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Huyendo
Quisiera tomar, tus cabellos,
Cabellos extraños…acariciando mis dedos,
Mis uñas, mis cutículas, mis nervios e incluso
Ese líquido color escarlata, sentiría las caricias
De tus cabellos.
Negros como manto de noche
Y es en la noche
Cuando me cubres con ese manto,
Mi cuerpo desnudo refulgiendo a la luz de las velas
Me había dormido, no sé por cuánto tiempo. Pero cuando abrí mis ojos, ahí estaba él, sentado en la orilla de mi cama
--Te dije que no vinieras a menos que me fueras a decir la verdad
--Clau—me abrazó—de verdad quiero decírtelo…
--Pues dilo y ya
--Es que no es buena
--Arat por favor—mis lágrimas saltaron—dime todo—Me dio un beso, al principio intenté esquivarlo, pero después mis hormonas cedieron y le correspondí. Noté cómo me tomaba de le cintura y me asía contra sí. No quería dejarme ir, ni yo a él. Comenzó a levantarme la blusa hasta que desapareció de mi cuerpo, yo hice lo mismo.
Mire a mi alrededor, el aire me faltaba, no me había dado cuenta de lo hermoso que era su cuerpo, yo me encontraba tumbada en la cama, mientras él cubría de besos mi cuerpo, ambos jadeábamos…¿qué era lo que pasaba?
--Claudia—susurro—hay algo que tengo que decirte, antes…de que suceda algo más—lo miré, recorriendo con mi vista su pecho bien esculpido
--¿Qué pasa?—mi voz apenas salió
--Tengo que decirte la verdad de lo que soy…
--…--me incorporé para verlo de frente
--Soy un vampiro—al principio sonreí divertida, pero su semblante me dio a entender que hablaba en serio. Mi sonrisa fue desapareciendo poco a poco
--Arat…
--Sabía que no debía decírtelo
--No, espera. ¿No se supone que los vampiros no pueden salir de día?—su ojos refulgieron
--Eso es por qué no soy un vampiro normal, en efecto los vampiros no salen de día. Hubo un pequeño error cuándo me crearon a mí. Se supone que para convertir a alguien en vampiro debes primero beber su sangre hasta que se acabé y luego el vampiro debe darte a beber de su sangre para que te vuelvas vampiro—soltó un suspiro—mi problema fue que, el vampiro que me iba a convertir…más bien la vampiro que me iba a convertir estaba siendo perseguida, no le dio tiempo de tomar toda mi sangre así que me dio de la suya antes de tiempo y la mezcla de su sangre con mi sangre, dio como resultado, esto que tienes frente a ti. Un híbrido entre humano y vampiro—me quedé boquiabierta, me negaba a creerlo, pero algo en su semblante me decía que todas y cada una de sus palabras eran ciertas.
--Pero…--repentinamente me tapó la boca
--Vístete, muévete
--¿Qué? Pero si…
--¡Ahora!—su voz era cavernosa, no reproche más y comencé a colocarme mi ropa. Él en un segundo ya estaba vestido, sacó una maleta de mi armario y comenzó a llenarla de ropa
--¿Qué haces?
--Nos vamos
--¿A dónde…?—un fuerte ruido llamó mi atención, provenía de la parte inferior. Abrí la puerta de mi habitación para ver qué era lo que había provocado el ruido. No terminé de asomar los dos ojos cuando vi a Torunijé abalanzarse hacía las escaleras. Arat me jaló hacía él y cerró la puerta de golpe
--Rápido la ventana—me dirigí hacía donde me dijo. Abrí la ventana y salí al tejado. La noche parecía tranquila, tal vez…demasiado
--Hola Clau—giré la cabeza bruscamente, ahí en la teja más alta y débil se encontraba Coatlr--¿Vas a algún lado?—saltó en un ágil movimiento y en menos de una fracción de segundo apareció en frente de mí. Me sobresalté ante su aparición y caí sobre las tejas, escuché el crujir de unas ante mi peso—supongo que ya no tengo que explicarte cómo hago eso ¿cierto? Arat tuvo la amabilidad de contártelo todo
--Coatl…--estaba impactada demasiadas cosas había pasado en menos de un cinco minutos
--Linda Claudia ¿me temes?—yo negué con la cabeza—Mientes tu corazón te delata, apestas a miedo—se rostro estaba a una pulgada del mío—no te haré daño—y entonces sonrió sarcásticamente, pude ver sus dos colmillos, perfectos y blancos…casi como los colmillos de un elefante. Un segundo después sus dientes desaparecieron de mi vista, seguido de una fuerte ráfaga de viento. Cuando miré a mi alrededor Arat estaba encima de Coatl, las tejas se rompían debajo de ellos
--Salta—me dijo Arat, yo miré a mi alrededor, era demasiado alto para saltar. Una rama de un árbol aledaño estaba cerca de mí. Trepé a ella y comencé a bajar lo más rápido posible.
Cuando estaba a punto de llegar a tierra firme, mi pie buscaba a tientas dónde apoyarse, cuando una fuerza sobrenatural lo jaló.
--Hola Claudia—me encontraba en los brazos de Torunijé
--Bájame idiota—intenté patearlo, pero él sólo se reía
--Qué bien huele—cerró los ojos y olfateo, su expresión era ..era…de un orgasmo—tu sangre… es un elixir--¿Por qué decía eso? Entonces lo noté el líquido color escarlata resbalaba sobre mi mano, al parecer me había cortado con una de las tejas. En lo que mi captor se extasiaba con mi olor, yo bajé rápidamente de sus brazos y eche a correr—me gusta cuando se ponen difíciles.
Lo sentía detrás de mí. Me negaba a mirar atrás sólo corría y corría. Llegó un momento en el que no supe si alguien me perseguía o no, sólo seguí corriendo. Hasta que alguien me envolvió en sus brazos
--¡No!
--Tranquila, soy yo—sentí el cálido aliento de Arat sobre mi oreja, me dejé caer en sus brazos
--¿Dónde están?
--Se fueron, está a punto de amanecer—me cargó entre sus brazos, mientras nos dirigíamos a quién sabe dónde. Estaba demasiado asustada para orientarme
(--)—(--)—(--)
Lo sé soy una maldita ¿Qué me pasa? Lo sé, lo sé y en verdad lo siento. La universidad absorbe lo juro. Espero les guste
Manfariel
