yasliz: con gusto ayudaría hacer las 20 temporadas solo con ellas :) gracias por comentar :)

JackieVodka: No me demoraré en actualizar, pero espero tu tampoco lo hagas, que me tienes picada con tu fic :)

ginebraremyhadley: q bueno que te sigue gustando mi historia y gracias por seguir comentado =) y yo tampoco puedo quejarme de lo q recibí :D

basketcase89: oo si, yo soy toda una pialentina fan tambien :)


-Pía-

Mi corazón se detuvo cuando Kike rugió que especialmente quería hablar con Valentina. Sabíamos ya de lo que era capaz y especialmente yo ya lo había enfrentado, y por más fácil que se volvía jugar con el, el pánico aún corría en mi cuerpo cuando me encontraba a solas con él, y este era el mismo miedo que sentía ahorita. Valentina se había convertido en parte fundamental de mi mejoría, me ayudó a sentirme bien conmigo misma, a darle vuelta al pasado, a enfrentar la vida y especialmente me ayudo a confiar.

Incluso cuando dejé la casa extrañaba tanto la seguridad que ella me daba que prácticamente tenía que venir diario a está casa a estar con ella. Conociendo a Kike podría mandarlas muy lejos de aquí, igual a la granja o a alguna otra casa, la verdad es que no sabía que esperar, no era como Maca que te regañaba, te mandaba a tu cuarto y esperaba que reflexionarás, no, Kike simplemente actuaba.

Marisa, Valentina y yo caminamos detrás de Kike mientras salíamos de la biblioteca, nos dirigimos a la sala en silencio, por más que Vale me había dicho que sabía lo que hacía en su cara se notaba cierta preocupación. Al menos algo que me tranquilizaba era que Valentina siempre se salía con la suya, en cierta parte si confiaba en ella, pero eso no detenía la palpitación de mi corazón dentro de mi pecho ni el miedo de que Kike nos separará a mi y a Valen.

Cuando entramos a la sala el resto de las niñas ya se encontraban sentadas esperando, Marisa fue a sentarse a lado de Nina y Valentina y yo nos sentamos lado a lado en uno de los sillones. Baje mi mirada hacia la mano de Valentina y con un rápido movimiento la tomé entre las mías, apretándola fuertemente.

"¿Qué hicieron ahora estas?" Nina dijo demandando saber "Tengo muchos preparativos que hacer para mi boda y cada segundo que paso aquí es pérdida de mi tiempo". Gire mis ojos con su comentario, Nina seguía con su estupidez de la boda y nosotras aquí con los nervios de punta para ver que pasaría después.

Kike al igual que yo giró los ojos "Pasa que estas dos" dijo señalando a Marisa y a Valentina "Ayudaron a Adela a escapar y ahora se largarán de está casa". Automáticamente apreté aún mas la mano de Valentina, a esto era lo que temía, que seguiría ahora, la Granja? Un reformatorio?.

Valentina me miró de reojo rápidamente al sentir la presión en su mano y luego volteó su mirada a Kike. "A ver, nosotras no podemos irnos de aquí sin la orden de un juez" dijo tranquilamente.

Kike rió de manera burlona y fría haciendo que me congelara con miedo y desprecio "Yo hice todo legalmente y mañana ustedes se van de aquí".

Valentina sacudió la cabeza y se puso de pie, como aún mantenía su mano agarrada con la mia me levantó con ella "Irnos a donde!" ella preguntó en voz alta "No nos puedes echar de aquí"

Kike rió nuevamente y nos vio con la malicia a todas "Son todas bobas o que? Que no se han dado cuenta que yo puedo hacer lo que quiera!"

Valentina resopló y lo vio con desprecio "Y a donde nos vas a mandar? A la granja?" Kike sonrió y le respondió "No, desde hoy, tu y Marisa son libres de irse!" Yo lo mire confundida y en voz baja le pregunté "Como que libres?"

Kike asintió con su cabeza y repitió "Si, libres, Marisa y Valentina son libres de irse a sus casas, a la calle, a donde se les pegué la gana, solo que no vengan a joderme más a mí". Yo cerré mis ojos un segundo y volteé a ver a Valentina, ella sintió mi mirada y volteó a verme, sus ojos se notaban preocupados y tristes, no estábamos preparadas para esto. Yo sacudí mi cabeza, el enojo creciendo en mí, le había dicho que no hiciera esto, bruscamente solté su mano y salí de la sala sintiendo la mirada de Valentina quemar mi espalda mientras salía.

No volteé ni un segundo a verla, cada segundo que pasaba me enojaba más, como pudo poner en riesgo su estancia en está casa. Yo sabía que está sensación de enojo que sacudía mi cuerpo no era más que un mecanismo para reprimir la tristeza que en realidad sentía. Valentina era libre de irse de la casa ya, era un poco contradictorio sentirme enojada por eso, no importara como lo hubiera conseguido. Pero en estos momentos solo me encontraba consumida de coraje, especialmente porqué Valentina no me hizo caso cuando le dije que no lo hiciera, me daba coraje que me dejará aquí sola, que después de todos los momentos que estuvo conmigo ahora se fuera, aunque eso técnicamente no era su culpa.

Subí las escaleras pisoteando agresivamente los escalones, solo quería entrar a mi cuarto y encerrarme hasta que este enojo cesará. Entrando a mí cuarto azoté la puerta con rabia para cerrarla, me senté en la cama recargándome en la cabecera, mis ojos comenzaban a nublarse con lágrimas de coraje y frustración. Agarré mi tortuga de peluche que estaba en mi cama y comencé a apretarla y a torcerla.

En menos de un minuto la puerta del cuarto se abrió y Valentina entro por ella, se notaba agitada, probablemente vino corriendo detrás de mi después de que me fui. "Pía" Valentina me dijo suavemente mientras se sentaba en la cama "Porque te fuiste así?" Di un último apretón a la tortuga y levanté mi mirada para verla, mis lagrimas ahora cayendo libremente "Porque Valentina? Porque si te dije que no lo hicieras?"

"Porque te dije que confiaras en mí" Valentina dijo nuevamente. Últimamente ella me pedía que confiará en ella, pero estás últimas veces no me era suficiente el tenerle confianza.

"Y esto era parte del plan de ayudar a Adela?" le contesté amargamente "Que te echaran a ti y a Marisa dejándonos a nosotros, a mi, en esta casa" Mi voz creció de tono con cada palabra que salía de mi boca.

Valentina sacudió su cabeza "Claro que no Pía" ella dijo y luego me miró a los ojos con una mirada de preocupación "¿Lo que te molesta es que me vaya y Kike nos separé?" Me preguntó.

Yo resoplé y me levanté de la cama alejándome de ella "Lo que me molesta es que lo hiciste aún cuando te dije que no lo hicieras" le dije en voz alta.

"Ah si!" Valentina dijo mientras se levantaba de la cama y se paraba en frente de mi "Y que cuando yo te dije que no seducirás a Kike y aún así lo hiciste?" ella agregó, su voz subiendo de tono.

Lo que me dijo solo hizo que el fuego de mi enojo se encendiera todavía más, aunque muy en mi interior sabia que esto era totalmente verdad, la rabia se encontraba nublando mi cabeza y mis pensamientos "Entonces que? Quisiste vengarte!" Lentamente observé la cara de Valentina pasar de un gesto de enojo a un gesto de dolor, fue en ese momento cuando me di cuenta que había hecho mal.

"Yo jamás haría eso" Valentina me dijo en voz baja sorprendida con mi acusación. "Y siento que en verdad no crees en mi" ella agregó con los ojos opacados de tristeza. Yo solo me quedé mirándola, incapaz de procesar palabras, la forma en que me miró me pego duro, sentía que la había decepcionado.

Valentina suspiro afligidamente y salió del cuarto dejándome sola en medio del cuarto reflexionando en las consecuencias que habían dejado mis palabras.

Cansada y harta de la situación quité bruscamente las sábanas de la cama y me acosté. Me recosté sobre mi lado derecho observando la puerta, esperando que Valentina cruzará por ella, pero me lleve la tremenda y triste sorpresa que en toda la noche la perilla nunca se giró y ella nunca entró.

Al otro día me desperté con los ánimos bajos, había pasado la mayor parte en vela esperando a que Valentina entrara al cuarto, pero no lo hizo, y finalmente me quedé dormida con las lagrimas dejando huella en mis mejillas. Mis ánimos disminuyeron aún mas cuando al levantarme de la cama noté que la guitarra de Valentina no estaba, al igual que su mochila tampoco se encontraba en el cuarto. En el tiempo que me había quedado dormida ella había entrado para recoger sus cosas. Mi corazón comenzó a acelerarse, ¿y si ya se había ido? Rápidamente corrí al baño para cambiarme y prácticamente corrí fuera del cuarto en busca de Valentina.

Baje las escaleras dos pasos a la vez, cuando llegué al final me topé con Brenda quién me detuvo unos segundos.

"¿Por qué la prisa Pía?" Brenda me preguntó preocupada. "Valentina y Marisa se fueron ya?" le pregunté con urgencia.

Brenda frunció el ceño confundida y sacudió su cabeza "No, no se han ido" Yo cerré mis ojos y di un respiro de alivio "Están en el patio, Valentina quería despedirse de ti antes de que se fuera" Brenda agregó con una pequeña sonrisa.

Lo que dijo hizo que se me derritiera el corazón, mi Valentina siempre tan amorosa, nunca debí haber dudado de ella, se que sus intenciones eran buenas y tenía que decirle antes de que se fuera que si creía en ella.

"Perdón Brenda, pero en verdad tengo que hablar con ella" le dije disculpándome. Brenda asintió con una sonrisa comprensiva y yo caminé hacia el patio sintiéndome mas tranquila.

Mientras caminaba hacia el patio fui armando mi disculpa en mi cabeza, la cara de decepción de Valentina ayer me había matado, solo esperaba que ella aceptará mis disculpas. Cuando llegué me encontré a Marisa y a Valentina sentadas sobre la mesa platicando con sus maletas recostadas debajo de sus pies. Yo toqué la puerta que daba hacia el patio suavemente y las dos voltearon a verme. Marisa brincó de la mesa al verme y volteó a ver a Valentina "Tenemos que irnos pronto, nos vemos en la entrada" Valentina le dio una pequeña sonrisa y asintió.

Puse mis manos dentro de las bolsas de mi chamarra y camine hacia Valentina mientras Marisa pasaba a lado mío y salía del patio.

Cuando me acerqué lo suficiente a ella comencé diciéndole "Valen yo…" pero ella me interrumpió antes de que yo pudiera terminar. "No Pía, no digas nada, yo debí hacerte caso cuando me dijiste que no lo hiciera"

Yo sacudí mi cabeza y me senté a su lado "No Valen, tu hiciste lo que creíste era lo correcto" Suspiré y con mi mano izquierda comencé a jalar mi fleco "La verdad es que mas que enojada, estoy triste porque no quiero separarme de ti" finalmente acepté y mire al suelo evadiendo su mirada, ya que mis ojos comenzaban a llenarse de lagrimas.

Valentina puso su mano en mi barbilla y me obligó a verla a los ojos "Pía, nada ni nadie logrará que nos separemos". Cerré mis ojos absorbiendo sus palabras mientras una lágrima recorría mi mejilla. "Ven" la escuche decir mientras ponía su brazo alrededor de mis hombros. Yo me lancé hacia sus brazos y la abracé desesperadamente ocultando mi cara en su hombro.

"Todo saldrá bien" Valentina me dijo mientras recorría su mano en mi espalda delicadamente "Ya verás que cuando menos lo esperes me tendrás de vuelta aquí fregándote la vida" Yo reí suavemente y levanté mi cara para verla a los ojos. "Tu haces lo contrario" le dije mientras acariciaba su mejilla con mi mano "Tu me das vida".

Una sonrisa se dibujo lentamente en sus labios, yo le sonreí de vuelta y poco a poco fui acercándome a su cara y en unos instantes nuestras labios se tocaron. El beso fue corto pero parecía que había durado una eternidad. Cuando finalmente rompimos el contacto Valentina apoyo su frente contra la mía "Tengo que irme ya" me dijo.

Yo suspire tristemente y asentí con mi cabeza. Valentina y yo nos bajamos de la mesa y mientras ella se ponía su mochila yo agarraba su guitarra. Ella me dio una pequeña sonrisa y puso su brazo alrededor de mis hombros mientras nos dirigíamos a la entrada de la casa.

Cerca de la puerta y lista con sus maletas se encontraba Marisa con Brenda. "¿Lista?" Marisa le preguntó a Valentina mientras nos acercábamos a ellas. Valentina asintió y Marisa se volteó para abrir la puerta de la casa. Cuando Mari abrió la puerta encontramos a la persona que yo menos esperaba ver otra vez, a Adela, estaba esposada y con dos guardias a su lado, pero aquí estaba, Valentina había tenido razón.

Adela sonrió al vernos y encogió los hombros, volteé a ver a Valentina quién sonreía orgullosamente de que Adela había regresado. Al verla sonreír yo también lo hice. Los guardias soltaron a Adela y se fueron, Valentina rápidamente se acercó para abrazarla, sonreí aún mas al ver la cara de sorpresa de Adela, se veía sorprendida pero feliz.

"Yo sabía que regresarías a ayudarnos" Valentina le dijo mientras la soltaba, Adela rió aún sorprendida y le contestó "Te me estas volviendo insoportable Valentina." Todas reímos ligeramente, la tristeza de la salida de Valen alejándose de mi mente.

"Los tres mosqueteros ya fueron en busca del hermano de Kike para quitarle la llave" Adela nos dijo "Kikin cada vez está más cerca del foso".

"Solo que antes de caer al foso" Valentina empezó a decir "Nos corrió a mi y a Marisa de la casa".

"Que!" Adela gritó sorprendida y sacudió la cabeza "Se las esta buscando". En ese instante Marisa agarró sus maletas y volteó a ver a Valentina "Bueno Vale, mejor nos vamos antes de que llegué Kike". Sentí mi corazón caerse y detenerse, no podía enfrentar despedirme de Valentina de nuevo. Marisa se acercó a mí y me dio un abrazo de despedida, mientras Valentina se despedía de Adela y Brenda. Finalmente solo faltábamos nosotras dos de decirnos adiós.

Con una pequeña sonrisa puse la maleta donde se encontraba su guitarra sobre su hombro. Nos miramos por unos minutos a los ojos hasta que Valentina puso sus brazos alrededor de mí. Yo cerré mis ojos absorbiendo todas las sensaciones que recorrían mi cuerpo al tenerla cerca. Después de unos segundos nos separamos. "Todo saldrá bien" Valentina me dijo sonriendo, yo asentí y le sonreí de nuevo.

"Te quiero" le dije mientras agarraba su mano con la mía. "Te quiero más" Valentina dijo dándole un apretón a mi mano. Nos sonreímos por última vez y lentamente soltamos nuestras manos. Tristemente observé como Valentina salía de la casa, disfrazando mi tristeza con una sonrisa.

-Valentina-

Habían pasado unas horas desde que Marisa y yo dejamos la casa. Me dolía dejar a Pía, pero con el regreso de Adela y con lo que nos había dicho tenía la esperanza de que las cosas fueran a mejorar y podríamos estar juntas de nuevo pronto. Marisa y yo decidimos mantenernos juntas y yo le pedí de favor que me acompañara al cementerio a ver a Ana. No había podido ir a visitarla desde que falleció y tenía tantas cosas que decirle. En mi interior sabía que no era lo mismo, pero necesitaba hablar con ella y yo sabía que ella estaría escuchándome de donde quiera que estuviese.

Antes de entrar al panteón le compre a una señora un ramillo de flores para dejárselas a Ana. Marisa y yo entramos buscando con nuestras la tumba de Ana, caminamos por varios minutos hasta que desde lejos alcance a ver una lápida con la foto de Ana en ella.

"Ve, que yo te espero aquí" Marisa me dijo, yo le sonreí y deje caer mi mochila y mi guitarra en el suelo y me hinqué a lado de la tumba de Ana.

"Hola" yo dije mientras sonreía a la foto de Ana "No había tenido chance de visitarte, porque pues como ya sabes estaba encerrada en la casa, pero ahora soy libre"

Miré hacia al suelo tratando de controlar las lágrimas que querían comenzar a caer "Te extraño tanto Ana" finalmente dije dejando que mis lágrimas corrieran y que mi voz se quebrará "Hay tantas pero tantas cosas que quiero decirte, en estos momentos lo que más quisiera es tu compañía para compartirte todo lo que siento" Yo solté una ligera risa al empezar a decirle "Te acuerdas cuando nos burlábamos diciendo que el amor era un fastidio?" Espere unos segundos y luego agregué "Pues que crees? Que me enamoré" Sonreí a mi misma al observar las imágenes de Pía nublar mi mente "Si, me enamoré" dije nuevamente "Y créeme que es todo menos un fastidio, es mas, creo que es lo mejor que me ha pasado" Yo suspiré y reí de nuevo "Ojalá tu estuvieras aquí para aguantar todas mis cursilerías que el resto de las niñas no creo que soporten tanta melosidad ya"

Miré hacia al suelo y mordí mi labio inferior "Pero tengo miedo" dije seriamente "Tengo miedo de mi familia, de los demás, del que dirán, ojalá todo fuera más sencillo, sin etiquetas, sin prejuicios, sin tener que ponerle un nombre a lo que cada uno es, el mundo sería mucho mas fácil así." Puse mis manos atrás de mi cuello y comencé a desenredar el collar que Ana me había dado. "Tu me dijiste que te diera esto cuando saliera de la casa" yo dije mientras miraba su foto "Te lo doy ahora no solo porque salí de ahí, si no porque rompí el caparazón de todos mis miedos y me di la oportunidad de ser yo".

Lentamente puse el dije del alien arriba de su lápida y observé su foto mientras las lágrimas caían de nuevo "No necesito más esto, es tuyo de regreso" mi voz comenzaba a quebrarse al recordar todos los momentos que vivimos juntas "Tu fuiste más que una amiga, fuiste mi hermana y no puedes borrar a una hermana porque comparten la misma sangre, y tu existencia aún recorre las venas de mi cuerpo cada segundo de mi vida y te mantengo aquí" Puse mi mano sobre mi pecho y agregué "En mi corazón". Suspiré profundamente mientras dejaba que mis lágrimas corrieran libres a través de mis mejillas.

Lentamente sentí que alguien ponía sus brazos alrededor de mi "Tu eres toda una Valentona" escuche a Marisa decir "Y por eso yo soy una Valefan, porque eres una de las personas más valientes en este mundo, así que déjate querer por mi si?" Yo reí y asentí mi cabeza "Sii!" Marisa exclamó abrazándome aún más fuerte.

Yo reí de nuevo sintiéndome más ligera y tranquila, me limpié las lágrimas con las mangas de mi chamarra. Marisa y yo nos levantamos y antes de irnos volteé por última vez a la tumba de Ana. "Adiós Ana" puse mi manos en mis labios y le lancé un beso a su foto. Marisa me sonrió y agarro sus maletas "Ven, yo creo que un helado de chocolate te hará bien" Yo me carcajeé mientras levantaba mi maleta y mi guitarra del suelo "Vamos por uno Mari".

Marisa sonrió como una niña pequeña y aceleró el paso haciéndome reír aún más. Al salir del panteón las dos decidimos ir al centro comercial, principalmente a ir por el helado de chocolate de Mari y porque ninguna de nosotras quería ir a sus casas y enfrentar a nuestros padres. De verdad, lo último que quería ahora era pelearme con mi mamá y mi hermana sobre mis "raras" ideas.

"Yo invitó Mari" dije mientras le pagaba al dueño de la heladería, Marisa estaba tan concentrada en su helado de chocolate que completamente me ignoró. Yo me reí al verla pelearse con sus maletas porque le irá imposible caminar y comer al mismo tiempo. Así que le ofrecí sentarnos en una banca mientras comíamos nuestro postre.

"Oye y que crees que estarán haciendo ahorita?" Marisa me preguntó refiriéndose a las chicas que todavía se encontraban en la casa de Maca. Yo suspiré y me encogí de hombros, desde que salimos del cementerio había pasado de una tristeza a otra, el estar separada de Pía. La extrañaba con todo en mí, estaba tan acostumbrada ya a tenerla cerca, a besarla, a abrazarla, al verla despertar, que unas horas de estar lejos de ella eran como un milenio. Además de que todo lo que veía me recordaba a ella, añoraba el momento en el que por fin pudiéramos estar libres las dos.

Puse mis piernas sobre la banca y me dediqué a observar a la gente pasar, todos se veían tan normales, tan libres de preocupaciones, les tenía envidia. Lo único que pensaban era en que comerían hoy o en que gastarían su sueldo ahora. Las chicas de mi edad en vez de preocuparse de salvar a sus amigas de un rufián simplemente se encontraban comprando ropa y accesorios. Entre el mar de gente, una niña pequeña llamó mi atención, debía tener alrededor de 7 u 8 años, se encontraba caminando a lado de la que parecía su mamá sujetándola de la mano. Lentamente la niña volteó a la banca donde nos encontrábamos y su cabello me llamó la atención, era largo y lacio y de un intenso color negro, pero lo que más me llamó la atención era que en su otra mano cargaba una tortuga, de peluche.

En ese instante supe lo tenía que hacer, tiré lo que sobraba de mi helado al bote de basura que se encontraba a lado de la banca y saqué mi celular y le hablé a la persona más inesperada pero la que sabía que podía ayudarme. "Axl, necesito que me ayudes a entrar a casa de Maca".


continuara..