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Provocación

"Para mi corazón basta tu pecho,

Para tu libertad bastan mis alas.

Desde mi boca llegara hasta el cielo

Lo que estaba dormido sobre tu alma"

Sólo escuchó mi voz histérica, y llegó en menos de tres minutos, yo estaba acurrucada en el último escalón, lo primer que hizo al verme fue abrazarme y besarme. No podía llorar aún estaba en shock, no creía lo que estaba pasando

--¿Dónde está?—preguntó él, y señale con la vista la habitación de mi mamá, él se levantó a echar un vistazo—llamaré a la policía.

La policía y los paramédicos llegaron en diez minutos, no había mucho que hacer, llevaba ahí horas, ya no se podía hacer nada. Sacaron la camilla con aquella manta, formando la silueta del cadáver…de mi madre

--¿Disculpa?—un paramédico se me acerco, sólo lo mire--¿Tú eras su hija verdad?

--Todavía lo soy—respondí fríamente

--Eh…si, escucha tengo que llenar un informe, así que si por favor me podrías decir qué pasó

--No hay mucho que decir…

--Es que la causa de su muerte fue pérdida absoluta de sangre—Arat que sostenía mi mano, se tenso

--¿Cómo?—fue una pregunta estúpida en sí, pero no me refería a cómo se pierde la sangre, sino cómo es que perdió la sangre

--Pues mira, no queda ni una sola gota de sangre…

--¡Eso ya lo sé, no soy idiota! Me refiero a cómo es que se produjo esa pérdida

--Una herida en el cuello—me quedé en silencio

--Clau— levanté la vista, Adrián y mis amigos se encontraban ahí, él fue el primero en acercarse me abrazó fuertemente, entonces las lagrimas empezaron a brotar de mis ojos. Noté como mi calle se había llenado de curiosos, algunos conocidos otros no

--Perdón—un oficial se nos acerco—se que no es el mejor momento—me miró—pero quisiera saber, si su madre era la única que se hacía cargo de usted—asentí lentamente--¿Qué edad tiene?

--Diecisiete—hizo un gesto desaprobatorio

--¿No tiene nadie que la cuide? ¿Algún pariente? ¿Su papá?

--No, papá nos abandonó hace tiempo, y mi mamá no tenía ningún contacto con su familia, no sé de nadie—el oficial dejó escapar un suspiro

--Entonces tendré que trasladarla a un internado

--¡QUE!—gritamos Adrián y yo al mismo tiempo

--Puede cuidarse solo—intervino Arat

--Oh, eso lo sea mejor que nadie—dijo el oficial—mi madre falleció cuando yo tenía cinco y mi padre era alcohólico, comencé a trabajar a los quince, prácticamente me cuidaba solo—me miró con compasión—De verdad lo siento, pero no tienes la mayoría de edad, no puedo dejarte sin un tutor

--¿Puedo ser yo su tutor?—todos mirarnos a Arat—Soy su novio—Adrián me miró asustado, yo lo ignoré, no era el momento para ver quién era mi novio y quien no

--Pues…depende…

--Tengo veinte años

--Supongo que no habrá problema, de todos modos vendré dentro de tres días, para ver lo del papeleo—hizo un ademán con la mano y salió de la casa, otro paramédico se me acerco

--¿Qué hacemos con el cuerpo de tu madre?

--Eh…--seguía demasiado en shock como para contestar

--Mañana la incineraremos—contesto Adrián

--Mientras tanto, podrían mantenerla en la morgue—concluyó Arat, el paramédico asintió, y uno a uno fueron marchando todos los que eran ajenos a mi casa y mi situación, sólo quedaron mis amigos y mi supuesto novio, sentía el cálido brazo de este último abrazándome proyectivamente, pero aún así mis piernas se doblaron y estuve a punto de caer al suelo, de no ser por dos manos diferente que me asieron de los brazos, Adrián y Arat se fulminaron con la mirada

--Creo que deberías irte—dijo Arat

--El que debe irse es otro—no estaba de humor para estúpidas discusiones

--Leo—el mencionado acudió a mi llamado, me ayudó a incorporarme y me depositó en uno de los sillones

--¡Yo soy su mejor amigo!

--Eres más que eso, eso lo sé perfectamente, pero eso no quita que es mi novia—los otros cuatro individuos sólo me miraban, con cada palabra que decían mi irritación aumentaba

--¡BASTA!—grité por fin—todos largo de aquí—no quería verme grosera, pero no era el momento para esa discusión. Uno a uno fueron marchando a la puerta principal, excepto Arat, que se quedó mirándome por una fracción de segundos

--¿Quién te dio esas rosas?—preguntó mientras señalaba la cocina

--Mi mamá acaba de morir y a ti te importa quién me regaló una estúpidas rosas—las lágrimas de rabia no paraban, Arat me dedicó una sonrisa de comprensión, se acerco hacía mí y me acunó entre sus brazos, me dio un cálido beso en la oreja

--Si supieras…--estaba demasiado cansada para preguntar, unos segundos después caí dormida

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Cuando me desperté él seguía ahí, junto a mí, ambos habíamos dormido y de alguna manera u otra habíamos terminado en el suelo, miré a mí alrededor. Casi nunca estaba con ella, de hecho éramos muy diferentes, pero eso no quitaba el hecho de que era mi madre la que acababa de morir. Solté un suspiro antes de levantarme, me dirigí a la cocina, en dónde pude observar mi reflejo en la estufa, los ojos rojos e hinchados de tanto llorar dormida, y mi cabello estaba totalmente revuelto. No me importo en lo más mínimo, iba a agarrar el cereal, cuando recordé que Arat estaba en la sala, así que comencé a hacer hot cakes

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Coloqué en la mesa todo lo necesario para desayunar, cuando me di cuenta de que las rosas seguían ahí, algunas ya se habían marchitado por la contención de agua, era una lástima, estaba demasiado lindas, sin embargo, no me importó y las puse a un lado

--Buenos días—saludó Arat

--Hola—me senté a la mesa—hice le desayuno

--No tenías que molestarte, gracias

--Tú no tenías que quedarte anoche—me miró tiernamente

--Hoy en la incineración

--Lo sé—nos quedamos en silencio unos minutos

--¿Vas a esparcir las cenizas?—asentí silenciosamente--¿En dónde?

--La flor favorita de mi mamá son las gladiolas, y hay un campo repleto de ellas a las afueras de la ciudad, ahí las esparciré

--Puedo llevarte…

--Arat ¿Qué somos?—era una pregunta fuera de lugar, pero…necesitaba saberlo, me miró dubitativo

--Lo que quieras que seamos

--Porque hasta donde me quede somos novios, al menos eso dijiste en tu discusión con Adrián y ahora vas a ser hasta mi tutor, esto es raro

--¿Te molesta que pueda ser tu tutor?

--No, pero estas jugando demasiado con mi vida…

--Y aquí vamos de nuevo

--Quiero la verdad…

--¿Has pensado que la verdad es mas horripilante que una mentira?

--No, cualquier cosa es mejor que una mentira

--No sabes lo que dices—reprimí un grito de coraje

--Arat por favor…

--No puedo

--Bien—me levanté y subí a mi habitación para cambiarme

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La incineración comenzó, las lágrimas ya no recorrían mis ojos, pero sentía mi corazón chiquito. Una vez que me entregaron las cenizas, la gente me rodeo, ofreciéndome pésames y ayuda. Adrián se mantuvo alejado de mí todo el tiempo

--Vamos—me dijo Arat y subimos a su auto con dirección a las afueras de la ciudad

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Solté las cenizas de mi madre, deje que el viento bailara con ellas, antes de alejarlas para siempre de mí. Fue en ese instante que supe que tendría que valerme por mi misma, que estaba sola…

--No, no lo estas—Arat me tomó de la mano—estoy yo, y, aunque me duele aceptarlo, esta Adrián

--Gracias—nos quedamos en ese lugar por una hora, contemplando el firmamento, hasta que decidimos regresar a la casa, mi casa

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En cuanto llegamos, lo primero que hice fue sacar un litro de helado del refrigerador, y sentarme a ver la tele, eso era lo que hacía cuando realmente estaba deprimida, Arat se sentó a mi lado sin pronunciar una sola palabra, no quedamos viendo esa serie de interminables imágenes hasta que anocheció.

Mis ojos comenzaban a cerrarse, cuando unos brazos fuertes me cargaron

--¿A dónde vamos?—pregunté débilmente

--Te llevo a tu habitación, estás cansada y tienes que ir a la escuela mañana

--Escuela…--es cierto lo había olvidado por completo--¿Te quedarás conmigo?

--Claro—los recuerdos son borrosos después de eso

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Me desperté sobresaltada en la madrugada, al mirar a mi alrededor noté que Arat no estaba conmigo, voces distantes venían de fuera de mi habitación, me levanté y baje las escaleras. Arat se encontraba en la puerta principal, discutiendo con alguien

--¿Arat?—se volvió bruscamente

--Vete a dormir—estaba alterado, dirigió su mirada de nuevo a la entrada y siguió discutiendo, intenté acercarme, pero él me lo detuvo con su brazo fuerte…y después no recuerdo nada

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Desperté por el sonido de mi alarma

--Buenos días—la voz de Arat se escuchaba lejana, abrí los ojos con mucho trabajo—voy a hacerte el desayuno—escuché la puerta cerrarse y de nuevo el silencio. Me levanté y me vestí, casi como un zombi, baje las escaleras y ahí estaba él, con un delantal amarillo, ahora que lo pienso se veía muy lindo, pero en ese momento no me importó, tomé mi desayuno, me lavé los dientes, subí por mi mochila y cuando abrí la puerta él estaba esperándome recargado sobre su auto

--…

--Vámonos— abrió la puerta del copiloto

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Adrián no se me acerco ni por un segundo, pero en esos días no lo noté sólo quería estar en mi habitación y nada más. Arat pasó por mí, comimos en silencio y después me encerré en mi habitación.

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El día siguiente pasó igual que el anterior, los más interesante es que Arat soportaba mis groserías sin protestar, y eso me di cuenta cuando veníamos de regreso de la escuela

--Gracias…

--No tienes que decir nada—me sonrió—no es fácil

--No, no lo es…trataré de no ser tan grosera

--No es necesario, bueno esta tarde si

--¿Esta tarde?

--Hoy viene el oficial, para ver lo de tu custodia—lo había olvidado por completo

En cuanto llegamos a la casa, la patrulla ya estaba estacionada fuera, abrí la puerta amablemente y el oficial paso. Nos pusimos a discutir mi custodia, accedí a que Arat fuera mi tutor, prefería a mi supuesto novio a un total desconocido, finalmente firmamos los papeles y el oficial es marchó

--Listo, de ahora en adelante, soy cuidare de ti…bueno hasta dentro de un año

--¿No haces suficiente?—levanté los vasos que habíamos usado, cuando le ofrecí una bebida al oficial

--No—quitó los vasos de mis manos

--¿Qué haces?

--¿No tienes que hacer tarea?

--Serás mi tutor, pero no mi padre—me sonrió

--Claro que no, si fuera tu padre no haría esto—me dio un beso, un beso que duró largos minutos, ninguno de los dos estaba dispuesto a despegarse, era como una lucha haber quien aguantaba más. Dejó los vasos sobre la mesa, pues le estorbaban para asirme por la cintura hacia él, yo entrelace mis manos con su cabello. Entonces me cargo delicadamente, sin despegarnos por un milímetro, y me depositó en el sillón, el se acomodó encima de mí, aún seguimos sin despegarnos. Estaba segura de que eso pasaría a algo más que un simple beso, cuando por fin el cedió comenzó a besarme el cuello…pero el sonido del timbre nos detuvo, miré la puerta y luego a él

--Tengo que abrir—dije mientras intentaba quitármelo de encima

--No—me contestó juguetonamente—que toquen lo que quieran, no estás disponible

--Pero…no…puede ser importante—intentó darme otro beso, que yo esquivé

--Clau—me levanté y me dirigí a la puerta—no lo hagas—esta vez su voz era imperiosa, pero ya era demasiado tarde, abrí la puerta, ahí estaba con unos jeans y una camisa blanca, abierta un poco de arriba

--Hola, Clau—dijo mientras me sonreía como solo él sabía hacerlo

--Hola…--Arat apareció detrás mío

--Ah, Arat, espero no haber interrumpido nada—el mencionado se colocó entre la puerta y yo

--Lárgate de aquí—su voz resultó cavernosa, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al escucharla

--Pero si sólo vengo a hablar con Clau, de seguro está muy triste con la muerte de su madre…

--Ya hiciste suficiente

--No entiendo de que hablas—Coatl sonrió torcidamente

--No intentes pasarte de listo…

--Ah no, sé que eres muy inteligente

--Tú lo hiciste, buscan provocarme, eso fue, una provocación—Coatl lo miró, como si tratara de adivinar sus pensamiento, yo seguía en mi lugar, no quería moverme, no podía, la mirada de Arata en serio me asustaba

--Pues respóndela—mi compañero gruñó por lo bajo y acto seguido azoto la puerta, yo me quedé helada, me miró

--¿Cómo se conocen?—pregunté, no pensaba perder el tiempo con más mentiras

--…

--Y no me digas que viejos conocidos, porque no te creo—soltó un suspiro de resignación

--No puedo

--Bien—comencé a subir las escaleras—no me vuelvas a hablar a menos que sea para decir la verdad

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Listo, otro capítulo y si mi inspiración sigue así, el próximo estará muy pronto

Manfariel