Bueno aquí les traigo el cuarto capítulo, espero les guste. Se trata del aniversario de los chicos y otros descubrimientos…. Una pregunta espero me la respondan de ahora en adelante las escenas con los chicos serán un poco mas picante ¿Debo ponerlo en rate M?

Espero sus opiniones…

Capitulo 4

Aniversarios…

Con las largas y tediosas semanas de exámenes los chicos no hacían nada más que estudiar y hacer deberes, estaban agotados y necesitaban un largo descanso. Eso justamente harían dentro de tres días, el curso en Hogwarts había terminado y el director decidió hacer una fiesta de despedida para todos.

- Al fin, vacaciones –gritó Lyna en la sala común.

- Nunca he estado más de acuerdo contigo, es necesario un descanso –secundo Rose.

- Si amiga y dentro de tres días nos vamos de aquí –dijo con ilusión- quiero hablar con Ginny y formalizar mi relación con Albus, estoy ansiosa por eso –notó que su amiga estaba algo distraída- ¿Qué sucede Rose?

- Mañana cumplo cinco meses con Scorpius -lo dijo con algo de tristeza.

- Pero Rose no pareces emocionada ¿Ya no lo quieres? –preguntó sorprendida.

- ¿Estás loca? si muero por él –suspiró cerrando los ojos- es que con los exámenes y todo este revuelo lo había olvidado y no tengo un regalo para él.

- Hay Rose no seas tonta, prepárale algo especial –Lyna comenzó a pensar- tal vez ¿una carta?

- Puede ser, también estoy triste porque casi no hemos podido estar solos –Rose se quejo- esta semana fue la peor.

- El retrato de la dama gorda se abrió de golpe: -Lyna, puedes venir un momento –Albus la llamo y la aludida dio un saltito para ir a donde estaba su novio.

- Está bien a las 8 –le dio un corto beso en los labios y regreso con su amiga.

El resto de la mañana ellas charlaron sobre muchas cosas, Lyna le daba ideas sobre que regalarle a Scorpius mientras preparaba el suyo. En la noche era la fiesta de despedida pero Rose no tenía ánimos de ir así que se quedo leyendo un libro, no noto cuando sus ojos se cerraron y tampoco noto el tiempo que paso solo se sentía cansada.

En los sueños de Rose estaba con Scorpius, la abrazaba y le decía palabras lindas al oído, le decía que la amaba y que nunca la iba a dejar sola. Abrió los ojos cuando se percato de la música que de seguro era la fiesta, intento moverse pero unos brazos la aprisionaban Scorpius estaba a su lado entre despierto y dormido ¿En qué momento había llegado allí? eso no importaba porque cuando estaba cerca de se olvidaba del mundo, rodeo su cuerpo y lo abrazó. Pasaron un largo rato en esa posición, disfrutando el momento a solas.

- Es tarde –susurró Rose ya despierta.

- Lo sé, pero podemos estar hasta tarde ¿no crees? –Scorpius sonreía- ¿quieres dar un paseo por los jardines? como aun no termina la fiesta no hay toque de queda.

- Vamos –respondió sonriente, desde que comenzaron su segundo curso ella había comenzado a romper las reglas junto a sus amigos, aun no le agradaba mucho pero no le importaba mucho.

Caminaron por los pasillos que daban hacia los jardines, allí se encontraron con Peeves que hacía comentarios sobre su relación, pero ellos estaban tan sumidos en sus pensamientos y en la presencia del otro que no le prestaron atención. Llegaron a una parte de los jardines donde las rosas, tulipanes y otros tipos de flores se hacían presentes como en una especie de cerca hermosa, se sentaron bajo un árbol.

- Es una noche hermosa –susurró Rose embelesada por el espectáculo de estrellas.

- Lo es –su novio estuvo de acuerdo.

Como tantas veces les encantaba el silencio y en ese momento este era acompañado por los sonidos de la naturaleza, animales pequeños y el viento. Todo eso dejo de importar cuando sus miradas se conectaron, lentamente acercaron sus rostros para besarse. El beso comenzó lento disfrutando de cada roce, Scorpius le mordió suavemente el labio a su novia y ella no pudo evitar un gemido que la hizo sonrojar. Profundizaron el beso que se tornaba cada vez más fuerte.

Por otro lado en la sala de multipropósito, Albus y Lyna bailaban una tonada bajo un cielo estrellado producto de lo que Albus deseaba. Se besaban y sonreían, volvían a besarse y susurraban palabras de amor para luego terminar besándose nuevamente. Hoy no solo era un día especial, también era el cumpleaños de Lyna. Albus preparó todo esto con ayuda de Scorpius, sin su ayuda no habría podido comprar su regalo y mucho menos terminar los detalles, ahora se encontraba allí con la chica que tanto quería.

En los jardines dos corazones latían acelerados, estaban acostados sobre el césped frio pero eso no parecía importarles, no ahora que sentían que nada podía contra lo que sentían, se sentían como bajar de una montaña rusa "libres". Leves caricias, tímidas e inexpertas recorrían el cuerpo de Rose al igual que sus manos recorrían el cuerpo de su novio. Besarse dejo de ser suficiente para ambos, Scorpius bajo hasta su cuello y la sintió temblar bajo su cuerpo, en un momento de cordura esto le parecía una locura pero el olor a Fresas entremezcladas con el olor a manzanas lo volvía loco. Besaba su cuello mientras que Rose susurraba "Te quiero" a su oído, pero Scorpius tuvo que detenerse cuando mordió el lóbulo de su oreja y emitió un gemido, había vuelto a la realidad.

Se separaron lentamente, era la primera vez que ambos se permitían salirse de control por lo menos de esta forma, Rose sentía la respiración agitada de Scorpius, se percato que su novio estaba ruborizado, de que tenía los labios hinchados por el beso. Era definitivamente la primera vez que actuaban mezclando el amor y el deseo.

- Te quiero –susurró Rose cerca de su oído.

- Y yo a ti –Scorpius recorrió su mirada por todo el cuerpos de Rose y se sorprendió- Discúlpame –dijo acentuándose más su rubor.

- ¿Qué sucede? a que se… -no siguió, noto ahora que su camisa estaba a medio poner con unos cuantos botones sueltos, su falda estaba arrugada y su capa estaba tirada en algún lugar. Pero Rose también noto con un sonrojo que su novio estaba en igual condición- Amor, no te preocupes ambos perdimos el control.

- Qué bien se siente cuando me dices así –respondió con una sonrisa- con respecto a todo, no quiero que pienses que estoy apresurando las cosas –Scorpius hablaba y hablaba pero Rose solo estaba pendiente de lo hermoso que se veía su novio con el cabello desordenado.

- Sé que no apresuras nada, los dos llegamos a este punto Scor, tu no me obligaste –le sonrió mientras se sentaba y con un movimiento de varita acomodo su uniforme- como te dije hace unos momentos los dos perdimos el control, pero no me arrepiento –dijo haciendo lo propio con el uniforme de Scorpius.

- Yo mucho menos, nunca me había sentido así –acoto sonrojándose aun más.

- Yo tampoco me había sentido así –dijo levantándose- vamos a descansar, mañana será un día largo.

Ya lo creo –pensó Scorpius con una sonrisa, caminaron abrazados hasta la sala común de Gryffindor donde se abrazaron en una cálida despedida y partieron a sus habitaciones, esa noche ambos dormirían con el olor del otro. Rose entro en su habitación y noto como su amiga aun no había vuelto, no le extraño ya que hoy celebraba su aniversario con su primo.

Minutos más tarde cuando Rose estaba a punto de dormir apareció su amiga con una tonta sonrisa en el rostro.

- ¿Cómo te fue? –le preguntó Rose, aunque se imaginaba la respuesta.

- De maravilla amiga, Albus es tan lindo –suspiró dejándose caer en la cama de Rose.

- Me alegro muchísimo, de verdad –dijo Rose entre dormida y despierta, pero aun pudo notar su sonrojo.

- Rose, ¿nunca has sentido que quieres estar más allá, hacer cosas más allá de un simple beso? –de pronto todo el sueño que tenía se esfumo.

- ¿Por qué la pregunta? –decidió responderle con otra pregunta.

- Bueno no es la primera vez que me sucede, la verdad ya tenemos varios meses en los cuales todo empieza con un beso pero eso no termina de ser suficiente –susurró entre avergonzada y aterrada- creo que soy una sádica o no sé.

- No lo eres –musitó Rose con un leve rubor- yo siento lo mismo en ocasiones, es normal somos adolescentes y actuamos a base de hormonas –Lyna la miro a los ojos y le sonrió.

- Vamos a dormir amiga, ya tendremos tiempo de contarnos todo –se levanto y se dirigió al cuarto de baño.

A la mañana siguiente pocos eran los alumnos que habían bajado para desayunar entre ellos estaba Scorpius que aun no bajaba, decidió sentarse con los pocos alumnos que estaban presentes y desayunar. Tomo un par de tostadas con mermelada y zumo de naranja, aun se sentía adormilada por eso no deseaba comer mucho.

Mientras desayunaba algunas lechuzas hicieron aparición, no le dio mucha importancia porque sabía que sus padres no le iban a escribir a tan solo un día de verla, pero para su sorpresa una lechuza le trajo una carta.

Rose –tenía escrita la carta con la caligrafía de Scorpius.

La primera vez que te vi no fue en el momento que entraste en el vagón, recuerdo caminar con mis padres y una familia de pelirrojos caminaban rápidamente hacia el andén 9 y 10, no hacía falta imaginarse que eran magos, en ese momento mi padre hizo una mueca de desagrado que pronto olvide al notar los suaves rizos de cierta pelirroja y su andar al parecer seguro. En el momento que iba a subir al vagón y me despedía de mis padres nuestras miradas se cruzaron, sentí como se aceleraba el corazón pero en ese momento no le di importancia tan solo pensaba que eran nervios.

Luego entraste con tu primo, para mí eras simplemente hermosa, te llegue a comparar con un ángel. Sin importar mi apellido o el pasado de mis padres me brindaste tu amistad y confianza, eso hizo que definitivamente ocuparas un lugar especial en mi corazón…

Si quieres saber lo que sigue debes pronunciar las primeras palabras que me dijiste en el lago…

Estaba sin palabras Scorpius le había enviado una carta, se levantó de la mesa y salió del gran comedor, vago por unos instantes por los pasillos recordando esa tarde en el lago, después de darle vueltas al asunto termino frunciendo el ceño confundida.

- No comprendo, lo primero que hice fue abrazarlo –susurró estresada.

Exacto, no hubo palabras. Llegaste a mi lado sin que te lo pidiera y me abrazaste, en ningún momento llegaras a imaginar lo que significó para mí ese abrazo.

Era todo lo que decía, Rose comenzó a caminar subir al séptimo piso en búsqueda de la sala de multipropósito. Quería intentar hacer algo para Scorpius, al llegar noto que estaba en uso pero la puerta estaba abierta, al entrar se sorprendió al ver la belleza del lugar. Busco por todos lados pero estaba vacía al menos eso parecía.

Había una nota en la mesa, se acerco curiosa y descubrió con asombro que estaba dirigida a ella:

Rose, ¿Creíste que me olvidaría de nuestro día?

Sonrío nerviosa, se había acordado de su aniversario pero ¿dónde estaba? se sentó a esperarlo, su novio podía ser misterioso cuando se lo proponía, se propuso a repasar sus ojos por la habitación era realmente hermosa, aunque era de día dentro de la habitación era de noche. Por medio de los ventanales que se encontraban en una de las paredes tenía una hermosa vista, se acerco y contemplo maravillada el hermoso lago y la luna que se veía reflejada en el, se sentía como en un cuento de hadas.

- ¿Te gusta? –preguntó su novio mientras rodeaba su cintura.

- Es hermoso –dio media vuelta para quedar frente a frente y quedo anonadada. Scorpius se veía en pocas palabras guapo, esta era una de las pocas veces en que lograba verlo de esa manera, vestía un traje negro semi formal –El y su adoración por el negro- pensó Rose.

- Como no asistimos al baile ¿Por qué no tener el nuestro? –susurró cerca de sus labios logrando sacar un suspiro de Rose- en el otro cuarto hay un caja con un vestido, cámbiate y tendremos nuestro baile único y privado –solo pudo asentir, se sentía como en un trance cuando él le hablaba.

Cerró la puerta y sonrió emocionada, busco la caja y saco de ella un hermoso vestido de color blanco con incrustaciones de piedras preciosas y un cifrón turquesa, en la otra caja estaban las sandalias que hacían juego con el vestido con una nota "Este es el primero de muchos más"

Scorpius esperaba al otro lado de la habitación, observaba el paisaje o al menos eso parecía ya que estaba nervioso, no sabía si le gustaría o no su regalo. Recordó como había pedido la ayuda de su madre, ella habló con el director y este me permitió salir dos horas como máximo.

- ¿Qué le quieres regalar hijo? –preguntó su madre.

- No lo sé, Rose es única –dijo Scorpius tratando de pensar.

- Bueno que te parece si le das varios en vez de uno –le estaba dando una opción y no era tan mala su idea.

Al regresar esa tarde ya varios alumnos estaban en camino al gran comedor, esperaba que Rose no lo viera con todas esas bolsas de regalo. Entró a la sala común y se sorprendió al ver a su novia acostada en un sofá, dormía plácidamente. Dejo las cosas en su habitación y bajo nuevamente con Rose.

Se acostó a su lado, la observaba dormir –Que hermosa eres Rose… estoy muy enamorado de ti. Te amo- cerro sus ojos y se dejo llevar por el olor a rosas de su novia. Scorpius analizaba cada momento que vivió desde el día de ayer.

- Scor –escucho a su novia llamarlo, abrió los ojos como platos jamás vio algo tan hermoso.

- Estas hermosa –dijo saliendo de su trance, le sonrió de medio lado y Rose se sonrojo por eso- ¿me acompaña Señorita Weasley? –Rose lo miro a los ojos ¿Quería bailar con ella sin música?

- Pero Scor no hay música, ¿Cómo bailaremos así?

- Confía en mí – rodeo uno de sus brazos en su cintura y tomo la mano de Rose, bailaron bajo una tonada imaginaria hasta que por arte de magia la música surgió sorprendiéndola.

Bailaron por segundos, minutos o horas eso no lo sabían estaban en su propia burbuja personal, a pasos lentos pero seguros acompañados por una hermosa melodía. Scorpius la guio hasta una pequeña mesa donde dos velas ya encendidas esperaban por ellos se sentaron sin dejarse de mirar. Rose tenía un leve rubor en su rostro que la hacía ver adorable y Scorpius mantenía su sonrisa.

Scorpius tomo una rosa de la mesa y se la dio, al tocarla la rosa se abrió lentamente mostrándole su segundo regalo. Un hermoso collar con una esmeralda estaba allí, Rose le sonrío su novio era único, jamás pensó que su felicidad estaría al lado de un Malfoy.

*****

En una pequeña cabaña situada a unos cuantos metros de Hogwarts se encontraban cinco personas.

- Debemos tener en claro que él es un traidor al aceptar ese capricho –esa voz destilaba odio.

- Dalian, ¿crees que él sea capaz de cumplir con su promesa? no me hagas reír –lanzo una risotada y continuo su intervención- recuerda que estamos al frente de una persona que prefirió traicionar a su amo…

- Mejor dejas tu teatro hasta allí Ranus te recuerdo que él aun tiene una oportunidad, matar a los sangre sucias es su deber –esta vez fue la voz de una mujer la que se escucho.

- Maya, espero no te arrepientas por confiar en él –asevero Ranus.

- No te preocupes querido, sé que no me fallaras vedad cariño –estaba segura- pero primero debes dejar que se ilusione y se enamore más para que cuando la pierda su dolor sea su castigo por enredarse con una impura.

- A mi hijo no le haré nada mucho menos a mi nieto –contesto una cuarta voz.

- Nadie te está pidiendo que dañes a los tuyos Lucius, lo único que te pido es que te deshagas de esa maldita impura que nunca debió pisar este mundo ¿Te quedo claro? –preguntó Maya.

- Está bien –dijo Lucius titubeante- ¿cuánto tiempo deberé esperar?

- Oh eso es fácil permíteles disfrutar un par de años más y tú Zabini te encargaras de matar y torturar a cualquier impuro que se atraviese por tu camino, niño, joven o viejo da igual para que se den cuenta que la memoria de nuestro señor no es en vano.

*****

Se sentaron frente a la chimenea abrazados, disfrutando del calor que sus cuerpos desprendían. Rose había pasado la mejor velada de su vida y estaba segura que no sería la única porque amaba a ese chico que estaba a su lado. Scorpius abrazó más fuerte a su novia, estaba a punto de decirle que la amaba por primera vez. Comenzó a besar su mejilla y Rose cerró los ojos ante ese contacto, guiado por el olor a frutas que desprendía sus cabellos se acercó al mismo hundiéndose en él, disfrutando de ese contacto que aún no rompían.

Rose fue la primera en romperlo para encararlo, ella debía decirle lo que sentía sino moriría de a poco ocultando ese sentimiento. Se acerco a sus labios y le dio un corto beso para luego susurrar Te amo Scor, el tiempo se detuvo con el su corazón y su respiración. Miró a Rose a los ojos, nunca había estado tan bella –Yo también te amo- su voz sonaba más ronca de lo normal lo cual produjo en Rose una corriente eléctrica por todo su cuerpo. Se unieron en un beso seguro y dulce, se amaban y ya no había duda de eso.

A la mañana siguiente todos los alumnos se aglomeraban para bajar del tren, ya eran las vacaciones de verano y el ambiente estaba cargado de alegría excepto para dos personas que no se verían tan seguido como en los veranos anteriores.

- Si quieres hablo con mis padres para…

- Ni siquiera lo pienses Scorpius Malfoy, nos veremos en el cumpleaños de Albus y luego en el mío ¿está bien? no te preocupes nos cartearemos, ahora lo más importante es tu familia este será tu primer verano desde hace tiempo… -no pudo seguir porque unos labios le impedían hablar

- Gracias –dijo Scorpius cuando el aire les hacía falta- Te amo Rose Weasley.

- Y yo a ti Scorpius Malfoy –se sonrieron antes de salir e ir cada quien con sus padres.

Un año más tarde…

Rose se encontraba sentada en la sala de su casa leyendo un libro Muggle que su madre le había recomendado, pero hace más de dos horas que no pasa de la pagina 70. Pensaba en Scorpius y de que hace más de 3 semanas no lo veía, desde su cumpleaños. Aunque se mantenían comunicados por medio de un teléfono celular que el mismo le había regalado lo extrañaba.

El año pasado fue el mejor de su vida, su relación con Scorpius era la mejor, hasta con sus padres era relativamente buena ya que aun se sentía un poco incomoda. Las cosas en Hogwarts iban de maravilla sus notas eran las mejores junto a las de Scorpius, las de Lyna y Albus eran regulares pero no por eso dejaban de ser buenas.

A sus 16 años Rose había cambiado mucho, no solo había madurado sino que su cuerpo y estatura. Ahora era un poco más alta, su cuerpo se había desarrollado ya no era la chica flacucha, su cabello era más largo que los años anteriores y sus rizos eran menos evidentes.

- Rose, pequeña ¿Qué te sucede? Te veo rara –preguntó su madre haciendo presencia en la sala de estar.

- Oh nada mamá, estoy pensando en Scor eso es todo –dijo sonriendo, a su madre no le podía ocultar nada, era su amiga y su confidente.

- Ya pronto se verán mi niña, dentro de unos días irán a Hogwarts y allí se verán –comentó sonriente su madre- ahora a levantarse, vamos a casa de tus tíos.

Subió a su habitación tomo su bolso y su baúl, pasaría el resto del verano en la casa de sus tíos, viajarían por el medio convencional "automóvil". A Rose no le desagradaba la idea ya que era ella la que manejaba, media hora más tarde estaba en casa de los Potter.

Saludo a sus tíos pero ninguno de sus primos se encontraban, habían salido de paseo por lo cual se sentó a leer su libro en la habitación de su primo Albus. Acostada boca abajo como lo solía hacer siempre imaginaba estar con Scorpius abrazados. Sus primos no tardaron en aparecer, Albus estaba algo malhumorado por las mismas razones que las de Rose pero ella no lo daba a notar.

La semana pasó volando y con ella trajo el día de regreso a clases, llegaron a la estación King Cross saludaron a sus amigos mientras avanzaban por el lugar, abriéndose paso entre tanta multitud. Rose buscaba entre la multitud a su novio pero no lograba dar con él, se dio por vencida y subió al tren para buscar compartimiento mientras su primo le daba una demostración de amor a su amiga.

Consiguió un compartimiento vacio, se dejo caer en uno de los asientos cerrando los ojos con fuerza.

- Cuidado te haces daño amor –sonrió inmediatamente al escuchar su voz, Scorpius Malfoy se encontraba frente a ella guapo como siempre.

- Amor… -lo saludo con un beso en los labios- te extrañé –dijo haciendo un puchero.

- Y yo a ti cielo –tomaron asiento.

- ¿Tus padres? –preguntó Rose.

- Muy bien, mi madre se encuentra haciendo un proyecto extraño de cocina –comentó con burla- no sabe cocinar y hace el intento, mi padre por otro lado la apoya en sus locuras, la verdad es que va todo bien –sonrió satisfecho.

- Me alegra que todo este perfecto.

- Todo está perfecto cuando estoy contigo –susurró cerca de sus labios. Juntaron sus labios en un beso apasionado.

- Por Merlín, búsquense un cuarto –dijo Lyna con fingido enfado separándolos ambos sonrojados.

- Que oportunos… -gruñó Rose por lo bajo.

- Hola Lyna, Albus –saludo Scorpius con una sonrisa en los labios.

El resto del viaje lo aprovecharon para descansar, sería una semana difícil para los chicos Albus como prefecto y el resto por los juegos de Quidditch, la tarea de Rose era llevar a su equipo a la victoria como el año pasado.

*****

- Se acerca la hora Lucius –decía una mujer bajo una capa- prepárate a pagar tu deuda.

- Muy bien –dijo pero aun no estaba convencido de matar a Rose Weasley.