Estaban a punto de llegar. Aëria se miró en el espejo del camarote por última vez. Llevaba su uniforme puesto y perfectamente arreglado. Asintió para si misma, cogió su varita de la mesita y salió sin echar un último vistazo. Ya en el pasillo se encontró con el resto de sus compañeros que esperaban pacientemente el aviso del director. Nikolay se acercó a ella, le pasó el brazo por los hombros y le susurró "Tranquila, te irá bien". Aëria le devolvió una sonrisa. Sería a la persona que más echaría de menos, probablemente a una de las pocas y le agradecía ese gesto que le acababa de dedicar. Realmente, estaba muy nerviosa.
Un fuerte golpe unos minutos más tarde les dio la confirmación de que acababan de llegar y todos formaron filas listos para salir, esperando solo a que el director saliese de su camarote y les diera la señal.
Formando dos filas comenzaron a salir del barco, el director en cabeza, hacia Hogwarts. Aëria miró hacia arriba y pudo ver lo imponente que resultaba el enorme castillo, con las enormes torres y las luces encendidas recortándose contra el cielo que comenzaba a oscurecer,
Entraron por la puerta con paso decidido y giraron hasta quedar de frente a unas enormes puertas que tras un instante se abrieron para dejarles pasar. Esa era la señal. Con aire marcial las atravesaron, dando largos pasos y dejando un rastro de chispas a su alrededor y, tras llegar al final del corredor, se giraron en una simple pero decidida coreografía, lanzando llamaradas en todas las direcciones para acabar con un enorme dragón de fuego que voló por toda la sala con las alas completamente extendidas.
Fue justo en ese momento cuando todo el mundo se puso a aplaudir y Aëria por fin se fijó en la sala en la que estaban. Era un enorme comedor, con velas flotando por todas partes y cuatro enormes mesas de madera ocupadas por los alumnos de la escuela.
-Y aquí tenemos a los representantes de Durmstrang-oyó que decía una voz a su espalda. Se inclinaron a modo de saludo.-Sentaos con el resto de la gente, buscad una mesa que os guste-continuó la risueña voz.
Mientras sus compañeros comenzaban a moverse en dirección a una de las mesas Aëria notó una mano sobre su hombro. Al mirar vio a una mujer bastante mayor, con unas gafas de montura cuadrada que le dirigía una pequeña sonrisa.
-Finalmente y antes de dar comienzo al banquete, tengo que informaos de que una nueva alumna se va a unir a nosotros, la señorita Windrunner, que hasta ahora estudiaba en el colegio Durmstrang. Señorita Windrunner, si es tan amable de acompañar a la profesora McGonnagal hasta el taburete, el sombrero pasará a seleccionarla para una de las cuatro casas.-Aëria miró a su derecha y vio un viejo sombrero remendado apoyado sobre un taburete y siguió a la profesora que estaba a su lado hasta él, la cuál levantó el sombrero, espero a que se sentase y se lo colocó suavemente sobre su cabeza.
"Mmmmm"-murmuró una voz-"no suelo seleccionar a gente tan mayor, pero podría ser un reto interesante... otra Windrunner por lo que veo... te pareces a tu madre. Creo que le provoqué bastantes problemas en su momento con mi decisión. Igualmente tu serás... ¡GRYFFINDOR!-Aëria se levantó bastante aturdida y miró a la profesora McGonnagal sin saber que hacer, la cual cariñosamente le señaló la mesa donde bastantes alumnos aplaudían y bajó a trompicones en esa dirección.
Dos chicos pelirrojos se movieron para dejarle un hueco en la mesa.
-¡Hola, soy Fred!-dijo el de su derecha en cuanto esta se sentó.
-¡George, encantado!- Aëria miró de un lado a otro y tuvo la extraña sensación de que realmente no había movido la cabeza. Los dos chicos eran idénticos.
-Aëria... encantada.
-¡Oh dios mío!, ¿Conoces a Viktor Krum? ¿Como es? ¿Qué le gusta? ¿Me podrías conseguir un autógrafo?-Aëria levantó la cabeza. Otro chico pelirrojo estaba sentado justo en frente suya, con los ojos muy abiertos y balbuceando cosas sobre Krum sin parar.
-Olvídale, es un fanático-Añadió una chica sentada al lado de este. Soy Hermione, Hermione Granger y este es Ron.-Aëria sonrió de oreja a oreja. Por fin chicas de su edad.
-Aëria Windrunner, un placer.-Vio como todos miraban a un cuarto chico, sentado al otro lado de Ron. Este notó las miradas y dijo.
-Oh, yo soy Harry, Harry Potter.
-El famoso Harry Potter. Nosotros tendremos a Krum, ¡pero esto es mucho mejor! -sonrió Aëria.- encantada de nuevo.
Un sonido tintineante procedente de la mesa de los profesores les interrumpió. El mago de larga barba blanca sentado en el centro se levantó. El gesto de Aëria se endureció. Conocía a ese mago. Dumbledore.
-Y tras esta bienvenida solo me queda decir... ¡A comer!-Mágicamente las fuentes que había delante de ellos se llenaron de comida y todos se lanzaron a comer, pero Aëria no apartaba la mirada de la mesa de los profesores. La cara de Dumbledore no era la única conocida.
-¡Toma Aëria, tienes que probar este pollo!-El chico llamado Fred.. o George, no estaba segura, le estaba llenando el plato de muslos de pollo y Aëria tuvo que bajar la mirada.
-Gracias-murmuró.
-Y... Aëria, ¿a que curso vas?-Era la voz de Harry.
-Este es mi cuarto curso.
-¡Eso quiere decir que vas a ir a clase con nosotros! Si necesitas cualquier cosa, ponerte al día, apuntes y demás, solo pídemelo.
-Hermione, a nosotros no nos lo dejas, ¡no es justo!-Ese era Ron.
-Ya, pero ella acaba de llegar, no es lo mismo que tú, que te pasas el día mirando las musarañas.
-Gracias-comentó Aëria-me vendrá bien ponerme al día.
Antes de darse cuenta siquiera ya habían acabado de cenar y seguía al resto de sus nuevos compañeros camino de sus cuartos. Atravesaron el retrato de una señora gorda, vestida de rosa y llegaron a una sala bastante grade y acogedora, llena de sofás, mesas de estudio y decorada con los colores de Gryffindor, rojo y dorado. Le hicieron un gesto para que se sentara, mientras la mayoría de alumnos subía por unas escaleras. Se sentó en un sofá, entre Fred y George, mientras que Harry, Ron y Hermione se sentaron frente a ellos.
-Y bueno... cuéntanos... ¿Cómo es que de Durmstrang acabaste aquí?-Aëria los miró uno por uno. La verdad es que no tenía muchas ganas de contar ninguna historia, y esa menos que ninguna, pero se les veía tan interesados...
-Yo.. yo nací aquí, en Inglaterra. De echo mi madre estudió en Hogwarts. Era auror. Tras... la caída de quien-vosotros-sabéis marchamos una temporada a Bulgaria y entonces... entonces... -todos la miraban expectantes-murió.-Varios abrieron la boca. Lo último que ahora quería oír era "lo siento" o cosas similares así que siguió rápidamente.- Una familia muggle belga me adoptó. Y a los 11 años me llegó una carta, pero no de Hogwarts, si no de Durmstrang. Sinceramente, la rompí.
-¿La rompiste? ¿Y eso?-preguntó Ron extrañado.
-Yo no era búlgara, y sabía que en Durmstrang no admitían chicas por norma general. Obviamente, quería volver a Inglaterra. A la tercera carta que rompí, Dumbledore se presentó en mi casa.
-¿Dumbledore?
-Si... al parecer, conoció a mi madre. Trató de convencerme de que debía ir. Tampoco es que me diese otra opción y al final... me rendí. El me prometió que en algún momento podría volver y... aquí estoy.-Todos estaban callados.-Esa es la versión corta... lo siento pero.. no... no me apetece hablar mucho del tema, si no os importa.-Ron hizo un gesto de que quería oír más, pero Hermione le dio un codazo.
-Claro, lógico. Oye, seguro que te han traído tus cosas ya. Vamos a dormir, ¿sí? Mañana podemos seguir hablando.-Aëria acogió el comentario con una sonrisa.
-Si, claro... espero que no os moleste.
-No, no, claro que no. -contestaron todos a coro.
Se levantó y siguió a Hermione por unas escaleras y hasta una puerta que ponía "4º curso"
-Mira-comentó esta.-Que curioso, han añadido una cama, normalmente los dormitorios son de 5 personas... y aquí tienes tu baúl. Te han dejado tu nuevo uniforme encima de la cama. Aëria vio una falda gris, una camisa blanca y un jersey con los colores de Gryffindor alrededor del cuello. También había una capa negra, una corbata, medias y zapatos.
-Falda... no estoy acostumbrada.
-Ya veo-dijo Hermione sentándose en la cama contigua, que debía de ser la suya.-¿No adaptaron un uniforme para chicas?
-Que va. Karkarov no quería que llamase mucho la atención. Vaya tontería. A los dos días de entrar todos sabían que había una chica entre los nuevos alumnos. Bueno... si no te importa-dijo sentándose en su cama tras haber retirado toda la ropa nueva-voy a acostarme... el viaje en barco no fue muy cómodo que digamos.
-¡ok!, mañana hablamos, que descanses-terminó mientras Aëria cerraba las cortinas de su cama.
