Hola nuevamente, aquí muestro lo cotidiano en la vida de los chicos, las riñas entre amigos y el primer juego de Quidditch de su 6 año. El grupo de amistades de nuestros protagonistas dejan de ser un cuarteto para ser ahora un grupo de 8 personas.

Espero les guste, se acerca la parte medio dramatica de todo...

Por fa Review, me gustaría saber su opinion o queja y gracias por su apoyo de verdad lo aprecio.

Besos


Capitulo 5

Parte I

No habían comenzado las clases cuando estaban atestados de deberes, pero de eso solo se lamentaban los Potter, Weasley y Lyna al igual que el resto del alumnado del 6to curso de Hogwarts excepto Rose y Scorpius.

- No entiendo cómo pueden estar tan tranquilos, estamos hasta la coronilla de deberes y ustedes felices y contentos –resopló enfadada Lily.

- Estoy de acuerdo contigo, todos nos quejamos y ellos ni una mueca de horror –secundo Lyna horrorizada- es más parece que les gusta.

- Sabes que ellos no cambiaran amor, desde que entraron a Hogwarts compartían hasta el gusto por leer –Albus opino con desgana.

- Recuerdo cuando fue mi turno de entrar a Hogwarts junto con Lily ambos comenzaron a hablar del repertorio de libros que leyeron en las vacaciones de verano –Hugo se burlaba de su hermana.

- ¡Por Merlín! basta –gruño furiosa Rose- ya desearían ustedes lograr sacar buenas notas, hacer los deberes, jugar al quidditch, pasar más tiempo con sus respectivas parejas y tener tiempo libre –dicho esto subió las escaleras y se encerró en su habitación con un sonoro portazo. Los presentes palidecieron menos Scorpius que sonreía divertido.

- Adiós ayuda durante el periodo escolar –Lyna hizo un puchero.

- Eso se lo buscan ustedes, saben lo fácil que es sacar de sus casillas a Rose y aun así comentan tonterías cuando saben que por nosotros sacan excelentes notas o algo parecido –dijo Scorpius levantándose, la verdad es que se había cansado de escuchar las mismas quejas de siempre, se marchó a su habitación.

Lyna, Albus, Hugo, Lily y los gemelos decidieron que mejor era esperar que se calmaran las aguas, salieron a dar un paseo por el lago, en años anteriores "los primeros para Hugo y Lily" casi no compartían con ellos pero desde su tercer año se unieron más al grupo. Jugaron en los jardines por un largo rato luego fueron juntos al gran comedor donde Rose y Scorpius estaban ya cenando.

- Hola chicos –saludo Albus tanteando el terreno.

- Hola –respondió secamente su prima, en verdad estaba molesta- Scorpius te espero en la sala común, comenzaré con la redacción de encantamientos. Buenas noches –y se fue ante la mirada sorprendida de sus amigos.

- Vaya que se molesto –comentó Lysander sonriente. Al igual que Lily los gemelos Scamander se había unido al cuarteto en lo que quedaba del año anterior.

- Ni te imaginas –comentó divertido Scorpius- ni yo pude hacerle cambiar de parecer.

- Voy a hablar con ella –dijo Lily levantándose.

- Yo que tú no lo hago, en este momento Rose ni siquiera habla conmigo –sonrió burlonamente. En los últimos años sus fracciones eran cada vez más parecidas a las de su padre pero mejoradas.

- Pero, ¿Por qué? –soltó derrotada.

- Ya se los dije, esta tan molesta que ni me dirige la palabra –dijo tomando varios panecillos de canela y chocolate – provisiones esta será una noche larga, nos vemos –se despidió y salió del lugar con andar elegante.

El resto de la semana paso igual, Rose casi no les dirigía la palabra y se sentían un poco culpables por lo que le dijeron. Sabían que estaba mal burlase de sus hábitos pero jamás pensaron que por hacerlo pasaría a mayores. Pasaban los días y se dieron por vencidos, Lyna y Albus tenían mucho por hacer la redacción de Transformaciones, Encantamientos, Herbologia y Pociones "aunque en esta última Albus era el experto"

Ese día fue duro para el grupo en general, Lily estaba necesitaba hacer un proyecto de Aritmacia y estaba a punto de volverse loca, pero no más que sus acompañantes. Pasaban las 12 de la medianoche, estaban cansados y no habían terminado ni con la mitad de sus deberes. Dos personas observaban desde el descanso de la escalera de caracol.

- ¿Crees que fue castigo suficiente amor? –preguntó Scorpius aun divertido por la situación.

- Solo si me das un beso –no la hizo esperar, el castigo parecía también para él ya que cuando Rose se molestaba- perdóname, sabes que siempre trato de no explotar pero me cansa la misma cantaleta.

- Lo sé, vamos tienes que aceptar que gracias a eso ahora hacen sus deberes –dijo observándolos- tarde pero seguro –sonrió de medio lado, su novia se sonrojo.

- Vamos –lo tomo de la mano y bajaron las escaleras juntos.

- Vaya, haciendo deberes –Lyna y Albus hicieron una mueca de dolor.

- O al menos eso intentamos –susurró Albus con voz cansada.

- ¿Y de que se trata? –preguntó Scorpius como si no lo supiera.

- La de pociones la terminamos hace horas al igual que la de encantamientos –comenzó a decir Lyna.

- Pero nos jode la vida Transformaciones y Herbologia –se mofo Rose poniendo los ojos en blanco- la verdad deben poner un poco más de su parte. Tú Albus y yo Lyna –dijo ante las miradas atónitas de ambos, Scorpius asintió divertido. Rose podía molestarse con sus amigos pero jamás los dejaría abandonados.

- ¿Nos ayudaran? –preguntó titubeante Albus.

- Al menos que no lo necesiten, si es así mi novia y yo podemos irnos a dormir –hizo un ademan de levantarse y ambos gritaron un sonoro "NO" que estaban seguros se escucho en todo el castillo.

Septiembre, Octubre y parte de Noviembre paso con normalidad, y con ellos llegaron los primeros partidos de Quidditch. La estrategia que los Gryffindor habían planificado era perfecta y estaban seguros que lograrían ganar el partido contra Slytherin, junto a los Ravenclaw son los únicos que valen la pena como contrincantes.

La profesora Caroline encargada de las clases de vuelo y árbitro de los juegos reunió a los equipos en el campo, como todos los años les dijo las reglas y con un sonido del silbato comenzó el juego. Rose le robo la pelota al capitán de Slytherin.

- Y comenzó el juego amigos –Lorcan Scamander era el comentarista- y vemos una jugada limpia por parte de la capitana de Gryffindor, ¡Cuidado! –gritó- Wow que habilidades, Lily Potter nueva integrante del equipo intercepto exitosamente la bludger.

Todos gritaban en las gradas, el arma secreta de los leones era Lily Potter y sorprendió al equipo de las serpientes.

- Nott va por la por la Quaffle seguido de Zabini que intenta derribar a Rose Weasley –comentaban mientras la emoción en el estadio se hacía más palpable- Miren como se pasan la Quaffle los tres cazadores mientras vuelan a toda velocidad ¡Excelente! 10 puntos para Gryffindor –los gritos de alegría no se hicieron esperar.

- Oh no, Zabini derribo a la Fletcher pero esperen Hugo lo ha salvado –comento con alivio en su voz, todos en el estadio abucheaban a los Slytherin- Bien otros 10 puntos para Gryffindor, como podemos ver señores el equipo vino renovado y listo para triunfar.

Hugo diviso un destello dorado y salió volando a toda velocidad para tratar de tomarla, mientras que Scorpius, Lois Fletcher y Rose no daban chance de que fuera robada la Quaffle. Lily y Lyna también hacían un trabajo estupendo interceptado y desviando las Bludger de su destino, pero de pronto en un descuido una impacto en Rose.

- La capitana del equipo está cayendo pero ¿Qué están haciendo? –preguntó sorprendido Lorcan.

- Accio escoba –gritó Rose metros antes de impactar, de los vestidores apareció su escoba.

- El juego sigue amigos, los leones tienen trucos bajo la capa –dijo con alegría- 40 puntos para Gryffindor –se escuchó el silbato dando por finalizado el juego- Y Gryffindor gana, Hugo Weasley tiene la Snitch.

Celebraron toda la noche, eran uno de los primeros juegos contra las serpientes y habían comenzado con el pie correcto.

Ya se podía sentir la brisa fría de las mañanas de diciembre, los días pasaban volando pero Rose tenía preparado algo especial para su novio ya que cumpliría 16 años en pocos días, hablo con su madre y con Astoria para preparar todo. Lyna y Albus sabían todo y la estaban ayudando.

26 de Diciembre

Sentado en su habitación Scorpius estaba sumido en sus pensamientos, no tenía noticias de Rose ni de Albus desde hace días. Suspiró abatido, mañana sería su cumpleaños y aun no sabía donde rayos se había metido Rose.

- Hijo –llamó a la puerta su madre.

- Adelante.

- Scorpius hoy saldremos con tus abuelos a la Estancia –hizo una mueca de fastidio ¿Por qué debía ir? ¿Dónde rayos estaban sus amigos y su novia? ya no era tristeza ahora era ira.

- Está bien –se limito a responder malhumorado. Su madre al cerrar la puerta sonrió, Rose debía esforzarse con ese regalo tan especial que le haría a su hijo.

Cuando llegaron a la estancia se sorprendió al notar que sus abuelos no habían llegado, lo que le faltaba esperar. Tomo el celular e intento llamar de nuevo a Rose, su ira se acrecentó estaba apagado.

- Scorpius debes esperarme aquí debo ir a Londres a buscar un encargo –dijo mientras entraban a la casa.

- ¿Tan tarde? –Preguntó Scorpius molesto- Mamá son más de las ocho –le reclamo irritado.

- No te preocupes iré en traslador y volveré lo más pronto posible –le dedico una suave sonrisa.

- Dejo a su hijo en la cabaña –Espero te guste la sorpresa hijo, mañana será un día muy agitado con tus amigos- pensó Astoria Malfoy perdiéndose entre la oscuridad. De vuelta en la casa Scorpius estaba molesto, triste y decepcionado se sentó en el sillón frente a la chimenea donde minutos más tarde se quedo completamente dormido.

- Rose, ¿estás segura que todo va a estar bien? –susurró su amiga preocupada.

- Es verdad, tú misma le viste la cara… está molesto –dijo Albus titubeante.

- Lo sé, tal vez debería bajar y contarle toda la verdad –dijo Rose bajando las escaleras. Albus y Lyna se miraron y decidieron que lo mejor era irse de ese lugar.

Rose estaba nerviosa, sabía que su novio estaba molesto y ella era la única culpable aunque sus intensiones eran dale una sorpresa no se imagino nunca el hecho que su novio se molestaría. Su cuerpo entero temblaba, se sentó a su lado y trato de despertarlo.

- Scor –lo llamó.

- ¿Qué haces aquí? –preguntó entre molesto y sorprendido.

- Yo… yo vine a… a disculparme contigo –su voz temblaba y las lagrimas estaban saliendo sin poderlas detener, se había equivocado- intente darte una sorpresa… intente –calló por unos segundos- ya eso no importa, discúlpame llamaré a mi madre para que venga por mí.

Se levantó, subió las escaleras lentamente mientras más avanzaba más se derrumbaba, entró a la habitación donde espero todo el día por su novio, cerró la puerta y sin poder aguantar más se derrumbó. No noto cuando Scorpius entró a la habitación, lo destrozaba verla llorar de esa forma.

- ¿Por qué tienes que ser tan impulsiva Rose? –le preguntó con voz quebrada- ¿Por qué piensas que tu explicación no me importaría? Todo, escúchalo bien todo me importa de ti.

Sin dejarla hablar la tomo de la cintura y la abrazó –No llores más por favor… eso me destroza- susurró en su oído, Rose lo miro a los ojos su color resaltaba bajo la luz de la vela, pudo notar que su mirada era triste y no pudo evitar sentirse culpable. –Discúlpame, no fue mi intención hacerte esto. Pensé que sería buena darte una sorpresa.

Así estuvieron por horas abrazados en la cama diciéndose palabras de amor, compensando los tiempos perdidos y malos entendidos. Scorpius rodeo el rostro de su novia con sus manos y la atrajo para unirse en un beso, ambos se gimieron ante el contacto tan esperado.

- Yo… -la hizo callar con un beso.

- No digas más nada Rose, te amo –susurró cerca de sus labios.

Rose se acerco más y mordió suavemente el labio inferior de Scorpius, una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, estaba necesitando de todo su autocontrol para no abalanzarse sobre ella, pero eso no hizo falta. Su novia se sentó sobre él y Scorpius prácticamente mando al diablo todo su control, la atrajo más a su cuerpo, profundizaron más el beso. Sus respiraciones se convertían en jadeos ¿Cuándo fue la última vez que se besaron de esa manera?

Como la última vez comenzaron con caricias inexpertas pero llenas de deseo, deseo de sentir más sus cuerpos, deseos de otro contacto. Rose bajo hasta su cuello siguiendo una línea de besos hasta la clavícula esto logró sacar de Scorpius un gemido ronco, diferente haciendo que ella temblara.

Mientras tanto Albus y Lyna estaban sentados a las afueras de la Estancia, preocupados ya que no podían escuchar gritos ni nada.

- Por Merlín y ¿sí está mal? Scorpius no se veía para nada feliz –comentaba incomoda.

- Déjalos resolver sus problemas, no escuchamos nada gracias al hechizo silenciador –respondió rápidamente. Pero era imposible negar que también se encontrara preocupado, su amigo no era peligroso pero si terco y orgulloso, eso puede lastimar mucho más que cualquier daño físico.

De vuelta en la habitación donde no parece existir el frio, solo calor un fuego que ambos no comprendían pero deseaban que se propagara. Scorpius tomo la capa de su novia y se la quito lentamente mientras ella también hacia lo propio con él, su cabeza daba vueltas necesitaba respirar, se separo levemente de su novia.

- Scor –llamó la atención de su novio, lo que estaba a punto de decir le daba vergüenza.

- Dime –respondió con voz ronca.

- Hazme el amor –Scorpius abrió los ojos desmesuradamente, su novia se sonrojo y cerró los ojos ¿Acaso podía ser más adorable?

- Rose, ¿estás segura? –solamente asintió.

Aunque Scorpius no lo sabe aun ella estuvo deseando unirse a él, ser uno solo desde hace meses, porque lo amaba, era todo para ella y sentía que era el indicado por eso pidió concejos a sus primas y decidió cuidarse con pastillas muggle. Sintió los labios de su novio sobre los suyos pero esta vez era un beso distinto lleno de seguridad, deseo y amor, se sentía correcto y no dudaba ni un segundo.

Scorpius quito uno a uno los botones de su camisa, sin prisas disfrutando de todo lo que el momento les brindaba, beso su cuello, beso cada parte de piel descubierta erizándole la piel a su novia, soltó el primer botón de su pantalón y la sintió temblar.

- Rose, sino quieres… -lo calló con un beso tan apasionado que lo enloqueció, sintió las manos temblorosas de su novia soltando los botones de su camisa, se estremeció cuando toco su abdomen, su espalda, todo. Se estaban reconociendo.

Poco a poco el resto de las prendas caían alrededor de la cama, se sentían en una especie de trance, toco cada parte de su cuerpo hasta llegar a su intimidad, la sintió temblar y jadear cuando sus manos bajaron la única prenda que quedaba, rozo su intimidad lentamente y Rose sintió desaparecer su mundo, ese mundo que ya conocía y ahora era desconocido para ella para entrar en uno nuevo donde solo existía Scorpius y ella.

Ambos corazones latían desbocados, jadeaban y gemían entre besos y caricias, Rose puso una mano en su pecho y lo alejo, él la miró extrañado pero se sorprendió aun más al ver que Rose bajaba su bóxer lentamente en una tortura exquisita. Se coloco encima de ella, busco con la mirada algún signo de arrepentimiento o miedo.

Rose pareció notar la duda en los ojos de Scorpius, le tomo el rostro y lo acaricio susurrándole un Te amo, esa era la señal que tanto buscaba. Lentamente entro en ella, ambos ahogaron un gemido de placer con un beso, Scorpius dio inicio a un vaivén lento y placentero para ambos. La cara de Rose era todo un poema, distintos matices de rubor cubrían su rostro y eso le encantaba a Scorpius.

Todo era tan intenso, tan único y placentero que Rose quería llorar, gritar sentir que eso nunca iba a acabar. Scorpius sintió a su novia contraerse y gemir fuertemente, estaba llegando y el no pudo soportarlo más con gritos y gemidos de placer llegaron al máximo de los placeres. –Te amo… - dijeron al mismo tiempo abrazándose.

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- Lucius, ya es hora –ordeno Maya- la primera semana en Hogwarts ella morirá.

Lucius asintió aun no estaba convencido pero si no lo hacía no podría limpiar el nombre de su familia.

CONTINUARA