Hola!!! jeje se que hace tiempo no posteaba, hace muuuuuuuuccccccho, jeje, pero esque estoy avanzando muchos fics a la ves y digitar no es mi fuerte, como sea, finalmente pasé este capítulo y ya está listo. solo kieor comentar que esta saga ya lleva 9 capítulos en lo que he escrito en mi cuadernito jajaja. Un saludo a titxutemari otra vez, a rose h n-eres mi idolo- y a johelruto(no recuerdo como era el nick, jeje sorry!!) que a insistido mucho en este capitulo!!! bno, sin más preambulos!!! capitulo 5!!


Capítulo 5: Querida Temari

-Konoha, 9pm

"…No sé cómo decirte esto… Temari… el simple hecho de pensar que ya no estás conmigo me desanima, me hace falta tu sonrisa, tus regaños, tu "buenos días vago" por la mañana y por las noches tus besos de despedida… Sé que fui un idiota total y no te supe comprender, y te dije que si te ibas que no volvieras jamás, pero me di cuenta de que yo sin ti no soy nada y mucho menos alguien. Lo siento, no sé qué fue lo que me ocurrió en ese instante… solo estaba estresado y no supe cómo reaccionar. Espero que perdones mi eterna inmadurez de la que siempre hablas…

Con el amor de mi alma…

Shikamaru

Pdta.: Te amo"

Esa fue la carta que redactaba Shikamaru mentalmente, pero luego se dio cuenta que fuera lo que fuera a decirle era mejor hacerlo en persona, así que tomó la idea de su mente y la desechó. Pensó en redactar algo y aprenderlo de memoria para decirlo frente de ella, pero algo tan distinto a él que no hubo resultado alguno. Así que decidió que era mejor irse a la cama y dormir. Pero se quedó meditando unos instantes, lo único que pasaba por su mente era volver a verla, volver a verla, y pedir perdón, pero como, cuando…

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Suna. 9:05pm

-¡QUÉ!-gritó Kankuro, desconcertado.

-Ya me oíste-dijo Temari, con dejo de poca tolerancia.

-Pero, pero-Kankuro no podía dejar de balbucear, literalmente se había trabado.

Gaara en cambio, no mostró reacción alguna. Sencillamente se limitó a ver a los ojos a su hermana. Esta lo miró con ojos desafiantes. No necesitaban decirse nada, todo estaba en esas miradas, tan penetrantes la una como la otra, ninguno cedió, hasta que finalmente alguien rompió el silencio…

-Es de él, ¿No es así?- aventuró Gaara

-Así es, tú sabes que no podría ser de nadie más-dijo ella tranquila.

-Pero, ustedes… USTEDES NO ESTÁN CASADOS-gritó Kankuro fuera de sí, cuando pudo articular algo con sentido.

-No, no lo estamos-dijo Temari con una punzada de dolor en el corazón.

-¿Pero van a casarse, no es así?-dijo Kankuro, inquisitivo

-Por el contrario, ustedes están separados-objetó Gaara-¿No es así?

Kankuro se quedó boquiabierto. Ahora sí, lo acababan de dejar en K.O.

-Así es-dijo Temari- desde hace unos días que ya no estamos juntos.

-¿QUÉ? Ese animal te dejo por estar embarazada, ¿verdad? Te juró que mataré a ese bastardo con… mis…-dijo Kankuro retorciendo sus manos, antes de ser interrumpido por Temari.

-No Kankuro, él ni siquiera lo sabe. Nos separamos antes de yo darme cuenta. Por eso mi desmayo y mala salud.

Gaara asintió en seña de comprensión, ahora todo tenía sentido. Él sospechaba desde un principio de la separación de ellos 2, lo sospechaba desde el día que encontró a su hermana a las 3am en Suna. Y el repentino embarazo explicaba los constantes mareos, arqueadas, nauseas y vómito. Más recientemente, el desmayo. Increíblemente, ahora que ya estaba al tanto de todo, se sentía tranquilo.

A diferencia de su hermano menor, Kankuro se mostró bastante molesto con la actitud de su hermana. Negó con desdén la cabeza, miró a su hermana con ojos de desaprobación, la lo cual Temari no esquivó la mirada, sino que devolvió una mil veces más feroz. Kankuro salió del cuarto dando un portazo. Gaara aprovechó el momento y se sentó al lado de su hermana. Pasó su brazo alrededor de los hombros de esta y la acunó como si fuera una niña pequeña.

-¿Piensas decirle?-preguntó él lo más sereno que pudo.

-No tengo opción; tarde o temprano se dará cuenta… Pero prefiero decírselo yo misma y lo antes posible.

-Me parece muy bien… Y en cuanto a ustedes…

- No lo obligaré a nada, yo ya tomé mi decisión, si él quiere formar parte de nuestras vidas, podrá hacerlo de la forma que quiera. Si no, es libre de desentenderse de nosotros… Ya no estamos juntos y no pienso obligarlo a nada…

-Eso no le agradará a Kankuro-dijo Gaara, divertido tratando de alivianar la situación.

-No, pero ¿tú me apoyas? ¿Crees qué es la decisión correcta?

-Claro que te apoyo-dijo abrazándola-creo que es la decisión más madura que has podido tomar.

-Gracias.

-Pero ahora, hablaremos de lo importante. ¿Ya te hiciste algún chequeo?

-No-dijo Temari como niña pequeña regañada.

-Bueno, mañana a primera hora irás. NO quiero que te descuides.

-Pero… ¡Odio los hospitales!

-NO importa, de todas maneras irás y punto. Aparte, creo que te interesará saber cuánto tiempo más podrás estar de misión, y cuanto tardarás en volver a ellas, ¿No es así?

-Sí, de hecho que sí.

-Pues no se hable más. Mañana a primera hora al doctor. Descansa, que ahora lo necesitaras mucho-dicho esto, Gaara la besó en la frente-Buenas noches, Temari.

Temari antes de acostarse, se tragó un poco su orgullo y por primera vez en muchos años, se acercó a Kami en una oración.

-Kami-sama, sé que no estado muy cercana a ti en lo último de mi vida, pero por favor, te pido que me des protección y a mi niño, que la necesitamos más que nunca… Y por favor, protégelo a él también, y hazle saber, que todavía lo amo… Como lo hice desde el primer momento que lo vi…

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Y una súplica jamás es ignorada. Bajó la luz de luna, antes de dormir, cuando Shikamaru ya estaba cayendo en los brazos de Morfeo, sintió la cálida caricia de la mano de Temari por su rostro…

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-Afueras de Suna, 9:30pm

-… mañana la vigilancia no será muy buena, debido a que un importante grupo de ninjas saldrá a una misión de reconocimiento, yo saldré con ellos. Esos archivos están en el piso superior, ya que los de los civiles ocupan las bibliotecas subterráneas. Puede que haya un par de ninjas vigilando, pero no serán gran problema para ti-dijo un ninja cuyo rostro estaba cubierto por una larga capucha negra.

-Ya veo, así que no será gran desafío-repitió una voz profunda.

Zetsu se hallaba en las afueras de las murallas de Suna. Llevaba unos días en los cuales todas las noches se quedaba en ese preciso lugar, vigilando, esperando el reporte de su espía en Suna.

-Sí, además, no se darán cuenta de que los golpeo hasta cuando ya sea muy tarde-Dijo el espía, quitándose la capucha. Se trataba de Yue, el mismo ninja médico que había atendido a Temari minutos antes.

Un silencio imperante gobernó por unos segundos.

-Bueno-aventuró el inocente ninja- quiero mi recompensa, ahora.

-¿Recompensa? ¿Por ser un traidor a tu propia aldea? Deberías agradecer que te dejo con vida, la deslealtad es solo de sabandijas insignificantes.

-Dame mi oro o la mitad de la aldea sabrá de ti antes de que cante un gallo-amenazó él.

-¿Quieres recompensa? Aquí está…-dijo diabólicamente.

Ramas salieron del suelo y lo envolvieron de pies a cabeza, apenas dejándolo respirar. Su cara de desfiguró del terror, no había nada que hacer ya.

-¡MALDITO! ¿QUÉ HACES?

-TU recompensa, te liberare de ser un esbirro sucio e impío-dijo Zetsu, girando su cara recordando al mismo Mal

Las mismas ramas empezaron a enrollar su cabeza, metiendo espinas y ramillas a los ojos del shinobi. Este profería alaridos de dolor, que eran ahogados por la misma hojarasca que lo oprimía. Sangre por todas partes, hasta que un crujido finalmente dio paso a que el bulto de hierbas dejara de moverse. El infeliz estaba muerto.

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-Suna, viernes, 9am

Temari venía saliendo de su cita con el obstetra. Estaba feliz ya que le habían dicho que todo estaba en orden. Tenía aproximadamente 2 meses de embarazo y se encontraba perfecta de salud. Un destello de tristeza se notaba en sus ojos, ya que no por mucho más podría estar de misión. Con suerte los primeros tres meses y después tendría que esperar hasta que el doctor decidiera que era conveniente para ella y para el bebé.

Caminaba alegremente por uno de los pasillos, cuando de repente, sonó una explosión justo del pasillo que estaba a su izquierda.

-¿Qué demonios?-murmuró Temari, que por instinto tomó su abanico de la espalda y salió corriendo al origen de la explosión.

Avanzados unos metros, encontró fuego en una de las puertas y a 2 enfermeras inconscientes a punto de ser alcanzadas por el fuego. Alzó a ambas y las sacó de allí. Cuando volvió al pasillo del cual venía, encontró 2 doctores a los que pidió se hicieran cargo de las enfermeras. Sonó otra explosión, esta vez en el piso superior.

-¡Dai kama ditachi no jutsu!-Temari invocó un tornado gigante que abrió un hueco en el techo, por el cual subió. Buscó heridos y doctores o enfermeras que se hicieran cargo, mientras seguía en su búsqueda del origen de las explosiones. Pronto encontró a Kenji y a Datsume, quienes le informaron que el tercer y cuarto piso estaban en llamas también, y que el único intacto era el quinto.

-La sala de registros ninjas-exclamó Temari, dándose cuenta del objetivo del causante de todo esto.- El muy maldito debe estar allí. Vayan y avísenle a Gaara de donde estoy, y díganle que hay código rojo aquí… ¡VAYANSE!

Los ninjas asintieron y salieron enseguida, Ella siguió su camino arriba. Justo hoy que casi no había ninjas en Suna, se provocada esta emergencia. Y ella estaba sola contra ese desconocido. Siguió subiendo hasta llegar al quinto piso.

Finalmente, llegó. Estaba oscuro y solitario. Entró a la habitación. Se desplazó sigilosamente, recorriendo cada compartimiento, pero no hayo a nadie. Entró en el salón principal, donde se encontraban los registros de los ninjas más importantes de Suna-entre ellos los de Gaara, Kankuro y ella- pero también estaba desolado. Solo las llamas que ya habían comenzado a devorar la habitación estaban allí con ella.

-Qué raro… Entonces… donde carajos está…-pero de pronto sintió a alguien a sus espaldas y se giró rápidamente.

Y en efecto, Zetsu estaba ahí, había salido de la nada.

-Tú-exclamó Temari- eres Zetsu de la aldea de la hierba.

-¿Nos conocemos preciosa?-dijo él repulsivamente.

-Yo a ti sí-le espetó ella-cualquiera que esté en la cacería de Akatsuki te conoce. Criminal de rango S buscado en los 4 países.

-Niña lista, ¿no deberías ir a jugar con tus muñequitas?-dijo él en tono meloso.

-Ja, deberías moderar tus palabras, porque hoy mismo te mato-dijo Temari, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo, el combate se avecinaba.

-Yo escogería con cuidado mis palabras, niña, que te puedes morder la lengua.

-Silencio ¡NIMPOU DAI KAMA DAITACHI NO JUTSU!-bramó Temari, invocando un tornado todavía más grande al anterior, que se tragó de lleno a Zetsu, y no dejó rastro de él.

-Fue rápido-dijo ella, retirando los mechones de pelo de su rostro.

-¿De verdad crees que eso es todo?-dijo de la nada el vacío. Zetsu acababa de emerger del piso, riendo desjuiciadamente.

-Maldito-dijo Temari

-Gracias, me lo dicen muy a menudo. ¿Ya ves qué no eres rival contra mí, Sabaku no Temari?

-¿¡Cómo sabes mi nombre!?

-Todo está aquí-dijo Zetsu, enseñándole la carpeta de su registro médico

-Chikushó…

-Sí, veamos, Te llamas Sabaku no Temari, nacida el 23 de agosto, 2 hermanos, el segundo general militar y el mismísimo Kazekage. Perteneces al grupo de relaciones diplomáticas con Konoha el cuál diriges. El 95% de tus misiones han sido exitosas y sin ninguna baja. 5 veces al borde de la muerte. O tienes problemas respiratorios o cardíacos, solo un problema en tu tobillo derecho, pero nada de qué preocuparse…

Temari entonces comprendió que se hallaba en serios problemas. En su registro médico se marcaban puntos débiles y deficiencias. Pero también…

-Se había actualizado hoy-dijo Temari en un suspiro inaudible para cualquier otro. Si ese Akatsuki ya había leído todo el registro, sabría que ella no estaba en condiciones de arriesgarse a pelear. Tendría que acabar esto rápido y a como dé lugar. Precipitadamente tomó su abanico y…

-¡Kushiose, Kiri kiri Mai!

Una enorme ráfaga de viento presidida por Kamatari, salió en todas direcciones. Literalmente en toda la habitación volaban escombros y trozos de ventana en todas direcciones. Era imposible escapar a tal destrucción.

-Se acabó-dijo orgullosa, cerrando su abanico y poniéndolo de nuevo en su espalda.

-¿Tú crees?

Zetsu apareció justo a espaldas de Temari y le clavó algo en el cuello. Una inyección.

-¡BAKA!-vociferó ella, acertándole un golpe directo en la cara con el abanico.- ¿Qué me has hecho?

-Este veneno no te matará, pero te mantendrá ocupada por un rato. Es un paralizante, provoca el adormecimiento de tu cuerpo y seguramente la inconsciencia. Pronto debería empezar a surgir efecto.

Y dicho esto, Temari comenzó a sentir un cosquilleo en sus piernas, hasta el punto de no poder mantenerse en pie, cayendo de rodillas.

-Me encantaría quedarme a jugar contigo un rato, pero por más siniestro que sea, jamás me he aprovechado de jóvenes embarazadas-"lo sabe, Mendokusai" pensó Temari"- pero la próxima, y créeme que si sales viva de esta nos volveremos a ver, no tendré tanta compasión de ti. Aunque creo que el fuego se hará cargo de ti antes… Sayonara, Temari-hime. Por cierto, el veneno solo te afecta a ti, a menos que dejes de respirar.

Y dicho esto desapareció entre las llamas.

Pronto, Temari ya no sentía la parte baja de su espalda ni sus manos. Hizo un esfuerzo por arrastrarse lejos de las llamas que consumían el lugar y que estaban alcanzándola. Lentamente, iba avanzando hasta situarse cerca de la ventana, por donde entraba una brisa fresca. Sus brazos comenzaron a fallarle, obligándola a recostarse contra la pared para poder mantenerse erguida. Su respiración se estaba volviendo lenta y costosa. Definitivamente el músculo de su diafragma estaba siendo alcanzado por el veneno. Cada vez, le costaba más respirar, y el aire pesado con humo no ayudaba. Estaba mareada y tenía la visión borrosa, sabía que estaba a punto del desmayo.

-Increíble, que final tan patético-dijo esbozando una media sonrisa para sí-te dejan paralizada a ver que te mata primero, la asfixia o las llamas. Y pensar que pudiste haber matado a ese bastardo…

Ya no era posible luchar, ya no tenía fuerzas y no podía moverse. En cualquier momento perdería el conocimiento no sentiría nada más… Patético… Una ola de tos solo reveló ahogamiento, y comenzó a ver todo oscuro.

-Supongo que este es el maldito fin…-dijo irónica.

Cuando ya se estaba rindiendo, oyó algo a lo lejos…

-¡TEMARI! ¡¡TEMARI!!

-¿Huh? Ese es…-y se desvaneció en un desmayo.

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-… se recuperara?

-Sí, solo perdió el conocimiento.

-Si hubiera llegado antes, tendríamos a ese desgraciado y ella no estaría así…

Estas voces sonaban a lo lejos en la cabeza de Temari. Eran Gaara y Kankuro, y alguien más que no tenía ni idea de quién era. Abrió los ojos, veía borroso, pero poco a poco su visión se iba aclarando. Se incorporó.

-¿Dónde demonios estoy?-preguntó de mal humor.

-¡TEMARI!-dijeron Gaara y Kankuro al unísono.

-Sí, sí ese es mi nombre, no lo gasten-dijo ella divertida. Puso su mano en su cabeza, le dolía bastante-¿Dónde estoy? ¿Qué paso por el Akatsuki?

-¡Temari lo siento tanto! –gritó Kankuro abalanzándose sobre su hermana y abrazándola. Temari estaba estupefacta- lo siento, lo siento muchísimo… No debí haberte tratado como lo hice, no fue justo, no tenía motivo. De no haber estado enojado, no hubieras ido sola, no hubieras enfrentado al desgraciado ese sola, no estarías en este hospital…

-Ya, ya bebé llorón-dijo Temari acunando a Kankuro- hagamos de cuenta que aquí no ha pasado nada, ¿Vale? Ahora sí, díganme que pasó.

-Te enfrentaste a Zetsu y te inyectó un veneno paralizante que provocó tu zofocamiento y pérdida de conciencia- contesto Ginji, un médico amigo de los hermanos.

-Oh, ya creo empezar a recordar… Sí, ya lo recuerdo bien… ¿Me pasó algo serio a mí o a mi…

-No, en absoluto-respondió Ginji infiriendo de quienes hablaba Temari- ninguno de los dos sufrió daños, solo te desmayaste. Afortunadamente el joven Kankuro te encontró a tiempo.

Gimoteando todavía, Kankuro asintió mientras se secaba las lágrimas.

-O sea, ¿estoy aquí por?- preguntó Temari

-Para ver como estabas-respondió Gaara.

-En ese caso-dijo Temari, arrancándose todos los sensores que tenía puestos y la intravenosa- ¡Me largo de aquí!- y de un salto bajo de la cama y salió corriendo de la habitación.

Gaara y Kankuro volvieron a verse, estupefactos.

-No ha cambiado en nada desde que somos niños, ¿verdad?-preguntó Kankuro, resignado.

-En absoluto, en absoluto-dijo Gaara, feliz.