Capitulo 21 (Final)

Su corazón bombeaba demasiado fuerte, lo escuchaba en sus oídos, le escuchaba en toda ella.

Sentía su sangre fluir con los genes del fuego eterno en todo su sistema. Sentía sus manos picarle, su espada silbando, su ser entero dispuesto a años de entrenamiento al fin culminados.

Porque sus flechas ya habían sido gastadas y ahora estaba allí a unos doscientos metros de la casa, las antorchas encendidas dejando ver a su hijo semiarrodillado en la nada. Como si la palabra trampa no fuera ya demasiado obvia.

Estaban trabajando juntos en su plan sorpresa. Y esta vez, el peso no estaba sobre ella si no sobre todos esos que le habían ayudado y que una vez más se ponían de su lado, porque escuchaba a lo lejos y sentía en la tierra como el eco del desierto le decía que una guerra ya habían empezado y que ella debía culminar su parte de trato. Porque esto no era más que un trato y su pago, la tranquilidad de las personas que había aprendido a querer. Esas personas, que le dieron su tiempo, su amistad, sus palabras y su cariño. Cosa que en su otro mundo, jamás tuvo. Cosas que a ella, le daban su única fuerza.

Porque el tiempo ya había terminado. El fuego es eterno, pero siempre puede ser extinguible. Y eso a ella no le importaba ya.

Porque aquel halcón que le miraba ávidamente al lado de su hijo le reconocía y ella a él.

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Se sentía poco útil aunque hubiera acabado con toda la población de Uruk dentro de la casa. Cuando Celiviel había enviado el primer fogonazo y todo el montaje había empezado, se habían puesto de acuerdo en que él entraría por la casa, investigaría que no quedara nadie de mala utilidad dentro y luego tendría que sacar a Itanar de donde sea que estuviera. Y su trabajo ya había finalizado, como el de Celiviel de liquidar a todos los uruk que le habían atacado fuera de la casa.

Ahora, oculto entre la oscuridad de una habitación observaba como la chica estaba a unos doscientos metros de la casa, su hijo yacía unos metros más adelante, claramente inconsciente y Ethanin convertido en halcón esperando por ella.

Sentía el corazón demasiado ansioso. No sabía exactamente que esperar... y le estaba colocando los nervios de punta.

Tensó más su arco apuntando al halcón dispuesto a esperar para saber los movimientos. El sujeto podía tener algún repelente y su hijo estaba demasiado cerca para ponerlo en peligro.

Solo esperar...

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Se acercó hasta estar a uno quince metros del halcón, este mismo en un pequeña mutación se transformo en el hombre que le había causado un millar de pesadillas. Su largo cabello negro cayo hacía atrás y sujeto con sus largos dedos los cortos cabellos de su hijo. Gruño.

-. Un mocoso increíblemente testarudo- comentó acariciando su cabello como si fuera su mascota. Ella vio todo rojo.

-. Sácale las manos de encima.- gruñó mientras su espada de calentaba a un rojo vivo.

-. ¿Por qué?- preguntó y se agacho un poco para quedar a la altura y mirarlo de perfil.- es un niño interesante, me parece conmovedor que te encariñaras con un bastardo, querida Celiviel. No te preocupes, yo te daré muchos hijos con los que encariñarte.

Le crujió la mandíbula mientras trataba de respirar profundo. Debía separarlo de Ethanin, debía dejar que Legolas lo sacara de allí.

Sujeto su espada con fuerza mientras sentía los nervios volar su sentido común.

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Sintió la lengua pastosa y los ojos pesados, pero la voz de su madre le había traído de vuelta como algo mágico. La presión en el pecho era una mezcla de cariño enorme y miedo a lo que pasaría.

Mientras veía el suelo desenfocado, los miles de granos de arena caliente volvía un poco en si su mente nublada por la droga antes ingerida.

Sintió a Ethanin a un lado sujetándole por el cabello y algo helado bajo el cuello. No se movió, sabía lo que era, y hacer algún movimiento podía ser su perdición... o la de su madre.

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Se quedo quieta, al ver que Ethanin tenía una daga bajo el cuello de su hijo, el sujeto sonrió cuando ella se dio cuenta. ¡Ho por los Dioses!

-. Déjalo Ethanin. Haré lo que quieras

-. Por Vala, Mujer, ¿Crees que soy idiota?- preguntó jalando de los cabellos a su hijo quien clavo sus hermosos ojos en ella sin pizca de miedo. Estaba allí mirándole con tanto cariño que se le nublo la mirada por unos segundos. ¿Por qué tenía que ser esto así?

-. Déjalo.- gruño, al segundo después el pánico se estaba haciendo patente en su voz. ¡No era capaz de jugar con la vida de su hijo, no podía!. El corazón lo tenía errático, unas ganas tremendas de poder buscar consuelo en la mirada de Legolas, algo que le incitara a que hacer.

-. Haremos las cosas bien- siseó el hombre, y de una patada volvió a tender a Itanar en el suelo.

-. Dime- gimió mirando a su hijo que bufo de lado al chocar su rostro contra el suelo. Era aun un niño, por los Vala, por favor. Que lo sacaran de allí.

-. Lanza tus armas lejos- soltó y se acuclillo una vez más al lado de Itanar, depositando la curva daga sobre los omóplatos de este.

Ella hizo lo que pidió. Lanzo a Ayarax y Fenebric lejos. Respiro profundo al sentirse repentinamente desnuda. Su hijo le miraba ceñudo. Ethanin sonrió y observó contraída el primer rayo blanco que choco contra ella, dejándole tendida en el suelo con unos problemas enormes de respirar, y el ahogo de sus sentidos.

-. Trece años, niña. Haz estado lejos. Tuve tiempo suficiente para buscar los libros de tu padres y abuelos, de los que te dieron ese poder. El fuego se apaga con el agua, pero mejor aun, el hielo lo apaga para siempre.

Envió un gemido mientras se llevaba las manos a la garganta. ¿Qué era esto? Una mano le tenía apretada la garganta, algo que no podía detener. El aire le era dificultoso. Cerro los ojos mientras sentía como los pies se le entumecían y no podía moverlos, sintió la sangre fresca en sus uñas al comenzar a arañar su garganta en busca de un aire que no quería entrar a ayudar.

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Todo ocurrió demasiado rápido.

Observaba con los ojos llenos de lagrimas como su madre se retorcía en el suelo, arañándose la garganta en un desesperado intento de poder respirar. La veía allí no pudiendo hacer nada.

Ethanin se movió en el momento exacto en que él se giro y apoyándose una mano en una rodilla y lo empujo. Sintió el filo de la daga rompiendo su piel y su ropa, un grito de dolor salió de él en el momento en que un zumbido paso muy cerca de su cabeza y el ruido de dos metales le hizo voltear la cabeza solo para ver como una segunda y tercera flecha chocaban contra un enojado Ethanin que clavo sus ojos en él con el más puro odio.

La daga había roto el exacto lugar donde estaba su sello.

-. Sale de allí, Itanar- la voz de Legolas le hizo reaccionar en el momento en que una espada se enterró en su lugar. Rodó otro poco, mientras el brujo intentaba vanamente que las flechas del elfo no derrumbaran su protección.

-. Maldita mujer- gruño el sujeto y un segundo rayo choco contra su madre logrando que esta gritara con tanta fuerza que a él se le heló la sangre.

-. ¡Madre!- gritó arrastrándose. Pero un grito envenenado de dolor soltó cuando el filo de la espada de aquel sujeto cayo directamente sobre una de sus pantorrillas, deteniéndolo en su lugar.

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El segundo rayo le despejo los pulmones solo para sentir el cuerpo aletargado mientras un dolor horrible le subía por las costillas.

-. ¡Madre!- el grito de su hijo le volvió en si en momento en que veía horrorizada la espada enterrada en el cuerpo de su Ita.

Noto como Legolas se lanzó inmediatamente contra el brujo mientras sus espadas gemelas caían una y otra vez contra un enfurecido mago. Se levanto cojeando mientras arrastraba a su hijo a sus brazos. Este mismo se aferró a ella, con lagrimas en los ojos.

-. Te sacare de aquí.

Escucho un gemido y miro en blanco como Legolas caía hacía un lado con una herida leve en su costilla pero lo suficientemente útil para que Ethanin lo empujara y mostrara su espada hacía ella. Sintió la mano de su hijo sobre la suya y noto como el cuerpo se le calentaba una vez más.

En sus manos tenía la joya.

Aquella joya que no veía hacía años.

Aquella que Gandalf le quito... la joya de su madre.

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Cayo hacía un lado con el dolor lacerante de la herida. Observó contraído mientras se levantaba como el sujeto lanzaba un tercer rayo hacía Celiviel y su hijo. La pequeña explosión y le provoco un momento de pánico. Pero no duro mucho, el rayo había chocado centímetros de ellos, una profunda mancha negra salía de allí.

Saliendo del estupor en el momento adecuado, levanto las dagas dispuesto a crearle un verdadero problema al mago. Dispuesto a darle nuevamente algunos segundos a Celiviel y a Itanar de recuperarse.

Pero Ethanin vio el destello solo microsegundos antes y se movió lo suficientemente rápido para no lograr dañarlo más que un gran corte en la parte interna del brazo que pudo haber sido amputado si no se hubiera movido, y su otra daga quedo certeramente enterrada en el muslo del sujeto. Logrando que este soltara un grito de dolor.

Se movió en el momento exacto en que este quiso golpearlo, saltó hacía atrás con sus dos armas dispuestas al combate una vez más mientras los profundos y alocados ojos del sujeto se inyectaron en sangre.

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-. Acabemos con esto- gruño el mago con voz sobrenatural, la sangre caía lentamente por sus miembros dañados.

Se levanto de un saltó olvidando el dolor que la agobiaba. Colocándose delante de Ita que se estaba tratando de poner en pie.

Sintió como la piedra tenía contacto con su cuerpo, con su sangre, con su magia, sentía en todo el cuerpo la necesidad de sufrir un escalofrió que se estacaba en su cuello y hombros como si el poder estuviera allí. Su cuerpo convulsiono un poco por la sensación de poder.

Ethanin se giro de improviso hacía Legolas, logrando que ella se enderezara y su vista se trastocara perdiendo los colores...

Cuando el rayo mortal se alzó contra su querido elfo. Sintió el aire caliente y la barrera de fuego que salió del fondo de la tierra destruyo por completo el rayo y por ende una fuerte explosión dio resultado.

Observó al elfo alejarse entre saltó y saltó sin darle la espalda a la explosión hasta estar casi a su lado, ayudando a Ita a ponerse por completo en pie.

Cuando la risa histérica del sujeto y la oscura esencia estaba perdiendo los nervios, supo que esto estaba terminando.

Rayo tras otro chocaron frente a sus pies mientras las barreras de fuego se alzaba cada vez más fuerte. Las fuertes oleadas de viento hacía que un pesado aire con arena se alzara a su alrededor.

El dolor en su cuerpo pedía una liberación inmediata, aquella liberación.

Cerro los ojos unos momentos.

Trece años...

Su destino...

Una vida para ellos a lo que quería...

Un futuro para los amigo que la apreciaban...

Gracias por darle la oportunidad de ser alguien... – observo momentáneamente el cielo. ¿Sabía Legolas que tenía unos ojos muy parecidos al cielo de invierno? Hasta un poco grises en el centro si uno lo miraba detenidamente.- Sabría Itanar que era un genio en matemáticas y demasiado buen cocinero. – Las lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

-. Como me gustaría habérselos dicho... como me gustaría haber tenido una vida con ustedes...

Mientras veía uno de los potentes rayo de Ethanin ir en su dirección y levantar la gran muralla de fuego delante de ella logrando que una fuerte explosión creara un cráter, fue cuando se giro hacía las dos personas que más quería en el mundo. Para ver esos dos rostros tan parecidos, para ver a los dos personas que más había hecho sufrir...

Ambos le miraron con la misma expresión y el dolor consumió su pecho...

-. Celiviel...

¿Sabía que tienes los ojos más hermosos del mundo?

-. Mamá...

-. Me arrepiento de haberles hecho tanto daño...

El color de su alrededor volvió momentáneamente a ella, como una ultima foto mientras sentía que el fuego consumía su interior, como su mente perdía horizonte, como nada más que calor abundaba en su alma.

Que hermosa ultimo recuerdo de ellos.

Se giro en el momento en la espada de Ethanin se adentraba en su estomago con un simple movimiento. El sujeto con sus ojos desenfocados con el aura oscura pudriendo el aire a su alrededor le miro cuando ella ni se movió.

¿Por qué iba a sentir dolor?

Solo vio como la sangre caía... mientras sus manos se posaban con un cuidado exquisito sobre el torso del mago y sonreía.

Namarië...

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Ni siquiera fue capaz de moverse, ni siquiera mientas veía que la chica había dejado de moverse para ver como su cuerpo comenzaba a desprender tanta energía que si no se detenía iba a morir. Pero cuando sus ojos perdidos en la oscuridad de pronto eran esos hermosos ojos verdes esmeralda que tenía, como las lagrimas caían una tras otra por sus mejillas. Como sus ojos desprendían tanto dolor, tanto dolor...

Supo que esto iba a acabar.

-. Celiviel...

Gimió con la garganta destrozada. Consternado en ver como sonreía con una tristeza tan profunda que lo inmovilizo.

-. Mamá...

-. Me arrepiento de haberles hecho tanto daño...

Sus palabras una despedida.

No, no podía.

Por favor.

Observó aferrado al pecho de Itanar como la espada la atravesó sin movimiento de ella, como las prenda de la chica, como sus cortos cabellos desaparecían en reflejos rojos y naranjos. Como su piel expuesta de pronto fue recorrida por oleadas de fuego saliendo de cada uno de sus poros.

Soltó un gemido de dolor cuando vio como dos tipos de alas salían de su espalda y envolvían al brujo encerrándolos en una espiral de fuego y poder.

Namarië

Su voz se quedo clavada en sus oídos mientras la explosión fue tan potente que él tuvo que agarrar a un paralizado Itanar y envolverlo con su cuerpo ante la fuerte oleada de fuego y el estruendo de una explosión.

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Supo que algo iba mal cuando el gran Dragón que quedaba en pie comenzó a aletear de un lado a otro. El ruido de la batalla de pronto ceso para ser cegados por una espiral tan grande de fuego alzarse en el horizonte que se quedaron momentáneamente paralizados ante la inmensidad de aquel poder derrochado.

Fue una gran pantalla mágica lo que hizo volverles en si, cuando Ossë, junto con Gandalf y las dos hijas de esta alzaban sus manos hacía el cielo y notaron trastornados como desde las dunas de la lejanía unas olas de fuego se acercaban con tanta rapidez que solo los que pudieron ocultarse detrás de la pantalla recibieron tan solo el potente calor y el aire caldeado. Observando como los cientos de uruk que aun batallaban morían completamente calcinados.

Cuando los últimos vestigios de fuego se consumieron en las calcinadas arenas. Fue cuando todos comenzaron a entender lo que sucedía.

Observó a Legiodith que miraba trastornada al horizonte. Pensando lo mismo que él.

El ejercito vio esfumarse a Ossë como si fuera un espejismo. Y a sus dos hijas envueltas en llantos desaparecer de la misma manera. Fue cuando él cerró los ojos con la esperanza de sus pensamientos no fueran hechos realidad.

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Despertó con la sequedad en la boca y sus extremidades dormidas. Alguien se movió sobre él y sintió como Legolas se sentaba a su lado con los ojos tapados por sus cabellos. Él no se movía.

De pronto fue conciente de las lagrimas que caían por el perfilado rostro de su padre. Y el mundo se le vino encima cuando se giro para ver frente a él.

Nada más que un cráter de dimensiones subnormales. Y nadie vivo cerca de este.

-. Mamá- susurró, de pronto su tatuaje ardió y lo toco para notar que sangre salía de este.

No podía ser cierto.

-. ¡Mamá!- grito aterrado a la nada- ¡MAMÁ!

Lo sabía... pero no podía.

-. ¡No!¡NO! ¡MADRE!- se levanto caminando dos pasos y cayendo por el dolor de la pierna.- ¡NO!

Su corazón comenzó a latir como loco.

Namarië

Ella se había despedidos. Había cumplido su promesa y se había ido.

-. ¡MADRE!- gritó con la garganta destrozada.

Gateo otro poco cuando noto que Legolas le hacía sombra y caía de rodillas delante de él. La sombra del sol no le permitía ver sus ojos, pero las lagrimas limpias caían por sus sonrojado y contraído rostro.

-. No murió, no murió.- susurró tratando de creerlos.- por favor- susurró. Cuando el rostro de este cayo un poco más.

-. Lo lamento.

-. ¡No!- susurró ahogado mientras aferraba las ropas de él.- no pudo... se despidió, pero ella.

-. Ita...

Temblando y sin poder si quiera pensar se aferró al pecho de este tan conmocionado que si Legolas lo soltaba se hundiría para siempre. Pero él no lo hizo si no que lo amarro en sus brazos. Lo hundió en su pecho mientras las lagrimas conmocionada caían sin misericordia, temblando grito de dolor mientras su padre lo sujetaba.

-. ¿Por qué?, ¿Por qué?¿Por qué? No es justo, no es... no. No. No.

No supo cuanto tiempo estuvo allí gritando y llorando por la muerte de su madre. No supo en que momento Lunaoscura apareció y se hecho a su lado. Pero si fue conciente cuando Legolas se puso tensó.

¿Qué más podía pasar ahora?

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El gran Crater que observaron frente a ellos de unos trescientos metros cuadrados los dejo mudos de la impresión. Asustados como habían estado, habían dejado a sus soldados celebrando la batalla ganada. Pero ellos, junto a una pequeña comitiva simplemente no podían haberse quedado hay observando como a lo lejos sus amigos tenían un futuro incierto.

Tampoco había esperado ver como el Gran Dragón había sobrevivido y esta vez creaba una sombra tan poderosa sobre el cráter que a todos los tomo por sorpresa. Pero mientras todos veían como el dúo de personajes más allá demasiado lejos para escuchar sus gritos se levantaban.

Supo que ambos, aquel padre he hijos podían cuidarse solos frente aun dragón.

Cuando la primera explosión a lo lejos, hizo que todos se sobresaltar ante el rugido del dragón, vieron como la flecha siempre precisa del príncipe de Mirwood cayo sobre el cabalgante que se desmorono sobre la tierra como un trapo sucio. El dragón viéndose sin presión y sin orientación lanzó una llamarada de fuego muy cerca.

Y solo cuando Itanar levanto la mano creando que la ráfaga volviera hacía el dragón y esta volviera a rugir. Un segundo y tercero explosión y una segunda flecha justo en el corazón del dragón lo desplomo moribundo a pocos metros del dúo.

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Le puso el seguro al arma de su madre que Luna había traído y la resguardo en la alforja del animal.

Los ojos se le llenaron de lagrimas una vez más y simplemente se quedo sentado abrazando a sus piernas. Su... padre, estaba parado detrás suyo haciéndole sombra. Su pierna le latía dolorosamente, y su cuerpo en varias partes ardía.

Escucho a la comitiva llegar demasiado tarde.

La batalla debió haber sido ganada.

Cuando Legolas le ayudo a subir a un corcel para volver al bosque Negro. Las armas de su madre, que no habían desaparecido luego del estallido fueron puestas cerca suyo.

Ahora le pertenecían.

Pero mientras cabalgaban de vuelta al bosque. Sintió que alguien le llamaba, el resplandor rojo lo vio desde el fondo de la arena. ¿Una esperanza?

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No dijo nada a sus amigos, pero fue más que obvio para ellos que la perdida estaba demasiado patente en sus rostros, en su silencio.

Sentía su pecho tan abrumado por la perdida que ni siquiera era capaz de escuchar lo que decía su hermana en tono suave a su lado, ni siquiera a su padre hablar con una sabiduría que le era necesaria para ayudarle en el dolor de la perdida. En esos momentos solo tenía en su mente la despedida de ella, su rostro contraído por el dolor. Si solo se hubiera disculpado, si solo le hubiera dicho que la perdonaba por lo que él sabía que se culpo tan fervorosamente.

Si solo le hubiera dicho una sola vez que la amaba.

Se retiraron de allí en una penumbrosa caravana. Ita iba delante suyo sentado en su caballo, cuando de pronto el chico se erizo en todo su porte y no pudo hacer nada cuando este bajo de un salto y enterró la mano en la arena.

Era el collar.

Y nadie entendió nada cuando Ita lo miraba paralizado.

Cuando él se acerco a su lado. Su hijo con sus ojos verdes abiertos brillantes desprendían esperanza...

-. Creo que tenemos algo que hacer... papá...

Jamás creyo que esa palabras y esas palabras, le hicieran sonreír en un día tan tormentoso como aquel...

¿Fin...? pues diganmelo con un review...

¿Qué les pareció?¿Muerte lenta y dolorosa?... a que si... pero, ¡Esperen! Aun queda el epilogo, ¿Quién sabe?... tal vez si, tal vez no... ¿Reviews? Quieres Epilogo, ¿O no?

Son tres años de escritura de esta historia. Una ganas –en aquel tiempo- de completa desolación cuando me criticaron tan feo. Luego una bonita forma de superarme a mi misma y dejar de lado a algunos personajes desagradables y vulgares. Desesperación por esto y aquello, pero al fin... terminada...Y no puedo creerlo la verdad. Aunque no me quedo tan lagrimogeno como hubiera querido -.-

Gracias a tantas personas que me levantaron el animo y me ayudaron, que estuvieron siguiendo aunque me demoraba meses en subir. Por aquellas personas que viendo una marisue no les importo y siguieron esta historia que tanto empeño le puso para terminar. Gracias a todas por ello. Gracias de verdad, por la oportunidad y la paciencia.

Gracias Vic, Aridenere, Arya Salogelia, y ClausXD por sus comentarios en el cap anterior. Muy agradecida. Gracias por comentar y hacerme tan feliz con un reviews, se los agradezco.

Así que eso... quien sabe... tal vez vuelva con otra histo...

Amenaza: Muajajaja con 90 o más review me sentire complacida y les subire el epilogo XD...