Hola chicos, aquí les traigo la segunda parte del capítulo tres donde parte de esas navidades y pasamos a otro tiempo en Hogwarts aun en su cuarto año, tambien muestro a una Ginny y a una Hermione más complacientes y un tanto comprometidas con una pisca de picardia... Muchas sorpresas para nuestros protagonistas… Dejen review, como siempre quiero saber su opinión ya sea malo o bueno ^_^
Gracias nuevamente a todos los que me apoyan en este proyecto…
Princesa Gryffindor: espero te guste este capítulo, trate de ser un poco inocente para Scorpius y Rose se enamoren cada vez más sin prisas ^^.
Susyh: bueno Susy espero que con este capítulo quede aclarada tu duda, de todas formas al final podemos llegar a la conclusión que el orgullo y el rencor no son amigos de nadie, es imposible vivir de esa forma y a veces es muy tarde cuando nos damos cuenta pero todos merecemos el perdón y una segunda oportunidad.
SMagicRose: sabes no lo había notado pero tienes razón, te juro que si no lo comentas no me doy cuenta que es muy parecido aunque no tenía pensado que él rechazo llegará a más.
MakiMalfoy: a mí tampoco me gusto mucho el Greengrass y estoy de acuerdo contigo le quita la magia Jajaja, sin un Scorpius Malfoy nada sería lo mismo, pero fue parte de la trama y algo pasajero.
Espero les guste…
Besos
Capitulo 3
Parte II
"Devuélveme el suspiro y la respiración"
Subió rápidamente y entro sigilosamente a su habitación, Rose estaba acostada pero supo por su respiración que no estaba dormida solo estaba con los ojos cerrados. Lentamente se coloco encima de ella –Albus déjame en paz-susurró Rose con ira, Scorpius sonrió y se acerco a su oído –No soy Albus Rose- sintió como el cuerpo de su amiga se tensaba y su pulso se aceleraba acompañando al suyo. Rose abrió los ojos –estas aquí- susurró a centímetros de sus labios…
Rose cerró los ojos por la anticipación, eso era algo nuevo y prohibido que ninguno de los dos habían sentido. Con sus respiraciones aceleradas lentamente cortaban el poco espacio, el primer contacto fue un simple roce de labios acompañado de suspiros y anhelos, con los ojos cerrados Scorpius comenzó a trazar con sus labios el contorno de la boca de Rose. Aunque el beso fue corto ese fue el detonante de sus emociones.
- Te quiero Rose –le dijo con un tono muy bajo casi en susurro.
- Y yo a ti, Te quiero mucho –aun con los ojos cerrados sonrieron.
Scorpius se acomodo mejor en la cama de forma que no estaba ni sentado o acostado, pero al cabo de minutos el sueño los envolvía y ambos se quedaron dormidos. Por otro lado Ginny y Hermione se encontraban en la cocina y ambas decidieron subir al inspeccionar. Abrieron la puerta y encontraron a su sobrina dormida al lado de Scorpius que estaba sentado en una posición que se notaba a leguas era incomoda.
- ¿Crees que Ron se moleste si duermen juntos? –preguntó Ginny.
- No lo sé, pero puedes decirle a Lyna y a Albus que se queden aquí –decía Hermione pensativa.
- Perfecto ayúdame a que estén más cómodos –dijo Ginny sonriente.
- Si Ron se entera que te estoy ayudando en tus locuras me deja –dijo en tono de broma.
- No te preocupes cuñadita ya buscaras la solución –dijo guiñándole el ojo y el sonrojo de su cuñada fue inmediato.
Le quitaron los zapatos y la capa a Scorpius, estaba tan cansado que no sentía nada de lo que pasaba a su alrededor, lo cubrieron con una manta y bajaron el tono de luz. Ninguno de los dos se dio cuenta cuando Albus y Lyna entraron, ambos sonreían pícaramente ver a sus amigos juntos les alegraba pero a la vez sabían lo que significaba. Hablaron por aproximadamente una hora.
- ¿Crees que Scor se le declaro a Rose? –Lyna preguntó emocionada.
- No lo sé, de eso nos enteramos mañana –dijo Albus encogiéndose de hombros.
- Ya era hora que se dieran cuenta de sus sentimientos ¿no crees? –acotó sonriente.
- Es hora que otras personas se den cuenta también –susurró Albus mientras trataba de buscar el valor para lo que iba a hacer en ese momento.
- ¿A qué te refieres? –preguntó confundida.
Albus decidió que lo mejor era demostrarle lo que sentía con hechos, se acerco a ella tomándola por la cintura. Lyna abrió los ojos desmesuradamente y sintió como su pulso aumentaba, sin esperar Albus acerco sus labios a los de ella sellándolos en un beso. Al principio todo primer beso es tímido, lentamente se reconocían entre mordiscos y besos, al poco tiempo y sin notarlo comenzaron a profundizar el beso consiguiendo con esto que sus respiraciones se aceleraran. Poco a poco sus cuerpos tocaban la cama quedando totalmente acostados sobre ella, Albus rompió el beso cuando ya no solo jadeaban sino que comenzaban a salir de ellos pequeños gemidos.
- Estoy enamorado de ti, desde el primer momento que te vi –susurró Albus cerca de sus labios- y ya no aguanto tener todo esto guardado, me duele –dijo entrecortadamente.
- Albus… -Lyna trataba de respirar para calmarse, estaba llorando – Te quiero y no como amigo Albus…
No la dejo terminar, se habían fundido en otro beso dejando que por medio de ese beso se demostrara todo lo que sentían.
A la mañana siguiente todos en la casa dormían plácidamente, excepto una persona. Rose Weasley observaba a su acompañante con una pequeña sonrisa en los labios, recordó el momento del beso y suspiro cerrando nuevamente sus ojos, ella sabía que ese beso no significaba mucho o al menos eso creía pero le dijo que le quería y ella a él.
Decidió levantarse para tomar una ducha, eso la relajaría por completo. Entro al cuarto de baño y abrió la llave de agua caliente y agua fría de la tina, quito toda su ropa y se metió en la bañera. Ya habían pasado cuatro años y parecía que tan solo fue ayer cuando se encontraron por primera vez en la estación y luego en el tren, en ese momento era muy pequeña para admitirlo pero sabía que Scorpius le gustaba.
Compartieron muchos momentos juntos tanto buenos como malos, siempre aconsejándolo y apoyándolo en todo. Las primeras vacaciones de verano le sirvieron para darse cuenta de sus sentimientos hacía Scorpius, en su mente la imagen de ambos acostados en la cama cuando intentó despertar a su primo y resultaba ser él lo tenía presente hasta ahora.
Ahora ese pensamiento lo ocuparía su primer beso, nunca se había sentido tan bien aunque fue corto se sintió desfallecer. Salió de la bañera, se seco y se vistió para emprender camino a su habitación, entro sigilosamente y guardo todas sus cosas. Estaba a punto de salir cuando la aprisionaron contra la pared.
- Buenos días –susurró Scorpius.
- Scor… -fue lo único que pudo decir, sus piernas temblaban y su piel se erizaba ante el contacto de su mano.
Sintió su respiración cerca, quería gritar por la emoción que esto le producía. Su respiración, su olor a chocolates la estaba volviendo loca invitándola a terminar con esa separación que la desesperaba.
- Rose, eres lo más hermoso que tengo en mi vida –susurraba cerca de su oído- quiero que me conozcas más de lo que ya me conoces, compartir contigo en todo momento, ser tu confidente, tu amigo, tu novio y mucho más –Rose respiraba agitadamente por la emoción ¿estaba escuchando bien?
- Debo estar soñando –trataba de convencerse, le parecía irreal, mágico y hermoso.
- No sé si esto es un sueño pero tampoco quiero averiguarlo –cortó la poca distancia que tenían y se besaron, como la primera vez fue un beso dulce cargado de cariño y amor.
Scorpius no deseaba apresurar las cosas, él quería avanzar a medidas que quemaban etapas ya que lo más importante era ella -Si quiero… -dijo Rose entre besos. Minutos más tarde bajaron, al notar que nadie se había levantado decidieron hacer el desayuno "mejor dicho, Rose lo prepararía y Scorpius la ayudaría". Prepararon tostadas con tocino, huevo y ensalada de frutas, café y zumo de naranja.
Era la primera vez que desayunaban solos sin nadie que los molestara, disfrutar del silencio era algo que ambos compartían y atesoraban, y ese momento era especial gracias a ello. Sentados en esa mesa comunicándose únicamente con la mirada Rose noto el brillo en sus ojos, ya no existía soledad, dolor ni temores era como si por demostrara su verdadera esencia en ese momento. Para Scorpius observarla era lo mejor y nunca se cansaría, era muy especial, las palabras que le dijo arriba eran ciertas era lo más importante de su vida y lucharía porque nada en este mundo la dañe.
- Scor, ¿Cómo te fue con tu madre? –preguntó ansiosa.
- ¿La verdad? –Rose solo atino a asentir- el primer día que llegue a la Estancia me sentí un poco extraño, después de tantos años sin verla y solo comunicarnos con cartas tratamos de disfrutar cada segundo al máximo.
- Me imagino y estoy muy feliz por ti, que poco a poco las cosas se irán arreglado y volverás a ser parte de tu familia –Rose lo miro sonriente- además tu padre tarde o temprano te buscara, se dará cuenta de su error y volverán a ser familia.
- Eso espero –suspiró- la verdad es que lo extraño.
Charlaron por varios minutos hasta que poco a poco la familia Potter – Weasley hacía su aparición en el comedor, el resto de sus vacaciones la pasaron de maravilla, compartiendo con sus amigos y familiares, y varios encuentros a escondidas con el unico testigo "la oscuridad".
Ya habían pasado algunos meses desde ese día tan especial para ambos, se acercaban las vacaciones de pascuas y estaban atestados de deberes. Albus y Lyna eran los más perjudicados ya que las materias de Historia de la Magia, Transformaciones y Encantamientos eran las que más les costaban. Por otro lado, Scorpius y Rose tenían mucho tiempo libre su lema es "Estudiar primero, disfrutar después" a sus amigos les resultaba ridículo pero a ellos le resultaba perfecto.
- Por favor Scor, Rose ayúdennos –suplicaba Lyna- es que no entiendo de que sirve aprender la Historia de la Magia –lloriqueaba con un puchero en los labios.
- Siempre hacen lo mismo, todos los años –replicaba molesta Rose.
- Por favor prima –Albus le hacía ojos.
- Está bien –resopló molesta- todo con tal de no ver esa cara nunca más.
- Lyna, yo te ayudo con tu tarea de Historia así terminamos más rápido –dijo Scorpius serio.
Hoy era un día muy importante para Rose y él, su madre le pidió permiso al Director Neville "nuevo director desde hace 2 años" para almorzar con ella en Hogsmeade. Hoy la presentaría formalmente como su novia, a lo largo de esos meses los únicos en saber su relación eran Lily, Hugo, Albus y Lyna, habían decidido mantenerlo en secreto por dos razones. La primera, debían estar seguros que todo iba a funcionar y la segunda era el preparar a sus padres, no tanto por los padres de Rose sino por los de Scorpius –O al menos su madre- pensó, aun no arreglaba las cosas con su padre.
Una hora más tarde habían terminado casi en totalidad los deberes de los chicos, Rose observaba constantemente el reloj –Se acerca la hora- gesticuló y su novio asintió.
- Chicos debemos irnos –dijo Rose repentinamente.
- ¿A dónde? no me dijiste que saldrías –acoto su amiga un tanto confundida.
- Cuando llegue te cuento –se limitó a responderle.
Caminaron rápidamente hasta el despacho del director, allí podrían aparecerse por medio de la red de chimeneas hasta las tres escobas. Esperaron aproximadamente 15 minutos cuando su madre apareció.
- Hola hijo –lo abrazó fuertemente.
- Mamá –susurró con un pequeño temblor en su voz.
Rose se sentía fuera de lugar, estuvo a punto de salir corriendo de allí porque se sentía como una intrusa.
- Tú debes ser Rose ¿Cierto? –preguntó sonriente Astoria Malfoy, era una mujer hermosa.
- Si señora un placer –dijo con algo de pena.
- El placer es mío, mi hijo habla mucho de ti y de tu primo Albus –comentaba mientras tomaban asiento.
- Bueno Albus es el mejor amigo de Scor y la verdad es que para nuestra familia es muy querido y apreciado –Astoria sonreía complacida.
- Si eso me ha contado –la madre de Scorpius miró su reloj y busco algo o alguien con su mirada- Rose, ¿podemos salir a ver las tiendas? necesito hablar un momento contigo de mujer a mujer y tú Scorpius nos esperas aquí –él aludido solo enarco una ceja y luego asintió.
Para Rose estar a solas con la madre de su novio era intimidante, nunca desde que lo conoció habían cruzado palabra alguna y se sentía rara por eso. Caminaron por varios minutos observando tiendas hasta que tomaron asiento en una mesita que se encontraba frente a una heladería.
- ¿Quieres un helado Rose? –preguntó amablemente. La verdad es que Rose no sabía que decir, sentía un nudo en su garganta y los nervios impedían pensar con claridad.
- Si… -se limitó a responder mientras Astoria Malfoy llamaba al encargado.
- Por favor para mí un té de jazmín con un toque de miel y tú querida… -le dijo querida ¿escucho bien?
- Para mí un helado de Pistacho con nutella y galleta –le dijo Rose al encargado
- Vaya al igual que mi hijo –sonrió con un deje de asombro.
- Sí, el y yo tenemos muchas cosas en común –se atrevió a decir aun sin saber qué hacer.
- ¿Sabes o te imaginas por qué te pedí hablar? –Rose negó confundida- en este momento mi esposo debe estar con él –abrió sus ojos como platos y desvió su mirada hasta las tres escobas.
Se notaba sorprendida y a la vez horrorizada, solamente ella sabía lo que por su cabeza pasaba y Astoria la miraba con interés. Una sonrisa tímida se asomó en su rostro, esperaba que todo se solucionara, ellos se merecían una segunda oportunidad.
- Vaya… eso es perfecto –susurró- Scor aunque no lo diga sufre mucho por la separación y sé que quiere mucho a su padre.
- ¿Te lo ha dicho? –preguntó repentinamente.
- Lo dijo muchas veces en nuestro primer año –la miró a los ojos, no sabía porque pero la señora que tenía al frente le inspiraba confianza y sentía que debía ser sincera- sufrió mucho cuando recibió el vociferador y muchísimo más cuando regresamos de Hogwarts, su primer verano y sé que guardaba las esperanzas de poder verlos –el rostro de Astoria era de puro dolor.
- Fue difícil para mí también, darle la espalda a mi único hijo no estaba en mis planes Rose –dijo con voz aguda- sé que cometí un error y tarde tan solo segundos en darme cuenta pero ya el mal estaba hecho… tenía miedo de su reacción y su rechazo al verme, no lo soportaría –susurró.
- Disculpe, no soy nadie para decírselo y sé que será una falta de respeto –inicio Rose un tanto pensativa- pero fue muy estúpido de su parte pensar que Scorpius los rechazaría o por lo menos a usted cuando el por meses espero, sufrió y poco a poco perdió la esperanza de verlos –Rose le hablaba con ira contenida, recordando cada momento en que Scorpius sufrió- esos días en los cuales solo contaba con Albus, Lyna y yo, mis tíos lo apoyaron aun sabiendo que era un Malfoy y que en su pasado fueron enemigos de Draco Malfoy pero dejaron eso atrás porque nosotros no somos culpable de esa riña ni participamos en esa guerra, hasta mi padre que detesta a su esposo y se moriría al saber mi relación con Scorpius lo acepto y apoyo… -Rose abrió los ojos desmesuradamente, le había dicho de su relación, se dejo llevar por la ira y el dolor; se sonrojo de sobremanera mientras Astoria había quedado sin palabras.
- Creo que no tienes que disculparte querida, nunca vuelvas a decir que no eres nadie –frunció el ceño al tratar de buscar las palabras correctas- yo tampoco participe en esa riña que la familia de mi esposo y tu familia tuvo, mucho menos me enorgullezco de su pasado, se que Draco puede ser orgulloso, altanero y muchas cosas, y por ese orgullo es que tanto le ha costado reconocer su error –Astoria le sonrió- pero también sabía que no era imposible y espere paciente, lamento muchísimo todo el sufrimiento y dolor que le causamos por eso tratamos de enmendar este error. –Rose aun se encontraba mirando fijamente su helado sin probar bocado, se sentía fatal por haberle hablado de esa manera- ¿Desde cuándo están juntos? –preguntó sonriente y Rose se sonrojo aun más.
- Desde vísperas de navidad –al decir esto se atrevió a mirarla a los ojos.
- Así que se decidió, me alegro mucho por ustedes –dijo sinceramente- en todo ese tiempo que pasamos juntos en la Estancia no paro de hablar de ustedes, sobre todo de ti, él te quiere y ahora sé que tu igual a él.
- Es lo más valioso que tengo, mucho antes de darme cuenta de lo que sentía por él ya era importante para mí –se sentía un poco mejor, el sincerarse con ella le había quitado un peso de encima ahora solo faltaba otra persona.
Las vio partir y se extraño que su madre le propusiera a su novia hablar a solas, ella lo apoyo cuando decidió que le diría sus sentimientos. Recorrió su mirada por todo el lugar y le sorprendió ver lo solo que estaba el lugar, es más se podría decir que no había otra persona aparte del dueño y él. Pidió un tarro de cerveza de mantequilla, necesitaba pensar mientras esperaba.
Poco a poco su vida tomaba nuevamente una dirección, ya no se sentía dividido eso en parte era gracias a Rose y sus amigos, su apoyo valía más que todo el oro del mundo. En navidades había solucionado todo con su madre, solamente faltaba su padre –Pero es tan orgulloso…- pensó en voz alta.
- ¿Quién es orgulloso? –preguntó alguien. A Scorpius se le helo la sangre y sus latidos aumentaron a un ritmo angustioso, esa voz era la de su padre.
- Padre… -dijo fríamente, la verdad es que no sabía cómo actuar y en estos momentos lo hacía como todo un Malfoy.
- Estoy aquí por un motivo, hablar contigo –guardo silencio como esperando una respuesta de parte de su hijo, al no obtener nada prosiguió- quiero que hablemos sobre todo esto, lo que nos paso –a Scorpius le dio gracia ver a su padre nervioso y titubeante, nunca fue así.
- Está bien –se limitó a responder.
- Cuando recibimos tu carta dos días después de tu ingreso a Hogwarts me sentí muy decepcionado al saber que entraste a Gryffindor y no a Slytherin –suspiró derrotado, Draco no sabía cómo disculparse- en ese momento tus abuelos estaban presentes y bueno alimentaron más mi ira, no me estoy justificando –se apresuro al ver a su hijo arquear una ceja- sé que es tarde y aceptaré tu decisión cual sea, hijo perdóname –Scorpius abrió los ojos como platos, su padre pidiéndole perdón.
- Yo… -suspiró abatido- ¿Estás seguro? soy un Gryffindor y estoy orgulloso de serlo, mis mejores amigos son los hijos de las personas que tu más detestas y soy novio de Rose Weasley que según sé tampoco es de tu agrado, los Potter y los Weasley me acogieron cuando tú decidiste que lo mejor sería darme la espalda a mis once años, trabajo con George Weasley… -Draco alzo la mano en una especie de seña para que lo dejara hablar.
- Estoy al tanto que pasas todas tus vacaciones con los Potter y los Weasley –Scorpius se sorprendió al escuchar a su padre decir esos apellidos sin odio o rencor alguno- Potter y su esposa nos han mantenido al margen, aunque no lo creas he estado pendiente de ti, se que te encanta estar en Gryffindor y que tú novia es Rose, bueno de eso me acabo de enterar por ti ya que solamente tenía conocimientos de tus sentimientos –Draco paso nerviosamente la mano por su cabello desordenándolo, un comportamiento para nada habitual en él- no me agrada mucho la idea pero tampoco soy quien para prohibírtelo, hace un par de semanas que tome una decisión y esa sería apoyarte en todo, ser parte nuevamente de tu vida y que tú pertenezcas en las nuestras, te quiero en casa, compartir contigo todo este tiempo perdido y si es posible conocer a tus amigos, claro si aceptas perdonarme.
Scorpius no podía creer todo lo que su padre le decía, estaba prácticamente en estado de shock, su padre estaba allí por primera vez en su vida sin la máscara fría y petulante que normalmente portaba. Se levanto lentamente ante los ojos sorprendidos de su padre, de seguro imaginaba su retirada, se acerco a él y lo abrazo. Scorpius no es una persona llena de rencores ni resentimientos, mucho menos odio –errar es de humanos… - pensó, y por un error no lo odiaría por siempre.
- No tienes que pedirme perdón papá, nunca te odie ni nada –Scorpius le hablo como muchas veces lo hizo cuando pequeño, con naturalidad y espontaneidad- si me decepcionaron muchas cosas pero eso ya quedo en el pasado –Draco respondió al abrazo y para sorpresa de él estaba llorando. Fue un encuentro que nunca olvidarían, luego se sentaron a charlar y le contó a su padre de todo, de sus amigos y como le iba en el colegio, que era cazador en el equipo de Quidditch y que su novia era la capitana.
Draco escuchaba sonriente y admirado a su hijo, después de todo si tenía aptitudes de un Slytherin pero a su vez tenía cualidades de un Gryffindor, le costó admitir que Rose Weasley también poseía esas aptitudes. Media hora después decidieron buscar a su madre y a Rose, las consiguieron charlando animadamente mientras Rose le mostraba el álbum de fotografías que ella también tenía, muy parecido al de él.
Ahora Scorpius se sentía raro, se sentía ¿Completo? no lo sabía, lo único que sabía es que nada podría empañar su felicidad en ese momento. Por otro lado a varias tiendas de la heladería una persona cubierta por una capa de viaje negra los observaba con el odio más grande que alguien puede sentir.
