WAZAP!!!!!!! jeje, que hay? se que llevaba mucho tiempo sin publicar -onegai sumimazen- pero he estado muy ocupada, más recientemente por el festival amine del domingo pasado, en el cual participe de cosplayer de mi querida Temari -pronto pondre el link para que chequen las fotos X3- y bueno ya muchas excusas, aquí finalmente el capitulo 6!!! Por cierto, un saludo muy especial para rose h. n., para titxutemari y para narutojo!!!! grax por tomarse el tiempo de leer lo que escribo! YATTA!
PDT: Hice unos cuantos cambios en cuanto a tiempo en el fic, para que tuviera un poco más de sentido en lo que viene adelante! XD sorry, en el capitulo 2 y 5 creo que nada más, para aquellos que kieran leerlos, no es nada de mucha importancia, solo es un cambio en lo que lleva temari con su bebe.
Capítulo 6: Un verdadero Hombre
-Konoha, 3pm, Viernes
Shikamaru se hallaba en Ichiraku, comiendo ramen. Naruto se hallaba con él hasta hace unos minutos, cuando recordó que la quinta lo estaba esperando desde las 1 pm para una reunión que él como siempre había olvidado, así que salió corriendo hacia la mansión de la hokage, para tratar de evitar morir de una forma lenta y dolorosa. Shikamaru comía de forma lenta; los viernes salía de trabajar a medio día y no tenía misiones ni nada más que hacer, así que estaba tomándose todo el tiempo del mundo para comer. Finalmente, terminó, y como ya no podía prolongar su estadía allí, pagó la cuenta, se despidió de Teuchi y se marchó de allí.
Habían pasado cuatro días ya. Cuatro días desde que ella se había marchado, cuatro días sin saber de ella en lo absoluto. Cuatro días de agonía perpetua, sin saber si ella estaba tan triste como él, tan decaída, tan fuera de sí; o por el contrario, si estaba feliz, renovada con su nueva vida sin él y… ¿tal vez con otro? Este pensamiento irrumpió en su cabeza como un balde de agua fría… ¿Sería ella tan descorazonada como para ya estar con otro? –"No, no pienses eso tarado- se dijo a sí mismo cerrando los ojos y negando con la cabeza -"no lo pienses ni por un segundo". Definitivamente iba a tener que tener cuidado con lo que pensaba si quería mantener su compostura, pero iba a ser difícil, ya que últimamente en su mente entraban sartas de estupideces.
Caminaba con un dejo de tristeza vía a su casa. No tenía motivación alguna para llegar a su casa. Antes, incluso en el peor de los días, incluso en aquellos que salía de la oficina casi a media noche, estaba feliz ya que sabía que ella estaría esperándolo despierta para recibirlo. Hasta los días más grises eran brillantes con ella. Su vida había agarrado sentido con ella, y él como el mayor de los imbéciles había mandado su felicidad por el inodoro, permitiendo que ella se fuera. Y él sabía que ella estaba dolida, y que su gran orgullo no le permitiría regresar, para ser ella la que pidiera perdón, aunque no fuera ella la que tuviera que hacerlo. El joven Nara siempre había sido partidario de la estupidez masculina con respecto a las mujeres, y no había ejemplo más evidente que el mismo.
Pasando por los locales de Konoha, Shikamaru caminaba sin prestar mucha atención a su alrededor, saludando de tanto en tanto a alguien conocido: Iruka con Konohamaru saliendo de la academia, Neji y su prometida Ten Ten, Kiba y Akamaru saliendo de la tienda de mascotas… En fin, saludó a todo aquel que conocía hasta llegar a un sitio que le llamo la atención. Era un bar, uno con el cual estaba muy familiarizado, era el favorito de ella. Se sintió tentado de entrar y así lo hizo. Ubicó un lugar en la barra y se sentó allí, ordeno un trago y lo pago de inmediato para no beber más. Se quedó solo allí, pensando en la infinidad (es decir en nada particular) cuando entraron 2 ninjas y se sentaron a su izquierda. Shikamaru los miró disimuladamente. No conocía a ninguno de los 2, pero pudo notar que uno era de Konoha y otro de Suna, seguramente viejos amigos por cómo se hablaban. Tuvo el impulso de preguntarle al ninja de Suna si había alguna novedad, pero pronto ambos comenzaron a contarse noticias; por lo que guardo silencio y escuchó.
-Aquí en Konoha no ha habido la gran cosa, todo sigue igual de aburrido-dijo el shinobi de Konoha, bostezando.
-En Suna en cambio ha sido todo lo contrario. Hubo un ataque en el hospital más importante de la zona-dijo el ninja, Shikamaru agudizó el oído para escuchar los detalles- por lo visto un Akatsuki logró infiltrarse en la aldea y se fue directo al hospital; y ese día había poca vigilancia ya que se dio una misión de reconocimiento en las fronteras del país. Se dice que al Akatsuki era Zetsu de la hierba, pero nadie sabe con certeza si era él, además oí que se llevó los registros médicos más importantes de Suna-dijo el shinobi de Suna, terminado su trago.
-En serio-exclamó boquiabierto el ninja de Konoha- eso sí es algo de qué hablar. ¿Y nadie hizo nada para detenerlo?
-Pues sí, sí hubo alguien, supe que la única que lo enfrentó fue la hermana del Kazekage, Sabaku no Temari- Shikamaru se atragantó con su bebida, ¿Qué Temari había hecho qué?
-¿Una mujer?-preguntó atónito el shinobi de Konoha
-No es cualquier mujer, es la mejor shinobi (después del Kazekage claro está) de Suna, y no es una princesita exactamente, es una fiera hecha mujer. La cuestión es que por lo que me contaron Datsume y Kenji, ella estaba en el hospital ese día, por lo visto no estaba muy bien de salud… Pero igual dicen que se enfrentó a muerte con él.
Al Nara se le heló la sangre, su Temari estaba enferma y el no lo sabía, y debía estar grave para estar en un hospital, ya que ella los detestaba. ¿Y qué habrá pasado con el Akatsuki? "Por favor Kami-pensó-no quiero que nadie más que amo muera a manos de esos desgraciados"
-Eso sí es una kunoichi-dijo ya medio borracho el ninja de Konoha- ¡Qué valiente! Aparte he escuchado que ella ha ayudado mucho a Konoha, ¿Qué paso?
-Lo que me contaron fue que rápidamente ubicó al Akatsuki y luchó contra él. Parece ser que al principio le estaba ganando y fácil, pero el muy cobarde le inyectó un veneno y prendió la habitación en llamas y la dejó ahí tirada como si fuera un animal.
Shikamaru apretó los puños… ¿Pelea, veneno, llamas? ¿Significaría que estaba… muerta?
-¿Y se murió?-preguntó estúpidamente el ninja de Konoha
-Lo último que supe fue que su hermano Kankuro logró encontrarla antes de que se la comieran las llamas, mas estaba inconsciente y tenía muchas quemaduras; supe que la llevaron a otro hospital y que no había despertado. Seguramente el veneno era muy fuerte y por eso quedó fuera de combate, no sé que habrá pasado con ella… Te lo digo, aunque es muy fuerte, dudo que sobreviva a esa combinación mortal de heridas, realmente no creo que nadie pueda… Pobre, ojalá no se halle en agonía.
-Pobre, tan buena y tan joven… ¿POR QUÉ LOS BUENOS SIEMPRE MUEREN JÓVENES?-gritó el shinobi de Konoha, ya cayéndose de lo borracho que estaba- Sabes, yo tenía un primo que…
Shikamaru lo interrumpió poniéndose de pie y golpeando con los puños la barra. Los shinobis a su izquierda en su borrachera le preguntaron si estaba bien, pero él no respondió. Estaba totalmente sumergido en sus pensamientos. ¿Qué rayos había pasado? Sin pensarlo dos veces, tomó al shinobi de la arena por el cuello de la camisa, lo alzó del suelo y lo apoyó contra una pared.
-¿Cómo te enteraste de lo ocurrido en Suna?-gritó fúrico.
-La gente de la aldea lo anda comentando mucho-tartamudeo el asustado shinobi.
-¿Cuándo ocurrió esto?
-Hoy en la mañana.
Shikamaru soltó inmediatamente al ninja y se largó de allí corriendo. ¿Cómo nadie le había avisado? ¿Es qué no le tenían consideración? ¿Por qué no habían informado a Konoha? ¿Por qué, POR QUE? Corría a todo lo que podía, casi no respiraba, ya que el mínimo aliento que entraba a sus pulmones lo hacían flaquear, y no podía permitirse fallar. Tenía que verla, tenía que estar con ella… Lágrimas llenas de miedo y angustia corrían por sus mejillas, pero esta vez no quería ocultarlo ni se avergonzaba de ello. ¡Al diablo con el orgullo, la hombría la frivolidad a los sentimientos y al miedo a expresarlo! Su padre una vez le dijo que solo los hombres de verdad lloraban, porque eran lo suficientemente hombres para aceptar que ellos también sentían. Y en este momento él se sentía morir, y no tenía miedo de correr, gritar, llorar o hacer lo necesario para desahogarse, para quitarse ese maldito miedo del pecho. Tenía miedo de perderla, perderla para siempre, y estando lejos de ella por culpa propia, tenía miedo de que Sabaku no Temari muriera y lo dejara a él solo, con un dolor en el corazón y una lánguida disculpa en el alma.
Corrió, siguió corriendo sin mirar atrás, sin detenerse, sin dar explicaciones a los conocidos que lo veían pasar. No quería saber nada de nadie en ese momento, solo quería irse de allí, irse de Konoha y encontrarla, saber que pasó y rezar por que ella estuviera bien. Se estaba volviendo loco y ya ni él podía evitarlo. Corría, corría sin cansarse, sin darse cuenta de su propio peso ni su propio dolor, ya nada le afectaba tenía una meta y la iba a cumplir… Hasta que finalmente las vio… Erguidas frente a él y monumentales se hallaban las puertas de Konoha, todavía lejanas, pero cada vez más cerca… Sin embargo, algo extraño sucedía, entre más se acercaba, más lejanas las sentía, más se sentía lejos de ella, más se sentía desfallecer…
Pronto comenzó a llover, pero no era una lluvia ni fresca ni suave como las usuales en su hermosa villa, era fuerte y fría y sobre todo triste. Y ante un descuido del shinobi en la tierra mojada, tropezó y cayó… Se sintió caer en cámara lenta, y frente a sus vívidos ojos una imagen se reflejó en ellos, tan real como fantaseada, eran ellos dos, tomados de la mano… Y cayó y se desvaneció…
-¡KUSO!-maldijo Shikamaru para él en voz alta, tumbado en el piso- ¿Por qué nunca puedes hacer nada bien, nada bien por nadie? Todos cuidan de ti, pero tú no puedes hacerte cargo ni de ti mismo… Hieres y destruyes todo lo que amas, pero todos a tú alrededor sufren y por tú culpa… Pero, maldición, tú lo único que sabes hacer es lamentarte… Y ella podría estar ahora muerta, y no te habrías enterado de ello de no haber sido por un borracho en una taberna de mala muerte…
Alzó su mirada al cielo, pidiendo una explicación, una señal, algo que lo ayudara a aclarar su mente, pero todo lo que encontró fue lluvia, gotas de agua que se camuflaban con las que surgían de sus propios ojos.
-Lluvia, solo me hace sentir más solo y estúpido. ¿Por qué esta lluvia es tan real, que siento su frío en el fondo de mi alma, porque es tan pura, tan viva, y yo tan falso como su color?
Soltó la coleta que llevaba, necesitaba aliviar la presión sobre su cabeza. Su pelo oscuro y largó cayó mojado y liso sobre su cara, y él con un rápido movimiento de su mano lo hizo para atrás. Enjugó su cara con el agua que caía del cielo y enredó sus dedos en su cabello, como intentando jalarlo, mientras pensaba…
-¿kami, es que acaso podré verla de nuevo? ¿Es qué acaso seremos felices de nuevo? ¿Podré tenerla entre mis brazos otra ves?- sollozó amargamente mientras estaba en esta absurda posición: de rodillas, con su cabeza baja y sus dedos entre su oscuro cabello.
Y así se quedó, llorando amargamente, ya sin un motivo o con sentimiento, ahora solo quería llorar, todo lo que no había llorado en todo este tiempo. Solo quería llorar, llorar hasta morir por una estúpida razón como lo fuera el llanto excesivo. Pero como todo por inercia tiene un principio tiene un final, cuando el cielo se despejó, él dejó de llorar también, mas allí se quedó; arrodillado en dirección a las puertas de su villa, ahora con sus manos apoyadas en el piso, sin moverse. Había perdido toda su motivación, sus fuerzas… Ya no se sentía capaz de afrontar la posibilidad de su muerte, o su agonía. No tenía fuerza ni para verla, ni para encarar un posible último adiós, o un último beso…
