Disclaimer: Dr. House no me pertenece. La historia y los personajes solo pertenecen a David Shore. Esta historia esta hecha sin ánimos de lucro.
Después de que se fuera Cameron, ella decidió que lo mejor seria dormir un poco, no entendía porque estaba tan cansada todo el tiempo, aunque supuso que se debió a la perdida de sangre que tuvo. No pudo llegar a pensar mucho más debido a que se quedo dormida en unos pocos segundos... Pero lo que ella no sabía era que una figura sigilosamente habia entrado en la habitación sin despertarla. Esa figura se acerco a ella y levanto su brazo a la altura de su cuerpo, lo que indicaba que iba a golpearla en unos cuantos segundos. De pronto bajo el brazo con rapidez dispuesto a golpearla...
PAF!
Despertó sobresaltada debido al ruido que habia escuchado, algo habia golpeado muy cerca de ella. Su mirada se poso en la persona que trato de hacerle daño.
- ¡Dios mío!
- Si, gracias por el halago, aunque muchos suelen compararme con el cuando sus vidas están en mis manos.
- ¡House! ¡Casi me matas de un susto!
- Por suerte no fue así, y si lo fuera seria una lastima. Tendría que pedirle a Cameron que volviera.
- Cállate... ¿Se puede saber que necesitas?
- Sexo caliente con lesbianas... Llama a Cameron y comenzamos.
- Ya veo... ¿Cuddy no cubre lo suficiente tus necesidades? - Dijo Trece esbozando una sonrisa divertida.
House esboza una sonrisa también y responde.
- Solo necesitaba ver si el menor de mis patitos no estaba tan traumatizado como para faltar a trabajar, y veo que no. Tendrás que hacer mis horas de clínica por no venir a trabajar.
- ¿Que?
- Lo que escuchaste. - Y se marcho dejando a una pasmada Trece.
Luego de esa breve visita el doctor Gregory House camino hacia la sala de Emergencias, en donde pudo divisar a la doctora que el estaba buscando. Ella al parecer parecía muy concentrada en el expediente del paciente.
- Por tu cara plasmada en ese papel ese paciente debe tener una vida terrible, o tengo que irme ya que vas a asignarme un caso el cual no voy a aceptar. - Dijo esto ultimo esbozando una sonrisa.
- Antes de que te vayas... Es muy raro verte paseando por la sala de emergencias sin querer que haga algo para ti.
- Oh vamos Cameron! Solo soy un alma caritativa que viene a informarle sobre su paciente. Visite a Trece hoy.
- ¿Que? ¿Hay algo malo en ella?
- Ella esta bien, pero... ¿Se ha presentado algún familiar de Trece a visitarla, o tal vez alguna nueva conquista?
- No House, ella no tiene contacto con su familia y que yo sepa nadie a venido a visitarla.
- Vi a alguien mirando hacia la habitación de Trece, se lo veía algo ansioso por verla. Me acerque por curiosidad, pero el se fue rápidamente y no pude alcanzarlo.
- Debe ser algún admirador secreto.
- Antes de que empieces con tus historias de amor pegajosas, mejor me voy a molestar a Cuddy. ¡Ah! y por cierto ¡linda ropa! Te ves muy bien con la ropa de la Trece.
Sin decir más House se marcho dejando a una sonrojada Cameron...
Al anochecer Cameron había terminado su turno en la sala de Emergencias y estaba por irse, pero antes decidió darse una vuelta por la habitación de Trece, estaba muy preocupaba por la morena debido a que estaba experimentando un trauma muy fuerte y habia que vigilar que no cometiera ningún intento de suicidio otra vez. Estaba tan pérdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya habia llegado a la puerta de la habitación. Procedió a entrar y vio a Trece profundamente dormida, se acerco a revisar su estado con cuidado de no despertarla y noto que su rostro estaba menos pálido que la última vez, eso le dio gusto y se encamino para salir, pero un quejido la detuvo. Se dio vuelta y vio a Trece que parecía tener una horrible pesadilla, se retorcía en la cama desesperadamente y balbuceaba palabras que no lograba entender.
Ella se acerco para despertarla y comenzó a sacudirla suavemente llamándola por su apodo, pero la morena parecía no poder salir de su ensueño, hasta que de repente con un fuerte "NO" ella despertó. Lo siguiente que Alison pudo ver fue el rostro de la morena pálido junto con sus ojos llorosos, su mirada estaba perdida y parecía no darse cuenta de su presencia hasta que le tomo la mano suavemente acariciándole los nudillos.
Trece volteo la mirada hacia Cameron y de sus ojos comenzaron a caer lágrimas rebeldes que tanto se habia empeñado en aguantar.
Cameron no lo pensó dos veces y la atrajo hacia sí en un abrazo, que hizo que la morena estallara en sollozos, mientras que ella le acariciaba la espalda suavemente.
- Sh... Trece todo va a estar bien ahora, estoy aquí. ¿Quieres hablar de ello?
- Yo... Yo... No pude hacer nada por él Cameron. - Dijo todavía llorando
- Oye... No fue tu culpa, nadie pudo hacer nada por él, no te mortifiques.
- Es mi culpa. Si yo le hubiera preguntado que andaba mal, si lo hubiera apoyado, tal vez Kutner estaría aquí conmigo.
- Tu no sabias que algo andaba mal, siempre se mostraba feliz Trece.
- Todavia no puedo sacar de mi cabeza la imagen de él muerto y yo cubierta de su sangre - Dijo mirando sus manos. - Me siento sucia Cameron, me siento responsable de lo que le paso, yo solo lo tenia a él y ahora...
- Estas sufriendo un trauma y necesitas tiempo para reponerte. Yo estoy segura de que Kutner no te culparia, ustedes eran amigos.
- No lo sé Cameron... Estos sueños se repiten una y otra vez. Él me culpa de lo que paso, me odia, y luego... su cuerpo aparece a mis pies y yo bañada en su sangre... - Esto último lo dijo quebrándose de nuevo.
Alison la atrajo de nuevo en un abrazo y le susurro en el oído.
- Se que esto tomará tiempo, pero yo voy a estar contigo para ayudarte Trece. Hoy me quedare aquí contigo-
- Gracias Allison...
Cameron le dio una dulce sonrisa a su acompañante y se quedo abrazándola en silencio hasta que se quedo completamente dormida.
Al ver a Remy totalmente dormida ella decidió que lo mejor sería irse a casa, y silenciosamente salio de la habitación para dejar descansar a su colega.
Luego de ver que la Jefa de la sala de emergencias saliera de la habitación, una misteriosa figura se escabulló silenciosamente a la habitación de la morena, contemplando su frágil figura y se acerco esbozando una sonrisa maliciosa.
La Dra. Cameron revisaba cansada su casillero por tercera vez, al parecer las llaves de su auto no se encontraban allí y no quería gastar dinero en un taxi cuando podía irse en su auto. Pero un pensamiento atravesó su mente, tal vez las había dejado en la habitación de Remy sin darse cuenta. Se reprendió mentalmente de no haberlo pensado antes y corrió hacia la habitación de la joven. Al llegar observo que las cortinas estaban cerradas, pero pensó que alguna de las enfermeras la habia cerrado para darle un poco de privacidad a ella, y sin pensarlo más entro...
