Importante: Los derechos de los personajes reservados a su respectiva dueña, y la idea de la historia completamente pertenece a "FastForward" de su historia "Naruto", ella me permitió tomar la idea prestada, :) el linck para pasarse por su historia (la cual es mágnifica) esta en mi profile! :)

Mariangel: Muchisimas gracias a los que se tomaron la molestia de comentar! *-* Pero sobre todo... muchisimas gracias a Lady Sami quién me dedicó uno de sus capítulos en su historia, os invito a leerla "Different un Slytherin en Gryffindor", es sin duda una de las mejores historias Albus/Scorpius que he leído, y para los amantes de esta pareja, os invito a leerla si aún no lo han hecho. Su Linck

http : / / www. fanfiction. net /s/ 6413520 /8/ Different _ Un _ Slytherin _ en _ Gryffindor

Sin los espacios. *-*

ADVERTENCIAS DEL CAPITULO: Groserias, insultos, algo de OOC, SPOILER del libro siete y tal vez os despierte algo de odio hacia Pansy Parkinson... disculpen, a mí en realidad no me desagrada la chica, me cae muy bien en realidad, pero en esta historia tiene que haber una "mala" así que pido disculpas de ante mano si a alguien le molesta.

Con respecto a esta historia, trataré de actualizar todos los fines de semana, puede ser sábado o domingo, ahora que me comienzan las clases se me va a hacer más complicada la cosa, pero trataré de no tardarme mucho. Me alegra muchisimo que hayan personas leyendo, jeje :) ahora sí! ¡A disfrutar!

CAPITULO 3.

Despertar.

"Cortar, interrumpir el sueño a quien está durmiendo"

Draco estaba seguro que era capaz de hacer cualquier cosa para ayudar a "cortar" el sueño de Harry, cualquier cosa…

-¿Y como está mi ahijado rubio preferido? – preguntó el hombre dándole un abrazo que le hizo quejarse un poco.

-Sirius… por favor… ni siquiera… soy… tu ahijado – dijo entrecortadamente tratando de zafarse del abrazo de oso que le estaba dando el hombre - ¡Padrino!

-Sirius ya suelta a Draco – dijo la voz cansada del hombre que se encontraba sentado en el sillón con los ojos fijos en un grueso libro.

-Hay Severus… deberías al menos estar de mi parte… no siempre podré tener a este niño entre mis brazos, yo nunca abracé mucho a Harry y ahora no hay día en el que no me arrepiente de ello.

-Sirius… - Draco le miró con ojos entre cerrados – ¡Cada vez que veías a Harry lo abrazabas, estabas todo el tiempo con él, casi que te levantaba un acta por invasión al espacio privado! Y no le hacías más cosas al pobre porque simplemente no era Severus.

Pasaron varios segundos en el que el rubio y el moreno se miraron sin decir nada, y luego…

El moreno rió, y su risa le recordó al ladrido de un perro.

Malfoy temió por la salud mental del mayor.

-Por eso es que eres mi segundo ahijado favorito – exclamó el hombre divertido – deja que te traiga alguna bebida, ¿té?... ¿Café?... ¡Bah! Mejor una buena copa de vino.

Y sin decir más salió de la habitación dejando a un muy anonadado Draco.

-Que no soy su… - murmuró pero decidió dejarlo así – es… extraño.

-Ni me lo digas – dijo distraídamente el hombre que aún estaba con la vista fija en el libro que estaba en sus piernas y pasaba página.

-¿No has encontrado aún nada padrino? – preguntó el rubio sentándose a un lado del hombre que suspiró resignado.

-Aún nada, desde que dijiste que Harry movió su mano… he estado buscando la forma de dar con algún caso parecido pero nada. No encuentro alguno que haya dado síntomas anteriores de despertar, los casos que lo han hecho solo despiertan y ya – dijo dejando el libro en la mesita de centro.

-¿Eso quiere decir… que Harry tuvo que haber despertado en ese momento?

-Hubiese sido lo más probable que ocurriera – y el hombre enfocó sus ojos en los grises de su ahijado - te he llamado Draco, porque quería preguntarte que fue con exactitud lo que hiciste. Quiero que me digas la verdad.

Y Draco le miró sorprendido.

-Yo… yo ya dije que fue lo que hice. Dije la verdad.

-Repítelo – ordenó el mayor mirándole atentamente. El joven parpadeó.

-Pués… - el chico se mordió el labio inferior como si tratara de recordar con exactitud antes de contestar – llegué a la habitación, discutí con la perr…sona de Parkinson, llegó Hermione, se fue la molestia, me acerqué a afeitar a Harry y… ocurrió.

Snipe le miró fijamente como si de algún modo quisiera leerle la mente a ver si mentía, Draco temió que verdad supiera hacer aquello de alguna forma.

-Y cuando le fuiste a afeitar… ¿No hiciste nada más?

Estaba encima de él.

-Ehm… no.

-¿En serio? – el hombre levantó una de sus cejas.

…Estaba encima de él.

-Si – contestó tratando de sonar más seguro y rogando a todos los cielos que su nerviosismo no se hiciera notar.

-¿Completamente seguro?

...¡ESTABA ENCIMA DE ÉL!

-¡Que si coño! – exclamó más alto de lo que había esperado dejando a un muy sorprendido Snipe mirándole extrañado.

-¿Quién quiere vino? – la voz de Sirius le sacó de la incómoda situación y estaba seguro que habría besado al hombre sino hubiese estado seguro de que su padrino le castraría después.

Pero en ese momento en que Draco se encontraba dándole un sorbo al vaso con la bebida alcohólica en su interior, estaba seguro de que no tendría problema alguno en llamar padrino a ese hombre que en algunas situaciones se le hacía semejante con un perro.

-Vamos Sev… Solo bebe un poquito ¿Sí? – habló el hombre-perro al otro instándole a tomar más y distrayéndole completamente de la discusión inicial.

Sirius era como un ángel caído del cielo.


-Lo único que te digo que tienes que hacer, es todo exactamente igual a aquel día, si es posible haz que esa Parkinson y Hermione entren a la misma habitación y que luego se vayan y termina lo que estabas haciendo, tal vez hubo algo en sus voces, o en lo que hiciste que hizo que algo hiciera clic en la mente de Harry. Si queremos que regrese… debemos intentar de todo.

Y esas palabras por parte de su padrino habían sido la causa de que el chico se encontrara allí en aquel momento, había hablado con madan Ponfrey y había hecho que le dejara entrar… a pesar de que fueran tan altas horas de la noche. Llegó al lugar con el agua y la crema para afeitar a Harry. Las dejó en su lugar y se dispuso a subirse al regazo del moreno con cuidado.

-Si esperas que traiga a Parkinson y a Hermione una vez más estás equivocado – dijo al momento de saberse estar cómodo en aquel lugar, el aparato no dejaba de emitir el sonido de las pulsaciones de Harry y él no podía dejar de sentirse nervioso sin saber por qué – me dijeron que tenía que repetir todo lo que dije e hice en ese momento en que pareciste reaccionar un poco… así que… si te suena raro, es solo por qué me dijeron que lo hiciera ¿eh? No me vayas a creer loco – y entonces el chico comenzó a recitar lo siguiente como lo recordaba, su broma con respecto a ser mal pensado, luego el meterse con la cara del chico y su cabello, y por último… hacerle la broma como advertencia de que le pondría el cabello como Snipe.

Pero nada.

Repitió un par de veces aquello, pero no ocurrió nada más. Algo se removió incómodo en su estómago y se sintió entre molesto y acongojado.

-Se supone que despertarías Potter – susurró dejando caer la navaja y colocando sus manos suavemente en el pecho ajeno, más que por acto reflejo que porque en verdad fuera a afincarse en este – no me puedes hacer esto Harry – exclamó luciendo más abatido – No me puedes dar una pequeña ilusión de que despertarás y luego… simplemente no hacerlo – se acercó más a la cara ajena, pero no sirvió de nada - ¡despierta ya! ¡Con un demonio! – y lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, casi nunca lloraba, intentaba no llorar y menos al frente de Harry, pero esta vez no pudo evitarlo, sentía que ya no podía más, Harry, Harry era como su todo… sin él… si él estaba…

-No sabía que los Malfoy lloraran – y la voz baja, débil y ronca retumbó en la habitación cortando de inmediato los sollozos del rubio. Su corazón latió con prisa y alzó su mirada solo para toparse a solo unos centímetros con los ojos entrecerrados que mostraban a duras penas unos hermosos irises verdes. Draco no podía parar de llorar aunque quisiera, no le importó que prácticamente estuviese mojando el pecho ajeno con sus lágrimas, tampoco importó el que su amigo lo viese tan débil, lo único que importaba en esos momentos… era que Harry le estaba mirando, y aparte mostrara una ligera sonrisa en sus labios.

-Por supuesto que lloramos Potter, ¿Qué creías que éramos? ¿Extraterrestres? – preguntó con voz burlona.

-Algo así – dijo tan bajo que el otro creyó que había sido parte de su imaginación.

Draco creía que en esos momentos era el ser más feliz del planeta, no podía creer que lo que estaba pasando fuera real, besaría los pies de cualquier santo, o persona si esta le dijera que había sido el causante de hacer despertar a Harry de su profundo sueño. Solo que…

El que despertó fue él.

Una habitación iluminada por la luz del día fue lo que le dio la bienvenida, y al momento, casi en el mismo segundo, la realidad le golpeó dándole a entender que nada de aquello había ocurrido, que solo había sido un sueño.

-Maldición – susurró enojado llevándose las manos al rostro y sintiendo la humedad de sus lágrimas en este.

La conversación que había tenido con su padrino el día anterior le había hecho pensar y pensar todo el día en ello. Estaba seguro que fue por esa razón que también lo soñó, dándole una cruel ilusión de lo que en verdad deseaba que ocurriera.

Odiaba los sueños. Odiaba que no pudieran ser reales, pero sobre todo… odiaba que pudieran confundirse tan fácilmente a la realidad y así engañarle, engañar a Harry… si no fueran por los sueños que tenían prisionero a Harry… estaba seguro que ahora en esos momentos el chico hubiese despertado.

-Harry… - susurró como un llamado, o tal vez un rezo lejano que pedía que lo trajeran de vuelta.


"Estoy a punto de morir".

El caparazón de metal se rompió y se abrió. Bajó su temblorosa mano, alzó la varita de Draco por debajo de la capa y murmuró: "Lumus"…

…-Parece que he sido… engañado – dijo Voldemort.

-¡No lo has sido! – dijo Harry con la voz más alta que pudo, con toda la fuerza que pudo reunir.

Harry Potter… - dijo muy suavemente… - el muchacho que vivió…

…Harry devolvió la mirada a los ojos rojos, y deseó que sucediera de una vez, rápido, mientras aún podía permanecer de pie, antes de que perdiera el control, antes de que le traicionara el miedo…

Vio como se movía la boca y un rayo de luz verde, y todo desapareció.


Draco había llegado una vez más muy temprano aquella mañana a la casa de los Potter, rozaba las diez de la mañana, pero por eso se alegraba de que aquel día fuera día domingo. Se dejó caer una vez más en la silla que habitualmente ocupaba al lado de la cama de Harry y sostuvo su mano con gentileza.

-Buenos días Harry – susurró más que todo como una tradición que por otra cosa – hoy, es día de tus ejercicios, espero no te moleste.

Y comenzó con aquello que hacía al menos dos veces por semana, el flexionar las extremidades del moreno, comenzaba con sus muñecas, luego con sus brazos (los flexionaba al nivel del codo) los pies, y por último, las rodillas que eran aquello que más le dificultaba.

-Aunque no estés comiendo como se debe… igual pesas – comentó divertido. El moreno no respondió, nunca lo hacía de todos modos, se acercó de nuevo a Harry y le observó fijamente – no sé si debo hacerlo todo exactamente igual como aquel día Harry – pudo decir por fin con hilo de voz mientras una mano temblorosa se acercaba a los cabellos azabaches, al final si le habían afeitado, la misma Lily lo hizo personalmente, tan emocionada que estaba de que su niño iba a despertar que lo hizo de inmediato – pero… pero debo admitirte que… debo admitir que estoy sumamente nervioso con solo imaginármelo – logró llegar su mano al cabello azabache que caía en su frente y apartó el fleco para ver aquella cicatriz, marca que tenía desde pequeño, sin embargo no pudo apartar la mano del rostro del moreno y siguió la suave caricia apenas como un roce por la mejilla – lo otro era porque necesitabas una afeitada, ahora… el solo pensarlo… joder Harry, me pone mucho más nervioso… más de lo normal. Harry, tu sabes que haría todo por ti… pero… pero…

-Hay pero que tierno… - aquella voz acompañado con unos gélidos aplausos hizo que un escalofrío recorriera la espina dorsal del rubio, Draco giró tan bruscamente que temió caerse. Allí estaba Pansy Parkinson. Aplaudiendo como si estuviese viendo un espectáculo macabro - ¡oh! ¡Lo siento! ¿Acaso he interrumpido tu declaración de amor?


"Yacía bocabajo, escuchando el silencio. Estaba absolutamente solo. Nadie lo estaba mirando. Nadie más estaba allí. No estaba completamente seguro de que él mismo estuviera allí…

…-No puedes ayudar.

Se dio la vuelta. Albus Dumbledore estaba andando hacia él, directo y lleno de energía, vistiendo prendas de un radical azul medianoche…

-Harry – abrió los brazos ampliamente, y sus manos estaban enteras, blancas e intactas – Chico maravilloso. Valiente, valiente hombre. Paseemos…


El odio que destilaba de aquellos ojos negros hizo que Draco se sintiera a la defensiva, se sentía como si estuviese a punto de recibir un ataque, y no dudaba que pudiese ser así, principalmente porque la joven parecía estar mucho más enojada con él desde el día en que él había sido el que vio por primera vez el leve movimiento de Harry con su mano. "¡No era más que un maniaco en busca de atención!" le había dicho ella ofendida el día siguiente cuando se lo encontró por el pasillo del colegio.

-Siempre supe que había algo raro en ti Malfoy, pensé que era solo por la estúpida amistad que se profesan Harry y tú, nunca me hubiese imaginado que fueras un marica.

Malfoy sentía sus mejillas calientes, no sabía si era por la vergüenza o el enojo, se inclinaba más por la segunda opción.

-Cállate Parkinson – dijo con los dientes apretados tratando de no alzar su voz, cosa que la chica si lo hizo gustosa.

-¿Es por eso que has venido todo este tiempo? ¿Tienes un amor secreto por Harry? – se rió como si hubiese dicho algún buen chiste. A Draco en su opinión se le pareció mucho a una risa maniaca.


-Pero está muerto – dijo Harry.

-Oh, sí – dijo Dumbledore de forma práctica.

-Entonces… ¿también estoy muerto?

-Ah – dijo Dumbledore, sonriendo más abiertamente – Esa es la cuestión ¿no es cierto? En conjunto, querido muchacho, creo que no.


-Cállate.

-¡Lamento decírtelo Malfoy pero Harry me escogió a mí! – siguió hablando sobre el sonido de todos los aparatos - él no es un desviado como tú…

Lo siguiente que hizo la chica dejó totalmente anonadado a Draco quién no pudo reaccionar lo suficientemente rápido. El rubio que estaba junto a Harry fue empujado a un lado por los delgados pero fuertes brazos de la chica pelinegra que le miró con cara de asco. El rubio tropezó con el monitor cardiaco haciendo que este por poco cayera. La rabia fue mucho más latente en el rubio quién se enfrentó a ella.

-¡¿Qué demonios te pasa? ¡¿Estás loca? Estuve a punto de tumbar el aparato, ¿Qué tal si le hacías daño a Harry?

Sin embargo la chica parecía no estarle escuchando ni tampoco entrar en razón.

-¡No permitiré que vuelvas a entrar a esta habitación! ¡¿Me escuchaste? – gritó casi eufórica – ¡Le diré a la señora Potter las cosas pervertidas que le haces a Harry!

-¿¡QUE? – Draco no podía creer las palabras de la otra. Pansy Parkinson había perdido la cabeza.


-Tengo que volver, ¿Verdad?

-Si así lo quieres.

-¿Tengo elección?

-Oh, sí – Dumbledore le sonrió - ¿Estamos en King Cross dijiste? Creo que si decides no volver, podrás… digamos… tomar un tren.

-¿Y adonde me llevaría?

-Adelante – dijo Dumbledore simplemente.

Silencio de nuevo.

-Y si no vuelvo… ¿Cree usted que mis amigos podrían solucionar todo?

-¿Tu qué crees Harry? – preguntó el anciano.

-Algo me dice que no debo volver… - susurró observando al hombre quién seguía sonriendo tranquilo – algo me dice que debería continuar al otro lado, que hay… personas esperándome. Llamándome, es una sensación extraña, como si no tuviese que estar aquí. Como si tendría que… seguir…


-¡¿Qué demonios…? – Ron abrió la puerta de la habitación de Harry. Y Draco le dirigió una mirada extraña, como si quisiera que le ayudara en algo antes de cometer una locura. Al momento vio que la chica estaba entre Harry y el rubio y saltó de pronto - ¿Qué están…?

-¡¿Qué no se cansan de discutir? – Fue la exclamación exasperada de Hermione quién también se encontraba a su lado - ¡Por Dios! ¡Compórtense!

-¡Quiero que esta escoria salga de una vez por todas la habitación de Harry! - gritó la morena dejando atónitos a todos.

-La única escoria aquí eres tú Parkinson – por fin habló el rubio dispuesto a decirle de todo – lo único que te duele es que nunca presté atención a tus dotes de perra en celo. ¡Por eso es que prácticamente te le metiste por los ojos a Harry! y si tuvieras algo de vergüenza no estuvieses aquí.

-¡Draco! – exclamó Hermione con ojos asustados. Eso se estaba poniendo más feo cada vez que pasaba más el tiempo.

-Si hubiese sabido que eres marica y que estabas enamorado de Harry, nunca me hubiese fijado en un asqueroso engendro como tú.

-¡Ja! ¡Querrás decir que no te hubieses fijado en mí y te dedicarías exclusivamente al resto de los seres vivientes por los cuales te abres de piernas siempre que esté lo suficientemente dispuesto!

-¿Qué está pasando? ¿Qué es este escándalo? – la señora Potter había entrado a la habitación y miraba todo totalmente atónita. Sin embargo, los chicos no pararon de gritarse como si estuviesen en medio de un estadio.


Ya Harry había tomado su decisión y esperaba que fuera la correcta, rogara que fuera la correcta.

-Dígame una última cosa – dijo Harry - ¿Esto es real? ¿O ha estado ocurriendo dentro de mi cabeza?

…-Por supuesto que está ocurriendo en tu cabeza, Harry. Lo único que te queda ahora… es despertar.

Y Harry pudo verlo, una luz que le llamaba, que le instaba a seguir, comenzó a caminar hacia ella, y supo que estaba haciendo lo correcto. Sabía que estaba… bien. Después de tanto tiempo… se podía sentir… completo.

Ese día, Harry Potter, el niño que vivió, murió.

-¡Lárgate! ¡Si Harry supiera sobre tus intereses no querría tenerte como amigo!

La voz que escuchaba en esos momentos se le hacía algo familiar pero no podría decir de donde, se sentía extraño, todo estaba oscuro y las voces se escuchaban algo distorsionadas… como si hubiese una radio en su cabeza, poco a poco estaba comenzando a reconocer lo que estaban diciendo.

-¡He sido su amigo durante años! ¿Quién te crees que eres para decir eso?

-Por favor, ¡Ya parad! – exclamó una voz más madura, una voz femenina, que retumbó en su cabeza, estaba tratando de recordar de donde le había escuchado.

Con dificultad comenzó a abrir los ojos y la tenue luz de la habitación le hizo sentir como si se fuera un rayo directo de sol, los cerró y tuvo que parpadear un par de veces antes de acostumbrarse, habían varias personas en la habitación a su alrededor, trató de moverse pero sus músculos parecían no querer responderle, como si ya llevara tiempo sin usarlos y se estuviesen quejando.

-¡Soy su novia! ¡Tengo más derecho de lo que tu podrías aspirar alguna vez!

-¡Harry! – esa voz que salió casi en un hilo si era completamente conocida para él. Tantas veces que había escuchado a su amiga que ahora era imposible no reconocerla.

-Si, debemos dejar esta estupidez por Harry – dijo una voz joven que arrastraba un poco sus palabras como si estuviese haciendo un esfuerzo sobre humano, a Harry le sonaba y mucho.

-¡No, No Draco! – y entonces escuchó unos pasos apresurados en su dirección y una chica de ojos avellanas, rostro sonrosado y cabello rizado apareció frente a su campo de visión - ¡Harry! ¡Harry… despertó!

FIN CAPITULO 3.

(*) Las letras que están en cursivas son las que le he agregado que no están en el original de Harry, y en este cap. Le agregué algunas cositas, es solo para que se vea algo más acorde con la historia.

Notas finales: ¡OMG! Ya despertó, jeje. Creo que este fue el cap que más emoción me dio a escribir, ya que es practicamente el que todos esperábamos, me da tristeza llegar tan pronto, pero creo que lo único que haría si lo alargara sería redundar las cosas, y se volvería tedioso, ahora lo que nos falta esperar es la reacción de Harry ante lo que es ahora su mundo. *-*

La verdad no creo que sea muy larga la historia así que no les adelanto nada. jeje.