Importante: Los derechos de los personajes reservados a su respectiva dueña, y la idea de la historia completamente pertenece a "FastForward" de su historia "Naruto", ella me permitió tomar la idea prestada, :) el linck para pasarse por su historia (la cual es mágnifica) esta en mi profile! :)
Mariangel: Bien, cumplí mi promesa, dije que si esta semana no tenía tanto trabajo en la uni actualizaba, y como hoy no fui, xD lo prometido es deuda, espero que les guste. La verdad esperaba tener más comentarios... u.u pero bueno, igual, os doy muchas gracias a aquellas personas que se tomaron la molestia de comentar, y la bienvenida a las nuevos lectores. Me hace muy feliz que les esté gustando. Ojala este también les guste. :)
CAPITULO 6.
Imaginación
"Aprensión falsa o juicio de algo que no hay en realidad o no tiene fundamento"
"Harry solo recordaba un mundo que no era real… y había aceptado esta nueva realidad pero… no todo podía ser tan sencillo"
-¡Tío esto es increíble! – exclamó Ron abriendo sus ojos sorprendido ante lo que Harry les estaba contando.
Harry no podía sentirse más tranquilo al estarle relatando por fin su vida como si se tratase de un libro que acabase de leer, un libro de aventuras… su vida como "Harry Potter el niño que vivió". Ya había pasado casi una semana desde que había despertado y su voz se encontraba perfectamente, no fue fácil, pero rápidamente se adaptó a este mundo y aceptó ese lugar como la realidad y había renegado su otra vida como el mundo en su cabeza, por ello narrar las historias a sus dos mejores amigos en su mundo era realmente tranquilizante. ¡Agradecía que todo hubiese sido una mentira! Aún no podía creer lo perturbado que había estado para haber hecho que todas aquellas personas murieran, sentía mucha curiosidad por ver a las otras personas que habían muerto en su mundo, pero por ahora, ver las expresiones de sorpresa de sus amigos le resultaba realmente entretenido.
- ¡¿Y entonces chocamos contra ese árbol que tenía vida propia? – preguntó Ronald quién estaba tan concentrado en el relato que le miraba expectante.
-Sí, ¡Con el sauce boxeador! – explicó el moreno con una sonrisa.
-¿Y qué paso? ¿Cómo salimos de esa? – preguntó con curiosidad el pelirrojo.
-Pues… el sauce boxeador empezó a atacarnos con sus ramas, casi morimos sino hubiese sido porque el auto se movió por sí solo y nos sacó de esa, claro, que tu varita se partió en dos y el auto se fugó al bosque prohibido luego de echarnos fuera y dejarnos en el patio del colegio. Creo que no quería saber nada de nosotros.
-No me extrañaría que fuera así – contestó a su vez el pelirrojo sonriendo ampliamente – el que más sufrió con los golpes fue el pobre carro.
-Supongo que sí – contestó a su vez Harry algo dubitativo, pensando que sinceramente el que más había sufrido por ese hecho había sido Ron, el pelirrojo se las tuvo que ver bastante difíciles con su varita partida en dos. E iba a comentarle sobre aquello si no fuera porque su otra amiga le interrumpió antes.
-Pero Harry… ¿Dijiste que se fue al bosque prohibido? ¿Ese no era el lugar donde viste a Voldemort por primera vez? – preguntó Hermione quién también se encontraba muy metida en la historia, más por qué parecían que ellos eran los protagonistas con Harry… y la verdad era increiblemente halagador que Harry se pasara todo el tiempo con ellos en sus sueños.
-El mismo – asintió el moreno tranquilo – y es donde vive Firenze el centauro, y también en donde más adelante Ron y yo nos enfrentamos con acromántulas.
-¿Acro-qué? – preguntó Ron alzando una de sus cejas.
-Arañas gigantes – ante aquella información el de pecas pareció perder el color en su rostro y Harry rió divertido, al parecer tanto el Ron de aquí como el Ron de su mundo le temía a las arañas.
-Harry… ese mundo… es increíble, lleno de tantas cosas... – habló por fin Hermione diciendo sus pensamientos por centésima vez desde que Harry había empezado con su relato – es sorprendente que hayas creado toda una vida en tan solo dos años que estuviste en coma.
-Aún me parece extraño que todo esto que os estoy diciendo sea mentira – sonrió tímidamente mientras bajaba su mirada a un álbum que tenía en sus piernas – todo parecía tan real – susurró perdiéndose en aquellas fotografías.
Se topó con las fotos que él había, tantas veces observado en sus sueños, donde solo aparecían sus padres y él de bebé, estas fotos no se movían por supuesto, pero al verlas le parecía familiares, habían otras que sin embargo, no las recordaba haberlas visto en su vida, había muchas más fotos con él y sus padres, al parecer eran amantes de la fotografía, porque tenían una para cada situación, cada cumpleaños de Harry hasta el número quince, que fue el último que estuvo consciente con ellos, y algunas fotografía de sus padres en sus respectivos trabajos.
Su padre era empresario, y hace algunos días había viajado al Japón por razones de negocios, el hombre hizo todo lo posible por viajar de regreso a su país en cuanto se enteró que Harry había dado señales de moverse, pero las aerolíneas habían prácticamente cancelado sus viajes por lo que quedaba del mes debido a las corrientes de aire, sin embargo, moviendo influencias y demás, el señor Potter había decidido hacer unos trasbordos por mar, y por auto para así llegar a su destino, no estaba dispuesto a esperar hasta el próximo mes para ver a Harry. Por ello el que tardara tantos días en llegar, claro, que en cuanto se llevó a cabo el tan esperado encuentro, su madre sacó los álbum de fotografías, según ella estaba esperando que su padre llegara para hacerlo, le narraron sucesos que él escuchaba como si de relatos ajenos se trataran, anécdotas de salidas familiares que habían hecho en vacaciones, había visitado ya seis países diferentes, dos veces había estado en Francia y unas cuantas más en Norteamérica, también asistió a la entrega de los Oscar tres veces cuando su madre había sido nominada como mejor actriz, una de ellas la ganó, ¡Y eso! ¡Su madre era una actriz famosa y reconocida!, (Y aunque Harry no entendía nada de aquello, poco a poco entres sus amigos y sus padres le fueron explicado lo genial que era ganarse un Oscar) Harry sonrió y observó una fotografía de él mismo con la edad de catorce años en fotos de los estudios de grabación, hasta tenía una con un hombre disfrazado de pirata… según su madre le había dicho que ese era Jonny Depp (Según alguien famoso) cuando estaba gravando su película de unos piratas del cual no se recordaba (le dijo que luego podrían verla). Y aunque no sabía quién era Jonny Depp no dejaba de parecerle increíble todo eso.
Y como esa había muchas fotografías más. Aquel que era su armario estaba repleto de fotos que él se había tomado con sus amigos del colegio. Y lo más extraño de todo era que en la mayoría de las fotos estaba un chico rubio que sonreía relajado, algo que a Harry aún le parecía… extraño.
-Esos relatos… lo que demuestra es que tienes una gran imaginación Harry. Pero… toma en cuenta de que la realidad es esta. Hay muchas cosas diferentes de tu mundo y de nuestro mundo Harry – la castaña sonrió tranquilamente y él le miró atento consciente de que había algo más en aquellas palabras - ya te habrás dado cuenta que aquí ninguno de nosotros usamos magia en realidad.
-De eso me di cuenta hace unos días cuando traté de invocar mi varita – aceptó el moreno con una sonrisa y Hermione tan solo le miró extrañada.
-¿Eh?
El moreno tan solo negó sin darle mucha importancia.
De inmediato el moreno volvió su mirada esta vez a la mesita de noche al lado de su cama, ya no estaba el aparato que medía su ritmo cardiaco y en su lugar se encontraban algunas fotografías dentro de sus portarretratos. Estiró una mano y tomó la que más le llamaba la atención de todas ellas, su madre le había dicho que a él le encantaba esa fotografía ya que era precisamente del día de su graduación de secundaria. Una fotografía en donde solo aparecían dos personas sonriendo como si se le estuviesen pasando de maravilla, vestidos con elegantes trajes, él le había pasado un brazo sobre el hombro del otro a modo de camaradería, tal y como si se tratase de Ron y había levantado el diploma con su otra mano como si quisiera que se viera mejor en la cámara, Malfoy parecía sonreír muy ampliamente, tal parece que él le había contado un chiste antes, y el otro a duras penas podía aguantar las risas, al parecer luego que tomaron la fotografía, Malfoy trató de golpearle "amistosamente" por venganza por hacerle reír, pero aquellos relatos le parecía más irreales que todo lo demás, más irreal que su mundo, nunca había visto a Draco Malfoy sonreír de esa forma.
Rozó con uno de sus dedos esa imagen.
-Esa fotografía… fue un poco antes del accidente – susurró Hermione como si el hecho de alzar la voz le fuera a causar algún daño – unos días después… caíste en coma. Fue un gran shock para Draco.
El moreno continuaba con la vista perdida y sin apartar la mirada de esta comenzó a hablar.
-¿Estáis seguros que Malfoy y yo éramos amigos? – preguntó a modo de duda, era la primera vez que lo hacía, normalmente trataba de evitar el tema de Malfoy cada vez que sus amigos (aquella tarde) o su madre (los días anteriores) trataban de tocarlo.
Hermione pareció dar un respingo ante la pregunta y se apresuró a contestar.
-¡Los mejores!
-Compañero, me siento realmente halagado de que me consideraras tu mejor amigo en tu mundo – comenzó a decir Ron, hablando por primera vez luego de algunos minutos en silencio con un tono como si se encontrara explicando algo a un niño pequeño – realmente somos muy buenos amigos aquí pero… resulta que Draco y tú eran simplemente inseparables, prácticamente no hacías nada sino era con él.
-Sé que el Draco Malfoy de tu mundo no era precisamente agradable pero… - Hermione continuó mordiéndose sus labios con nerviosismo antes de agregar – Harry, ya no estás en tu mundo, y en este mundo, Draco es realmente agradable, muy amable y muy buen amigo, no ha dejado de venir ni un día desde que ocurrió el accidente, y ha estado contigo todo este tiempo, a sacrificado mucho por ti.
-¡Hombre! Cambió totalmente su vida cuando tú sufriste el accidente – continuó hablando Ron y Harry sinceramente aún no podía creer en sus palabras.
Aun le costaba creer que el caprichoso, egoísta, cobarde, niño mimado de Draco Malfoy había sido parte de su imaginación y que era… una persona completamente diferente en este mundo.
-Quiero verlo – dijo por fin Harry levantando su mirada decidida a sus amigos. Estos parecieron sorprendidos de pronto por la reacción del moreno – creo que… no podré creer sus palabras sino lo veo directamente a él. Debo… hablar con él.
-¡Oh Harry! – La chica se levantó y se apresuró a abrazarlo con alegría - ¡Es grandioso que quieras hablar con Draco! ¡Se pondrá tan feliz! ¡Debemos ir a buscarlo enseguida! ¡Vamos Ron! En tu auto será más rápido.
Y sin decir más tanto Hermione como Ron salieron de la habitación, el segundo siendo prácticamente arrastrado fuera.
Harry agradeció internamente que se fueran, a veces necesitaba el silencio para poder pensar con mayor claridad. Sin embargo, una vez más, como si supieran que él se encontraba solo, la habitación volvió a llenarse de personas sonrientes. Tal parece que no querían dejarle solo en ningún momento.
No podía dejar de golpear el saco, por más que lo intentara no podía, luego de haber estado frente a la casa de Harry por varios minutos sin atreverse a entrar, sus piernas había comenzado a caminar sin que él se percatara a donde, tan perdido que estaba en sus pensamientos que fue cuando tuvo el local al frente que se dio cuenta donde estaba.
Un local que no había visitado desde hace mucho tiempo ya.
Quel lugar era donde realizaba sus entrenamientos, había practicado Kárate desde pequeño, y aún de grande seguía asistiendo a pesar de que ya era poseedor de la cinta negra, el mayor rango en las artes marciales, el que había sido su sensei le recibió con alegría y le permitió una de los atuendos nuevos para entrenar ya que se había dejado el suyo en casa, necesitaba la forma de aliviar su enojo y no podía pensar en una mejor forma para hacerlo que golpeando con todas sus fuerzas el saco que guindaba del techo.
-Parece que tienes mucha energía ¿eh? – habló el joven quién le sostenía el saco para así poderlo patear mejor – ¿Ha pasado algo? Me dijeron que Harry ha despertado, debes estar muy feliz.
Una patada particularmente fuerte hizo que el chico tastabillara un poco.
-Hey hey… tampoco es para que trates de hacerme daño a mi también – comentó divertido el joven de cara redonda y sonrosada.
-Sí, Harry despertó – aceptó Draco deteniéndose y sujetando el objeto que había sido víctima de su enojo tratando de recuperar el aire - pero… resulta… - comenzó a golpear nuevamente el saco a medida que decía cada palabra – que… por alguna… razón… el… idiota… me… ¡Odia! – la patada que le propino al saco al decir la última palabra hizo que el chico que le sujetaba definitivamente cayera de trasero al suelo. Mirando al otro sorprendido.
-¡Wow! Es cierto lo que dicen, tus patadas son las mejores.
Aceptó el chico sonriendo al otro, iba a comenzar a preguntarle sobre el asunto de que Harry le odiara pero un sonido proveniente de la mochila que descansaba a un lado de él le interrumpió.
-¡Hey tío! Te está sonando el móvil – le dijo el joven haciéndole indicaciones al rubio. El otro le ignoró y siguió golpeando el objeto.
-Toma la llamada, dile al que sea que estoy ocupado.
El muchacho así lo hizo, buscó en la mochila hasta que dio con el teléfono que aún seguía sonando.
-¿Hola?
-¿Draco? ¿Dónde diablos estás? ¡Te hemos estado buscando por todas partes y…! – era la voz de una chica que hablaba muy rápido y el muchacho casi suelta el teléfono por la impresión.
-Ehm… no soy Draco.
-¿No? ¿Entonces quién eres?
-Soy un amigo de Draco, soy Nev…
-¡Ron! ¡Dice que es un amigo de Draco! ¿Dónde diablos se habrá metido ese niño? – el tono de voz de la chica, casi maternal le hizo alzar una de sus cejas.
-Si te sirve de algo saberlo, Draco está entrenando en la escuela de Artes Marciales que está en la esquina de Grinmus Place.
-¿En serio? ¡Ah! ¡Pero si está muy cerca! ¡Gracias! ¡Vamos para allá!
Y colgó. El muchacho observó el móvil por largo rato sin comprender lo que había pasado.
-Oye Neville, ¿Podrías hacer un enfrentamiento amistoso con Malfoy por favor? ¿Para los principiantes? – preguntó una joven de cabellera negra y lacia un poco por encima de los hombros.
Y el chico salió de su aturdimiento guardando el teléfono de Malfoy nuevamente dentro de la mochila.
-¡Claro! – contestó dirigiéndose al lugar en donde ya estaba el rubio esperándole.
La sensei de los que iniciaban en cinta blanca lo había logrado convencer.
Llegaron al lugar con paso apresurado, o mejor dicho, Hermione llegó con paso apresurado, Ron le seguía casualmente a una buena distancia mientras veía en todas direcciones con curiosidad.
-No sabía que Draco seguía viniendo a este lugar – comentó viendo a su alrededor con interés.
-¡Oh! ¡Ya lo vi! – exclamó emocionada señalando en una dirección y jalando a Ron de la manga de su camisa.
Draco se encontraba peleando con otro chico, se daban simple patadas y el otro los detenía o los esquivaba.
-Ahora… - comenzó a decir la chica que parecía ser la que estaba dando la clase – los mismos movimientos que han hecho Draco y Neville lo harán ahora pero sin ninguna pausa… ¿listos?
Los chicos tomaron su posición a una buena distancia esperando la indicación. Al instante Draco comenzó a avanzar con movimientos precisos, casi deslizándose en la dirección del otro y dio al menos dos pastadas en el aire, unos cuantos golpes que fueron fácilmente desviados por el otro y por último una patada baja con el cual el otro saltó sin ningún problema evitándola. Hubo una exclamación de asombro colectiva realizada por los cinco niños espectadores… y por Ron.
-¡Disculpen! – Habló Hermione no dejándose llevar por el asombro. Todos volvieron a mirarla y ella se armó de valor para seguir hablando – ne-necesitamos hablar con Draco, sino es mucha molestia… - el chico le miró totalmente sorprendido de encontrárselos allí – es importante – agregó para hacer énfasis en su petición.
-¡Chicos! ¡Hemos terminado por hoy! Quiero que practiquen para la próxima clase…
Draco se alejó luego de hacer una ligera inclinación hacia Neville para indicarle que se retiraría. Se dio media vuelta y se dirigió donde estaban Ron y Hermione
-¿Qué hacen aquí? – preguntó extrañado. Hermione le miró casi que de forma reprobatoria.
-¡Te estuvimos buscando por todas partes!, tu madre no sabía donde podrías estar, hemos ido al colegio, a la casa de Snipe y…
-Ya ya Hermione, deja de reprenderle, ya le encontramos – le ayudó un poco Ron.
-Y… ¿para que me buscaban? – preguntó el chico curioso agradeciendo internamente a Ron que haya podido parar el discurso de la chica.
-¡Harry quiere verte! – exclamó Hermione como si no pudiese soportar más guardar un secreto.
La boca de Draco se abrió ligeramente.
-¿Qué?
-Que Harry ha pedido verte, quiere hablar contigo.
El rubio sabía lo que estaba escuchando, pero simplemente no podía creerlo.
-¿Cómo? ¿Por qué? – logró preguntar.
-¿Se necesita explicación para que él quiera verte? ¡Vamos! – y agarró su muñeca para comenzar a jalarle pero el chico le detuvo.
-Pe-pe-pero no puedo ir así – ahora simplemente estaba nervioso, no sabía que hacer, que decir, ¡Nada! Sin embargo, al menos se dio cuenta de que se encontraba con el uniforme de entrenamiento – estoy… estoy sudado, mi cabello es un desastre, mi ropa, mi…
-Oh por favor, Harry siempre tiene un cabello desastroso y no por eso se oculta de ti, tampoco es como fueras a ver a tu novia o algo así ¡solo es Harry! – comentó Hermione haciendo que Draco se sonrojara un poco.
Aunque la chica dijera que solo era Harry, para él, esa explicación ya tenía suficiente peso. Quería darle una buena impresión a Harry en la segunda vez que se vieran, al menos, ya que la primera no había sido la adecuada. No, aún no estaba listo, no podía ver a Harry, tal vez encontraría una forma de escapar alegando que tenía que ir a cambiarse de ropa y luego huir por la puerta trasera, si, eso haría.
-¡Mis cosas…! ¡Debo ir por mis…! – y había comenzado a alejarse sino fuera porque alguien que estaba tras de él se lo impidió colocando una mano en su hombro.
-Aquí tienes Draco, te traje tus cosas – y al segundo siguiente ya se encontraba con su mochila, su ropa y sus zapatos en las manos.
-Gracias Neville – dijo Draco en un tono que el otro chico no pudo reconocer en realidad como ironía y simplemente sonrió pensando que el chico hablaba en serio.
-De nada – dijo dándole un par de palmadas en la espalda – que te vaya bien tío. Nos vemos – dijo dirigiéndose al pelirrojo y a la chica también.
Ron sonrió ampliamente antes de pasarle un brazo por los hombros y dirigirle en dirección a la salida.
-Y ya que no hay más inconvenientes ¿Nos vamos?…
Draco no pudo hacer nada para evitar que le metieran al auto y se lo llevaran.
Se sentía casi como si se tratase de algún secuestro.
-…Y entonces resulta que Snape era una buena persona, el culpable por haber robado la piedra filosofal había sido el señor Quirrel todo el tiempo, y el señor Quirrel tenía a Voldemort en su cuerpo – y entonces Harry señaló la parte de atrás de su cabeza para dar una mejor explicación – tenía la cara de Voldemort detrás de su cabeza…
-Oh vaya… - exclamó la mujer mayor abriendo sus ojos sorprendidos – es increíble.
-Harry, deberías escribir un libro o algo, es una historia sorprendente – habló Remus Lupin quién también había ido a visitarlo, en el mundo real sus padres si habían sido amigos desde el colegio. Harry le sonrió, se había alegrado de verle. Después de haber pensado que había muerto en la guerra era realmente un alivio verlo tan bien y sano, nada que ver con el Lupin delgado de sus sueños.
-¿Es que no te lo había dicho siempre? – saltó otro de los hombres que estaba en la habitación, Sirius Black, quién había estado todo el tiempo junto a Harry de vez en cuando abrazándolo, no recordaba que el Sirius de sus sueños hubiese sido tan meloso, pero al menos seguía siendo hiperactivo, el hombre mayor, quién había estado aquella mañana con él, se fue alegando a Snipe que iba para el trabajo, pero resulta que tan solo fue a buscar a Remus Lupin a su casa, a Harry le sorprendió verle de nuevo aparecer aquella tarde, pero no por eso estaba menos grato por su presencia - ¡Harry tiene una talento increíble para imaginar cosas! – Continuó hablando rompiendo el hilo de pensamientos de Harry - ¡Se los dije cuando con solo cuatro años me regaló ese hermoso dibujo mío como si fuera un perro grande!
Harry le miró sorprendido por sus palabras.
-¿En serio? Pues… en mi mundo tú eras un animago y podías transformarte en perro…
-¿De verdad? – Exclamó el hombre impresionado ante las palabras del chico que asintió sonriendo tímidamente - ¡Que genial! ¿Has oído eso James? – exclamó dirigiéndose al otro hombre que se encontraba recostado de la pared al lado de la ventana de forma casual, el rededor de la cama de Harry estaba ya siendo ocupado por personas que escuchaban entusiasmados los relatos del chico, querían saber qué papel jugaba cada uno en el mundo de Harry como todos le llamaban - ¡Aún en los sueños de Harry soy una persona genial! ¡Podía convertirme en animal!
-Yo podía convertirme en un ciervo, así que no eras tan genial tampoco – dijo el otro simplemente con una sonrisa, haciendo que el hombre le sacara la lengua a forma infantil.
-Y la profesora Mcgonagall también era animaga. Y como era la profesora de transformaciones podía transformar casi todo alrededor, y se transformaba también en gato.
-Dios, no puedo creer que hacía todo eso – dijo la mujer con una sonrisa de felicidad ante la historia del chico, la mujer estaba elegantemente sentada en una silla a su lado izquierdo ya que el derecho lo había acaparado por completo Sirius – pero debo insistir, Harry, que dejes de llamarme profesora Mcgonagall y me llames abuela.
-Lo… lo siento… solo es la costumbre – dijo desordenándose un poco el cabello y haciendo que con ese gesto su padrino lo desordenara más. El chico rió un poco y luego se detuvo mirando las nuevas fotos que la profesora Mcg… quería decir su abuela le había llevado, era tan extraño encontrarse en ese mundo con que tenía abuelos y que además la profesora McGonagall fuera una de ellas, pero más sorprendente aún… - No puedo creer que Dumbledore fuera mi abuelo.
-Es bueno saber que le tenías tanto cariño en tus sueños – fue la respuesta de Minerva quién le sonreía con dulzura, nada que ver con la mujer estricta de sus sueños, al parecer esta Minerva era estricta, pero a la vez le encantaba consentirle.
-Dumbledore fue… el mago más impresionante que hubo existido nunca, en mis sueños siempre lo sentí como si fuera mi abuelo en realidad, siempre me cuidaba, velaba por mi bienestar, era brillante…
-¿Estamos hablando del mismo Dumbledore? – preguntó entonces Sirius haciendo dotes de su indiscreción – porque si es el que nosotros conocimos estaba un poco tocado de la cabeza…
-¡Sirius! – le reprendieron tres voces a la vez, haciendo que el hombre se encogiera de hombros.
-¿Qué? ¡El hombre siempre le ofrecía caramelos a todo el mundo! y especificamente tenían que ser de limón.
Harry rió con ganas con la información que recibió de su padrino. Definitivamente, si estaban hablando del mismo.
-Bueno… el Dumbledore de mi mundo tampoco parecía muy cuerdo que se dijera pero… era impresionante. Así que… ¿En este mundo también murió? - preguntó con un nudo en el estómago.
-Unos meses antes de que sufrieras el accidente – le contestó Minerva con voz melancólica – supongo que por eso principalmente soñaste tanto con él. Realmente tú y tu abuelo se adoraban.
-Me imagino – susurró Harry sonriendo melancólicamente, en la fotografía que tenia en sus manos había fotos de él de niño siendo cargado por su abuelo, Dumbledore seguía teniendo una barba larga y blanca, pero no tan larga como la recordaba en sus sueños. Sonrió ante una fotografía en donde él de apenas seis años de edad estaba sentado en las piernas de su abuelo y se había colocado justo bajo su barba blanca para que pareciera que él tenía el cabello blanco. Le hubiese gustado poder recordarse de esos momentos…
-¿Y entonces… - habló Sirius tratando de reventar el momento melancólico – que te parece si sigues contando al resto del mundo lo genial que era yo? ¿Cuándo voy a aparecer en tu historia? ¿Qué más podía hacer? ¡Debía ser un chico genial e increíble!
Harry le miró con una sonrisa melancólica, aún no había dicho que en sus sueños Sirius había pasado al rededor de doce años en la cárcel por haber sido acusado injustamente de ser el causante del asesinato de sus padres, creía que podría hacer el momento incómodo, así que, decidió desviar el tema un poco al contestar:
-Pueees… a veces te transformabas en perro y te ponías a hacer monadas para hacerme reír… - no era mentira en realidad, recordaba como le había divertido aquello bastante.
Y James reventó en carcajadas.
-Algo muy masculino Sirius… digo, canuto – el hombre le guiñó un ojo divertido, y Harry rió ante eso, les había contado que así se llamaban ellos cuando eran más chicos.
-Y… y… y… ¿Cómo le decíamos a Remus? – preguntó entonces el hombre señalando al susodicho que abrió sus ojos impresionado – Supongo que también le teníamos un sobrenombre ¿no?
-Pues sí – dijo Harry sonriendo divertido.
-¿De verdad? – preguntó el hombre de ojos color avellana extrañado. No esperaba que Harry dijera que sí.
-Sí, ustedes le llamaban "Lunático".
Y eso hizo que la habitación quedara en silencio. Roto unos segundos después por una muy estridente carcajada proveniente de Sirius quién se tuvo que inclinar un poco hacia adelante porque no podía dejar de reír, James cubría su boca un poco para no reírse también. Y la única mujer en la habitación se mordió el labio inferior divertida.
-Que… que forma tan peculiar de llamarle – comentó Minerva sonriendo.
Remus parecía un poco avergonzado.
-¡Deja de reírte Sirius! No me extrañaría que en la historia tú me hubieses colocado ese sobre-nombre.
-Jajajaja… nunca hubiese imaginado que Remus fuera el loco (lunático) del grupo.
-En realidad… - interrumpió Harry explicándose – era un hombre lobo.
…Silencio de nuevo…
-¡Hay no! - exclamó entonces Sirius horrorizado ante la idea antes de continuar - eso... eso es algo... ¡Genial! - y ante la emoción del hombre todos le miraron entre divertidos y extrañados, no sabían si era genial que Remus fuera un hombre lobo en el mundo de Harry, pero en la mente alocada de Sirius el ser hombre lobo era la onda - ¿Entonces Remus era el sujeto más genial del grupo? - preguntó ofendido - ¡Que mundo tan terrible! ¿Por qué yo no podía ser el hombre lobo Harry? - le acusó como si se tratase de una injusticia.
James se rió en voz baja. Y los demás sonrieron ante el rostro de desgracia de Sirius. Harry sonrió de igual modo, aunque a su padrino le pareciera genial el ser un hombre lobo en aquel mundo, él no sabía que los hombres lobos eran marginados en el mundo mágico.
-No, no, esperen… - comenzó a escucharse unas voces provenientes del exterior y todos se quedaron mirando atentos la puerta - ¡les digo que aún no estoy listo! ¡Aún… aún no lo estoy! ¡Esperen!
-Draco, mucho lo siento, es ahora o nunca – y con ese comentario abrieron la puerta metieron a un rubio bastante agitado y la volvieron a cerrar, el rubio trató de abrir nuevamente la puerta pero…
-Abran… abran… - decía en voz baja. Pero nada. Draco suspiró recostando su frente por un segundo en la puerta a modo de resignación, al menos podría agradecer que le hubiesen dejado cambiarse por su ropa normal y dejar la otra toda sudada, y fue lo que pensó antes de darse valor, dar media vuelta y así afrontar a la persona que estaba dentro… Y pasar la mayor vergüenza de su vida – Ehm… hola – saludó avergonzado a las personas que también le dieron un saludo colectivo.
-Bueno… creo que ya es hora de irnos Harry – habló la mayor del grupo haciendo que los otros se levantaran de igual modo entendiendo la indirecta.
-¿Eh? ¿Por qué? – comenzó a decir Sirius mirando a todos – Si acabamos de lleg…
-Sirius… - habló Remus en un tono de voz de confidencialidad mientras hacía unos ligeros movimientos con la cabeza señalando a alguien… en la puerta. El hombre lo miró y entonces…
-Oh… - comprendió – cierto, cierto… bueno Harry el deber nos llama – y se levantó dirigiéndose a la puerta, siguiendo a los demás con pasos largos y… tratando, según él, de lucir casual, a Draco le pareció que más bien parecía tener un dolor de piernas o, en su defecto, la entrepierna – y Draco, ahora te dejaremos solo con… Harry – y le guiñó un ojo - ¿Eh? ¿Eh? – y comenzó a pincharle haciendo que el rubio le dirigiera una mirada matadora.
-Sirius… - susurró Remus llevándose una mano a la frente preguntándole a los cielos: "¿Por qué le habían mandado un amigo así?" lo sujeto del cuello de la camisa y lo llevó fuera de la habitación antes de que Draco quisiera cometer asesinato.
El silencio que reino luego de ello…
Fue incómodo.
Harry y Draco habían quedado solos en la habitación, y este último no tenía idea de que debía hacer cuando Harry se encontraba mirándole de esa forma tan atenta, como si fuera la primera vez en la vida que le estuviese viendo. Pero lo más importante, el rubio no estaba seguro si todo era parte de su imaginación y de un momento a otro despertaría o si aquello era real... no sabía cual de las dos opciones prefería.
FIN CAPITULO 6.
Mariangel: ¿les gusto? ¿Me dejarían algún Comentario? ¿Se dieron cuenta que fue un cap largo? *-* Si recibo al menos 6 comentarios (aunque creo que no sea muy posible xD) actualizo mañana mismo o el Domingo, sino... etto... supongo que tendran que esperar hasta dentro de unos días. u_u
Ya se me están acabando los caps que ya tenía listos... ¡Rayos!, y pues... estoy tratando de adelantar unos cuantos ya que si quiero cumplir con la promesa de publicar seguido.
¡Se cuidan!
