Capitulo 3
Sí, ése fue el grito más grande que pudo haber enviado en su vida, y menos mal que detrás suyo había una silla, o si no, estaría lanzada en el suelo sufriendo espasmos. Se había convertido, trasformado, ¿Mutado?, cualquier aclaración era diversa en su nueva forma: era mucho más alta, esbelta, pálida como si hubiera estado encerrada por años, los ojos verdes se recalcaban mucho y por alrededor le decrecían dos marcas negras, como si se hubiera pintado, y su cabello, creció tan dramáticamente que ese fue su más grande sobresalto, su cabello negro le llegaba hasta la cintura y era muy liso y sedoso – como jamás había sido-.
-.¿Qué...que?...¿Por qué...?¿Comó...?¿Qué diablos?- balbuceaba, mientras se inspeccionaba cada sector de su ser con una mirada mucho más asustada- esta no soy yo- se dijo al fin, mientras salía del baño y se sentaba en la cama tapándose la cara con las manos.
-. ¿Estas bien?- pregunto alguien desde la puerta, ella levanto la mirada cuando dos personajes le miraban, eran dos Hobbits, bueno los dos medianos, eso era obvio...
-. ¿Quiénes son?- pregunto, estos se adentraron un poco ocultando algo entre sus manos.
-. Yo soy Merry y el es Pippin- dijo uno de ellos, que parecía mucho más centrado que el otro- ¿Estas bien? Escuchamos un grito desde aquí- anuncio con seriedad y mirando de un lado a otro en estado de alarma.
-. Sí, no se preocupen,- solo que he extrañamente cambiado mi figura personal, pero no hay dilema, me dicen la camaleón- fue un pasmo momentáneo- contesto con cierta ironía y una sonrisa algo forzada, pero ellos se acercaron más amistosos.
-. Gandalf dijo que no te molestáramos, pero a habido unas conversaciones algo extrañas de ti, ¿Quién eres?- pregunto con toda la sinceridad aquel que llamaban Pippin, ella levanto una ceja. Esos pequeños le cayeron bien, sin rodeos ni suposiciones directo a la yugular.
-. Eso me gustaría saber a mi- murmuro, hubo un ruido en el pasillo que hizo que levantara la mirada, nuevamente ahí estaba Gandalf.
-. ¿Qué hacéis vosotros aquí?- pregunto con una nota de enfado arreglado.
-. Lo siento Gandalf, solo saludábamos- dijo Merry empujando a Pippin para salir de ahí.
-. Es mejor que vayan a ver si pueden animar a Samsagaz, no he logrado sacarlo de la alcoba de Frodo- dijo mientras los dos medianos le enviaban una sonrisa a ella, y desaparecían por el umbral- medianos- siguió- ¿Estas deprimida?- pregunto cambiando su acento a uno más paternal.
-. A que no adivinas- aclaro con todo la ironía del momento- me abducieron los aliens, y me cambiaron el cuerpo, ¡A pero mira tú!, tú te pareces mucho a uno de esos- siguió, sabia de sobra que si Gandalf no sabia lo que eran los aliens había entendido la frase con su tono mordaz.
-. Debes entender, Celiviel- "¡Que no me llamo Celiviel!"- que éste es tú mundo, no pertenecías al otro, jamás perteneciste, tus padres te enviaron allí solo para cuidarte, no para que te instalaras allí para siempre.
-. Me lo dices como si fuera lo más normal del mundo, tú no viviste 20 años en una farsa- contesto con voz rencorosa y ronca, por el nudo que se le había formado en la garganta- todo a sido una farsa- murmuro más para ella, intentando recomponerlo, el mago se acerco y se sentó a su lado dejando escapar un suspiro.
-. Tus padres fueron buenas personas, no las culpes por un método apresurado, pero te apreciaban mucho, y ellos querían que tuvieras un futuro en buenas manos, pero ten paciencia, estamos recién saliendo de una guerra poderosa, pero más de la que tú estarás involucrada- "¿Qué...que guerra?"- habrá tiempo, no te preocupes, yo seré tu maestro y te ayudare a expandir tu poder, aun así, ¿Quieres ser mi pupila?- ella lo miro unos segundo "Que más da, ya estoy metida en esto, no creo poder salir solo pidiéndolo".
-. Como quieras- contesto en un murmullo apagado.
-. Pero aun no- dijo sonriente al ver su propósito logrado, y levantándose- tendremos una coronación muy pronto y hay un largo viaje a la ciudad de Minas Thirith, allí comenzaremos un entrenamiento más preciso, pero si quieres empezar antes, intenta un poco el manejo de recuerdos, ¿Bien?- ella cabeceo más por inercia que por haber entendido algo, pero cuando el mago salió, ella entendió: Esa extraña habitación después de la escalera de caracol.
En la tarde había habido mucho movimiento, ella escuchaba todo detrás de la puerta, su capacidad auditiva se triplico de manera agresiva, ahora escuchaba hasta las palabras más lejanas de cuartos que no sabían que existían, aun así no lo podía manejar a gusto. El ruido más entusiasta provenía de la planta de abajo de su habitación, escucho con atención y sintió sin querer una marejada de alegría al saber que Frodo Bolson había despertado, pero no tenia la más remota idea porque aquel pequeño mediano le llamaba la atención de esa manera.
Había sentido cierta vergüenza en salir de su habitación, pero cuando ya atardecía, decidió dar una vuelta, aun así su arma no se la quitaba del pantalón, era su fuente de esperanza en cualquier cosa. Miro a ambos lados antes de dar el primer paso fuera, el pasillo estaba desierto, "era por allí o por acá" se iba diciendo mientras caminaba algo desorientada, al fin y al cabo, casi todos pasillos se parecían. Cuando una suave brisa le daba la salida al jardín en que más allá estaba el túnel de caracol. Se dio media vuelta y camino por un pasillo de costado, por donde había salido corriendo anteriormente. Ahora las casas las veía mucho más impresionadas, era enormes mansiones de piedra blanca rodeadas de finos lienzos de vegetación, habían elfos caminado de allá para acá tranquilamente y más de alguno se le quedo observando detenidamente y sonreían.
-. Un pueblo muy tranquilo- la voz provino de atrás suyo.
Al darse vuelta sintió su cuerpo sumirse en una extraña soñolencia, en la pared de una de los pilares de piedra apoyado de lado y de manera cansada, había un elfo, con los ojos cerrados sintiendo la suave brisa del ya atardecer. Era alto y de físico bien formado, larga cabellera rubia atada en una leve coleta, de tez un poco más morena (casi nada), vestido con ropas verde oscuro, dejando un par de armas de poco daño a la vista. Lo miro cinco segundos cuando la soñolencia ya se había disipado y se volvió a girar para seguir mirando las casas, se mantuvo en silencio, "Que maleducada soy..." se dijo, lo pensó "No importa" sonrió, mientras casi imperceptiblemente un calor en el estomago se comenzaba a formar, dio una fuerte inhalación y este se relajo.
-. No e llegado a conocerla toda- contesto ya cuando el silencio se había hecho más que tranquilizador perturbador para ambos. Dio un bufido y bajo la cabeza- me llamo Cel...- lo pensó dos segundos "¡¿Cómo era que me llamaba?!"- Celiviel o algo así- contesto y se giro para verle.
Se quedo conmocionada cuando dos azules le miraban desde la misma posición, esta vez con una sonrisa en el rostro. No los podía negar, eran los mismo que le habían salvado, ¿O solo era por lo catorce meses dormida?. No espera... estos parecían distintos, mas jóvenes. Algo había raro en ellos.
-. Bien señorita Celiviel o algo así- burlo un poco- me llamo Legolas, un gusto- se acerco y le tendió una mano en forma de saludo, ella lo estrecho y se quedaron mirado- ¿Nos hemos visto antes?- pregunto escudriñando un poco su mirada.
-. Creo...-comenzó "debe ser muy tonto, pero... no mejor no"-... que no- contesto- ¿Vives aquí?- pregunto y se giro, ahora él se poso a su lado mirando hacia la lejanía.
-. No, vivo en los bosques del Este, muy lejos de aquí...- comenzó con una nota de añoranza en su voz, pero a la vez de felicidad.
-. ¡LEGOLAS!- grito alguien, por un segundo ninguno de los dos supo de donde provenía el grito ronco, cuando saliendo detrás de una pared, apareció un enano- ¿Dónde te habías metido elfo de demonio...?- haciendo caso omiso de ella que se encontraba al lado.
Era bajo como hasta su cintura, de rostro ceñudo, y una larga barba café y rizada que le llegaba hasta su propia cintura, por hay como la rodilla de la chica, llego hasta ellos con una mano en el pecho y con grandes inhalaciones del apreciado aire para sus pulmones.
-. Si no te has enterado elfo... quiero-estar-un-momento-a-solas,... Frodo a despertado- le comunico. Ella se quedo mirando al enano ciertamente con admiración por como la saltaba olímpicamente en presencia, no era que le importara... ¡Bueno, si le importaba!.
-. ¡¡Por Eru!!- exclamo el otro- poseía un extraño presentimiento pero no creía que fuera ello- contesto con una sonrisa y luego mirándola a ella, que se mantenía en un deliberado segundo plano- ¡Ha! Gimli ella es Celiviel- comunico, recién en ese momento, el barbudo la miro.
-. Lamento mi mala presentación joven... dama, es que éste joven, me a tenido con el alma en un hilo, cuando desaparece así como así, pero venga vamos, están todos en la salón han organizado un pequeño banquete- se dio media vuelta y comenzó a caminar, pero Legolas no se movió, ni menos ella que se mantenía ahora en otro trance.
"¡¿Desde cuando los elfos y enanos de llevaban bien?!", fue la pregunta que rondaba su mente, con claros signos de entender bien, las discusiones entre sus supuestos dos padres en el otro mundo, sobre los enanos y ¿Ellos mismos?
-. ¿Nos acompañas?- pregunto él de improviso, llevándola a ella a la tierra nuevamente, dio un extraño movimiento con la cabeza y le miro.
-. No creo que sea requerida mi... presencia allí- contesto con una suave sonrisa, pero a la vez disimulada, no quería estar en un salón lleno de gente que no conocía y que seguramente le mirarían... extraño.
-. Venga, venga, que no os dirán nada- apremio el enano desde la esquina y ella le miro como hacia gestos con las rechonchas manos.
-. No sabes lo tozudos que se pueden colocar de repente- comento el elfo y haciéndole un gesto le invito a caminar, cosa que ella no pudo negar ("quien sabe porque")
No siguieron el mismo camino que ya se había aprendido de memoria. Si no que subieron por unas escaleras de mármol, y se hay unos 50 metros de plataforma, que dejaba mucho mejor vista el valle de Rivender. Sentía una leve presión en el pecho, la misma presión que sentía cuando se presentaba a algún examen oral en la universidad, y ese sentir no le agradaba en absoluto. El enano ya iba a un lado de ellos, mucho más tranquilo y solía mirarla de vez en cuando como escudriñándole seriamente.
-. ¿De donde dijo que venia, dama Celiviel?- pregunto repentinamente Gimli, cuando giraban al parecer en el ultimo de los pasillos, se escuchaban voces y movimiento en el final de este.
-. No lo dije, pero provengo de Calais, Francia- musito casi como una autómata, estaba tan metida en sus pensamiento que no se dio cuenta que había hecho referencia a su antiguo mundo.
Cuando proyecto la cara de concentración del enano se había dado por enterada, pero aun así se mantuvo en silencio, vio por el rabillo del ojos a Legolas, pero este miraba hacia el frente, con una sonrisa extraña en el rostro "¿En que estaría pensado el elfo?" se pregunto. Cuando no estaba ni a más cinco metros de la habitación, el enano soltó un suspiro.
-. No,- negó completamente convencido- no tengo ni la menor idea donde queda Calais ni Francia...- comenzó rendido, se escucho una risa desde la puerta.
-. No creí que hicieras referencia a tu antiguo mundo tan pronto, Celiviel- admitió una voz en el umbral, ahí yacía Gandalf, cargando su peso en su bastón, parecía un centinela.
-. Gandalf hablas como si no viniera de este mundo, su patria debe ser del Sur, sí debe ser del Sur- afirmo contento y golpeando una mano contra la otra a lo que entraba en la sala, no sin antes llevarse de un costado a Legolas, que aun parecía en su mundo, pero le dedico una sonrisa al entrar. Ella elevo una ceja y miro así mismo al mago, que se levanto de hombros y sonrió con gracia.
-. Mande a que te fueran a buscar, pero veo que decidiste dar una vuelta sola- dijo éste como si nada.
-. Fui a estirar las piernas nuevas- dijo y sonrió con algo de ironía- me hacían falta.
-. No lo dudo- contesto el mago y se giro para entrar, pero ella se mantuvo en el umbral- ¿Me acompañas?- pregunto.
-. ¿Será necesario?, presiento que hay bastante "gente" allí adentro y nada que ver conmigo- contesto, y no era el "presentimiento", es que de verdad hay dentro había mayormente gente que de por si no conocía y no quería conocer.
-. ¡OH!- exclamo- no te preocupes Celiviel, hay dentro todos tienen que ver con tigo, mayormente esta cena, además de la importancia del despertar de Frodo, es por tú llegada- y sin reparar en la excusa irónica que le iba enviar ella y de por si que las palabras de él comenzaron a recomerla, no pudo hacer mucho.
Gandalf midiendo las oportunidades de ella le tomo de un brazo, muy parecido a lo hecho de Gimli y Legolas, y la adentro en la habitación levemente a la fuerza.
Enorme, una habitación enorme, de blanca estructura, pilares tallados y delicados cuadros en las paredes, al igual que grandes telas eran suspendidas desde las esquina y caían maravillosamente a los suelos donde se llenaban de artificios, y decoraciones. Había una mesa llena de comidas "¿Pequeño banquete eh?" pensó al recordar las palabras del enano. Y personas caminaban con sonrisas de allá para acá comentando las ultimas noticias de aquel día.
A ella le dio todas las ganas de salir de corrido de ahí, cuando mayormente algunas miradas fueron a parar en ella y así sucesivamente los cuchicheos, pero si no era por que muy disimuladamente el mago la tenia atrapada de un brazo, su sueño se hubiera hecho realidad.
-. Habéis llegado ya- musito una voz detrás de ello, Elrond estaba ahí, con una sonrisa en su rostro. "Deben ser tiempo muy bueno para que se la pase sonriendo", pensó ella con una sonrisa forjada a mal diente y sintió que la presión de Gandalf era soltada.
-. TÚ- escucho desde unos metros de ellos, ella reconoció esa singular voz del joven Pippin, quien con Merry le hacían de centuriones a otros dos Hobbits.
Cuando sus ojos se conectaron con uno de ellos, no pudo más que sentir que todo a su alrededor se desvanecía, ya no había nervios, ni ironía, ni siquiera el más puro sarcasmo. Aquellos ojos tan tristes, tan dolido, tan sumamente inundados por una sombra era sorprendentes. Su cuerpo se sintió en calma y un miedo profundo apareció en su rostro, sus manos se apretaron en su vestido y sin decir más, se acerco. Los otros tres entre extraños y cohibidos se sintieron intimidados, pero el joven Hobbits, solo le miro neutral y casi con una sonrisa aliviada.
-. Un gusto en conocerte Frodo- saludo estirando una mano, y aun inundada en sus ojos azules- he escuchado algunas cosas de ti- comento como si nada. Ahora, al verlo directamente, entendía todo, pero aun le costaba procesarlo.
Aquel pequeño había sufrido tanto, había sido una carga tremenda. La sensación en su cuerpo era algo que no podía describir.
-. Y yo lo se todo de ti, Celiviel- contesto y una amago de sonrisa apareció en su demacrado rostro- o relativamente todo- retribuyo agrandando la sonrisa.
-. No lo dudo- sonrió más tranquila y vio a Gandalf quien sonrió como siendo culpable.
Para que explicar que los otros tres a su lado, parecían estar viendo un partido de tenis, de una mirada a otra y completamente confundido, no sabían de donde se habían conocido lo dos, ni siquiera por la familiaridad en sus voces. Para que mentir, ellos jamás se habían conocido directamente.
-. Nunca creí que dormiría tanto, me he dado una buena siesta- comento, pero su rostro se volvió serio- lamento el retraso- se disculpo ella. No supo por que lo dijo ni porque decirlo le hizo sentir un poco más tranquila, pero Frodo le sonrió y ella se sintió mucho más tranquila.
-. No tienes que disculparte conmigo, yo solo hice la mitad del trabajo, ahora te toca a ti seguir, yo ya no tengo mucho que hacer.
-. Pero habrá tiempo para ello- esta vez, nuevamente Gandalf había salido de intermediario- y ambos- dándole una mirada a los dos- necesitan comer algo- nuevamente tomando uno de los codos de la chica y la llevo a una de las silla cercanas al final. No sin antes llevarse consigo todas las miradas de los presentes, cuando se sentó, nuevamente su antigua conducta.
-. Tendremos que hablar de esta manía tuya. Me vas a quebrar el brazo de tanto jalarme, ¿Quién dijo que los viejo son débiles?- pregunto cuando el mago se sentó a su lado, pero no le recrimino nada, ya que este no le tomo en cuenta y comenzó a conversar con un elfo a su otro lado.
Y así comenzó todo.
No subía la mirada para nada, ya que las veces que lo había intentado, más de una mirada se clavaba en ella y sentía que estaba siendo escaneada por varias. Como se encontraba en una de las esquinas, y Gandalf era su única persona a quien poder hablarle, pero este estaba ocupado, no pudo más que dedicarse a comer en silencio y bufar de vez en cuando, para que el mago supiera de su molestia.
A los minutos en que se mantuvo callada, y revolviendo lo que parecía una extraña sopa, sin ganas ya de comer, cuando había probado las lembas y un poco de hidromiel (miel + agua ardiente), le había encontrado el gustito a este ultimo, lo que la tenia algo mareada pero aun conciente. Un ruido a cristales le llamo la atención. Levanto la mirada algo aburrida, al ver que Elrond era quien parado en la otra esquina de la mesa y con una copa de vino en la mano, la alzaba.
-. Me alegra este día en que las noticias vuelan, nuestro joven hobbits Frodo Bolson a despertado sin ningún problema- levanto la copa- ¡alma! (¡salud!)- todos los demás le siguieron menos ella, que se quedo algo rezagada entre que veía una copa o dos- y...- esta vez la mirada fue a ella quien se recompuso por el puro mirar de todos hacia su persona- nuestra nueva invitada, Celiviel Felagud.
-. Felagud...- repitieron alguno y le miraron aun más intensamente, nuevamente se sintió azorada ante las miradas y la bajo a la sopa. "¿Nueva invitada? yo diría nueva adquisición" pensó y sonrió algo malévola por ello mismo
-. ¡alma!-(¡salud!) dijo el señor- ¡ALMA!
Cuando la cena ya se había completado, y las masas se iban distribuyendo por la sala, el salón que era acompasado por la suave música de algunas liras de los elfos. Y ella que estaba aun lado de Gandalf quien aun no le tomaba en cuenta, solo para mantenerla a un lado con pequeñas comentarios hacia ella, como: "y así Celiviel...", "te presento a...". y así sucesivamente. Aburrida y mareada ya que jóvenes damas se acercaban cada cierto tiempo llevando aquel licor tan rico que ella no podía despreciar. Se vio que ya no podía seguir ahí, le bajo la vena depresiva.
-. ...las nuevas marchas de los orcos libres hacia el sendero Este de nuestras tierras...- hablaba un hombre a Gandalf. Comenzo a jalarle la manga de la túnica para llamar su atención, era eso o llamarlo a voz de grito.
-. Yo, yo me largo, quiero descansar- susurro, a lo que el viejo le miraba con el rostro ceñudo y cabeceaba afirmando no muy convencido.
-. Vete directo a tu habitación- ordeno suavemente- ¿Quieres que te mande alguien que te acompañe?- pregunto a lo que ella miraba de un lado a otro como si se le hubiera perdido algo.
-. No, no, yo se... no te preocupes- dirigiéndose a la salida, cuando una dama le impartía un trago a unos elfos cercanos, le quito uno de estos al salir por la habitación y se lo tomo antes de pasar el umbral.
No sabia por donde caminaba, ni por donde era su habitación, no recordaba mucho, ni quería recordar nada, el trago siempre había sido su amigo, y su más gran aliado al olvido. No quería recordar, ¿Por que lo humanos estaban condenado a los recuerdos?.
"Aquella noche, antes de llegar a su casa y ser atacada por los uruk-hais"
Salió a las afueras de aquel castillo, no caminaba muy derecha y había chocado con dos o tres pilares, disculpándose no muy cuerdamente como si fueran seres vivos.
"La fiesta de su peor enemiga en la universidad, había sido invitada junto con su ex novio, Fraiz."
Caminaba por las sendas vacías del pequeño pueblo de Rivendel, ya no había nadie en las calles, solo la noche le acompañaba y el sendero que la llevaba a la salida de la ciudad.
"Estaba junto a un par de compañera, al lado del DJ. Una de las chicas a su lado le dio un codazo y le apunto a una esquina de la habitación.
-. ¿Ese no es tu novio?- pregunto y se largo a cuchichear con las demás que también se habían dado cuenta. Miro hacia aquella esquina, se veía un bulto, mejor dicho dos"
Dejo caer la copa que aun jugaba en su mano, y salió completamente de la ciudad, no veía bien, mejor dicho no veía casi nada, solo matices negros, cafés y grises. Los árboles a su alrededor se movían como danzando al compás del suave viento. Se escuchaba las aguas de las cataratas caer en fines sin regresos. Ella siguió caminando por el sendero unos buenos veinte minutos más.
"Se acerco cautelosamente a aquel bulto, intentado ver bien que era lo que ocurría. Su novio no bebía, jamás bebió, ella en ese tiempo tampoco. Su sorpresa fue grande, cuando este devoraba a besos a la chica que le tenia más odio en la carrera, esta se dejaba con todo y todo. Cuando se detuvieron, ella se camuflo detrás de una pareja bailante para escuchar mientras el corazón poco a poco se le iba consumiendo
-. Tu novia debe estar por aquí- le ronroneo aquella serpiente.
-. No me interesa- contesto el otro, subiendo su mano por la espalda desnuda de ella, esta utilizando un topp muy provocativo.
-. ¿Qué no te interesa?- pregunto con malicia.
-. Jamás me intereso lo único que me gustaba de ella, era todo el dinero que tiene, y el reto de llevarla a donde quiero, cuando quiero- insinuo"
Aquella noche su corazón se había roto como nunca antes. En las manos de aquella pareja que la habían sumido en las sombras y el alcohol barato. Se había marchado de aquella fiesta llorando y tras algunas burlas de las amigas de la serpiente. Había desaparecido de su hogar casi por 2 días, bebiendo en lugares apartados y lejos de las miradas bizarras de algunos ebrios. Allí la había encontrado un profesor. Quien ayudándole en buena fe, la había llevado a su hogar y la había dejado sola, hasta el día siguiente en que la llevo de vuelta a la universidad, donde seguramente estaba aparcado su auto. Las miradas habían llegado a ella, como un imán, exactamente igual como esta noche había ocurrido al entrar en la sala del fuego. Los cuchicheos y las risas de sus compañeros que se habían enterado de la situación, las palabras vanas de alguno u otro que la acompañaban, todo exactamente la misma estupidez, las ganas casi incontrolables de tomar aquellos pedazos de vidrio que habían en el baño de las mujeres y rasgar su piel para acabar con todo ello, era un acto cobarde, ¿Pero? Que mas importaba ya. No tenía nada y todo lo que llegaba a ella le hacía daño.
No se lo merecía, y ahora, ahora ¿Dónde estaba? ¿Qué hacia? ¿Quién era?, paso de ser la burla de su carrera, a alguien quien debía de ayudar a una tierra entera. ¿De verdad lo merecía?. Jamás tuvo el apoyo de quien ella creyó sus padre, jamás tuvo a sus verdaderos padre, la habían hecho falta, sola, simplemente era un cadáver con un alma que ni siquiera ella misma conocía.
-. ¿Quién soy?- pregunto a la nada misma, cuando se había desviado del sendero- ¿Quién diablos soy?- aumento el poder de su voz y cayo al suelo de rodillas. Borracha y con problemas existenciales, mal conjunto en un bosque.
Volviendo por unos segundo a su cordura, se vio que ya no estaba en el bosque de Elrond, estaba afuera de las barreras, se levanto algo más conciente, y se sujeto de un tronco, un mareo incontenible y se vio agachada delante de un árbol vomitando.
-. Que sutil imagen de tan delicada dama- una voz gruesa y ronca apareció detrás.
Se irguió, vio y sintió aquel mismo olor apestoso de quienes la habían herido al sacarla de su mundo, ahora estaban ahí. Era unos diez y estuvo muy conciente de decirles que se quedaran quietos. Ya que su imagen se movía de un lado a otro, los trato de enfocar bien, pero en su estado etílico no era muy acertado.
-. ¿Qué hace tan deliciosa presa, fuera de las lindes del pueblo elfo?- pregunto nuevamente a lo que veían como estos se iban arremolinando a su alrededor, acechándole.
-. Y a ti que te importa- le soltó con toda la borde por delante.
-. Me hostiga hablar antes de comer, ¿Por qué no comenzamos?- pregunto y dio empuñadura a una grotesca espada curvilínea.
-. ¿A que?- volvió a preguntar, a lo que veía como dos de ellos se lanzaban en su captura, sin querer ella dio un paso hacia al lado y estos pasaron de largo- jajaja ¿A que no me atrapan?- se burlo de ellos, a lo que completamente... loca, salía corriendo como si esta caza fuera un juego.
Y sacaba de quicio aun más a aquellos seres, ya que tras palabras incoherentes como: "jajaja te pille..." o "tu me recuerdas a alguien...", se burlaba prodigiosamente de las armas y o flechas que le lanzaba sin acertar en ninguna de ellas. Esta que no se sabia si lo hacia por su mala coordinación o por que de verdad era buena esquivando. Cuando ya los seres estaban sacados de quicio fue hay ya cuando sacando una red la lograron detener, y esta cayo de zarpazo al suelo, atrapada la inmovilizaron. Recién hay de dio cuenta esta misma, que no era juego lo de estos bichos.
Cuando el primero de estos se lanzo con un cuchillo en la mano dispuesto a hacerle un no muy lindo agujero en la cara, se movió aun lado y el cuchillo le hizo un suave rasguño en el rostro. En la desesperación, coloco las manos en el pecho de este, y cerro los ojos. Tras sus párpados sintió que algo crecía, y luego escucho una explosión y un cuerpo ardiendo en fuego. La red se consumió y se logro levantar mucho más conciente, se miro las manos y dos extraños símbolos se grabaron en sus palmas, mientras un suave humo salía de este, su lado etílico comenzó a gritar "¡Me quemo!¡Me quemo!... espera.. no duele, cool!".
Dos seres más se lanzaron, ella los esquivo como si en cámara lenta fueran esto, y a uno tomándolo de la cabeza y a otro del hombro, estos también se incendiaron automáticamente. Hizo exactamente lo mismo con 6 de ellos, quien quedando como pequeños focos de fuego alrededor, le permitieron la huida a uno de ellos. Pero no le preocupaba ello ahora.
Un ruido a suaves pisadas la hizo alertarse, lo ultimo que quería ahora es que no la dejaran dormir, por la fuerte jaqueca que estaba sintiendo. Sacándose rápidamente los zapatos y respirando hondo comenzó a correr tan sutilmente por las hojas que estas ni siquiera crujieron, rodeo a los elfos y humanos que se acercaban corriendo donde se hallaba los focos de fuego, ella al verse liberada sonrió complaciente. Encontró el sendero y corriendo entro en la ciudad de Rivendel, para luego ocultándose de nuevas comitivas de elfos, se adentro en la casa de Elrond y se encamino completamente salva a su alcoba. Donde sin esperar de mas, se lanzo encima de las sabanas y quedo profundamente dormida.
