Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen. Sólo los utilizo para entretenerme.
Notas del FF: Está narrado en presente (espero no se me haya pasado alguna conjugación) pero no se preocupen, si tienen alguna duda o algo asi será aclarada con gusto si dejan su review; y claro en el siguiente capi.
-El poema describe a dos jóvenes enamorados, ardientes de deseo. El deseo es carnal y completamente mutuo –la chica se detiene respetando las pausas del escrito que lee frente a la clase. Carraspea y continúa: -El hombre se inclina, recorriendo desde el cabello, ojos, dientes, labios, cuello y senos de su amante hasta llegar al monte de Myrrh, entonces canturrea; Eres hermosa. Toda tú lo eres, dice; no existen defectos en tu persona. –La oradora roja hasta las orejas prosigue –la mujer devuelve la lujuria de su amante con lujuria; mi amado metió la mano por el hueco de la cerradura haciendo a mis entrañas estremecer.
Sus compañeros y maestro la miran desconcertados después de terminar de leer el artículo que escogió para su taller de oratoria. Jamás se había arrepentido tanto. A pesar de lo interesante del artículo –el cual trataba sobre las interpretaciones del sexo en la biblia –sabía que era un tema de polémica aunque en el fondo estaba agradecida de que no la tacharan de hereje o se les ocurriera apedrearla hasta morir.
-Interesante Freya. Puedes sentarte –comenta y ordena el profesor pasando algo de saliva.
-Orales… sí que estuvo fuerte pero me gusto. ¡Eres un as!–la anima una chica de lentes con la tez morena y el cabello sujeto con una dona roja.
-Gracias. –murmura la castaña sonriendo apenada. Le había costado trabajo darle la entonación correcta al poema –más bien fragmento –y eso la había hecho atragantarse al principio por los nervios, afortunadamente luego de aquel pedazo todo fue viento en popa.
-Me gusto. Leíste muy bien. –Betsabé la felicita dándole unas palmaditas en la espalda. Freya asiente de nuevo devolviendo una sonrisa tímida y con el color rojo aun en las mejillas.
-¿Ustedes creen? Ese poemita… -suspira- híjole, me costoooo…. –las niñas menean la cabeza.
-Lo hiciste bien.
-¡Sííí!
Al terminar el taller siguió una de sus clases menos queridas desde la primaria, educación física. Rezongando algo sobre no querer entrar siguió a las otras dos a los vestidores a cambiarse la falda azul marino por unos shorts del mismo color y la blusa blanca por una playera en el mismo tono nieve.
-No me gusta este uniforme –se queja jalándose los pantaloncillos puesto que siente que le quedan muy cortos.
-A mí tampoco pero en fin –Jazz, la chica de lentes, concordó estirándose y haciendo que la playera mostrara su plano abdomen.
-¡Me encanta tu estómago! –grita emocionada la castaña. Betsabé se carcajea mientras Jazz mostraba altanera y divertida su vientre por segunda ocasión –Pero si tuvieras algo de atrás te verías mejor. –Concluye maldosa. Betsabé asiente ante su señalamiento aun riéndose.
La chica hace una cara y le enseña la lengua a la otra.
Era verdad Jazz parecía una tabla.
-¿Y sí mejor nos vamos? –Freya sugiere abultando los labios, sentada en una banca y utilizando sus rodillas como apoyo para los codos y descansar en sus manos el rostro.
-Nah, acuérdate que es la primera clase. –Betsabé está en lo correcto. Las primeras clases era un crimen faltar porque en esa clase se daban los criterios de evaluación y su porcentaje. –Y no hemos tenido clases en un mes.
-Sí, pero pues el maestro andaba de intercambio.
-¡Ay! Me quiero ir. –resopla levantándose el flequillo.
-¿Por qué nos toco a la última hora? Tan feliz que era yéndome temprano a mi casita. –Hace unos pucheros y dice algunos otros comentarios jocosos que eran muy ciertos pero aun así no dejaban de ser simpáticos, provocando la risa y apoyadores comentarios de sus amigas.
-Ojalá valga la pena. –termina poniéndose en pie una vez que el maestro los llamaba.
Y si lo vale.
-Bueno muchachos… yo soy su maestro, como les habrán informado me fui de intercambio al extranjero a un curso y hasta ahora vuelvo.
"Al menos es atractivo" piensa la castaña. Mirando de arriba abajo al profesor.
'¿Atractivo? Bueno niña ¿Qué estás ciega?' reprocha una vocecilla ronca dentro de su cabeza.
"¿Qué?"
'Que de verdad eres tonta. Es un bombón.'
Freya sacude la cabeza, esperando que se vaya esa fastidiosa inner suya.
-¿Te sientes bien? –un par de ojos verdes la miran con extrañeza y un atisbo de preocupación.
-S-sí. Es que a veces me dan migrañas –miente, desviando el rostro a un lado y estudiar su sombra en el piso. La piel de las mejillas comienza a arder y una descarga eléctrica recorre su espina.
-¿Segura?
-Sí. No se preocupe. Ya se me pasa.
-De acuerdo. Bien muchachos primero calentaremos un poco unos estiramientos y luego unas cuantas vueltas alrededor de la escuela y ya veremos que hacer al terminar –dice el peli-azul mientras camina entre los estudiantes, el viento mese su cabellera y trasporta su voz grave a los oídos de todos.
'¿Calentar? ¿Más? ¿Pues que le pasa quiere que nos muramos de calentura? ¿Tú qué crees?' pregunta traviesa su inner.
"¡CÁLLATE! Estoy en la escuela. Basta" Freya cierra los ojos intentando visualizarse a sí misma dentro de su propia mente y arremeter en contra de su otro yo.
'Es cierto. A ti te gusta. No lo niegues y para ser honestas ¿Cómo demonios no? Sí está… ¡Miau! ¡Chiquitito!' argumenta con un ronroneo. Freya frente a frente consigo misma. La altanera muchacha se mordía los labios lascivamente, sentada sobre un escritorio con una pierna cruzada y apoyándose con las manos abiertas sobre la superficie de la mesa. Freya entrecerró los ojos.
"Te mató."
'No, no lo harías. Además dime ¿qué tiene de malo? ¿Qué culpa tengo yo, cuando ese papacito te alboroto las hormonas? ¿Eh?'
La muchacha abre la boca para cerrarla luego. No tenía argumentos contra eso. La segundona sonríe burlona y triunfante.
"Ash. Tú ganas" admite la derrota y abre los ojos para iniciar la carrera.
-¿Por qué? –recrimina Fleur indignada.
-¿Por qué qué? –Hyouga, harto, exclama.
-Dime… por favor…
-¿Decirte qué? No te entiendo Fleur. Tú fuiste la que me mando al diablo y ahora resulta ¿qué tú eres la que quiere una explicación? –el rubio alza la voz, remarcando cada palabra con un paso hacia el frente quedando tan cerca de la rubia que sus pechos chocan.
-Es que no entiendo. Te lo juro cuchurrumín. –Fleur pone una mano sobre el tórax contrario trazando circulitos con los dedos.
Hyouga resopla enfadado.
-No me digas así. Lo detesto.
-Pero antes te gustaba –dice la ojos de cielo sin dejar de juguetear con la camisa del ruso.
-Antes. Tú lo has dicho. Ahora tengo práctica de football.
-Ah no te dije… ya no habrá porristas. Así que yo que tu aprovechaba que estoy de buenas. –Susurra suavemente contra la oreja del ruso quien se derrite como un iceberg en primavera. Pero una alarma en su cerebro se enciende y aleja a la chica abruptamente y con quizás demasiada fuerza.
-¿Qué diablos te sucede? ¿Sabes cuantos chicos quieren estar conmigo? –desafía alzando la barbilla en un claro gesto de arrogancia.
-Sí, y YO ya NO soy uno de ellos. Permiso. –el rubio sonríe triunfal al igual que un felino levanta la cola con elegancia y superioridad. La chica gruñe rabiosa y pataleando al verlo caminar en dirección al campo.
Hyouga no caería en sus redes de nuevo. No permitiría que lo engañaran y hablaran mal de sus amigos. Por culpa de Fleur, Seiya había tenido dificultades con Shaina. Shunrei acosaba a Shiryu molestándolo todo el tiempo y por si fuera poco la golden retibier con medio cerebro había hecho unos desagradables comentarios a cerca de Shun. ¡Shun! Shun que no mataba ni a una mosca. Esa había sido la gota que colmaba el vaso.
¿Quién hubiese creído que eran tan fijada, por no decir víbora, mentirosa, metiche y chismosa?
Hum… con lo inocente que se veía.
Hyouga anhelaba que todo fuera como hacía dos años atrás.
-Vaya…. Era hora joven.
-Oh vamos Seiya. No te enojes. –dice el ruso abrazando a su amigo por los hombros y alborotándole el cabello con una mano.
-¡Que linda pareja! Mire entrenador. ¿No son lindos acaso? –Aioria parpadea alegre como una colegiala enamorada, alzando una pierna y juntando las manos debajo de su mentón.
-Ya basta de romanticismo. Este es un equipo de football americano. No un sala de consejería matrimonial. Al campo. –ordena el entrenador con un silbatazo adornando su oración.
'¡Oh vamos! No te desquites con los niños.'
"¿A qué te refieres? No entiendo." Ya tenía un buen tiempo sin que su linda personalidad oculta discutiera con él. Se pregunta qué sería ahora.
'Tú sabes'
"¿Saber qué?" replica mentalmente y evitando rechinar los dientes.
'El por qué estas así'
"¿Así cómo?" ya desesperado.
'Pues… horny…' Kanon estaba a punto de tragarse la lengua.
"¡¿Cómo que HORNY?"
'No te hagas. No te hagas. Si yo te conozco.'
"…" el peli-azul no responde. No sabe ni cómo hacerlo.
'Te gusta.' Declara tan claro que lo hace saltar pero eso no era físicamente posible.
"¿Quién me gusta?" inquiere escéptico.
'Pues Freya. ¿Qué no?'
"¡Nooooo!"
'¿No? Entonces contéstame algo… ¿Por qué no dejas de ver hacia allá?' dentro de su cabeza se ve a sí mismo parado junto a él, mientras señalaba el otro lado del campo, lugar de audición para las nuevas porristas. Las muchachas de tercero son bastante duras pero las de primer año no se dejan intimidar, salvo, claro sus debidas excepciones.
"Por nada en especial" miente veloz como un rayo. "Es pura precaución. Los accidentes pasan." Responde circunspecto.
'Nada que. Te mueres por verla en ése uniforme. Debería darte vergüenza; eres su profesor. Aunque, por otro lado, incluso a mi me FASCINARIA verla usando eso.' Un escalofrío recorre su espalda. Deseaba con todas sus ganas cambiar a su moral por otra menos… inestable y contradictoria.
"Bueno… al grano" dice seco y frustrado sin darse cuenta de que retuerce la tabula entre sus manos.
'Te gusta Freya. Eso es todo lo que diré al respecto' concluye, una enorme sonrisa sobre los labios y se desvanece dentro de la ventana interior de sus ojos atónitos.
"No. No. No."
'Si. Si. Si' el couch real emite un sonido gutural.
El estadio está lleno. Sus compañeros en las gradas gritan desgarrándose la garganta, y los visitantes no se quedan atrás; cantan y abuchean al equipo contrario. El ánimo se calienta, la energía recorre sus cuerpos; quieren ganar. No hay más.
-Seiya… ¿Ya viste?
El castaño no voltea. Sabia de lo que el ruso hablaba; mejor dicho, de quien.
-No estoy ciego. Ahora, necesito de tu ayuda. –el castaño se acerca su compañero y amigo susurrando su 'magnifico' plan.
-No creo que funcione. –Hyouga se resaca la nuca, no muy convencido.
-Por favor. Además a ti también te conviene. –el castaño hace un movimiento de cabeza casi imperceptible. Hyouga sabe. A Hyouga le conviene, efectivamente.
El cuarto, cuarto comienza mientras Seiya toma la posición de quarterback. Hyouga se coloca detrás de Seiya como buen fullback.
Seiya recibe el balón pero en lugar de lanzar el pase –como la jugada lo indicaba– la cambia, corriendo el mismo con el balón. Hyouga solamente finta al defensive end del equipo contrario mientras su propio tight end está desconcertado.
Seiya comienza la carrera. Es rápido y ligero pero esos tipos del equipo contario bien merecido tienen el nombre de Gigantes.
Sabe que puede lograrlo pero no ve a ninguno de sus corredores y al parecer más de la mitad del equipo contrario van tras él. Pero no se detiene. Solo desea una cosa. La atención de Shaina. Sin pensarlo y perdiendo de vista la enorme H voltea hacia las bancas. Y ahí está ella, con su lindo uniforme azul cielo, el largo cabello verde ondeando y agitando sus pompones alegre y dándole ánimos.
Ya lo va a lograr, acelera el paso pero no ve al frente; una piedra, si una estúpida piedra, minúscula e insignificante. Los tacos se atoran, quiere deshacerse de ella tallando sus pieza obre el pasto pero las piernas se le cruzan, entre trompicones intenta seguir pero detrás siguen esos enormes safeties. Lo van alcanzar y….
¡PUM!
Estúpidos safeties. Maldita piedra. Su plan era perfecto, pero ahora, era una vergüenza. Encima suyo tres pesados sujetos, y ni siquiera había corrido 15 yardas. Estúpida vista de topo.
-Lo intentaste amigo –lo consuela el ruso junto a la camilla.
-…-
-Seiya… sí, fue una estupidez pero… ¿adivina?
Seiya no quiere ni hablar. Era tan vergonzoso. Pero la picara mirada de Hyouga lo tienta.
-No. ¿Qué pasó?
-Shaina preguntó por ti.
-¿En serio?
-Sí, y me pregunto si no necesitabas lentes; porque ella conoce a un chico que arregla los cascos y tengan el aditamento –Hyouga suelta la carcajada. Si los ojos de Seiya fuesen cuchillos Hyouga estuviera crucificado a la pared.
-Jaja… muy gracioso.
-No me mates con el sarcasmo.
-¿Cómo pude ser tan iluso para creer que Shaina se fijaría en mi?
-Oye, no he terminado, así que no te deprimas tan pronto ni te me ilusiones tampoco. ¿OK?
Seiya asiente tratando de aparentar calma pero por dentro se muere de ganas.
-Me dijo que eras... lindo y atrevido.
-¡Síiiiiiii! Cree que soy lindo, lindo, lindo. –canturrea haciendo un movimiento de 'batidora' con los brazos.
Hyouga suspira resignado. Seiya jamás cambiaría. ¿Debería advertirle a Shaina?
'Nah, mejor que ella lo descubra'.
-Ya te dije que eso fue un chisme. –Seiya pronuncia algo agitado de tanto seguir a la bella oji-verde. –No lo hice. Sahina… por favor, escúchame ¿Sí? ¿Cinco minutos?
-Te doy tres. –Replicó con una voz fría y déspota.
-Mira… jamás la besé. Ella me besó a mí. –Suelta molesto recordando la fiesta de dos semanas atrás. –Ni siquiera la conozco; te lo juro.
-Seiya… ¡YO TE VI! –Reprocha dando una patada en el piso, frustrada, furiosa. La muchacha aparta el rostro, en donde una lagrimas amargas traicionan su oposición en dejarlas salir. –Ahora yo te tengo una pregunta Seiya. ¿Por qué no la alejaste de ti? ¿Por qué le correspondiste?
El castaño se queda mudo. No tiene argumentos contra esa lógica. Es verdad lo que él mismo alega pero Shaina también; cuando la chica pelirroja lo había besado él no se negó, al contrario había resultado placentero.
-N-no sé… y-yo –Seiya sale corriendo. Imposibilitado de poder reprochar algo en su propio favor. Todo por culpa del alcohol, y de su falta de sentido común.
-Estúpida… maldita sea… ¡Odio estooooo! –Freya se queja guardando unos pesados libros, tan viejos que las pastas se caen y las hojas penden de un ligero hilo de pegamento; en algunos el paso del tiempo no había perdonado nada y las páginas estaban completamente salidas, amarillas e inteligibles.
–¡Imbéciles libros! ¡Tonta maestra! –pero ése era su castigo por un chisme. Una chica había divulgado que ella, Freya, había hablado mal de la profesora y posteado chistes contra su apariencia física y el colmo que también le coqueteaba al marido. Puras mentiras. A ella no le gustaba el marido de la bibliotecaria…
¿Quién podía llegar a creer que le gustaba un hombre de casi 60 años? ¡Por todos los dioses habidos y por haber! De todas maneras que pensaran lo que quisieran, si supieran quien le gustaba, a quien sí le coqueteaba, la hacía reír internamente. A ÉL si le…. ¿Cómo decía su hermano? Tiraba el can.
Se destornilla de risa, al recordar la vez que había fingido una migraña y no había participado en el partido de voleibol, quedándose sentada en la banca junto al maestro.
En otra ocasión, se había luxado el tobillo pero esa no había sido fingida, de verdad se lastimó y disfrutó mucho de la atención del alto maestro peli-azul; quien la había tomado en vilo con facilidad para llevarla a la enfermería y Kanon la acompañó durante toda su curación; tiembla al recordar el calor del cuerpo de su maestro y lo bien formado que estaba. Se sonroja y las cosquillas recorren su figura.
Siguió recordando varios momentos entre tantos otros para minimizar el aletargamiento y flojera que el castigo de acomodar y clasificar libros le provoca. Se encuentra tan ensimismada en su tarea que no oye la puerta abrirse sin embargo por el rabillo del ojo ve una sombra moverse por el pasillo lateral. Sin pensarlo dos veces, deja el libro que traía en las manos y sigilosa camina al otro extremo del corredor, rodearlo y salir por la puerta sin ser vista. La adrenalina agudiza sus sentidos y tratan de prever una acción por si es descubierta.
'Paranoica'
Sí tal vez, aunque el estar sola en la escuela por la noche, cumpliendo un estúpido castigo justifican esa reacción.
-¡Buuu!
La castaña grita dando un salto y trata de correr en dirección a la puerta.
-Calma. –Alguien sujeta su cintura.
¡PUM!
Un pisotón en el pie, un codazo en el estomago, un puñetazo en la quijada y está libre.
-¡Espérate!
-¡NO!
-¡Soy yo! –Entonces se para en seco. Conoce la voz, y la reacción en su cuerpo ante el tacto previo.
Freya gira lentamente. Ahí está el oji-esmeralda maestro de educación física.
-No ha-gas e-so de nu-e-vo –enmarca cada palabra con un fuerte paso. Ya allí se sienta en el piso para terminar el trabajo, mientras las mariposas aletean en su estómago y un escalofrío le eriza la piel.
-¿Por qué estás aquí solita a estas horas? –Kanon toma asiento junto a ella en la alfombra.
-Castigo –responde con la voz cargada de odio, torciendo el gesto.
-¿Y eso? –Él sabe que no es de las que se mete en problemas, si bien era algo rebelde no significaba que fuera una niña difícil.
Después de un rápido relato sobre los motivos, Freya termina de acomodar los últimos ejemplares en sus estantes con la ayuda de Kanon.
-Terminaste.
-Al menos pero… ¡Aaaay! Mañana sigue; debo atender la biblioteca en la tarde hasta la hora de la salida porque Carla no vendrá al servicio y la señora Darfuss no va a venir –dice colgándose la mochila al hombro y apaga las luces del edificio.
-¿Y… ya te vas? –cuestiona Kanon siguiendo a la muchacha por el pasillo.
-Sííííí… -suspira cansada y aliviada.
-Puedo llevarte, sí quieres…
Freya voltea a verlo desconcertada y su corazón da un vuelco.
-¿No te desviarías mucho?
-Eso… ¿es un sí?
-Etto… sí. Gracias pero ¿de veras no es molestia?
-No, además ya es muy tarde para que andes solita. –Revisa su reloj y confirma la hora; 9:45. Muy tarde.
25 minutos más tarde el auto se estaciona frente a una casa de dos pisos, con techo a dos aguas y una coqueta cerca de madera pintada de blanco.
-Bueno… gracias por traerme. –susurra apenada Freya, mirando el tablero y perdiéndose entre las ventilas del aire acondicionado.
-De nada. Además, no podía dejar que alguien pasado de listo se aproveche de ti por ser tan…
'Alerta roja'
Kanon se muerde la lengua.
-¿Tan qué? – Freya lo mira curiosa.
-Pequeña. –contesta.
"Preciosa" confiesa mentalmente.
Freya frunce el ceño molesta. –Hasta mañana. –se despide con brusquedad.
-Descansa –replica él divertido.
La chica baja del auto y se volta para despedirse de nuevo con la mano. Él le devuelve el gesto y la ve desaparcer tras una puerta negra con cristales. Siente la comisuras de sus labios curvarse. Estaba en primera base.
Seiya ve en la distancia a Shaina, SU Shaina, en brazos de un tipejo, estúpido que seguro estudia la universidad y se cola a la escuela usando el uniforme. Todos saben que él no pertenece al cuerpo estudiantil pero se pasea y entra a la escuela como si se tratara de su casa. El castaño siente que el monstruo de ojos verdes se apodera de su ser lento pero seguro, invadiendo cada célula de su cuerpo. Debería ir y golpearlo, sacarlo a patadas del plantel, sin embargo decide alejarse del lugar mientras recuerda su cobardía y la fría mirada de la oji-verde.
Freya no entiende que le ocurre al maestro peli-azul. Kanon la evita y cada vez que se la topa en los pasillos la ignora magistralmente. La oji-ámbar no hace otra cosa que observar su lenguaje corporal, él está… furioso… con ella pero no entiende la razón. Freya se muerde el labio inferior tratando de recordar, quizás algo que hizo, algo que no hizo; podría ser cualquier cosa; oye las voces de sus amigos aun no presta atención a lo que le dicen, entierra las unas en su cabellera, frustrada y estresada, se toca los labios y una idea llega su cerebro.
Hyouga no puede conciliar el sueño. En su corta vida, jamás le había costado trabajo el dormir. Era lo más sencillo; poner la cabeza contra la almohada y dejar que las sabanas se entibiaran y voíla, estaba entre los brazos de Morfeo. Ahora, daba vueltas y vueltas, se enredaba en las mantas, sin efecto alguno sobre su cuerpo. La luz lunar traspasaba las cortinas, y entre la desesperación culpaba al satélite de su insomnio. No era justo. No había sido justo. Todas las dificultades tenían nombre y apellido.
Ingenuidad y confianza. Debía hacer algo. Se las cobraría todas o quizás no. Siguió dando vueltas, de todas maneras no descansaría como antes. Cerró los ojos hastiado.
Sin saberlo los tres se habían sumergido en sus recuerdos. Lo que darían por regresar en el tiempo o mínimo conocer al Doc de volver al futuro. Eso es imposible. Aunque hay cosas posibles de realizar en el presente.
Notas de la autora: ¡Hi everyone ! Esperó que les haya gustado y no se preocupen pronto verán lo que Fleur provocó y cómo se relaciona con Seiya, Shaina y Shuncito.
Lo de Freya y Kanon fue, masso, algo así de como se empezarona tirar el can pero muy leve porque, obvio, ella es estudiante y el profesor (aunque eso se les olvide después y al mismo tiempo les afecte el no rebasar esa línea).
El último parrafo es en el presente del fic; no en el pasado, jaja XD ni yo me entendí bien pero espero que ustedes si noten la diferencia.
Y a ver que pasa luego.
¡Y dejen review! XD
Sei: Ya me lo imaginaba... ¬¬ y no has actualizado hace tanto...
Fascen: ¡Calla! ñ.ñ
*THANKS 4 READING*
