en pie.
Zoro se levanta de su escritorio y se acerca al otro espadachín, tomándolo por las solapas.
-A mi me has dicho que te lo dejaste en la planta cuarta, Saga. No me vengas con juegos, que no estoy de humor, esto es serio-le suelta, esperando una respuesta.
Saga se sacude con gesto de desdén la camisa, como si hubiera sido tocada por algo sucio, y se la coloca. Franky tiene ganas de meterle un buen puñetazo, pero Zoro alza un brazo, impidiéndoselo.
-Está bien, desconfiados. Te dije que estaba en la planta cuarta porque creí que lo había cogido. Primero, cuando Mihawk dejó su puesto para que fuera Franky a hacer si guardia y le informé de que la haría yo, me fui a ver como estaba Sanji, y me quedé hablando con él un rato, alrededor de una media hora. Dejé el caracol encima de la mesa para no cargarlo encima. Y luego me llamaron por que en la planta de abajo se había producido un conflicto, que tardé en resolver unos quince minutos. Cuando vosotros me visteis camino de la enfermería, ya lo había solucionado, y me dirigía a recuperar tu caracolófono, ya que había comprobado que no lo había cogido. Pero con todo lo que se armó por encontrar a Sanji así, se me fue de la cabeza. Eso es todo-concluye.
Franky se queda con la boca abierta. Se ha armado una coartada en un momento. Con un gruñido, abandona la sala, dando un portazo, no sin antes dejar el caracol encima de la mesa de su dueño. Saga lo ve marchar, con una sonrisa triunfante en su cara, que disimula cuando Zoro le vuelve a mirar.
-No sé qué mosca le habrá picado al pervertido ese-sonríe-, con tu permiso, me retiro-hace un saludo y sale de la estancia.
Franky no puede creerlo, estaba seguro, no sabía por qué, de que había sido Saga. Va al ascensor y lo llama. Cuando se abre, muestra a un sombrío Mihawk, que viene del sótano primero.
-¿Has averiguado algo, colega?-pregunta el del tupé entrando al ascensor también.
-Si-se saca un pedazo de cuerda de su gabán-, es la misma cuerda con la que fue atado Sanji, fina pero áspera. ¿Y tú?
-Se había dejado el caracolófono de Zoro en la enfermería-le cuenta-, pero le había afirmado a Zoro que se lo había dejado en la planta cuarta, y que cuando le vimos iba a recuperarlo… Yo creo que fue a visitarlo, pero no para hablar precisamente.
-Estoy de acuerdo contigo… Pero según tú, si tiene esa coartada tan buena, con un pedazo de cuerda no vamos a solucionar nada, aunque será un punto a nuestro favor… Tendremos que esperar al análisis del laboratorio para saber la verdad. Sanji está tan asustado que ni se atreve a contarlo, ¿viste su reacción la vez anterior?
-Si… Miraba a Saga con temor, una reacción poco común, que solo se tiene cuando tienes a alguien mucho miedo-.
Llegan a la planta quinta, y se dirigen a sus puestos, cada uno a un lado de la puerta, sentados, atentos a cualquier cosa. No hace mucho que conocen a Sanji, pero ya les cae bien, y no pueden permitir que eso le esté sucediendo, y más sabiendo la relación que tiene con Zoro.
Un rayo de sol hiere los ojos de Sanji, debajo de sus párpados. Ya es de día. Nota el aire más fresco de lo normal, y una ligera presión alrededor de su barbilla y nariz, es la máscara del oxígeno. Se lleva una mano a la frente, pero se da cuenta de que tiene en la muñeca una vía, conectada a varios frascos, casi agotados. Intenta moverse un poco para levantarse, pero un agudo dolor le recorre las costillas y su parte baja, haciendo que suelte un grito en bajo.
Inmediatamente, Franky abre la puerta de sopetón, preocupado, pero asustando al rubio. Viendo que está despierto, llama a su compañero y juntos entran en la estancia. El renito está dormido encima de un libro, con cara de feliz y una pompa en la nariz.
-F-Franky… Mihawk-musita el muchacho, con voz rasposa.
Se lleva una mano al cuello, notando la venda y el escozor de la herida debajo de esta.
-¿Cómo te encuentras?-sonríe amablemente Mihawk, quitándose el sombrero y dejándolo en una percha, yendo a despertar a Chopper-, levanta, mapache-le sacude los hombros.
-¡No soy un mapache!-se levanta de golpe, enfadado y los dientes aserrados, dándole un golpe a Mihawk.
Sanji quiere reírse, pero un pinchazo en la operación se lo impide. Tose un poco, manchando con unas gotas de sangre las sábanas. Chopper se acerca inmediatamente a él, limpiándole la comisura de la boca, y preparándole la medicina que se ha de tomar.
Mihawk y Franky le miran preocupados, ¿recordará quién ha sido el causante de todo esto?
-Esto… Chaval-le llama Franky la atención-, ¿sabes quién fue?
La mirada de Sanji se ensombrece al instante, mirándolo con un sentimiento que hace temblar al mayor.
-N-no, no sé quién ha sido, iba con la cara tapada-desvía la mirada. No quiere que le miren, se siente sucio y cobarde, por no plantar cara a su agresor y por no tener el valor suficiente de delatarlo.
-No nos mientas muchacho, sabemos que lo estás haciendo -le presiona el otro, acercándose a la cama-, dínoslo, te podemos ayudar. Lo detendremos.
-N-no… Dejadlo… En serio… Estaba con la cara tapada-sigue sin mirarlos, ya que unas lágrimas de rabia han empezado a inundar sus ojos. Quiere decírselo, pero no puede… Solo puede decírselo a sus compañeras, pero éstas no le han devuelto la carta, o esto es lo que cree.
Intuyendo que no soltará palabra, se saca el sobre que contiene la carta de Robin, Nami y Vivi, y se la tiende.
-Sabemos que te carteas con las chicas del restaurante de Bellemere, fuimos a verlas ayer por la tarde y nos lo dijeron. Están muy preocupadas por ti, y cuanto antes descubramos todo, mucho mejor para todos, pero sobre todo para ti, Sanji.
El chico se gira, tomando la carta, e intentando incorporarse, pero no puede y un gesto de dolor cruza su cara.
-Deja que te ayude, chaval-Franky lo coge de debajo de los brazos y lo posa suavemente, ligeramente reclinado. Abre el sobre ansioso, por ver la respuesta de sus amigas. ¡Sí! Consiguieron captar su mensaje.
Una sonrisa le ilumina la cara, pero al releer el mensaje, un gesto dubitativo se posa en su entrecejo, dudando si contestar o no. Tiene miedo… Y no puede remediarle, le ha cogido pavor a ese hombre, no soporta estar con él en la misma habitación.
Decide no contestarla de inmediato, sino esperar unos días a que esté mejor, quiere entregársela en persona a Luffy, para que se la entregue a las chicas. Guarda la cuartilla en el sobre y lo deja encima de la mesilla que está al lado de su cama.
-¿Cómo están?-pregunta a los otros dos.
-La pelirroja bastante… Peleona con Zoro-sonríe el moreno.
-Y Robin demasiado bromista-se ríe el otro-, que valor, llamarlo de –chan-.
Una risilla escapa de los labios de Sanji, al conocer el hecho. Con cuidado se palpa la herida del costado, tocándose la venda… Le va a quedar una fea cicatriz. Parece pensativo, y los capos no se atreven a interrumpir sus pensamientos.
-Necesito moverme-musita.
Ayudándose de sus brazos, mueve las piernas fuera de la cama, con evidente dolor, pero lo hace demasiado rápido, por lo que casi se cae de la cama, si no llega a ser por los reflejos del espadachín.
-No debes moverte, estás muy mal herido-grita Chopper, acercándose corriendo a él-, quédate en la cama.
-No, necesito moverme, quiero moverme… Solo son unos rasguños, no es nada importante-las lágrimas de dolor se escapan, al sentir sus costillas lastimadas, y la importante herida de su parte de atrás al mover las piernas para caminar, déjame Mihawk.
-No, estás muy mal herido, tienes que recuperarte primero… Si fueras un hombre normal, estarías en estado crítico-le deja de nuevo en la cama, ya que el rubio no puede ni sostenerse en pie-, cuando estés mejor, levántate, mientras tanto quédate aquí ganando fuerzas, para darle una paliza a tu maltratador… Le capturaremos tarde o temprano. Con permiso-el de los ojos de halcón toma su sombre ro y sale de la estancia, tiene que ir a buscar a unas visitantes.
Sanji, derrotado, se queda como estaba antes, medio recostado.
-F-Franky… Snif… ¿Qué voy a hacer?-solloza el rubio, pero sin mirarlo-, n-no quiero estar aquí… Q-quiero irme… No quiero volver a pasar por eso-musita, sorbiendo por la nariz, y quitándose las lágrimas con el dorso de la mano, viendo la venda y recordando lo que pasó.
El hombre solo puede atinar a ponerle una mano en el hombro, y Chopper se acerca para calmarlo también, en ese momento, un peli verde hace aparición en escena. Se dirige directamente hacia el convaleciente y lo abraza, para sorpresa de los otros tres que están allí, con fuerza.
Sanji se queda sorprendido, y más aún cuando Zoro le dice.
-Lo siento Sanji… Te prometí que no volvería a pasar… No he cumplido mi promesa.
Un poco vacilante, Sanji se aferra también a él, apoyando la cara en su hombro, mirando hacia su cuello, e inconscientemente, oliéndolo.
-N-no ha sido tu culpa… No te preocupes, estoy bien-le asegura, intentando parecer despreocupado.
-No, no estás bien-le toma una mano y le desenvuelve la muñeca, mostrándole la profundo herida provocada por la apretada cuerda.
Sanji abre los ojos, viendo la carne enrojecida, en carne viva y llagada de su muñeca.
-Eh, tapa eso, estúpido-le grita Chopper-, puede infectarse-rápidamente le envuelve de nuevo, apretándola, y haciendo que una mueca se ponga en las facciones del otro-, lo siento.
-No te intentes engañar, ni lo intentes con nosotros, Sanji, estás en peligro, lo sabemos, hay alguien aquí que te hace de sufrir… Dinos quién es, por favor, te lo ruego. Tenemos que detenerlo, no podemos permitir esto.
-¡NO! No sé quién es, va con la cara tapada, en serio, no muestra su rostro y…-se interrumpe al ver quien ha entrado por la puerta, ya que está de frente a ella, y los otros de espaldas. Abre los ojos, horrorizado, pero controla el gesto, bajando la mirada, haciendo como que se ajusta los vendajes de las muñecas.
-Hola, Sanji-le saluda Saga, avanzando hacia él-, ¿Cómo te encuentras?-le pone una mano en el hombro, apretándolo, no cariñosamente que se diga, sino con violencia disimulada.
-M-m-muy bien-comienza a temblar-, ¿y tú?-los movimientos de sus manos se vuelven muy bruscos, y sus dedos comienzan a tironear de las vendas, poniéndoselas más apretadas alrededor de las muñecas, cortándole un poco la circulación.
Zoro se sorprende al ver la reacción de Sanji, y le coge las manos, para que no siga apretándose.
-Eh, eh-le calma con voz suave-, tranquilízate Sanji, estás entre amigos.
Zoro sospecha, al igual que Franky y Mihawk, que Saga tiene algo que ver en las violaciones de Sanji, pero no puede acusar sin pruebas concluyentes, tiene que esperar al análisis para confirmar quién ha sido el capullo que se ha atrevido a tocar a su Sanji.
Pasan ahí unos veinte minutos, Zoro hablando con Chopper en un rincón y voz baja, mientras el segundo prepara unas tandas de medicina, Franky vigilando de cerca a Sanji, y Saga detrás del hombre mirando fijamente al muchacho, con una sonrisa diabólica en los labios. Sanji procura evitar mirar la cara de su agresor y entablar conversación con Franky, pero le es imposible, tiene la mirada de Saga clavada en el cerebro, esa mirada llena de maldad, y perversión, que lo atormenta. Se lleva las manos a la cabeza, preocupando al peli azul y haciendo que el otro se ría malvadamente por lo bajo.
-Por aquí, señoritas-suena una voz detrás de la puerta.
El dueño de esa voz abre a la susodicha, revelando a Robin, Nami y Vivi, seguidas de su guía, Mihawk.
-Sanji-Nami se abraza a él, provocando un gemido-, ay, lo siento, Sanji-kun-abre los ojos mucho, cuando ve la venda alrededor de su torso-, ¿qué te ha pasado ahí?
-Nada importante, Nami-san-le sonríe el rubio a duras penas.
Vivi y Robin se acercan también a él y le saludan, abrazándole, pero teniendo más cuidado que la loca de su jefa.
-Me alegro de veros, chicas-sonríe el rubio, con alegría, estrechando la mano de las tres, y dándolas un beso en estas, como el galán que es.
Vivi se sonroja, Nami le sonríe y Robin se ríe por lo bajo, mirando de reojo al jefe, que frunce el ceño.
-Sanji-kun-dice la morena-, hemos traído unos recuerdos de la infancia para verlos, ¿te apuntas, no?
-Claro, Robin-san.
-Zoro, tu también estás invitado-ríe la pelirroja.
Sanji se queda con cara de interrogación.
-¿Qué pinta Zoro en nuestra infancia?
-Que también soy amigo vuestro-responde el nombrado, poniéndose a la cabecera de la cama, para tener buena vista de las fotos.
Las chicas empiezan a pasar fotos, y se ríen, de la pinta que tenían de chicos, arrancando algunas sonrisas al rubio, al igual que otros tantos sonrojos. Mihawk y Franky curiosos también fisgonean, pero Saga se marcha, sin avisarlo siquiera, aunque los demás tampoco se dan cuenta. Han pasado unas cuantas fotos comprometedoras de todos, pero sobre todo de Sanji, cuando se estaba bañando en el mar cuando era chico.
-¿Te ha cambiado el lunar ese que tienes en el culín?-pregunta Zoro con guasa al rubio, que se ha puesto colorado.
-Vete a la mierda, marimo verde, cabeza de lechuga-corta sus insultos cuando pasan a otra foto, esta vez de Zoro pegándose una castaña contra un árbol cuando iba cuesta abajo haciendo el cabra con una rueda-, jejejeje, ¿te dolió mucho la morrada?
-Grrr, cállate, cocinerucho.
Las chicas se ríen, no han cambiado nada desde, aun siquiera desde que eran pequeños. La siguiente foto hace que los subordinados de Zoro se tronchen de la risa, y que este y Sanji se pongan rojos como tomates maduros.
-¿¡Qué coño es esta foto!-grita Sanji, señalando la foto correspondiente ahora sacada, la cual muestra a Sanji y a Zoro, con aproximadamente diez años, sentados a la orilla de un río, y dándose un beso.
-Vuestro primer beso-ríe Vivi-, ah, fue tan romántico-suspira.
-¿Y se puede saber por qué no recuerdo nada de esto?-gruñe, todavía colorado.
-Por que cuando tenías la edad que muestran las fotos, sufriste un accidente-explica Zoro-, estábamos nadando en el mar, un día de vacaciones, tus padres nos habían llevado a la playa. Nos metimos en el agua, e hicimos una competición de a ver quién nadaba más lejos-se para, recordando aquél día-, tú nadaste más lejos que nosotros, pero, no viste el waver que se te venía encima. Te arrolló y todos lo vimos. Enseguida tus padres fueron hacia ti, pero tú estabas inerte por el golpe y te hundías, la corriente te arrastraba. El del waver intentó localizarte, y vio que venían a ayudarte, a nosotros nos prohibieron movernos de la orilla, los recogió en su lancha y fueron hacia el lugar, pero el olor de tu sangre atrajo a un rey del mar. Tu padre y madre se lanzaron, e intentaron rescatarte antes de que te hundieras más. Tu padre fue el primero en caer en las fauces del monstruo, pero consiguió rescatarte y pasarte a tu madre, que te condujo hacia el waver. Pidió al hombre que te sacara de allí, y seguidamente ella fue arrastrada al fondo del mar…-.
Los rostros de las muchachas se ensombrecieron, al recordar aquél día.
-Después de esto, pasaste unos días en el hospital, recuperándote, pero habías perdido la memoria-dice Robin-, fuimos a visitarte cada día intentando hacerte recordar y lo conseguíamos poco a poco. Zoro venía también cada día, hasta que no pudo venir por su padre, ya que le impedía seguir relacionándose con nosotras y contigo después de conocer el incidente. Es el último de un linaje de mafiosos, ya que por el camino que lleva, dudo que tenga descendencia, hehe-ríe, mirándolo de reojo.
Zoro se pone colorado, y gruñe algo por lo bajo, haciendo que los demás se rían de él, y que incluso el se permita una sonrisa.
Bueno nakamas ^^ hasta aquí el capitulito de esta semana. ¿Qué os ha parecido? Pobre Sanji, lo que le hacemos sufrir u.u Bueno, pues la semana que viene más y mejor, este ya es el penúltimo capítulo, en el siguiente se desencadena todo, ya los otros podrán confirmar sus sospechas, pero, ¿qué pasará con Saga? ¿Qué hará al verse descubierto? Bye, bye ^^.
