Disclaimer: Dr. House no me pertenece lamentablemente :P. Todo el crédito el para David Shore. Esta historia solo es realizada por diversión.

El día había amanecido soleado y eso a Cameron la ponía de buen humor, estaba contenta de estar de nuevo en casa y no tener que estar en el hospital, ya pasaba demasiado tiempo allí adentro trabajando. Se levanto de su cama y tomo un baño de agua caliente, realmente la relajaba sentir el contacto del agua en todo su cuerpo, la herida que tenia desde ayer le molestaba un poco, pero no le importaba, ella había logrado que no le pasara nada a Trece y se sintió bien con eso. No sabia porque lo hacia en realidad... Trece no era el tipo de persona que a ella le agradara y nunca trato de acercarse a ella, ya que había tomado su lugar trabajando con House. Pero al verla en ese estado de vulnerabilidad, al darse cuenta de que había perdido al único amigo con el que ella estaba, no pudo evitarlo. Su personalidad siempre fue así, al parecer los rumores sobre ella podían ser ciertos, ella atraía a personas desdichadas, primero su esposo, House, y ahora Trece, aunque por suerte se podía descartar a Chase de eso.

Luego de salir del baño y cambiarse, subió a su auto y se dirigió al trabajo. Pasaría temprano y así podría ver que tal estaba su colega.

Mientras tanto en el hospital una chica se retorcía en la camilla, parecía estar peleando contra ella misma, se movía de un lado a otro y balbuceaban palabras muy bajas que no se llegaban a escuchar. Después de unos minutos la chica se despertó sobresaltada dando un grito de terror, con su cara pálida y llena de sudor. Todo había sido una pesadilla... miro sus manos y no vio ningún rastro de sangre, ella estaba bien en el hospital y su respiración de a poco se fue normalizando. No pudo dormir muy bien en toda la noche, aunque tratara siempre despertaba con una pesadilla en la que se encontraba Kutner muerto y recriminándole que había sido su culpa que él muriera, que tendría que haber sido una buena amiga y estar atenta, y justo cuando la sangre caía junto con su cuerpo, ella despertaba. Lo único que esperaba era que le dieran de alta lo más rápido posible, para poder alejarse de allí. Necesitaba estar en su casa... ¡No! ¿A quien quería engañar? Ella en ese mismo momento necesitaba un trago, necesitaba olvidarse por lo menos unas horas de lo que había estado viviendo. Pero sabía que después de lo que paso iba a ser muy difícil escaparse a algún bar, no con Cameron tras ella. Se acomodo en la cama y soltó un gran suspiro, pensando en cuanto tiempo más tenia que quedarse ahí dentro.

Cameron llego al hospital y tomo el ascensor. Iba a ir a la habitación de Trece probablemente se encontraba muy mal y no quería que sufriera sola todo esto que estaba pasando, se acerco hasta la puerta y al parecer ya estaba despierta y sin pensárselo dos veces entro.

- Hey... ¿Como te encuentras?

- Cameron. - Dijo sorprendida Trece quien no se había percatado de su llegada - Mejor... no veo la hora de irme de este lugar...

- Si tienes suerte tal vez hoy te den de alta... ¿Estas segura que estas bien? Te encuentras pálida todavía y sin mencionar las ojeras que tienes, se te ves cansada.

- Bueno... es que no pude dormir muy bien. Soy algo quisquillosa con las camas de hospital - Dijo ella disimulando una sonrisa.

- Oh ya veo... te importa si me quedo aquí un rato, es que vine un poco más temprano así podía ver como estabas y mi turno no empieza sino hasta dentro de 20 min.

- Seguro, no debiste molestarte en venir. Estoy bien.

- Trece... no quiero sonar grosera, pero... sabes que no es cierto. Ayer intentaste matarte, estas traumada.

Trece derrotada suspiro, ella no tenia ganas de lidiar con eso y más cuando sabia que lo que decía Cameron era cierto.

- Yo quiero ayudarte Trece, no puedes pasar por esto sola.

- No necesito de tu ayuda Dra. Cameron, puedo con esto, siempre lo he hecho sola.

- ¿A que te refieres?

- No es un dato relevante para mí, así que por lógica menos lo será para ti.

- Me importas, quiero que podamos llevarnos bien, quiero ser un apoyo para ti. Me preocupo por ti Trece.

- ¿Desde cuando? ¡Oh si! Déjame adivinar, desde que House divulgo por todo el hospital que soy una perra bisexual con pocos años de vida. No, creo que lo de perra bisexual no iría. Nunca te agradaría con esas dos cualidades. Digamos entonces que me tienes lastima.

- ¡Esta bien! Si, me das lastima. Pero no porque estés muriendo, sino porque estas sola y no tienes a nadie que se preocupe por ti. Acéptalo, solo me tienes a mí, pero veo que eres igual de arrogante que el mismo House... Lo debes haber aprendido de él.

- Si, así es. Estoy muy orgullosa de ser uno de los perritos falderos de House, es que lo admiro tanto por haber divulgado mi vida privada que trato de seguir su ejemplo sarcástico...

Cameron se levanto rápidamente de su silla, pero había olvidado un pequeño detalle. Su herida todavía no estaba sanada, tenia que evitar los movimientos bruscos, por lo que se arrepintió en seguida de su acción al mismo tiempo que una oleada de dolor le nublaba los sentidos, ella largo un suave gemido y su mano se pozo en su estomago, cuando miro hacia abajo noto que se había abierto la herida. "¡OH mierda!" pensó, si veían el estado de su herida no la iban a dejar volver a trabajar, y ella no tenia intenciones de quedarse sola en su casa o peor aun de que se tenga que quedar en el hospital. Lo mejor era tratar de coserse la herida, pero una mano la retuvo justo cuando estaba por irse... Miro a los ojos de la persona que la detenía y pudo ver como en ellos se reflejaba preocupación.

- ¿Estas bien Cameron? Déjame revisarte eso. - Y sin decir más se incorporo suavemente y se paro delante de ella para revisar su herida que estaba sangrando bastante.

- No es nada Trece, solo necesito algunos puntos de sutura. Solo tengo que buscar el botiquín que debe estar por aquí - Dijo ella disponiéndose a caminar hacia uno de los muebles de la habitación.

- Lo siento, es mi culpa esto. No te muevas, la abrirás más. Déjame a mí... - Trece fue hacia uno de los muebles y encontró lo necesario para coser las heridas de Cameron.

- Oye, tu eres el que esta en mal estado aquí, necesitas descansar Trece. - Decía esto tomándose su estomago para detener la sangre.

- No es ningún problema en realidad. Déjame coserte rápido y podrás irte, nadie sabrá lo que paso. Súbete la camisa - Ella tomo la aguja y comenzó a coser. Luego de un minuto ya estaba todo listo. - Muy bien, ya esta listo.

- Muchas gracias. ¡Oh no!

- ¿Que pasa? ¿Hice algo mal, duele?

- No no, es solo que no tengo ropa aquí para cambiarme, la olvide en casa.

- Esta bien, no te preocupes. Yo tengo, puedes tomar unas prendas de mi casillero, toma la llave.

- Gracias otra vez, te debo una Trece.

- Creo que es el precio de salvarme de mi misma. No me debes nada, créeme. Y lamento haberte causado esa herida y comportarme tan mal contigo, pero en este momento no estoy de buen humor como para aguantar un interrogatorio, lo siento.

- Disculpa aceptada - Dijo Cameron sonriéndole dulcemente. - Por favor acuéstate Trece, todavía estas muy débil. Yo me iré a cambiar... Si necesitas algo solo llámame.

- Esta bien. Adiós.

- Hasta luego.

Lo que ninguna de las dos doctoras sabia era que mientras ellas estaban en la habitación, un extraño hombre las observaba con una expresión seria, para luego dar paso a una sonrisa diabólica y luego que salio Cameron de la habitación. Entro sigilosamente en la habitación de Trece...