Capitulo 6

Al fin, al fin llegaban al tan ansiado y respetable, Minas Thirith, el hogar del nuevo rey de los hombres: Aragorn. Al fin... un cama decente.

Todos estaban muy ansiosos de llegar, en especial cierta dama elfa que le brillaban los ojos tan solo observar la ciudad de siete pisos. Ella, ella tan solo se había mantenido callada todo el camino, con la cabeza gacha y agradeciendo la presencia de Legolas a su lado en silencio luego de su pequeño ejem... dilema.

Pero no pudo decir que no quedo maravillada al ver tan hermosos edificios, aunque algunos estaban completamente en el suelo, destruido o quemados. Aun mantenía en alto su esplendorosa arquitectura antigua y imponente. Recordó su viaje a Roma a los trece años y todo esto le recordó increíblemente los edificios como el Coliseo Romano y las antiguas infractuturas de esa antaña ciudad.

Al llegar, Gandalf había mandado uno de los guardias que fueran a notificar al rey, que ya estaban allí, pero le obligo a ella, a las damas y a los hobbits, que utilizaran las capuchas, no quería hostigar una pequeña revolución de recibimiento. Aunque ella presentía que era por otra cosa -siempre era por otra cosa-. Últimamente andaba presintiendo mucho y eso no le agradaba.

Cuando fueron subiendo y algunas personas se giraban a verlos, ella se percato que de repente venia en un cerco. Los gemelos venían a su lado, Legolas atrás con maese Gimli y delante Gandalf con Elrond, más atrás los cinco guardianes protegiendo a lo hobbits y a Arwen, Silfrid no estaba. Llegando al cuarto piso fueron recibido por nuevos guardias que los escoltaron mientras la gente se aglomeraba a ver a los elfos, muchos de ellos jamás habían visto uno en persona y saber que seres tan poderoso y únicos venían a su reino era algo que les alentaba de que este sería un buen reinado.

Pronto sintió un hormigueo en su estomago donde allí estaba el tatuaje, se llevo una mano ahí y sintió aquella parte de su cuerpo muy caliente, comenzó a girar su rostro como si buscara algo que era lo que le llamaba la atención, y justo en una de las casas que habían quedado completamente en pie, una extraña águila de oscuras plumas le miraba directamente, esta hizo un movimiento extraño y emprendió el vuelo a lo que el cosquilleo disminuía. Realmente extrañada por el ave intento ver si algunos de los presentes igual lo había visto pero ni uno parecía realmente interesado en las aves del lugar.

Olvidándose de ello, ya estaban en la entrada del castillo donde todo era preparado para la coronación del nuevo Rey. Quien para recibirlos estaba ahí.

Alto, erguido, con un aire guerrero y aristocrático muy extraño, poseía una barba de unos días que le hacían lucir muy preparado para esto, su cabello ondulado de un café oscuro con unas pequeñas canas y sus ojos grises, su rostro mostraba toda la alegría de tener a todos ellos en este momento. Ella giro su rostro y se percato de algo, la dama Arwen y las demás chicas habían desaparecido, iba preguntar pero Legolas le hizo un gesto de silencio.

Bajarse del caballo era todo un horror especialmente para ella que no estaba acostumbrada, pero cuando creía que se había congelado a medio camino, una mano salida de la nada la ayudo a poner bien en el suelo. Ella se giro para darle las gracias, cuando se encontró de frente con el pronto Rey, este mismo le bajo la capa y sonrió.

-. Me alegro que estés bien Celiviel- contesto con una sonrisa, esa voz, la reconocía de otro lado mmm... si de algún lado- veo por tu cara de alucinada que no me recuerdas- ella negó algo azorada- fui uno de los que os recogió en el bosque en vuestra primera escapada- ella ahora si que se azoro y recordó. ¡Ho... era él!.

-. ¡Ya recuerdo!, sí, eee... bueno, lamento ese percance..., ¡Eps! Señor- contesto revolviéndose las manos aun nerviosa.

-. No me digas señor, solo Aragorn, Celiviel- contesto sonriendo después haciendo una leve inclinación fue a saludar a los demás.

Después de ese pequeño lapsus de falta de personalidad sorprendente. Y mientras los demás saludaba al no-rey-todavía comenzó a mirar hacía la lejanía. Realmente era todo muy esplendoroso a pesar de que una batalla espeluznante se había efectuado allí. Los cadáveres ya habían sido quemados y los de lo guerreros hecho todos lo funerales respectivos a la religión del pueblo- que de paso ella no tenía idea. Sabía que existía Eru que era como "el todopoderoso" y luego venían los Valar y luego una estirpe de magos de donde salía Gandalf y Saruman y luego ya se perdía en todo lo que era el árbol genealógico de poder-.

-. Antes era mucho más hermoso- musito una voz conocida a su lado ella sonrió al verlo sonreír y mirar igual que ella.

-. Me gustaría haberle conocido como antes- le contesto suavemente.

-. A mi igual- Frodo sonrió- mi tío me contó algunas cosas sobre la ciudad de los humanos, pero yo no lo conocía hasta ahora. Y es hermosa a pesar de los daños sufrido.

-. Ajá- susurro hipnotizada por el lugar.

-. Señor Frodo, Dama Celiviel- la voz de Sam le llamo. Ambos se giraron y se marcharon.

Su nueva habitación no estaba mal, era igual de reconfortable y tenía una vista espectacular hacía el lado sur de la ciudad, su baño correspondiente y sus cosas- ni que tuviera muchas- fueron colocadas en los muebles adecuado. Aquella tarde era la coronación y no tenía ropa decente. Ahora sabía cual era su problema existencial: "No tener ropa decente".

Pero antes de hacer cualquier cosa fue hasta el baño y vio con ojitos soñadores que había una buena tina, no lo dudaría ni un segundo más. Luego de algunas molestias menores, la habitación dejaba escapar un sopor muy agradable a vapor tibio y no dudo en desnudarse y con pequeños gemidos introducirse en este. ¡Eru salve a quien invento las tinas calientes!. Un sopor la inundo en ese momento y mientras pasaba uno de sus dedos por el tatuaje con increíble ternura, se observo con desagrado. Ni siquiera sabía si era humana ahora, ni elfo, ni Vala, no tenía idea de nada.... era un completo caso perdido.

Fue cerrando los ojos, una siesta no le haría mal antes de la coronación...

"... había una suave música a su alrededor, estaba vestida de un largo traje negro con una cola larga, algo la tenía sujeta de la cintura y se movía al compás de una vals, sí, era un vals. No veía a su acompañante pero su presencia era poderosa, sus movimientos suaves y cortantes y sentía su respiración rozarle la mejilla tocándole el cuello, vio una sonrisa blanca y unos labios rojos, una barbilla masculina muy provocadora, pero todo en un vals oculto en la sombras, un vals oscuro. Se comenzó a sentir apretada, atrapada, éste le obligaba a cargar su cuerpo en él, luego sentía que ya no había movimiento, ni música, tan solo estaba esa esencia que la tenía capturada..."

Despertó de un salto, y se percato que estaba completamente mojada. El agua ya estaba casi helada y el vapor se había disipado, dando un bote en la tina se arropo en una toalla y salió a la habitación donde sobre la cama había un vestido verde musgo muy bonito no se demoro ni pregunto más de dos veces para colocárselo y ponerse los suaves zapatos que venían integrados con el. Ya era bastante tarde, no podía ser que se quedara dormida, ¡Gandalf le iba a matar!. Con el pelo aún mojado se lo iba secando entre las manos, cuando se percato que ya no había casi nadie en las inmediaciones del castillo, dando un vuelta por una puerta transversal, vio que había un silencio horroroso en el sector y se quedo allí mirando.

Vio a todos los demás, aquellos que habían ido con ella adelante donde estaban las personas más respetadas, más atrás los nobles y donde estaba ella parada los del pueblo quien mantenían el mismo respeto, lo bueno es que no llamo la atención de nadie y solo se quedo allí, mirando como Gandalf hacía las ceremonias finales para coronar al rey. El sol ya se ponía.

Luego de un hermoso canto de parte de el rey-el cual ni por si acaso entendió- todo lo demás fue bastante confuso y no alcanzo a ver nada más, pero luego vio al nuevo Rey de la mano de la bella Arwen y ambos sonreían plenos y hermosos. Quedo medio colgada, pero sin querer miro hacía el lado donde estaba Gandalf y este le miro con cara de acércate y te piíllo, así que le cambio rápidamente la mirada. Unos minutos más, y la oscuridad se aglomero para que hermosas almedras fueran prendidas y la comida y la fiesta para el pueblo se vieran abierta. El rey junto con Arwen entraron siendo seguidos por todos los demás nobles, la fiesta de ellos era en el salón grande del palacio. Ella se quedaría unos segundos por allí antes de ser apresada y exhibida por el mago.

Los licores y vinos no demoraron en llegar y ella miro unos lindos vasos de que la llamaban a tomar, cuando hizo el primer gesto y como una sombra se acerco a unos improvisados tablones donde estaba toda la comida y de máses, estiro una mano cuando otra salida de la nada se la detuvo en el hito. Levanto la mirada con ojitos de perrito a medio degollar cuando aquellos azules le miraban con una nota de inocencia y desacuerdo.

-. Hola Legolas- saludo mientras se paraba bien y este le soltaba la mano.

-. Hola- saludo igual que ella- ven vamos dentro- sonriendo levemente pero una nota de lo más macabra en sus bonitas facciones. Maldito elfo sexy.

-. Pero...- hizo un puchero. Luego una maldición a cierto mago que seguramente había enviado al elfo a cuidarle.

Adentro todo era más sofisticado, y tuvo el mal recuerdo de aquella fiestas que alguna vez sus padres le obligaron a ir. Donde todo era "alta sociedad" y ningún niño quería jugar con ella porque se podía romper su caro traje de encaje Italiano.

Pronto fue rodeada de los hobbits, quienes además de sus comentarios de que se veía bien aquella noche- a pesar de haberse arreglado ella misma- ella se quedo allí con ellos, no quería encontrarse con...

-. ¡Te haz quedado dormida!- la voz provino desde atrás, un escalofrió le paso por toda la espalda enderezandole en el acto.

-. Gandalf, Hola...- saludo con una sonrisa fingida y un tic en la ceja.

-. En un día como hoy...- siguió. Pero aun así su cara mostraba una sonrisa calmada- lo dejaremos pasar...- ella alcanzo a tomar uno de los vasos que una de las damas había estado pasando por lo hobitts. Gandalf se lo quito de las manos- ¡Tú no!.

-. Pero...

-. La ultima vez descontrolaste tus poderes y saliste de las lindes de la casa. Tú no bebes y ustedes jóvenes Hobitts se encargaran de ello

-. Sí, Gandalf- contestaron Pippi y Merry. Sam asintió al igual que Frodo quien sonreía más que nunca, la extraña sombra de sus ojos había disminuido un poco.

-. ¡Traidores!- susurro con la intención de que la escucharan.

Estuvo en zona seca. Sin siquiera para que le dieran un zumo de alguna fruta, se le hacía agua la boca ver a los hobbits beber tan felices. El único que se mantenía su igual estado era Frodo, pero él lo disfrutaba. Había visto al enano junto con Legolas en la otra esquina de la enorme habitación mientras al parecer el elfo saludaba amistosamente a seres de su igual venir. Tal vez parientes o quien sabe que cosa.

-. Esto me esta matando del aburrimiento- susurró y se sentó en un taburete que había cerca de una de las ventanas.

-. ¿Porque no bailas?- pregunto Frodo como si nada.

-. ¿Bailar?¿Tú estar loco? Con suerte se algo de vals y además a mi me gusta algo más movido como electrónica, hasta la danza del vientre parece más movida- comento para si.

-. ¿Vals?¿Elec... Qué?¿Vientre?- le miro confundido. Ella movió una mano restandole importancia.

-. ¡No importa!- le cortó observando la pista de baile. La música sonaba a un ritmo rápido mientras los bailarines se movían al compás, pero no de su agrado. En realidad, era un tipo de vals más rápido, en realidad era un vals. Bufó y se levanto cansada de no hacer nada.

-. ¿A dónde vas?

-. A mi habitación, aun sigo algo cansada por el viaje, si Gandalf pregunta ya sabe donde estoy.

-. Esta bien.

Cuando estuvo a punto de dar un paso, se quedó quieta. "Vals" pensó. El sueño, si había soñado con un vals, un vals con un sujeto que no conocía, se volvió a sentar jugando con las manos. Frodo se había marchado con Sam quien estaba un poco más allá... ¿que significaba? No podía decir, "Solo fue un sueño" últimamente, sus sueño o cosas por el estilo siempre tenían algo oculto que decirle.

-. No es nada- contesto para si y se volvió a levantar, ¡¿Pero y si no?!, se volvió a sentar. Esta bien estaba siendo paranoica. (Conversación dentro suyo)

"Tal ves solo fue una pesadilla y ni eso, solo estabas cansada, relajate, no es nada"

... Desde que estoy aquí nada puede decirse que no es nada...

"Estas siendo más que paranoica"

... La conversación con Gandalf ¿No te dice nada?...

"¿Mas que eres una herramienta?¿Arma?¿Utensilio?¿Quieres que siga?"

... Más que eso...

"¿Qué el bando contrario me quiere para no se que?"

... Además de ese pequeño inconveniente...

"¿Qué estoy en peligro?"

.. Eso lo sabes hasta antes de que llegaras aquí, genio...

"Eso es verdad, bueno, eee ¿Qué estoy en otro mundo?"

...No te voy a contestar esa pregunta...

"¿Estoy paranoica y hablo con mi otro yo?"

... Eso si es verdad, hasta que le apuntas a algo, ¡Vamos a dormir será mejor!...

"Esta bien"

Se levanto volviendo en si su mirada. La fiesta aún continuaba y había perdido de vista a alguno de los que ya conocía. Se dirigió por un lado salteando a algunos humanos, señores elfos y maese enanos. Pero su sistema inconsciente-conciente, tomo una botella de hidromiel y camuflándose lo más posible se fue a su habitación, con una risa histérica dentro de ella. ¡Solo para ella!.

Momentos despues en la habitación de Celiviel.

Estaba en la ventana, sentada algo deforme, la botella a su lado y su mirada se perdía en la oscuridad de los campos de Pelennor, donde algunas fogatas eran presentes y algunos humanos-o eso parecían- estaban allí.

-. Soy una alcohólica-ca-ca-ca, que le gusta beber-ber-ber. -musitaba con una melodía nada que ver- me prometo a mi misma que estaaaa será laaa ultima vez que me... ¿Cómo se llama esto? ¡A sí! Que quede en estado etílico, si eso!- dándole un sorbo a su botella otra vez. Volvió su cara hacía el cielo donde las estrellas centellaban bastante.- tuuu tan lejos del que amaaassssss- (de cantante se muere de hambre) Escucho un suave ruido, cuando volvió el rostro hacía el otro lado del alfeizar, una figura estaba allí. Dio un salto- Mier...- se tropezó con los pies y calló sentada.- ¡Ouch!

Era el mismo pájaro que vio cuando llegó pero esta vez sus ojos se veía más grandes, y este dando una pisada dentro de la habitación se trasmuto en una alta figura. Ella retrocedió mientras sus músculos se tensaban. Era un alto encapuchado, los ojos rojos aun se veían bajo su capa. Ella comenzó a temblar. ¿Quién era?¿Qué era?, se pregunto a lo que comenzaba a arrastrase de espalda, anonadada por el ser.

-. Mi hermosa Celiviel- susurro. Ella se crispó y se detuvo. Su corazón saltaba en su pecho.- ¿No me conoces?- pregunto. Su voz era silbante, seductora, increíblemente llamante. Este bajo su capa y ella lo vio.

Los ojos poseían un iris rojo sangre, su cara era blanca y sumamente fina- como rostro de elfo- su cabello negro calló en cascada hacía atrás y poseía unos rasgos muy atrayentes. Era malditamente hermoso. Cuando sonrió ella sufrió un escalofrió por la espina y sus manos se agarrotaron, el pánico le inundo de golpe.

-. ¿Ethan-Ethanin?- pregunto con un tiemble en la voz. Él volvió a sonreír afirmando.

-. Exacto

Confiando en el estado se le hubiera ido por el susto, se levanto de un salto y cuando salteó la cama para escapar o por lo menos alcanzar su espada que estaba en la silla un poco alejada de la puerta. Este le apareció de frente y tomándole de los hombros la empujo hacía atrás, mientras le tomaba de las manos y otra en la boca para que no hablara y se sentaba descaradamente sobre ella.

Sintió escocerle horriblemente la cicatriz, su estomago de revolvía y aunque el mareo y la bebida por el miedo se le estaba evaporando, se sentía horriblemente asustada. El hijo del mismísimo Sauron le tenía atrapada y no podía pedir ayuda. Todos debían estar en la fiesta o muy idos como para preocuparse por ella ahora. Se revolvió intentando alejarle de él, los ojos se le pusieron llorosos por la prepotencia de no poder hacer nada para liberarse y salir de allí.

-. Calma, calma, mi hermosa niña- susurro- Solo venia a conoceros ya que no tuve el placer de tenerte con migo cuando mis inútiles sirvientes no te pudieron traer a tu hogar, o sea a mi casa en el este cerca del Mar de Rhun, una vista paradisíaca si es que quieres saber.

Ella negó histérica y ahora lloraba por no poder quitárselo de encima, apretaba las manos alrededor de su mano y trataba de poder por lo menos enterrarles las uñas pero éste no parecía mayormente disgustado y su sonrisa se enanchaba más al verle tratar de soltarse.

-. Eres tan hermosa- susurro. Ella se crispó y comenzó a temblar como una niña pequeña- y serás mía cuando menos lo esperes- susurro cerca de oído y beso su mejilla. Ella soltó un gemido, cuando este besaba su mejilla y su lóbulo y enterraba la punta de la nariz contra su cabello.- ¡Ese estúpido viejo! Esos estúpidos seres me la van a pagar, todos ellos, nadie te va a quitar de mi camino, ¡Tú me perteneces!- le quito la mano en el momento en ella abría la boca para poder absorber aire ya que se ahogaba con sus sollozos y este desvergonzadamente atrapaba sus labios.

La besaba con tanta demando y fiereza, obligándole a dar todo de ella que este no quedo disgustado por el sabor cuando ella emitió otro gemido que le sonó a gloria cuando inspecciono todo el interior de aquella cavidad dulce por su intrusión, esta seguía llorando y tratando de apartar el rostro, pero él ya se había ocupado de que su mano se enterrara por su cabellera inmovilizándola. Cuando la libero luego de haber probado de ella lo suficiente. Esta tenia los ojos brillantes por las lagrimas y sonrojada a más no poder.

-. Mía- susurro y se volvió a trasmutar para alejarse por la ventana.

Se ovillo asustada ¡Había tenido tanto panico!. Lloraba mientras se agazapaba contra la sabanas y las arrugo contra ella al sentirse tan desolada, se llevó una mano a la cara y comenzó a rasparse los labios con la sabana. ¡De él! ¡Él le había besado! ¡Él se había hecho aparecer en su misma pieza!¡Él podía volver!. Se hizo resbalar por la cama y gateando con los ojos llorosos abrió la puerta de un movimiento, mientras poniéndose en pie y sujetándose de la puerta salía al pasillo. Ni caminar pudo bien, sus piernas temblaban como gelatinas, por lo que cuando vio una estatua, se achico por allí y se ovillo en la esquina. De esta quedo completamente camuflada con la oscuridad de su esquina, dándose cuenta que ya no era libre, que debía tener cuidado, que debía luchar. El sopor del susto, el cansancio del viaje y el efecto del trago, le pidieron cuenta y se quedo dormida temblando como una hoja.

Despertó al día siguiente, pero aun así no se movió y de hecho se camuflo mucho más, quería estar sola. Ese era un hecho. Se sentía usada... más que eso... se sentía una herramienta.

Cuando había escuchado pasos y voces, se acostaba de lado y se ovillaba contra la tarima por lo que quedaba completamente camuflada, su corazón muy bajo en pulsaciones y su respiración cortada no llamaba la atención de nadie, y aun así si le andaban buscando. Ella solo quería pensar o dejarse olvidar un rato.

En otra parte del castillo.

Cinco personas se mantenían en silencio. Uno de ellos el más viejo, Gandalf, estaba ya que echaba humo. Sabia que no tenía que dejar a la chiquilla sola, pero el hecho de haber utilizado su magia para buscarla y no decirle donde estaba era algo que le estaba dando algo de miedo. En la noche, había sentido un mal presentimiento, algo fuera de lo normal, una oscuridad extraña en el ambiente, pero a los segundos después, maese Pippin había caído durmiendo en medio de la pista por lo que sería un sobredosis de alcohol, había ordenado dejarlo dormir en su habitación. Cuando habia querido buscar a la chica, en esos momento había llegado un mensajero del Reino del bosque, que pedía urgentemente hablar con el Príncipe Legolas y el nuevo Rey de los hombre, Aragorn. La nueva guerra de las tierras del este se veía ya muy creciente y Legolas como príncipe debía viajar cuanto antes.

-. Tenemos dos problemas ahora. Celiviel que no sabemos donde esta pero por lo menos la seguridad de que esta dentro del castillo- sí, por lo menos lo sabían- y la nueva batalla que se nos vienen encima y ambas cosas están conectadas, debemos intentar que esta saque fuerzas luego.

-. ¿Y como vamos a lograrlo?- pregunto un Rey sentado cerca de la ventana.

-. No quería utilizarla, pero creo que Ossë será la mejor opción, la mujer tiene sus tecnicas.

-. ¿Ossë?- pregunto Legolas y extrañamente su tranquilo semblante se volvió oscuro, dolido.

-. Sí, ¿Sabes donde...

-. No he hablado con ella hacia cientos de años y no tenía pensando hacerlo despues de que supe lo que quiso hacer.

-. ¿Ni siquiera por vuestro reino?- pregunto tranquilamente el mago al elfo. Éste mismo le vio unos segundos antes de cambiarle la mirada.

-. Esta-estaba viviendo cerca de Eredor, es todo lo que se. Solo algunos guardias han visto a Calï o Morwën, por segundos- contesto algo opacado. Se repente alguien golpeo la puerta y de ahí entro Gimli.

-. La hemos encontrado- contesto el enano frotándose las manos nervioso.

-. ¡Perfecto!- contesto Gandalf levantándose para seguramente "hablar" con la chica.

-. Pero...

-. ¿Pero que?

-. No la podemos sacar...

Celiviel Pov.

Veía a personas cerca de ella, pero estaba tan nerviosa y se sentía tan desprotegida que sin captar bien la información de sus recuerdos, había creado mágicamente un campo, cuando algo se acercaba a ella se quemaba. No quería ser tocada, ¡Que nadie la tocara!. Su corazón saltaba en su pecho y se mantenía ovillada. ¡Que nadie le tocara!, ¡Que nadie le tocara!, ¡Que nadie le tocara!, ¡Que nadie le tocara!, ¡Que nadie le tocara!.

-. Yo no, yo no, no, no quiero, AHHHHHHHHHHHHHHHHHH- grito y se llevó las manos a la cabeza.

-. ¿Qué sucede?- pregunto una voz

-. ¡Todos atrás!- la voz de Gandalf ordenando.

Sintió un poder nacer de sus entrañas, una mezcla de placer nacer de su cuerpo y un dolor descomunal salir de cada poro de su piel. Trato de mirar, pero lo único que veía y sentía era fuego, fuego, mucho fuego, como si estuviera quemándose, encerrada en llamas.

Sintió el suelo en unos segundos. Vio el techo en que caía algunas cenizas todo a su alrededor estaba negro, la estatua había desaparecido el olor a quemado aun estaba en ella y todo a su alrededor había sido quemado. Le dio un ataque de risa, cuando de repente sintió los sentidos abrirse a los presentes.

-. Hola Gandalf- saludo en una risa suave y ya cuando no podía mas, dio un suspiro- aaahhh- cuando se calmo aun estaba en el suelo, mientras los presentes le miraba asombrados- ¿Sabes?¿Sabes quien vino a hacerme una vista anoche?- ante la cara alucinada de los presentes- Ethanin, Ethanin hijo de Sauron

-. ¡¿Qué?!- pregunto el mago tomándole de un brazo y levantándole- ¿Estas borracha?- pregunto curioso

-. ¡Claro que no!- le quito el brazo y le miro ofendida- ¡Vino anoche! Convertido en un pajarraco y bueno...- hizo un extraño movimiento que solo un par de personas se percataron de ellos- vive cerca del mar de Rhun y tiene una vista paradisíaca.

-. ¿Qué?- volvió a preguntar ahora incrédulo

-. No me mires así ¡Él dijo eso!- el mago se llevó la mano a las sienes

-. Me vas a dejar más viejo de lo que estoy

-. ¿Pero porque no me crees?!- le pregunto enojada

-. La ultima vez que dejaste explotar tu poder no estabas en tus mejores condiciones, ¿Qué crees que pienso ahora?

-. ¡No estoy borracha!- volvió a alegar- ¿Sabes...?- levanto una mano ya cansada- ¡Agggg! Como quieras- se fue hacía un lado y ya dejando a todos se volvió a marchar a su habitación, cansada.

Los otros quedaron realmente con cara de poker, pero cierto elfo se quedó en silencio. Le había visto a los ojos la chica ocultaba algo, algo que le dolía, pero sin poder impedírselo salió adelante

-. ¿Cómo sabe señor que esta... ida?- pregunto. Decir borracha era mucho

-. Por esto, chiquillo- contesto Gimli mientras le mostraba una botella de hidromiel- estaba en su habitación.- él se quedo en silencio, mientras todos se movían ya a sus lugares. Aragorn disimuladamente se puso a su lado y tosió falsamente

-. ¿Qué ocurre?- pregunto mientras este disimuladamente miraba por las ventanas abiertas mientras se dirigía a la sala donde habían estado

-. No dudo en tu buen juicio Legolas, pero... ¿Por qué no vas?- pregunto curioso. Él le miro con los ojos abiertísimos y se quedó en silencio

-. Creo que no...

-. ¿Vergüenza?- le cortó y le miró con aquella cara que no veía hacía décadas.

-. ¿Yo?- pregunto ofendido. Este otro se miró las uñas con cara de casualidad

-. No me engañas, Legolas hijo de Thraudin, no le quitaste la mirada de encima ayer.

-. ¿Y tu que sabes? Estabas con Arwen

-. Pero no ciego para ver que todo estuviera bien

Se quedo en silencio y se detuvo, le sonrió brevemente al hombre y se giro para ir en contra.

Al llegar a la puerta de la habitación de esta, se percato de que estaba abierta y que además un ruidito distinto venían de dentro, un sollozo. Se adentro y lo que vio lo conmociono. La chica estaba en una esquina, sus brazos rodeando sus rodillas, mientras lloraba desconsolada, cuando sus ojos fueron a parar a los de él. Lo que vi no se lo esperaba, vio miedo, miedo y desolación, alguien le había hecho daño, pero no hacía tiempo ni siquiera algo que tenia guardado hacía mucho, más bien algo hecho hacía poco y podía jurar que aquella noche no había dormido bien. Se acerco rápidamente a ella y cuando la quiso tomar, esta gimió de horror, sus dos hermosos ojos destilaron miedo.

-. ¡No me toques!- lloró y ocultó la cara avergonzada

-. Cel... ¿Qué ocurrió?¿Qué ocurre?- pregunto suavemente. Esta tembló aun más y le miro a los ojos con creciente miedo, como si decirle algo fuera quebrarle más.

-. Vino-vino anoche, yo-yo había bebido un po-poco apareció de repente, yo no sabia que hacer, Legolas, yo no sabia que hacer

-. ¿Quién-quien vino?- pregunto suavemente mientras lentamente le tomo una mano para reconfortarla

-. Ethanin- lloró y su cara se sonrojo, se quiso volver a agazapar pero él la sujeto y esta instintivamente se aferró a él. Él no lo dudó y la abrazo con firmeza.

Pasaron segundos, momentos pocos cuando ella cayo dormida entre sus brazos, cansada, agobiado, no lo sabía, pero no estaba para despertarle, necesitaba descansar. La levanto suavemente y recordó, sí, recordó como alguien tan distante de su mundo, podía llegar estar metida en tantos problemas ya. Eso si, la joven le había traído unos sentimientos de sobreprotección y un cariño admirable, no sabía exactamente lo que era, pero no permitiría que nadie más le hiciera daño, no lo consentiría. La recostó en la cama, tapándole levemente, mientras le corría un par de cabellos de la cara. Se quedó embelesado observándole, se veía tan tranquila en sueños, ni comparada con la joven que revolucionaba con sus palabras y sus insultos en voz baja jurando que nadie le escuchaba.

Continuara Comentad. Este capitulo fue arreglado...