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El Baile

Tu cuerpo pegado al mío,

Nuestro sudor mezclándose

Tu corazón y el mío al unísono

Sólo puedo pensar en tu corazón

Tu corazón que palpita por

El día siguiente pasó como agua entre mis dedos, las clases se me hicieron mucho más rápidas de lo que en realidad fueron, a veces ni me daba cuenta de las sonrisas que embozaba sin razón alguna

Inicio del Flash Back

Me soltó sin razón alguna, para serles más específicos, me empujo un metro lejos de él, se recargo en su carro para tomar aire

--¿Qué pasa?—pregunté acercándome a él

--Nada—me hizo una seña con la mano para que no me acercara—Nada

--¡Nunca pasa nada!—exploté--¡No soy estúpida Arat!—me miró sorprendido

--Claudia…

--¡Estoy harta de que no me quieras explicar nada! Primero el como sabes todo acerca de mí, segundo porque demonios salimos así de la plaza y tercero porque haces esto—me dirigí a mi casa con lágrimas en los ojos, llena de furia y coraje

--Claudia—me alcanzó y me tomó de la muñeca antes de que pudiera entrar a mi casa

--No, Arat—entré y le cerré la puerta en su cara. Subí a mi habitación, y me tumbé en la cama, tratando de invocar a la tierra para que me tragara, cuando escuché un ruido proveniente de la ventana, me levanté con cautela y corrí la delgada cortina que estaba ahí

--¡No vuelvas a hacer eso!—Arat estaba en el tejado, me hizo una seña para que abriera la puerta, yo negué con la cabeza, entonces él hizo una cara demasiado tierna para ignorarla, dejé escapar un suspiro antes de abrir la ventana

--Gracias—entró con una agilidad impresionante

--¿Qué haces aquí?

--Lo siento—se sentó en mi cama—Es que hay cosas que no te puedo decir—yo lo miré aún enojada—tendrás que confiar en mí

--¿Qué? ¿Perteneces a una sociedad masónica?—se rió

--No

--¿Entonces?—se levantó y de un rápido movimiento me tenía entre sus brazos

--Sólo confía en mí—me resigné, era imposible hacerlo hablar

--Está bien—unos minutos después comenzaba a inspeccionar mi habitación, claro yo lo cuidaba de que no abriera esos lugares que yo consideraba íntimos. Finalmente dieron las diez de la noche

--Me tengo que ir—puse cara de reproche, sonrió—Ven aquí—me abrazó—Mañana tienes que ir a la escuela

--Lo sé, pero…

--Sin reproches—me cargó en sus brazos

--¿Qué haces?—me dejó en la cama

--Esta niña tiene que dormir—nos quedamos viendo unos minutos, él con las manos apoyadas a mis lados, sus rastas caían sobre nosotros como un velo que buscará cubrirnos de los demás, me dio un beso, esta vez duró más que el beso de la calle, sin embargo no se sintió igual, se separó, me dio un beso en la frente y se dirigió a la ventana—Buenas noches

--Buenas noches—me sentía como Romeo y Julieta

--Por cierto—dijo antes de salir—mañana es viernes

--¿Sí?

--Mañana te llevaré a un lugar en la noche—sonrió ante mi perplejidad—no te preocupes te gustará—desapareció, sonreí e inmediatamente me levanté a gritar y saltar por todos lados, me asomé por la ventana para ver si seguía ahí, su carro se perdía en la oscuridad de la calle, saqué mi ropa que me pondría el día siguiente, y cambié mis libros de la mochila, finalmente me acosté con una sonrisa de oreja a oreja

Fin del Flash Back

Estaba sentada al pie del sauce, los demás no habían llegado, de algún modo había sido la primera en llegar, cuando generalmente soy la última, en ese momento llegó Adrián, se acostó en el pasto y colocó su cabeza en mi regazo, inconscientemente comencé a peinar su cabello

--¿Cómo te fue ayer?

--Bien—sonreí al contestar

--Sabes, esa sonrisa no me gusta—volví a sonreír, pero esta vez para él—esa sí—seguí acariciando su cabello, sus ojos se fueron cerrando, hasta que quedó dormido, seguí esperando hasta que la campana para regresar a clases sonó, al parecer teníamos que regresar a clases, Adrián ni se movió de su confortable sueño

--Adrián—le susurre al oído, no despertó—Adrián—dije con más fuerza, se despertó sobresaltado, y se incorporó, pero en el momento en que se incorporó nuestros labios se tocaron, se levantó un tanto asustado, yo me tapé los labios instintivamente

--Clau, yo, ah…--se quedó ahí parado

--Esta bien—retiré la mano de mi boca—fue un accidente—me miró de soslayo

--Ah…tengo Biología, me voy—desapareció en el umbral de la puerta hacía los salones, me levanté un poco shockeada, y me dirigí a mi salón

--)--

La salida llegó, cuando me dirigí a la puerta, Adrián me tomó de la mano

--Espera—estuvimos en el pasillo hasta que la mayoría de la gente se fue—te quiero pedir una disculpa

--No importa—en realidad si me había importado, no tanto el hecho, sino lo que había sentido pero, eso es lo que los amigos dicen cuando alguien intenta perdonarse, ¿no?—tú tranquilo

--Espero que quedé entre nosotros

--Claro, ¿a quién se lo diría?—señaló con la cabeza la puerta, me volví, ahí estaba Arat recargado en su carro—ah, no te preocupes—le tomé la mano—fue un accidente

--Me hubiera gustado que no hubiera sido así

--¿Qué?

--Nada—me dio un beso en la mejilla antes de desaparecer en la calle, me dirigí a donde se encontraba Arat

--Hola—me dio un beso en la mejilla, en la misma mejilla que Adrián, dejé escapar un suspiro--¿sucede algo?

--Nop

--Bueno—me abrió la puerta del copiloto—sube

--(--

Todo el camino transcurrió en completo silencio, ni siquiera presté atención a donde íbamos o en que lugar estábamos, mis pensamientos se perdían en lo que había sucedido ese día con Adrián, un quejido de Arat me despabiló, lo miré sólo para darme cuenta de que habíamos parado, estábamos mirando hacía un acantilado, me quedé boquiabierta ante la maravillosa vista

--Ya llegamos—dijo

--Ya lo sé, es bellísimo—lo miré, sin embargo su mirada no era la misma, aquella tierna que tanto adoraba, era una fría--¿Qué pasa?

--¿Hay algo que quieras compartir con la comunidad?

--No entiendo

--Por favor, Claudia, te vi con Adrián ¿De qué hablaban?—dejé escapar un suspiro

--Fue sólo un accidente—le sonreí—no fue nada—dejó escapar un suspiro

--¿Lo prometes?—me quedé callada, mi mente era una mina a punto de explotar

--No lo sé—conteste por fin, no podía mentirle, no sabía mentir

--Bien—volvio la mirada molesto

--Arat…--lo tomé de la mano—es una estupidez

--Está bien, no voy a pensar en eso—entonces sacó una botella de la parte de atrás y una canasta

--¿Qué es esto?

--Un día de campo

--)--

Estábamos sentados sobre la hierba, yo recargada en su pecho mientras él me rodeaba con sus brazos, simplemente contemplando el firmamento

--¿Clau?—me susurró al oído, mi espina dorsal se irguió por completo, los vellos de mi cuello se erizaron, cerré los ojos fuertemente para evitar que mi cuerpo temblara

--¿Sí?—no lo miré, pero sentí claramente como una sonrisa pícara se formaba en su rostro, acerco su rostro un poco más a mí, podía sentir su aliento filtrándose por mi oído, con un suave toque de su nariz acariciaba mi cuello--¿Qué pasa?—logré escapar un poco de su encanto, me separé unos cuantos centímetros, él dejó escapar un risotada

--De acuerdo—me miró fijamente a los ojos--¿Quieres ser mi novia?—me quedé helada, esa era una pregunta que no me esperaba hasta dentro de… dentro de mucho

--Ah…ah…--me quedé estúpidamente boquiabierta, él dejó escapar un suspiro de decepción—claro que sí—fue en ese instante que me abalancé contra él, lo tiré al suelo y lo besé, me colocó su mano alrededor de mi cintura, nuestros cuerpos se juntaron aún más, su mano pasaba por mi espina dorsal de arriba hacía abajo

--(--

Comenzaba a oscurecer así que recogimos las cosas y nos fuimos, eran alrededor de las ocho de la noche, cuando de mi cuenta de que no íbamos a mi casa

--¿A dónde vamos?

--Es una sorpresa

--Arat…

--Confía en mí—me lanzó una sonrisa—te va a gustar—seguimos por el camino oscuro, hasta que comencé a ver los primeros rasgos de civilización.

Finalmente llegamos a una especie de bar

--Arat

--¿Sí?

--Ah, no voy a poder entrar

--¿Por qué?

--Soy menor de edad—me miró con una sonrisa divertida

--No te preocupes, en este lugar no venden alcohol, te dejarán pasar—bajamos del carro y en efecto, me dejaron pasar si ningún problema.

Al momento quedé fascinada, era una especie de disco de los setentas, luces de colores por todos lados, la bola de espejos en el medio, pura música rock, y lo más impresionante es que la gente estaba disfrazada, veías vampiros, elfos, a Jonh Lennon o Elton John

--¿Qué es este lugar?—pregunté fascinada

--Un lugar para los raros de la sociedad—señaló a la gente disfrazada—un lugar donde puedes expresarte sin que nadie te critique, ¿quieres algo de tomar?—nos dirigimos a la barra

--¿Qué les ofrezco?

--Una malteada de chocolate—el joven de la barra me miró con una amplia sonrisa

--Claro—miró a Arat-- ¿y usted?

--Estoy bien—nos sentamos en los bancos a esperar mi malteada, miré el lugar, no me había dado cuenta de que había varios sillones del estilo de la época de Luis XIV, y alrededor de estos había cortinas rojas, daban un poco de privacidad a las parejas. Arat soltó una risilla

--¿Qué?

--Nada

--Arat—me dio un tierno beso

--De verdad nada

--De acuerdo—me dieron la malteada, Arat me tomó de la mano y me guió a uno de los sillones, nos sentamos, yo recargada sobre su pecho

--(--

Después de acabarme la malteada me sacó a bailar, habíamos sudado por más de media hora, hasta que la música se tranquilizó, era una música lenta, me tomó de la cintura sin que pudiera hacer nada para evitarlo, yo coloqué mis brazos alrededor de su cuello, toda la canción nos miramos fijamente, hasta que terminó

--Ven—me jaló hacía el sillón

--¿Qué haces?—pregunté mientras cerraba las cortinas—Arat…--no pude reclamar ya que me cayó con un beso, y luego otro, y otro, así transcurrieron veinte minutos en los que ni el aliento tomábamos

--Tengo que salir, espérame

--Pero…--se salió

--)--

Habían pasado diez minutos, y él no volvía, ese momento fue el que desencadenaría catástrofes en nuestra relación. Se me acerco un lindo muchacho, era alto, de mirada verde, sonrisa encantadora y con el cabello rubio, y largo, le llegaba a los hombros

--Hola—se sentó a mi lado, lo cual me molestó

--Vengo con alguien

--Lo sé, simplemente te vi muy solo y decidí acompañarte

--Pues ya te puedes ir

--Ah, por favor, he tenido a mujeres mas difíciles que tú

--¿Has tenido?—intenté levantarme, pero con gran fuerza, él hizo que me quedará donde estaba, colocó su mano encima de mi pantorrilla izquierda

--Sí, no te preocupes, estas a salvo, no te haré daño—su sonrisa se volvió sarcástica—no mucho—en ese momento otra mano apareció separándonos

--Déjala en paz Turonijé—Arat había aparecido

--Arat, tal belleza debe ser compartida—el mencionado se levantó, sabía que en cualquier momento comenzarían a pelear

--Nunca

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Otro, reviews por favor!!! Se los suplico

Manfariel