Bueno disculpen lo tarde :p aquí les va el cap espero les guste... reviews please

Capitulo 10

Astoria Malfoy observaba preocupada a su hijo mientras dormía, el golpe recibido por la noticia no le había hecho bien, sintió los brazos de su marido rodear su cintura y besar su cuello.

- Estará bien, nuestro hijo es fuerte –susurró en su oído para alentarla.

- Lo sé, pero también debes reconocer que es fuerte saber que una de las persona que mas amas, tu familia, tu modelo a seguir fue el causante de la muerte de la mujer que amas –dijo mientras soltaba un leve suspiro, podía imaginarse su dolor.

- Para eso estamos aquí –hablo Draco quedamente.

- ¿Quieres decir? –preguntó Astoria sorprendida.

- Lo ayudaré –fue lo único que pudo decir antes que su esposa se apoderara de sus labios.

Por otro lado Albus le contaba a su esposa todo lo ocurrido la noche anterior, Lyna no podía creer nada de lo que estaba escuchando, sentía ira contenida y no hacía nada para evitarlo por lo que él no se esperaba esa reacción ni mucho menos lo que su esposa diría minutos después.

- Estoy segura… él tuvo que ver… todo fue una trampa –decía a gritos por toda la casa mientras Albus la observaba con ojos desorbitados de la impresión.

- Lyna, amor… cálmate no sabes lo que dices…

- Si se lo que digo Albus, piénsalo bien –dijo entrecortadamente- Scorpius no tuvo problemas para ser parte de tu familia… seguro llevo información…

- No, amor lo siento pero esta vez no apoyo tu punto de vista –dijo Albus de manera dura y cortante- yo te quiero y te apoyo en todo lo que sea justo pero estas siendo injusta con él… a caso no recuerdas todo lo que sufrió… o aun sufre –a medida que hablaba su tono de voz parecía un susurro- le dolía, Rose aun le duele.

Guardaron silencio cada uno por un motivo diferente. Lyna trataba de calmarse, ordenar sus ideas y sus sentimientos. Albus esperaba por ella, la observaba caminar de un lado para otro hasta que minutos más tarde logro calmarse.

- Esto no está bien, con la muerte del mago tenebroso todo debió acabar –dijo Lyna desolada.

- Eso sería lo correcto amor pero aun hay fanáticos a la sangre y son cosas que no se cambian de la noche a la mañana –le susurro en su oído mientras la abrazaba fuertemente.

A la mañana siguiente mientras desayunaban tocaron la puerta principal, se extrañaron ya que todos sus amigos podían entrar con tranquilidad a su casa. Lyna abrió la puerta y se sorprendió de ver allí a Violeta, su rostro sin embargo no era muy alentador.

- Violeta, ¿Qué te trae por aquí? –preguntó Lyna rápidamente dándole paso.

- Disculpa por venir a molestarte… pero necesito ayuda –comenzó a decir- se que estas de vacaciones, sin embargo no se a quien recurrir –susurró con cansancio.

- No molestas, ¿quieres desayunar? –pero al parecer no la escuchaba ya que Violeta se acerco al gran ventanal que estaba ubicado en medio de la sala de estar, su mirada estaba perdida en algún punto del jardín.

- ¿Sabes? Hace años que no me alimento bien, no duermo y no hay nada que pueda evitarlo… -dijo en susurro- se que esta maldición me está matando lentamente y es una tortura, aunque me cueste admitirlo –su voz era cada vez más deteriorada, Lyna pudo notar por medio de esta que su salud no era la mejor.

- Siéntate por favor, ¿Té? –le ofreció antes de entrar a la cocina, Violeta solo pudo asentir.

- Por favor –asintió agradecida- de jazmín con un toque de limón y miel.

Lyna entro a la cocina con el ceño fruncido y Albus lo noto pero decidió que lo mejor sería hablarle cuando regresara del trabajo. Minutos más tarde se había ido al ministerio dejando a su esposa y a Violeta a solas.

- Prepare té y pastelillos, por lo menos sino vas a comer con propiedad esto te hará bien –le comento con una sonrisa en el rostro, pudo notar como la chica no reía o no mostraba sentimientos y eso era algo que debía preocuparle- ahora bien, ¿de qué maldición me hablas? –preguntó como si no supiera absolutamente nada.

- Ya por Lía debes saber que nosotras no recordamos nada de nuestro pasado ¿cierto? –Lyna solo asintió y espero por ella- eso se debe gracias a una maldición, Lía posee solamente una y yo… yo poseo 4 –ahogo un grito de horror ante lo que estaba escuchando, cuatro maldiciones son un castigo para cualquiera si tomamos en cuenta los efectos secundarios de cada una- la primera es la misma que la de Lía y se nos presenta por medio de un tatuaje en el cuello, la segunda me obliga a no mirar a la gente por varios segundos y mucho menos minutos, la tercera no me permite sentir y la cuarta quita toda necesidad de comer, tomar o dormir –susurró derrotada- se que si sigo así y no consigo una solución pronto moriré.

No estaba equivocada, por todo lo que estaba escuchando Lyna supo que esas maldiciones no se trataban de las comunes, son maldiciones oscuras y muy difíciles de quitar pero estaba segura que con este voto de confianza que acababa de hacerle Violeta lograría muchas cosas hasta dar más información a su cuñado.

- ¿Sabes que hombre te hizo eso? –preguntó temerosa de su respuesta.

- Hasta hace pocas horas me entere –susurró con ira contenida- Lucius Malfoy, ese hombre se arrepentirá de haberse metido conmigo.

Antes que Lyna pudiera decir algo las llamas de la chimenea se tornaron azuladas.

- Scorpius viene en camino –dijo tímidamente.

- ¿Cómo lo sabes? –preguntó sorprendida.

- Puedo detectar olores a kilómetros y el suyo es un tanto embriagante por así decirlo, dulce –Lyna se extraño de su respuesta y al parecer Violeta lo capto- su olor es chocolate con mentas a eso me refiero.

- Impresionante como desarrollan su olfato –dijo con admiración.

- No es sorprendente, es cuestión de costumbre ya que por medio de una poción logramos eso –comentó Violeta sonriente.

- ¿Cómo crearon eso? ¿Profesores? O ¿Aurores? –Violeta sonrió mientras negaba.

- Esa poción fue creada por mí, no por nada soy buena en pociones –dijo con un deje de arrogancia que le hizo gracia a Lyna.

Segundos más tarde Scorpius Malfoy salió de las llamas…

- Ya sé donde esta… -la sonrisa de Violeta se borro, se levanto para acercarse a Scorpius.

- Entonces vamos por él… -antes de marcharse Lyna los interrumpió.

- ¿A dónde van? ¿Pretenden buscar a una persona sin ayuda de nadie? Están dementes… no saben con quién se están metiendo… no saben con que o quien se encontraran –dijo alterada.

- Pero debemos hacerlo, Violeta por sus razones y yo por las mías –dijo Scorpius firme- sino regresamos sabes ya dónde encontrarnos –Lyna abrió los ojos e intento detenerlos pero fue demasiado tarde, se habían marchado por medio de una aparición conjunta.

Londres, 9:30 am

En un campo alejado de la ciudad se encontraba Lucius Malfoy contemplando el lugar, sabía que esa chica estaba cada vez más cerca de él y que todo había sido su culpa, pero a estas alturas era demasiado tarde arrepentirse. Metido hasta la cabeza estaba en esta nueva organización y no había manera alguna de salir vivo.

Soltó un leve suspiro al recordar a su familia, sobre todo a su nieto. Scorpius sentía admiración por él pero sabía que eso se acabaría muy pronto o tal vez nunca, todo dependía si averiguaba o no su verdad. Un fuerte "crack" se escucho en la sala de su casa, no se molesto siquiera en darse la vuelta para ver quién era, muy pocas personas conocían su paradero entre ellas su hijo Draco y Ranus.

- Buenas noches, Lucius Malfoy –tan rápidamente como pudo se giró y apunto con su varita a los desconocidos pero se sorprendió un poco al ver de quienes se trataban.

- Vaya, vaya Violeta Grint –siseo con una sonrisa en el rostro- debo reconocer muchacha que me sorprendes, no descansaste hasta encontrarme. Y tú querido nieto, no me sorprende que al fin sepas la verdad.

- Cállate –gritó con ira- Primero que nada, Lucius Malfoy estas bajo arresto –hizo un hechizo que lo amarro de pies a cabezas.

- Muy inteligente Scorpius, pero eso a mí no me detiene –soltó con una sonrisa macabra en el rostro.

- Ahórrate tanta palabrería viejo decrepito –espeto con ira Violeta- te preguntaré las cosas una sola vez y espero que me responda sino me veré obligada a sacarle sus recuerdos.

- Está bien chiquilla, te concederé el honor –Violeta miro a Scorpius a los ojos y este asintió animándola, ya a estas alturas no se iba a acobardar.

- ¿Por qué mataste a mi madre? –preguntó con odio.

- No he matado a tu madre… -dijo Lucius sonriente.

- Como te atreves a tan siquiera negarlo si te pude ver con claridad como abusabas de ella… como le diste fin…

- ¿A esa pobre mortifago? Rosalía Grint no era tu madre, solo suplanto a la verdadera… era como dirían ustedes un cebo –Violeta no comprendía lo que quería decir.

- Lucius no tientes a mi cordura –reto su nieto- háblale con la verdad o veras de lo que soy capaz.

- Se de lo que eres capaz, pero si me matas no sabrás nunca donde esta Rose –la cara de Lucius mostraba victoria al observar como la de su nieto se desencajaba.

Lucius aprovecho para desamarrarse y apuntar de nuevo con su varita a ambos, sin darse cuenta comenzó un vaivén de hechizos y maldiciones.

- Protego…

- Crucius –gritó Lucius y el hechizo dio de lleno a Violeta.

- Expeliar… -otro hechizo proveniente de la oscuridad lo desarmo.

- PETRIFICUS TOTALUS –gritó Ranus, miro a Lucius a los ojos interrogándolo.

- Mi nieto y esta sangre sucia vinieron hasta aquí para vengarse…

- Déjala… no te atrevas a matarla… a hacer más daño del que ya has hecho –aunque Scorpius no lo noto su abuelo moría por dentro con cada una de sus palabras pero ya no había marcha atrás, los gritos de dolor que soltaba Violeta eran desgarradores para cualquier persona.

- Avada…

- Expeliarmus –gritó otra persona impidiendo que la matara.

- Ni se te ocurra tocarle un solo cabello a mi hermana… -gritó amenazadoramente.

Rápidamente fueron ingresando muchos Aurores al lugar, Lucius estaba acorralado o al menos eso pensaban todos. Tomo a Violeta del cabello y logro sacarle un fuerte grito producto del dolor.

- Por esta vez ganaron –sonrío con malicia apuntando a Lía recito unas palabras desconocidas logrando que esta se desmayara, hizo lo mismo con violeta pero estas fueron más que una sola, recito varios y de su varita salían rayos directamente a su cuello- nunca lo recordaras como eran anteriormente, nunca serás parte de nosotros sangre sucia, así tenga que matarte –la soltó con asco y desapareció.

- ¿A donde fue ese mal nacido? –gritaba James furioso- ¿Cómo pudiste venir sin avisar? Los pudieron matar, estás loco –le gritaba a Scorpius mientras el resto ayudaba a levantar a las hermanas Grint que estaba en el suelo inconsciente.

Dos días después…

Albus se encontraba en la clínica, sentado junto a toda la familia, ninguna de las dos hermanas había despertado desde ese día. Los doctores habían catalogado esto como un coma mágico, es decir, un coma inducido por magia negra.

Sabía que su amigo se sentía culpable pero también debían aceptar que no era su culpa, actuó por impulsos e ira, Albus estaba seguro que su reacción hubiese sido la misma. Hoy se cumplían dos días del coma mágico para las Grint pero uno de ellas despertó en la mañana y esperaban pacientemente para poder entrar a hablarle, y saber de su estado.

- Ya pueden pasar a verla, le realizamos el chequeo y se encuentra muy bien aunque algo en ella ha cambiado y espero sean precavidos con la reacción –les advirtió el medimago mientras los guiaba a la habitación.

- Al entrar se sorprendieron de ver a una hermosa mujer rubia de ojos verdes.

- Lía, ¿te encuentras bien? –preguntó Lily rápidamente.

- Hola, amiga creo ya no me deberías llamar Lía… creo… aun estoy confundida, tengo muchos recuerdos –dijo en un susurro.

- Le recomendamos que lo mejor es comenzar a tratarla bajo su nombre de pila verdadero mientras todo llegue a la normalidad –comento el medimago- los dejo con ella para que hablen.

- Charlaron todo el día y parte de la noche, lo que más le preocupaba a todos era Violeta ya que recibió varios cruciatus antes de perder el conocimiento. Mientras James y Scorpius movían cielo y tierra para conseguir a Lucius pero no lograban dar con él.

Finalmente tres semanas más tarde sonaron las alarmas de la habitación de Violeta Grint, Hermione y Leslie se encontraban allí, si es extraño llamarla así después de ser Lía pero luego nos acostumbraremos, enfermeras y medimagos iban y venían algo no estaba bien.

- ¿Qué ocurrirá allá dentro Hermione? Esto me tiene los nervios de punta –Hermione sonrió.

- Es bueno saber cómo te preocupas después de todo ella no es tu hermana –comento sonriente.

- No es mi hermana sanguínea pero aquí y aquí lo es y seguirá siéndolo –dijo mientras señalaba su corazón y su cabeza. Se percataron que uno de los medimagos se acercaba a ellas nervioso.

- Señorita Petrizzo, Señora Weasley creo que deben pasar –ambas se miraron a los ojos haciéndose la misma pregunta.

- Entraron a la habitación y se acercaron hasta su cama. Violeta miraba hacía la ventana mientras suspiraba.

- Violeta, hermana ¿Cómo estás? –Violeta la miro directamente a los ojos, ya no tenían esa opacidad, ahora tenían un brillo que ella jamás poseía.

- ¿Quién? –susurró angustiada la aludida.

- Violeta, ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? –preguntó Hermione preocupada por su reacción.

- ¿Quién es Violeta?... yo no soy Violeta… -dijo agitadamente.

- Cielo, creo que tu hermana…

- Señora no se quienes serán ustedes pero les pido de una buena vez que salgan de mi habitación –ordeno bajo un tono amenazante- les recomiendo que busquen a Violeta con el personal.

- Hermione la miro sorprendida y a la vez extrañada, ¿Qué le habrá hecho Lucius Malfoy para que esa pobre chica perdiera su memoria? En ese momento entro el medimago y Violeta le fulmino con la mirada.

- Le dije claramente que llamara a mis padres… -gruño notablemente molesta.

- Oh mi niña, no lo recuerda –dijo con voz temblorosa Hermione- tu madre murió –la reacción de la chica fue sorprendente.

- ¿Qué?... pero, ella no pudo haber muerto… doctor, usted me dijo que la llamaría… -estaba desesperada, su respiración se torno rápidamente agitada.

- Señorita cálmese –intervino el medimago rápidamente- su madre y su padre están perfectamente bien –dijo con voz monótona, se paso la mano una dos veces por su frente antes de decir lo que iba a decir- debe entender que durante estos 5 años usted ha vivido otra realidad, la realidad de Violeta Grint… a usted le bloquearon su memoria y al morir la otra joven le implantaron recuerdos de ella y las personas aquí presentes y todos los que conforman su familia la creen muerta –al escuchar eso se tenso, el ambiente en la habitación cambio radicalmente.

- ¿Creen que estoy muerta? –susurró- ¿cinco años?...

- Creo que es mejor dejarla descansar, acompáñenme –dijo antes de salir.

- Pero… les avisara –preguntó con lagrimas en los ojos.

- De eso no se preocupe, esto será un proceso lento –le dijo por última vez antes de salir.

Leslie y Hermione seguían al doctor, la expresión que ambas llevaban en el rostro era de preocupación. ¿Cuánto daño había hecho Lucius Malfoy? Le quito a esa familia un integrante y le quito a ella su vida.

- Señora Weasley, debemos hablar –apareció en el pasillo otro medimago- soy Josué Graham, jefe del departamento de maldiciones, su esposo y familiares la esperan –asintió pero en sus ojos estaba un gran signo de interrogación, ¿Qué estaba pasando?

Leslie y Hermione ingresaron a una amplia sala de espera, los Potter y Weasley estaban presentes. Al igual que a ellas, todos estaban confundidos ¿Qué tenían que ver ellos con lo que le sucedía a Violeta?

- Muy bien, se preguntaran porque están aquí –no era una pregunta, era una afirmación- lo que hoy sucedió es catalogado como único, es difícil encontrar una persona que resulta tener una vida falsa y todo creado por una maldición, esa maldición es muy antigua y es comúnmente llamada olvido permanente –el doctor guardo silencio pero al ver las caras de los presentes decidió ser más claro- Hace un par de semanas el auror Potter me trajo información sobre las hermanas Grint, según las descripciones de Violeta pude darme cuenta que tal vez, solo tal vez ella tenía un pasado…

- Entiendo parte de lo que me dices Graham pero ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros? –preguntó Harry confundido.

- Entiendo su confusión Señor Potter, pero creo que muy pronto lo entenderán –dijo mirándolos a todos con una media sonrisa, tomo un poco de agua antes de seguir- Entiendo Señores Weasley que ustedes hace cinco años perdieron a su hija Rose ¿Cierto? –los aludidos asintieron- Muy bien, la desaparición de Rose está vinculada con la muerte de Violeta.

- ¿A qué se refiere? –preguntó esta vez Leslie, esto la confundía más de lo esperado.

- Violeta Grint murió el mismo día que Rose Weasley –Hermione frunció el ceño y miro a su esposo que se encontraba igual de confundido- lo que quiero decir es que la joven que está en esa habitación cuando despertó pidió ver a sus padres, Ronald Weasley y Hermione Granger.

El silencio reino en el lugar, todo parecía estar bajo un hechizo petrificador, la primera en reaccionar fue Leslie que se giro para abrazar a Hermione que no salía del shock causado por la noticia.

En la habitación…

Rose se encontraba dando vueltas por la habitación ¿Cómo había pasado todo esto? La creían muerta, lo último que ella recordaba era el camino hacia los vestidores de Gryffindor, el tocar de la puerta logro sacarla de sus pensamientos, con sorpresa reconoció a la persona que en ese momento estaba entrando a su habitación.

- Dime que tu si me recuerdas –pidió con desesperación pero Scorpius solo atino a fruncir el ceño- veo que no… sé que esto sonara extraño pero hoy desperté y no era la misma persona para los demás…

- Un minuto, ¿a qué te refieres? ¿Estás bien? –le preguntó pero Rose no se encontraba bien.

- Merlín Scor… soy tu mejor amiga… debes recordarme prometimos siempre apoyarnos –decía entrecortadamente por el llanto mientras él miraba horrorizado- prometimos esa tarde que seríamos amigos… que siempre te iba a apoyar –no pudo seguir un fuerte dolor en su pecho le impedía hablar.

- No puede ser –susurró Scorpius sorprendido y con lagrimas acumuladas- Rose…

Al escuchar su nombre corrió directamente a sus brazos, él aunque sorprendido la abrazo y sin poderlo evitar lloro junto a ella. El porqué Scorpius reconoció rápidamente a Rose fue muy fácil, todo se remonta a esos inicios en Hogwarts donde su apoyo era lo más importante y sus promesas inocentes eran amistad eterna.

- Auror Malfoy, necesito hablar con usted mientras la señorita Weasley habla con sus padres –interrumpió el medimago Graham, el solo asintió sin mirarlo ya que no podía quitar la mirada de Rose.

Si bien es cierto al parecer todo estaba volviendo a la realidad pero las palabras de su abuelo aun rondaban en su cabeza "nunca lo recordaras como eran anteriormente" ¿a qué se refería su abuelo al decir esto?

Continuara