N/A
Bueno y con esto doy por terminado este fic XD la verdad es que me anima mucho que os este gustando mis historias,asique cuando tenga tiempo escribiré más XD. Como siempre, tengo faltas de ortografia bla bla bla XD
Se lo dedico sobretodo a mi nidana (mattdreams) que estaba esperando con ilusion el final del fic XD y evidentemente, también se lo dedico a mi dana (kiwi). Y ahora a disfrutar ^^
Sonriente.
Aquel muchacho se encontraba parado a un lado del camino, con la mirada en las nubes.
Tenía el pelo largo y brillante, del color de los rayos del sol. Su cuerpo era esbelto. No podía ver nada más. Solo su espalda.
-Hey! Puedo ayudarte en algo? Vas hacia Konoha?
Sin miedo, se giró para responderme. No podía creérmelo. Sus ojos eran azul intenso. Tenía un flequillo que le cubría la parte izquierda de su rostro. Debajo vi un aparato grisáceo. Y su inconfundible sonrisa. Permanecía hay, intacta, como si nunca hubiera sentido pena alguna.
Era imposible. Recuerdo que murió en la guerra de hace 3 meses. O al menos se le dio por muerto, es cierto que nunca se encontró su cadáver. Realmente este muchacho es él? No me cabe duda. Si no es él, es su gemelo.
-Vaya! Es toda una sorpresa verte con vida Deidara. Pensé que habías muerto en la guerra contra Akatsuki. Sabes que se te considera un traidor verdad? Ten cuidado si vuelves allí. Qué has venido a buscar en este país?
-Tú también eres un traidor Itachi, y sin embargo veo que vives muy bien en tu villa. De todas formas no puedo volver a la mía. Es cierto que morí hace 3 meses.
-¡!
Deidara se quitó la capa que cubría por completo su cuerpo. Debajo vestía el uniforme de ambu. Pero algo era distinto. En su pecho se veían dos nuevos objetos que nunca antes había tenido. En el lado izquierdo, un sello junto con una sutura de hilo negro, mantenían encerrados unos labios. En el lado derecho un cilindro sobresalía. En él estaba escrito un kanji: "Escorpión".
-Sasori? De veras eres tú?
-Así es.
-No entiendo. Para ti Deidara era muy importante, cómo has podido convertirle en una marioneta?
-No es una marioneta. No le he completado y manipulado como al resto. Solo he hecho que sea literal el deseo de mi alumno.
Flashback
-Por favor dana, no quiero perderte. Te defenderé de todos. Mi cuerpo será tú último escudo. Mi cuerpo será tu última arma.
End of flashback
-Estás loco? Sabes de sobra que Deidara no quería ser una de tus marionetas. Ni tú tampoco lo querías.
-No me quedo otra opción estúpido traidor! Si tú no hubieras abandonado tu puesto, no habría tenido que ocurrir. Deidara seguiría vivo!
-No. Te equivocas. Si Deidara murió fue porque no pudiste defenderle.
-Calla! Tú qué sabrás? Pero eso ya no importa. Viajo buscando el método de devolverle la vida. Lo único que me queda de él es este cuerpo eternamente sonriente.
-Estás seguro de eso? Yo no lo reviviría. Piénsalo bien. Y si cuando le traigas ya no es el mismo? Deberías dejarle descansar. Si tanto ansias estar con él, porque no terminas con tu existencia Sasori?
-La única existencia que debería desaparecer es la tuya. Yo siempre seré eterno. No oses volver a insinuar que debería dejar de serlo.
-Entonces siempre tendrás el mismo problema. Él no es eterno, y cuando lo traigas a la vida, envejecerá lentamente y volverá a morir. No solucionarás nada.
-Y qué pretendes que haga! Matarme! No puedo hacerlo!
Por primera vez era capaz de llorar. Aquel cuerpo le permitía derramar finas lágrimas hasta fundirse en la eterna sonrisa de su alumno. Era una imagen deprimente. El ser eterno que buscaba el contacto con lo efímero.
Itachi le lanzó un kunai sin intención de herirle. Más bien parecía como que se lo prestase por un momento.
-Aunque te de miedo, es la única solución viable para ti, al menos que quieras pasar el resto de la eternidad tú solo.
-"Solo. No. Ya no aguanto estar solo. Todo lo que antes amaba ya no me importa. Ni el silencio, ni las marionetas, ni mi arte."
-Y bien, seguirás huyendo de tu deber?
-No. Pero no puedo irme así. Por tu traición deberás hacerme un favor. Busca una pradera tranquila y entierra allí este cadáver. No me saques de su interior. Así estaremos juntos.
-De acuerdo, me parece justo. Dale recuerdos al pequeño Deidara de mi parte cuando le veas.
Su pulso temblaba, pero el ciego tenía razón. Debía acabar con lo último que le quedaba. La última parte del escudo que creó hace muchos años. Ese era el último impedimento para poder volver a ser humano y estar con los demás. Para dejar de estar solo. Para reunirse con su ángel.
Levantando con dificultad los brazos, miro hacia el cielo. Unas palabras fueron susurradas antes de dejar caer el kunai sobre él.
-¡!
-¡!
-Pero bájalo más, no te lo has clavado.
-No puedo, mis brazos no me responden.
-Cómo no te van a responder si los manejas tú?
-Te digo que no puedo imbécil!
Los brazos se detuvieron a escasos centímetros del núcleo. Por más que intentase terminar lo que empezó, no conseguía avanzar ni siquiera un milímetro. No comprendía que sucedía.
-Dana…No lo hagas. Sé que te da miedo morir. No lo hagas por mí.
-¿¡! Dei?
-Qué dices Sasori?
-No quiero que sufras por mi culpa dana.
-Dónde estás? No te veo Dei.
-De qué estás hablando? Te has vuelto loco?
-No lo oyes Uchiha?
-Oír el qué?
-Cállate! No me dejas oírle! Dei dónde estás?
-Siempre estoy contigo…pero es la primera vez que me oyes…
Su voz empezaba a perder fuerza. Sasori miraba en todas las direcciones posibles. No podía parar de buscarle. Parecía que se había vuelto loco.
-Dei? Habla más alto! Dei? Deidara!
-Ya basta Sasori. Es suficiente por hoy. Ven, vayamos a mi refugio. Allí podrás descansar.
Agarrando por los hombros a Sasori, le condujo hasta una casa secreta de los Uchiha, en las afueras de Konoha. Sasori seguía intentando escuchar de nuevo a Deidara, pero no lo conseguía. Paso todo el día sentado en una esquina, con la mirada perdida y su eterna sonrisa.
-Yo me tengo que dormir Sasori, mañana debo volver a la villa para dar mi informe de la misión. Tú puedes quedarte aquí hasta que te encuentres mejor. Buenas noches.
-…
Itachi pensó que ya no tendría solución. Aquel ser lo había perdido todo. Incluso la razón.
Silencio.
La casa permanecía en silencio y completamente oscura.
Cansado, Sasori dejó caer la cabeza sobre sus rodillas.
-Quizás soñé despierto. No he podido escucharle. Itachi no lo hacía. Es una ilusión.
Un susurro era llevado por el viento que entraba a través de la ventana.
-¡!
-D...n…e…s…h…
-¡! Dei? Habla más alto!
-Dana no estás soñando hum.
-Dei? No, qué es lo que me ocurre?
-No te ocurre nada, es solo que no me puedes escuchar. Pero quiero que sepas que estoy a tu lado.
Era cierto, sentía una leve caricia en su núcleo. Pero en la sala no había nadie. Era realmente su alumno?
-Cómo puedo hacer para oírte?
-No lo sé. Solo relájate. Vuelve a estar en paz contigo mismo al igual que hiciste cuando decidiste reunirte conmigo hum.
Cerró los ojos. Intentaba controlar su respiración. Relajarse. Tenía que relajarse. Poco a poco su mente se fue quedando en blanco.
-Abre los ojos dana.
Allí estaba, sentado junto a él. Sus ojos brillaban como la luna llena. Podía verle claramente. Como si nunca se hubiera muerto. No había cambiado nada, ni siquiera su sonrisa.
-Por qué no me has hablado antes niñato?
-Claro que lo he hecho, pero tú no me escuchabas.
-Yo…No pensé que te volvería a ver en vida.
-Renuncie al cielo dana. Me he quedado en lo terrenal. Así podré estar a tu lado. No vuelvas a intentar suicidarte hum.
-Qué has hecho qué? Imbécil! No debiste haberlo hecho, y ahora qué pasará con tu alma?
-Nada, vagará por siempre en este mundo. Siempre he sido tu guardián desde ese día dana.
-Pero me cuesta verte. Te empiezo a perder de nuevo.
-Eso es que no te estas concentrando. No estás relajado.
-No quiero esto! Yo quiero que estés a mi lado y poderte tocar! Poder ver tus profundos y brillantes ojos!
-Solo podrás si mueres dana.
-Morir…sabes que me da miedo…pero si me prometes que estarás ahí cuando….bueno…cuando muera…no me importa sufrir un instante.
-No hace falta que sufras para morir dana.
-¿¡!
-Ven, túmbate e intenta dormir.
-No, explícate mejor niñato. Cómo lo puedo hacer sin sufrir?
-Ahora soy un alma errante, puedo desprender la tuya de tú núcleo. No duele como la muerte física.
-Y no sería más fácil qué te intentase revivir? Sé que Orochimaru tenía una base con miles de experimentos y técnicas prohibidas. Estoy seguro que con alguna podré devolverte a lo terrenal.
-No. No creo que sea buena idea. Aunque mi vida haya sido efímera, también ha sido plena. No me importa estar muerto si con ello tú estás bien dana. Revivir…como un zombi?
-No! Claro que no! Serias como siempre…
-Estás seguro? Cómo lo puedes saber?
-No lo sé! Pero…yo no quiero morir. Y si quiero estar a tu lado es la única forma!
Frías lágrimas acariciaban las mejillas de Sasori. Deidara abrazó fuertemente su tembloroso cuerpo. Le dolía verle así. Dulcemente secó su rostro y le obligó a tumbarse sobre sus piernas, mientras acariciaba su pelo.
Sasori se enrolló sobre sí mismo, apoyando la cabeza en las etéreas piernas de su alumno. Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas siempre? Si pudiesen estar así para siempre. Se sentía tan bien en ese momento.
-Juras que no me dolerá Dei?
-Jamás me atrevería a hacerte daño dana.
Cerrando los ojos, Sasori se iba perdiendo en sus sueños. Por culpa de no haber transformado del todo su nueva marioneta, se mezclaban sus recuerdos con los de Deidara. Estos últimos 3 meses siempre soñaba con él de joven, juntos iban a jugar al parque. Corrían y saltaban, siempre sonriendo. Aquella noche no iba a ser distinta.
Deidara se dio cuenta de que su maestro se había dormido. Era el momento perfecto para separar su alma. Lentamente, bajo sus labios hasta los de Sasori. Acariciando suavemente sus mejillas, respondía al susurro de Sasori en su intento de suicidio. Finalmente, sus labios se juntaron cálidamente con los de su maestro. Aquel beso duro apenas unos instantes, pero para el joven Deidara el tiempo se paró.
Los suaves labios de su alumno le despertaron. No se esperaba aquella muestra de afecto por parte de él. Pero no se apartó. Continúo con más pasión.
Un golpe asustó a Sasori, separándose rápidamente de su alumno. No quería que Itachi les viera así. Clavó la mirada en la puerta, esperando a su anfitrión.
-Dana, tío Itachi duerme en la habitación de al lado.
-No, le he oído, se ha debido dar un golpe con algún mueble.
-Jejeje.
-De qué te ríes ahora?
-Lo que has oído es caer nuestros cuerpos al suelo.
Sorprendido, miró al suelo. El cuerpo de Deidara yacía inmóvil a sus pies. Su nucleó estaba unido a él.
-"Ese…soy yo? Pero si me estoy vendo hay, entonces…"
Comenzó a observarse a sí mismo. Sus manos volvían a ser pequeñas. Su altura había disminuido levemente. No notaba la larga melena rubia, sino pequeños mechones rojizos en su frente. Volvía a poseer su cuerpo.
-Dei, qué ha pasado?
-Lo que pasa es que ya podemos estar eternamente juntos dana.
-Ya? Pero, si no he sentido nada. Cuándo? Solo noté tus labios y…
-Te dije que no te dolería, no es así hum?
Una luz intensa iluminó el alma de Sasori. Se sentía tan cálido por ella.
-Te vas dana?
-Eh? A dónde?
-Esa es la puerta al cielo…
-Entonces vamos Dei, recorramos este sendero juntos.
-Yo…no puedo dana…rechacé el cielo.
-Pero qué dices? Usa mi camino, ven conmigo.
Colocándose a su lado, Deidara abraza fuertemente a su maestro. El espíritu de Sasori empezó a elevarse, dejando atrás a su alumno.
-Dei! Qué haces? Ven conmigo!
-No puedo…lo intento dana, pero el cielo está cerrado para mi alma.
-Maldito niñato! Siempre metiéndote en problemas! Cómo se cancela esto?
-Cancelarlo? Jajaja
-No te rías! Que me voy sin ti! DEI!
-Solamente niega el querer subir. Haz un juramento que te ate a lo terrenal.
-Un juramento? Cómo cuál?
-El mío fue que debía proteger a un ser amado por el resto de mi eternidad.
-¡! Serás imbécil! Yo no puedo decir eso! Piensa Sasori, no puedes irte tan arriba. No quiero subir al cielo porque….porque juro que…
-Dana se te acaba el tiempo, ya casi desapareces del todo!
-Cállate! Estoy pensando!...porque juro que…que nunca más abandonaré a mi alumno, este donde este!
Lentamente su alma volvía a tomar forma humana, descendiendo hasta el suelo. Cuando posó sus pies en la alfombra, el rayo de luz se desvaneció. La única luz que entraba en aquella habitación era la de la luna.
Rápidamente, Deidara se coló entre sus brazos hundiendo su larga melena en su pecho.
Por fin estarían juntos. Aunque no era la forma en la que se lo había imaginado. Sasori abrazó a su querido alumno, mientras intentaba relajarle. Había empezado a llorar.
-Venga ya! Si eres todo un hombre, deja de llorar, niñato. Estarás contento, me has condenado eternamente a estar contigo.
-Snif…Tú elegiste ese juramento dana. Pero soy tan feliz, gracias por permanecer a mi lado hum.
-Qué tonterías dices?, no tenía otra opción. Quién si no iba a cuidar de un muchacho tan torpe?
Cogiéndole de la barbilla, le obligó a mirarle a los ojos. Sus ojos le devolvían la luz de la luna, aunque más cristalina debido a sus lagrimas. Lentamente acerco sus labios fusionándolos con los de su alumno.
Aquella noche sería la primera noche que Sasori tomaría a su alumno.
Al día siguiente, Itachi encontró el cuerpo sin vida de ambos artistas. Por fin lo habían conseguido. Cumpliendo con su castigo, les enterró en una pacifica pradera. En la lapida se podía leer:
"Aquí descasan dos artistas. Uno eterno. Otro efímero. Pero ambos unidos al fin"
Con el tiempo se creó una leyenda. Se decía que si paseabas por la noche cerca de la tumba, podrías escuchar a dos jóvenes. Siempre susurrantes. Siempre riendo.
Allí vivirían a lo largo del tiempo.
Sonrientes.
Juntos, en aquella pradera, en la más profunda e imperturbable tranquilidad.
