Bueno esta la segunta parte... espero le guste, no me maten ni nada todo esto tiene su porque y un motivo... Por favor dejen Review su opinión es muy importante para mí.

Los Quiero, besos

Capitulo 5

Parte II

"La muerte solo es parte de nuestras vidas y la puerta a otra"

Astoria Malfoy esperaba a su esposo en las afueras de su despacho, tomaba un té de jazmín con miel, mantenía una sonrisa picara en su rostro. Su hijo se parecía en muchos aspectos a su padre, en su cabello platinado que le gustaba llevar desordenado, sus ojos de color grisáceos, hasta su porte y parte de su forma de ser era muy parecida a la de su marido. Pero de ella heredo muchos valores que inculco desde pequeño, tal vez por eso entro a Gryffindor y no a Slytherin como ellos.

La vida de su marido no era fácil, lucho por mucho tiempo contra las discriminaciones por ser mortifago pero eso no lo detuvo, siempre con la frente en alto manteniendo el orgullo de los Malfoy, sonrió al recordar cómo se enamoro de él. Se enamoro de sus ganas de luchar, de salir adelante, sus ganas de vivir y de borrar ese pasado oscuro que lo cubría por completo, se enamoro perdidamente de esos ojos grisáceos que demuestran todo y nada a la vez, pocos lo conocían como realmente era y se sentía dichosa de ser una de las pocas personas capaces de ver quien era en realidad.

- ¿Por qué tan sonriente? –preguntó Draco saliendo del despacho.

- Recordando porque me enamore de ti –le contesto Astoria acariciando su rostro.

- Bendito sea el día que llegaste a mi vida –susurró en sus labios, ella esbozo una sonrisa.

- El día que cumpliste tu condena –susurró aun con la sonrisa en sus labios- el día que decidiste ser mejor persona y tropezaste conmigo.

- Perdona –dijo riéndose- no fue mi intención tratarte así ese día.

- Tampoco te culpo, paralizaste todo el ministerio todas las miradas estaban sobre ti –comentó divertida- hasta yo hubiese perdido los estribos esa mañana.

- Ese día moría por ser invisible, por no tener la atención de todos –sonrió burlonamente- y pensar que antes moría por atención –dijo meneando la cabeza- ¿Scorpius donde esta? –su esposa sonrió pícaramente.

- Debe estar en su reencuentro con Rose.

Draco no dijo nada más, sabía lo enamorado que estaba su hijo de esa chica y aunque le costara admitirlo le caía bien esa endemoniada niña, era astuta, inteligente y hermosa. Eso de seguro lo heredo de su madre pensó Draco, la astucia no sabía de quien lo heredo ya que Granger y Weasley demostraban poca en sus años de colegio.

Astoria tomo la mano de su esposo y desaparecieron hacia la estancia cuando llegaron se sorprendieron de ver a Albus Potter y Lyna Cross sentados en la puerta de la entrada.

- ¿Qué les paso? –preguntó un poco divertido Draco.

- Cuando salimos dejamos a un Scorpius molesto y una Rose a punto de derrumbarse –contesto Lyna preocupada- aun no salen –Astoria y Draco intercambiaron miradas picaras.

- Los llamaré –dijo sacando su celular, en todos este tiempo Scorpius le había enseñado a su padre como llamar- Rose, ¿puedes abrirnos? estamos abajo.

- ¿Qué dice? –preguntaba Astoria.

- Que ya bajan, se escuchaba adormilada –su esposa sonrió, se imaginaba lo que había sucedido.

Un minuto más tarde Scorpius abrió con aspecto cansado y adormilado, se dejo caer en el sofá luego junto a Rose que tenía un leve rubor en el rostro. Chalaron por un largo rato y se fueron a dormir, el primero en retirarse fue Scorpius se sentía agotado y a la vez no cuando entro a la habitación sonrió al recordar lo sucedido hace un par de horas, todo estaba desordenado y no tenía intenciones de recoger en este momento.

Al rato subió Rose y entró en la habitación de su novio para despedirse pero él no tenía intenciones de dejarla ir, no después de todo lo que había sucedido. Eran las 4 de la mañana cuando Rose abrió los ojos, se maldijo internamente por despertar tan temprano.

Separándose lentamente de su novio para no despertarlo fue directo al baño, necesitaba una ducha, sabía que era una locura a estas horas de la mañana pero debía hacerlo, debía poner en claro sus pensamientos. Se sorprendió al ver la magnitud del baño, aunque los magos no vivieran de electricidad los Malfoy si que sabían vivir bajo la comodidad de artefactos Muggles.

El baño era extremadamente amplio con una bañera al ras del piso y una ducha de hidromasaje acompañada de lo que parecía ser una camilla de masaje bajo la ducha "es muy común tomando en cuenta que estaban en el año 2022", se sorprendió ante eso Scorpius no menciono antes este lugar, la verdad no parece gustarle.

Abrió la llave de agua caliente y fría, sintió un pequeño escalofrío al caer el agua en su cuerpo era extremadamente placentero y relajante, se dejo caer en la camilla boca arriba. Se dejaba llevar sus pensamientos quedaron en blanco, los muggle definitivamente eran lo máximo al inventar estos artefactos. No noto a Scorpius que la miraba boquiabierto, -es tan hermosa- pensó Scorpius mientras avanzaba sigilosamente hasta su novia.

Rozo su mano en la mejilla de Rose que automáticamente pego un brinco de la impresión, un rubor cubrió el rostro de su novia al estar así desnuda, intento tapar su cuerpo en vano –No lo hagas, eres hermosa con tus defectos y virtudes- susurró tocando su mejilla. Un calor invadió su cuerpo, tan solo con un toque de sus manos ya la hacía sentir en la gloria, se acercaron buscando un mismo objetivo, besarse. Entre besos y caricias la ropa de Scorpius quedaba esparcida por todo el lugar –Nunca le di uso a esto hasta ahora- Scorpius susurró con voz ronca y Rose tembló, son pocas las veces que Scorpius hablaba de esa manera. Esa mañana volvieron a amarse como solamente ellos podían hacerlo.

En la fiesta

- Vaya Rose no escatimo en nada –dijo asombrado Draco.

- Ni que lo digas Malfoy, mi hija cuando quiere algo da todo por esa persona –comento Hermione sonriente.

- ¿Tú esposo donde esta? –preguntó interesado.

- Debe estar con Harry lamentándose de que su hija este enamorado de un Malfoy –Draco esbozo una sonrisa y Hermione giro los ojos.

Rose y Scorpius charlaban animadamente sobre lo que sería el mejor juego de Quidditch de la historia, sería entre Gryffindor y Slytherin pero primero debían ganarle a Ravenclaw "Pan comido" pensó Scorpius aunque Rose estaba segura que no tenían que confiarse por lo que había ideado un plan. Lyna, Albus y Lily la escuchaban con atención, era algo así como una idea loca de repetir la misma estrategia del juego anterior pero en vez de ser Lily el elemento sorpresa esta vez sería ella misma.

- Se los aseguro chicos, ellos creen que somos tan predecibles –dijo Rose con una sonrisa maliciosa en los labios- no se imaginan ni siquiera el chasco que se llevaran.

- Cuando tienes esas ideas repentinas primita me pregunto si quedaste en la casa correcta –dijo Albus haciendo alusión de lo brillante y astuto que era el plan.

- No me equivoque de casa Albus, aunque quería algo distinto fue mi decisión entrar en Gryffindor –dijo encogiéndose de hombros- igual pude estar en Slytherin o Ravenclaw, apartando tu repentinas ganas de saber él porque pertenezco a Gryffindor y no a otra casa –sonrió con autosuficiencia- terminemos el punto que de verdad importa.

- Scorpius nunca te perdonare que corrompieras a mi prima –dijo Albus con fingido dolor.

- Yo no la cambie, sabes que ella es la mente maestra dentro del grupo, después de mi claro está –todos se rieron.

- Mi plan es jugar mal, hacer que todos los Slytherin se centren en Lily nuevamente –explicó con un brillo en los ojos- Lily es una excelente jugadora por lo que esto no será difícil.

- ¿Y nosotros que haremos? –preguntó Lyna sonriente.

- Jugar como siempre, extremadamente bien –sonrió al escuchar la música- Ahora si me disculpan quiero bailar esta pieza con mi novio.

A las afueras de la estancia un grupo numeroso de magos y brujas cubiertos por capas de viaje de color negro esperaban la orden de entrar, sabían perfectamente lo que harían no matar a nadie solo darle un ultimátum a Rose Weasley. La purificación de la sangre debía completarse y no había nada mejor que empezar con la hija de los traidores a la sangre.

Los chicos bailaban al ritmo de una balada, Rose había invitado a todos sus amigos hasta algunos Slytherin que eran sus amigos. De pronto la música se apago y todo quedo en penumbras mientras hechizos se veían ir y venir, Hermione y Draco trataban de esquivar los hechizos pero eran demasiados. Solo se podía escuchar los gritos y las risas de los magos tenebrosos que estaban sobrevolando el lugar.

- Esto es solo una advertencia chiquilla –bramo uno de ellos.

- Pero nadie sabrá a quién va dirigida tu amenaza querido –ronroneó una de ellos- las cosas se hacen de esta manera Crucio –la sangre de Scorpius se helo cuando Rose gritó con desesperación.

- Vámonos –gritó uno de ellos, entre risas y hechizos desaparecieron del lugar.

Todo estaba en un silencio atemorizante, todos menos Rose que sollozaba abrazada a Scorpius. Minutos más tarde entraron los Aurores que eran atendidos por Astoria mientras que Hermione, Draco y Scorpius estaban en camino a San Mugo.

- Más rápido era aparecernos Draco –Hermione le recriminaba.

- ¿Estás loca mujer? no puedes ni mantenerte al margen y crees que iba a permitir una aparición conjunta –bufo molesto.

- Rose, mi niña ¿estás bien? –preguntaba su madre desesperada al ver que no dejaba de sollozar y temblar.

- Hermione, recuerda que eso es así –comenzó a titubear- la maldición Cruciatus es capaz de poner a las persona en un estado crítico de locura si se utiliza por mucho tiempo, lo más que pudo sucederle es que está aterrorizada y adolorida –miro los ojos de Hermione inundados de rabia y dolor- estará bien, no te preocupes ya pronto llegaremos.

Los sanadores aseguraron que Rose estaría bien, necesitaba descansar y no alterarse por algunos días esto tranquilizo a Hermione muchísimo. Scorpius se sentía vacio, tenía ganas de llorar escuchar a Rose gritar y verla sufrir fue demasiado.

De vuelta a Hogwarts

Rose caminaba tranquilamente por los pasillos del castillo, faltaba no menos de 20 minutos para que el partido de Quidditch contra Ravenclaw se efectuara. Aun le costaba mantener la calma, después del ataque en la estancia sus nervios estaban a flor de piel, pero no todo era malo hace pocos minutos el profesor Neville le comento que la academia de Aurores estaba interesado en mis pasos al igual que la escuela de sanadores, eso le daba dos opciones ambas igual de buenas.

Decidió caminar hasta el campo donde de seguro sus amigos la estarían esperando, pero ella no quería ver a sus amigos solo deseaba estar al lado de Scorpius que también estaba esperándola. Apresuro el paso cuando visualizo una silueta a lo lejos, su novio la esperaba. Le dio un corto beso en los labios y entraron a los vestidores.

- Este juego será fácil chicos, recuerden es contra Ravenclaw pero no debemos confiarnos –comentaba Rose a su equipo.

- Será pan comido Rose –aseguraba Lily- no te preocupes, vamos a ganarles.

- Mientras todos se dirigían a la salida Scorpius la tomo de la mano.

- Rose, quiero decirte algo –susurró algo ruborizado.

- Te escucho –respondió un tano confundida.

- Sé que aun somos jóvenes Rose, que falta un año para graduarnos aquí y terminar con nuestra especialización pero mientras quiero hacerte una promesa –Rose lo miraba sorprendida mientras sacaba una cajita larga- este collar representa todo lo que siento por ti y la promesa de que cuando estés prepara y segura ¿Te casarías conmigo? –la respiración de su novia estaba acelerada y parecía que en cualquier momento se desmayaría- si quieres… quieres, mejor lo hablamos después…

- ¿Estás loco? Claro que acepto ser tu esposa –lo abrazó y lo beso apasionadamente, Scorpius se separo con una sonrisa en sus labios y le coloco la cadena para luego volver a besarse.

- Chicos, eso pueden hacerlo luego solo faltan ustedes –llamó Lyna.

- Te amo

- Y yo más –dijo Rose sonriente.

Sobre volaron el campus adoptando cada uno su posición, Lyna y Lily se lanzaban miradas cómplices esta sería una de sus mejores actuaciones. Al otro lado del campus se encontraban los buscadores mirándose con ira fingida ya que en realidad eran amigos pero en este momento la amistad no influía.

Todo el colegio sin excepción estaba presente, hasta algunos padres estaban presentes entre ellos los Malfoy, Potter y Weasley para apoyar a los equipos y otros para observar a sus rivales, cada grupo con motivos diferentes pero que lograba crear un ambiente llego de emoción y adrenalina. Este sería el juego que decidiría que equipo iría a la final con Slytherin. El silbato dio el inicio al juego.

- ¡Y a comenzado el juego! este será un juego importante para ambos equipos que desean llegar a la final con Slytherin –decía Lorcan rápidamente- Malfoy tiene la Quaffle y está tratando de esquivar las bludger y a los cazadores del equipo contrario.

Los gritos de emoción no se hicieron esperar, ya que cuando Scorpius Malfoy estaba en su papel de cazador era difícil de superar al igual que su novia, eran los mejores en todo Hogwarts. Scorpius hacía movimientos agiles y sin mucho esfuerzo para esquivar a todo y todos los que se interponían en su camino.

- El cazador de Gryffindor es imparable por más esfuerzos que haga el equipo contrario no logran alcanzarlo, Jessica Sumer se prepara para bloquear cualquier intento de anotar –dijo rápidamente mientras buscaba a Hugo con la mirada- aun no consiguen la snitch, ambos buscadores buscan con desespero un destello de luz dorada que le indique su ubicación ¡Vamos Ravenclaw! lo siento chicos –se excusaba con Rose y los demás pero ellos entendían su situación.

Scorpius realizó un movimiento complicadísimo que descoloco por completo a la guardiana de los Ravenclaw ya que lanzó la Quaffle y pasó por encima de Jessica con una velocidad descomunal para tomarla nuevamente y pasársela a Fletcher que inmediatamente anoto por segunda vez.

- Una excelente jugada de parte de los Gryffindor debo aceptar –comentó con un poco de tristeza en su voz- podemos notar para sorpresa de todos que Rose Weasley no cumple un papel importante hoy ¿será que está perdiendo facultades?

- Scamander –Neville lo reprendió entre divertido y molesto.

- Lo siento profesor –contesto con una sonrisa, la verdad era que Lorcan los estaba ayudando con su plan por si los leones resultaban vencedores el día de hoy.

Hugo visualizo la snitch a lo lejos y salió como una bala tras ella, mientras Rose sobrevolaba y cuando le pasaban la Quaffle de tanto en tanto dejaba que se la quitaran para luego Scorpius salvar el día, cada vez que eso pasaba Scorpius le sonreía su novia tenía ideas alocadas. Rose siguió a su novio con la intención de hacer al menos una anotación pero paró en seco en medio del campo, Scorpius también se detuvo extrañado "esto no es parte del plan" pensó.

- Un minuto, ¿Qué es eso? –dijo Lorcan rápidamente.

Una espesa nube se acercaba velozmente por el este, nadie tenía idea de lo que era pero algunos ya estaban comenzando a retirarse un poco nerviosos. El profesor Neville ordeno la suspensión del partido y la retirada de todos pero esto no parecía importarle a Rose, que observaba como hipnotizada la nube y cada vez se ponía más pálida.

- Rose, vamos debemos irnos –gritaba Scorpius para llamar su atención.

- No puedo moverme –se limito a decir Rose.

- ¿No puedes? pero si no he visto ningún hechizo –dijo Scorpius desesperadamente.

- Rose, Scorpius bajen inmediatamente –gritó Neville secundado por sus padres.

- Rose no puede moverse, algo le pasa –gritó Scorpius preocupado.

La nube cubrió todo el terreno dejando ver a los causantes, bajaban en picada atravesando la espesa nube negra que cubría el cielo, se les helo la sangre cuando escucharon a uno de ellos gritar:

- Fiendfyre –un dragón en forma de fuego apareció de la varita del mago tenebroso en dirección a Scorpius.

Rose pareció reaccionar y lo apartó súbitamente del lugar pero ahora ese fuego la perseguía a ella mientras bajaba en picada tratando de esquivarlo, dos magos bajaron siguiendo su trayectoria. A estas alturas Hogwarts parecía producto de un dejavo, Hermione, Ron y Draco entraron en combate para rescatar a todos los presentes de los ataques.

Scorpius trataba de alcanzar a Rose, esquivaba hechizos tanto como le era posible pero uno le dio de lleno en la cara y cayó de la escoba, en un intento desesperado por salvarlo lo agarró en el aire pero cayeron juntos. Al ver que los magos bajaban también Rose no pudo hacer otra cosa que salir corriendo, con su escoba hecha pedazos no podía hacer mucho. Corrió hacia la multitud de profesores olvidando por completo al dragón de fuego.

Hermione gritó horrorizada al ver como su hija era alcanzada por el fuego demoniaco junto a dos magos que estaban a su alrededor. Hermione desesperada corrió en un intento por salvarla pero sabía que los efectos del mismo eran difícil, gritos de personas que fueron alcanzadas por él se colaban por la mente de Ron y Hermione, gritos femeninos que bien podían ser de Rose. A lo lejos se podía notar como Scorpius intentaba apagar el fuego pero por los nervios el hechizo no salía como deseaba.

Su corazón latía y un dolor inmenso atravesaba todo el cuerpo de Scorpius, se sentía frustrado y dolido no podía hacer nada intento entrar al fuego pero su padre se lo impidió agarrándolo fuertemente de los brazos, lo mismo paso con Hermione, Ron la detuvo. Ambos gritaban, exigían que los soltaran pero a la vez sabían que era demasiado tarde.

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Se sentía como en una espiral y le era difícil respirar hasta que por fin toco el suelo, buscaba con todas sus fuerzas respirar. Se levantó rápidamente, no reconocía el lugar ¿Dónde estaba? ¿Qué había sucedido?

- ¿Aun no te has dado cuenta? –le habló una voz conocida para ella, no podía ser él.

- ¿Señor Malfoy? –preguntó horrorizada.

- Hice todo este teatro para no tener que matarte frente a mi nieto, aunque ya debe creerte muerta –siseo Lucius Malfoy.

- ¿Por qué? –comenzó a decir alejándose de él.

- No debiste nacer nunca, ni tú ni ninguno de esos impuros que se propagaron en el mundo mágico –espetó lleno de ira- Adiós Rose Weasley –en cuestión de segundos noto la presencia de otra persona pero ya era demasiado tarde- Avada Kedabra –escuchó y todo se volvió negro.

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Todos guardaban silencio, algunos no podían creer lo que acababa de suceder, muchos lloraban otros mantenían una mueca de horror en sus rostros. Pero definitivamente los más afectados eran los Potter y los Weasley en especial Hermione que gritaba inconsolable, al igual que Ron que lloraba aferrado a su mujer.

Scorpius que se encontraba inconsciente ya que su padre tuvo que hechizarlo porque quería entrar a como dé lugar producto de eso Scorpius tenía varias quemaduras en sus manos y brazos. Nadie imagino que Scorpius al recobrar el conocimiento lloraría de esa manera y mucho menos que lo haría al lado de Ron y Hermione Weasley compartiendo su dolor.

Scorpius se prometió internamente que buscaría a los culpables como dé lugar. Al día siguiente fue categorizado como el día gris en toda Gran Bretaña, no solo fue la muerte de Rose Weasley ella fue el principio de muchas más.