No hay mal que dure cien años, aunque a veces lo parezca. La medicina traída por el joven del futuro cumplió con su cometido, y el dolor fue cediendo. Kakarotto se la pasó luchando para mantenerse consciente a pesar de todo, porque existía el riesgo de que se perdiera como Gokuh, lo que sería muy estúpido de su parte.
Abrió los ojos, y en cuanto la luz dejó de lastimarlos, pudo echarle un vistazo al mundo.
- ¿Hay alguien ahí?
Su voz salió en un susurro ronco y extraño. Su voz.
Hizo un nuevo intento.
- No quisiera que nadie se alarmara, pero ya desperté.
¿Tenía que decir eso? De todas maneras no obtuvo respuesta. Tal vez era mejor así.
Se concentró en controlar sus músculos antes de intentar cualquier movimiento.
Tomó valor y se incorporó con una dificultad que no supo a que atribuirla, al tiempo que duró su tormento o a la falta de costumbre.
Por fin pudo sentarse. Reparó en la textura de la manta que lo cubría, la arrugada ropa que vestía, el tic-tac del reloj en algún lugar de la habitación, y el olor a mar que se colaba por la ventana.
Todo lo tomó tan de sorpresa, que se le revolvió el estomago.
Tenía que acostumbrarse lo más pronto posible o no funcionaría.
Primero lo primero. Las botas tenían que estar en alguna parte. Tras forcejear un rato, y enzarzarse en una lucha contra los cordones consiguió colocarlas correctamente. Al superar semejante prueba, se puso de pie, tan rápido que le dio vértigo, y tuvo que manotear para conservar el equilibrio. En cuanto recuperó la compostura tomó nota de nunca dar un espectáculo tan ridículo en público. ¡Sólo se puso de pie! Gokuh lo hacía todo el tiempo, no debería ser tan difícil.
Sus primeros pasos vacilantes lo llevaron a la puerta. Tomó la manija con la mano izquierda, y cuando le iba a dar la vuelta lo pensó mejor. Al salir se encontraría con Chichi, y eso era lo último que necesitaba en ese momento.
Pero no se podía quedar ahí… ¡la ventana!
Antes de llevar a cabo un suicidio imprudente, reflexionó. Hace minutos se había mareado de ponerse de pie, ¿podría salir, bajar por las tejas y llegar entero al suelo?
Abrió la ventana de un tirón, y la brisa lo golpeó en la cara. Cada pequeña porción de su cuerpo anticipó la emoción, y recordó lo que se sentía alcanzar las alturas a pura fuerza de voluntad.
Quizá funcionaria. Dejar esas sensaciones a cargo, para que el cuerpo funcionara con normalidad, mientras él se acoplaba a su nuevo estado.
- Aquí vamos – dijo, y subió un pie al marco de la ventana. Tomó impulso para salir, y a partir de ahí, todo se dio solo.
El salto no estuvo nada mal. Llegó con suavidad hasta la playa, ayudándose con su ki. Fue casi volar, pero tenía que estar más preparado antes de despegarse demasiado del suelo.
Se estiró y flexionó, escuchando los crujidos de sus articulaciones con satisfacción. Una vez que consideró haber calentado lo suficiente, comenzó con el verdadero ejercicio. Tiró unos golpes que cortaron el viento, y poderosas patadas que hubieran derribado a cualquier oponente.
Pero sabía que no era nada. Faltaba lo mejor.
Se tomó su tiempo, esto tenía que salir perfecto.
Cuando sintió que ya estaba listo, comenzó a juntar energía en sus manos. Sus piernas tomaron automáticamente la posición correcta para resistir.
- ¡Kaaaaa… meeeeeeee…ha… me…!
El ki se reunió en sus manos como se suponía que tenía que pasar, en gran cantidad y bajo completo control.
- ¡HAAAAAAAAAAAAA!
El ataque partió el océano, como si lo hubiera ordenado Charlton Heston en persona.
Sonrió satisfecho. Solo era cuestión de confiar y todo iría saliendo.
Incluso sonreír.
- ¡Gokuh!
Justo a quien quería evitar.
Chichi, precisamente, se acercaba a él a toda carrera, parecía muy feliz. Por supuesto, volvía a ver a su esposo de pie. Era comprensible su entusiasmo y alegría, pero eso no evitaba que Kakarotto sintiera un escalofrío, y pensara "Dioses, se le ven todos los dientes".
Algo de esa idea debió reflejarse en su cara, porque Chichi se detuvo en seco a unos pasos de distancia.
- ¿Gokuh?
El tono de duda hizo que él se sintiera aliviado. Al menos lo observaba con cautela y no parecía haber intento de contacto físico. ¿Debería de darle alguna explicación o nada más irse y dejarla con las dudas?
- Gokuh, ¿Te sientes bien? – Chichi intentó una sonrisa nerviosa -. Tal vez te levantaste demasiado pronto. Deberías de regresar a la cama hasta que estemos seguros de-
- Cállate.
El tono fue como una pedrada. Y fue eso lo que hizo que ella se quedara con la boca abierta a media frase. Kakarotto se le acercó, la tomó de los hombros y la sacudió ligeramente.
- Llevaba AÑOS queriendo decirte eso – dijo, con una gran sonrisa. Lo pensó un poco y decidió aprovechar la oportunidad para añadir -. Tu voz siempre me ha parecido irritante.
Tras Chichi, llegó el Maestro Roshi, quien se mantuvo a unos pasos de distancia viendo la escena. El anciano ermitaño lo conocía desde que era niño, y en realidad no costaba trabajo darse cuenta de que Gokuh, más que sano, se veía diferente.
Chichi parpadeó varias veces, desconcertada. Kakarotto la soltó antes de que se pudiera recuperar. Definitivamente, tenía mejores cosas que hacer que escucharla.
- Ahora, si me disculpan, hay algo que me muero por intentar.
Se llevó dos dedos a la frente, y se concentró. Principalmente, en la idea de "en cualquier lugar menos aquí".
- Lo tengo – dijo en voz baja, sin poderlo creer del todo, después exclamó entusiasmado - ¡Puedo hacerlo!
Y desapareció.
°º¤ø,¸¸,ø °°º¤ø,¸
°º¤ø,¸¸,ø °°º¤ø,¸
°º¤ø,¸¸,ø °°º¤ø,¸
Aquí de regreso, aprovechando un puentecillo :P
Bonus-Kun: Gracias por tu review! En esto de escribir, nunca se practica lo suficiente, por desgracia.
Maty: Yo tengo en mente otra cosa para Kakarotto, pero si, que se parezca un poco a Bardock es una buena idea.
