Pasaron los días y el tiempo se fue volviendo cada vez más frío. Harry y Ron seguían enfadados y aunque, a recomendación de Hermione, Aëria pasaba de vez en cuando un rato con cada uno de ellos, solía vérsele más con los gemelos y su amigo o acompañando a Hermione en la biblioteca. Un par de veces acompañó a Harry a ver a Hagrid y otras veces se quedaba en la torre de Gryffindor, leyendo sus apuntes o simplemente ayudando a Hermione, que le había contado algo de una asociación de liberación de los elfos domésticos o algo así, a tejer gorros de lana.

-Se acerca la primera prueba...-Estaban en la biblioteca, repasando un trabajo de Historia de la Magia que tenían que entregar al día siguiente.

-Lo se...-respondió Aëria sin levantar la vista del trabajo.

-¿Crees que Harry tendrá algo preparado?

-No hemos hablado del tema... pero ¿quién está preparado para enfrentarse con un dragón?

-Deberíamos escribir a Charlie

-¿Charlie?

-Es uno de los hermanos de Ron, trabaja con dragones, seguro que a él se le ocurre algo.

-Eso no sería... ¿hacer trampas?

-Si, supongo... pero vamos, ya ha habido trampas si Harry sabe que son dragones...-Hermione guardó el trabajo en la mochila y sacó el libro de Transformaciones-Tengo que repasar unos hechizos... no estoy segura de haberlo hecho bien en la última clase.-Aëria no pudo evitar reírse y se llevó una mirada acusadora por parte de la bibliotecaria.

-No digas tonterías... fuiste la única que conseguiste hacerlo bien.

-¡Chicas! ¡Necesito ayuda!-Volvían a la sala común después de un largo día cuando Harry las encontró por el pasillo-¡Llevo media hora buscándoos!

-Respira..respira... ¿Qué pasa?

-Es sobre lo de los-bajó la voz-dragones. Estuve hablando con... un viejo amigo-al decir eso miró a Hermione que asintió imperceptiblemente.

-¿Ya tienes alguna idea?-preguntó esta.

-¡Si! pero necesitaré vuestra ayuda.-Las dos chicas se miraron la una a la otra con cara de extrañez.

-¿Para qué?

-¡Encantamientos convocadores!-seguían sin entender.-Intentaré invocar a mi escoba.

-Eso es arriesgado, ¿no crees?. Es decir, imagínate si sale mal... deberías tener también un plan b.

-¡Es una idea genial Harry! ¡Deberíamos empezar hoy mismo! ¿no crees? Al fin y al cabo quedan menos de dos semanas-Hermione miró a la chica reprobatoriamente.-Va, Hermione, no seas así. Estoy segura de que puede funcionar.

-¿Y si no funciona?

-No creo que dejasen que el dragón devorase a Harry-se rieron.-¡Vamos! Dejo la mochila arriba y nos vemos aquí en cinco minutos. ¡Vamos, Hermione!

Diez minutos más tarde estaban los tres en un aula vacía, tratando que Harry le pillase el truco a los encantamientos convocadores y, al marchar ya de noche, Aëria estaba segura de que había mejorado. Hermione aún seguía pensando que deberían pensar en algo más "solo por si acaso"

Y así, sin darse cuenta siquiera, Aëria de repente ya no tenía tiempo libre entre las clases, los deberes y ayudar a Harry. Y ciertas preocupaciones que tenía desde que había pisado el castillo empezaban a desaparecer.

Hacía frío. Fuera estaba nevando y se podían ver los copos de nieve caer a través de las pequeñas ventanas.

La niña llevaba un camisón largo e iba descalza. Tenía el pelo alborotado y arrastraba un gastado peluche tras de si. Había luz en el salón al pie de las escaleras. Bajó paso a paso, despacio, restregándose los ojos y bostezando. Al llegar abajo se asomó por el marco de la puerta.

-¿Dónde está mamá? No me ha dado las buenas noches.

Había dos hombres en el salón. Uno aún tenía los ojos enrojecidos.

-¡Aëria! ¡Vamos! ¡Despierta!

-Que... ¿qué pasa?

-Vamos nena, te has quedado dormida ¡Y hoy es el gran día!-Por fin abrió los ojos y vio a Fred y George mirándola.

-Ya ha bajado casi todos a desayunar. ¡Hoy es la primera prueba!-Aëria bostezó.

-¿Una pesadilla?-preguntó Fred mientras le ayudaba a levantarse.-Hablabas en sueños.-Aëria negó con la cebeza.

-Un mal recuerdo. ¡Vamos a desayunar! ¡Me muero de hambre!