3
Primer Beso
Tus labios me provocan vértigo,
Me hacen marearme,
Mi respiración se vuelve entrecortada
…Y todo por tus labios
Me llevó a un lugar bastante elegante, y con elegante me refiero a un lugar donde nos dejaron entrar a pesar de que vestíamos casual, muy casual a decir verdad
--¿Qué tal te fue en la escuela?
--Bien—contesté con la boca llena de spaghetti
--De acuerdo primero come—apenada le lancé una bolita de papel, se rió
--Tonto—él comía su pollo en salsa roja
--¿Te puedo hacer una pregunta?
--¿Desde cuándo me pides permiso?
--Tienes razón—dudó un momento—Tu amigo, Adrián
--¿Sí?
--Estaba celoso—me quedé atónita
--Eso no es una pregunta—me miró directamente a los ojos
--¿No?
--No—nos quedamos una fracción de segundos callados--¿Cómo lo sabes?—sonrió maliciosamente
--Sólo lo sé
--Ajá claro
--¿Alguna teoría?
--No—me miró tiernamente—Aún—entonces su mirada cambió, como si me estuviera retando
--No creo que aciertes
--¿No?
--No
--¿Apostamos?
--Claro, si yo gano, es decir, que no aciertes te doy un beso—cerré fuertemente los puños
--De acuerdo, y si yo gano, me explicarás todo
--¿Qué es todo?
--¿Cómo supiste que mis flores favoritas son las rosas blancas?, ¿Cómo sabías el nombre de Adrián si ni siquiera te lo presente?, ¿Cómo sabías que estaba celoso? Y ¿Cómo me llevaste a mi casa?—se mordió el labio inferior—Todo, absolutamente todo ¿Hecho?—le tendí la mano, dudó--¿No? De acuerdo como quieras—estaba a punto de retirarla cuando la tomó
--Hecho, pero con una condición
--Dime
--Si yo gano, no puedes poner un límite de besos. ¿Hecho?—lo miré boquiabierta
--Entonces no habrá límite de preguntas
--De acuerdo—comencé a reírme sin objeto
--¿Qué pasa?—me preguntó él extrañado
--No lo sé—comencé a reírme más y más
--Estás loca
--No es verdad—sabía perfectamente que mi risa era de nervios, estaba segura que iba a perder la apuesta, ¿Qué iba a hacer? Yo no sabía besar
--¿Ya te sientes mejor?
--Si—lo miré—Oye, ¿Hay límite con lo de la apuesta?—se quedó pensando un minuto
--¿Cuánto tiempo necesitas para tener una teoría?—eso me ofendió
--Menos de un día—una fracción de segundo después, me arrepentí de haber dicho eso
--Bien, entonces tendrás que tener una teoría para cuando te vaya a dejar a tu casa—sus ojos refulgieron de triunfo, quería retractarme, pero…pero mi orgullo era mayor
--Está bien—en ese momento pidió la cuenta, no me dejó pagar nada
--¿Qué clase de hombre sería?
--Perdón pero ya no estamos en la época patriarcal de antes
--Yo fui criado a la vieja escuela—caminamos un poco--¿Quieres un helado?
--No estaría mal—tenía que formular una teoría cuanto antes, nos sentamos en una pequeña terraza con nuestros helados
--Cuéntame de ti—me miró pícaramente
--¿Por qué quieres saber de mí?
--Mientras más sepa de ti, mejor será mi teoría
--De acuerdo, ¿Qué quieres saber?
--Tus papás, ¿Cómo son?, ¿Cómo se conocieron?—su mirada se perdió en el firmamento
--Ellos perecieron hace mucho—me mordí el labio inferior
--Lo siento
--No importa, murieron hace mucho, apenas y los conocía, su muerte no me afecto tanto—me dedicó una gran sonrisa—Sigue preguntando
--Ah…¿A qué escuela asististe?—dejó escapar una risilla
--Digamos a una bastante conservadora—mi rostro era de una perplejidad total—No te preocupes, eso no te ayuda con la teoría
--Bien ¿Dónde vives?
--Cerca del cementerio
--Vaya lugar para vivir—nos reímos
--Dije cerca
--¿Cuál es tu color favorito?
--El negro
--El mío es el…
--Blanco, lo sé—lo miré sospechosamente
--¿Cómo sabes?
--Tus flores favoritas son las rosas blancas, no es mucho enigma—me quedé callada durante unos minutos
--¿Qué piensas de una persona a primera vista?
--No necesito pensar nada—ahora si que estaba frustrada, no se me ocurría nada, él comenzó a carcajearse
--¿Qué significa eso?—no dejaba de reírse--¿Arat? ¡Arat!
--Lo siento—recuperó la compostura—Es que es muy divertido ver tu cara de confusión—en ese instante vi como todo su cuerpo se tensó, miró todo a su alrededor, parecía una bestia perseguida, pidió la cuenta y pagó rápidamente—Vámonos—me tomó del brazo, trotamos hacia su carro
--¿Qué pasa?—no me contesto, abrió la puerta del copiloto, entré y después él, en cuanto el motor prendió, aceleró a más de cien
--)--
Todo el camino me la pasé rezando a cualquier divinidad que me escuchará por no chocar, escuchaba perfectamente el zumbar de los otros carros cuando los rebasábamos. Por fin llegamos a mi casa y frenó, abrí los ojos lentamente, estaba completa, al igual que él
--¿Estás bien?
--¿Qué demonios pasó?
--Nada, era sólo…
--¿Nada? ¡Nada!
--Tranquila
--¡Íbamos a más de cien y dices que no pasó nada!—tomó mis manos con fuerza
--Escucha lo siento—me tranquilicé--¿Ya tienes tu teoría?—era un buen cambio de tema
--Depende, ¿Me vas a decir qué pasó?
--Esa no era la apuesta—no lo iba a hacer cambiar de opinión, suspiré
--Lo único que se me ocurrió fue que…--lo miré a los ojos—pudieras leer la mente—él dudó
--Sí—me relajé, dejé escapar un suspiro de alivio, había ganado—pero no es la respuesta
--¿Qué?
--Estás en lo correcto, pero no es la respuesta
--No entiendo
--Digamos que lo que sé, es porque leo la mente, pero no es la respuesta
--Entonces no cuenta
--¡Claro que cuenta!—temblaba de furia y nervios—tienes que pagarme—en realidad no me molestaba pagarle—Lo ves, hasta quieres pagarme—eso fue la gota que derramó el vaso, me salí del carro y comencé a caminar hacía mi casa, la calle estaba absolutamente sola—Claudia—me alcanzó y me tomó de los brazos—no te enojes, si no quieres…--entonces hice algo que nunca me creí capaz de hacer, lo besé, fue un pequeño toque, al darme cuenta de lo que había hecho, me separé. Él se me quedó viendo incrédulo
--Yo…yo—no sabía que decir, así que de nuevo caminé a mi casa
--¿A dónde vas?—me jaló hacía él y me besó, me besó tan apasionadamente como nunca he, había ni habré de experimentar.
--)--)--)--)--)--)--
Por favor, abucheos aplausos, lo que sea
Manfariel
