Antes de nada, desearos a todos un feliz año nuevo y daros las gracias por leer mi historia. Me alegro de que os guste :D
El lunes llegó tranquilamente y Aëria se despertó mientras oía a sus compañeras de habitación bajar a desayunar. Se vistió con su nuevo uniforme "Que raro se me hace esto de la falda"-pensó, y salió por la puerta hacia la sala común, mochila en mano. Allí se encontró con Fred y George, que la saludaron animadamente y la acompañaron hasta el gran comedor.
Ron, Harry y Hermione ya estaban allí.
-¡Hola chicos! ¿qué tal?-dijo mientras se sentaba en frente de ellos. Cogió una tostada con mermelada y se puso a mirar el horario que Hermione le había dado el día anterior. -¿Herbología? Interesante...-repasó el resto del horario con la mirada mientras iba comiéndose la tostada. -Así que voy con al menos uno de vosotros a todas mi clases... mola-sonrió. -No me gustaría ser la nueva y encima estar sola.
-Nah, sin problemas. Te adaptarás bien, eso seguro.-digo Harry.-Herbología la da la profesora Sprout, fuera, en los invernaderos, así que más nos vale apurarnos con esto.
La primera clase no fue precisamente bien. Aëria no estaba muy acostumbrada a trabajar con plantas. La clase de Herbología en Durmstrang era prácticamente una tontería porque al profesor ni siquiera le gustaba esa asignatura y tan solo daban plantas autóctonas de la zona. No muchas plantas sobrevivían a una nevada casi continua. La profesora Sprout estuvo más de la mitad de la clase a su lado, corrigiéndola cuando cogía mal una planta o poniéndola al día de las cosas más básicas.
Cuando por fin salieron de los invernaderos, Aëria estaba cubierta de tierra de pies a cabeza.
-Dios mío, creo que odio esta asignatura-Dijo mientras se sacudía tierra del pelo y corrían a la siguiente clase, cuidado de criaturas mágicas.
Hagrid esperaba animado a los alumnos y cuando vio que ya estaban todos, les señaló una caja que tenía tapada con una manta.
-Bueno chicos, aquí tenéis unos curiosos animalitos con los que vamos a trabajar una buena temporada-levantó la manta, tratando de dar un aire dramático.-¡Escregutos de cola explosiva!
-¿Escre...qué?-dijo Ron con cara de sorpresa mientras miraba de cerca el contenido de la caja. -¿Que narices es eso Hagrid?
En la caja había unos 20 animales que recordaban vagamente a una langosta sin cáscara y que olían a pescado podrido.
-Escregutos de cola explosiva, Ron-respondió Hagrid- En esta primera clase vamos a tratar de averiguar que comen. Ahí tenéis una mesa con distintos tipos de comida, coged cada uno un escreguto e intentad alimentarlos.
Aëria se acercó a la caja:
-Son bastante... feos...¿no?-dijo a Hermione que se había puesto a su lado.
-Siendo Hagrid... lo que más me preocupa no es si son feos o no-respondió esta en voz baja.
-¡EH!-oyeron gritar a alguien detrás suya-¡El mío acaba de lanzar fuego por.. la boca, creo!
-Mola-susurró Aëria.
-No, no mola-le dijo Ron-mira ese, tiene un aguijón.
El resto de la clase fue un intento loco de que esos bichos comiesen algo, cuando lo único en lo que de verdad parecían interesados era en pincharles o quemarles. Varios alumnos salieron de la clase con pequeñas quemaduras en la túnica.
-Esta clase me gustó, fue una locura-Ron, que aún seguía traumatizado porque su escreguto había intentado colársele por la pernera del pantalón, negó con la cabeza.
-Yo no aguanto más clases con esos bichos.-Aëria se rió.
-¿Que tenemos ahora?
-Pociones-respondió Harry-dos preciosas horas de pociones con los Sly-notó el sarcasmo en su voz.
-Pociones me gusta, se me daba bien.
-Ya te dejará de gustar en cuanto conozcas a nuestro querido profesor.-dijo mientras iban camino de las mazmorras-Snape, le tiene un odio especial a los Gryffindors.
La sala donde se daban pociones era una de las mazmorras más espaciosas y nada más llegar vio que el único sitio libre que quedaba estaba justo delante de la mesa del profesor.
-Una putada Aëria-le dijo Ron mientras iba a su mesa del fondo.-Te la cambiaría, pero Snape ya me odia bastante, perdón.-Esta le respondió con una sonrisa.
-Sobreviviré, estoy segura.
Snape entró en la mazmorra con cara seria, agitó la varita delante de la pizarra donde aparecieron las instrucciones de una poción y sin dirigir una mirada a la clase dijo:
-Empezad.
Aëria sacó su libro de pociones, los ingredientes y encendió una llama debajo de su caldero sin levantar la mirada. Leyó las instrucciones por alto y se encogió de hombros. En Durmstrang siempre había sido de las mejores en pociones, tenía un "algo" para hacerlas que descolocaba mucho a su profesor. Lo cierto es que normalmente no solía seguir las instrucciones, le gustaba ir por libre y, para disgusto del profesor, solía irle bien. No iba a cambiar de método por cambiar de profesor.
Hora y media más tarde su caldero hervía a fuego lento y su poción soltaba un leve vapor azulado. Sabía que estaba bien y al levantar la cabeza vio que los demás aún no habían acabado. Llenó una redoma de poción que dejó suavemente en su mesa y se sentó en su silla, ojeando el libro.
-Señorita Windrunner-Toda la clase levantó la mirada. Snape estaba a su lado y tenía un aire bastante enfadado. Aëria miró hacia atrás y vio que Harry y Ron le lanzaban una mirada de ánimo-¿Que se supone que hace?
-Ya he acabado, profesor-el tono de voz de Aëria también había cambiado, era más duro.
-Eso ya lo veo. Pero no la he visto seguir las instrucciones.
-Siempre he considerado las pociones como un arte... intuitivo, dejarse llevar, ya sabe, profesor-por un instante la clase contuvo el aliento.
-¿Eso es lo que le han enseñado?-Aëria asintió con la cabeza-Deje la redoma en mi mesa, recoja sus cosas y espéreme en al puerta de mi despacho.
Media hora más tarde Aëria vio desde el pasillo como sus compañeros de clase salían. Ron, Harry y Hermione se acercaron a ella.
-Dios, acabas de vacilar a Snape. Te compadezco-Ron estaba pálido.
-No es nada. Y no puede negarme que mi poción estaba bien. Decidle a... ¿Tenemos Transformaciones no?, a McGonagall que llegaré algo tarde.-sonrió-no os preocupéis tanto.
-Yo en tu lugar tendría miedo-dijo Harry. Vieron a Snape salir del aula-Hacía tiempo que no le veía tan enfadado-añadió en un susurro.-¡Suerte!-y desaparecieron escaleras arriba.
La puerta del despacho se abrió y Aëria entró detrás de Snape. Se sentó en la silla que había frente a su despacho con la mochila encima de sus piernas y guardó silencio. Snape se sentó, pasó la mano por su frente un segundo y preguntó:
-¿Como estás?
