Las fotos de los vestidos y zapatos que use Bella estarán marcados con un numero entre paréntesis (*) y abajo tendrán los enlaces para verlos.

CAPITULO 2

En la oficina había una mesa con un sillón a cada lado, una alfombra y un estante lleno de fotos y algunos libros.

Entonces me entró el miedo escénico. Era como cuando empecé a bailar porque Rosalie se iba a casar y quería que todos bailaramos bien, y en la primera clase me tocó con un chico guapísimo y lo pisé, lo tiré al suelo y él solamente me sonreía y me perdonaba. Jacob... en realidad lo extrañaba. Hacía 5 años que lo conocí, en la escuela de baile, y nos hicimos muy amigos. él era el unico chico con el que había quedado y no me había acostado. Era mi mejor amigo, y no tenía novia, pero yo no quería nada con él. Era guapo y todo eso, pero no quería romper la amistad...

Sé que suena raro, sí. Sobretodo viniendo de mí, una chica de 18 años que desde los 15 en que perdió la virginidad por error con Riley, un chico mayorque yo, de 17, porque él insistió, y luego tuve un desengaño amoroso con él había estado yendo de hombre a hombre. Él me dijo que me quería, y luego me enteré de que todo era una apuesta. Y era lógico, ¿quién querría a una chica de 15 años, de 1.65 que pesaba 69 kilos? Cuando me di cuenta de que los hombres me utilizaban, decidí utilizarlos yo a ellos. Iba a fiestas, me acostaba con ellos y no entablaba relaciones personales. No quería volver a sufrir. El unico que me había apoyado en todo fue Jake. Él me quiso cuando era gorda, y ahora siendo delgada y después de haber cambiado, él me seguía queriendo y animando. A él no le gustaba que saliera con tantos hombres. Él tenía 19 años y decía que yo era muy bonita y que no merecía eso...

Salí de mi ensoñación cuando el Sr. Masen me habló

-Buenos días, señorita Platt.

-Buenos días, señor Masen.

-Bien, Isabella. ¿Qué es lo que hace aquí?

Oía su voz y sabía que debía de ser un hombre atractivo... Levanté la vista y lo corroboré. Debía de tener unos 24 o 25 años, quizás más, pero se le veía joven. Tenía el pelo cobrizo, y los ojos verdes con destellos dorados, como si tuviera un sol dentro. Era delgado pero bien formado, muy guapo, y unos labios que te incitaban al pecado... Desvié mi vista, porque no quería que pensara que era una pervertida y le contesté.

-Mi hermana me obligó. Ella diseña ropa en una pequeña tienda de Seattle y fuimos a una fiesta en la que tuve que llevar un vestido suyo. Un hombre me dio su numero y me dijo que llamara, que tenía futuro como modelo. Yo no quería venir. A mi me gusta ser escritora, y cuando empiece el curso estudiaré literatura, pero mi hermana está emocionada y me dijo que tenía que venir. Así que aquí estoy.

-Vaya, eso ha sido muy sincero por su parte.

-Lo siento.

-No, en realidad está bien. Si va a trabajar para mí, debe decirme todo lo que piensa, no como algunas que me hacen la pelota.

-¿Y qué hace usted exactamente?

-Yo organizo eventos, soy como una especie de manager. Cuando un diseñador me pide una modelo con ciertas características, yo busco la indicada, entonces él me paga y a vosotras. También en las fiestas que organizizo, llevo a las modelos que yo veo... Digamos que os doy trabajo como modelos. Pero usted no quiere serlo...

-Bueno, tendríamos que mirarlo. Yo soy de Seattle, así que si trabajo aquí, tengo que tener garantías y que me sea rentable.

-Ok. Eso lo miramos ahora mismo.- Tocó el intercomunicador encima de su escritorio.- ¿Zafrina?

-¿Sí?

-Tengo en mi despacho a la señorita Isabella Platt. ¿Puede venir?

Dejó el intercomunicador y al momento entró una chica al despacho. Era una de las secretarias.

-¿Qué desea?

-Llevela a la sala de vestuario, cambiela con los dos vestidos de prueba y los zapatos conjuntados. Quiero ver como camina, y también traiga una cinta métrica, le tomaré las medidas.

-Pero señor, eso siempre lo hago...

-Haga lo que le he mandado.

Ella se fue y me indicó que la siguiera. Entramos a una habitación llena de vestidos, con estantes llenos de zapatos. Si Alice estuviera aquí se volvería loca, pero a mi esto no me apasiona.

-Ten, ponte esto y estos zapatos. Luego sales por aquella puerta de allí, y él te estará esperando. Cuando acabes, vienes y te daré otro conjunto. Suerte.

-Gracias.

Me puse la ropa y salí a donde estaba el señor Masen. yo llevaba puesto un vestido Gucci rojo, con un corte desde el muslo izquierdo hasta el tobillo, con una sola manga que dejaba el otro hombro libre(1). Los zapatos eran dorados, con unas tiras que lo sujetaban al pie y al tobillo y de tacón (2).

-Bien, ven hacia aquí, quiero ver como andas.

Empecé lento. Los zapatos eran de tacón y yo no tenía problema con eso, el problema era la vergüenza. Tacón, punta. tacón, punta. Llegué hasta el final de la mini pasarela y él me miraba con los ojos más dorados que antes. ¿Sería la luz?

-Bien, media vuelta y cambiate de ropa.

Volví a entrar al vestuario y Zafrina me acercó un vestido negro corto, con una sola manga corta, con una cremallera en la sisa, corto y ceñido (3). También me dio unos zapatos plateados de tacón, con unas tiras delante y otras atadas al tobillo (4).

Salí a la misma pasarela de antes, y él estaba delante del todo, con una camara de fotos.

-Quiero que poses para ver qué tal. Puede que te cojan para hacer anuncios y tienes que saber hacerlo.

-Nunca lo he intentado.

-No importa, siempre hay una primera vez.

Me miró diferente y me dijo:

-Camina, quiero ver como mueves las piernas al andar, y cuando acabes baja.

Hice lo que me pidió. Él me miraba con atención, a la vez que hacía fotos y me miraba con ¿lujuria? No, eso no podía ser. Pero luego lo vi morderse el labio, quizás si que le gustaba... El hombre más mayor con el que he estado me sacaba 5 años. Él tenía 23 y yo 18. Fue una noche que lo conocí en un bar. Estuvo un rato coqueteando y luego nos fuimos a un hotel. Fue el mejor sexo que he tenido en la vida. Quizás es verdad eso que dicen de que los hombres con experiencia son mejores...

Seguí caminando delante del Sr. Masen. Luego bajé y nos dirigimos al estudio de fotos.

-Bien, quiero que te sientes en esa silla y me mires.

Foto.

Foto.

-Ahora mira para el lado como si vieras el horizonte.

Foto.

Foto.

-Ahora levántate y arrodillate. Ahora como si estuvieses con tu chico -¿gruñió o me lo pareció?- en la cama y lo fueses a seducir.

Eso se me daba bien. Era lo que hacía casi todos los fines de semana.

Foto.

Foto.

Foto.

-Bien, ahora montate en ese columpio y haz como si fueses una niña. Columpiate suavemente y sonríe como si te acabaran de dar una noticia.

Foto.

Foto.

-Bien, ya terminamos. Se te da muy bien. Ahora te tomaré las medidas.

-¿Ahora?

-Sí. Ves al vestuario y quedate en ropa interior, ahora voy yo. Estate tranquila, no haré nada que tu no quieras.

Y ese era el problema, que yo sí quería. Él era un dios del sexo y la belleza unidos en el cuerpo de un mortal para matarme de un disgusto, o quizás una prueba para saber si debo ir al infierno o al cielo... Pero por un pecado andante como él... Iría al infierno encantada.

Fui al vestuario y me quité el vestido y los zapatos.

-¿Estás, Isabella?

-Sí.

Entró con una cinta métrica en la mano, y, ¿qué hacía este hombre que sus ojos cambiaban de color? Ahora los tenía dorador casi completamente.

-Bien, para que te sientas un poco más comoda, vamos a hablar mientras lo hacemos.

-¿Qué edad tienes?

-Dieciocho.

Se tensó un poco, o quizás me lo pareció, pero luego se relajó y siguió.

-Eres de Seattle, ¿te alojas en algún hotel de por aquí?

-Sí, en el Loews.

-Eso está lejos de aquí.

-No mucho. Son unos 10 minutos en taxi.

-¿No has traído coche?

-No.

-¿Necesitas que te lleve a algún sitio?

-No, gracias. ya traje suficiente dinero. Entonces, ¿que pasa con el empleo?

-Tu eliges. Si quieres el trabajo, te lo doy. Pero tienes que aprovecharlo. ¿Sabes cuantas chicas hay detrás de un puesto así? Solo acepté tu entrevista porque me insistieron, pero si no lo quieres...

-Sí. Lo quiero. Pero primero tenemos que hablar de sueldo, mis obligaciones...

-Bien, vistete y ven a mi despacho.

Hice eso y luego entré y me senté en el escritorio.

-Bien, si aceptas el trabajo serían 1.000 dolares mensuales aparte comisiones por eventos... Eso quiere decir que a cada fiesta que vayas, cada desfile que hagas, tendrás dinero extra. También te daremos la comodidad de vivir en un pido de la empresa. Tenemos varioa repartidos por Washington, y el coche, si tienes el tuyo propio lo traes y si no, te podemos alquilar uno.

Estuve pensando. Podría traer mi mini rojo, no tendría que pagar alquiler y todo el sueldo sería limpio. No era poco. Lo unico malo era estar separada de mi familia y la carrera.

-¿Puedo estudiar a la vez que trabajo aquí?

-Sí. Los horarios son de tarde, las fotos se harán en sesiones señaladas, por lo que podrá excusarse de la escuela, y los eventos ya se los avisaremos.

-Bien. Entonces, ¿puedo consultarlo con mi familia y lo llamo luego?

-Sí. tenga mi numero. Llameme cuando haya decidido algo.

-Ok. Gracias, sr. Masen.

-De nada, y ahora que ya nos conocemos mejor, lamame Edward.

-Entonces llamame Bella.

-Ok. Hasta luego, Bella.

Salí de la oficina y no me lo podía creer. ¡TWILIGHT me quería contratar! Llamé a Alice para consultarle.

-¿sí?

-Soy Bella. ¿Puedes hablar?

-Claro que sí, cielo. ¿Pasa algo?

-No, bueno, sí. Ya he hecho la entrevista.

-¿Y qué te dijeron?

-Qué sí.

-¡Ahhhhhh! Eso es fantástico, Bella.

-Sí, supongo.

-¿Ocurre algo?

-Sí, bueno. Es que no es un problema, pero me tendré que mudar a Washington, tu sabes que todo lo tengo en Seattle... Vosotros, Jacob, mis amigas...

-¿No quieres el trabajo?

-No lo sé, Alice. Sé que es una gran oportunidad y que tú hubieras dado todo por ella, pero no sé si vale la pena.

-Ohh... Dios, es culpa mía, ¿cierto? Era mi sueño, Bella, no hace falta que tú lo cumplas. Sólo haz lo que quieras para ser feliz. Si no quieres ser modelo, no lo seas. Sabes que es tu vida, no la mía. Y aunque es verdad que me gustaría, si no eres feliz es cuando no vale la pena. ¿Hablaste con mamá y Carlisle?

-No, ahora les diré.

-Ok. Bueno, tata, te dejo. Hablamos luego. Yo sé que harás lo correcto. Lo presiento.

-Sí, claro, gran bruja Alice. La reina del tarot. Adiós.

Colgué y marqué el numero de casa. Sabía que Carlisle y mi madre estarían allí.

-¿Diga?

-Hola, mamá. Soy Bella. ¿Podeis poner el altavoz?

-Ya está. ¿Qué tal ha ido, bebé?

-Bien, y no me llames bebé, por favor.

-Ok. Está bien,sabes que no puedo evitarlo. ¿Eso significa que tienes trabajo allí?

-Eso es lo que no sé. Mira, os digo las condiciones y luego me decís. Mi coche lo traigo y vivo aquí. No tendría que pagar alquiler, poruqe la empresa me cede un pisito. cobro 1.000 dolares al mes y aparte comisiones por sesiones de fotos, eventos, desfiles...

-¿Y cuál es el problema?

-Pues ninguno, puedo estudiar aquí, pero... no estaré con vosotros...

-Bella...-habló Carlisle- sabes que ya eres mayor. Tienes que decidir tú, y sé que llamado para qeu decidamos por ti.. Pero tú sabes lo que tienes que hacer. Si te apetece ir, pues ve. Sabes que siempre puedes volver y será tu casa...

-Sí, Bella. Eso es verdad. Haz lo que veas.

-Ok. Bueno, les dejo. Tengo que ir a comer.

Colgué y aun no sabía qué hacer. Llamé a Jake. Él siempre me apoya, seguro él sabrá que debo hacer.

-Hola, Bells.

-Hola, Jacob. Necesito hacerte una pregunta...

-Dime, pequeña.

-Bueno, ¿sabes lo de mi entrevista? Bien, pues me han hecho una oferta genial, y no sé que hacer.

-Si es genial... ¿como que no sabes que hacer?

-Pues, es que no quiero alejarme de vosotros.

-Bella. Tengo que explicarte una cosa. Y como interrumpas te ato a una silla y te leo poesía. Lo sabes. bien, pues me han admitido de una universidad de Washington con beca, por lo que todo será más facil si voy. ¿Entonces, qué te parece si yo voy para allá cuandotu lleves un tiempo? Así podrás seguir viendome...

-Bien, está bien. Entonces es genial. No quería estar sola aquí...

-Bueno, entonces ya sabes... Acepta la oferta. Sabes que contentos se pondrán todos.

-Ok. Muchas gracias, Jake.

-No es nada. Sabes que te quiero.

Y era verdad, él me quería, como más que un amigo, pero yo no estaba preparada para amar. Mi corazón se había cerrado en banda.

-Adiós, Jake.

-Chao, guapa.

Colgué otra vez y marqué el numero de Edward.

-¿sí?

-hola, soy Bella.

-Ah, hola, Bella. ¿Has decidido algo?

-Sí. Acepto la oferta. ¿Paso por la oficina a firmar algo?

-Sí. Pasate y acabamos de pactar todo.

-Ok.

Entré a un taxi y llegué a la oficina.

-¡hola!

-Hola, ya tengo tu contrato listo. Ahora lo miras con calma y acabamos todo.

Entramos a su despacho, y a´hora había otro sillón al aldo del de visitas, y en él había un hombre sentado.

-Buenos días. Soy James, el notario. Le leeré las clausulas del contrato.

-Ok. encantada.

-Igualmente.

Aparentaba tener unos 21 o 22, aunque debía tener más, porque tenía uan carrera... Cada vez que Edward se giraba, él me guiñaba un ojo, me sonreía o me tocaba la rodilla por debajo de la mesa.

Firmé el contrato y cuando estábamos a punto de salir, Edward me llamó.

-Bella, ¿has comido?

-No.

-¿Te llevo?

-No hace falta, yo la llevo.-dijo James.

-No, puedo cojer un taxi.

No me gustaba como se miraban... Parecía que se querían matar.

-Compláceme-dijo Edward.

-Está bien.

Salimos a comer, y yo estaba muy contenta. Tenía una semana para empezar. Tenía que matricularme en la universidad, ir a ver el piso, traer el coche.. Pero sabía que mi familia y Edward me ayudarían.


Hola!

Espero que les haya gustado y no decepcionarlas! Saben que cualquier queja, comentario, ya sea bueno o malo, recomendación... se acepta en un review o mensaje..

Gracias por leerme!