Capitulo 11

El suave beso sobre sus labios le hizo sonreír bastante idiotamente, más de lo normal debo aclarar ya se le hacía normal babear por el elfo.

Y por una extraña sensación algo dentro de ella se deprimió, una sensación desagradable la asolo sin saber realmente porque, al parecer el elfo se percato de esto porque profundizo un poco más su enlace. Ella cerro los ojos mientras apagaba una lagrima que quería asomar, "Maldito seas subconsciente, déjame tan solo esta noche".

Grabo en su olfato su olor, en sus oídos su voz y sus suspiros, en su manos su piel de porcelana, en sus labios su sabor, el suave néctar de su aliento, sus labios cálidos y cremosos, abrió los ojos mientras ambos se separaban un poco y observo bajo los tenues rayo de luna lo realmente hermoso de ese ser delante de ella. El corazón se le oprimió y la lagrima no la pudo negar. Legolas alzo una mano y se la robo acariciando su mejilla. Una pregunta iba a salir de su boca pero ella lo cayo inclinándose sobre él lo suficiente para que quedara bajo suyo. Sus besos fueron apremiantes y necesitados, necesitaba probarle, que su sabor quedara en ella, que su calor y su esencia le invadiera para que jamás le abandonara.

Lo necesitaba como jamás creyó que iba a necesitar a nadie, ni siquiera a ese desgraciado de Fraiz.

Él era un ser hermoso, era un ángel en su oscuridad, era por quien peleaba y por quien ella, aunque le costara admitirlo, daría lo que fuera por verlo sonreír.

Legolas le abraza deteniéndole unos segundos en sus faena. Le tomo el rostro con cuidado y sus ojos destellan al ver su preocupación en ella.

-. Eres hermosa Celiviel- susurro y eso la descoloco. Se sintió indefensa y a la vez tan querida.

El elfo tomo poder y la hizo girar tomando sus manos y depositándole sobre su cabeza. Ambos se miraron con ojos brillantes, la seducción era tan palpable que ambos estaban jadeando.

Sus ropas no demoraron en interrumpirles, se desnudaron con pasión y acariciaron cada pequeño palmo de piel que lograran encontrar entre sus toques. Algo en el otro había hecho que esa luna debían ser del otro, un sentimiento sobre el estomago les obligaba a quedarse juntos esa noche como fuera.

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Legolas aunque aun le costaba admitir que aquella jovenzuela tan especial le había robado el corazón, sus sentidos, todo en él deseaba estar con ella, quedarse a su lado, poder verle, sentirle, escucharle porque ella le calmaba, le hacía ver una pequeña luz de hermosura en su vida de elfo inmortal, porque sabía que no encontraría a nadie como ella, por que sencillamente... ella era especial.

Cuando pequeño siempre dimitía de sus amigas por temor a enamorarse como lo hizo su padre de su madre cuando su madre murió, todo lo que sufrió su atta le pesaba en el corazón, no quería sentir eso, esa desolación, ese vació al no tener a tu pareja contigo. Pero "lamentablemente" los Valar habían decidido que su corazón eligiera a esa joven, tan revoltosa como rebelde y le encantaba eso. La hipnotizaba su hermosura, su comentarios le hacían sonreír y su decisión le hacía quedar vinculado gratamente a ella por querer pelear por su pueblo en esta nueva venida de la oscuridad. Le debía mucho...

Acompañarle, esa era su destino, y no le importaba. Lo aceptaba con orgullo y honor.

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Su boca tembló de deseo cuando el cuerpo de su joven amante le envolvió, sus manos moverse por ella mientras le exploraba, su cuerpo temblaba deseoso, deseándole, esperándole en cada toque que él le daba, sus manos eran... Dioses, cualquier cosa increíblemente estimulante. Su cuello, su torso, sus pectorales marcado podían quitarle el aliento a cualquiera. Y además, su maldita sonrisa, sí, porque el malvado- con todo su cariño- la tenia en ascuas, torturándole de apoco, sonriendo. Estimulándole y causándole espasmos de puro deseo.

De pura ansias y haciéndole saber lo que sentía, había logrado captar en su nebulosa mente lo que él no quería que besara. Y se había percatado. Cuando levantando el cuello y aferrando sus manos tomo entre sus labios la fina piel de el lóbulo derecho, el gemido y su cuerpo paralizarse fue la mejor recompensa que pudo haber obtenido, especialmente cuando se quiso alejar y ella delicadamente lo tomo entre sus dientes mientras intensificaba sus suspiros en su oreja.

Sus manos temblaron y la sujetaron fuertemente mientras su rubor había subido bastante en intensidad y le mira con reproche. Ella sonrió con maldad en el momento en que este besaba y mordía débilmente su garganta para luego sonreír al encontrarle tan indefensa.

No logro captar ese hecho hasta que el placer la invadió por completo, se retorció bajo su cuerpo y levanto las caderas mientras serpenteaba bajo él, sus gemidos se hicieron seseos de placer y su boca perdía coherencia ante su presencia.

Sus piernas temblaban mientras el placer le invadía por completo, su cuerpo se doblo al sentir todo su cuerpo recibir miles de cosquillas y una luz perderse en el horizonte es todo lo que su conciencia pudo percibir mientras el clímax la envolvía por completo. Legolas no demoro en alcanzarle en su estado y pronto ambos, atontados, saciados y cansados se dejaron embargar en los brazos del otro con leves besos y palabras incoherentes de amor.

La luna y las estrellas destellaron esa noche más que nunca.

Pasan así unos diez minutos en silencio, entre suspiros complacidos y caricias suaves de confort, miradas brillantes de una unión que ambos habían aceptado.

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Un par de ojos muy diferentes observan a aquellos dos. Una de las sombras, por así decirlo (son sombras por lo que no se ven), pero uno de esos esta sufriendo un claro ataque de nervios, la otra que esta calmado y analiza todo con madures. Mira a su acompañante con ojos críticos y levanta una ceja para que se quede quieta. Cuando esta abre la boca para hablar, la sombra "madura" le envía un coscorrón.

-. Lúmennallo namárië (Hora del adiós)- susurró cantarina

-. Man? (¿Qué?)

-. Amaurëa (Amanecer)- apunta al Este con una sonrisita de sabelotodo.

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Legolas deslizaba su mano por su cadera mientras ella cargaba su cabeza contra su hombro observando el cielo estrellado. Jamás se había dedicado a observar tan intensamente el cielo como ahora.

Esta aletargada y la felicidad la embargo dejándole tranquila he indefensa en los brazos de él. Se gira un poco y se ovilla contra el cuerpo del elfo como si se tratara de una niña pequeña, éste se acomoda un poco y se gira para verle. Sus ojos azules destellan y sonríe, parecería como si la luz de las estrellas brillaran más que nunca en sus ojos de mar tormentoso.

-. ¿Estas bien?- pregunta alzando una mano y acariciando su barbilla. Ella sonríe por la pregunta.

-. Sí

-. Estas extraña ¿Ocurre algo?

-. No, solo.. estoy feliz- sonríe y pasa una de sus manos por sus pectorales sintiendo la punzada de deseo nuevamente al verle. ¡Tranquilízate!

-. Me gusta verte feliz- sonríe y le da un beso en la frente. Suspirando complacido.

Ella entiende, que a pesar de estar tan bien allí, acostados al lado de un riachuelo semidesnudos no es bueno para ninguno de los dos. Por lo que en una modorra compartida se inclinan para vestirse, para su felicidad su ropa esta seca he utilizable. Cuando se pone las bragas una mano en su cintura hace que se le ericen los pelitos especialmente cuando él la amarra en una abrazo.

-. ¿Sabes? Es extraño- susurra como un ronroneo. Y si sigue así esta en el punto de lanzarlo al suelo y violárselo si es necesario, ¿Por qué le respira en la oreja?¿Sabe lo increíblemente excitante que es eso?

-. ¿Qué es extraño?-pregunto cargándose contra él. ¡Tramposo él ya se vistió!

-. No te quiero dejar ir a ningún lado, ni siquiera a la guerra. No quiero que te pase nada.

-. ¿Y porque eso es extraño?- pregunto sonriente.

-. Porque me muero si te pasa algo y eso es algo que jamás había sentido por alguien.

-. ¿Eso es un te quiero?

-. Puede- sonríe contra su cuello y le da un beso allí. Sujeta su cintura y ella se deja porque le encanta estar entre sus brazos- te quiero narë nin (Llamita mía).

-. Te quiero- contesta y se gira para besarle.

Una corriente le paso por la espalda en el momento en que abría los ojos de un pasmo y observaba hacía atrás asustada. No había nada pero siente unas miradas calándoles la espalda. ¡Con que sean los gemelos, ella los castra, LOS CASTRA! Un pensamiento le saca de sus esencian homicida hacía los mirones. Toma su camisa y observa a Legolas quien toma sus armas. Siente un cosquilleo en la punta de los dedos, escuchan un suave ruido a un silbido. Ambos se quedan observando hacía un lugar diferente. Legolas se gira y le entrega sus armas, mientras rápidamente comienzan ambos a subir por la ladera para llegar a la explanada cerca al campamento. Ambos saben que ahí hay alguien observándoles, alguien que para los nervios de Celiviel, no son los gemelos.

Una brisa y un destello hace que ambos se queden quietos y observan todo a su alrededor.

-. ¿Qué fue eso?- susurra ella. Sujeta firmemente en su mano libre la espada y en su cintura su pistola si es más necesaria.

-. Venga, sube, debemos llegar al campamento.

Al llegar a la parte lisa, se largan a correr en dirección al campamento. Cuando la misma brisa de hace poco les hace detenerse de golpe. Ambos miran hacía el lado, hacía el lado el risco. Era mejor rodearlo que atravesar eso... eso que no sabían que era, pero a ambos les trajo mala espina.

-. ¿Ethanin?- pregunta Legolas de pronto. Ella se crispa, le mira y niega.

-. No, no es él- susurra bastante convencida.

Es algo más que eso, más allá que ese sujeto. Legolas se detiene de golpe y ella trastabilla un poco en su lugar en el momento en que se gira hacía atrás para observar. Más allá a unos cinco metros, ahí dos sombras, figuras femeninas pero ambos son incapaces de percibir sus rostros u otra característica. A una velocidad impresionante Legolas carga una flecha en su arco. Habla en elfico al parecer preguntando que, qué son y que buscan. Pero estas no responden en el momento en que la flecha cruzo el aire y la segunda flecha medio segundo después solo las atravesó como meras esencias.

Sintió un vació, el mismo que la había asolado antes pero ahora más patente y mareante. Los ojos le lagrimean y cuando Legolas le mira parece desconcertado, le toma una mano y le obliga a seguir subiendo, deben alejarse lo más posible de allí. Lo sigue pero... no sabe lo que le pasa, es como si se lo estuvieran mostrando con carteles con luces fluorescentes pero ella no lo entiende por que lo que allí esta escrito es en otro idioma. Unas risas suaves pero escalofriantes en estos momentos hace que ambos salten hacía un lado traspasando unos arbustos y quedándose atrapados entre las presencias oculta en los arbustos y.. el barranco.

Legolas lanza un par de flechas pero aun así, no, no funciona. Las presencias siguen allí. Guarda a Frenedic y saca el arco pero sus manos tiemblan y las flechas no funcionan. No quiere usar el arma de fuego por temor a herir a algo más que esos espíritus extraño o llamar la atención por el fuerte estruendo.

-. Ëalallo taurë (Espíritus del bosque)- Legolas se gira y le toma una mano- tal ves no sean malos, espíritus del bosque- susurra y aunque sabe que intenta tranquilizarle, no le sirve, ella sabe que no lo son. Levanta una mano y le quita las lagrimas, deja caer la flecha que tenían en manos cuando lo ve...

Era un ser, un ser alto y delgado, sus ropas eran grises pero a su alrededor crecía la oscuridad, no como maldad si no como protección de la noche. A su lado ahí dos zorritos, que varían de blanco y negro. Estos mismos mutan... sí, mutan de varios animales, hasta que pasando por muchas formas, se transforman en dos figuras humanas que no alcanza a percibir porque Legolas le tapa con el cuerpo en el momento en que le protege.

Cierra los ojos, los cierra en el momento en que nuevamente se escuchan un destello. Su cuerpo no le pertenece en el momento en que se rodea de luz y ya no ahí suelo bajo sus pies cuando se da cuenta de lo que pasa.

Caía...

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Observa detenidamente las figuras y siente el corazón en la boca al percibir los ojos azules de esa mujer, tan conocido... tan familiares. Esta misma levanta una mano y de allí se escucha el mismo destello que hacía poco, un rayo gris le atraviesa, solo una cosquilla siente en el momento en que la presencia detrás suyo desaparece.

Por momentos eternos, su mente no proceso o no quiso procesar lo que veía, no podía ser verdad tan solo eso, no podía serlo, debe ser eso.. una pesadilla porque...no, eso no podía ser real. La figura se perdía en la oscuridad de la noche. Su brazo alzado como si hubiera deseado que la detuvieran, como si hubiera deseado que Él detuviera su caída. La brisa lo hace despertar de su medio ensueño en el momento en que reacciona y niega.

-. No...

Sonríe, no puede ser verdad. Su corazón comienza a apretarse de la angustia.

-. No...¿Celiviel?- pregunta girándose para ver... tal ves se había movido hacía los arbustos del otro lado, pero allí no había nada.

La sonrisa se va apagando de su rostro. Ahí ruido en los arbusto, sonríe en el momento para ver a su joven compañera salir de estos, tal ves se había ocultado allí, se acerca en el momento en que dando un salto hacía allí aparece Elhorim y por el otro lado Elladan, van a apareciendo dos o tres elfos más con sus armas en manos. Silfrid aparece poniendo su mano sobre su hombro.

-. ¿Legolas?

Celiviel... Celiviel. Lagrimas caen de sus ojos... no... ¿Celiviel?

-. ¿Dónde esta Celiviel?- pregunta Elladan.

¿Celiviel?, Su estomago y su corazón se retuercen de una manera dolorosa, sus manos tiemblan incontrolables, se gira hacía el risco. Da un par de pasos en el momento en que Silfrid le frena, los ojos de éste buscan una explicación y su cara se transforma en una mascara de seriedad cuando él observa el risco como si no pudiera hablar. Da otro paso tratando de seguir adelante. Pero le detienen y lo empujan suavemente para que no fuera hacía allí.

No esta respirando... ya no. Necesita verla, necesita saber que esta bien que esta sujeta que no ha caído, que por favor no allá caído, empuja al elfo hacía un lado nuevamente cuando le atraviesa, Silfrid ordena rápidamente su captura antes de hacer alguna locura, se inclina un poco hacía adelante para ver la oscuridad del risco invadir su corazón, su orientación se pierde y cuando siente que cae varias manos le atrapan y lo alejan. Lo único que ve es.. oscuridad.. vació... dolor.

-. Celiviel- susurra, los gemelos lo arrastran hacía atrás- Celiviel- llama moviéndose tratando de liberarse- ¡CELIVIEL!...


Ya en primer lugar y antes de que me envíen las saetas prendidas! Me tarde si, porque no sabía bien como hacer reaccionar a Legolas al ver como desaparecía Celiviel por el barranco. Sobre el Lemmon... grrr... bueno espero que haya sido del agrado, nunca había escrito uno y es lo más decente que me ha crujido espero perdones por eso...

Buenos...

Derra: A kenet no lo mate y no creo que sufra alguna recaída, por lo menos no que se vaya a percatar Legolas con lo malito que lo deje, pero bien este capitulo fue mas denso en realidad, poco chiste pero se me hizo esencia hacerlo así para que en el siguiente que lo estoy pensando pueda ser mejor. Bien... eso, nos leemos por allí

Kohaku: Como siempre, mi Linda Kohaku! Fue toda una hazaña lo de las flechas jajajaja, me alegra que te haya gustado y espero que este capi sea aceptable. No mucho que decir. Namarie

Ereregwen: es un gran alivio que no tengamos telepatía en la TM o mas de alguien sufre alguna convulsion por las cosas que se le pasan por la mente a esta pobre mujer. Gracias por el comentario fue muy bien recibido! jajaja

Beatriixe: Lo subi con algo de retraso ya que mi Notebook fue raptado por unos días pero lo subi tan rápido como se me fue posible, espero que sea de tu agrado.

Almaa. Este capitulo tan bien te va dedicado jajajajaja, muchos Legolas/Celiviel con el toque de dramatismo que nunca me abandona jajajaja espero que te guste y lo disfrutes. Namarie Meldo!

Lastblade : Aiya! Me alegra que sea de vuestro agrado jajaja, me halaga que lo hayas leído de corrido y que te quedaras con ganas espero que te guste. Nos leemos!

Nota aparte: No poder vivir sin mar, estoy marcando ocupado aun pero me voy a poner las pilas ahora que vuelvo al cole, por lo que tengo algo en que entretenerme en clases de química jajaja. Las musas se me han escapado si las ven me mandan una llamadita para ir de caza jajaja.

Namarie Meldo's!

Doy asco escribiendo cosas románticas... en serio.