Epilogo
Mundo real, ella no sentía su realidad aquí...
Su cabello estaba corto con dos pequeñas trenzas en la parte posterior de su cuello, su camisa bien planchada y falda de cachemir le hicieron sentirse terriblemente vacía mientras dejaba su hogar para entrar en su auto.
Donde todo había empezado. ¿O terminado?.
¿Cuánto había pasado?
Un día. Dos. Tres. Una semana. Un mes. Un año.
Un año y algo más.
Un año desde que despertó en su ancha cama en su mundo, con el cuerpo adolorido y el despertador sonando como si no le quedara vida.
¿Cuánto tiempo había llorado?
Horas, horas. Días. Meses. Aun lloraba.
¿Había sido un sueño?
Así parecía, no había tatuaje, no había cicatrices, no había pelea ni heridas. Su casa estaba limpia, sus cuartos sin olor a orko ni nada putrefacto. Su auto estaba limpio, lo único que no había pillado había sido su arma. Una de sus mucamas pudo haberla robado, ¿A quien le importaba ahora?
El shock había sido tremendo... allí estaba, en ese mundo que ella ya no sentía suyo. El aire le había faltado, su cuerpo se había contraído en dolor... pero nada de lo que sintiera, gritara o pataleara le había llevado de vuelta. Nada...
Y se sintió enferma en la necesidad de saber de sus elfos preferidos.
¿Qué había pasado?... ¿Había sido un sueño?... ¡¿Qué había pasado?... no tenía ni la más remota idea.
Cuando había sonado el teléfono. Y su maestro le había llamado histérico porque no había respondido los días anteriores. Supo que había dormido casi una semana. Su profesor le pedía que volviera a la universidad que su pelea con su antiguo novio no merecía exiliarse.
¿Novio? O sí, había tenido un novio... un sujeto que ni siquiera podía acordarse de su nombre.
Había tenido un aliado, un profesor que le había ayudado, alguien que le había acompañado. Y con promesas, con palabras, había vuelto a resurgir mejor que nunca, en un mundo que la oprimía, que la ahogaba, que sabía que no era suyo, pero no tenía nada que le ayudara a creer que venia de otra.
Itanar y su querido Legolas habían sido un sueño, un hermoso sueño.
Y había ido a clases, y había subidos sus notas, había enviado a comprar un arco a Nueva Zelanda, simplemente porque echaba de menos tensar flechas. Su puntería era excelente.
A los meses, el sujeto que había sido su novio le había pedido que volviera con ella cuando noto que por quien le había cambiado no era nada más que una muñequita hueca. ¿Ella que había hecho?, Le había sonreído y preguntado quien era. El rostro del sujeto fue un grato recuerdo. Una venganza que ni siquiera sentía. Pero lo hizo.
Y ahora mientras se dirigía a su premiación por labores universitarios extracurriculares con su maestro en literatura antigua. Aquel profesor que la había encontrado, la que le había llamado, aquel con quien había logrado una estrecha amistad. Sintió que la presión dentro no podía ser mentira, que Legolas no era mentira, que su Itanar no era mentira. Que había podido tener una familia en otro lado.
Cuando subió a la plataforma, cuando dijeron su nombre, cuando le sonrieron y aplaudieron, ella no vio esas caras. Ella sabía que no era esa gente la que le quería de verdad.
Le sonrió a su maestro que le aplaudió al ser premiada. Al bajar noto que los árboles de pronto cantaban demasiado lindo en aquel día soleado. Cuando su maestro le dio su regalo, ella le sonrió agradecida ante el libro.
-. Sé que te servirá- le había dicho tomando su mano. Ella toma el libro sonriendo ante la portada. ¿Quién lo hubiera dicho?
Sintió su costado arderle como una picazón, miro hacía el bosquecillo que había cerca de las decenas de familias que celebraran el premio de sus hijos. Una mano en su hombro y miro a su maestro que de pronto noto que tenía los ojos grises y que parecía tener facciones demasiado afeminadas. ¿Qué?. Este le indico con una suave venia que fuera.
Camino hacía el bosque donde una figura le miraba con sus sorprendentes ojos verdes y una sonrisa cómplice y mosqueada en la cara. Llevaba muy corto su cabello rubio, y una serie de pendientes iban rodeando una de sus puntiagudas orejas.
-. Siempre te olvidas que tienes un hijo tan fácilmente... Que desilusión.
Los ojos se le llenaron de lagrimas mientras veía frente suyo a una versión de ojos verdes de Legolas, con la sonrisa picara y el pelo corto como le gustaba a Ita.
-. Ita- levantó una mano temblorosa. Ni siquiera sabía si debía tocarle, talvez desapareciera.
-. Volvamos a casa mamá. Realmente te ves espantosa con esas ropas. ¿Quién te vistió? ¿Un orko?- le pregunto con una sonrisa que parecía agrietarle sus bonitas facciones. El chico tenía los ojos lagrimosos y su voz sonaba extrañamente familiar pero a la vez chillona.
-. ¿Quién te ha dejado hacerte más orificios en la oreja?- preguntó con el corazón bombeando demasiado para ser sano.
-. Nadie, de hecho, Legolas se puso un poco histérico cuando lo vio. Abuelo se ha reído de lo lindo.
-. ¿Legolas?- preguntó mientras se le inflamaba aquel pedazo de su ser que parecía querer correr todas las millas de aquí a su casa, en menos de dos segundos.
-. Bueno, si ahora no lo recuerdas no me importa.- soltó tomando su mano y caminando por el bosque.
El tacto, el suave tacto de su mano pero a la vez tan firme, acompañándole, guiándole, apoyándole. ¿Podía ser un espejismo?¿Su locura había alcanzado su clímax?¿Ese chico, ya mayor, era su niño?¿Su hijo?
-. Si lo recuerdo- suspiro. Aun incrédula, temblorosa y ansiosa.
-. Tenía la esperanza de que lo mataras de un susto al no reconocerlo. A estado tan ansioso todos estos años.- le comunico sonriéndole de lado. Soplando unos mechones de cabello que le caían sobre los ojos.
-. ¿Años?- preguntó incrédula. ¿Años?...
-. ¿Qué crees que me tome algo y crecí para ser el sexy elfo que soy ahora?
-. ¿Ita?- susurró sonriendo, llenándose el peso de un calor abrasador.
Siempre había pensado que al haber sido tan mimado, crecería con un gran ego. Y así era.
-. ¿Sí?- pregunto este con los ojos brillantes y esa sonrisa hermosas en sus facciones juveniles. ¿Cuándo años habrían pasado ya?
-. Eres un niño.
-. Soy un adulto adolescente, madre.- murmuro levemente sonrojado.
-. Eres un niño.
Para ella seguiría siendo su niño, su Ita, su chico de trece años. No importaba cuantas décadas o siglos hubieran pasado al otro lado. Siempre sería su hijo. Su hijo con Legolas.
Apretó un poco más su mano y recibió el mismo apretón de vuelta con una sonrisa ladeada.
Caminaron en silencio por el bosque. Tal vez había muerto repentinamente y ahora estaba en el cielo, siendo llevada a aquel mundo que tanto añoraba. Sí, debía estar muerta y su hijo estaba con ella y su amado Legolas esperando en algún lado con una gran sonrisa. No le importaba haber muerto si así estaba una vez más con sus dos elfos amados.
El bosque comenzó a despejarse y luego llegaron a un acantilado donde terminado siendo azotado por el viento rugiente proveniente del mar, las puntiagudas rocas daban la bienvenida a una muerte rápida.
Itanar sonrió al mar como si esperara que este le sonriera de vuelta y le ayudara a bajar como por arte de magia.
-. Me a costado un mundo subir- comentó como si nada tomando su mano con fuerza. Miro hacía abajo sintiendo un poco de vértigo. Maldición, no estaría hablando en serio.
-. ¿Tenemos que saltar?- preguntó con la voz ronca.
-. Sí.
-. Ya he tenido malas experiencia cayendo de acantilados.- le contó retrocediendo un poco.
-. Si imagina, los saltos a acantilados te cambian la vida, ¿No?
Se formo un breve silencio. Ella miro al chico, su piel palido morena parecia de terciopelo. Que parecido era a su padre... ¿Sería todo esto verdad?
-. ¿No eres un espejismo?- preguntó con la voz consumida. El miedo comenzó a atenazarle el estomago, pero su corazón se sentía abierto, libre, ansioso, expectante por lo que debería venir.
-. ¿Quieres que lo sea?- pregunto sin mirarle.
-. No. Quiero volver.
-. Tienes que confiar en mí, mamá.
Moriría. ¿O ya lo estaba? ¿Confiaba en aquel sueño tan real?. Pero no le importaba perecer si era devuelta con su hijo y su... su Legolas.
No le importaba saltar, una vez más, para tener la vida que siempre había esperado.
-. Papá a dicho que si te llevó de vueltas, te casarías con él en el mismo instante en que descanses, o sea, que tendrás... diez minutos para recuperarte. Así que si no quieres volver para estar con él a mi no me importa, me gustaría vivir aquí contigo.
-. Sí, quiero volver.- ni siquiera lo pensó.
Su hijo suspiro melodramáticamente llevándose una mano a su brillante pelo. Y luego sonrió.
-. Personalmente si vuelves quiero que me cumplas una promesa- sonrió entusiasmado. Ella le mira curiosa, había un hilo de maldad en aquellos ojos.
-. ¿Qué cosa?- preguntó cautelosa.
-. Quiero por lo menos dos hermanos...
Silencio... shock.
-. ...En serio.- dijo muy serio, luego volvió a sonreír.- Padre es neurótico, me tiene así de escaparme de casa.- juntando sus dedos con una separación por lo menos de un centímetro.- Que tengo que ser un buen príncipe, que la etiqueta, que no me cuelgue de los árboles cuando estemos en presencia reales. Que no bostece, que me mantenga derecho, que si me sigo cortando el cabello no me crecerá nunca más. Que no me coma las uñas, que no correteé a Belian, que no les haga fiestas sorpresa a tía Legiodith...
Enumero una a una todas sus restricciones enfuruñado como nunca y ella le corta con una carcajada.
-. ¿No se llevan mal?
-. Lamentablemente aun soy un legolasdependiente. El no puede estar muy separado de mi más de dos días como yo de él.- suspiro melodramáticamente.- es un hecho realmente lamentable. O sea... maldición, ¿Sabes lo que es estar siguiéndolo por allí? Me rompe mi sentido de independencia.
Ella sonrió una vez más. Todo el tiempo que ella le había robado a Legolas como padre lo había devuelto. Todo aquel tiempo su hijo había tenido la figura paterna que siempre había deseado.
-. Me alegro.
-. No te alegres. ¡No tengo independencia!
-. Si vuelvo tampoco la tendrás por mucho más años.
-. Bueno- no le miro y se sonrojo- no me importa contigo por allí.- soltó y tomo su mano con más fuerza que nunca- y personalmente no quiero seguir torturándolo mientras espera nuestra vuelta. Es increíblemente estricto con eso de las salidas nocturnas, y no lo quiero hacer enfadar.
Ella mira hacía el abismo que se habría delante de ella y miro una vez más a su hijo.
-. ¿Cómo me encontraste?
Itanar sonrió, saco el collar que había perdido en aquella gran explosión que fue lo último que sintió antes de parar allí nuevamente.
-. Con esto.- Pero luego se giro y lo lanzó al mar. La piedra resplandeció contra el sol mientras se perdía en las entrañas del océano. Aquella piedra era el portal de los poderes del fuego y ya no había necesidad, ni siquiera un futuro de abrir el poder que pertenecía ahora al mar.
-. Volvamos...
Todo quedo en negro para ella, cuando el rugido del mar azota su cuerpo.
Cuando volvió a abrir los ojos estaba flotando y Itanar le tenía agarrada para que no se hundiera, espabilada noto que el mar estaba increíblemente tranquilo y que su hijo cansado le llevaba hacía la orilla. Cuando ella comenzó a nadar. Itanar simplemente le sonrió, animándola.
Era verdad.
Estaba de vuelta. Esa sensación, esos frondosos bosques. Eru.
Los ojos se le llenaron de lagrimas. Mientras respiraba rápidamente el aire de este lugar.
Dios. Por todos los Dioses. Ese era su cielo, ese era su mar, ese era todo lo que ella ansiaba, quería y añoraba. Dios. Había vuelto.
Observó la figura que estaba parada en la playa, con su hermoso porte esperando. Con su cabello rubio moviéndose al compás de una mínima risa. Su rostro irradiaba tanta felicidad que se le hizo desesperante nadar hacía él. Cuando pudo poner los pies sobre la suave arena, aun no podía ver bien, pero lo vio acercándose rápidamente.
Su corazón histérico mientras los brazos del elfo se aferraron con fuerza a su alrededor, las palabras de agradecimiento en el idioma de los elfos con tanta angustia en su voz que ella se estremeció. Cuando se soltó un poco y tomo el siempre hermosos rostro de su elfo las lagrimas seguían cayendo de sus ojos.
Un sueño, porque esto no podía ser tan maravilloso. Ese cuerpoo contra el suyo, el calor, la protección, ese zumbar en sus oidos y sus corazones latiendo tan rápidos, respirando tan aceleradamente.
Gracias Dios. Gracias por darme una oportunidad. Gracias.
Cuando los labios de su príncipe besaron sus labios, las heridas se fueron cerrando lentamente.
Escucho la risa de este desde dentro de su pecho y ella sonrió contra sus labios. Cuando vio sus ojos brillantes, esos bonitos ojos color cielo chispeantes de un amor único. El pecho se le hinchó de felicidad. Se sintió llena, completa.
-. Te amo. Gracias. Te amo.. Eru... tanto tiempo esperando... mi alma respira una vez más, mi corazón se reconforta al verte una vez más...
Los labios de este le besaron todo el rostro mientras escuchaban de fondo a Ita.
Estaba de vuelta. Lo estaba. Gracias... gracias.
Le temblaban las manos de emoción, toda ella vibraba de felicidad.
-. No os preocupéis, yo moriré ahogado aquí en la orilla... pero sigan, no se preocupen, siempre pueden las gaviotas utilizar mi perfecto cuerpo de nido.
Legolas se retiro unos momentos de los besos y giro su rostro a su hijo que se arrastraba dramáticamente fuera del agua.
-. Siempre pensé que pasabas demasiado tiempo con los gemelos y con Gimli.
-. ¡Ho no culpes a los maestros de su sabías palabras!.
-. Eru...
-. ¡Y solo para que lo sepas!- grito su hijo mientras se sentaba en la playa con una sonrisa demasiado maquiavélica- ¡Quiero un par de hermanos!¡Un niño para que me deje libre a mí de hacer lo que quiera, y una niña ¡Siempre he querido sobreproteger a una hermanita! ¿Os imagináis? Una niñita, rubia, hermosa y con un poderoso hermano dueño del fuego eterno. ¿Quién se atreverá a molestarla, cuando yo los puedo pulverizar con una sola mirada?... ya quiero ver a esos pretendientes enfrentándose a mí...
Dejo de escuchar a su hijo desvarías sobre sus imaginarios hermanos mientras veía y sonreía a un Legolas que parecía ya acostumbrado a no escuchar a su hijo y sus desvaríos de grandezas. Lo abrazo con fuerza...
-. Te amo- susurró.- te he amado tanto tiempo...
-. Y yo a ti, mi pequeña llama. Nunca, jamás, volverás a pelear sola tus batallas.
Cuando escucho a su hijo gritar exageradamente algo una vez más, cuando noto la risa de Legolas y al escuchar el corazón de su príncipe, supo que los dioses le habían entregado todo lo que hubiera querido alguna vez. A su hijo, a su Legolas... y una vida juntos.
Un destino juntos. Una familia solo para ella.
-. ¡Yo pido la primera copa!
-. ¡NI LO SUEÑES!
-. Ya sabía yo que no lo podía tener todo...
La llama eterna brillaría toda la eternidad... el fuego eterno jamás se extinguiría.
FIN
No es el GRAN epilogo, pero a mi me gusta. No quería hacerlo ni lagrimogeno ni nada, quería hacerlo en la verdadera personalidad de cada uno, un encuentro luego de años... algo alegre.
Y otra vez muchas gracias a todas las personas que siguieron, quisieron, amenazaron (XD) y no me abandonaron el fic. En serio... esta es una pequeña etapa terminada. Seguire editando la histo, pero ya saben... faltas de ortografia y esas cosas.
Ahh es como haber tenido mucho muccchhhooo tiempo reteniendo el aire y al fin poder dejarlo salir. Me da hasta penita abandonar a Celiviel, a Ita y mi querido Legolas. T-T
Aclarare algunas cosas:
Ita quedo varado en una edad, como es ¾ elfo XDD... pero el chico tiene muchas décadas aunque no ha madurado nada. Pensad que pasaron casi 14 años en una semana y Celiviel estuvo casi un año en este mundo. Pero son inmortales, así que no veo porque quejarse. XDD.
El collar no es un portal, con el solo vieron que la llama del fuego aun no se extinguia por lo que Celiviel estaba viva. Como, cuando y que hicieron para traspasar el portal, eso ya es otro tema.
El profesor de Celiviel que le acompaña, es Ossë... que la guió y la ayudo a salir adelante en otra forma. Tambien fue la que limpio, ordeno y dejo todo como estaba el hogar de la chica -porque si pillaba todo tal como estaba, podía volverse un poco loca/suicida :)-
Legolas e Itanar estan en Almar... ya viajaron a las Tierra Imperecederas, al igual que todos los demás -con Gimli incluido-.
Y SE que no se cumplieron los 90 reviews, pero ya... no importa, ando amable hoy... y bastante sentimental por lo de Japón. Y solo quería que terminaran de disfrutar las historia. Un regalito para animarme tambien. Gracias caballero (XDD Me alegro que te haya gustado) Kohaku (XDD... oka que no la mate, ese estilo extrañamente poetico me es más facil para escribir XD. En fin... nos leemos) Arya Salogelia (XDD A mi tambien me calleron mis lagrimas cuando mate a la chica, quería darle sentimiento y me puse en el papel. Me encanta que te guste y me alegro haberla compartido con ustedes, en serio. Fue agradable leer sus reviews, sus ganas de que continuara, asi que espero que lo hayas disfrutado).
Un saludo enorme. Se cuidan mucho. Y muchos cariño...
