Importante: Los derechos de los personajes reservados a su respectiva dueña, y la idea de la historia completamente pertenece a "FastForward" de su historia "Naruto", ella me permitió tomar la idea prestada, :) el linck para pasarse por su historia (la cual es mágnifica) esta en mi profile! :)
Mariangel: Primero que todo, les pido disculpas por no haber podido actualizar el sábado anterior ni este. :( y aunque sé que a algunos no les importarán mis excusas os explicaré, primero fueron los estudios que me tenían al borde de la locura y por lo tanto no me había dado prórroga para para poder escribir entre semana, y segundo, los fines de semana (tocó mes de febrero e inicio de marzo fiestas) y me daba corte decirle a mi familia que no iba a ir con ellos para las ferias, los carnavales y demás, si en toda la semana practicamente les estuve ignorando, por lo tanto, los fines de semana estaba de viaje y no podía escribir. :( pero esta semana trataré de ponerme al tanto con todo. Por lo menos trataré de subir los dos capítulos que me hacen falta para ponerme al día.
Así que pido por favor que me disculpen y que me tengan algo de paciencia. Gracias a Dios ya he terminado mi semestre tortuoso. Y aunque solo tengo esta semana para escribir, trataré de actualizar más seguido. :)
Byebye! Por cierto! Gracias a todos los que se tomaron la molestia de comentar! me hicieron muy feliz, espero no se hayan decepcionado de mí. Y_Y
CAPITULO 11.
ARREPENTIMIENTO
"Pesar que se siente por haber realizado algún acto"
Harry se sentía realmente arrepentido… ¿Sentir arrepentimiento sin haber causado daño alguno? ¿Es eso posible?
-…Y entonces me dijo que tenía la piel más fantástica que haya visto, y me preguntó que qué productos usaba para el cuidado de mi piel, por supuesto que le dije que era secreto, pero tanto que me insistió que…
"¿En qué carajo había estado pensando?"
Esa era la décima cuarta vez que se lo preguntaba aquel día. Y es que… sinceramente ya se encontraba cansado del parloteo de la chica, ya hasta podía sentir un ligero zumbido en sus oídos.
-…Lo cierto es que yo fui la causa por la que Cameron ahora tiene su piel tan brillante sin necesidad de maquillaje, fue una suerte encontrarla en aquella fiesta donde…
"En serio que me encantaría saber en qué carajo estaba pensando el otro Harry al hacerse novio de Parkinson"
Y hubiese dado cualquier cosa por tener algo en las manos y así poder golpearse en la cabeza y caer inconsciente…
-¿Me estás escuchando Harry?...
De verdad… cualquier cosa serviría…
-¡Harry!
-¿Eh? – y el chico alzó la mirada para ver a la persona frente a él quién parecía estaba realizando un monólogo ya que el chico hace exactamente veinte minutos que no había dicho palabra alguna.
La pelinegra tenía un mohín gracioso en los labios y ojos de borrego degollado que sinceramente… más que ternura causó en Harry unas enormes ganas de reírse. Por suerte pudo contenerse a tiempo y colocar su sutil máscara de curiosidad.
-¿Disculpa… que decías? – preguntó con educación haciendo que la chica colocara sus manos en sus caderas a modo de reclamo.
-Te preguntaba si estabas escuchando… pero ya veo que no – le acusó con un mote furioso. Harry suspiró cansado.
Ya habían pasado tres días desde el día en que le había dicho a Pansy Parkinson que podrían intentarlo... Y Dios sabía que se arrepentía cada minuto de haberlo hecho.
La pelinegra no había sido de su agrado en su mundo, pero estaba consciente que prefería mil veces a la Pansy Parkinson que le ignoraba en sus sueños que a esta Pansy tan… atenta con él.
La chica había ido todos los días después del colegio a "cuidar de él" gracias a Merlín que la chica tenía clases hasta las dos de la tarde y a veces práctica de porristas y por lo tanto solo podía ir dos o tres horas al día…
-No te preocupes Harry, sé que debes estar aturdido y todo, y por eso necesitas muchos más cuidados de tu linda novia, por eso tan solo espera al fin de semana… me tendrás toooodo el día para ti sola.
Y Harry trató de que su expresión no luciera muy horrorizada ante aquellas palabras…
Tooooodo el día con ella. No se lo quería ni imaginar. Trató de sonreír de vuelta a la chica. Pero sabía que no podía conservar por mucho tiempo la falsa sonrisa y más al escuchar las siguientes palabras:
-Y si estás cansado de hablar… tal vez podríamos hacer algo más interesante… – dijo de forma traviesa posando su mano en la de Harry. El oji verde le miró impresionado – ahora.
-Ehm… Parkinson…
-Pansy… - le corrigió en seguida la chica sonriendo "dulcemente" (Aunque parecía ya estar cansada de repetir aquello por quinta vez en el día) – o si quieres llamarme "amor" o "cariño" también puedes hacerlo – esto último lo dijo de forma coqueta batiendo sus largas pestañas.
El moreno definitivamente se apresuró a agregar.
-Pansy… - prefería llamarle por el nombre antes de siquiera intentar usar esos motes cariñosos – ¿Podrías traerme un vaso con agua por favor?
La chica levantó una ceja de forma despectiva como preguntándole "¿Acaso me crees tú sirviente?" pero Harry se apresuró a agregar.
-Es que estoy algo sediento y… tal vez luego… - Merlín, se iba a odiar por decir aquello – tal vez luego me motive a hablar o a… otras cosas.
Y la chica inmediatamente saltó de su asiento como si de pronto este le hubiese causado una descarga eléctrica.
-Por supuesto que si te traigo algo de agua querido – y guiñándole un ojo salió del lugar.
Harry en serio que estuvo tentado de ir hasta la puerta y pasarle todos los seguros y aparte colocarle el armario para que la chica no pudiese abrirla de regreso. Estaba cansado… cansado de ella. En serio que no sabía que vio el otro Harry en Pansy Parkinson. Por más que trataba de buscarle una lógica al asunto no lo tenía. Él nunca se sentiría atraído por una chica así.
Pansy era superficial, caprichosa y muy… muy habladora de cosas que no captaban ni la mínima atención en Harry. Todo lo contrario a lo que era Ginny, quién había sido su novia en sueños. Ginny era simpática, bromista, muy… muy interesante e inteligente, el tipo de chica con que todo hombre soñaría, por ello al comparar a nueva cuenta a Pansy con Ginny se volvía a preguntar.
¡¿Qué rayos le había visto a la chica Slytherin en sus sueños?
Distraídamente vio el teléfono móvil que sus padres le habían dado hace unos días por si se le presentaba alguna emergencia. Se había acostumbrado a llevarlo consigo a cualquier parte que iba. Encontrándole una gran utilidad al mismo. Como por ejemplo, el poder comunicarse con sus amigos.
Y por tercera vez aquella tarde observó el mensaje que Malfoy le había enviado con algo de tristeza. Él le había escrito temprano preguntándole si iba a ir aquel día y el rubio le hubo contestado un:
"Lo siento Harry, pero tengo trabajo que hacer del colegio, tal vez mañana"
Y aquel simple mensaje le había desmotivado por completo ya que era la tercera vez que lo recibía. Se sentía algo desplazado por Malfoy desde que Pansy había entrado en su vida. Si lo había visto dos horas aquellos tres días habían sido mucho en realidad, y siempre era por la misma excusa "Tengo trabajo que hacer". No sabía que pasaba con el chico, pero parecía que ya no se preocupara más con él. Hasta ese momento, no se había dado cuenta de cuánto le había agradado la compañía del rubio.
-Amooor… ya regresé… ¿Me extrañaste?
Y el hecho de que los ojos de Harry se hubiesen abierto unos centímetros más por la sorpresa era una clara muestra de algo…
"¡Demonios! ¡Me había olvidado que estaba con ella!"
El hecho de ver la sonrisa pícara que tenía la chica, no le hizo emoción en lo más mínimo.
-¿No tienes que hacer algún trabajo del colegio o algo? – preguntó el moreno mirándole por encima de los diversos papeles que tenía dispersos por el escritorio. El chico simplemente negó.
-No, estoy bien, ya los hice – dijo simplemente acostándose en la camilla que normalmente usaban sus pacientes.
-¿Y entonces se puede saber por qué no estás en la casa de Harry? – preguntó con curiosidad esta vez sí dejando los papeles a un lado.
El rubio se encogió de hombros.
-No es como si siempre tuviese que estar con Harry ¿o sí? Además… quise venir a visitar a mi padrino – dijo como si fuera lo más lógico.
El mayor estrechó sus ojos, no creyendo nada de lo que el rubio decía. Después de todo, Severus Snape conocía bastante bien a su ahijado como para saber que él prácticamente vivía para estar revoloteando como abeja al panal alrededor del pelinegro. Le había extrañado enormemente ver al chico allí, en su consultorio. Pero de igual forma él no estaba de turnos en esos momentos. Es más, ya estaba por irse a su casa. Solo se había quedado por más tiempo para terminar de revisar los historiales de sus pacientes para asegurarse de que todo estuviese en orden. Sin embargo, la llegada de Draco le había sorprendido un poco. En primer lugar porque había pensado que en esos momentos su ahijado estaría en la casa de los Potter. Por supuesto que primero le había preguntado si había pasado algo, o si quería saber algo, al recibir ambas negativas optó por preguntar si tenía que hacer algún trabajo del colegio donde tal vez necesitase de su ayuda.
Al recibir de nuevo la negativa supo, o es decir, era obvio que algo no andaba bien. Por ello sin más rodeos preguntó lo que era lógico preguntar:
-¿Qué ha pasado con Harry? ¿Habéis discutido?
Y la tensión que vio en el otro le hizo saber que no estaba muy lejos del asunto. Solo tenia que esperar que Draco quisiese hablar. Después de todo. Tarde o temprano lo haría. Siempre lo hacía.
-No hemos discutido – dijo por fin mirando el blanco techo como si fuera el objeto más interesante del mundo. Severus le dirigió toda la atención al escucharle suspirar y cuando volvió a hablar supo inmediatamente cual era el problema – Parkinson está con él.
Ah… así que era eso.
Severus se pasó una mano con facilidad por su largo cabello y sonrió con ternura a su ahijado a pesar que este no pudiese verlo.
Pansy Parkinson… siempre había sido el problema. La chica tenía la habilidad de volver a Draco el ser más desdichado del planeta solo por su simple presencia. Pero Severus sabía que no era ella… sino él la razón de todo aquello.
El día anterior había ido a visitar a Harry como siempre lo hacía cada dos días. Y no había visto nada extraño ni diferente en el chico, si hubiese sabido que la novia de este había vuelto a visitarle se hubiese preocupado en esos momentos por Draco. Se levantó y, acercando una silla a la camilla donde el menor estaba acostado, se sentó para luego comenzar a acariciar el cabello de este. Lo vio relajándose ante el contacto.
-¿Y… - preguntó luego de pasados un par de minutos en donde él sintió conveniente - que tal si empiezas la historia revelándome el cómo te hiciste esas heridas en la palma de tu mano?
El hecho de que el chico hubiese removido la mano disimuladamente y la hubiese escondido bajo su cuerpo, fue aviso suficiente para que el mayor se fijara en ella y por lo tanto, se diera cuenta del vendaje improvisado que tenía.
Iba a tratar de no retarle, seguro que Narcissa ya lo hubo hecho, pero…
En serio que su ahijado debía dejar de ser tan impulsivo.
-¿Cariño?... ¿Cariño? – aquella voz hizo que abriera sus ojos de inmediato y se volviera en la cama.
La persona que había entrado llevaba una ligera sonrisa en los labios y de inmediato se acercó para acariciar el cabello revuelto y darle un ligero beso en la frente.
-Oh… lo siento, ¿Te desperté? No pensé que estarías dormido.
-No – negó el chico en seguida sonriendo amablemente – tranquila mamá, está bien.
Su madre amplió la sonrisa y luego miró a su alrededor pensativa.
-Que raro. Pensé que Pansy estaría aquí.
-Ehm… tuvo que irse – dijo en seguida el chico –… temprano.
-¡Oh… en serio? – preguntó la mujer extrañada.
-Si, cosas que debía hacer.
-Uhm… supongo que con las prácticas de porristas.
-Si… supongo – aceptó el chico.
-Tu padre llegará temprano hoy – dijo la mujer con una sonrisa simpática - ¿Algo que quieras comer en especial?
-Lo que preparas estará bien… - dijo el chico sonriendo. Y la mujer tal vez vio su sonrisa sincera así que habló:
-Entonces… haré hamburguesas. ¡A tu padre le encanta!
-Si, sería genial – aceptó el chico viendo a su madre salir en seguida, con un: ¡Ya regreso!
No fue hasta que escuchó los pasos de su madre alejándose por el pasillo que dejó de sonreír y se dejó caer en la cama mirando el techo de su habitación.
Pensando en la forma en que hizo que su… "novia" se fuera. Le había mentido diciéndole que uno de los efectos de haber despertado luego de dos años de un coma era que su estado anímico no era el mejor en esos momento, y que tenía un sueño terrible (a pesar de ser las tres de la tarde) la chica no había lucido muy feliz con aquello, y viéndole acostándose en la cama pidiéndole disculpas por ser tan mal anfitrión, pasó al menos quince minutos, antes de que la chica luciera realmente convencida de que si estaba durmiendo para luego irse.
Claro, que no tenía ni una gota de sueño, y solo se había hecho el dormido de nuevo al escuchar que alguien se acercaba a la habitación solo por el temor de que la chica hubiese decidido que ya a las cinco de la tarde había dormido lo suficiente y por ello había vuelto.
Se alegró enormemente al ver que era su madre y no Parkinson.
Realmente aquello no estaba funcionando. Se sentía arrepentido por haber siquiera adsedido a darle una segunda oportunidad, ¿Sentirse arrepentido sólo por hacer algo bueno como darle una oportunidad? Eso era algo nuevo para él… pero es que sinceramente… no quería siquiera imaginarse el tener que pasar más tiempo con la chica.
-¿Qué haces aquí? – preguntó, se había ido a sentar a una esquina del lugar para descansar un rato antes de continuar con el entrenamiento. Estaba agotado, y no fue sino hasta que levantó la mirada y vio a la figura femenina acercándose, que se dio cuenta de que alguien le había estado observando.
-Estaba preocupada… - explicó simplemente - ¿Cómo sigues? – La castaña se había colocado en cuclillas mirándole detenidamente. Pasaron varios segundos antes de que Draco comprendiera que era lo que estaba hablando la castaña.
Un suave cosquilleo en su mano se lo recordó y bajó su mirada a esta sin darle mayor importancia al asunto. Ya se había quitado los vendajes y solo tenía unas ligeras marcas en estas cicatrizando. No había sido grave. Solo unas cuantas cortadas.
-¿Te refieres a la mano? Genial – dijo simplemente sonriendo de medio lado, y mostrándose realmente despreocupado. En cambio, los ojos marrones de Hermione siguieron con ese atisbo preocupación.
-¿Estás seguro que deberías entrenar así? – preguntó sentándose esta vez a su lado, en el piso. El chico se quitó bruscamente los cabellos que rozaban sus ojos y dio un largo trago al pote de agua que había sacado de su mochila. Se quedó pensativo, tal vez por varios minutos antes de contestar:
-Ni idea.
La respuesta irresponsable había causado que las cejas de la chica se fruncieran un poco, aunque la forma en que habló tenía más el tono de preocupación que de enojo.
-Draco… he estado muy preocupada por ti y… - comenzó a decir, pero de inmediato fue interrumpida:
-Estoy bien Hermione, ni siquiera fueron heridas profundas – dijo tal vez más bruscamente de lo que quería, pero se sentía algo presionado y por eso precisamente era que estaba entrenando, para liberar toda esa furia contenida que tenía dentro a través de ejercicio físico y peleas "amistosas" y no con sus amigos, sintiéndose más frustrado, más consigo mismo que por cualquier otra cosa por la forma en que respondió se apresuró a levantarse mientras se excusaba con un – ya debo volver – y se alejo moviendo su cuello en diferentes direcciones estirarse un poco al alejarse. No se volvió siquiera para despedirse. No quería ver la mirada acongojada que le dirigió la chica.
-"Harry está preocupado por ti…" - susurró para luego sonreír amargamente – creo que diciendo eso hubiese captado más su atención – y, colocándose de pie decidió dejar el lugar… por esta vez… se daría por vencida.
-¡Oh! ¡Pero qué sorpresa! – los ojos azules se habían abierto enormemente al ver a las personas paradas en el pórtico de su casa. La mujer de cabellera rubia sujeto en una alta cola de caballo llevaba un delantal de un color rosa pálido con el gracioso dibujo de un pollo con traje de cocinero, vistiendo un sencillo vestido con dibujos de girasoles, en su mano un cepillo… al parecer hacía la limpieza.
Harry nunca creyó ver a Narcissa Malfoy desde un ángulo tan… cotidiano. La mujer que en sus sueños vestía elegantemente y tenía una expresión de aquella persona que en toda su vida no había tocado nada con polvo, ahora tenía en el rostro una ligera línea gris que de seguro se había adherido la hermosa y pálida piel sin que la mujer lo hubiese notado.
-Buenas tardes señora Malfoy – sonrió Harry a la mujer haciendo que esta le devolviera el gesto.
-Buenas tardes… Harry cariño – luego se dirigió al otro chico que le acompañaba mirándole con curiosidad – buenas tardes – le saludó con un gesto cordial.
-Buenas tardes – se apresuró a contestar luciendo algo apenado - Soy Charlie – se presentó en seguida extendiéndole una rápida mano – soy… ehm… - Harry no estaba seguro pero el pelirrojo lucía algo nervioso – soy el guardaespaldas de Harry…
-¡Charlie! – le reclamó el menor, no le gustaba que dijera que era su guardaespaldas – es un amigo – le corrigió en seguida – ehm… ¿Está Draco? – preguntó de inmediato mirándole con una radiante sonrisa la cual se esfumó casi de inmediato al ver la negativa de la mujer.
-Hay Harry por el momento no se encuentra… Draco aún no llega, dijo que se pasaría por la escuela de kárate al salir de clases… - pero se apresuró a agregar con rapidez – Pero ¡No debe tardar mucho! Siempre llega alrededor de las 17:00, ya debe estar por llegar, puedes esperarle.
El menor se quedó algo pensativo, claramente cavilando la posibilidad de esperarle. Vio al mayor a su lado y este le dijo que podría buscarle luego. Harry sonrió agradecido y entonces… despidiéndose del pelirrojo entró a la casa junto con la compañía de la rubia mujer quién no dejaba de sonreír en ningún momento.
-Lamento que me hayas encontrado en tales condiciones Harry… - se excuso luciendo algo avergonzada – estoy realmente desarreglada en estos momentos…
-¡Oh no! ¡Para nada! – Se apresuró a decir el moreno mirándole por encima de su hombro – usted siempre se ve hermosa esté como esté…
La mujer sonrió dulcemente.
-Oh Harry, no me hagas sonrojar.
-No, al contrario… - se apresuró a decir el chico luciendo algo más apenado – más bien, soy yo quién está apenado por haberle interrumpido…
La mujer se rió agradablemente.
-Oh no Harry… es siempre un placer tu compañía. Me alegra tanto que hayas decidido venir a visitar a Draco. Y pues yo… A pesar de que empecé en la mañana, aún estoy terminando de limpiar la casa, esa es la desventaja de vivir en un lugar tan grande… la limpieza parece ser interminable y eso que solo escogí limpiar algunos salones hoy…
-Lo entiendo… - susurró Harry sonriendo amablemente – nosotros también nos tardábamos días limpiándola – dijo mientras observaba a su alrededor maravillado, se veía mucho más hermosa ahora, que en sus sueños.
-¿Días limpiándola? – preguntó la mujer extrañada.
-En mis sueños… esta casa había pertenecido a mi padrino – explicó Harry tranquilamente – y nos había tocado limpiarla… tardamos días haciéndolo.
-Oh vaya… - comentó la mujer pensativa, habían llegado a la salita y se detuvieron, el lugar parecía mucho más agradable, con un gran ventanal que se encontraba justo en el lugar en donde (en sus sueños) había estado el cuadro de la mamá de Sirius quién no se cansaba de decir insultos a diestra y siniestra, más allá se encontraban las escaleras quién no eran tan inclinadas como en sus sueños ni tampoco tenía el montón de cabezas disecadas, la habitación lucía más iluminada y mucho más confortable - quieres decir que este lugar pertenecía a Sirius? Pues… no estás muy alejado de la realidad… en realidad si pertenece a Sirius, pertenece a todos en realidad, el número 4 es la casa de nuestros abuelos. Ya sabrás que Sirius y yo somos primos. Y fue mi tía Wamburda quién se quedó a vivir en esta casa… mis padres se fueron al extranjero, pero cuando mi tía (la mamá de Sirius) la casa quedó algo deshabitada, mi primo pocas veces la usaba ya que no le gustaba quedarse solo y por ello prácticamente se fue a vivir en tu casa, claro, que cuando se enteró que nosotros, Lucius y yo, queríamos volver a Londres, nos la ofreció sin chistar, Draco tenía en ese tiempo cinco años, y nosotros como necesitábamos un lugar donde quedarnos aceptamos el ofrecimiento. Por supuesto que aún se queda de vez en cuando pero desde que se mudó con Sev… - se paró a media frase y observó algo nerviosa al chico, rápidamente se apresuró a agregar – desde que se mudó, son pocas las veces que viene a dormir.
Y la mujer se apresuró a llevarse el vaso con la bebida a los labios. Harry aún se había quedado extrañado con la frase a medio decir, abrió la boca para preguntar pero algo le interrumpió en seguida. Un sonido que indicaba una puerta abriéndose.
-¡Ah! Ese debe ser Draco – habló en seguida luciendo extrañamente aliviada a lo que el moreno no pudo evitar verle con extrañeza, más aún cuando la mujer pareció volar fuera de la cocina – creo que voy a aprovechar para subir y asearme un poco. ¿No te molesta verdad Harry?
-Ehm… no, claro que… no – negó en seguida el menor pero no había terminado de decir la frase cuando la mujer ya hubo desaparecido por las escaleras que dirigían a los pisos superiores – que extraño – susurró. Pero no le dio tiempo de decir más antes de que la voz familiar de Draco Malfoy se dejara oír.
-¡Madre… ya llegue! – exclamó el chico en voz alta. Harry observó fijamente a la puerta de entrada a la cocina con un peso en el estómago que no sabía exactamente de donde provenía. Solo sabía que sentía cierto temor… pero aún no sabía reconocer a qué exactamente.
¿Arrepentido? Si que estaba arrepentido por la forma en la que le hubo hablado a la castaña. Había pagado algo de su enojo con Hermione y eso que la chica solo estaba preocupado por él. se sentía tan asqueado consigo mismo que simplemente no pudo quedarse por mucho más tiempo en el dojo.
Y el camino a casa le dio mucho en que pensar. Primero y principalmente… en Harry. Prácticamente ya llevaba cuatro días sin verle y se sentía enormemente irritado por ello. Sentía una extraña mezcla de tristeza y enojo, y lo peor es que no sabía si el enojo era dirigido a la Parkinson o simplemente a Harry. En momento así debía preguntarse por qué el chico debía ser tan estúpidamente gentil. El hecho de aceptar a Parkinson como su novia, sin recordar nada, prácticamente porque las personas a tu alrededor le aseguran que es cierto, ¡Eso es algo ridículo!
"¿No fue lo mismo que hizo contigo acaso?"
Le recordó la molesta vocecita casi que de forma burlona. Y debía admitir a regañadientes de que su estúpida consciencia tenía razón. Harry le aborrecía en sus sueños y simplemente porque el chico era tan bueno no podía odiarle también allí y debía darle una oportunidad…
"Igual que a Parkinson"
Compararse con la chica le hizo producir algo de náuseas. Pero sabía que tenía razón. Eran iguales. Y por supuesto que se sentía culpable. Más por saber que él había hecho lo mismo que hizo Parkinson. Había obligado a Harry a darle una oportunidad a pesar de que este le había odiado en sueños… le había obligado…
-Soy una persona terrible – susurró justo al momento de introducir la llave en la perilla y abrirla - ¡Madre... ya llegue! – anunció algo cansado, pero lo suficientemente alto para ser escuchado.
Luego de cerrar la puerta tras de sí decidió subir a su cuarto, y aunque sabía que lo único que iba a lograr era seguir pensando en Harry cuando estuviese en su solitaria habitación, no tenía ánimos de otra cosa. Escuchó los pasos apresurados (seguramente de su madre) subiendo las escaleras para luego su grito de:
-¡Voy a tomar un baño!
Draco había caminado tranquilamente hasta las escaleras. Y al llegar a ellas, solo le dio tiempo de observar la parte baja del vestido de su madre como algo fugaz antes de que se perdiera en el segundo piso. Iba a subir cuando algo le detuvo… de nuevo la voz de su madre lejana.
-¡Cuida de Harry!
Y el rubio no le encontró ni pies ni cabeza a la petición. Tal vez su madre creía que iba a visitar a Harry ese día.
-No voy a ir a la casa de Harry madre… - anunció comenzando a subir las escaleras con pies cansados.
-Por eso mismo he venido yo.
La voz tras de él le hizo paralizar a mitad de las escaleras. Sus ojos se abrieron enormemente. No pudiendo creer que lo que había escuchado fuese real. Tal vez solo fuera una jugarreta de su cansado cerebro que, cansado de tanto pensar en el chico, le había hecho creer que le había escuchado.
Se volvió lentamente, solo para encontrarse al pie de la escalera con esos ojos grandes y verdes, ese cabello desastroso y esa sonrisa tímida que le hizo quitar el aliento. Su corazón comenzó a latir desbocado y temió que sus manos hubiesen empezado a temblar.
-Hola… Draco…
Saludó el chico. Y el rubio no sabía que le había sorprendido más. Si el hecho de que Harry le hubiese llamado por su nombre, (Era la primera vez que lo hacía ya que siempre le llamaba "Malfoy") o… el hecho de que el chico estuviese sin sillas de ruedas… Parado al pie de la escalera.
FIN CAPITULO 11
Sé que fue algo cortito (seguro se esperaban algo más largo) pero creedme que me costó dos sábados y algo de este día) escribirlo. u.u es decir, entre tantas interrupciones y demás se me hizo algo más complicado. Disculpadme sino respondo todos los comentarios. Responderé los privados. :) solo espero paciencia. si?
GRACIAS Por esperar y leer hasta acá...
¿Comentarios?, anímenme un poquito si?, para apresurarme a escribir. :)
**Si tienen alguna pregunta o algo con gusto os responderé, ahora bien... ¿que tal si me dejáis un revienw? no tardarás mucho... al menos con un: "Me gustó" si?, las dudas serán contestadas y las recomendaciones bien recibidas**
