Capítulo 3

Castle se dirigió a abrir la puerta mientras se frotaba los ojos. Miró el reloj de pulsera y vio que eran las 10. De hecho, todavía eran las 10. Arrugó el entrecejo, esbozando una mueca de fastidio. Se pasó la mano por el pelo, desordenándolo más de lo que ya estaba y abrió.

- Buenos días – saludó ella alegremente. De pronto se quedó quieta y puso cara de desconcierto - ¡Vaya!, ¡estás horrible!

Él se frotó de nuevo el puente de la nariz intentando enfocar la vista. Sus ojos le devolvieron una imagen de Beckett risueña vestida con unas deportivas, una camiseta y unos vaqueros viejos. Se los frotó de nuevo. No se creía lo que estaba viendo.

- A riesgo de parecer grosero no puedo evitar preguntarte ¿qué haces aquí?

- Tengo el día libre

- No sabes cuánto me alegro – respondió irónico

- Me refiero a que tengo el día libre... - hizo una pausa mientras movía las manos de manera circular para intentar ayudarle a completar la frase.

Castle hizo una mueca de fastidio y sin ningún interés por responder se apartó de la puerta, con un gesto le indicó que pasara y se dirigió directamente a la cocina a preparar café. Ella cerró y le siguió sentándose en uno de los taburetes del office.

- ¿Qué te pasa?

- Que casi no he dormido, que me has despertado, alegremente por más señas, y que necesito un café. Eso es lo que me pasa. Por ese orden.

- En ese caso me voy, no quiero molestarte – y se dispuso a levantarse

- ¡Eh! No. Ahora que me has despertado tienes la obligación de aguantar mi mal humor. Al menos hasta que me haya inyectado un café en vena y vuelva a ser una persona normal. En realidad con ser una persona me conformo - bebió de la taza y clavó sus ojos enrojecidos en ella - ¿Y bien? ¿A que debo el placer de tu visita a estas horas intempestivas inspectora Beckett? - se colocó al otro lado del office y apoyó pesadamente los codos en la barra.

- Hace cuatro horas que ha amanecido

- Y yo hace cinco que me he acostado.

- ¿De juerga?

- Si. Contigo. Mas bien con tu alter ego.

No pudo contener una sonrisa de orgullo

- ¿Has estado escribiendo?

Él asintió perezosamente. Realmente parecía exhausto.

- Termina la frase

- ¿Qué frase? - preguntó desconcertada

- La que me has dicho en la puerta – aclaró él y bebió otro sorbo de café.

- Ah, bueno. Decía que tengo el día libre y … me debes un picnic - carraspeó

Castle se quedó mirándola impasible. Su cara no mostraba expresión alguna. Parpadeó varias veces, asimilando lo que acababa de oír y bebió de nuevo. Finalmente habló muy serio

- De eso hace tres semanas.

Ella sintió como se le formaba un nudo en el estómago pero le sostuvo la mirada.

- No me dijiste que tuviera fecha de caducidad

- Y tu no me dijiste que fueras a aceptar. De hecho tu lenguaje corporal indicaba "rechazo" con luces de neón - aclaró mientras abría y cerraba los dedos de la mano izquierda.

- No te fíes demasiado del lenguaje corporal de una mujer.

Castle apuró su café. Cerró los ojos y respiró hondo antes de hablar.

- De acuerdo

- ¿De acuerdo?

- De acuerdo – convino

- ¿Así?, ¿sin más?

- Bueno, ya me he tomado el café y vuelvo a ser yo y, tal y como ya sabrás, soy un chico fácil. Voy a encargar la comida, siéntate en el sofá mientras me ducho y me visto adecuadamente para la cita.

- ¡No es una cita! - exclamó ella alarmada mientras le veía alejarse hacia las escaleras

Él lanzó una mirada seductora por encima de su hombro

- Por supuesto que no.

Y sonrió triunfante mientras subía los peldaños sin apresurarse.

-O-O-O-O

Continuará...