**Basado en la idea principal del fanfic de "Naruto" la cual su autora FastForward me ha permitido usar** (Aunque os debo admitir que no se parece en nada a la historia, al menos la idea del coma y el despertar si es de ahí jeje) :)

Mariangel: Por fin he vuelto de mis vacaciones no auto impuestas chicos (simplemente fue culpa de la falta de inspiración) pero subo este cap rápido porque no voy a volver a estar aquí hasta la noche. Volveré más tarde para agregarle algunos detalles al capítulo, así que si entran y no hay información final, os pido que se pasen el día de mañana ya que voy a poder aclaraciones. Os anuncio que haré todo lo posible para continuar con el mismo ritmo de las actualizaciones de antes, ya saben, actualizar fin de semanas. ya sean Sábado, Domingos, o hasta viernes. jeje. Una actualizacion por semana.

:) Gracias a todos por esperar, y el capitulo está dedicado por supuesto a todas aquellas personas que estaban esperando a que me dignara subirlo. :) Pero sobre todo a Lady Sami porque causó un poco más de presión en mí para que actualizara. Gracias nena.

Advertencia: El capítulo Contiene algo de vocabulario fuerte y más ganas de matar a Pansy desde que empiecen a leer el capítulo. Y ganas de matar a la autora por darle más protagonismo de lo que en realidad esa tonta se merece... u.u (Sorry, pero comencé a escribir y eso fue lo que salió)

CAPITULO 12.

Celos

"Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra"

Ginny pensó que no siempre esa definición era acertada…

Estaba llegando a la casa de los Potter cuando le vio salir. La señora Potter era sin duda una mujer elegante, y bastante atractiva para sus cuarenta y tantos de edad, quería saber como le había hecho para mantenerse tan joven a pesar de la edad, seguro se había hecho cantidades de cirugías plásticas. Sonrió sardónicamente. Sería grandioso si pudiese conseguir pruebas… un chisme bastante jugoso…

-¡Ah! Hola Pansy – saludó la mujer con una sonrisa. La pelinegra se apresuró a devolvérsela lo más agradable que pudo.

-Hola señora Potter ¿Cómo esta? – preguntó con educación.

-Bien cariño, voy camino al estudio, hoy voy a trabajar horas extra – y con una elegancia que solo podía ser de Lily Potter, se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja que travieso se había escapado de la cola de caballo que se había realizado en el cabello – ¿Y que te trae por aquí?

-¡Oh! Por supuesto que he venido a ver a Harry… lo he extrañado bastante… - exclamó como novia sufrida haciendo que la mujer colocara un rostro de compasión. Pansy pensó que era una suerte que Lily fuera tan amorosa… e incrédula.

-hay, lo siento cariño, pero pensé que lo sabíais – dijo con extrañeza y a la vez arrepentimiento – Harry no está.

-¿Qué? – la Parkinson no podía creerlo, ¿Cómo que Harry no estaba?, frunció el ceño casi inmediatamente.

-Ha salido a la casa de Draco. Fue a visitarlo.

Ahora sí que estaba noqueada.

-¿A la casa de… Malfoy? – preguntó con un aire de repulsión que no pasó desapercibida por la mujer que ahora sí le miró seriamente, al parecer, no le había gustado su tono.

-Sí, a la casa de Draco Malfoy. Ahora, si me disculpas, debo ir al trabajo.

Y Pansy casi se maldice así misma, ese último comentario lo había hecho con un tono algo más hostil, seguramente se había dado cuenta de su aborrecimiento con respecto al rubio.

Rayos, debió haber sido más cuidadosa. Y con un aire de enojo que la envolvía se dirigió con pasos firmes a su nuevo Mercedes de un color plateado que brillaba ante los tenues rayos de sol.


-¡Harry! – la expresión preocupada del rubio no se hizo esperar al momento en que su cerebro hizo verdadera conexión con lo que estaba analizando. Palabras: "Harry" "De pie" "Sin sillas" "Harry" retumbaban en su cabeza una y otra vez y no fue sino hasta que vio como el moreno se sujetaba fuertemente del barandal de la escalera con una expresión algo dolorosa en el rostro que les encontró un sentido. Sus piernas reaccionaron solas, y de lo único de lo que estaba consciente es que en menos de un respiro, ya se encontraba al lado de su amigo ayudándole a mantenerse en pie – Harry… ¿Qué- qué estás haciendo? ¿Estás bien? - preguntó con la boca seca. Aún estaba sorprendido, y se quedó algo extrañado cuando una amplia sonrisa se extendió en el rostro del moreno.

-Quería darte una sorpresa – dijo de inmediato como si fuera algo obvio – quería que fueras el primero en ver mi progreso. ¿Y? ¿Qué te parece? Que me haya levantado una semana antes de lo esperado no está tan mal ¿eh?

Pero Draco no pudo contestar, algo se había desconectado en su cabeza cuando el chico dijo que quería que él fuese el primero en ver el progreso. Sonrió. Esperó que no fuera de una forma tonta. Y le dio un zape en la cabeza a Harry quién dio una ligera exclamación de dolor que era fingida por supuesto… no le había golpeado tan fuerte para causarle verdadero dolor.

-Idiota… no me vuelvas a dar un susto así.

Pasó unos segundos en donde el moreno trataba de fingir abuso físico, pero al segundo siguiente ya se estaba riendo como si le fuera dicho el mejor chiste del mundo… Draco temió seriamente por la salud mental de su amigo.

-Tranquilo, la próxima vez te avisaré… - guiñó un ojo divertido – Draco.

Y en serio que el rubio temió seriamente de que su expresión en esos momentos fuese demasiado tonta.

La tarde fue una de las más agradables que el rubio había pasado y mucho mejor de lo que había esperado en realidad, el estar con Harry riendo, bromeando, y contándose las pocas cosas que habían hecho esos días que no se habían visto, era infinitamente mejor a la tarde planeada por el rubio en la que consistía el solo salir de su habitación para comer.

El chico le había confesado que lo único interesante que había hecho en esos días había sido practicar el caminar (para alegría del rubio), al parecer, este no se había divertido para nada, y, aunque no lo decía directamente, había algo dentro de Draco que le decía que tal vez Harry lo había extrañado tanto como él lo extrañó.

-En serio debías haber visto tu cara, parecía que hubieses visto un fantasma – se burló el moreno una vez que se acomodaron en el sofá frente a la chimenea sin encender.

Se encontraban tomando té con galletas y, aunque el comentario había sido hecho por su amigo claramente para picarle, lo que había causado era que se pusiera extrañamente pensativo. En realidad no sabía qué era lo que le había sorprendido en primer lugar, si el hecho de haberle visto de pie o… el que hubiese dicho su nombre.

-Me llamaste: "Draco" – susurró con los labios aún ocultos tras la taza esperando que Harry no lo hubiese escuchado, luego que le oyó salir de sus labios, realmente le parecía algo estúpido. Pero Harry sí que le había escuchado. Y es más le dirigió aquella sonrisa que hacía que el mundo de Draco desapareciera y solo existiera su sonrisa algo tímida.

-Bueno… supongo que creí que sería normal entre amigos… - susurró como si estuviese avergonzado – si te molesta yo…

-¡No, no! – se apresuró a interrumpir casi que desesperado – al contrario… fue… agradable que lo hicieras.

Pasaron varios segundos en silencio antes de que Harry volviese a hablar captando la atención del otro.

-Supongo que… me sentía algo extraño, ya sabes, por lo de mis sueños, creo que se me hacía difícil llamarte por tu nombre. Nunca habíamos tenido tales confianzas… o mejor dicho, nunca habíamos cruzado dos palabras decentes – lo dijo divertido sin darle mucha importancia. A Draco aún no se le hacía muy gracioso el poco contacto (o tal vez el contacto tan poco amistoso) que había tenido con Harry en sus sueños.

Draco había tratado de no nombrar mucho "aquel" lugar, simplemente porque creía que eso le traía malos recuerdos al moreno. Luego del interés inicial, este había sido reemplazado por un pacto mudo sobre aquel mundo y sobre no volver a mencionarlo, cuyo objetivo de aquello sería no incomodar. Así que, por obvias razones, Draco no había mencionado a Pansy Parkinson, a pesar de que se moría de las ganas de saber más sobre la relación tan poco amistosa que Harry y ella tenían en su mundo. Después de todo, el Harry de aquel mundo parecía mucho más sensato. Tal vez algo equivocado con respecto al trato con Draco, pero solo por despreciar a Parkinson le daba puntos extras. Y, aunque su curiosidad fuera enorme, verdaderamente no quería que la agradable tarde se arruinara, pero en cualquier momento debía pasar. Y el que abrió el tema en sí fue Harry. Tan inesperado como siempre, no pudo esperar mejor momento para hacer la pregunta, que cuando el rubio se encontraba tomando el té.

-¿En serio has estado ocupado o no has vuelto a visitarme porque no te agrada Parkinson? – preguntó con algo de tristeza haciendo que Draco comenzara a toser un poco haciendo que gran parte de la bebida resbalara por su barbilla.

Se apresuró a limpiarse, aunque con cierto nerviosismo, estaba realmente avergonzado por como había quedado frente a su amigo.

-Lo… lo siento – se disculpo el moreno, dándole ligeros golpecitos en la espalda. Al minuto ya Draco se encontraba bien.

-La verdad es que… - se decidió a contestar - prefería no contestar a eso – dijo mirando la taza con curiosidad y preguntándose si el otro chico no haría ninguna otra pregunta indiscreta.

Al parecer no lo haría ya que Harry pareció aceptar la respuesta. Y no dijo más sobre eso. Después de todo, pareció comprender el desagrado mutuo que se traían ellos dos. Sin embargo, volvió a sorprender a Draco, aunque más ligeramente con lo que dijo luego.

-No me gustaría que dejáramos de vernos solo por ella… - los ojos verdes estaban fijos en la taza que se encontraba bien apretada en sus manos, tratando de buscar valor para decir lo que realmente sentía.

Nunca había sido muy dado a expresarse siempre fue más un chico de acción (y eso lo demostró a ir directamente a la casa de Draco sin siquiera ser invitado), pero creía que debía hacerlo, debía decirlo, ya que Draco, a diferencia del rubio extrovertido y sin pudor de sus sueños, era realmente más recatado y más tímido en aquel lugar (o esa era la sensación que daba) después de todo, no se había atrevido a comentarle nada sobre su… su… "novia" (hasta le costaba aceptarlo en su mente) el otro Draco cuando no le agradaba alguien, decía un millón de pestes sobre esa persona, inventadas o no, pero nunca se cortaba en decir algo desagradable (él mismo lo sabía por experiencia propia). Sinceramente eso era mejor en este Draco, y hasta le hacía ver más… atrayente… en un sentido totalmente amistoso, claro.

-Si el otro Draco hubiese sido la mitad de agradable que tú no me hubiese negado a aceptar su amistad.

Y en serio que lo dijo como un halago, claro que no esperaba ver las mejillas del rubio teñido ligeramente de un tono rosa... era la primera vez que veía a Draco Malfoy avergonzado. Definitivamente aquello era algo para admirar.

Mientras tanto en el piso superior se encontraba una mujer rubia haciendo un gran esfuerzo para escuchar la conversación.

Cualquiera diría que era una vieja chismosa, pero podría alegar que era solo preocupación maternal. Después de todo, quería estar atenta por si su hijo necesitaba ser rescatado de algún modo. Y podría entrar casualmente para deshacer la situación incómoda. Sin embargo estaba bastante satisfecha de cómo estaba transcurriendo todo. Después de todo… Harry era un chico adorable… y bastante despistado además.

-Ah… esos chicos – susurró a medida que lanzaba un suspiro entre resignada y satisfecha.

Se había preocupado por nada. Y escuchando las ligeras risas provenientes de la salita decidió darles algo de privacidad a los chicos e irse a su habitación a terminar aquellos suéteres que estaba tejiendo, después de todo, aún faltaba terminar algunos y dentro de pocas semanas sería navidad.


Levantó una de sus cejas al verle lanzar uno de los vasos con furia al suelo, cuando le siguió el nuevo reproductor de música que le habían comprado la semana anterior, supo que esa no sería una de las muchas pataletas que hacía la pelinegra, destrozaba hasta los regalos que la señora Parkinson le había dado recientemente a su hija, así que debía de ser algo más... y ante la curiosidad se dispuso a bajar tan solo un poco la revista que se encontraba leyendo con interés, dirigiendo sus ojos avellanas a la figura de la morena.

-¿Y esta vez es por Potter o por Malfoy? – preguntó de forma cansada sabía que los únicos que podrían provocar tales acciones era uno de esos dos chicos.

-Ambos – fue la ruda respuesta antes de lanzar con todas sus fuerzas la lámpara de noche y volverle añicos – esta sala necesita una nueva decoración – gruñó mirando todo con odio, tal vez pensando en que más le era tan poco importante como para destrozarlo. Esa era su excusa, siempre un: "Pasado de moda" para justificar sus destrozos. Después de siete años juntas. Ginevra Weasley le conocía bastante bien – Harry se fue a la casa de Malfoy.

Y Ginny comprendió porque la chica estaba de mal humor, Pansy era una persona caprichosa, orgullosa, mandona, rebelde, pero más que todo lo antes mencionado, era celosa… muy celosa. Y el no ser el centro de atención era algo que verdaderamente le irritaba. Tal vez fue por eso que se interesó en Draco Malfoy en primer lugar. Uno de los chicos más guapos del colegio (aunque no era uno de los más ricos ya que no poseía ni siquiera una pequeña empresa… que horror) era el único chico que nunca se había dignado a dirigirle siquiera una mirada a la popular Pansy Parkinson. Hasta Harry Potter cuyos padres eran extremadamente famosos y ricos había entablado una "amistad" con ella (tal vez unos cuantos magreos en donde le había confesado a la pelirroja que ella había sido la de la iniciativa) pero Malfoy era un caso aparte, y Ginny tenía la sospecha de que podría ignorarle así estuviese la morena desnuda. Claro, que esto la irritaba enormemente, a tal punto que una ligera obsesión se abrió paso.

Fue en un fin de semana de Mayo (se recordaba porque habían ido juntas a un concierto de un grupo que le gustaba esa misma semana) que la morena decidió que Draco Malfoy debía enamorarse de ella a como dé lugar y solo así podría estar en paz. Por eso para mal gusto de la pelirroja la moreno había decidido hacerse novia de Harry (podía comprender que de Draco, porque el chico sinceramente estaba como quería pero Harry siempre le había parecido un idiota), y esa (según Pansy) sería una forma en donde podría estar también cerca del rubio sin que este sospechase de nada y llegar más fácil a su corazón, tenía la esperanza que ocurriera como los otros miles de casos en donde, llegado el momento de poner fin a la relación era común que las personas terminase enamorados del amigo(a) de su ex novio. Según la pelinegra era un plan perfecto.

Claro, que el llevarlo a cabo era otra cosa. Pansy tardó alrededor de dos meses en hacer que Harry se fijase en ella, y otro mes, en lograr que el idiota se convirtiera en su novio. Harry era bastante chapado a la antigua, y pensaba en todas esas tonterías del amor de película, y el "felices para siempre". Pero en ese tiempo Ginny también tuvo que lidiar en primera persona con el mar humor de la chica, ya que nada sucedió como esta lo había planeado, en vez de acercarse más a Draco lo que hacía era alejarse de él. Por algún motivo el chico no podía estar en su presencia por más de dos segundos. La pelirroja sinceramente creía que simplemente el rubio no estaba interesado en la chica (en realidad no creía que las chicas en verdad le interesaran) y se lo había insinuado a la morena millones de veces. Pero cuando a Pansy se le metía un pensamiento entre ceja y ceja, no había poder humano que le hiciera desistir, y la nueva idea de la chica con respecto a Malfoy era tan clara para Pansy que se reprendía por no haberlo notado antes…

Draco estaba celoso.

Por supuesto, estaba celoso de Harry, y no podía estar con ellos porque no podía soportar el verlos juntos y tampoco quería romper la amistad y trataba de alejarse de la tentación… Pansy estaba cada vez más envuelta en su nube de colores mientras Ginny pensaba cada vez más en el hecho de extender su núcleo de amistad, si no fuera tan asocial seguramente lo haría, pero por ahora no necesitaba de nadie más sino de sí misma, y de Pansy, que a veces le hacía pasar divertidos momentos. Y el ver que ahora el plan de su "amiga" se había extendido un año le hacía pensar que mejor se cambiaba de ciudad… un año completo de toda esa tortura, en lo que después la morena rompería con el idiota por una pelea tonta (iniciada por ella de ser necesario), diría que no puede soportarlo más y luego se iría a llorar cuan damisela en apuros a los brazos de Draco quién le recibiría gustoso.

Ginny no lo pensaba igual.

Si a Pansy le fuera importado aunque fuese un poco Harry hubiese sentido algo de pena por él, después de todo, era un chico amable, que se había comportado muy bien con ella, y Quedar en coma no sería algo agradable, si Draco no hubiese existido, estaba segura que lo habría escogido para algo a futuro, aunque también debía verle el lado positivo a la situación…

No había roto con Harry, así que no había quedado como la causante del rompimiento de su relación, por ello, satisfecha por como ocurrió, decidió seguir con su parte del plan, e irse corriendo en busca de Draco para luego llorar en sus brazos por la pérdida de su amado novio.

Ginny trató de decirle una vez más que no creía que eso pudiese funcionar, pero la morena una vez más le ignoró.


Estaba lista para realizar su mejor actuación, a pesar de que si sentía algo de pena por Harry (la misma pena que se siente por un perro con una pata herida en medio de la calle, aunque la verdad a Pansy poco le importaba lo que le hicieran a un perro…) no lo sentía tanto así como para llorar como esperaba llorar, así que… dando la vuelta a la esquina en donde se suponía estaría la habitación de Harry y encontrándose a todas aquellas personas sollozando como si a cada uno se les hubiese muerto su más preciado familiar. Había pensado que tal vez, esos no estuvieran así por Harry, pero ver al señor y a la señora Potter sentados mientras también intentaban consolarlos, entendió que aquellos si estaban así por el que era su novio.

Tal vez, por una vez en su vida, Pansy sintió algo de vergüenza por lo que estaba planeando hacer y decidió retirarse dejando ese momento familiar como estaba.

Quizás esa fue la decisión más sabia que hubiese tomado jamás.


La segunda ocasión en la que fue a ver al moreno, dejó que pasara una semana… para luego aparecerse en el hospital dispuesta una vez más a llevar a cabo su actuación, pero lo único que pudo fue mostrar una expresión indignada cuando fue a ver a su "novio" (al rubio en realidad) y ser desplazada totalmente solo por Harry inconsciente. ¿Y que había de ella? Ella también estaba según inconsolable por la persona que amaba, ¿No necesitaba también algo de atención?

Y Luego de ver que el rubio parecía estar más preocupado en que Harry estuviese cómodo en su habitación (aunque este no pudiese sentir nada) que en prestar siquiera una mirada a sus lágrimas. Se fue. Más furiosa de lo que nunca había estado, y esta vez hirviendo de celos, pero esta vez por Harry.


Sí, aquellas y muchas narraciones de esa índole seguían la vida de la morena, rechazada una y otra vez por un chico que solo parecía vivir por otro chico...

Era más que obvio que había "algo" entre ellos (Ginny siempre lo hubo imaginado). Al menos por parte de Malfoy.

-¿No crees que ya deberías dejarles tranquilos Pans? – Preguntó la chica pasando otra de las páginas con fastidio y viendo el nuevo color de esmalte que había salido al marcado – el primer año fue divertido… - mintió la pelirroja – pero luego de tres años resulta algo aburrido ¿Sabes?

-¿Qué quieres decir? – Preguntó la chica suspicaz, deteniendo su mano a tiempo para no reventar su notebook.

-Déjalos que hagan lo que se les dé la gana… - continuó la chica recostándose por completo en la cama de la morena – después de todo bien podrían estarse magreando en estos momentos ya que están solos en la casa de Malfoy.

Y eso pudo más que si hubiese dicho que había descuento en la tienda favorita de Pansy. En menos de un minuto ya la morena estaba fuera de la habitación dirigiéndose como alma que lleva al diablo a la salida de su casa.

-Al fin paz… - murmuró la chica sacando de debajo de su almohada un libro de tapas negras… quería adelantar su próxima obra.

Sinceramente, su definición de lo que podrían ser los "celos" había variado extremadamente desde que se había comenzado a juntar con la chica. Siempre había entendido que los celos ocasionados por otra persona era simplemente porque se quería a esa persona, siempre había pensado que realizaba todo aquello porque "quería" a ese rubio oxigenado, pero no tenía sentido, porque una vez que tuviese claro que a ese rubio oxigenado le gustaban los chicos y no le iban las chicas lo normal es que dejara todo esos juegos… sería lo "normal"… pero en cambio, debía seguir con toda esa ridiculez con un chico que no quería en realidad (léase Harry) solo para torturar algo más al rubio…

-Esos celos no son normales querida – y sin decir más pasó hoja enfrascándose en la lectura como si la chica nunca hubiese entrado a la habitación.


-No puedo creerlo ¿En serio?

Y el chico asintió y amplió muchísimo más su sonrisa.

-Te lo digo en serio, Lockhart estaba como una cabra, y gracias a Snape terminé ayudándole a mandar las cartas de agradecimiento a todas sus admiradoras, creo que hasta vi una de Hermione por ahí.

Y Draco no pudo evitarlo, una vez más se habían enfrascado en la conversación del mundo de Harry, y es que este era tan interesante que resultaba difícil no querer escuchar más de lo que este decía. Y siempre que no develara algo como que Draco fue el culpable de que se desatara la segunda guerra mundial mágica, todo estaba bien.

Debía admitir que había estado nervioso, y había dado por hecho que su amistad iba a dar fin por causa de Parkinson. Después de todo, antes de que ocurriera lo del accidente, habían tenido una ligera discusión por culpa de la morena, lo que causó que el chico se fuera de la casa sin siquiera despedirse, esa había sido la única discusión realmente fuerte que habían tenido y si el rubio hubiese sabido lo que iba a pasar al día siguiente… siempre se hubo lamentado, y se prometió que si el chico por algún milagro lograse despertar, haría todo lo posible para que este no se enojara con él, ni tampoco volver a tocar el tema de Parkinson nunca más, no querría volver a tocar ese tema…

-Espera un momento… - y los ojos temerosos del moreno se abrieron de par en par como si de pronto recordara algo. Los sentidos de Draco se pusieron en alerta en seguida poniéndose tenso y su mente solo pudo pensar en una cosa: "Lo recordó" y pasaron unos eternos segundos en los que el rubio en serio tenía el corazón en la garganta - ¿En verdad existe Lockhart?

Y Draco no sabía qué hacer si ponerse a suspirar aliviado o sinceramente darle un zape a su amigo por haberle dado tal susto. (La última opción era realmente tentadora)

-Si te refieres a Stephan Lockhart, es un amigo de tu mamá. Actor como ella – le contestó pensativo… conocía al sujeto porque algunas veces se lo había cruzado con él cuando iba con Harry a visitar a su madre en el estudio.

-Bueno… yo me refiero es a Gilderoy Lockhart – se explicó y algo en el cerebro del rubio hizo clip. Ya entendía porque Harry le había puesto esa personalidad en sus sueños

-Ah… de seguro soñaste con él porque… - e iba a comenzar la explicación si no fuera porque el timbre de la casa se dejó oír.

Draco se estaba debatiendo por el hecho de dejar que su madre abriera o…

-¡Draco…! ¿Podrías ver quién es por favor? – le llegó la voz de su madre desde el piso superior.

Por supuesto que iría a ver.

-Ya vuelvo – le dijo a Harry mientras se levantaba, preguntándose quién podría ser a esas horas (eran las seis de la tarde) su padre iba a llegar ese día más tarde del trabajo. Y no creía que fuera alguno de sus amigos. al menos que viniesen en busca de Harry, de seguro Charlie o Bill, esperaba que no fuera la última opción, después de todo, se estaba divirtiendo mucho con Harry.

Sin embargo cuando abrió la puerta, hubiese preferido que fuera Charlie… o Bill… hasta Ginevra, si seguimos nombrando a la familia Weasley… ¡Cualquiera…! Pero… no ella.

-¿Qué haces aquí Parkinson? – preguntó con más hostilidad de la que realmente quería. Parecía que estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no cerrar la puerta en sus narices. (lo cual no era del todo falso)

La pelinegra lucía una expresión de total enojo. Sus ojos relucían con furia contenida y su boca formaba un mohín de disgusto.

-¿Qué podría estar haciendo aquí Malfoy? ¿Tu pequeño cerebro no puede si quiera imaginárselo? – preguntó con mucha ironía mientras movía insistencia uno de sus pies sobre el piso con algo de impaciencia.

-Pues dudo que aquí se encuentre el gramo de castidad que te queda, sino es que ya la perdiste toda, algo que no dudo – contestó en el mismo tono seco.

Y Draco sabía que estaba jugando con fuego. Y sus palabras mordaces podrían ser fácilmente aceite, pero no podía evitarlo. Simplemente el aborrecimiento que le tenía a la morena era inimaginable y mantener el control sobre su propia lengua (que era muy mordaz a veces-la mayoría del tiempo) era realmente difícil cuando ella se comportaba así de pesada.

-Mira quién está hablando de put*s – dijo empujando la puerta, algo que Draco no pudo evitar porque se había quedado ligeramente sorprendido por la respuesta de la chica. La morena comenzó a entrar sin esperar una invitación, y cuando estuvo más cerca del rubio bajó la voz – al menos a mi no me gusta por detrás.

Y definitivamente Draco se había quedado en shock. No sabía que decir… podía sentir como la sangre se escapó de su rostro, sabía reconocer una amenaza cuando la veía. Y claramente esa decía: "Le diré a Harry que prefieres los chicos"

-Estás loca Parkinson – dijo en seguida el chico asegurándose de no subir su voz, y dejarla a un tono para que solo ella le escuchase ya había dado unos cuantos pasos dentro de la casa y estaba de espaldas – Estas equivocada si piensas que me gustan los…

-No trates de engañarme – contestó de forma ruda mirándole por sobre el hombro con enojo – no te creeré ni una palabra… más te vale que me mantengas contenta si no quieres que mi Harry se entere.

-Harry nunca te creerá una tontería como esa – dijo decidido, aunque por dentro no estaba tan convencido.

-¿A no? - y la morena esta vez si decidió acercarse más al chico, claro que sin tocarle, aunque estaba tan cerca de este que Draco podría ver el pequeño lunar que tenía ahí en la mejilla y la cual insistía en cubrirla con maquillaje. Lo siguiente que dijo fue con un tono de advertencia – rétame – susurró.

Y tan pronto como ocurrió ese acercamiento, se terminó. La chica giró agitando su cabello negro y caminando hacia la salida del corredor el cual dirigía a la cocina.

-¿Harry? Cariño… adivina quien vino a buscarte… - exclamó la chica con un tono meloso. Haciendo que Draco sintiera inmensas ganas de vomitar.

Maldijo el día en que a Harry se le ocurrió la brillante idea de llevar a su novia a la casa de su mejor amigo, eso fue cuando estaban comenzando a salir, ya que el moreno se le ocurrió la brillante idea de que su mejor amigo y su novia podrían ser también amigos…

-Demonios… - susurró antes de darse cuenta que no había cerrado la puerta. La cerró pensando que ese había sido un final fatal para su perfecta tarde.

FIN CAPITULO 12.

Os quiero hacer una aclaración, como podéis ver Ginny no es tan "mala" en un futuro jugará más papel en esta historia (y no tan mala así que no la odiéis mucho a ella sino a la lacra de Pansy- sorry a los que les gusta Pansy, a mi también me agrada pero como dije, tiene que haber una mala)

Como véis Draco se está abriendo más a lo que siente. (es decir le estoy poniendo más enfásis a sus sensaciones cuando Harry está cerca, en el proximo cap veremos más de esto) *-*

¿Revienws?