Capitulo 10

Estaban sentados en unas piedras, la cascada explotaba aun lado y ella estaba cómodamente sentada entre sus piernas. El elfo le abrazaba por atrás y debes en cuando le daba un beso en el cuello que hacía que sufriera unos leves estremecimientos. La noche ya había caído y ambos ni por casualidad se había movido.

-. Mañana debemos irnos de nuevo de viaje- susurro este. Ella asintió y de pronto se le vino a la cabeza.

-. ¡Diablos!- maldijo mientras se ponía en pie tratando de no caerse. Legolas le siguió.

-. ¿Quién?- pregunto. Ella sonrió- siempre te escucho llamarlo.

-. Jajaja- río mientras ambos bajaban y se ponían a caminar- es como... Sauron... no, no como el pero en mi antiguo mundo era como la sombra, un ser nunca visto pero muy conocido que causaba mucho mal. Aunque yo nunca creí que fuera tan malo, si no existía no había nadie más que realizara su trabajo de castigar a los malos.

-. ¿Y porque lo nombras?- pregunto sonriente.

-. ¿Sabes? No tengo idea- contesto mientras llegaba a su lado y lo abrazaba. Él hizo lo mismo.

Se sentía... Feliz, si feliz porque durante todo ese mes y algo que llevaba en estas nuevas tierras había algo que le gustaba, y eso, era el elfo. He iba a luchar para poder estar con él y ayudarle.

Cuando ya iban llegando un par de risas, hizo que miraran hacía arriba. Allí estaban los dos gemelos que bajaron en el momento.

-. Un par de enamoradillos.

-. Que lindo- siguió Elhorim

-. El otro día casi te quebró la mano, no sabes aun lo que puedo hacer- le recordó con una sonrisa venenosa.

-. Nuestra abuela nos ha enviado a buscarte- anunció Elladan riendo por la cara de su hermano.

-. Si, ya lo sé- suspiro- bueno, después nos vemos.

-. Nosotros te cuidamos al joven- ambos abrazaron a Legolas. Este ultimo sonrió azorado. Y ella sonrió un poco atolondrada.

Se marcho mientras dos gemelos cotillas asaltaban a Legolas en preguntas.

Al llegar con la dama blanca, esta no dijo nada y la guió a otra habitación en donde le hizo recostarse en un diván.

-. Haz decidido ya, por lo cual te devolveré tu selló. Te habrás dado cuenta que realizaste pequeñas invocaciones de narë sin problema, es que eso iba en ti siempre, el sello guarda todo tu poder y es aquel que la dama Ossë os ayudara a manipular.

Ella asintió comprendiendo sus palabras y aceptando que de ahora en adelante su misión era acabar con Ethanin. La dama blanca dijo una palabras en elfo muy rápido y luego acerco su mano a su costado donde ella sintió un escozor y el peso de su poder en ella volvía con un sumido gemido de dolor.

No fue tan doloroso como cuando se lo habían quitado, pero quedo levemente coja al ponerse nuevamente en pie.

Al día siguiente...

La dama Blanca le había regalado un caballo, ¡¡Si!! Y no saben cuanto se emociono ella con su nuevo compañero. Se llamaba Lunaoscura era hijo de Sombragris, el caballo de Gandalf, este no era blanco era de un color cremoso y hasta uno podía decir que hasta era creído. Elevaba la cabeza como si todos estuvieran por muy debajo de él.

-. Un caballo con personalidad- susurro mientras le acariciaba el hocico.- ¡¡Me encanta!!- dijo mientras lo abrazaba efusivamente.

Las damas Anet y Jilian perdieron su poder sobre Legolas y su padre les ordeno claramente que se quedaran allí en Lothoriel, se veía su tristeza y pena en ambos rostros cuando su padre les dio la ultima orden aun sí no pudo apagar la sonrisa al ver las miradas conspiradoras que se enviaron ambas antes de aceptar la orden con cabeza gacha.

En fin su pequeña compañía quedo con Legolas, Silfrid, Kenet, los gemelos y ella.

La dama Galadriel dio las despedidas generales, pero antes de separarse de Legolas, algo le dijo solo a él porque cuando se giro a verle a ella, una pequeña sonrisa triste salió de sus labios y eso le acalambro el estomago.

Al volver al trote, tuvieron que subir por el rió hasta encontrar un lugar por donde pasar los caballos, fue un tanto difícil pero lo lograron.

Al llegar por completo a las lindes del bosque, decidieron descansar. Porque de allí a adelante no podían detenerse ya que no podían permitir que las arañas o seres oscuros tuvieran tiempo para acercárseles y acecharles. Luego de dos días de viaje tendrían más libertad ya que encontrarían las primeras guardias del pueblo.

Ella observaba a Legolas mientras mimaba a Lunascura, observaba el bosque respirando tranquilo. Luego de darle unos golpecitos en el hocico y un beso al caballo, ¿Qué más puede decir? Se había enamorado de su caballo. Se acercó a éste, éste mismo sin quitarle la mirada al bosque paso su mano por su cintura y ella mecánicamente se cargó contra él.

-. Debes entrenar un poco- susurro y ella le miro con una ceja alzada.

-. Eso te dijo la dama blanca- pregunto cotilla mirándole ceñuda.

-. No, eso me lo dijo Gandalf, que cuando aceptaras por completo la guerra, entrenarías un poco.

-. ¿Y eso?- pregunto curiosa.

-. ¿Eres arriesgada?- sonrió mirándole.

-. ¿Y lo preguntas?- su ego era muy grande para dejarse aplacar por la sonrisa del elfo.

Minutos después.

¿Por qué?¿Por qué siempre tenia que echar a perder su vida de alguna manera?¿Por qué no se podía quedar callada? NO, tenia que hablar incoherencias tras incoherencia, Dios, era un caos con patas. Legolas estaba a metro de ella.

-. ¿Estas segura?

-. ¿Que no confías en mi?- pregunto. "Claro que no confía en ti pedazo de animal, ¿A quién más se le puede ocurrir algo así?"

-. ¿Segura?

-. Sí- su voz sonó titubeante mientras creaba frente a ella, un poco de fuego, ponía los pies bien en el suelo y se inclinaba un poco.

-. No va dirigida directamente a ti- el elfo alzo por completo el arco mientras estiraba la flecha.

¡O dios! ¡O DIOS! Relájate, respira ¡Concéntrate mujer!. Un destello, un zumbido y una sensación de pura estupidez. ¿Y la flecha? Se pregunto a lo que veía que los elfos observaban hacía atrás, giro el rostro, ¿Y eso como había llegado allí?

-. Creo que es demasiado rápido- comento Legolas mirando su arco como si este tuviera el problema de ser muy rápido.

-. ¿Qué?¿Cuando?¿Dónde?- pregunto en un susurro mirando otra vez la flecha clavada atrás.

-. Es mejor que hagamos otra cosa Celiviel- comento con una sonrisa conciliadora, ¡O no! Claro que no, esa sonrisita de "es aun muy novata" con ella, no.

-. ¡No!- saltó media enojada por las sonrisitas de los elfos- dale no más, ahora sí, es que... me desconcentro una... una.. mosca.

¿Mosca? A ti ya te pasa la locura con la estupidez.

-. Dale- murmuro para salir del silencio.

¡Ahora si que si! Concéntrate, Legolas levanto su arco con la flecha. Apunto y soltó. Ahora, ahora, ahora. Nare. Fogonazo, fuego, mucho humo.

Dha, dha. Calor en la ciudad.

-. Cof-cof

Unas manos la levantaron.

-. ¿Estas bien?- pregunto Silfrid

-. Cof-cof, ¿Queme la flecha?- pregunto con ceniza en los ojos. Hace un poco de frió ¿No?

-. Eso y todo a dos metros a la redonda.

Todo. Su mirada fue hasta abajo, ¿No iba un poco más pesada antes?¿Por qué los elfos están tan rojos?¿Por qué Legolas mira el cielo?¿Por qué los gemelos se aguantan la risa?¿Por qué Kenet se va medio atolondrado hacía los caballos?

-. Por la...- suspiro- ¿Quién me presta una capa?

-. Ejem- Silfrid se lo entrego mirando hacía otro lado- toma.

-. Gracias- mientras se tapaba.

Parecía farol ¿Cierto?, eso ni se pregunta. Tose nuevamente mientras observa a su alrededor, mucha concentración no es cierto, ¿Cuándo iba poder controlarlo bien?

-. Si, quemaste la flecha- comentó Legolas sonrojado cuando le vio. Ella bajo la mirada para dedicarse a mirar sus pies descalzos lleno de hollín.

-. Necesito un baño

-. Nosotros te pasamos ropa nueva- comentaron los gemelos mientras se giraban riendo suavecito.

-. Viajaremos en la mañana- comento Silfrid- tomad un baño, Legolas resguárdale para que este segura. Kenet busca leña, gemelitos echad un vistazo a los alrededores. Voy a enviar una carta para asegurar nuestra llegada cuanto antes.

El Anduin estaban un poco lejos, pero era lo único con mucho agua que estuviera cercano a ellos antes de entrar en el bosque y encontrar el Rió Encantado. Por lo que con Legolas se apuraron un poco, el viaje de dos horas más o menos fue en silencio y ya habían alcanzando la noche.

Cuando se bajo de Lunaoscura, se detuvo unos momentos.

-. ¿Legolas?- pregunto mientras le miraba por arriba del lomo de su caballo.

-. ¿Mmm?- pregunto girándose un poco para ver que no estuviera desnuda.

-. ¿Confías en mi?- pregunto mientras acariciaba la crin.

-. Eso ni se pregunta- susurro sonriendo- claro que si- contesto con una sonrisa.

Ella se sintió mejor mientras sin esperar más se lanzaba a las frías aguas del Anduin. Que aplicando un poco de calor ¡Que sí pueda controlar! Se acostumbro, se quito las manchas negras de la piel mientras se zambullía y limpiaba. Fue media hora de buen baño. Cuando la luna comenzaba a despuntar por las colinas, emprendieron la marcha más lento, más juntos, más cariñosos. Tuvieron la mala idea de darse un beso sobre los caballos en el momento en que uno de ellos saltaba un pequeño lomito y ambos casi quedan sin nariz por el golpe, riendo por esto y por muchas cosas más llegaron donde los demás. Con las miradas acusadoras de los gemelos y las sonrisita y murmullos por debajo mientras no tenían ni la más mínima intención de disimular.

Durmió como un tronco. Solo despertó cuando sintió algo helado en la cara, cuando abrió los ojos casi se desmayaba, Lunaoscura tenia su hocico pegado a su cara mientras intentaba despertarle.

-. Dios me asustaste- susurro sentándose y acariciándole la cara. Silfrid estaba con Kente haciendo guardia. Legolas y los gemelos más allá descansando.- ¿Qué ocurre?- pregunto mientras este le golpe nuevamente y luego levantaba la cabeza observando hacía las lindes.

Observo sin ver nada en realidad en un principio. Cuando volvió a pasear la mirada. Un ¿zorrito? Apareció mirándole fijamente. No sabia que era exactamente ya que no alcanzaba a verle bien, se inclino un poco y al lado de este.. ¡Wuau!... otro zorrito pero este era blanco. ¡Que lindo! Pensó al momento en que ambos desaparecían en la oscuridad. Se quedó observando el lugar donde desaparecieron cuando Silfrid le apareció al lado

-. ¿Todo esta bien?- pregunto curioso. Ella le miro y sonrió.

-. No pasa nada- se volvió a recostar.

¡Dios! Como que esta todo oscurito por aquí, ¿No?, pensó mientras los enormes árboles oscuros, curvos y lúgubres se inclinaban hacía ellos en una brisa inexistente.

Ella, que NO era cobarde... bueno en este momento sí, iba bien apegado al caballo de Legolas tratando de pasar disimulada, más enviaba pequeños saltos cuando alguna condenaba ave le daban ganas de salir sin ser invitada enviando varios chillidos- para ella eran chillidos-. Y además de todo esto, el silencio entre el grupito era horrendo, ni siquiera un tema de conversación así pues para pasa el rato.

Sus caballos trotaban, ir muy despacio era peligroso, ir muy rápido era aun más peligroso.

De repente se le vino a la mente la pregunta. Se acercó hasta el lado de Legolas y este le miro.

-. ¿Qué ocurre?- pregunto suavemente.

-. ¿Eres hijo único?- pregunto mientras se le crispaban los pelos de la espina al sentir unas ramas crujir.

-. No, tengo una hermana mayor y un hermano menor...

(Yo aquí le puse hermanos, no recuerdo si antes fui a decir que era hijo único pues ahora me retracto. Pero no se preocupen como varón de la familia es el destinado al trono y que digamos que su hermana.. bueno de allí le conocerán)

-. ¿Por qué preguntas?

-. Curiosidad- se alzó de hombros.

Se quedo pensativa mas su mente ni siquiera estaba procesando algo. Los elfos empezaron a chistar suavemente y todos ellos sacaron sus arcos y flechas con cuidado, ella volvió un poco en sí y observó algo que le hizo petrificarse, en medio del camino una enorme, realmente enorme, como el porte de un refrigerados había una araña que creaba su tela de árbol a árbol. Su mano tembló en conciencia de sacar su propio carcaj con flechas pero estaba petrificada, no fue capaz de coordinar.

Cuando los seis ojos rojos se fijaron especialmente en ella y movieron esas cosas que se hacen llamar tenazas casi sufre un paro cardiaco en todo su ser.

Su concentración vario en el momento, una chispa cruzo por sus ojos sin darse cuenta y luego una punzada en el costado del tatuaje, luego la araña chilló y al abrir sus tenazas solo humo salió de este, luego otro chillido más sofocado y se incendio por dentro. Las flechas de los presentes hizo que la araña cayera completamente muerta hacía un costado. Diviso las miradas de los demás en ella. Mas nuevamente por inercia y sin decir más se adelanto con su caballo para pasar por al lado de la sulfurada araña y echarle un ojo.

¿Había sido ella?¿Pero si solo se congelo? O sea, ni que tuviera poderes síquicos jajaja, no, creo que no. Debió haber sido... algo fuera de control.

-. ¿Te sientes bien?- pregunto Silfrid. Ella le miro y sonrió pacifica.

-. ¿Por qué debería sentirme mal?- pregunto como si eso ella no lo hubiera hecho.

Noche

JAJAJA.. tenía miedo, nunca le había tenido miedo a la oscuridad, o sea, ella anteriormente vivía en una casona a kilómetros del pueblo más cercano completamente sola. Y nunca tenía miedo a eso. Pero ahora, ese frió que venia de las entrañas de la tierra, la oscuridad que hasta para los ojos medio elfos que poseía ahora no veía un palmo decente frente suyo y esa silbante forma en que las hojas de movían a su paso. El hecho de que al parecer no existía ni un lindo animal para tranquilizarle de que allí existía vida. Como deseaba que aparecieran los dos zorritos le darían una felicidad tan exuberante.

Para el agradecimiento eso si, los elfos habían hecho una comitiva a su alrededor y su presencia les tranquilizaba en sobremanera. Y otra cosa para agradecer era la luna casi llena que lograba filtrarse de vez en cuando entro los ramajes, poco pero agradable.

Al otro día

En el camino de la noche se encontraron para su amarga suerte con un nido de pequeñas arañas, y como todo maldito nido tiene a una madre gracias a Eru que era soltera, la araña media al tipo de auto convertible. Kenet salió lastimado de un brazo y si no se apuraban el veneno lo mataría antes del medio día. Como comentario de matanza, asco, quedo bañada literalmente en esa asquerosa sustancia media verdusca que se hace llamar sangre de araña, utilizo sus hermosas armas sin utilizar el narë y se sintió tan bien. Pero bien, a lo importante... salvar a Kenet.

Sus caballo ahora marchaban a fuerza rápidamente sin preocuparse de pasar desapercibido. Legolas y ella iban delante, Silfrid llevaba a Kenet y los gemelos a los lados con arcos en manos por cualquier cosa peluda y fea que saliera a hacerles frente.

El elfo estaba tomando un extraño color verdusco azulado y sus ojos cerrados parecía estar bástate mal.

-. Pronto llegaremos cerca del risco, por allí estará la primer guardia- anunció Legolas.

(El súper risco es bástate importante)

Una hora más, Kenet estaba ya muy mal. Sentía el corazón en la boca mientras sus caballos esquivaban saltos y árboles solo dios sabe como. Y allí Legolas se detuvo, los demás le siguieron a ella le tomo un poco desapercibida.

-. ¿Qué?

Allí los sintió varios seres desde los árboles, las flechas destellaban desde sus posiciones. Legolas bajo del caballo y alzo las manos

-. ¡Aiya Otorno, he regresado a casa!- su voz se alzo entre los guardias quien al no verle hacía más de 17 meses enviaron gemidos de felicidad.

-. ¡Mara tulda cundo!- uno de los elfos cayo en frente de este he hizo una reverencia- mucho tiempo hemos esperado su regreso príncipe- Legolas sonrió y ella se sintió feliz al ver el destello de alegría en los ojos de este.

-. Lo sé, Vane, por favor ayudad a Kenet.

-. ¿Kenet?- pregunto y vio el cuerpo del mensajero.

Rápidamente este fue atendido, lograron estabilizarle un poco. Mas necesitaban llegar a la ciudad luego. Aun así se retrasaron bastante en ese momento, Legolas y Silfrid fueron invadidos de las noticias que sucumbían al pueblo desde que el mal se haba incrementado hacía el este. Los gemelos tan bien participaron y ella como verdaderamente no entendía nada se fue a ver a Kenet.

Unos jóvenes elfos le sonrieron mientras le dejaban solo con el ya no tan enfermo. Se sentó a su lado y le observó detenidamente. Este abrió un poco los ojos y sonrió.

-. Buenos días señorita

-. Mucho mejores para ti- sonrió y le quito el paño de la cabeza para poder mojarle nuevamente y ponérselo sobre la frente.

-. No se preocupe señorita.

-. Te he dicho que no me llames señorita.

-. Lo sé- sonrió- ya hemos llegado a casa, me alegro tanto.

-. Me gustara conocerlo mientras comienzo mi entrenamiento.

-. Es hermosos a pesar de lo que digan, el castillo es hermosos y sus jardines de las cuevas son espectáculos que tendrá que ver antes de entrenar- sonrió- de seguro el príncipe se lo mostrara- ella se ruborizo mientras sonreía.

-. No con estas fachas, estoy pegajosa- sonrió. El elfo hizo lo mismo y volvió a cerrar los ojos para descansar.

Pegajosa... ¡Hiag! Se acercó a un par de elfos quien le miraron curiosos. Al parecer no todos los elfos entendían su ya poco entendible lengua, por lo que por medio más de mímica ellos le dijeron o intentaron explicarle, que bajando por la ladera, había un pequeño riachuelo que anteriormente era un hermosos rió que creo el ahora peligroso risco que crecía mas atrás. Explicándoles igualmente que era un lugar seguro se fue hacía allá avisándole a Vane quien manejaba esa guardia. Este le dijo que luego enviaría a alguno de sus compañeros para ver que estuviera bien.

Alegre de estar cerca de su nuevo lugar de entrenamiento y ya parar un poco lo que era viaje, porque estaba realmente chata. Comenzó a bajar por una ladera, si uno miraba al oste podía ver el enorme risco crecer hacía el cielo, una caída de allí mataría a cualquiera. No era muy grande el riachuelo por lo que tuvo que empezar a limpiarse por parte y comenzar a lavar la ropa ya que no iba a ir a pedir nuevamente un atuendo. La tarde ya caía cuando se quedo solo con un camisón mientras esperaba que sus ropas se secaran un poco. Y como estaba media aburrida comenzó a tararear sip, de esas canciones que solo le gustaban a ella

"Mientras recorro los ríos, los valles, los cielos, las nubes y los siente mares, seguiré por ti esperando, mi vida no llores que te estoy mirando. Hago castillos de arena en la luna, dibujo sonrisas en nuestra amargura, relatos de mis suspiros que la media noche compartiré contigo"

-. Me encantaría- susurro una voz detrás suyo dio un salto en el lugar en el momento en que los brazos de este se posaron sobre sus cintura sonriéndole con cariño.

-. A mi igual...

PERDON!!!!!!!!!!!!!!!!! Sí, lo sé, mil años sin escribir, lo siento mucho, en serio. Es que me he dedicado tanto al otro No poder vivir sin mar que bueno... se me va, hoy, me he dedicado a este por completo así que espero que les gusto, el Lemmon va en el otro capi, por lo menos eso y un poco más ya esta escrito, por lo que no me demorare mucho con el XI capitulo.

Adriana: gracias, me alegro que te haya gustado. Si el lemmon es suave no muy especifico pero se nota. Perdón por no actualizar pronto es que estoy atareada con tanta cosa.

Angefonce: me alegra en sobremanera lo que me dices pues hay personas que no les agrada y dicen que soy muy densa para escribir, pero bien, me alegra que por lo menos os guste.

Derra: siii, me dio mucha risa cuando lo escribir pero este capi es mas viaje, jajaja, y lo del lemmon ya lo pude ver y me quedo decente. Gracias por el comentarios me ilusionas un montón

Kassandrah: lamento mucho que encuentres mi forma de escribir muy densa, lo lamento mucho pero si es del Señor de los anillos la descripción es algo que todo Tolkeano debe aprender a superar jajaj, lo siento, lamento que no te haya agradado. Y si, la trama es enredada pero bueno... allí uno lo va entendiendo con el tiempo. Y no lo tomo a mal, claro que no, es un placer que te hayas dedicado a leerlo y que me hayas dejado tu comentario. Muchas gracias.

Dejadme comentarios y me hacéis ilusiones!!!!!!

La canción es del gran grupo Saurom Lamderth se llama la musa y el espíritu... y son un grupo de lo mejor, cantan canciones del señor de los anillos que no son los BSO y que cuentan la historia de los libros cantados, es muy bueno, bájenlos si tienen la oportunidad. Se los recomiendo.