Capitulo 19
Legolas POV.
Mamá....mamá. No podía ser cierto, no podía.
Itanar se escapo de sus manos y adelanto de manera sorprendente a todos, pero fue retenido de golpe por dos cuerpos.
Mamá... Celiviel. ¿Qué?. Sus ojos, su conducta, su innata rebeldía, sus frases, sus modales, sus formas... su hijo. De ella.
-. ¡Itanar!- le reprobó una voz ácida.
No podía... Desesperación. Su hijo.
Una mano en su hombro, su hermana, sus ojos preocupados tratando de volverlo en si.
-. Legolas- susurró.
¿De él?
-. ¡Tú culpa! Déjala en paz. ¡¿No ha sufrido lo suficiente?! Sí, ella.. sí, ella...
Su cabello, él no poder mentir, su capacidad de entender a la naturaleza, su agilidad, su fuerza.... 13 años.
-. ¡Itanar, ella sabe para lo que esta aquí!.
-. ¡Déjala en paz!
¿Su hijo?. Las miradas disimuladas de sus amigos, los comentarios extraños de los gemelos, las miradas de familia real de sus compañeros. El cariño de su padre por el niño.
-. Legolas, ¿Te sientes bien?- pregunto su hermana sujetándole. Belian dejo de presenciar la discusión de allí cerca para con su hermana llevarlo dentro en silencio.
Itanar Pov.
-. ¡Tú culpa! Déjala en paz. ¡¿No ha sufrido lo suficiente?!- grito desesperado, enrabiado, el dolor en su cuerpo era demasiado. Ossë solo le miraba con su altiva mirada pegada en él.- si, ella.... sí, ella...
La voz se le quebró, las lagrimas no demoraron en salir. Es su culpa, años sufriendo años, entrenando, si ella, muere... si ella le deja solo.
-. ¡Itanar, ella sabe para lo que esta aquí!- le recrimino la mujer acercándose a él.
-. ¡Déjala en paz!
Calï le abrazo con fuerza reteniéndole, sabía que con su poder desbordado y sin su madre para tranquilizarlo, podía ser un verdadero peligro. Se trato de aclara observando con odio a la mujer. Las gemelas le alejaron llevándole por un pasillo, mientras todo volvía un poco a la tranquilidad.
El rey de los humanos, junto con el elfo rubio de Rivendel entraron junto con los curanderos para ver a su madre.
Ethanin Pov.
Aquel niño... aquel pequeño elfo, aquella aura. Es importante para ella... muy importante.
¿Creías que seria muy fácil Celiviel? Ir a mis tierras, crear confusión y marcharte... yo he encontrado una mina de oro... ¿Y tú?¿Qué haz encontrado?...
Se alzo en vuelo hacía sus tierras, porque... volvería, volvería tan pronto que no se daría ni cuenta.
Itanar Pov.
Observo con dolor la sangre que había caído al suelo, se rompió las palmas de las manos con sus uñas por la rabia, por todo. Por esta maldita guerra y todo lo que conllevaba, por Ethanin, por derrumbar su pequeña familia, lo odiaba, lo odiaba como no tenía idea.
No durmió, y solo se derrumbo frente a la puerta donde tenían a su madre, le trataron de llevar a comer o a su habitación, solo necesitaba alterar el aire con un fuerte calor a su alrededor y nadie se acercaría a él y después de unas horas nadie más lo intento.
Observaba a pocos momentos, como entraban elfas y salían otras, como los gemidos ahogados de su madre ya se habían detenido y aun retenía la conversación del rey de los humanos tratando de animarle.
-. Es un dardo, con un tranquilizante demasiado fuerte con un poco más de veneno proveniente de las tierras de Rhun, el calor y el poco liquido del cuerpo ha hecho que se creara una ampolla y reventara. La fiebre... aunque no sabemos si su calor es así o no, esta alto y la herida no cierra muy bien. Solo hay que tener esperanzas...
Esperanzas... es lo único que tenía....
Legolas Pov.
Trece años, su hijo. Itanar podía ser su.... ¿Hijo?
Los elfos son monógamos. No van por el mundo enamorándose de todos, los elfos solo tienen una pareja en la vida... y Celiviel era la suya. ¿Pero él seria la de ella? trece años, en el mismo bosque. Podía haberle visitado o al menos haber hecho acto de presencia para saber que estaba viva y bien... pero no, nunca, nunca llego a ellos ninguna noticia.
Ita... Itanar... podía... podía ser su ¿Hijo?. Suyo...
Su hijo. Pero, ¿Por qué no le ha dicho?¿Por qué?
Alguien le observa, alguien. Levanta la mirada para ver a la mujer recostada en la pared. Sus ojos de hielo le observan con el entrecejo fruncido.
-. ¿Por qué?
-. No
-. ¿Por qué?
-. No debes acercarte, solo aléjate príncipe.
-. ¡No!. Ella... él.
-. ¡Aléjate de ellos, aléjate de ellos y estarás a salvo!¡Ellos estarán a salvo!
-. ¿Por qué? ¿Itanar es hijo de ella, cierto?- la mujer cerro los ojos con frustración.
-. Aléjate, príncipe. No te acerques a ella, no le pidas información. No te... aléjate de Itanar. No es bueno que te vean con él.
-. ¿Por qué? ¡Itanar.... Itanar tiene casi trece años! Yo.
-. ¡Su padre esta muerto! A sido siempre así. Muerto.
Muerto.
Aragorn Pov.
El cuerpo de la muchacha ya estaba volviendo a estabilizarse, estaba mejorando mucho. El color había vuelto a ella, y el calor de su cuerpo había disminuido.
Pero las noticias no mejoraban para nada.
En la habitación de reuniones del Rey Thraudin, todos los presentes se quedaron en silencio, mientras. Legiodith con el rostro crispado hablaba rápida y fluidamente con un papel en una mano.
-. Se acercan. Por el noreste. No dejan el rió Encantando. Tres dragones. Mas o menos mil Trasgos, Uruk, y Rhuonianos.
-. Se acercan...
Celiviel Pov.
El dolor era profundo, bastante y escocia mucho más, el mareo fue disminuyendo y la energía volvía a ella. La luz de la sala era opacado por algunos personajes que se movían a su alrededor. Debía de haber pasado más o menos dos días durmiendo... dos días. ¡Diablos!
Se levanto de golpe, logrando que los elfos a su alrededor dieran un salto por lo imprevisto en el momento en que se levantaba de una, amarrando la sabana alrededor de su cuerpo desnudo y cojeando abrió las puertas de dos en dos de la habitación. Nadie se le interpuso porque aun no cabían en si de que se hubiera levantado.
Un cuerpo frente a ella, acurrucado en el suelo, con la cabeza entre las rodillas. Las manos hecha puños. Cuando levanto la miradas y sus ojos verdes hicieron contacto con ella. Cuando lo amarro en un abrazo con fuerza y este hundiera sus manos en sus espalda.
Le dio un beso en la frente, cuando este con los ojos opacos y dolorosos le miraron, leves lagrimas asomaron su comisuras. Tomo su barbilla y sonrió.
-. Feliz cumpleaños, Itanar.
-. Mamá- susurro. Ella sonrió apoyándose por que fuerza aun no había en ella.
-. ¿Qué haces?- pregunto rápidamente aquel elfo rubio, Glorfindel ni le pregunto y la levanto. No pudo hacer mucho cuando este le recostó en la cama siendo seguido por Itanar con su rostro más iluminado.- Debes descansar- le reto el elfo mientras ella hacía una mueca y tomaba la mano de su niño.
-. Lamento no estar en condiciones para hacerte algo- susurro. Su hijo apoyo su cabeza contra su hombro y sintió las lagrimas fluir por estas.
Los elfos se fueron retirando en silencio. Gorfindel cerro la puerta con una suave sonrisa mientras ella le agradecía con una venia.
-. ¿Tienes siempre que andar herida por la vida?- le pregunto su hijo mirándole enojado. Ella sonrió y se le escapo una risa- ¿Y porque te ríes?- le pregunto más enojado. Ella le tomo su barbilla.
-. No lo sé- contesto y volvió a sonreír escapándosele otra risa.
-. Me asustas- susurro Itanar y luego sonrió.- mamil- su hijo se poso a su lado. Ella solo le miro- cuando todo esto termine, ¿Podemos ir a vivir al mar?
Aquella pregunta le tomo por completo por sorpresa. Observo los resplandeciente ojos de su hijo incapaz de negarle algo como aquello. Después de todos, ellos no tenían un hogar.
-. Claro... al mar.
Tocaron a la puerta solo para que tres personas entraran. Una de esas era Ossë, los otros eran curanderos.
-. ¡Hasta que despiertas!- alegó la mujer. Ella soltó un suspiro.- Itanar por favor ve a comer algo. Tú maestra no se moverá de aquí.
Se quedo un poco impresionada, cuando Itanar miro mal a Ossë, su hijo nunca había sido tan sin respeto con esta. Mas la mujer no hizo caso y siguió dándole ordenes a los curanderos.
Itanar Pov.
Soltó un suspiro mientras caminaba por los pasillos. Jamás se había sentido tan relajado. Cuando un carraspeo provino de un lado, mando un salto al darse cuenta que Gandalf le estaba mirando. Saludo rápidamente con una venía y el mago se le acercó.
-. Buenos días querido Itanar- soltó el mago- ¿Me acompañarías un momento?
El asintió más que nada porque una extraña fuerza le decía que debía hacerlo. ¿Increíble? ¿Quién sabe?... él ya no solía hacer cosas por su sentido común.
Legolas Pov.
Las gemelas no dijeron nada cuando él las logro interceptar.
-. Necesito hablar con ustedes- soltó serio. Morwën hizo un ruidito como si se estuviera desinflando.
-. En realidad no podemos ahora, Legolas. Celiviel ha despertado y necesita de...
-. Creo que puede esperar- suelta. Un calor extraño le subió por el cuerpo al saber que Celiviel a despertado. Las gemelas se movieron inquietas.
-. Esto... esto, Itanar esta de cumpleaños, tenemos que ir a ver que su pequeño pastel este listo. ¿Cierto Morwën?
-. Sí- sí... lo siento, primo- y antes de que pudiera detenerlas se transformaron en ardillas veloces y audaz se perdieron por el pasillo.
-. Traidoras- susurró mas para si.
Se acomodo contra la pared y soltó un suspiro. Necesitaba información, y la necesitaba pronto. La angustia le estaba matando.
Itanar Pov.
En los jardines no había nadie más que ellos dos.
Sus ojos se quedaron en la extraña piedra mientras esta se movía dejando que un humo rojo explotara en el interior. Gandalf aun a su lado solo le miraba.
-. Tómalo como un presente de tu madre, sin que ella lo sepa.- le guiño un ojo.
-. Pero- susurro incapaz de quitarle la mirada a aquella piedra- ¿Qué es?
-. ¿Sabes quien controlaba a tú abuelo? A el señor del fuego antes de tú madre- él negó mientras miraba al hombre- bueno, era tú abuela. Ella logro que el poder del fuego siempre tan descontrolable y fiero se encerrara en esta piedra. Cuando tú madre la tuvo yo se la quite. Por alguna extraña razón que la tuviera en sus manos su propio núcleo de poder, no me agradaba ni me dejaba tranquilo- A él tampoco le hubiera gustado que su madre lo tuviera.
-. ¿Qué debo hacer con esto?
-. Protegerlo, Itanar. Esta piedra te podría ayudar cuando lo necesites.
El mago sonrió y le palmeo un hombro antes de marcharse. Él no se percato que miro el cielo con el rostro ceñudo.
Él se sentó en el pasto mirando la piedra, era hermosa y atrayente. En ella había tanto poder. ¿Su madre le había tenido?¿Nunca se habrá preguntado que habría pasado con ella? o tal vez ni siquiera la recordara, conociéndole tal ves fuera eso.
Suspiro.
-. Tan descuidada- soltó sonriendo mientras el suave calor del sol le iba a haciendo cerrar un poco los ojos, no había podido dormir bien hacía días. Cuando se dejo arrullar por el ruido de lo árboles y suave pasto, no pudo no quedarse dormido.
Justo después, el bosque se movía inquieto, algo se acercaba.
Celiviel Pov.
Bueno ¡Ya! Le había dejado en paz. Había tenido que hacerse la dormida para que la dejaran un rato con vendas nuevas y toda la parafernalia que su heridad requerian.
Había informado de lo que había hecho en las tierras de Rhun y extrañamente Ossë no le había regañado por el ataque que había hecho. Eso le tranquilizaba un poco, aquella mujer le sacaría de si en cualquier momento por sus cambios de humor. Tal ves era algún tipo de menopausia de ellos. ¿Quien sabe?. Rió.
En fin. Ahora lo que tenía que hacer era subir a su cuarto y buscar algo para el cumpleaños de su hijo y buscarle luego para entregárselo, porque no había recorrido cientos de kilómetro media muerta para no darle un regalo digno a su hijo.
Sonrió incapaz de irradiar más felicidad, hasta... que abrió la puerta.
Unos ojos azules le helaron hasta el alma. Momentos eternos le congelaron cuando este pareció afilar la mirada y un poco de su alma se esfumo cuando vio la decisión, el conocimiento y las preguntas en su rostro.
Solo por instinto iba a cerrar la puerta de golpe, cuando un pie no lo permitió.
El corazón se le desboco mientras comenzaba a caminar de espalda. Porque había sido la única cosa que no quería ahora y era encontrarse con él.
Legolas cerró la puerta detrás de si. En esos momento no le miraba, solo miraba el suelo.
-. Tu hijo, ¿No es así?. Itanar
El mundo pareció hundirse a sus pies cuando las palabras salieron de su boca. Callo sentada en la cama cuando no pudo caminar más de espalda, y su cuerpo no reacciono a nada mientras la información era procesada.
Legolas Pov.
Los curanderos le habían informado que estaba descansando y sola. Y él necesitaba hablar con ella aunque tuviera que despertarle, acercarle y hablarle como no lo habían hecho en todos esos días que llevaban viviendo en el mismo lugar. Porque ya era hora.
Se dirigió a la sala de curación, siendo el hecho de que nadie de sus amigos estaba ahora por allí ya que todos se preparaban para detener el venir de los ejércitos Rhuonianos. El tenía unos minutos antes para poder aclarar todo esto. Porque la preguntas le estaban matando.
Sorprendido se quedo cuando fue ella la que abrió la puerta con un aura de felicidad que se esfumo cuando le vio. Su rostro se contorsiono de la impresión y la decisión mas que nunca se acumulo en él. Aunque le doliera. Él debía, él debía saber la verdad.
Logro detener la puerta antes de esta la cerrara por completo.
Y una chispa de intranquilidad se forzó en él cuando la vio allí. Tan débil y tan asustada por él, que la culpa era tan palpable que abrumaba. Bajo la mirada buscando las palabras, solo para escucharle tragar con dificultad cuando lo dijo.
-. Tu hijo, ¿No es así?. Itanar
El silencio se montón en la sala, solo se podría escuchar sus corazones latiendo como locos y la respiración de ella muy anormal.
Le vio negar. Negar sin mirarle y sabía que estaba mintiendo. Una extraña rabia lo inundo.
-. Sí, lo él. Él te llamo madre, él es idéntico a ti, él puede manejar el fuego, él es tu calcomanía Celiviel- decir su nombre pareció que algo dentro de él explotara. Al igual que los ojos de ella al fijarse en él.
-. No- susurró con la voz atropellada. Y él negó acercándose.
-. No me mientas. Trece años...
Y al decirlo, todo se aclaro de golpe, como si todo el proceso que tuvo que pasar para llegar allí no hubiera sido nada, como una niebla pesada y oscura se hubiera disipado. Y ahora, al verle, sus ojos asustados por la información, fueron lo que aclaro todo.
El silencio se intensifico de nuevo en la sala. Las lagrimas comenzaron a caer de sus ojos. Y nunca, nunca había visto algo tan hermoso, tan hermoso, tan culpable, tan doliente como era verla a ella, ahora.
Decir lo siguiente pareció quitarle todo realismo a la situación, toda sensatez, pero... pero, era tan real.
-. Es mi hijo- susurro y los ojos de Celiviel se agradaron de golpe, las lagrimas siguieron cayendo, la vio mover el rostro como una negación.- no me mientas- susurró acercándose hasta quedar delante de ella. Le tomo los brazos y un escalofrió le paso por la espina. La joven cerro los ojos.
-. Sí...
Celiviel Pov.
No podía, ¿Porque ahora?, ¿Por qué?
Ver su rostro, verlo y saber que era realmente el padre de su hijo le mataba por completo. Que él lo supiera, que realmente lo supiera... era... una mezcla demasiado grande de emociones. Era demasiado.
Cuando le tomo los hombros, sentir esa corriente, sentir sus emociones le hicieron sentir la persona más horrible del mundo que no pudo negar cuando lo dijo. Cuando dijo que era su hijo, algo tan raro paso dentro de ella.
Sus manos le tomaron el rostro y se pudo haber desmayad allí mismo, pero no pudo ni siquiera cerrar los ojos cuando sus dedos le quitaron las lagrimas y sus perforantes ojos azules le calaron por completo. Sus manos seguían siendo tan suaves.
-. ¿Por qué no me lo dijiste?¿Por qué te fuiste?¡¿Por qué?!- pregunto cerrando los ojos con fuerza, el dolor en sus facciones debía ser un pecado.
En ese momento miles de imágenes le cursaron, y una por sobre todo se le grabo en la mente. A Ethanin haciéndole daño... a Etahnin.
-. No- soltó y se alejo de sus manos, de su calor. De él- No, no te puedes acercar, no, no...No te acerques, hemos vivido bien así... él. Itanar... -la voz se le consumió.
-. No... yo.
-. ¡él cree que estas muerto!- soltó llorando. El rostro de Legolas se sumió en el dolor- es mejor así, es mejor así... no te acerques. No lo hagas. – por el bien tuyo, por el bien de él... por favor
-. No- negó y sus azules parecían quebrarla- no, yo no los voy a...
Un fuerte ruido hizo que ambos se callaran, solo para escuchar a gente gritar.
-. ¡Ataque!¡Ataque!
Ella se tensó en el momento. Legolas se irguió. Ella tomo sus armas, solo para que unas mano se lo negaran.
-. ¡No puedes, estar herida!- Legolas le quito la espada de la mano.
-. ¡Dragón!- se escucharon más gritos.
Ella tomo su espada, dejandose inundar por un segundo de su cercania, de sus ojos, de su calor; pero ya no podía. Ya no.
-. Yo debo.. yo debo, es mi deber- soltó y salió de la habitación sujetándose de la pared. Legolas le siguió de cerca.
Cuando lograron ver hacía afuera. Una sombra cubría los jardines. Se escuchaba los grito de las damas, los gritos de los elfos lanzando insulsas flechas hacía las duras escamas de dragón. El humo de los ataques, los llantos. Todo ello, ella lo debia terminar. Ahora.
Corrió desesperada hacía afuera para detener el ataque. Solo para cuando llegó al umbral del arco de salida. La sangre se le helara por completo. Allí estaba Ethanin sonriéndole, mientras las flechas de los arqueros rebotaban en un campo de fuerza... Entre los brazos... entre los brazos del sujeto estaba Itanar.
-. Te espero- susurró el hombre, mientras la sombra desaparecía y con él su hijo. Su hijo....
Algo dentro de ella se reventó.
-. ¡NO!....
Chan-chan-channnn
¿Que tal? Me aman? Me adora? Me atraparan en la calle y me torturara hasta que escriba un final rosa?....Bueno, eso ultimo no me agrado... XD. Me decidí ya que me base en escribir puras leseras y relleno, en irme al grano de una vez... así que ¡Comenzó la guerra! Como lo leen desde el próximo capitulo... bueno, pueden pasar muchas cosa.
Además les di algo bonito- o casi... o por lo menos un poco.... bueno algo-: ¡Legolas ya sabe que es papá! Aunque la madre del incauto pequeño sea una déspota mujer que solo piensa en el bienestar de ellos. ¿Irónico no?.
Y sí, se raptaron al pequeño. En realidad iba a ser que raptaran a Legolas. Pero después me controle porque podía ser sometido a algunas torturas, y las personas que me conocen saben que eso no es bueno para el elfo /tal vez después le hagan algo -mirada perver-/. Por lo menos con Itanar... serán... no buenos, pero menos desgraciados. Bueno... esa es la idea. Oren por que mi personalidad múltiple este cuerda el día en lo que escriba. Además que raptaran a Legolas, me sonaba un poco nenaza.. así que no.
El collar que le entrego Gandalf a Itanar, es el collar que una vez Celiviel había sacado del pozo de donde saco su arco. Por si no lo recuerdan.
Respuestas y agradecimiento:
Ereregwen: O linda, no te preocupes entendí de más el mensaje y déjame decirte que estuve con escalofrió casi una hora.Besos. Dulce: O muchas gracias. Si, lo siento, tengo una ortografía del demonio, pero te juro que te haré caso, cualquier otra cosa que me quieras comentar bien recibido será. Sol: Jajaja. no te preocupes, trato de arreglar este fic tanto como sea posible... y no me molesto, así que no te preocupes. ¿mi fans numero 4? XD. Jaja oka. Estas inscrita en mi perfil XD. Bienvenida XD jajaja... Te cuidas mucho. Adiós. Ange_fonce: ¿Muerta yo? Imposible... si yo soy inmortal XD. ¿Secuestrada? Tal vez...los exámenes del demonio fueron los culpable. Jajaj, siempre me alegra que te pases por aquí. Nos leemos otro día. Te cuidas. Aridenere: Espero que te haya gustado este capi. Te agradezco tus comentarios. Nos leemos.
