Hacía frío fuera de las mantas, y alguien la estaba meneando.
-¿Aëria? ¡Despierta!-era la voz de Hermione.
-¿Que pasa?-murmuró sin abrir los ojos.
-Despierta, dormilona-Aëria se incorporó en la cama, bostezó y se frotó los ojos-¿Esto es... tuyo?
Estaba perdida. ¿A qué se refería? Y entonces se fijó. Hermione miraba a un gran cuervo que estaba apoyado a los pies de su cama.
-¿Crowley? ¡Oh dios! ¿Qué haces aquí, compañero?
-Así que es tuyo-suspiró y se dejó caer en su cama-Lleva como media hora picando al cristal de la ventana.
-Si, bueno, de mi madre, pero los cuervos viven mucho.-Extendió un brazo y el cuervo se posó en él.-Me encontró en Durmstrang y al parecer me ha vuelto a encontrar. A veces lo uso para mandar cartas, pero no acaba de gustarme utilizarle. ¿Crees que le dejarán quedarse en la lechucería?
-No veo por qué no-Hermione bostezó-voy a vestirme, se hace tarde para clase.
Aëria dejó al cuervo volar hasta el respaldo de una silla, se vistió rápidamente, cogió su mochila y, con Crowley ahora sobre su hombro salió a toda prisa del dormitorio.
-¡Voy a dejarle en la lechucería! ¡Nos vemos ahora!
Llegó justo a tiempo para la clase de Transformaciones y se sentó al lado de Ron, que al parecer seguía enfadado con Harry así que él y Hermione se habían cambiado los sitios, mientras saludaba a esta y a Harry que estaban en la fila de detrás.
-Ya creí que no llegabas-dijo Hermione nerviosa y en voz baja-No puedes faltar a clases.
-Lo de ayer fue una excepción, no te preocupes-le dedicó una sonrisa.-¿Qué tal Ron?
Este respondió con un bufido.
-Vale, vale... no hace falta que contestes.
El día resultó... raro... Por fin había hecho amigos medianamente normales y justo entonces, iban y se enfadaban. Y Aëria no quería meterse en medio de todo aquello.
En cuanto acabaron las clases subió a dejar su mochila a la sala común y se encontró con Fred y George que salían.
-Hola chicos, ¿qué hacéis?
-Hola Aëria-saludaron a coro.-Ibamos a la lechucería, a enviar una carta.
-¿Puedo unirme?-miraron con extrañeza-Harry y Ron están mosqueados y no quiero malos rollos.
-¡Así se habla! a nadie le gustan los malos rollos. Pilla una bufanda y te esperamos aquí.
Caminaron por los terrenos nevados de Hogwarts, camino de la lechucería, tirandose bolas de nieve y hablando de tonterías. Aëria se sentía cómoda con ellos.
Cuando se estaban acercando una sombra negra desdenció rápidamente del cielo y se posó en Aëria.
-Hola Crowley ¿Qué tal? ¿Te gusta tu nueva casa? Saluda a Fred y George.
-¿Es tuyo? ¡Mola!
-Era de mi madre... pero realmente no me gusta decir que sea de nadie. Sencillamente, somos amigos.
-Tengo una duda... ¿Como se puede ser amigo de un cuervo?
-Bueno.. digamos que...mirad.-Dejó que Crowley se sujetase a su mano y se lo puso a uno de los chicos en el hombro. Acto seguido pareció que Aëria pegaba un pequeño saltito en el aire y al instante ya no estaba allí. En su lugar había otro cuervo negro, más pequeño.. Dio un par de vueltas en el aire y al posarse sobre tierra Aëria reapareció.
-¡Hostia! ¡Eres una animaga!
-Mola ¿eh?-sonrió.-Creo que es culpa de mi madre, algún gen tonto que tenía. Ella era metamorfomaga, muy util si eres auror... aunque... no le sirvió de mucho la verdad...-una sombra de tristeza pasó por su cara pero desapareció al instante-¡Pero no hablemos de eso! Tenéis una carta que enviar no? ¡Pues vamos a ello!
Después de enviar la carta pasaron el resto de la tarde sentados en unos bancos que había fuera de Hogwarts, hechizando bolas de nieve para que se lanzasen solas a perseguir a la gente que pasaba por ahí. Aëria se enteró de que los gemelos querían abrir una tienda de artículos de broma en cuanto acabasen el colegio y ellos escucharon algunas de las pequeñas aventuras que ella había vivido en Durmstrang. Las apuestas, las gamberradas, los asaltos a las cocinas...
Volvieron al castillo cuando ya casi era hora de cenar y se llevó una mirada reprobatoria por parte de Hermione cuando se sentó con ella a la mesa.
-Deberías llevar los deberes al día.
-No te preocupes... necesitaba despejar la cabeza. Ahora estoy mucho más centrada-sonrió tranquilamente.-Los empezaré después de la cena...Estos siguen enfadados ¿verdad?-añadió bajando la voz. Hermione asintió con la cabeza-¿Crees que estarán así mucho tiempo?
-Ni idea, nunca los había visto así antes... habrá que hacer algo...
-Tu dirás si necesitas ayuda. Los conoces mejor que yo.
-Ya veré...-suspiró-bueno, voy un rato a la biblioteca-añadió apurando lo que le quedaba en el plato.
-¿Otra vez?... Estudias demasiado.. relájate...
-No es para clase la verdad...
-Peor me lo pones.
-¡Nos vemos arriba!-y se marchó.
Aëria miró a un lado y a otro de la mesa y vio a Harry y a Ron, con cara de mosqueados. "Genial" pensó.
