Prince of tennis no me pertenece.
Capitulo 2 La familia de Sakuno.
Sentía la extraña necesidad de ver a ese hombre de aspecto varonil y maduro, sus ojos dorados que la taladran con la mirada y su cabello azulado-verdoso que anisaba ser tocado por sus manos. Observó el anillo que le había dado, era algo realmente hermoso y eso que ni siquiera la conocía, pero por lo visto su abuela si, así que no tuvo preocupación alguna al haber aceptado tan caro regalo. Mas, le llamó la atención la amabilidad y cercanía del chico para con ella, era como si la conociera desde mucho, esa expresión en el rostro de él al ver que ella no lo conocía, esa sonrisa que se esfumó al preguntarle quien era, todo era ilógico para Sakuno, Ryoma Echizen no era parte de sus tantos recuerdos y tampoco era lo suficientemente atrevida para entablar una conversación con un hombre de veinticinco años, algo totalmente fuera de lugar para su personalidad tan tímida y reservada.
—Ryusaki, ¿Cómo te encuentras? —preguntó Ryoma al entrar en su habitación, la encontró divagando en sus pensamientos como siempre, lo podía deducir por el silencio de la chica y por su mirada vacía que le atravesaba el alma.
—Mucho mejor, sensei—contestó la chica después de salir de su letargo—ya estoy lista para la sesión de la tarde.
—Pues entonces, vamos—dijo Echizen, colocando a la chica en la silla de ruedas y dirigiéndose a la sala de rehabilitación.
En Londres, más exactamente en la compañía Ryusaki, un hombre de aspecto muy maduro, de pelos castaños-rojizos y ojos miel se encontraba mirando el paisaje a través de unos inmensos ventanales, admiraba esa selva de concreto como todos los días, pero siempre llegaba a la misma conclusión: No era como Japón.
—Señor Ryusaki, el presidente del banco ha llegado—anunció su secretario por la línea uno.
—Hazlo pasar—respondió fríamente. A los pocos segundos, un hombre muy serio, alto, de cabellos rubios y ojos azules se presentó ante el hombre oriental.
—Buenas tardes, Señor Ryusaki—
—Buenas tardes, Señor Smith—contestó fingidamente amable—tome asiento.
—Gracias—.Se sentó en el cómodo sillón de cuero negro y esperó a que el sujeto hablara.
—Como le he dicho anteriormente, mi compañía esta en momentos de crisis, por lo cual le he solicitado un préstamo a su banco para salvar mis empresas—dijo sin mirar al individuo.
—Claro, lo he pensado y tengo sólo una condición para prestarle el dinero que usted necesita—
—Depende de cual sea esa condición de la que usted habla, Señor Smith—
—Usted tiene una hija, ¿Verdad? —dijo sin moverse de su asiento, Ryusaki lo volteó a mirar con disgusto.
— ¿Cómo lo sabe? —
El señor Smith sonrió, Ryusaki sabía que algo tramaba ese sujeto, pero no dejaría que pusiera sus manos en su estúpida hija, ella debía permanecer oculta para no tomar el mando de las empresas que tanto trabajo le costó llevar hasta la cima.
—Tengo mis fuentes—contestó el presidente del banco—tengo un hijo de veintiséis años, el pronto heredará mi puesto, por lo que sugiero que nos asociemos para apoyarnos mutuamente. Si nuestros hijos se casan usted contará con mi dinero y yo con la publicidad que necesito para agrandar el negocio.
—…—Lo pensó muy bien antes de responder, si Sakuno se casaba con el hijo de ese hombre ella no necesitaría ser la heredera de su compañía puesto que ese chico sería el que estuviera al mando—Déjeme decirle una cosa, mi hija no heredará las empresas Ryusaki puesto que no esta en condiciones para hacerlo.
—No hay problema, mi hijo se encargará de su empresa y de la mía, es una mente brillante—respondió.
—Espero conocerlo, concretaremos una cita en unas semanas, ya que mi hija se encuentra en Japón—comentó. El señor Smith asintió y luego de despedirse se marchó con una sonrisa satisfactoria.
—"De algo me sirvió esta mocosa" —pensó Ryusaki sonriendo arrogantemente. La familia de Kyoshiro Ryusaki; exactamente el padre de el, nunca había permitido que una mujer tomara el mando de sus empresas, por lo que aquel que tuviera una hija mujer, automáticamente otro tomaba la presidencia de la empresa familiar y Kyoshiro no estaba dispuesto a ceder su puesto a su hermano menor, por lo que; en cuanto Sakuno nació, decidieron ocultarla de sus padres y encargarla a Sumire, la mamá de Kyoshiro; quien nunca estuvo de acuerdo con su marido, por lo cual se separaron. Ellos querían tener a un varón, pero se frustraron bastante con la llegada de la chica, la despreciaron y la abandonaron…Estaban cegados por el poder del dinero.
A Sakuya le encantaba ir a fiestas de sociedad, el dinero y mezclarse con la gente de la clase alta, pero era una mujer muy común como para ir a ese tipo de celebraciones. A pesar de eso, conoció a Kyoshiro en un prestigioso bar, hablaron, se besaron y tuvieron sexo. Ella era un mujer hermosa después de todo, su cabello largo y castaño, sus ojos carmesí y su figura perfecta hicieron que el cayera rendido a sus pies, por lo que en un par de citas ella logró conquistarlo y a los meses después se casaron, ella hizo su sueño realidad y el dinero la transformó completamente, dejó a su familia y se internó en el mundo del lujo y el poder.
Sakuno vivió en la ignorancia, su abuela le contaba que sus padres tenían mucho trabajo y que nunca podían estar con ella, pero que la amaban. Pero era mentira, todos los cumpleaños y navidades, Sumire compraba los regalos de parte de ellos para hacerle creer a su nieta que no la habían abandonado. Le contó que su madre le hacía las trenzas cuando tenía 4 años y desde entonces no se las ha quitado, aunque todo era un completo engaño. Sumire sólo se podía lamentar del destino de su nieta y del comportamiento de su hijo y nuera.
El sonido del teléfono interrumpió las labores de cocina a Sumire, dejó el mantel y se apresuró a contestar.
— ¿Diga? —
—Sumire, necesito hablar con Sakuno—habló Kyoshiro desde el otro lado de la línea.
—Ella esta en el hospital, apenas hace unos días que salió del coma—respondió tristemente, a ellos ni siquiera les importaba el estado de su propia hija.
—En cuanto se recupere me llamas, adiós—Dijo molesto cortando la llamada.
— ¿Qué te ha pasado hijo? —se preguntó abatidamente escuchando el sonido del teléfono y apretándolo fuertemente. Puso el teléfono en su lugar, pero este nuevamente sonó.
—Casa Ryusaki—
—Sumire, ¿Cómo haz estado? —preguntó una voz para nada agradable a los oídos de ella.
—Tomoya, viejo engreído ¿Qué demonios quieres? —.Sumire apretó el celular, su ex esposo la llamaba para quien sabe que cosa y ella no estaba de humor para sus ironías y sus bromas de mal gusto.
—Veo que tu carácter es el mismo de siempre—dijo riéndose. La anciana frunció el ceño—te llamo para saber de la pequeña Sakuno.
—Ella esta bien, recientemente salió del coma y esta en rehabilitación—contestó un poco más calmada.
—No sé porque te empeñas en cuidar a esa chica tu sola, si volvieras conmigo, estoy seguro que Sakuno se recuperaría más rápido— comentó seriamente. Sumire abrió la boca, pero se contuvo de decir la verdad. Su hijo le había "advertido" de que no dijera nada acerca de que Sakuno era su hija, ella no tuvo más remedio que mentirle a su ex esposo para salvar el futuro de la chica. Le dijo que la habían abandonado y ella la había recogido. Con el paso del tiempo, Tomoya se encariño sin saber que era su propia nieta.
—La cuido muy bien sin tu ayuda, además tiene a Ryoma; que es un excelente kinesiólogo—objetó la ex entrenadora.
— ¡Ah! Echizen, ese chico que se la pasa acosando a mi pobre Sakuno—bromeó el anciano—de verdad no entiendo como es que tiene la fuerza de voluntad como para permanecer al lado de ella después de tanto tiempo—.Sumire todavía no podía creer como el anciano podía conocer todo de Sakuno cuando era el que no permitía que una mujer se hiciera cargo de su empresa. Debe ser porque sus hijos no han tenido hijas por el sólo hecho de obtener el control del negocio, que bajo han caído.
—Se llama amor, algo que tú desconoces completamente. Ahora si me disculpas, tengo que hacer la comida—dijo con la intención de colgar el aparato.
— ¿No me invitas? —preguntó con un tono inocente.
— ¡No! —respondió colgando de inmediato el teléfono. Su ex marido aún se creía joven cuando en realidad estaba más arrugado que una pasa.
Sumire Ryusaki venía de una familia humilde, pero cuando conoció a Tomoya, fue obligada a entrar al mundo del lujo; cosa que nunca le gustó, es por eso que ahora vivía una vida totalmente apartada de la alta sociedad y no iba a permitir que su nieta cayera en manos de gente tan vil y cruel.
Tomoya, en cambio, siempre fue de padres ricos y tradiciones machistas, es por ello que sólo ha tenido nietos varones, sin embrago, cuando se dio cuenta de que nunca podría disfrutar de una nieta que fuera su regalona, decidió que Sakuno sería como la nieta que nunca conocería; según el.
—Tomoya-sama, debería dejar de tratar con la señorita Sakuno—le aconsejó su mano derecha—podría causar que sus hijos le quieran hacer daño.
—Lo siento Tanaka, pero no puedo dejar de verla, siento que le tengo un cariño muy especial. Quisiera que fuera mi nieta—mencionó. ¡Que ciertas eran esa palabras! Pero el nunca lo sabría
Sakuno paseaba por el jardín en silla de ruedas porque estaba aburrida en la cama, como Ryoma no estaba, le pidió a un enfermero que la llevara, este se quedó cautivado con la belleza de la chica y comenzó a insinuársele. Echizen la había ido a buscar a su habitación y cuando no la vio se preocupó, miró por la ventana y la divisó en el patio. Ryoma tuvo que morderse el labio para no insultar a ese enfermero descarado que "coqueteaba"; según el, a SU Sakuno y el idiota tendría que haberse fijado en el anillo de compromiso que portaba la chica. Para colmo, Ryusaki se veía nerviosa, pero no por las razones que pensaba Echizen, ella tenía miedo de ese hombre.
— ¿Y bien? ¿Quieres salir conmigo? —preguntó el enfermero con la mirada clavada en el cuerpo de Sakuno.
—"¿Qué hago? El me da miedo" —pensó con temor, miro nerviosa a todos lados y vio a Echizen parado unos metros más alejado de ella. ¡Su salvación! —Ryoma-san—nombró como le había pedido él que le dijera.
—Disculpa, me tengo que llevar a MI paciente—.Le mandó una mirada gélida al enfermero y se llevó a Sakuno del lugar—"¿Quién se cree que es ese idiota?, haré que lo echen" —pensó el chico apretando las manillas de la silla.
—Gracias, me salvaste de ese hombre—dijo Sakuno.
—Cuando necesites algo, llama a Ann o a mi, Ryusaki—soltó Ryoma con un tono rabioso y frío, cosa que entristeció a la chica.
—Lo siento—.Sakuno bajo la mirada y Ryoma se sintió culpable.
—No te preocupes, no fue tu culpa—dijo con un tono calmado dándose cuenta de su error. Posó su mano en el hombro de la chica y ella se relajó.
—"Las manos de Ryoma-san son tan cálidas" —pensó la chica un tanto nerviosa y avergonzada.
Echizen permaneció de mal humor el resto de la tarde, Sakuno no lograba comprender el cambio de actitud del sensei, eso la confundía y le aterraba en cierta forma. Cada vez que lo observaba se encontraba con esa gélida mirada que le provocaba escalofríos.
La sala estaba en silencio, Ryoma ni siquiera la miraba directamente, sólo se limitaba a hacerle masajes a los músculos de sus pies y ver el estado de estos.
—Eh…Ryoma-san—llamó tímidamente, temiendo que el se molestara.
— ¿Qué quieres? —preguntó secamente.
—Yo solo…—.Bajó la mirada, a lo mejor era culpa de ella que Ryoma-san estuviera de mal humor después de todo, eso le causaba tristeza.
—Ryusaki—susurró sorprendido al ver las lágrimas que caían presurosas por el rostro de la chica.
—Ryo…Ryoma-san, lo siento, lo siento—repetía, de vez en cuando el sollozo ahogaba sus lamentos. Se tapo la cara para que su sensei no la viera y trató de controlarse. Ryoma; por su parte, la miraba estupefacto y un repentino sentimiento de culpa lo inundó.
—No llores—.Acercó su mano para apartar las lágrimas de su rostro, acariciando sus mejillas suavemente, Ryusaki se quedó muy quieta al ver el gesto tan cariñoso de su sensei, estaba perdida en los ojos dorados del chico.
—"Ojos dorados" —pensó la chica. Un leve recuerdo se pasó por su mente.
—Ryusaki—llamó un chico, ella se dio vuelta y lo observó, era alto, con un gorra que le tapaba el rostro—Sumire-sensei te necesita en su despacho—dijo con una voz que a ella le causaba escalofríos. La gorra del chico salió volando por el viento, esta llegó a los pies de Ryusaki. La sostuvo entre sus manos y se la entregó. Miró sus ojos dorados y su cabello verde-azulado ondeando con el viento, se quedó contemplando su rostro hasta que el tomó su gorra, susurró un "gracias" y luego se fue. Ryusaki permaneció mirándolo hasta que se perdió entre los edificios de la escuela.
—Ryoma-kun—susurró Ryusaki. Ryoma; quien estaba en la silla de la habitación de Sakuno, se levantó rápidamente al oír su nombre, pero comprobó con desilusión que la chica estaba dormida.
La puerta de la habitación se abrió entrando por ella Tachibana Ann, la novia de Momoshiro y enfermera personal de Sakuno.
—Inconscientemente te recuerda—comentó Ann—ya verás que pronto se sanará—añadió posando su mano derecha en el hombro del chico mientras la izquierda sostenía el informe medico de Ryusaki.
—Tachibana—saludó fríamente.
—Tan arisco como siempre—se quejó la chica—Así no le agradaras a Sakuno-san
—Mph—contestó levantándose de la silla—me voy, tengo cosas que hacer. Cuídala—ordenó saliendo rápidamente.
—Como si no lo supiera—murmuró fastidiada, se giró a ver a la peli-rojiza—Sakuno-san, sino despierta Ryoma se volverá el rey del hielo—.Rió un poco, pero su sonrisa pronto se convirtió en una mueca de tristeza—el te necesita.
Muy inconscientemente, Ryusaki quería recordar a Ryoma, pero algo se lo impedía. Y aunque su mente trate por todos lo medios hacer recodarle aquel rostro, algo se negaba a que recuperara sus memorias, lamentablemente Ryoma tendría que esperar un largo tiempo y quien sabe si se cansará de hacerlo…
Ryoma suspiró, después de dejar a Ryusaki con Ann, se dirigió a la cafetería. Compró un café y observó su reflejo en el liquido, sus ojos se veían cansados y su mirada estaba perdida en la nada, sumido en su mundo no se do cuenta de que su mejor amigo se había sentado frente a el.
—Te ves agotado Ryoma—comentó Momoshiro.
— ¿No deberías estar en Seigaku impartiendo clases? —emitió sin ganas, tomando un pequeño sorbo de café y mirando la nada.
— ¡Que grosero! Si te quiero acompañar—dijo haciendo un mohín que Ryoma ignoró—sigues teniendo la misma actitud de niño, si no estuviera Ryusaki aquí, de seguro ya estarías reinando el polo sur—se burló el peli-pincho.
—No estoy de humor Momo—gruñó el chico—Tachibana dice que Ryusaki inconscientemente me recuerda—comentó con algo de desilusión.
— ¡Pero eso es muy bueno! —exclamó parándose de su asiento, pero al ver la mueca de tristeza de su amigo se sentó nuevamente—¿No deberías alegrarte?
—Hablé con Tezuka y me dijo que Ryusaki puede tardar meses e incluso años en recuperar por completo su memoria—dijo escondiendo su mirada bajo su flequillo.
— ¡Vamos! Haz esperado ocho años a Sakuno-chan—.Momo observó la tensión de su amigo— ¿Acaso vas a abandonarla? —preguntó enojado.
— ¡Por supuesto que no! —negó Echizen, sus manos se tensaron y suspiró—es sólo que…
— ¿Qué cosa Echizen? —
—Nada, olvídalo—.Se paró y salió de la cafetería rápidamente dejando a Momo con la duda en su mente.
—La verdad es que Ryoma no tiene demasiada paciencia—dijo Momo para si mismo— y no entiendo como ha estado esperando a Ryusaki tanto tiempo, ¿Acaso se había vuelto tan importante para Echizen? ¿Es que acaso estaba tan enamorado de ella? —.Se levantó de la silla para comprar un poco de café mientras esperaba a Ann—No sé que pensar y sinceramente no creo que Ryoma conozca lo que es amor. ¿Entonces porque le regaló ese anillo de compromiso? Se suponía que era para demostrarle a todos los hombres que ella era de él según lo que me dijo, pero el no se iba a casar con Sakuno porque ella era un capricho o ¿Lo hizo porque de verdad quería estar con ella? ¡La lleva esperando mucho tiempo, no es un simple capricho! —concluyó emocionado levantándose rápidamente haciendo rechinar la silla llamando la atención de la gente de la cafetería.
— ¿Con quien hablas?—preguntó Ann al ver a su novio levantarse y de la silla con euforia y sonriendo como si hubiera descubierto la cura del cáncer.
—Nada, sólo estaba pensando en el comportamiento que ha tenido Ryoma los últimos años—contestó sentándose al igual que Tachibana—y llegué a la conclusión que Ryoma esta enamorado de Ryusaki-chan.
— ¡Estúpido, eso ya lo sabíamos! —gritó enfurecida golpeando la mesa—lo único que nos queda es esperar a que Sakuno recuerde para que haya boda.
—Cierto, pero…—
— ¿Pero que? —
— ¿Qué pasa con los padres de Ryusaki-chan? —preguntó angustiado.
—No lo sé, hemos tratado de contactarlos pero no contestan y Ryoma ni siquiera insiste. Sumire-san tampoco habla del tema—contestó la chica.
—Los padres de Ryusaki son raros—comentó Momo. Ann le pellizcó por mal educado.
Ryusaki Kyoshiro lanzó un bufido, cuando supo que su estúpida hija esta en rehabilitación golpeó la mesa, si no estaba recuperada del todo sus planes se irían al traste y si eso pasaba, el estaría en la ruina. Canceló todas sus reuniones y ordenó a su secretaría encargarse de la empresa porque el saldría…Un viaje rápido a Japón.
—Sakuya—habló el hombre a su mujer a través del teléfono—iré a buscar a la mocosa, volveré en unos días, inventa algo para que la familia no sospeche y prepara una habitación para Sakuno, la sacaré de Japón—dijo y cortó la llamada, su futuro dependía de la niñata y no le quedaba otra opción más que ir en su búsqueda.
Sakuno se apoyó en unos bastones para caminar hacía el baño, cuando llegó a este, se sorprendió de ver a una persona completamente desconocida en el espejo, se miraba consternada, se tocó con sus manos el rostro maduro que poseía, comprobaba que ya no era una niña de doce años sino una mujer adulta. ¿Quién era aquella mujer? ¿Dónde estaba la pequeña niña que creía que era? Estaba bastante confundía, sin pensarlo gritó con horror y golpeó el vidrio con sus puños. ¡Esa no podía ser ella! Quería escapar, buscar su reflejo, se sentía perdida. Comenzó a llorar y dejó de sostenerse de los bastones para luego caer al piso sin importar que se haya lastimado.
— ¿Quién soy? ¿Quién soy? —repetía constantemente, sosteniendo su cabeza con sus manos y agarrándose el pelo con furia, se tapó los oídos para no escuchar aquella voz de mujer que le decía que debía despertar—¡Déjame en paz! —le gritó sollozando, pero la voz seguía susurrándole que regresara, cosa que hizo confundir más a Ryusaki. Gritó hasta desfallecer, no fue consiente de que las enfermeras entraban alertadas pos sus gritos ni se dio cuenta cuando le pusieron calmantes y la llevaron a su cama, tan sólo diviso los ojos dorados que la miraban con preocupación, luego se sumió en la oscuridad.
— ¡¿Que pasó Tezuka? —preguntó Ryoma. Cogió la solapa de la camisa de su ex capitán y le exigió explicaciones zarandeándolo— ¿Por qué actuó así?
—Primero que nada, cálmate—pidió con su habitual seriedad, obligando a Ryoma a sentarse—Ryusaki tuvo una crisis propia de los amnésicos, eso quiere decir que forzó a su mente a recordar algo que no quería, pero descuida, aunque suene doloroso, ella recuperó algo de sus memorias a la fuerza—. Tezuka Se fijó en la mirada del chico, era una mezcla de preocupación y alegría—ella ya sabe que tiene veinticinco años. Si cuando te vea ella te recuerda es porque ha recuperado su memoria totalmente.
—Ya veo—se limitó a contestar. Había que reconocerlo, tenía miedo de que no lo reconociera y que nunca se recuperara, pero el era un Echizen y no podía flaquear frente a los demás, así que por orgullo se adentró en la sala sin demostrar la más mínima muestra de debilidad.
Cuando entró a la habitación divisó a Ryusaki dormir apaciblemente, así que sin más se sentó en la silla a esperar que despertara, sin embargo, si ella no lo quería ya no sabría que era lo que debería hacer o lo que debería decir. Un nudo en su garganta le impidió hablarle a la chica.
Disculpen la demora, es que no tenía nada de inspiración. Espero que les haya gustado y MUCHAS GRACIAS por comentar.
