¡He vuelto! ... bueno, es obvio.

Capitulo 20

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Observo consternado como aquel ser se llevaba al pequeño entre sus garras, como cada segundo se elevaba más en el cielo y con él un futuro distinto. Un futuro oscuro, un futuro que no quería, que lo quebró por completo cuando el grito desesperado y roto de Celiviel le atrajo a la realidad solo para que el dolor asolara con fuerza su pecho.

Encontrado y perdido.

No podía ser así. Un hijo. Los Vala le habían dado un hijo y se lo habían arrebatado. Un hijo junto a la mujer que quería y el enemigo se lo había llevado en un relámpago.

El pecho se le hincho de una presión desconocida, una ansiedad quemante.

Protegerlo, protegerla. Ese era su papel en esto.

Un fogonazo.

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No, no. No... no podía. Su hijo, su niño...

Se desgarro en llanto en el suelo. No podía respirar... O dioses... su niño.

-. Celiviel.

No había herida, no había dolor físico como aquel, no había nada comparado como eso. No había nada...

Debía ir por él, debía ir y que nadie le pusiera una mano encima, porque sabía por Eru que primero muerta ella que alguien le hiciera daño a su hijo.

-. ¡Mi caballo!- grito mientras sus compañeros y conocidos se acercaban.

-. Celiviel estas herida- susurro Morwën con la voz ahogada.

-. ¡Mi caballo!- siseo mientras se paraba; ya no había dolor en ella, ni heridas ni contusiones no había dolor que la inmovilizara para no salvar a su hijo.

-. ¡No te moverás de aquí, Celiviel!- dijo Ossë pausadamente.

-. No voy a permitir que le hagan algo a mi niño- susurró acercándose- porque si Ethanin sabe que es mi hijo lo matara en cualquier momento.

-. Dame media hora- susurró la mujer contraía. Ella negó, cada segundo era necesario.- déjame curarte.

El calor comenzó a emanar incapaz de contenerlo, la gente comenzó a alejarse. Aun así Ossë no se movió, cuando ella llegó a su lado, la mujer tomo su mano y simplemente susurró su destino.

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Ossë trato de detener a Celiviel, una discusión. Luego fue todo calma.

Observó a la mujer mayor bajar el rostro y retirarse mientras Lunaoscura cansado y apabullado por el anterior ejercicio, llegaba a su lado para esta nueva batalla.

Celiviel no miro a nadie cuando tomo su caballo, no dijo nada cuando sus armas fueron firmemente sujetas y no se inmuto cuando partió perdiéndose por el bosque.

Pero esta vez, ella no estaba sola. Era una decisión de dos.

Porque él no iba a permitir que se fuera sola una vez, ya no. No más peso en sus hombros, esta vez, eran dos.

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Despertó con un dolor de cuello desgarrador, las manos las tenía amarradas y sus rodillas casi chocaban contra el suelo lo que le provocaba un dolor tremendo al estar sujetando todo su cuerpo por sus brazos extendidos.

El olor fue lo primero que sintió. Un olor a cera quemada, a barro y sol quemando algo muerto. Abrió los ojos mareado y noto el sol en su cuerpo. Estaba colgando no muy gracilmente de una pilar en medio de un patio de piedra, rodeado de murallas de tres metros de altura.

Sintió un poco de pánico cuando noto que estaba rodeado de Orkos.

¿Qué había pasado? Solo había tomado una siesta en el patio del castillo. Solo había dormido. Tal vez solo era una pesadilla.

Mas cuando el agua choco contra su espalda y el olor más putrefacto de un uruk le golpeo, supo que se había metido en un lió tremendo.

Estaba con el enemigo.

Adolorido se puso en pie como pudo logrando que sus brazos se acalambraran y un dolo intenso le hizo chirriar los dientes por sus brazos contraído, respiro profundo logrando que el dolor fuera disminuyendo y sus dedos volviera a tener la movilidad que necesitaban. Había estado en esa posición al parecer demasiado tiempo.

Volvió a mirar a su alrededor cuando al fin noto que alguien, alguien demasiado limpio le miraba. Pero solo fue un segundo y la luz del sol le cegó una vez más.

El tiempo... parecía realmente lento ahora.

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La preocupación le estaba matando, no podía perder a más personas que quisiera, no podía perder a padre y a hijo, simplemente no.

Lunaoscura dio una media zancada impidiendo que el corcel de Legolas continuara con el viaje y este retrocediera mientras su jinete le palmeaba la cabeza. Sin sacar sus serios ojos azules de ella, cosa que en estos momentos de profunda angustia no le hacía bien.

-. Debes volver- susurró, incapaz de mirarle a la cara.

Lo único que consiguió fue que el corcel del elfo le pasara por un lado a gran rapidez.

Legolas le odiaba.

Y no lo culpaba.

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Esta vez era su decisión.

Él cuidaría de ella y de su hijo, no volvería a perderse ni un día de vida de ellos. Nunca más, aunque ella no quisiera, aunque le echara, ese niño era tanto suyo como el de ella, ese niño tenía derecho a saber que su padre estaba vivo y que iría por el.

Que no estaba solo. Que su madre no era lo único que le quedaba. Que él también podía ser parte de esa familia.

No hizo caso de sus palabras no podía hacerle caso.

Ella quería luchar sola una vez más, no había forma de convencerla, bien sabía él lo cabezotas que podía ser, lo inusualmente orgullosa. No iba a detenerse, no iba a resguardar en casa. Él también sabía luchar, había luchado por la Tierra Media años anteriores, ahora lucharía por las personas que quería y que quería aprender a conocer.

Quería ser parte de esto.

El sol ya se ocultaba allá en los bosques. Quedaba un buen tramo de viaje, y un montón de luchas que seguir. Ellos habían tomado casi por inercia un camino más largo que a su paso sería lo mejor. Seguramente Ethanin estaría moviendo todas sus masas para el inminente ataque.

Ataque, que su hermana y Aragorn, junto con su padre y los demás. Estaban llevando a acabo. Todos se movían, el dragón había sido el inminente detonante de la guerra en las tierras de Rhun, sus amigos y aliados no iba a esperar para ayudar al momento. La dama de fuego iba en camino a un ataque directo, todos los demás serían su apoyo, porque ella había decidido ayudarlos, era la hora de pagar esa deuda.

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Estaba demasiado agotado, la piel le ardía, sus ojos perdían horizonte cada ciertos momentos. Cuando el sol se perdió detrás de una de las murallas, cayo de rodillas y algunos guardias Uruk rieron.

Escucho de pronto los gritos sordos, los tambores y los cuernos. El ejercito de seres se movía, la tierra temblaba y sus ojos comenzaron a llorar conmocionado por la realidad.

Tan lejanos había parecido estos momentos.

Su madre... su madre iba a batalla y él no había podido despedirse. Lo que siempre había temido se hacía realidad, lo que siempre había ansiado antes de la inminente lucha era ahora algo palpable, jamás le pudo decir lo orgulloso que estaba de ser su hijo. No pudo.

-. Lloras por la muerte de tu maestra antes de que suceda. Eso no es mucho optimismo de tu parte- la voz sedosa vino desde frente suyo. Observo el sujeto con un traje largo solo sujeto por un cinto de piedras, su pelo negro caía en cascada tomando los últimos rayos de sol y sus ojos le miraban con una intensidad que dolía.- soy Ethanin aunque creo que ya lo sabes.

Las cadenas se soltaron y cayo hacia delante de un golpe. Tenía los labios resecos y la garganta parecía estar a rasgada, dolía tragar saliva.

La fuerza se había desvanecido con toda aquella tarde al sol, sus músculos pasaron a estar tensos a flojos en todo ese trayecto, le era agotador mantenerse en pie, dolía humillarse frente al enemigo de su madre de esta forma.

Las cadenas de sus manos se arrastraron y el tuvo que ponerse en pie antes de ser arrastrado, el sujeto le llevaba dentro de la casa.

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Las fuerzas ya se movían, y estaba conciente del peligro, elfos y humanos se movían por las arenosas tierras mientras el sol se ocultaba en lo lejos, le quedaban un largo camino por delante y una victoria que debía ser de ellos.

Su reinando había comenzado con una guerra, su reinado perduraría por sus amigos que le habían dado todo y él no les dejaría. ¡Era el rey de los hombres! Y cuidaría de que las tierras humanas y elfas descansaran en paz una vez más.

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El plato de comida y la fresca agua le llamaban, pero no era paranoia si no simple precaución. Sabía que el sujeto que estaba más allá comiendo tranquilamente en la misma oscura y siniestra mesa era un brujo, los brujos tenían poderes extraños y él no quería caer en ninguno.

-. Si quisiera matarte simplemente ya lo hubiera hecho- soltó el sujeto mientras un ser encapuchado entraba en la estancia y se llevaba el plato del sujeto. Él no pudo pasar por alto su sorpresa al ver debajo de la capucha, un par de pies humanos muy femeninos.- debes comer chico, no quiero que mi protegido se muera de hambre.

-. ¿Protegido?- pregunto mirando al sujeto con la boca del estomago hecho un nudo.

-. Pues claro, cuando haga a tu madre mi esposa, siempre querré que estés en la familia como ella te ha tratado.

-. ¡Mi maestra jamás será tú esposa!- grito parándose y tirando lejos la silla. El sujeto solo le miro y dejo la servilleta de lado.

-. Bueno, no es que se lo vaya a preguntar de todos modos. Además cuando tengamos nuestro primer hijo tampoco me disgustara que seas su criado.

Se puso lívido de rabia, pero ni siquiera sabía que responder. Sintió las manos calientes y observó asustado como la copa comenzaba soltar un leve vapor, se tranquilizo de golpe.

Sintiéndose mal por haber dado censura inmediata a su poder se tuvo que apoyar un poco en la mesa.

No podía ser obvio, no podía

-. Descansa bien- soltó el sujeto a su lado poniendo una mano en su hombro- tal vez no puedas dormir.

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El segundo día, y el sol estaba haciendo estragos en todo. Escuchaba los jadeos de los caballos, y el desagradable cansancio en sus propios cuerpos. Había visto a Legolas de reojos, solo para cambiar la mirada al momento cuando este conectaba sus maravillosos ojos con ella.

¿Podría uno sentirse más miserable que antes?.

Claro que no. La culpa podía con ella y si simplemente podía a sacar a su hijo de las manos de Ethanin, lograr que Legolas no le pasara nada, lograr que todo esto terminara de una vez, estaba dispuesta a un futuro lleno de dolor, aun futuro sin nada, no le importaba si hacía algo para que todo resultara bien.

Se llevó una mano al pecho y sintió el precio de la realidad en ella. Ossë lo había dicho... solo quedaba un futuro por delante, y ella había decidido, ya trece años atrás.

El relincho adolorido hizo que se asustara de golpe, Lunaoscura se detuvo tambaleándose de un lado a otro, se bajo de un salto y se puso delante de su compañero agarrandole el hocico para saber que era lo que pasaba.

Envió un semigrito cuando su corcel trastabillo hacía adelante y sus patas traseras le hicieron caer a tierra.

Legolas estuvo a su lado en dos segundos.

-. Se esta desvaneciendo- soltó el elfo mientras ella le miraba asustada y luego miraba a su amigo. Que tenía los ojos hinchados y dejaba escapar relinchos demasiado necesitados de aire.

No podía perderlo ahora. No podía.

Se abrazo al cuello de su compañero mientras acariciaba su sudada crin. Escuchaba su corazón como un maldito tambor demasiado rápido, demasiado esforzado por ella. Los ojos se llenaron de lagrimas. No podía perder a su compañero.

Le ayudaron a colocarse en el suelo mientras veía al elfo hacerle lo que ella creía que era algo así como un chequeo.

-. No me dejes- susurró acariciándole el hocico.- vamos, vamos.

¡El horrible sol! No había ni un poco de agua en las cercanías y el cuerpo sudoroso mas su corazón pulsando a todo lo que le daba no era una buena señal.

Legolas le puso una capa verde encima de la cabeza al caballo, y le tomo una mano para alejarla.

-. Luna- susurró conmocionada. ¡No quería perder a su compañero!

-. No va a morir- le consoló el elfo- pero esta demasiado cansado para continuar. Vamos.- ordeno y le ayudo a montar en su propio caballo. Este se subió con increíble facilidad detrás de ella y tomo las riendas.

Ella miro con lagrimas en los ojos como dejaban atrás a su compañero, pidiéndole disculpas en silencio, esperando verle pronto.

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Perdió de vista por completo a los ejércitos, allá lejos en las dunas de cientos de kilómetros se encontraría con su madre. Y la guerra comenzaría.

Escucho un extraño ruido y se giro en aquella horrible celda, sin absolutamente nada. Lo unico que tenía puesto es lo unico que tenía, pero cuando una mano delgada y para nada grotesca aparecio por debajo en el hueco por el que ordinariamente se colaba la comida y dejaba sobre la oscura piedra el regalo del mago Gandalf, el corazón le latió ansioso. Logro tomar la suave mano de quien le depositaba ese regalo solo un segundo para notar, que aquella mano no era humana, si no elfa. Y se desconcertó por lo fue solo un instante. Luego el hueco se cerró y escucho como se marchaba presurosa.

¿Una aliada?¿Algún esclavo de Ethanin?¿Un amigo?, ¿Por qué le había entregado el collar? Era importante y lo sabía, pero no creía que alguien más que sus cercanos supiera a quien había pertenecido o para que servía. No es que él tampoco supiera mucho más de lo que maese Gandalf le había dicho pero... bueno.

Tomo el collar y este envió un suave resplandor. Observo consternado como unas nubes dentro de este se movían, y mas aún cuando reconoció en esas sombra a su madre y a Legolas. Ambos cabalgando juntos por el desierto.

Juntos.

De pronto la realidad le pego dejándole sorprendido. Cayo sentado con el collar de frente. Y un sinfín de preguntas y sucesos pasados demasiado raros.

¿Estaría alucinando? O de pronto se vio demasiado parecido al elfo. No, en serio. Debía comer... su madre no podría haberle mentido con algo así, ¿No? Sería... no, ni siquiera había una palabra para "eso".

Además sus tías siempre le había dicho que... su padre... su padre había sido un excelente lanzador en arco y flecha. Que había peleado en la guerra del anillo. Que su madre le hubiera conocido 13 años atrás, trece años que él tenía.

No le pudo mentir en algo así ¿No?.

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El río Rápido estaba a su izquierda y allá a lo lejos, entre tambores, y gruñidos veían al ejercito de Rhun.

La piel se le puso de gallina sin querer al notar los tumultos que debían ser los dragones. Para su casi tranquilidad, los dos dragones 5iegame estaban mucho más indefensos que aquel enorme que había ido por Itanar. Y sus escamas podían ser perforadas por las expertas manos de los elfos del bosque negro, por que conocía de sobra, que estos elfos tenían la mejor puntería de la Tierra Medía.

-. No son mucho más que nosotros- dijo la hermana de Legolas mientras dejaba un plano de Rhun, y dos círculos.

-. Deberíamos tener todas las condiciones climáticas a nuestro favor.- la elfa asintió y luego frunció el ceño.

-. El problema es ellos

-. Sí.

-. Nos podremos hacer cargo de los dos pequeños, su estructura aun no esta bien formada, y partes como el bajo cuello aun no tienen las escamas necesarias para retener un seción de flechas. Su fuego tampoco es un problema, necesitan un descanso de por lo menos 7 minutos para que el fuego salga 5iegamente5nte entre cada tramo.

-. El viejo es el problema.

-. Esta ciego, pero su estructura solo podría ser limitada si uno de nosotros se subiera sobre uno y clavara una espada sobre el cuello, allí esta más que nada su punto 5iega.

-. Eso será un grave problema- susurró. La elfa suspiro y miro al horizonte.- esperemos que ellos también estén bien.

-. Lo estarán, y esto terminara.- dijo mientras se alejaba para reunir a sus comandantes. El creía 5iegamente en que dos padres harían lo que fuera por su hijo, y más aun si él conocía a ambos como lo hacía. El resultado sería favorable.

Él creía en ambos.

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Legolas se giro hacía ella mientras dejaba caer a los dos Uruk, ya calcinados.

-. Estamos cerca- soltó mientras de otro saltó se posaba detrás de ella.

Tal cercanía le ponía terriblemente nerviosa, pero no se iba a quejar por tener solo un caballo. Su ahora único medio de transporte.

-. El mar Rhun esta a unos 5 kilómetros- le dijo el elfo demasiado cerca de oído. Cosa que, con sus nervios no era para nada bueno.

Había tratado de mantenerse lo más erguida posible, había intentado el mínimo de roce contra el pecho del sujeto. Pero sus sentidos estaban demasiado susceptibles para no caer en la tentación de pensar. Además de que no hablaban de nada. Y no sabía si el aire estaba tenso o simplemente ella lo estaba viendo de ese modo.

El cielo se estaba oscureciendo en su tercer día y ella solo quería ver a su hijo. Solo quería que estuviera a salvo.

Observaron entre la oscuridad aquella Gran casona rodeada de muros altísimos casi abandonada, donde días antes había estado un ejercito completo a su merced.

Ambos se bajaron, y Legolas le dio una orden de alejamiento a su caballo que obedeció un poco receloso.

Esta era su ultima carta y debía jugarla ahora.

Se giro al elfo que le miro.

-. No quiero...

-. No volveré a dejarte sola- le corto Legolas, y ella sintió que le temblaron las piernas cuando este poso su mano en su cara con una delicadeza que ella no se merecía- no dejare que luches sola, no cuando ese pequeño es de ambos. No voy a perder a mi familia, a pasado mucho tiempo, haz escapado y hasta cierto punto puedo comprenderlo, pero no dejare que vuelvas a escapar. Nunca más.

-. Legolas- susurró con los ojos lagrimosos.

-. Trabajaremos juntos, y esa es la única verdad aquí y ahora.

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Había tenido que comer ya al tercer día, estaba famélico y Ethanin le miraba ansioso. No sabía lo que tenía la comida o el agua. No le importaba. Pero si llegaba esta a hacerla algún mal, siempre podía incinerarse aunque podría costarle, pero nunca sería el juego del sujeto. Nunca aceptaría a aquel sujeto como algo de su familia. Ni siquiera como la sombra de su madre. Porque era capaz de tomar la piedra que llevaba resguardada, quebrarla y incinerar a todo a su alrededor tan solo para dejar que su madre descansara al fin en paz.

Y eso era algo que se prometió aquel día en que vio a los jinetes juntos en su búsqueda. Porque allí habían habido muchas palabras, miradas y acuerdos que él no había visto. Pero que eran, ahora, lo más obvio del mundo. Y no odiaba a su madre, ni tampoco a Legolas.

Simplemente creía, que el mundo no había sido para nada justo con él ni nadie de su pequeña familia.

Cuando termino de comer. Miro al sujeto que levanto una copa a su salud.

La vista se le fue borrando y sabía que había caído en la trampa, pero mientras su mano se cerraba alrededor de la piedra, podría confiar, en que mártir no era, pero tampoco se quedaría con los brazos cruzados.

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Porque el tiempo ya había terminado. El fuego es eterno, pero siempre puede ser extinguible. Y eso a ella no le importaba ya.


Continuara... ¡reviews! Son excelentes para causar presión XD.

Bueno, ya sé que me tenían por perdida, lo sé, lo sé. ¿Pero que esperaban? Soy una escritora terremoteada... ya bueno eso no es excusa, porque en si no me paso nada, pero necesito excusas y esta es la mejor. -.-

Bueno ya. Como ven, no he abandonado, me he pasado días mirando las hojas en blanco y al fin he podido escribir algo... mas o menos de mi gusto. Y también más que nada porque me llegaron unos review y fue como... aggg fuerza, debes escribir algo, y bueno, esto salió, ¡Ven que sirven lo reviews! Humm... así que ya saben, mientras más presión uno más escribe XD.

Otra cosa, espero que no les haya molestado que haya cambiado los POV, ya ven, estoy tratando de ser una buena escritora, así que ahora solo hay un punto. Lo otro, que no creo que se hayan dado cuenta es que hacía como ... buuuu unas cuantas semanas e arreglado del cap 1 hasta el 10 más o menos lo que creía que estaba confuso. No le cambie para nada trama ni ningún dialogo, pero INTENTE que se viera mejor ortográficamente como en redacción, No se darán mucha cuenta del cambio porque en si, no he cambiado mucho mi forma de redactar, pero bueno, la intención estaba. XD.

Y eso... ahora les responderé sus comentarios: GemitaZeros: Como ves no he abandonado, y le he tratado de poner todo lo preliminar antes de los capítulos finales, así que espero que la espera no hay asido en vano. Y me alegra mucho que sea una de las histos de ESDLA que te gusten, me siento orgullosa. Bueno, eso, te cuidas. Krngrnager: Bueno, en primer lugar soy mala de nacimiento, así que no hay mucho que hacerle -.- XD. Y me alegra mucho que te gustara la historia, así como obsesivamente espero que no, no quiero causarle problemas a nadie así que intentare, léase, intentare subir más frecuentemente, pero que esto de la musa uno tiene que andar con un garrote buscándole. Bueno, eso. Espero que lo hayas disfrutado. Asuen: Lo mas pronto que pude. -.-, Espero que lo hayas disfrutado. Te cuidas. Ange_fonce: Es que me volvieron a raptar, ¿Qué se le puede hacer? uno anda tan feliz por la vida, y bueno, te desapareces así como misteriosamente y bueno... ya. Sorry... es que me cuesta, así como mucho, pero le coloco aunque sea puro drama. XD. Te cuidas mucho, mucho. Rociobloom: Me gusta que te guste. XD. Te cuidas.