yasliz: Gracias por seguirme todavia, de vdd aprecio mucho tus comentarios :)

basketcase: haha gracias :) amo esa tortugita :)

ginebraremyhadley: hola! gracias por tus comentarios en vd, siempre es muy grato leerlos :) y que bueno q te gusto lo de la tortugita :D

jackievodka: Esa pregunta yo tambien me la hago, empezaré una nueva historia en estos días, pero aun estoy insegura en si continuare esta, pero igual y si lo hago :) gracias por tu comentario :D espero pronto una actualización de tu fic :D

valega: muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia, y me da mucho gusto que te haya gustado, gracias :D

Estos ya son los últimos capítulos de la historia (al menos por ahora) gracias por seguir leyendo :)


-Valentina-

Mari y yo esperábamos a fuera del centro comercial a que los tres mosqueteros vinieran a recogernos. Axl estaba sorprendido al escuchar que Kike nos había corrido de la casa, pero por igual me dijo que nos tenían excelentes noticias con respecto a la llave, esperaba que por fin la hubieran obtenido. No pensaba mucho en lo que haría al llegar a Casa de Maca, solo sabía que tenía que llegar, y si por fin habíamos conseguido la llave entonces con más razón tenía que ver a Pía.

La noche comenzaba a caer, Marisa y yo teníamos más de una hora esperando, habíamos utilizado nuestras maletas para sentarnos sobre ellas; ella estuvo más que de acuerdo conmigo en regresar a casa de Maca, no había ningún otro lugar al que pudiéramos decir hogar, que ese. Además, ella decía que tenía que convencer a Nina de que la boda era mala idea. Estaba orgullosa de Marisa, entró a la casa siendo una groupie y al final se había convertido en una gran amiga para Nina.

Cuando los últimos rayos de sol comenzaron a esconderse, a lo lejos de la calle podía verse una van, lo que la diferenciaba de las demás era que en el techo tenía unas orejas de ratón y al frente, cerca de la parrilla tenía una nariz redonda y de color roja.

"¿Qué es eso?" Yo reí mientras señalaba la camioneta "¿Qué es eso?" Marisa rió conmigo y nos pusimos de pie, algo me decía que en ese carro iban los babosos de Axl, Piti y Fatu.

En efecto alcancé a ver el cabello desmarañado de Axl y sus mechones rubios volando con el aire desde el vidrio de enfrente. Dieron una vuelta rechinando las llantas y de un golpe se detuvieron en frente de nosotras.

Axl abrió la puerta del carro y salió. "Señoritas" nos saludo mientras agarraba mi mano e hizo una reverencia "Su carroza las espera". Yo reí y solté su mano, Axl era un completo baboso, pero era un gran amigo, de verdad que le había agarrado cariño.

Fatu se bajo del otro lado de la va y se acercó a Marisa para ayudarle con sus maletas, yo de reojo veía la situación desenvolverse. Marisa se encontraba con aquella mirada perdida, sus ojos nublosos y con una sonrisa tonta congelada en sus labios. Yo solté una pequeña risa mientras levantaba mis cosas del suelo.

Axl me ayudo a subir mis cosas a la parte trasera de la van, mientras que Fatu ayudaba a Marisa. Después ellos se subieron a la camioneta y nosotros nos quedamos en la parte de atrás de la van.

"Oigan y donde consiguieron esto?" Yo les pregunté mientras Fatu trataba de arrancar la van. Axl volteó a verme y se quitó sus lentes de sol "El primo del gordo es un matón" Axl miró a Piti que se encontraba sentado en medio de ellos dos y le exclamó "De ratas!"

Piti volteó a verlo y muy furioso le dijo "Z no es una rata, ya déjenla en paz."

Axl giró los ojos y nosotras reímos. Al fin Fatu pudo encender la van y emprendimos nuestro camino a la casa de Maca. Habían pasado unos minutos cuando de repente recordé que Axl nos tenía noticias acerca de la llave.

"Oye Axl, cuáles eran las noticias que nos tenían?" le pregunté. Axl volteó a verme muy emocionado y dijo "La conseguimos!" Marisa y yo sonreímos enormemente al escuchar esto, finalmente algo nos había salido bien. "Ignacio la consiguió del casillero de Agustín, mañana en la boda será el día perfecto para conseguir los papeles".

Con mayor urgencia tenía que llegar a ver a Pía ahora, si teníamos la llave eso significaba que ella se encargaría de buscar los papeles, y esto solamente lo haría seduciendo a Kike. "Las demás ya saben?" les pregunté, en realidad la única que me importaba si sabía era Pía.

Axl asintió y me dijo "Sí, antes de pasar por ustedes, mocasines le mandó un mensaje a Adela para avisarle, el senador nos ayudará también." Yo sonreí sintiéndome orgullosa de Adela, era increíble como todas nosotras habíamos cambiado desde que llegamos a la casa.

"Oigan y como vamos a entrar a la casa eh?" Marisa les preguntó cambiando el tema. Yo los vi con atención ya que también tenía curiosidad de cómo lo haríamos, especialmente ahora que los guardias de Kike se encontraban en todas partes vigilando las entradas.

"Primeramente treparemos el árbol para entrar al jardín" Axl dijo. Hace años que no trepaba un árbol, me vi muy impulsiva tramando este plan que nunca pensé en las consecuencias desastrosas que podría traernos, pero ya no había vuelta atrás. Además de que había comenzado a confiar en estos chicos, nos habían ayudado muchísimo mientras estábamos dentro de la casa, confiaba en ellos ahora que estábamos fuera.

Marisa hizo una mueca de disgusto y repitió "Un árbol?" ella pregunto no sonando muy convencida con la idea. Axl asintió sonriendo "No se preocupen señoritas, recuerden con quiénes están hablando"

Lo que más me gustaba de ellos es que ninguna vez se pusieron a preguntarnos porque nuestra insistencia a regresar a la casa, solamente nos ayudaban porque les gustaba hacerlo, además de que al hacerlo, ganaban su cena.

Finalmente la van se detuvo con un golpe y Marisa y yo casi nos golpeamos con los asientos enfrente de nosotras. "Mas cuidadito" Marisa dijo sobando su frente.

"Ay perdón" Fatu dijo apagando la van "Los frenos de repente fallan" Yo resoplé y mire fuera de la ventana, habíamos llegado a casa de Maca ya y el cielo estaba completamente oscurecido, situación que estaba a nuestro favor para evitar que nos vieran entrar.

Todos nos bajamos de la van y ya estando afuera subí mi mirada al árbol al que supuestamente íbamos a trepar, era el mismo al que Axl había trepado esa vez que estábamos Pía y yo plantando rosas en el jardín.

"Y que pasará con nuestras cosas?" Yo les pregunté indicando a las maletas que estaban dentro de la van. Fatu cerró las puertas de la van y volteó a verme "Las tendremos en mi casa". Yo asentí y volteé mi mirada a las ventanas de la casa, en especial a una, las luces de la casa seguían prendidas, probablemente apenas acababan de terminar la cena.

"Bueno, están listas?" Axl nos preguntó. Marisa lo vio e hizo una mueca de desagrado "Pues ya que" y con eso comenzó a caminar hacia el árbol, nosotros siguiéndola de cerca. Fatu camino un poco más rápido para estar a su lado y encantadoramente le dijo "No te preocupes arañita que yo te cuido." Marisa le dio un ligero empujón en su hombro "Dale con la arañita!" Marisa exclamó molesta "Ya no sigas!" y el resto de nosotros comenzamos a reír.

Le dimos la vuelta a la casa y finalmente nos encontramos con el árbol. Por fuera se veía enorme e intimidante. Marisa lo miro con miedo y se hizo para atrás "Saben que, que yo mejor me voy a mi casa y los dejo" Fatu sacudió la cabeza y la agarró del brazo "Nada de eso arañita, confía en nosotros, nos lo merecemos". Axl asintió con la cabeza y nos miró, "yo subiré primero y las ayudaré a trepar."

Marisa y yo vimos con atención como le hacía Axl para trepar. Primero saltó a la rama más cerca y cuando se encontraba colgado de ella, se impulso para lograr sentarse en ella, la rama era lo suficiente gruesa para mantener el peso de Axl e incluso yo creo que el de todos nosotros, era un árbol muy antiguo. "Dragoncita" el me llamó desde arriba "Sigues tu".

Yo le sonreí nerviosamente y Fatu se inclinó un poco juntando sus manos para impulsarme. Puse mi pie en sus manos y mi mano en su hombro y cuando había logrado el balance necesario me impulsé y salte hacia el árbol logrando agarrar la rama. Arriba Axl sujetó de mi mano y me jaló ayudándome a sentarme a su lado.

"Arañita" escuchamos a Fatu decir "Sigues tu" Marisa lo vio nerviosa, completamente olvidando que odiaba que le digieran arañita. "Vamos Mari!" yo le grité dándole ánimos. Marisa suspiró e hizo lo mismo que yo, impulsándose con la ayuda de Fatu, titubeó un poco antes de saltar pero al final lo hizo y se rió cuando pudo agarrarse de la rama.

"Bien Mari" yo le dije sonriendo mientras Axl la ayudaba a sentarse a su lado, ahora el se encontraba entre nosotras dos. "Dragoncita" Axl me dijo y yo volteé a verlo "Tienes que caminar por está rama y cuando llegues al tronco tienes que subir un poco más, nosotros iremos detrás de ti".

Yo asentí con mi cabeza y me puse de pie con la ayuda de otras pequeñas ramas a mí alrededor. No iba a mentir, mis pies temblaban con cada paso que daba, pero mientras me acercaba más al tronco más fácil se hacia. Finalmente llegué al tronco y salté a una rama más alta, la distancia no era tan grande lo cuál lo hacía más fácil. Espere unos segundos hasta que los otros cuatro llegaron detrás de mí.

"Ahora?" Le pregunté a Axl. Él me miro y con su mano me indico "Está parte es más difícil, tienes que agarrarte del tronco y girar para llegar a la rama del otro lado" Yo suspiré y abracé el tronco. "Cuidado dragoncita". Cuando me sentía lo suficiente segura, giré y rápidamente puse mi pie en la otra rama, suspiré con alivio y vi hacia abajo, ya estábamos dentro del jardín. "Supongo que ahora tengo que bajar no?" Le grité a Axl mientras comenzaba a bajar por las ramas. "Si!" lo escuche gritar "Pero cuid-" un gritó mío lo hizo detenerse, mientras bajaba sentí un ligero pinchazo en mi brazo. "Cuidado con las espinas" Axl me dijo viéndome desde arriba.

Cansada del árbol simplemente salté hacia abajo, la distancia ya se había acortado entonces no fue muy doloroso el caer.

Minutos después a mi lado cayó Axl, Marisa, Fatu y Piti. Los guardias debieron haber escuchado el ruido porque rápidamente vinieron hasta está parte de la casa. Yo me agaché y me escondí detrás de unos arbustos y los demás me siguieron. Como era de noche era mucho más difícil que nos vieran en la obscuridad.

"Genial, y ahora?" le murmuré a Axl. El encogió los hombros y me murmuró de vuelta "Tenemos que distraerlos" Yo resople y le conteste "Pero con que?"

Marisa los vio con frustración y dijo "Si tan solo les pudiéramos aventar sándwiches como a los perros" Yo resople de nuevo y vi a los guardias amargamente "Tal vez si les aventáramos viejas reaccionarían"

Axl se tapo la boca y soltó una pequeña risa. "Eso es Valen!" Marisa me exclamó y yo la vi confundida "Que?"

"Mujeres!" Marisa exclamó de nuevo "Préstame tu celular" me dijo mientras tronaba sus dedos. Yo la vi confundida de nuevo pero de todas formas le di mi celular y me acerqué hacia ella para ver que hacia. Vi que abrió los mensajes y comenzó a escribir. "Necesitamos que distraigas a los guardias, estamos afuera" Marisa busco el nombre de Greta y le mandó el mensaje. Un minuto después vimos a lo lejos a Greta asomarse por la ventana buscándonos.

El celular vibró y todos volteamos a ver, era Greta "Como?" preguntó. Marisa sonrió y le escribió de vuelta "Loleando". A lo lejos alcanzamos a ver a Greta sonriendo y con eso se alejó de la ventana.

"Ay Valen" Marisa me dijo volteándome a ver "Tu deberías entrar por la ventana de Pía, así bien romántico" Yo reí y le dije "No es tan fácil Mari, esto no es Rapunzel, no puedo decirle Pía Pía deja que tu cabello caiga y pueda subir de el"

Axl volteó a verme y agregó "Además Pía no tiene el cabello tan largo" Los dos nos reímos y volteamos a ver a Marisa.

"Ay bueno" Marisa dijo haciendo pucheros "Yo solamente decía".

"Niñas niñas" Fatu dijo callándonos "Hay viene Greta" agregó indicando hacia el frente con sus ojos.

Desde los arbustos observamos a Greta dirigirse hacia los guardias, se había cambiado para la ocasión, traía puesta una playera sin manga y un short negro corto, en su mano traía enrollada su tapete de yoga, debo decir que se veía increíble, no alcanzamos a escuchar lo que dijo pero observamos que se fue caminando hacia el otro lado de la casa con los guardias embobados caminando detrás de ella.

"Marisa vayamos ahora antes de que regresen" le dije con urgencia mientras me levantaba.

"Recuerden, nos vemos aquí a las 8, tenemos que entrar juntos a la casa" Yo asentí mi cabeza y le sonreí a Axl "Gracias" Me acerqué y le deje un pequeño beso en la mejilla. Axl me dio una sonrisa boba y yo solo reí.

Marisa agarró mi brazo y me apuro "Vamos Valen" Rápidamente salimos del arbusto y corrimos hacia el interior de la casa. "Y ahora?" Marisa me preguntó "Nada, subamos a los cuartos, y rápido, no vaya ser que Kike ande todavía por aquí."

Las dos corrimos hacia las escaleras y nos detuvimos hasta llegar al pasillo donde se encontraban nuestros cuartos. "Buena suerte con Nina" le dije a Marisa antes de entrar al cuarto con Pía.

Marisa me sonrió y me dijo "Yo no creo que necesites suerte" Marisa rió "Así que nos vemos mañana temprano afuera" Yo asentí y le sonreí por última vez antes de entrar a la habitación.

El cuarto estaba oscuro ya, volteé hacia la cama de Pía y vi a una persona durmiendo ahí, pero no era ella. Lo supe porque no estaba abrazando a su tortuga como todas las noches lo hacía. Sonriendo me dirigí hacia mi cama y si, en efecto ahí se encontraba con su peluche a su lado, sonreí aún más y muy delicadamente me recosté en la cama mirando de frente a Pía.

Se encontraba plácidamente dormida, podía quedarme horas viéndola así. Realmente era perfecta y yo tenía mucha suerte de encontrarme a su lado.

Jugué con su fleco esperando a que despertará, supongo que sintió mis dedos acariciando su cabello porque muy lentamente fue abriendo los ojos.

"Valen?" Me preguntó sorprendida y en voz baja. Yo le sonreí y me acerqué hacia ella conectando sus labios con los míos, la bese suave y detenidamente. El beso fue corto y tierno, cuando me alejé sonreí aún mas al ver que Pía aún mantenía sus ojos cerrados.

Lentamente pasé mi mano por su mejilla sintiéndola sonreír con el contacto "Hola" le murmuré cuando finalmente abrió sus ojos.

"Valen, ¿Como? ¿Que haces aquí?" Pía me preguntó sorprendida con una sonrisa colgando de sus labios.

"Te dije que regresaría a molestarte" le dije riendo y ella rió conmigo "En serio Valentina" Pía me dijo seriamente pero con la sonrisa aún dibujada en sus labios. Baje mi mano de su mejilla y me dediqué a acariciar su cabello suavemente. "Los chicos nos ayudaron a Marisa y a mi a regresar, las extrañábamos y no teníamos ganas de ir a nuestras casas sinceramente."

Pía asintió y con su mano retiro un mechón de mi cabello que se encontraba tapando uno de mis ojos. "Pasarás la noche aquí?" me preguntó. La emoción en su voz me hizo sonreír. Yo asentí y le conteste "Sí, pero tenemos que irnos mañana temprano para llegar a la boda con los chicos"

Pía me sonrió dulcemente y luego exclamó emocionada "Encontraron la llave!" yo le sonreí con la misma emoción "Si, si nos dijeron". Suspiré y puse mi brazo alrededor de su cintura "Estarás lista para mañana?"

Ella asintió con la cabeza y suspiro profundamente "Estoy nerviosa, pero podré hacerlo" Yo le sonreí tratando de darle ánimos. "Pero ahorita no quiero hablar de eso" agregó con una sonrisa lentamente formándose en sus labios.

Yo le sonreí y me acerqué un poco más a ella "Y de que quieres hablar?" le pregunté. Ella soltó una pequeña risa y acercó su cara hacia la mía dejando solo unos pequeños milímetros de distancia entre nuestros labios. "No quiero hablar de nada" Yo le sonreí de nuevo y sentí sus besos tocar los míos.

Suspiré profundamente con alegría y sujete su cara con mi mano para acercarla más a mí. Nuestros labios se separaban desesperadamente cada vez con mas intensidad. Con un movimiento rápido la empuje para recostarla en la cama y ponerme arriba de ella. Pase mis manos por su cabello, desordenándolo un poco, y en mi espalda sentí las manos de Pía acariciándome lentamente.

Poco a poco fue bajando la intensidad de nuestro beso hasta que después de varios minutos separamos nuestros labios. Baje mi mirada hacia Pía y la encontré sonriendo "Me alegra que estés aquí" me murmuro. Le sonreí e incliné mi cara para plantarle un beso rápido en sus labios "A mi también" le dije sonriendo "Mucho."

Me recosté en la cama y Pía se puso de lado para que quedáramos frente a frente "Quien es la que duerme en la otra cama?" le pregunté curiosamente.

Pía levantó su mirada hacia la otra cama y luego volteó a verme "Es Brenda, estaba durmiendo con Adela y Greta, cuando te fuiste tomó la cama de aquí" Yo fruncí el ceño y la vi con interés "Y porque no tomo la de Marisa?" yo le pregunté, los celos resurgiendo de nuevo.

Pía encogió los hombros y dijo "Porque, pues, no se" Yo resople y giré mis ojos. Pía soltó una pequeña risa y puso su mano en mi mejilla "Valentina estás celosa? Me preguntó con un tono juguetón.

Yo miré hacia abajo y evadí su mirada "No" le dije simplemente. Pía rió de nuevo y me insistió "Valeen"

Suspire frustrada y levanté mi mirada hacia ella "Bueno si, un poco, pudo haber ocupado la otra cama".

"Tranqui Valen" Pía me dijo con una sonrisa en los labios "Yo solo he tenido ojos para ti desde que llegaste" Traté de mantenerme seria pero no pude evitar la sonrisa que automáticamente se congelo en mi cara. "Pues mas te vale" le advertí juguetonamente.

Nos reímos unos segundos hasta que Pía de repente se puso seria "No quiero dormir" me dijo intranquila. La miré curiosamente y le pregunté preocupada "Porque?".

Pía hizo una mueca y me vio con una mirada inquieta "Porque mañana no sabremos que pasará". Yo le sonreí comprendiéndola y la abracé hacia mí reconfortándola. "Todo estará bien" le dije mientras le daba un beso en su mejilla "Lo se" agregué murmurándole.

Ella se acurrucó hacia mi y cerró los ojos "En verdad lo sabes?" me preguntó en voz baja. Yo asentí y le respondí "Si, ya verás que mañana estaremos libres". Sentí a Pía suspirar y le di un beso en su cabeza "Durmamos, que mañana será un día largo". No tuve que decírselo otra vez, ya que a los pocos minutos se había quedado profundamente dormida, yo siguiéndole el paso.

Los rayos del sol pegando en mi cara fue lo que me despertó al otro día. Ni la alarma ni la salida de Brenda del cuarto pudo despertarnos a las dos. Hice un berrinche de sueño y me estiré despertando a Pía conmigo. "Que hora son?" le pregunté a Pía quién se estaba sentado en la cama. La vi voltear hacia el reloj y lo levantó "Son las ocho" me dijo.

Yo cerré mis ojos y asentí con la cabeza, hasta que procese que tenía que encontrarme con los chicos. Abrí mis ojos enormemente y me senté rápidamente en la cama "Las ocho!" Exclamé con urgencia "Tengo que irme" dije rápidamente mientras me levantaba de la cama "Me estarán esperando ya".

Pía se levantó de la cama al mismo tiempo que yo y me preguntó "Pero porque tan deprisa?"

"Porque a está hora Kike estaría llegando" Le contesté mientras me ataba mis zapatos. Cuando terminé me acerqué hacia la ventana y vi hacia fuera.

"Pero-"Pía comenzó a decir pero yo la interrumpí "Tendré que bajar por la ventana" Me dije a mi misma mientras veía hacia abajo. Estaba alto pero había una enredadera de la cuál podría bajar.

Pía vio hacia abajo conmigo y me exclamó "Estás loca Valentina! Esta muy alta"

"Pero hay una enredadera ahí" le dije señalando a las matas que estaban atadas hacia una angosta cerca de plástico "Estaré bien" le dije volteando a verla.

"Espera" Pía me dijo agarrando mi brazo "Tengo que irme hermosa" le dije mientras me sentaba en la ventana "No puedo demorar mas a los chicos"

"Pero" Pía trato de nuevo pero yo ya estaba con un pie en la reja. "Tengo que irme, te amo!" le exclame y rápidamente comencé a escalar la enredadera hacia abajo.

"Valentina!" La escuché gritar desde la ventana mientras bajaba. Salté y mire hacia arriba, Pía estaba mirándome con una sonrisa tierna en sus labios "Yo también te amo" me dijo en voz alta. Yo la miré a los ojos con una sonrisa a medias. No me había percatado que antes de bajar le había confesado que la amaba, pero ya no importaba, porque ella lo dijo de regreso.

"Pss!" Volteé al escuchar que alguien me chiflaba. Era Marisa esperándome en la puerta. Miré de vuelta a Pía y con una sonrisa le lancé un beso antes de salir de la casa. Marisa se había salido con la suya, esto si parecía un cuento de hadas.

-Pía-

Estaba consumida en un mar de nervios ahora esperando la llave con Brenda. Hace pocas horas Valentina me había confesado que me amaba, y en un trance me había puesto mi vestido, y me había peinado. Yo se que a Valen le gustaba cuando mi fleco no cubría mi frente así que solo por ella me lo peine hacia un lado. Brenda y yo estábamos paradas en el comedor esperando a que Greta viniera. Mi mente pensaba en que todavía podía echarme para atrás, pero otra parte de mí decía 'ya, es el último intento, después de esto acabaría de todo'. Así que mejor me tragué mis nervios y pensé en lo lindo que sería por fin salir de está casa sin una sola preocupación.

"Entonces solo esperamos la llave?" Brenda me preguntó con la misma angustia que yo. Ella sabía lo que yo sentía, ella lo había vivido también. Yo asentí y le conteste. "Si, espero no se demoren más". En ese momento entró Greta al comedor con una sonrisa enorme y orgullosa plasmada en su cara. "Se ven muy bien niñas" Greta nos dijo alegremente mientras se acercó a nosotras "Ay pero mira" ella dijo mientras agarraba los tirantes de mi vestido "Hay que arreglar aquí" Sentí algo frio caer sobre mi pecho y rápidamente puse mis manos por debajo del vestido para agarrar la llave.

Greta nos sonrió por última vez y salió del comedor. "La tienes?" Brenda me preguntó mientras me ayudaba a acomodar mi vestido. "Si" le contesté mientras ponía la llave dentro de mi vestido sujetándola con mí sostén.

"Estás lista?" Yo tomé un suspiro profundo y le asentí "Hagámoslo"


continuara...