Hola ^_^ aquí les dejo el capitulo 12 espero les guste
memoriesofkagome: espero que con este capitulo todo comience a aclarar...
MakiMalfoy: no estes al borde de un colapso D: no quiero ser culpable de un accidente... jejeje espero te guste este cap...
Capitulo 12
Aprovecharse de las circunstancias puede traer sus consecuencias….
Rose se encontraba en su habitación y se sentía como gato enjaulado, no tenía salida y a estas alturas no sabía en quien confiar, por un lado no terminaba de convencerle su relación con Lorcan aunque tampoco recordaba nada y todo podría ser cierto.
- Pero que estoy diciendo –se reprendió a sí misma- los recuerdos deben ser reales… eso no se puede alterar –pensó con lógica aparente.
- Amor, ¿estás bien? –preguntó Lorcan al otro lado de la puerta- ¿puedo entrar? –se sentía indecisa pero decidió abrirle y dejarlo pasar.
- Sí, lo estoy –respondió seca y tajante.
- Entiendo… ¿quieres que te acompañe? –se atrevió a preguntar.
- Está bien… estoy cansada y me duele la cabeza… dormiré –se apresuro a decir, lo que menos deseaba en estos momentos es que se atreviera a hacer algo o pasarse de listo.
- Se acostó en su cama cubriéndose con una manta, necesitaba descansar ya que su dolor de cabeza estaba llegando a sus límites. A la mañana siguiente Lorcan bajo las escaleras fingiendo la mejor de sus sonrisas y dejando sin palabras a más de uno, se dirigió a la chimenea y sin despedirse desapareció.
Hermione y Lyna no podían creer su descaro, James por otro lado se ofreció para visitar a Graham necesitaban respuestas. Leslie por otro lado decidió acompañarlo, aun los ánimos estaban a flor de piel por eso no quería dejarlo solo.
Después de desayunar aparecieron juntos en San Mugo, luego de caminar por varios minutos hacia el consultorio de Graham, Leslie sintió como James se ponía nervioso a medida que avanzaban y suspiro.
- Cálmate James, debemos tener fe que todo se solucionara –dijo Leslie convencida, la verdad es que conocía a Rose aunque no supiera su verdadera identidad y que toda lo que vivieron juntas era una mentira pero podía asegurar que la conocía lo bastante bien como para decir que lo iba a superar.
- Lo sé, mi prima es fuerte y estoy seguro que lo lograra pero no me gusta ver a mis tíos sufrir más, tampoco a Scorpius que aunque no lo parezca lo aprecio mucho, es mi amigo y un excelente colega –dijo James antes de tocar la puerta del consultorio.
Al ingresar en él Graham los recibió extrañado.
- ¿Le sucedió algo a tu prima James? –preguntó sorprendidos por la visita.
- No, ella se encuentra bien pero si tuvimos un inconveniente –la voz de James estaba entrecortada por la ira.
- Un amigo de la familia Weasley-Potter se aprovecho de la situación de Rose dándole información falsa sobre su pasado y su reacción no fue buena –dijo Leslie, Graham solo pudo asentir.
- Entiendo, es muy común en estos casos que la persona que esté pasando el post de una maldición tan fuerte olvide personas y su vida, también es común que se deje influenciar por falsas informaciones, ahora si Rose es la chica que creo que es será difícil que esa persona pueda aprovecharse más allá de lo que ella decida –comenzó a explicar- recuerden que la maldición de por si es fuerte, nada más imagínense ser desconectado de su realidad por años o para que lo entiendan mejor imagínense ser encerrados en un cuarto oscuro, solos, sin comida ni agua por años y que de pronto sea iluminado inevitablemente quedaran desorientados y ciegos –Leslie y James asentían en señal de comprensión- eso es más o menos lo que siente Rose en este momento, esta desorientada y perdida, también deben comprender que debido a eso su ánimo es cambiante o estático puede permanecer semanas del humor como deprimida a la vez.
- ¿Cuánto tiempo puede durar las secuelas de esta maldición? –preguntó James esperanzado.
- Entiendo que deseen soluciones pero me temo que Rose puede estar así por días, semanas y hasta meses… en ocasiones es irreversible –James borro cualquier tipo de emoción al escuchar esas palabras pero para Leslie era imposible no sentirlas, sabía que estaba destrozado y entendía su contradicción e indecisión ¿Cómo decirle a su familia?
- Muchas gracias Graham, nosotros te avisaremos cualquier novedad –se despidió y tomo del brazo a James para hacer la aparición conjunta.
James se sorprendió al notar que aparecieron en su apartamento, ella solo sonrió y le dijo "Tienes que relajarte" avanzó hacia la barra y sirvió dos vasos de Whisky de fuego. Por varias horas charlaron sobre su pasado, el repentino interés no le parecía extraño ya que solo la conocía como Lía Grint y no como Leslie Petrizzo.
- Aunque te parezca una locura mi identidad aún sigue siendo un misterio hasta para mí, no recuerdo mucho de mi pasado en Hogwarts –aseguró con una sonrisa tímida en los labios.
- Entiendo creo que debe ser lo mismo para ti, es decir lo que le sucede a Rose –se atrevió a acotar.
- Tal vez aunque no de la misma manera, su maldición es muy diferente a la mía –dijo pensativa- pienso que recordar mi vida como Lía y parte como Leslie me confunde y asusta, creo que mi punto medio son ustedes –susurró convencida de lo que estaba diciendo.
- ¿Punto medio? –preguntó James con el ceño fruncido.
- Si, es donde me siento segura y no perdida a eso me aferro a diario –Leslie sonreía, le estaba confesando al hermano de su mejor amiga uno de sus secretos.
James por otra parte sonreía, una de las cosas que más le atrajo de ella era su fortaleza, también su belleza y forma de ser únicas. Por varios segundos se miraron a los ojos, no notaron como lentamente acortaban distancia, acercaban sus rostros y podían sentir sus respiraciones e inevitablemente se besaron.
Un escalofrió recorrió el cuerpo de James al posar sus labios en los de ella, eso se sentía bien, se sentía correcto y no podía negarlo más, ya no. Con suaves movimientos rodeo su cintura y la atrajo hacía él, con este movimiento Leslie sin poderlo evitar entreabrió sus labios y profundizaron el beso.
En la madriguera nadie se atrevía a nada, el humor de Rose empeoraba con el pasar de los días y Lorcan no la ayudaba mucho o al menos eso pensaba.
- Amor, tranquilízate –le dijo con falsa preocupación.
- Necesito dormir –fue su única respuesta, Rose desapareció escaleras arriba.
Se acostó en la cama con la vista fija en el techo, quería recordar y no podía lo único que al parecer podía asegurar un pasado eran las memorias de Lorcan, y lamentablemente de eso no estaba del todo segura.
De a poco se fue rindiendo al cansancio la verdad es que si necesitaba dormir, sus dolores de cabeza aumentaban cada vez más. De pronto de despertó, ese lugar lo conocía bien era Hogwarts.
- Rose, vamos nos quedamos dormidas… -grito desde el baño Lyna.
- ¡Merlín! La clase de Herbologia –gritó desesperada- nos van a quitar puntos –corrió hacia el baño.
Minutos más tarde bajaban hacía la sala común corriendo y allí estaban dos chicos esperándolas.
- Nos esperaron –sonrió abiertamente Lyna.
- Por supuesto Señorita Cross –dijo Albus con una sonrisa en el rostro.
- Oh que amables –decía Rose entre risas.
- Claro además todo fue idea de Scor –comentó divertido- no caerá uno solo sino los cuatro –dijo Albus en tono de burla.
Rose tomo el brazo de Scorpius sonriente mientras su primo y su amiga los seguían. Rose se sintió extraña porque de pronto estaba en otro lugar o al menos eso creía mientras reconocía el lugar estaban en la madriguera y ella acostada de mal humor, cerró los ojos aun molesta y sin saber el porqué cuando sintió un peso sobre su cuerpo "Albus, déjame en paz" –susurró con ira pero no fue la voz de su primo la que emitió la respuesta "No soy Albus, Rose" se tensó al escucharlo "estas aquí…" susurró a centímetros de sus labios e inevitablemente…
- Rose, amor debes despertar –escuchó la voz de Lorcan- llevas horas dormida y eso no está bien.
- Está bien, iré a bañarme –dijo al momento que esquivaba un beso.
- Te esperare –lo escucho decir cuando cerró la puerta.
- ¿Qué te pasa Rose? Recuerda –dijo apremiando a su reflejo en el espejo- debes recordar tu sabes que algo no está bien –suspiró recordando su sueño, Scorpius a punto de besarla, su corazón comenzó a latir rápidamente ¿Por qué le sucedía eso con su amigo y no con la persona que se suponía era su novio?
Scorpius se encontraba sentado frente a la chimenea, aunque esta no estaba encendida por lo cual su casa estaba en penumbras, hace muchos años que no se sentía de esa manera, se sentía perdido, atrapado y sin salida alguna. Le arrebataron a Rose dos veces, la primera cuando la creía muerta y la segunda por una mentira, escucho como tocaban la puerta de seguro James o Albus que no podían aparecerse en su apartamento gracias a unos hechizos que él mismo coloco, no quería ser molestado.
Segundos más tarde el golpeteo en la puerta volvió a molestarlo y sin muchos ánimos se levantó para abrirla.
- Buenas tardes Señor Malfoy he venido porque una señora muy extraña apareció en el Lobby alegando que necesitaba entregarle una carta ya que por medio de no sé qué cosas flup o flox no podía –el portero le relataba la historia que de seguro le parecía graciosa- pero como usted ya sabe no puedo dejar pasar a nadie sin su consentimiento, lo llame pero no respondió así que aquí tiene su carta señor Malfoy.
- Muchas Gracias –susurró cerrando la puerta.
Camino lentamente hacía el sofá e inspecciono la carta pero eso quedo en el olvido al ver el emblema de la academia de Aurores de Suiza. Leyó la carta con detenimiento, le ofrecían trabajo como instructor de estrategias, lentamente se dejo caer mientras cerraba los ojos para pensar. Decidió llamar a Albus pero este no respondió así que se lleno de valor iría a la madriguera.
Apareció en la sala ante la mirada sorprendida de Lyna que corrió a abrazarlo…
- ¿Cómo te sientes? –preguntó notablemente preocupada.
- Todo está bien –se limitó a responder- necesitaba hablar con alguien.
- Soy toda oídos… claro si quisieras… -se ofreció cohibida ante la seriedad del rubio.
- Me llamaron de la academia de Aurores de Suiza –soltó Scorpius rápidamente dejando a Lyna con la boca abierta- creo que aceptare… -susurró y a su amiga se entristeció.
- Scor… pero nos dejaras solos… no terminaremos de atrapar a esa banda sin ti –dijo entrecortadamente al tratar de detener su llanto.
- Nunca los dejaré solos, los visitaré… -Lyna comprendió en ese momento que Scorpius estaba destrozado y por sobre todo se había rendido.
- Vaya a que debemos tu visita Scor –Lorcan habló desde las escaleras.
Lyna cerró los ojos para calmarse lo que más deseaba en ese momento era matar a ese hombre, Scorpius lo observaba indiferente esto la tomo por sorpresa ya que la última vez que lo vio actuar de esa manera fue en su primer año en Hogwarts.
- Lorcan –fue lo único que dijo Scorpius, miro a Lyna a los ojos- me retiro, ya sabes mi decisión –ella solo pudo asentir.
- Oh Malfoy se me olvidaba Rose es exquisita en la cama –Lyna ahogo un grito y Scorpius apretó los puños pero no caería en su juego- la entrenaste muy bien te felicito –con un suspiro tomo todo lo que le quedaba de fuerzas para tomar un poco de polvos flu.
- Residencia Malfoy –desapareció entre llamas verdes azuladas.
- ¿Estás de broma o qué? –gritó Lyna al borde de un colapso.
- No, se lo merece por iluso –sonrió malévolamente al decirlo- además a ti que te importa Rose no te creerá nada de lo que paso, ahora si me disculpas iré a visitar a mi madre –momentos después desapareció.
Lo que ninguno noto fue a una Rose sorprendida escondida en las escaleras, una mano cubría su boca y la otra apretaba fuertemente un vaso con agua, sin poderlo evitar lagrimas de ira brotaron de su rostro ¿me entreno? ¿Exquisita en la cama? ¿Quién rayos se creía ese animal? Le tomo varios minutos tranquilizarse, bajo las escaleras y se consiguió a Lyna envuelta en un mar de lagrimas.
- ¿Sucede algo? –preguntó indiferente, aunque Lyna no lo notara Rose moría de furia.
- Rose… -Lyna limpio sus lagrimas y le sonrió- no me pasa nada es solo que recordé los viejos tiempos –mintió descaradamente, Rose hizo una mueca que ella no supo descifrar.
- Puedes decirme la dirección de James, necesito hablar con él –su amiga se sorprendió pero no puso objeción a la hora de darle las indicaciones.
James abrió los ojos, por primera vez en muchos años se sentía relajado, tranquilo y extrañamente feliz, la razón estaba a su lado. La contemplo con la poca luz que había en la habitación por lo que pudo ver estaba a punto de anochecer, los rayos del sol con el contraste de las cortinas de su habitación se reflejaban en el cuerpo relajado de Leslie.
- Que hermosa eres –susurró acariciando su rostro.
Se levanto con mucho cuidado de no despertarla, se ducho rápidamente y comenzó a preparar la cena. Sentía una extraña opresión en el pecho que no lo dejaba respirar bien y que solo ella podía calmar "estoy enamorado" pensó con una sonrisa en el rostro, ahora entendía lo que su hermano sentía por su cuñada. Mientras preparaba un zumo de manzanas se extraño al escuchar que llamaban a su puerta, camino rápidamente y al abrir se sorprendió de ver quién era.
- Rose –dijo sorprendido.
- Hola… ¿podemos hablar? –preguntó rápidamente- Leslie también, necesito hablar con ella –James abrió los ojos sorprendido ¿Cómo sabía que Leslie estaba aquí?- no preguntes como lo sé, solo sé que está aquí.
- Está bien, pasa la llamare puedes esperar en la sala –indico mientras se perdía por el pasillo oscuro.
Minutos más tarde aparecía James con Leslie levemente sonrojada, no pudo reprimir una sonrisa al verla. Por otro lado la vio sorprenderse para luego fruncir el ceño.
- ¿Paso algo? –preguntó Leslie preocupada.
- Nada relevante –dijo sin quitar la sonrisa del rostro- o depende de cómo lo veas.
- ¿A qué te refieres no te entiendo? –volvió a preguntar.
- He tenido sueños… pero en ninguno esta Lorcan –dijo Rose con mirada perdida, su sonrisa se había borrado.
- ¿No está? –James y Leslie intercambiaron miradas.
- No… -se limitó a responder y Leslie la observaba extrañada.
- Tu cabello vuelve a ser rojizo –comentó sonriente, nunca la había visto de esa forma siempre con el cabello de color negro y lizo.
- Lo sé, Lucius me cambio toda –dijo con voz resentida.
- ¿Cómo? –preguntó de pronto James- ¿Lucius?
- Sí, él me hizo esto ¿no? Borrar mis recuerdos… -respondió encogiéndose de hombros.
- Pero mi pregunta es Rose ¿Cómo lo recordaste? –Rose enarco una ceja y suspiro.
- Hace días recordé una que otra cosa –contesto con voz monótona.
- Wow, ¿Por qué no has dicho nada?
- Creo que el motivo es lógico, quiero estar segura –susurró no muy convencida de lo que decía- Lorcan me está mintiendo y de eso me di cuenta hoy… ahora quiero saber, quiero hablar con el medimago a cargo de mi caso…
- Vaya, el dijo que podías tardar meses en recordar todo pero estas avanzando rápidamente –dijo James sorprendido, Rose le sonrió pero para James aun no era su sonrisa. Rose poseía un carisma y una forma de ser inigualable.
Charlaron toda la noche hasta que Rose decidió partir por medio de una aparición dejándolos completamente solos.
- Creo que muy pronto estará de vuelta tu prima –dijo Leslie sonriente.
- Eso espero –James sonaba esperanzado.
Las semanas pasaron volando pero Rose no daba a demostrar algún cambio cosa que les era completamente extraño a su primo y a Leslie pero a su vez con el tiempo dejo de parecer importante.
Octubre… Noviembre… Diciembre…
Tres meses desde que Rose apareció pero no mostraba mejoría, seguía con Lorcan aunque siempre distante para él era un logro saber que era "suya". Scorpius aparecía poco en la madriguera no quería encontrarse con Lorcan porque sentía que su fortaleza lo iba a abandonar y terminaría haciendo una locura, tan solo faltaban semanas para que Scorpius partiera a Suiza y dejar todo su pasado en el olvido.
La mañana del 20 de diciembre Rose se levanto muy temprano miro al hombre que estaba en su cama con desprecio pero a la vez con una sonrisa en su rostro, tomo toda su ropa sucia y bajo a lavarla. Aun la casa se encontraba a oscuras, sonrió y conjuró su varita, con un movimiento de esta realizo un hechizo silenciador a parte de la casa.
Rose comenzó a lavar su ropa, luego camino hasta repisa que se encontraba en la sala y coloco música en un pequeño mp9 serie mágica 500 que se encontraba agarrando polvo, observo todo el lugar y con una sonrisa triste susurró: "Este lugar volverá a ser como antes" conjuro implementos de limpieza y desde ese momento dio comienzo a su tarea, devolverle la vida a la madriguera.
Mientras limpiaba, acomodaba y movía cosas de un lado para otro pensaba en todo lo que había pasado, el cómo se aisló de sus padres y su familia, pensó de qué manera se disculparía con ellos y por sobre todo pensó como sacar al imbécil que vivía en su casa. Tuvo que soportar una mentira por meses para descubrir la verdad.
Miro su reloj pulsera marcaba las 7:00am, recorrió los ojos por todo el lugar y sonrió satisfecha por el trabajo realizado, sus primos y tíos no tardarían en llegar ya que este era desde que murieron sus abuelos un punto de encuentro fijo. Subió las escaleras para darse una ducha rápida, al salir bajo a preparar el desayuno este sin embargo lo hizo mágicamente ya que no quedaba tiempo, colocó los platos en su sitio y se concentro en leer el profeta pero un ruido le quito la concentración. Era su padre que miraba con ojos desorbitados el lugar.
- ¿Qué sucedió? ¿Cómo… -miro fijamente a su hija y ella le sonrió.
- Buenos días papá, les prepare el desayuno… tu favorito sino me equivoco –dijo alegremente mientras se acercaba a él para abrazarlo- perdóname –susurró con temor, Ronald Weasley quedo impactado, no reaccionaba y Rose pensó que estaba molesto, en el momento que iba a separarse de él y dejarlo tranquilo la abrazo con fuerza escuchándolo sollozar.
- No tengo nada que perdonar hija… te quiero mi pequeña –ella comenzó a reírse de felicidad y Ron no imagino sonido más glorioso que ese.
- Ven –dijo con voz cantarina- desayunemos juntos como lo hacíamos antes.
Se sentaron ambos en la mesa a tomar un café, rieron y lloraron con cada recuerdo feliz hasta que llego Lorcan que se atrevió a robarle un beso en los labios, ella sonrió de una forma que hasta su padre sintió escalofríos. Poco a poco la gente iba llegando y a su vez se sorprendían de ver lo cambiado que estaba el lugar y sobre todo el cambio de Rose.
- Hija, esto es estupendo –decía su madre con lagrimas de alegría- la madriguera vuelve a ser la misma de antes –Rose sonrió de medio lado.
- ¿Amor a que debemos tu cambio? –dijo un Lorcan sonriente.
- Rose sintió como toda su ira se acumulaba…
- Lo debemos cariño a que hoy celebramos por la justicia –sonrío malévolamente- sabes amor, nadie se mete conmigo y sale librado para contarlo –todos los presentes borraron las sonrisas y fruncieron el ceño menos James, Leslie y Rose.
- ¿A qué te refieres? –preguntó sin entender y Rose sonrió abiertamente.
Lo que Lorcan no sabía era que Rose había recuperado casi en su totalidad la memoria y toco un terreno que nunca debió tocar.
