15

Un hasta nunca

"Somewhere in time I will find you

And love you again"

Mis manos estaban fuertemente agarradas de los brazos de Coatl, algo malo iba a pasar y seguro alguien terminaría lastimado, como ha pasado en los últimos meses.

-¿Por qué no diste signos de vida?-pregunto Arat-Algo, cualquier cosa hubiera servido para calmar la tristeza que me consumía

-Me dejaron vivir, después de que había roto una de nuestras más prestigiosas reglas-Hel seguía llorando-pero a cambio me prohibieron volver a hacer contacto contigo. Muchas veces estuve cerca de ti, pero no me atreví a romper el contrato, me hubieran matado en segundos-Arat miraba al suelo-y luego la viste-me señaló-viste a esa mocosa y quedaste prendado de ella…en ese momento algo me incendió por dentro, algo…

-Tú fuiste la que recluto a Coatl y Torunijé ¿cierto?- la voz de mi ex sonó como el eco de una caverna

-Me moría…me muero de celos, y tú eres mío Arat, eso jamás, jamás lo olvides-levantó un dedo amenazador hacia él

-Desapareciste, y tú querías que te siguiera amando… ¡no eres una deidad a la que se le tenga que rendir culto!-los ojos de Hel se abrieron descomunalmente y mostró sus afilados dientes cual bestia. Coatl me asió más contra sí

-¡Debería serlo para ti!-se abalanzó sobre Arat

-¡No!-chillé. Arat fue empujado fuera de la habitación

-Claudia, tienes que quedarte aquí ¿entiendes?-Coatl me dijo al odio y ni siquiera me dio el tiempo de responder cuando salió disparado. Me quedé por algunos segundos temblando de pies a cabeza. Debía hacer algo, no podía quedarme ahí esperando el resultado. Armándome de mucho valor salí de la habitación, una escalera de caracol nacía a mis pies, la descendí lentamente, tratando de no hacer ningún ruido pues repentinamente la casa había caído en un silencio sepulcral.

Cuando terminé de descender los dos escalones que restaban, la amplia y lujosa sala estaba hecha un desastre, pues los cuadros se encontraban en el piso, había cristales hechos añicos. Seguí mi camino con cuidado de no cortarme los pies, cuando algo me hizo voltear hacia mi espalda…nada. Seguí caminando, tratando de escuchar pues los latidos de mi corazón me lo impedían

-Que hermosa melodía-la nuca se me erizo- el latido de un corazón agonizante-volví a mirar a mi espalda, pero de nuevo no había nada, esta vez estaba segura de que Hel estaba muy, muy cerca…una risilla-Tú nunca podrás ser lo suficientemente buena-unas huesudas manos se apoderaron de mis hombros estampándome contra la pared. Los ojos avellana me miraban con un profundo odio, mientras traba de controlar mi respiración entrecortada- él es mío- cuando su boca se acercó a mi cuello lo único que hice fue cerrar fuertemente los ojos, pero un rugido indescriptible hizo que los volviera a abrir. Todavía me encontraba contra la pared, pero ya nadie me sometía. Frente a mí Arat elevaba a Hel por el cuello unos cuantos centímetros del suelo.

-¡Todo esto es por celos!-poco faltaba para que considerara a mi ex una bestia, sus ojos inyectados de sangre, sus venas resaltaban por el esfuerzo de sostener a su víctima y su boca estaba muy abierta mostrando sus hermosos colmillos. Pero un segundo después ambos cayeron. Coatl arremató contra Arat, inconscientemente corrí hacia ellos

-¡NO! ¡VETE!-escuché a Arat, pero por alguna razón no obedecí y me acerqué más, los tres se revolvían como en una orgía. En ese momento, Coatl emergió de la pelea y me tomó entre brazos

-¡NO! ¡Suéltame!-pataleé y golpeé

-Qué necia eres-me cargo como costal, observé cómo nos alejábamos de los otros dos.

-¡Coatl, bájame! ¡Lo va a matar!

-Si te dejo ahí va a matar a los dos

-¡Coatl!-Hel apareció detrás de nosotros- Dame a la niña

-Esto es asunto entre Arat y tú, Claudia no tienen nada que ver-me depositó en el suelo y me colocó detrás de su espalda

-Me robó su amor, escucha Hel, a mí tampoco me agrada Arat, pero…- le dio una cachetada

-¿De qué lado estás?

-Del de la lógica- la miró penetrantemente- y tú mi querida Hel, ya la perdiste y todo por celos, se abalanzó sobre ella. Esto los distrajo los suficiente para que de nuevo echara a correr hacia la casa, pues cuando Coatl me había cargado salimos a la oscura calle, entré a la sala, esta vez sin la menor preocupación de lastimarme

-¿Arat?-nada-¿Arat?-escuché un quejido proveniente de la cocina. Mi ex se encontraba sobre la mesa-¿Estás bien?-me acerqué, tenía algunas cortadas en su rostro y brazos, se incorporó con una mueca de dolor

-¿Dónde están?

-Afuera, peleando

-Escúchame Claudia-me tomó de las manos- no sé cuánto tiempo más podré protegerte, así que te pido que te vayas lo más pronto posible

-No…

-¡Escúchame!-me miró con ojos de ternura- Te amo Claudia y por eso quiero que vivas

-¡Conviérteme en uno de ustedes!

-¡No!

-¡Todo esto acabará!

-¡No!-me empujó-¡Jamás!

-Lamento interrumpir su discusión amorosa- Hel apareció en el umbral de la puerta, Arat me tomó de la muñeca y me jaló hacia sí. Su pulcra apariencia ya no lo era del todo, estaba desaliñada y furiosa poco le faltaba para verse como un perro rabioso- Esto se acaba con tu muerte niña

-Haz lo que te dije-me susurró Arat

-¡Ja! Jamás podrá salir de aquí al menos no viva

-¿Y…Coatl?-alcancé a formular

-Se le unió a Torunijé y a Radek-me tuve que tapar la boca para no dejar escapar un grito, Hel sonrió como una demente antes de intentar abalanzarse contra mí, Arat me empujó y contuvo a la otra

-¡VETE!-esta vez obedecí y salí corriendo de la casa, cuando un bulto me detuvo. La melena dorada de Coatl me detuvo, estaba empapada de sangre, aún respiraba me arrodillé

-¿Coatl?

-Hola linda…-hablaba con dificultad

-Te vas a poner bien

-No, no es cierto-miró su pecho, un palo de madera convertido en estaca atravesaba su pecho-fue un placer conocerte…-me acarició la mejilla-y vive-fue lo último que me dijo antes de que su mano fuerte cayera pesadamente sobre el pavimento. No me permití ni siquiera una lágrima pues rápidamente quité, con mucho esfuerzo, la estaca de su corazón y corrí de vuelta a la casa.

-(-

-Se acabó-lo tenía sometido contra el suelo- Esa niña morirá Arat y tú serás mío

-Estás loca-dijo con mucho esfuerzo

-Por ti

-¡Ey loca!-grité desde la puerta, ambos me miraron- ¿Me quieres ven por mí?-mi incitación funcionó, Hel se colocó cual tigre en cuatro patas y corrió hacia mí, levanté la estaca e intenté clavársela, pero su mano sostuvo y retorció la mía, provocando que soltara la estaca

-¿Crees que me ibas a ganar?-rechinó en mi oído

-No, pero él sí-no tuvo tiempo de nada cuando la estaca atravesó su cuerpo. Me soltó lentamente y miró hacia atrás

-¿Por qué?-preguntó a Arat

-Porque ya no te amo-su cuerpo moreno comenzó a caer sobre el pulido mármol, como un árbol sobre la nieve. Y ahí terminaron mis problemas con los vampiros.

Busqué los ojos tranquilizantes de Arat, pero éste también yacía sobre el suelo.


Puff sí tenía un poco que no actualizaba, dudas, comentarios, etc. Son bien recibidos

Manfariel