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La llegada

"Sigue esta noche amargura y dolor
Y en una lápida hacer el amor
Clavo mis dientes en tu blanca piel
Hoy tengo sed"

Me quedé helada sin saber qué hacer Arat había salido de mi vida tal cual había entrado…inesperadamente…

-Clau…yo…

-No digas nada—amenacé a Radek y dicho y hecho, no dijo ni una sola palabra mientras las tan ya famosas lágrimas silenciosas trotaban por mis mejillas. Habían sido mis fieles acompañantes durante todo ese tiempo, nunca se iban…intenté no llorar pero dolía, dolía en serio más que cuando asesinaron a mi madre.

Lloré durante horas

-Claudia

-¿Qué quieres?

-Está por amanecer, necesito ir a dormir

-De acuerdo

-No se te ocurra salir del círculo en ningún momento, mientras estés dentro de él estarás a salvo ¿entiendes?

-¿Por qué te preocupas por mí?—se quedó callado, eso no lo esperaba

-Que tonta pregunta, y me hace pensar o que eres una insensible o que estás sorda. Te acabo de declarar mi amor y todavía preguntas que por qué—me sonrío maliciosamente, como sólo él sabía hacerlo.—Venga Clau, eres joven y hermosa, Arat no es el único que estará en tu vida.

-No, pero fue por él que toda mi vida normal se fue a la basura

-Velo de esta manera, puedes empezar totalmente de cero—me abrazó—totalmente—sentí como sus colmillos rozaban mi piel, me revolví rápidamente, obviamente nunca le iba a ganar, pero eso dio la pauta para que se alejara de mí

-Creí que…

-Aún no sé lo que quiero, y creo que convertirme en vampiro no será la mejor opción—se encogió de hombros

-Como quieras—me dio un ligero beso en la boca antes de salir de la cabaña, lo observé hasta que su larga melena se hizo una con la oscuridad. Suspiré antes de recostarme sobre el suelo frío de la cabaña, asegurándome una y otra vez que estuviera dentro del círculo.

-(-

No pude cerrar los ojos mientras amanecía, tenía miedo de que Coatl o Torunijé intentaran un asalto de último minuto, a pesar de estar dentro del círculo mi angustia crecía y crecía, los minutos para que amaneciera se pasaban como pasta seca en la garganta. Cuando por fin pude ver el sol, me quedé dormida.

Desperté alrededor de las siete de la tarde, aún quedaban ligeros rastros del sol. Me estiré perezosamente, mi cuerpo definitivamente había pasado una mala… ¿noche? Sonreí para mí, en realidad me estaba convirtiendo en uno de ellos sin serlo, que curioso. Me quedé ahí, en la misma posición, esperando, seguramente Radek despertaría en cualquier momento. De repente me asalto un pensamiento escalofriante: ¿Y si Radek me había abandonado? Sacudí la cabeza imperiosamente ¿Cómo pensaba esas cosas? Seguí un rato más acostada, buscando alguna figura extraña en el techo de la vieja cabaña…entonces alguien jaló mi pie, grité, mientras intentaba asirme de algo para no salirme del círculo pero fue tarde, el rostro de Torunijé apareció encima de mí.

-Hola linda—me levanté de un brinco

-Pero si ustedes… es de día todavía—trataba de controlar mi voz, pero parecía un montón de maracas

-Un poco de sol no le hace daño a nadie ¿sabes?—noté que sus brazos tenían ligeras quemaduras, al igual que unas zonas de su rostro, se fue acercando a mí sigilosamente, yo retrocedía cada vez más y más, hasta que choque con algo, cerré los ojos fuertemente esperando que fuera la pared, o un árbol, o incluso un oso…me giré lentamente

-Hola Claudia—Coatl estaba un poco desarreglado, pero aún así podría haber pasado como si nada a cualquier restaurante elegante. Me asió por la cintura—Cuanto tiempo sin vernos- sonrió y pude ver sus colmillos puntiagudos como espinas, un escalofrío recorrió mi espalda—sabes has sido muy mala niña, eso de esconderte y lanzarnos hechizos no está bien,

-Yo…yo…

-No digas nada—me colocó un dedo en mis labios—pronto terminaré con esto, abrió su boca, entonces hubo un momento de distracción en el cual yo me pude zafar de sus brazos, intenté echar a correr, pero apenas di un paso cuando volvió a jalarme del brazo, y me volvió a atrapar de tal manera que mi espalda quedó contra su pecho, me aprisionó con un solo brazo, mientras que con el otro, ladeo mi cabeza. Podía sentir la brisa de su respiración sobre mi yugular; intenté moverme, hacer algo para evitar su objetivo—Muéstrame tu cuello y deja que mis colmillos rompan la piel que impide que tu sangre sea para mí, y tu vida será eterna morirás cada mañana y renacerás al anochecer.

-¿Qué?

-Lo que escuchaste…-acercó su boca aún más a mí oído—sé mía—genial ahora todo mundo quería que fuera su novia, estaría bien si no fueran ¡vampiros sedientos de sangre!

-¡Coatl!—el grito de Torunijé nos despabilo a los dos, todavía no había oscurecido del todo, pero pude notar el cabello de Arat revolviéndose debido a la pelea con su enemigo.

-¡Arat!—gritó Coatl

-¡Ahora no!—había sido lanzado al otro lado de la cabaña rompiendo la pared, se levantó y esquivó un golpe-¿No ves que estoy ocupado?

-Y tú también lo vas a estar—Radek se encontraba lleno de tierra, en cierta manera se veía sensual…más de lo normal; seguramente leyó mis pensamientos (¿cómo podía pensar en eso en ese momento? No me lo pregunten) porque me sonrió complacido—déjala en paz.

-Veamos que tienes—me lanzó al suelo y se abalanzó hacia Radek, me incorporé rápidamente o al menos eso creí, pues más me tarde en levantarme cuando de nuevo estaba en el suelo, esta vez Arat fue el que me empujo, al parecer Torunijé iba hacia mí, pero mi ex me empujó y el vampiro cayó encima de él, lidiaban como dos luchadores.

-Claudia—dijo Arat—ve al círculo—yo asentí temerosa, me levanté de nuevo. Corrí, caminé o troté, en realidad no sé qué fue lo que hice, pero apenas di dos pasos cuando Coatl me tomó entre sus brazos y corríamos a toda velocidad

-¿Qué…?

-Sé buena niña ¿quieres?—me dijo con su encantadora sonrisa. De pronto me hallé volando por los aires, era como si Coatl se hubiera topado con un árbol que no vio. Mi cuerpo fue a estrellarse primero con una ventana la cual se hizo añicos, y después caí al rugoso suelo, cosa que provocó varios raspones en mi cuerpo. Una vez que hube verificado que no había más caídas, abrí los ojos lentamente, literalmente hablando yo no veía nada, la noche había caído demasiado rápido. Me levanté rápidamente, de hecho mi cuerpo lo reclamó, entré de nuevo a la cabaña para dirigirme al círculo, al parecer las parejas de pelea habían cambiado, ahora Coatl peleaba con Arat y Torunijé con Radek, un segundo después Radek me tomaba entre sus brazos y me desplazaba ligeramente a la derecha, sólo percibí como una sombra pasaba a gran velocidad cerca de nosotros y después había un ruido atronador.

-Ve al círculo

-¿Qué crees que es lo que tratado de hacer todo este tiempo?—me sonrió antes de darme un beso en la mejilla, y salir a seguir peleando, me levanté presurosa y cuando sólo faltaba un paso para llegar al círculo, me asieron del brazo y me levantaron cual niña chiquita, el rostro de Torunijé estaba sólo a uno centímetros del mío, sus ojos brillaban de una extraña manera…entonces se escuchó la explosión de algo, los dos giramos la cabeza para ver el extraño suceso, había fuego, Coatl salía de él con toda la camisa rasgada, pero con una sonrisa de triunfo

-No…no…-comencé a decir, no había rastro de Radek ni Arat—no…no…-de nuevo las estúpidas lágrimas cuando una sombra emergió del fuego, y se abalanzó contra Coatl, lo tumbó al suelo

-Las ventajas de ser híbrido, es que no le tengo tanto miedo al fuego como ustedes—le torció el brazo hacia atrás, el vampiro gritaba. Una fuerza potente golpeo el brazo de Torunijé provocando que me soltara, se frotaba el brazo, cuando de nuevo lo golpearon, pero esta vez cayó en el fuego…un grito violento inundó el ambiente, duró segundos, hasta que por fin cesó. No me había percatado, pero Radek me abrazaba fuertemente, Arat seguía tratando de controlar a Coatl, pero mientras el grito de Torunijé duró, la fuerza de Coatl incrementó

-Radek ayúdame—entre los dos intentaron someterlo, pero una fuerza extraña, si de por sí, hizo que Coatl se levantara y sacara a los dos volando, Arat cayó muy cerca del fuego y Radek en el umbral de la ventana. El vampiro clavó sus ojos en mí, nunca había visto algo así, era como ver la furia de todas sus víctimas juntada en sus ojos, me quedé helada, se acerco hacia mí, pero no hizo ademán de hacerme algo; arriba de mí se encontraba un pedazo de madera fuera de lugar, era ligeramente puntiagudo…se alejó, tardé alrededor de cinco segundos en saber lo que iba a hacer, se dirigió a Radek, lentamente

-No—susurre antes de levantarme rápidamente, por alguna razón ni Radek ni Arat se habían levantado, estaban inconscientes. Corrí y me interpuse en el camino de Coatl, estaba a menos de treinta centímetros de Radek

-Quítate de en medio

-No…no…

-¡Que te quites!

-¡No!—intentó darme una bofetada, pero milagrosamente la esquivé-¡No!

-Eres una terca—con su mano libre me tomó del cuello y me levantó unos cuanto centímetros del suelo, yo tomaba su muñeca con ambas manos intentado quitarme la presión que ejercía sobre mí., me lanzó contra la pared, mi cuerpo crujió y caí en el piso

-¡Radek!—grité, la sombra de Arat se movió rápidamente y quitó a su amigo del camino…la improvisada estaca atravesó el cuerpo de mi ex…me quedé boquiabierta…per aún respiraba, observando minuciosamente la escena, Coatl falló, el hombro de Arat manaba sangre, pero al menos seguía vivo. Coatl lo pateo en el abdomen, y el híbrido quedó a un lado de la puerta, me incorporé de nuevo. El enemigo no iba a detenerse en su empresa—Radek, Radek—jadeaba, Coatl se colocó a unos escasos centímetros de él

-Esto es por Torunijé—levantó la estaca

-¡No!—me abalancé sobre él, con un rápido movimiento me hizo a un lado y caí, milagrosamente, dentro del dichoso círculo. De nuevo volvió hacia su objetivo, cuando Radek ya se había levantado

-¿Quieres matarme bastardo?—tomó a Coatl por el cuello y comenzó a presionar, de alguna manera su piel pálida se estaba convirtiendo en morada…pero él actuó primero. Grité, o al menos eso creo, escuché como la estaca rompía cada fibra de su corazón…me miró y me sonrió como sólo él sabía hacerlo antes de caer al suelo entre polvo, cenizas, sangre y fuego…fuego, irónico, él siempre fue como el fuego, indomable e insaciable…por eso me buscó yo era lo único que podía saciarlo…sangre.

-¡RADEK! ¡RADEK!—de alguna manera creí que gritando conseguiría que se levantara, peleara y sonriera. En realidad no era malo, siempre me amó, desde que nos conocimos al menos…sólo era egoísta. Lástima que lo entendí demasiado tarde…