HOla!! Soy yo de nuevo!! lo siento tanto!! se que prometí escribir apartir del jueves,pero tuve unos pequeños incovenientes que no me dejaron escribir hasta hoY!!! SUMIMAZEN!!! Bueno, sin más rodeos!! Capitulo 4!!


Capítulo 4: La Verdad

-Konoha, 1pm, jueves.

Shikamaru no tenía nada que hacer ese jueves, lo cual fue terrible para él, ya que no tenía mantener su mente ocupada en algo que no fuera Temari (aunque realmente, tuviera o no algo en que pensar o que hacer, no dejaba de pensar ni un segundo en ella). Había pasado una mala noche, pensando en aquella señal de ayer. ¿Habría sido realidad o se lo habría imaginado? ¿Sería que de verdad lo necesitaba, que de verdad estaba sufriendo? ¿Sería solamente un reflejo de lo mucho que él la necesitaba a ella, una mala jugada de su mente y su corazón?

No lo sabía, y aun meditándolo todo la noche no pudo hallar una respuesta. Era increíble que su cerebro pudiera predecir 200 movimientos de un ninja cualquiera que fuese con solo observarlo un instante; pero no pudiera predecir ni un movimiento de una mujer, ni un pensamiento, y era todavía era más difícil con su mujer problemática.

Decidió que un segundo más que estuviera allí encerrado en su apartamento, lo volvería loco. Habían tantos recuerdos dentro de esas paredes: tanto amor, tanto cariño, tantos momentos… Y a su vez, también había tantos errores, errores que los llevaron a estar como estaban; separados sin saber el uno del otro, y por lo menos en su caso, con un dolor por la incertidumbre de cómo estaba ella.

Salió a dar un paseo, por el parque, realmente necesitaba un respiro. Necesitaba hablar con alguien, desahogarse, pero no sabía con quien. Su padre no se hallaba en la aldea, andaba en una misión en la aldea de la Cascada y tardaría en volver. Definitivamente Ino no era una opción, es más, parte de todo lo había pasado podía atribuírsele a ella. Habría dado lo que fuese porque Asuma estuviera vivo, pero su única huella era su hijo de un año, llamado de igual forma. ¿Con quién podría hablar?

-Oie, Shikamaru, ¿por qué esa cara tan larga?-dijo una voz familiar.

Shikamaru levantó la cabeza y vio venir a Chouji y a Naruto alegremente hacia él. El Nara levantó la mano en señal de saludo.

-Shikamaru, ¿qué te pasó-dattebayo?-dijo Naruto

-(Respira profundo y dice) Creo que ya encontré con quien desahogarme. Vamos a la parrillada, yo invito-dijo Shikamaru.

-¡SÍ PARRILLADA!-gritó Chouji.

Los 3 se dirigieron a su destino; Shikamaru en silencio y Chouji y Naruto hablando de su amigo.

-Oie, Naruto, ¿No crees qué Shikamaru está un poco raro?

-Ahora que lo dices, sí. Anda un poco ido, digo más de lo normal.

-¿Crees que haya pasado algo con Temari?

-Espero que no, Shikamaru vive para ella y nada más-dijo finalmente Naruto.

Siguieron conversando hasta llegar al restaurante. Ordenaron una parrillada para 4 (Chouji contaba por 2). Chouji y Naruto intercambiaban miradas nerviosas, mientras Shikamaru veía por la ventana, con la mirada perdida, viendo las hojas verdes ser movidas por el viento… Fragilidad…

-Shikamaru, ¿qué te pasa?-se aventuró a preguntar Naruto.

-Si hermano, te ves terrible-dijo Chouji.

En ese justo momento, trajeron la comida, pero nadie toco nada. Un silencio mortal se vivió en ese momento, esperando la respuesta de Shikamaru.

-(Respiración profunda) Terminamos- dijo finalmente.

-¡¡NANI!!-dijeron Chouji y Naruto al mismo tiempo.

-Ya oyeron-dijo Shikamaru viendo fijamente a su taza de té.

-Pero… ¿Cómo pasó?-preguntó Chouji.

-Habíamos peleado mucho y el martes peleamos muy en serio, tanto así que yo me metí con sus hermanos y casi me mata de la cachetada que me dio. Regresó a la casa y yo detrás de ella. Cuando llegué, ella ya había empacado y dijo que necesitaba tiempo para pensar, pero yo le dije que sí salía, no volviera, pensando que ella no se iría… Pensando que era la típica mujer desesperada por conservar a su novio, pero ella no es así… Cuando la amenacé, se cerró y se fue.

-Si definitivamente Temari no es ese tipo de chicas- concluyó Naruto.

-Así es-dijo Shikamaru- así que ella dijo que era el fin y se fue. Todo fue culpa mía, debí haber hablado más con ella…

-Mmmm, yo diría que más bien es culpa de ambos-analizó Chouji-debieron hablar más y discutir menos.

-Tienes razón-dattebayo-dijo Naruto – gritar no resuelve nada.

-Sí, pero fui yo él que le cerró la oportunidad de pedir perdón, o de regresar-dijo Shikamaru, dirigiendo su mirada a través de la ventana, de donde se podían ver perfectamente las puertas de Konoha.

-Y no has intentado, no sé, ¿buscarla?-dijo Chouji- creo que deberías ser tú el que te disculpes.

-No sé si será una buena idea, Temari no parece el tipo de chicas que acepte una disculpa-aventuró Naruto.

-Mmmm, no comparto tu opinión-objetó Chouji- Pero, tú que la conoces mejor, ¿Qué preferiría Temari?

-No lo sé, ahora no estoy seguro de nada- dijo el Nara-pensé que ella no se iría, también pensé que regresaría. Pensé que había sido ella la que inicio todo incluyendo las peleas, pero ahora no estoy tan seguro, creo que más bien fui yo… Ahora solo sé que no sé nada, y también sé que no razone nada como me habría gustado…

-¿Y qué crees que pudiera ocasionar esas peleas?-preguntó Chouji

-No lo sé, realmente no le sé. Lo único que pude notar es que ella andaba más receptiva de lo normal; o que ya no soportaba más, jeje-dijo Shikamaru con una sonrisa triste

-Tal vez tenía algún problema, y no te diste cuenta-propuso Naruto- o tal vez no se sentía bien o no sé, pueden ser tantas cosas.

-Sí, puede que tengas razón-Dijo Shikamaru- Hay algo más, ayer estaba pensando en ella, sentí un dolor en el pecho. Sentí como… si ella estuviera sufriendo. Y hoy sentí lo mismo, pero mil veces más fuerte… Por más loco que suene, creo que siento lo que ella siente… Creo que estoy empezando a alucinar pero siento como si ella estuviera pasando por un mal momento.

Chouji y Naruto no dijeron nada, solo se volvieron a ver con una nota de extrañeza.

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-Suna, en ese mismo momento…

Pero Shikamaru no sé equivocaba, Temari había caído desmayada en uno de los pasillos del Palacio del Kazekage. No sé sabía con exactitud que le sucedía, su salud no era muy buena desde que llegó de Konoha. Kankuro y Gaara corrieron a socorrerla y la recostaron en su cama en su habitación para que descansara (no la llevaron al hospital ya que ella los odiaba).

Temari al abrir sus ojos después de una hora de dormida, se encontró recostada en su cama con un ninja médico a su lado, llamado Yue y sus hermanos mirándola con cara de aprensión.

-¿Qué me ha sucedido?-preguntó ella, sosteniendo su cabeza.

-Te has desmayado-respondió Kankuro al instante.

-Temari tengo que hablarte sobre algo-dijo Yue, mientras se acercaba a su cama-pero preferiría hacerlo a solas…

-Por mí no hay ningún problema-dijo Temari tranquila-¿Gaara, Kankuro?

Gaara y Kankuro asintieron y salieron lentamente de la habitación. El ninja médico se acercó más a la cama de Temari y se sentó a su lado. Temari tenía curiosidad de saber que era lo que él quería decirle, aunque ya creía saber que era.

-Temari, no sé cómo decirte esto, pero… es mi deber decírtelo.

-Lo que tenga que decir, dígalo doctor.

-Muy bien Temari. Estás embarazada.

-Oh, ya veo ero doctor, con todo respeto, eso ya la sabía.

-¿En serio? ¿Y ya lo saben tus hermanos?

-No, no se los he dicho.

-Pues deberías haberlo hecho, tamaño susto les has pegado hoy.

-¿Usted les dijo algo? –dijo ella apretando los puños.

-No-dijo él- soy un profesional y consulto antes de informar algo, respeto la opinión de mis pacientes.

-Gracias, yo misma se los diré-dijo ella ya más relajada- ¿Qué fue lo qué me pasó?

-Se te bajo el azúcar y no pudiste compensarte así que perdiste el conocimiento y te desmayaste. Pasaste una hora inconsciente y ya. Pero, necesito saber a qué se debió tu cuadro de hipocarbohidratos, para evitarlo. ¿Qué hiciste hoy?

-Trabajé toda la mañana y para terminar antes, me salté un par de comidas-admitió ella.

-Ya veo, solo me queda decirte que de ahora en adelante, deberás tener ciertos cuidados para ti y tú bebé…

Y el doctor comenzó a decirle todo lo que debía y no debía hacer. Le habló acerca de no saltarse comidas las comidas y hacer las 6 reglamentarias y que cada vez que sintiera hambre, comiera algo ligero. Le comentó que en los primeros meses, podría realizar una que otra misión, pero debían ser simples y que no exigieran un gran esfuerzo físico; ya que uno en extremo podría ocasionar un aborto (esto le causó un escalofrío a la kunoichi, estaba decidida a tener ese bebé. Sabía que sería difícil-más si lo hacía sola- pero ella asumía la responsabilidad de sus actos y no sería ella la que acabara con a incipiente vida que había dentro de ella, producto de su antiguo-y todavía presente-amor roto). Cuando el doctor llevaba como una hora hablando, Temari perdió el hilo de la conversación y su mente voló a otra parte. Voló hasta donde se encontraba aquél que tenía cautivo su corazón. La llevó a donde realmente pertenecía.

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-Konoha, 5:00 pm

Desahogarse en esa larga plática con sus amigos ayudó a Shikamaru a sentirse mejor, pero no lo calmó del todo. Todavía tenía tantas cosas en mente. Ya estaba empezando a ponerse el sol en un precioso atardecer color sangre con manchas naranjas. Era como una pintura donde la tinta se hubiera regado y creado algo hermoso, un infinito delimitado y un fin sin límites. Shikamaru no sabía ni siquiera hacia donde se dirigía, dejaba que sus piernas se movieran solas y lo dirigieran a un lugar desconocido. Tampoco venía poniendo atención de adonde caminada, ni siquiera se preocupaba de esquivar a la gente, prácticamente lo hacía en automático. Caminaba a buen paso, ni muy lento ni muy apresurado. Al cabo de un rato, se dio cuenta de donde se estaba dirigiendo. Estaba a las puertas del cementerio.

-Tenía tiempo sin verte, ¿no es así?-dijo mientras se ponía enfrente a la tumba de Asuma, y se sentó frente a ella para charlar un rato.

-No sabes cómo me haces falta, ya no tengo nada que hacer por las tardes, lo único que hacía antes era barrer contigo el piso en Shouji, sí era muy divertido ganarte- mientras decía esto, en su mente flotaban recuerdos de sus interminables tardes con Asuma, riendo, compartiendo, hablando…-No he tenido una semana muy agradable, ¿Sabes?-tomó aire- Temari… se ha ido y no sé qué hacer, no sé si buscarla, o escribirle o no sé, pero, DEFINITIVAMENTE NO QUIERO DEJARLA IR.

Se distrajo y vio unos tulipanes que estaban al lado de su lápida.

-Veo que Kurenai-sensei y tu hijo han venido a visitarte, y te trajeron tus flores favoritas, se las habrán comprado a Ino, ella siempre guardaba las más floreadas para ti…

Luego de un minuto de silencio, decidió que era hora de partir.

-Bueno, viejo, luego vendré de nuevo. Gracias… por todo…

Salió lentamente del cementerio. Definitivamente el viejo Asuma era quien lo había llevado hasta él. Se sentía liberado, pero no del todo. Igual se sentía triste y desesperanzado, pero por lo menos ya no ocultaba su dolor, ahora era compartido.

Finalmente, se dirigió a su casa.

Llegó a su apartamento y salió a la terraza y allí se quedó, observando a las estrellas. Vio una constelación que se parecía al rostro, de ella… ¡Maldición! ¿Por qué todo le recordaba a ella? -"Tan bella como una estrella"- recordó él haberle dicho una vez a ella.

Había recuerdos de ella por todas partes. ¿Qué significarían? ¿Sería qué le anunciaban que ella volvería? ¿Qué estarían otra vez juntos? ¿Acaso todo este sufrimiento, era una prueba de verdadero amor?

-Si es así, no te fallaré, yo siempre estaré esperándote-dijo él con valentía para sí.

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-Suna, 9pm

Después de su plática con el doctor, este recomendó reposo para Temari, por lo que la dejaron sola y tranquila en su habitación. Ella dijo a sus hermanos que apenas despertara, les diría que le pasaba. Pero cuando ellos salieron, no durmió. Se quedó despierta, pensando, meditando, hasta que pasaron las horas. Ya a las 9pm, Gaara y Kankuro entraron en su habitación, le traían una sopa porque no había cenado con ellos.

-Temari, ¿Ya te sientes mejor?-preguntó Gaara.

-Sí gracias-dijo ella, probando la sopa.

-Por favor, dinos, ¿Qué tienes?-imploró Kankuro.

-Estoy embarazada- explicó ella, de todas maneras, no era algo que pudiera (o quisiera) seguir ocultando por mucho más tiempo.