Lamento el retraso como siempre... Aquí les va esta capitulo, espero que lo disfruten.
Capitulo 18
Celiviel POV
Se dejo caer en la ardiente arena mientras se remojaba los labios partidos, el sol le pegaba con fuerza sobre el rostro y los ojos le ardían por el calor. Lunaoscura se agacho a su lado jadeando levemente. Habían estado casi 4 días en este sofocante sol, solo arenas, rocas y ramas secas, nada, ¡Nada! verde... observo su cantimplora, así como va no iba a lograr volver con agua, bebió un sorbo, y le se puso un poco en la palma de la mano mientras su caballo bebía rápidamente sin perder ni una gota. Le palpo la crin y observo de un lado a otro.
-. Si fuera un humano normal ya estaría calcinado- susurro mientras Luna movía la cabeza como dándole la razón- y si tú no tuvieras un poco de sangre meara en tus venas serias charqui.- ahora bufo.- caminemos un rato, en dos horas atardecerá.
Estaba allí en medio de la nada, luego de una reprimenda de a poco menos que de medio siglo dado por Ossë y por ello se había vengado de esta manera, por lo menos no la enterró, así que bien. Gandalf y Ossë le había acompañado a las lindes del bosque con este desierto, y debería de llegar en 10 días de vuelta a ese lugar cosa que iba a hacer aunque fuera minusválida, Itanar cumpliría sus 13 años y no se lo perdería ni por la guerra enfrente de sus ojos.
Bueno... ¿Y que andaba haciendo en medio de la nada?, pues tenía que ir de chivato a haber cuantos dragones habían y si estaban con huevos, porque si era así, estaba en mas que problemas, además de ver como cuantos guerreros eran y si el lugar estaba en condiciones de recibirle. ¿Y porque iba exactamente ella?. Porque nadie en su sano juicio, después de semejante show en el castillo se iría a parar cerca de la fortaleza de su enemigo. Y como ella no esta en su mejor juicio, pues allí anda.
Itanar POV.
Estaba sentado en una de las ramas de uno de los tanto árboles del bosque. Tenía vista hacía algún punto del pueblo elfo y vista de uno de los jardines. Estaba solo y era lo único que quería.
Su madre se había marchado, y nadie sabía ni a donde ni cuando. Pero tampoco parecían muy interesados en saber donde estaba y eso le enojaba, por eso había tomado la decisión de alejarse de los demás hasta que su madre volviera, porque con seres ingratos, él no quería socializar. Era una conducta infantil y lo sabía, pero ¿Y que?. Nadie le podría reprender por ello.
Cerro los ojos, y se dejo embargar por el silencio del bosque, por los murmullos del viento, por lo que este le podía contar en su nuevamente soledad.
Legolas POV.
Su padre les acaba de llamar, a él y a la comitiva más importante del reino. Todos sus amigos estaba allí, dando por noticia que los guardianes de la fronteras estaban nerviosos por las extrañas sombras al horizonte que se logran apreciar. Por lo que, esa misma tarde, saldrían hacía la frontera donde se hallaba su hermana, para así poder apreciar la gravedad del asunto junto al Rey de los humanos y otra comitiva más.
Pero ahora su búsqueda era otra, y le encontró cuando las gemelas se hallaban mirando un punto fijo entre los árboles. Allí estaba Itanar, recostado, al parecer dormitando.
-. ¿Esta bien?- pregunto. Morwën le miro he hizo una mueca de dolor. Aquello no le gusto, desde que Celiviel había desaparecido tan misteriosamente junto a los dos magos, Itanar estaba decaído, seguramente desolado porque su maestra había desaparecido y ya sabía, que aquello, le dolía al joven.
-. No se que tan bien puede estar. Ha comido a penas y no habla con nadie desde que Celiviel se marcho.
-. ¿Pero ella debe volver no?- Calï le miro de reojo, él trato de no sonar como si le importara. Y miro a Itanar con cariño. Aquel chico realmente le agradable, sentía que estaba unido a él extrañamente.
-. Debe, pero quien sabe, esta bastante loca para quedarse allá y dársela de megalómana.
-. ¿Dónde esta?- pregunto nuevamente tratando de no sonar interesado.
-. No sabemos- contestaron ambas y se elevaron de hombros para girarse con una sonrisa siniestra.
Él suspiro mientras se acercaba al árbol. Era mejor explicarle que se marchaban, por cualquier cosa. Lo miro unos momentos, observo su cabello corto y rubio, un rubio ceniza, los aretes en sus orejas era algo que no aceptaba mucho, no era común entre los jóvenes elfo algo así, pero sabía que Celiviel era como su madre, y conociéndole a ella seguramente sorpresas guardaba. Pasaron unos momentos en que solo se dedico a observarlo, el chico le irradiaba calma, tranquilidad y familiaridad. Jamás le había preguntado de sus padres directamente, tal vez era hijo de alguno de los elfos que murieron en la guerra, pero, ¿Cómo sobrevivió en el bosque?¿O talvez Celiviel había conocido a la madre y ella murió?, debía preguntarle talvez podría quedarse con ellos cuando esto terminaran. Un hogar estable.
Unos ojos verdes le miraron y sintió un chispazo en su ser al ver esos ojos en otro cuerpo por un solo segundo y mando a su corazón lejos de un golpe. Su respiración se acelero, mientras Itanar le miraba y luego una suave sonrisa se elevaba en su rostro. La primera sonrisa que veía en días. Este bajo de un par de saltos de las ramas y se quedo a metros de él. Había una luz en sus ojos, estaba feliz por algo.
-. Hola- saludo y se acerco.
-. ¿Qué hacías?- pregunto suavemente
-. Escuchando a los árboles- soltó y sonrió. Él le miro sonriente, contento por saber que practica lo que le enseño.
-. ¿Y que te han dicho?.
-. Que mi mad-estra esta loca- ¿Acaba de decir madrestra? En fin...
-. ¿Por qué lo dices?- pregunto curioso. Él joven le miro de lado, cerro los ojos y sonrió.
-. Por nada- le ocultaba algo, era obvio. Pero no quería sonar ansioso, por lo que lo dejo pasar.
Había querido hablar con Celiviel desde que se la habían llevado. Había estado sumamente ansioso los primeros dos días porque realmente no sabía que pensar, necesitaba respuestas aunque le doliera, necesita saber lo que realmente había sucedido.
-. Tengo que contarte algo.
-. ¿Qué?
-. Solo por cualquier cosa, hoy me voy junto a una comitiva a la frontera.
-. ¿A la frontera?- pregunto ansioso de un momento a otro, sus verdes brillaron dando un par de pasos más hacía él.- ¿Puedo ir?
-. No, claro que no- negó inmediatamente. El ceño del chico de arrugo y le miro enojado.
-. ¿Por qué no?
-. Por que es peligroso.
-. Eso es gracioso, he vivido con el ser mas peligroso y explosivo del mundo, y estoy entero.- contesto destilando enojo
-. Pero no puedo permitir que vayas. Son asuntos de seguridad, y no te voy a llevar a dar una vuelta al peligro, además tu maestra puede llegar en cualquier momento y si no estas aquí seguramente se... alterara.- contesto ahora él entrecerrando el ceño. Este sonrió con sarcasmo en sus labios. Y tuvo otro flash se conocer esa sonrisa en otro rostro.
-. ¿Y tu me vas a impedir no ir?- pregunto ladeando la cabeza, levantando una ceja y desafiándolo con la mirada. Él se enderezo un poco en su postura mirando al chico con sorpresa, no creía que se pondría tan desafiante de un momento a otro, y aquello le hizo saltar una chispa de seguridad a por el.
-. Pues si así lo quieres, lo haré- los ojos verdes de este se entrecerraron pero estaban lleno de petulancia.
-. Veremos- soltó haciendo una mueca y dándose la vuelta. Sabía que no tenía que decir eso, y lo pensó bastante antes de soltarlo.
-. Tus padres no te enseñaron modales, ¿Cierto?- él chico se quedo varado en el suelo y solo movió el rostro hacía él. No había pena, ni dolor en sus rostro, solo había sarcasmo.
-. ¿Padres? Déjame reírme- eso es de Celiviel completamente- mi madre no estaba en si y mi padre esta muerto, ¿Qué padres? Yo no veo ninguno.
Se alejo a paso rápido dejando allí con el corazón saltando en su pecho, aquella conversación realmente le había dolido, y más aun por el tono despectivo y sarcástico que había utilizado para referirse a sus no padres, ahora que lo pensaba más bien fríamente. Celiviel estaba patente en las conductas del chico, enseñadas o no, a veces este le daba escalofrió por lo tan parecido a ella que era.
Itanar POV.
Bueno, eso había sido lo más canalla que había hecho en su corta vida. Cuando llego a su habitación, estuvo muy tentado de darse de golpe contra la pared, pero lo pensó mejor. Legolas no tenía porque haber sufrido su mal humor y sus cambios de personalidad, además no tenía porque haber dado su posición, podía viajar solo a las limes en busca de su madre, no necesitaba una guardia para ir, y ahora Legolas sabía sus planes y sabía muy bien que el elfo haría o colocaría a alguien a cuidarlo, eso había sido estúpido, muy estúpido. Se tentó nuevamente de darse golpes contra la pared. Suspiro y se llevo una mano al tatuaje.
Otra vez casi deja salir la palabra madre, sabía que era peligroso, muy peligroso que el dijera eso a cualquiera. Su madre se lo había metido en la cabeza desde.. ¡Siempre!. Nadie debía saber que era heredero del poder del fuego. Nadie. La pondría en peligro a ella y a él. Escucho un ruido en la ventana y vio a dos ardillas allí, se acostó en su cama en el momento en que las gemelas se acostaron aun lado acariciándole el cabello.
-. Sabes que no te dejaremos ir a ningún lado- susurro una mientras él metía la cabeza aun más abajo en la almohada, susurrando unas cuantas palabrotas.
-. Tu madre nos asaría... literalmente.
Celiviel Pov.
¿Podía morir de calor? No, eso seria estúpido.
Había dejado a Luna descansando en la primera sombra que había encontrado. He iría por ella cuando volviera a pie, porque no iba a perjudicar a su caballo bajo ese sol horrible que habían estado soportando por días.
Lo bueno es que estaba anocheciendo y el calor iba disminuyendo. La luna se comenzaba alzar en la lejanía, dando un poco de luz siniestra al desierto. Ella ya veía las humareda a los lejos, estaba llevando al mar fe Rhun, y luego, a la casa de su enemigo. ¡Que plan más brillante! Y solo había aceptado ello con tal que Ossë le dejara de gritar. Además, que de una forma, cobarde y lo sabía, no era capaz de ver nuevamente a Legolas a los ojos, en especial, cuando la duda se había formado en sus facciones. Lloraría, pero Ossë ya se lo había metido en la cabeza, solo pensando o haciendo algo, el mas mínimo intento de aclararle las cosas a Legolas, le pondría en peligro con Ethanin, le pondría en peligro si él sabía que tenia un hijo, Ethanin podría hacerle daño a ambos, y por nada del mundo lo permitiría. Su hijo era su prioridad, Legolas tan bien, pero sabía que el daño que le había hecho, era fuerte y no se ganaría su perdón con una disculpa.
Dejo de mirar el vació, cuando un fuerte ruido en la lejanía le llamo la atención y el cielo se cubrió de un fuerte color rojizo solo por unos momentos. Se erizo en el momento en que se dio cuenta que estaba muy cerca de las bestias.
Puso sus sentido al aire, sintiendo que habían uruk's dando vueltas por los alrededores. Se escabullo entre las rocas mientras se ponía su mascara y sintiéndose un poco mejor sabiendo que su olor era muy parecido a la ceniza, en especial cuando no había tenido un maldito baño en varios días.
Se deslizo como una sombra por troncos secas, ya que estando cerca del mar, habían varios ya chamuscados por esas bestias. Se situó entre unas rocas cuando lo vio. Se quedo sin aire mientras su garganta se secaba. Eran los seres, más terrorífico y enormes que había visto en su vida. Porque además, parecían haber crecido mucho más desde la ultima vez que había visto a aquel dragón. Eran tres, tres enormes dragones. Gruñendo, jadeando y botando unas sustancias pegajosa de sus bocas que al parecer era como una mezcla de querosén con algún tipo de inflamable de aquel mundo. El que ella había dejado ciego, era sin embargo el más viejo, enorme de un color rojo oscuro, miles de escamas fuertes que se convertían en su coraza, una cola llena de peligrosas agujas, he inquieto horriblemente inquieto ya que estaba amarrado mas que los otros dos. Estos últimos eran visiblemente más pequeños, pero no menos peligrosos, sus colores era de un azul petróleo y un verde oscuro, uno de ellos botaba un poco de humo de sus orificios nasales, sus ojos grandes pelotas de un color dorado, mirada hambrienta mientras mordía el aire como reclamando su comida.
Se quedo de piedra, con el corazón en la boca, cuando vio lo que los sujetos le daban de comer a los dragones. Se deslizo por la piedra mientras escuchaba los últimos gritos de pánico de aquellos humanos, de aquellos jóvenes humanos. Sintió un nudo en el estomago mientras los gritos de perdían entre ruidos sordos de desgarros y risas estridentes de sus guardianes. Era horrible. Tuvo que morderse la mano para relajarse antes de explotar como una bomba. Volvió a mirar por entre la piedras, los dragones estaban más "tranquilos" mientras se recostaba. Sonrió un poco al ver que todos al parecer eran dragones machos, por lo menos no vio ni un nido, ni nada por el estilo. Se dejo resbalar por la piedra. Tratando de que esa horrible imagen desapareciera de su ojos, pero era algo, ya de por si imposible.
Volvió a observar a los dragones dando una inspección rápida al lugar se quedo de piedra cuando vio más allá cerca de las oscuras y enfermas agua del ojo de mar. Habían una dos docenas de humanos, todos atados y golpeados. Estaban vestidos como en su antiguo mundo era los árabes. Largas túnica sucias que cubrían sus rostros. Tenía que hacer algo, tenía que liberarlos, ¿Pero como? Habían cientos de uruk desde su lugar hacía ellos, atacarlos seria una misión suicida y más aun si Ethanin no estaba tan lejos. Sintió un golpe en el pecho al percatarse de su poco poder para poder salvarlo de la muerte entre los colmillos de esos horribles seres. Se tiro los cabellos tratando de pensar algo, pero ¿Qué podía hacer?.
Itanar Pov.
Los miraba desde la ventana. Había una docena de caballos más o menos, solo era para una inspección para lo que se venía, por ellos iban los personajes más importantes y sabedores de batallas, Legolas, el rey de los humanos Aragorn el enano Gimli, Silfrid, el rubio de Rivendel, Glorfindel al parecer, los gemelos. Se iban todos. El rey Thraudin los despedía con una sonrisa tranquila. Atrás de él las dos gemelas y Belian que parecía enojado con los brazos en jarra y perforando la nuca de su padre, parece que él también quería ir. El sintió hervirle la sangre, él también quería ir. También quería y no lo dejaban... que injusto.
Escucho claramente y sintió aun más disgustos, cuando Legolas le hablo a las gemelas pidiéndole que le cuidaran a él y que no le sacaran la mirada de encima. En especial cuando todos levantaron el rostro y le miraron desde sus caballos, se enojo por la cara de todos entre sonriente- ¡¿De que se ríen?!- y como si fueran completamente conciente de algo que él no veía. Soltó un gruñido, entro hecho una furia y cerro las ventanas de golpe. Se sentó en la cama y con una ráfaga de calor mando a volar los libros que tenía sobre su escritorio.
Pasaron horas, minutos, décadas ¿Quién sabe? Él no. Tocaron la puerta pero él no contesto. Volvieron a tocar y el gruño un "Pase".
Se quedo de piedra cuando la puerta fue abierta por el mismísimo rey. Se quedo varado mientras saltaba de su cama y recogía los libros que había botado.
-. Lo siento- susurro.
-. ¿Quieres acompañarme un rato?- pregunto él Rey.
El asintió algo cohibido. Le gustaba estar con el Rey porque siempre ponía cara de sorprendido cuando él le decía algo sobre algún plan de ataque, como si no lo hubieran pensado antes y le hacía sentir importante, aunque tal vez solo lo había para eso, hacerlo sentir importante. Se puso a su lado y el rey sonrió.
Su presencia le tranquilizaba, era de presencia joven, como todos los elfos, pero sus ojos eran pura sabiduría, miles de años de protección hacía su pueblo y sabía que esta era la ultima batalla para dejar su bosque en paz antes de partir.
-. ¿Cuándo vuelven?- pregunto suavemente bajando la mirada con un nudo en la garganta. Esos ojos le calaban mucho, como si pudiera revisarle el alma sin problema alguno.
-. En un par de días- sonrió el hombre- ven pasa- el hombre le hizo entrar al despacho de este.
Ya había estado allí antes. Y siempre se quedaba como idiota mirando el hermoso cuadro que estaba detrás de escritorio de este, adornado con hermosas joyas la reina. Esa hermosa elfa siempre le irradiaba confianza, paz, y sentía un nudo en la garganta al reconocer una nota de familia en sus facciones. Como si estuviera de una forma a otra atada a él. La dejo de observar para ver al Rey a su lado sonriendo con cariño.
-. Mi esposa amaba este bosque, amaba correr por los árboles y le enseño a Legolas a escucharlos y dejarse envolver con su sabiduría. Legiodith era más intranquila y no lograba quedarse quieta para hacerlo. Me alegro que él haya pasado ese hecho a ti
-. Es tranquilizador- soltó.
-. Sí- susurro y luego se giro por alrededor de su escritorio- seré sincero y muy franco contigo Itanar- los ojos verdes claros del elfo le cayeron en sus propios verdes como si fuera capaz de ver dentro de su alma.- deseo que te quedes a vivir con nosotros desde ahora hasta cuando debamos viajar a las tierras Imperecederas como protegido nuestro, de la familia real.
-. ¿Qué?- pregunto con las manos crispadas y los ojos abiertísimos.
Esto debía ser una broma.
Celiviel Pov.
Bueno, ese no había sido el mejor plan creado por ella... no, no lo era, ¿Por qué? Porque había tenido que matar a siete uruk's y ahora no sabía que hacer con los cuerpos. Estos mismo eran uruk's que se hallaban vigilando las fronteras y la habían encerrado haciendo su guardia, por lo que por pura rapidez logro evadir a esto a flechazos y matarlos antes de que dieran la señal a alguien. Ni siquiera los podía incinerar si no es por el humo que llamaba la atención, seguramente seria por el olor a achicharrado bastante desagradable que estos emitieran. Tal ves seria mejor marcharse antes de que la segunda guardia los encontrara y dieran alerta, ¿Pero que haría con los humanos que estaba siendo bocado de los dragones? ¡No podía dejarlos allí! Sería demasiado.
Itanar Pov.
Se lanzo a la cama boca abajo, y grito hasta que la garganta se le estrecho. Sintió unas manos en su cabello pero tampoco se movió cuando Morwën le cepillo su corto cabello y Calï se transformo en un gato saltándole en la espalda.
-. ¿Fue muy malo?- pregunto la elfa. El movió la cabeza de lado y soltó un suspiro.
-. Le pedí tiempo.
-. ¿Por qué no le dijiste que si?- pregunto ahora Calï. Él le miro mal.- es un rey, quedarías resguardado bajo su mano y la de su familia, tendrías un hogar aquí.
-. Mi hogar es con mi madre.
-. Sí tu madre...- comenzó Morwën con la voz apagada.
-. Si siquiera lo pienses- le corto mirándole feo- de seguro cuando esto termine a mi madre le gustaría estar cerca del mar, a ella le gusta el mar, siempre me decía que le echaba de menos. A mi me gustaría conocerlo.
-. Sí a tu madre le gusta el mar- susurro Calï- le recuerda a tu...
-. Shh, Calï- se soltó Morwën, él miro por el reojo como el espíritu miraba feo a su hermana.
-. ¿A quien le recuerda?- pregunto girándose un poco. Las gemelas se miraron unos momentos y Morwën suspiro como si hubiera perdido una batalla.
-. A tu padre, cariño. Le recuerda a tu padre.- sonrió sin querer y cerro los ojos. Su madre pocas veces hablaba de su padre, le dolía al hacerlo, él lo sabía, porque sabía que le echaba de menos y lloraba cuando Ossë no estaba cerca, al parecer a la mujer no le caía bien su padre, o algo así.
-.¿Cómo era?¿Cómo se enamoro de mamá? Mamá nunca habla de él. ¿Ustedes lo conocieron?¿Era un buen guerrero, cierto?.- las gemelas sonrieron y él se ruborizo volviendo a ocultar la cabeza en la almohada.
-. Era una buen guerrero, estupendo si me permites decir.
-. Excelente, a veces se tomaba esto de la guerra como un juego, por así decirlo y apostaba a quien mataba más. Fue una pieza primordial en la guerra del Anillo.
-. Parece ser un hobbi entre los elfos- soltó él al recordar como su madre e había contado, cosa que ella había escuchado como cierto príncipe había apostado con el enano Gimli a quien mataba más en el abismo de Helm.
-. Sí, algo así.
-. ¿Cómo era?¿Cómo era con mamá?
-. Hasta nosotros nos sorprendemos, querido- soltó Morwën- tu padre era tranquilo, perseverante y solía pensar bastante antes de actuar, no como tu madre que esta loquita. Era reservado y pocas veces dejaba mostrar sus sentimientos de cariño, pero era preocupado y le gustaba las cosas extrañas...
-. Como tu madre
-. ¡Hey!- Alegó y sonrió. Él sueño le estaba pegando fuerte, se ovillo un poco en la cama.- ¿Era bueno con el arco?
-. El mejor, no hay quien le gane en ello, tenía una vista dotada y reflejos mejor que nadie. Era una piedra preciosa del que tu sacaste mucho, Itanar.- él fue cerrando los ojos sonriendo. Se ovillo aun más y se fue durmiendo.
-. Me gustaría haberlo conocido.- susurro antes de ser tomado por la inconciencia.
-. Sí supieras lo cerca que estas de él, querido. Si solo supieras que están tan cerca.
-. Es una pena, Calï- susurro Morwen tapando a Itanar- pero no podemos hacer nada...
-. Aún...
Celiviel Pov.
La fuerte llamarada se había llevado la mitad de su fuerza y parte de su poder ya que de noche su poder disminuía, había aniquilado a más o menos la septima parte del ejercito en una fuerte explosión al otro lado del campamento, a unos dos kilómetros de donde ella estaba. Los Dragones despertaron rugiendo y exaltados, los guerreros, se alteraron y corrieron hacía aquellos sectores, se escuchaba quejidos y gritos, al ver como todos los seres se iban movilizando. Ella saltó al otro lado de la piedra en que estaba protegida y camuflándose con la noche, corrió hacía el sector donde los desesperados humanos se trataban de liberar de sus amarras.
Estos le miraron asustados, cuando ella llego y hizo varios movimientos en el momento en que sus ataduras se soltaban. Se quedaron quietos, mas de un segundo a otro se levantaron y ella haciendo gestos para que se marcharan. Eran humanos fuertes, y seguramente se mantendrían cerca de las aguas, por lo que se relajo un poco.
Sintió dos fuertes pinchazos en el momento en que se giro para ver a una figura femenina allí, era una elfa, de largo cabello negro y sus ojos apagados, como si la desolación la hubiera cubierto en años de penurias, en sus manos tenía una cerbatana. Alzo una mano para calcinarle, pero el dolor le cubrió en el acto. Se saco dos pequeños dardos en el costado y cuando vio a la elfa esta corría hacía las masas de uruk-hais demasiado esquiva para usar su poder y demasiado cansada para que funcionara bien. Envió una maldición en el momento en que corría fuera de allí.
El escozor comenzó en la zona de las costillas derechas, se quito la mascara de golpe y la boto mientras comenzaba a correr en dirección Oeste. Tenía que salir de allí antes de que los Uruks, comenzaran a perseguirle.
Legolas Pov.
Habían llegado hacía tres días hacía la frontera, estaban en un pequeño acampamento en el que se hallaban mas ellos, ya que la mayor parte de los guardias se encontraban refugiados en los enormes árboles. Hacía casi tres noches, lo único que habían visto era una enorme llamarada hacía el este, donde minutos después por entre los árboles aparecieron los dos magos, Ossë mas enojada que nunca y allí supo por que.
Celiviel había ido en misión para ver que tan grande se hallaba el ejercito enemigo y que también podría ejercer su poder luego en la batalla, para él, mas que nada fue una misión suicida. Y entendió el hecho de la enorme pila de humo que se veía hacía horizonte. Aragorn al ver su estado de constante exaltación había propuesto una pequeña comitiva para ir a buscarla por si algo había pasado, cosa del que todos estaban seguros. Pero Ossë lo habían negado en el momento, siendo seguido por el asentimiento de Gandalf. Celiviel debía llegar pronto y si no lo hacía es porque ya algo había pasado y no le podían perjudicar a ellos.
Ahora, se hallaba arriba de un árbol, el sol se ocultaba en la lejanía, ya se iba a cumplir ocho días sin que se viera a Celiviel, por lo que se estaba comenzando a colocar nervioso. Itanar sabía que su madre estaba acá, el niño no podía perder a su maestra, era su peor debilidad y nunca se perdonaría él, no haberle escuchado, no haberle pedido una explicación, no haberle visto una vez más.
-. ¡Orejas picudas!- grito una voz desde abajo. El miro a Gimli quien tenía unas lembas en las manos y una jarra en la otra- ven a comer antes de que te desmayes por inanición.
-. Sabes perfectamente que eso es...
-. ¡Legolas! Baja de allí y ven a comer- salió Legiodith detrás de un árbol con sus ropas de guardia y su casco debajo de un brazo. Sus ojos verdes perforándole con algo que ya había visto antes, por lo que no le siguió la mirada.
-. No tengo hambre, me siento bien, no se preocupen.
-. Vas a comenzar a hacer amigos de los pájaros, y de seguro no podrás caer dentro de uno de sus nidos, así que baja de una vez, elfo- soltó Gimli enojado- me están matando acá abajo, esos gemelos son fastidiosos de verdad.- el sonrió levemente. Levanto la mirada hacía el horizonte cuando vio a Gandalf y Ossë mirando hacía allí, Gandalf tenía una extraña piedra en una mano que palpitaba de un rojo suave. Volvió a levantar la mirada hacía la lejanía, cuando sus ojos vieron algo. Era un caballo, con un bulto inmóvil sobre este.
-. ¡Celiviel!.
Todo fue muy rápido momentos después. Se hallaba sobre su caballo haciéndolo correr hacía los cinco kilómetros donde había visto el bulto, unos metros más atrás, otra comitiva le seguía.
Celiviel Pov.
No sentía los dedos, ni las piernas, el hecho de estar por completo dormida excepto los ojos era al parecer el efecto de las cerbatanas, ya que dolor ya no sentía, mas su cuerpo no reaccionaba, parecía estar quedando dormida de a poco. Había logrado llegar a Luna en el amanecer y este le había ayudado a subir a su lomo para luego trotar por el desierto.
Había perdido por completo la sensación de tiempo, solo sentía el sol pegarle en la espalda y la cabeza calentándole por completo, dejándole aun mas exhausta sin ni una gota de agua. Los labios los tenía rotos y al parecer medios blancos ya que se le estaba descascarando, cosa que dolería un montón luego. Los dedos los tenía engrifados incapaz de moverlos al igual que sus pies. No podía moverse de ninguna manera.
Cuando la noche se había envuelto a su alrededor, escuchaba su corazón con fuerza en sus oídos, y la presión comenzaba a serle demasiado angustiosa. No quería dormir porque sabía que no despertaría o que se quedaría así por mucho tiempo, no podía, debía llegar al cumpleaños de Ita, se lo debía.
Sintió un crujido, y algo dentro de ella se reventó, sintió un liquido cayendo por su costado, solo para ver como de sus costado caía sangre sin dolor. Era obvio que los piquetes eran los causantes de eso. Se trato de mover para tapárselos pero se le hizo imposible, trato de hablar, para arrear un poco a Luna y que despojaras sus ultimas fuerzas, pero no funciono, no había voz, su garganta estaba seca. Estaba como en un cuerpo muerto.
Cerro los ojos tratando de reunir fuerzas, pero le resulto imposible, quiso gritar de angustia, tampoco lo logro. Cerro los ojos con fuerza y suplico a Eru que su hijo estuviera bien. Quería moverse, quería... quería hacer muchas cosas aún.
Un gemido salió de su garganta cuando todo comenzó a dar vueltas, aun caía sangre de sus costado. Sintió que se resbalaba del caballo y no fue capaz de moverse cuando el cielo se hizo hacía sus ojos. Pero el dolor del golpe nunca llego, de hecho, si morir era así, quería hacerlo otra vez.
Frente de ella tenía al ser más hermoso del mundo. Los ojos se le llenaron de lagrimas, cuando él le toco el rostro con cuidado y luego la sustancia caía por su garganta tan agradable que se sintió desfallecer. Pudo mover la boca y lamer sus labios.
-. Legolas- susurro y cerro los ojos dejando que sus lagrimas cayeran.
-. Tranquila, vas a curarte.- ella cerro los ojos pero no durmió, la garganta se sentía bien con el agua.
-. Lo siento- susurro y se quedo quieta. Sintió su tibio mano en su mejilla y aquello le hizo suspirar suavemente, luego la levantaron y aun así, sintiendo tan cerca de aquel elfo, no pudo abrir los ojos. Antiguos recuerdos de aquella vez en que se lesiono en las cachas aguadas, allí donde fue su primer beso le llegaron. Cuando ella no debía ocultarle que tenía un hijo, porque era peligroso para ambos, cuando, su vida aun era tranquila.
Itanar Pov.
Bajo corriendo las escaleras con un Belian detrás de él, llego hasta la entrada para ver como la comitiva de elfos llegaban rápidamente. Observo como un demacrado y cansado Luna era llevado a los establos y como el bulto entre los brazos de Legolas parecía mas muerto que vivo.
Se quedo de piedra mientras unos brazos le agarraban cuando sintió que las piernas le temblaban. Sus ojos fijo en el cuerpo de su madre que era tomado por los curanderos y se perdían con rapidez. Trato de seguirlos pero los pies no respondieron, unos brazos le agarraron cuando observo el rostro consternado de Legolas observando por donde se llevaban a su madre.
-. Mamá- susurro con la voz estrangulada, ella no podía estar muerta, no podía. Miro al príncipe que se quedo estático con sus ojos abiertos- ¿Esta...
He hecho esto solo por algo, y se llama maldad, ¿Por qué? Porque estoy aburrida, ¿Con que fin? Saber que me quieren matar Muaj-muaj. ¿Quién les habla? Pues hoy una parte terrible de mi personalidad mas malvada. ¿me quieren? Pues, sí, me quieren puro matar, no se, como que lo presiento.
En fin, me dejo de challa, ¿Le gusto? Dejen un comentario para matar mi lado maquiavelico y que quede vivo mi lado sadico, solo para que este mate al lado vengativo y quede el lado bueno, si no entendieron esto, bien, yo tampoco lo hize.
Esperamos, que nos vaya bien, y una nueva aventura habra por el fafiction en un tiempo más.
A todo esto, ¿Saben lo que tenía Gandalf en la mano? Pues algo que hace un tiempo apareció y que pronto va a ser de Ita, es lo único que diré.
Gracias a todas por sus cometarios.
Aridenere: Creo que ya te había dicho, los links de mis historias lo puedes encontrar en mi perfil, allí esta todo. Pues igual me alegro que te haya gustado aquel capitulo y espero que este igual, gracias por pasar. Nienna: Bueno, espero que tus dudas hayan sido aclaradas, por lo menos un poco, es lo mas rápido que pude subir, espero no haber defraudado, personalmente a mi me gusto este capi, cuídate. Lastblade: Me alegro que te haya agradado, espero que este igual. Derra: Gracias por el comentario, espero que te haya gustado y creo que pronto podré subir el rating, aunque aun no se- no te mentiría en decir que se me ha olvidado una parte de la trama, pero he creado otra XD. Gracias por el comentario, saludos. Ereregwen: ¿Cómo estas? Jajaj, siempre siento que tus comentarios me aprecias tanto- (sarcasmo).- llego a sentir tu aprecio por mi XD. Solo tienes que pensar, que talvez no nos hagamos mas jóvenes, pero si mas sabias y mas hermosas, así como los elfos, ¿Viste? Allí algo bueno de la edad... jiji, bueno, mejor me voy, Cuídate. Y no me mates... tanto.
